Definiciones y Orígenes de la Filosofía
Definiciones y Orígenes de la Filosofía
En nuestros días, Wittgenstein sostiene que toda filosofía es crítica del lenguaje,' es decir, no
tanto un saber o doctrina, sino una actividad que consiste en el análisis o clarificación lógica
del lenguaje. Heidegger, por su parte, la define como el extraordinario preguntar por lo
extraordinario. La filosofía es entonces, para él, la interrogación que resulta de una cierta
disposición en la que nos preguntamos de una forma que no nos es habitual, por algo que
tampoco está en lo cotidiano Frente a semejante diversidad de maneras de entender la
filosofía, debemos indagar, en primer lugar, si es posible llegar a precisar aquellos caracteres
permanentes, esenciales, que nos permitan vincular estas acepciones tan variadas; es decir, si
es posible hallar, al examinar los rasgos comunes de esas creaciones espirituales que han
recibido el nombre de Filosofía, una noción más clara y unívoca que nos autorice a hablar,
como decía Guillermo Dilthey (siglo XIx), de filosofía (en singular) y no de filosofías (en plural).
En segundo lugar, podemos preguntarnos si esa heterogeneidad de caracterizaciones, lejos de
estar reflejando una imprecisa determinación del objeto de la filosofía -o una irremediable
deficiencia de esta forma específica de saber-, pone de manifiesto algo que es constitutivo y
propio de ella, que resulta de su misma naturaleza.
$ 2. La palabra "filosofía" Los griegos inventaron la palabra filosofía y su empleo como término
técnico arranca seguramente del círculo socrático. Por su etimología significa amor al saber, y
la tradición nos informa que Pitágoras -a quien suele atribuirse el origen del nombre-, concebía
al filósofo (philó- sophos) como un enamorado de la sabiduría, no como el poseedor de elia. La
convicción, universalmente compartida a la largo de siglos en el mundo griego, de que sólo la
divinidad es sabia, imponía a los hombres esa limitación. "La naturaleza humana no posee
verdades; la divina es quien las posec", decía Heráclito (frag. 78). Los humanos no son, pues,
sabios, pero pueden amar la sabiduría, es decir, aspirar amorosamente a ella y volverse así
filósofos. En el Banquete, en el diálogo (201d-207a) entre Sócrates y Diotima -la sacerdotisa de
Mantinea- Platón nos presenta a Sócrates aceptando la explicación de que ninguno de los
dioses filosofa. Ninguno de ellos necesita ser sabio, porque lo es, tampoco filosofan los sabios,
poseedores de sabiduría -si los hay-, porque h poseen no pueden aspirar a poseerla.
Igualmente les está vedada la filosofía a los ignorantes, que no pueden desear aquello que
ignoran. ¿Quiénes filosofan, entonces? Filosofan los que no son ni sabios, ni ignorantes.
Filosofa, simplemente, dice la imagen platónica, el amor (Eros). Hijo de padre y sabio -de
Ingenio- pero de madre inculta -de Pobreza-, Amor es quien 2 halla entre esos dos extremos
donde la filosofía es posible. Filosofan, pues, los hombres enamorados de lo bello -los hombres
libres. los Auténticos seres humanos-, y Sócrates, que se siente filósofo, tiene que desmentir
Sn sólo sé que no sé nada, para confesar que no afirma saber sino cosas de amor, de ese amor
que es, según se lo había enseñado la misma Diotima, aspiración a poseer el bien para
siempre; lo que no es otra cosa que decir aspiración a la inmortalidad. Este amor a la sabiduría
se nos aparece así como un deseo de ser dioses. Y filósofo es, en efecto, quien quiere ser como
un dios, quien quiere poseer el bien y poseerlo para siempre; quien aspira a prescindir, como
los dioses, de la filosofía cuando haya conquistado la sabiduría.
$3. Aristóteles y la Filosofía Aristóteles fue el primer pensador occidental que intentó hacer de
la filosofía un saber riguroso, concibiéndolo para ello como un conocimiento que trata de las
causas y los principios y que da razón, además, de si mismo en cuanto conocimiento, La
filosofía se ocupa, según él, sólo de los primeros principios y de las primeras causas, es decir,
de los principios últimos a partir de los cuales es posible explicar acabadamente lo que las
cosas son y gracias a los cuales es posible, por lo mismo, conocerlas (últimos porque se los
llega a conocer posteriormente, si bien son, por su naturaleza, los primeros). La tarea de la
filosofía consiste para Aristóteles en la búsqueda de los fundamentos últimos, en el examen
atento de todos aquellos supuestos que las ciencias particulares tienen que admitir sin
definición o prueba. La filosofía se coloca en cierto modo por encima de las ciencias
particulares, de tal suerte que bien puede decirse que su constitución se presenta en
Aristóteles como una exigencia de tipo teórico, como una secuela de su propia teoría acerca de
la ciencia como conocimiento de- mostrativo. La ciencia se caracteriza, en efecto, para este
filósofo, por ser un conocimiento demostrativo en el que se dice el porqué, es decir, se da
razón de lo que cada cosa es en función de sus causas. Se entiende por causas aquellos
factores o condiciones que resultan necesarios y suficientes para explicar cualquier realidad
dada. Una estatua, por ejemplo, está hecha de un cierto material (mármol o bronce). según un
cierto modelo o idea, con un determinado propósito y gracias a la acción de uno o varios
agentes llamados escultores (causas material, formal, final y eficiente respectivamente). Ahora
bien, toda ciencia es conocimiento probado, lo que significa que es conocimiento mediatizado,
porque se conoce y demuestra la conclusión
a partir de premisas de modo que decir que la ciencia es un conocimiento demo trativo
equivale a decir que es un conocimiento cuyas verdades resaltan de oc más simples. Estas,
verdades más simples, ésas a partir de las cuales está constituido todo posible saber, no
pueden ser obtenidas por inferencia: no se las puede hallar apelando al mecanismo silogistico,
porque no sc las descubre deductivamente. Coma hemos visto (Cap. 7, parágrafo 15), las
premisas se cstablecen, cuando se trata de afirmaciones con respecto a hechos reales, por via
inductiva, no deductiva, y si se trata de objetos ideales, como en matemática, mediante
definiciones y postulados Las verdades más simples -los primeros principios- no se confunden
con las nocio. nes generales, que se obtienen inductivamente; pertenecen a un estrato más
profun do, al que sólo pueden sugerir o remitir las verdades alcanzadas por inducción, pero sin
decir nada acerca de su verdad. Son por su misma indole indemostrables y aprehensibles tan
sólo en forma inmediata, es decir, intuitivamente, y su carácter de verdad radica en la
evidencia. Este saber acerca de los fundamentos últimos parecería no constituir una ciencia,
un saber demostrativo, sino algo distinto, puesto que entra en juego en él un modo nuevo de
conocimiento, que es la intuición inte- lectual (nous). Pero al intentar erigir a la filosofía en una
disciplina rigurosa, lo que trataba de establecer este pensador era un específico modo de
saber que consistiera en la visión intelectual de los primeros principios, modo de saber que se
convierte en la ciencia más perfecta -la filosofia primera, como la llama Aristóteles (puesto que
suele designar a las disciplinas científicas con el nombre de filosofias segundas)-, ya que el
filósofo propiamente dicho no sólo debe conocer las conclusiones que se siguen de los
principios, sino que debe "alcanzar la verdad sobre los principios mismos".3
: Jorge Simmel (siglo xx) ha dicho que el filósofo es quien tiene un ano de reacción para la
totalidad de lo real. No otra cosa sostenía Smoel Alexander (siglo xx) cuando concebía a la
filosofía como el Mbito de ver las cosas juntas. Pero "el filósofo -aclara Simmel- no necesita
siempre referirse a la totalidad, y acaso no pueda hacerlo en el Sentido estricto de la palabra;
sin embargo, sea cual fuere la cuestión especial de lógica, ética, estética o religión que trate
como filósofo, sólo o hará como tal si vive interiormente esa relación con la totalidad de lo s
existe" Y esta totalidad debe entenderse como algo más que la mera adición de las distintas
partes de la realidad que constituyen el objeto de las ciencias particulares. Lo que se acaba de
decir bastaría para diferenciar a la filosofía de las demás disciplinas científicas, ya que éstas
investigan un objeto de- terminado o una determinada zona de la realidad, y no la realidad en
su totalidad. Es exacto lo que se ha sostenido de que por el ojo de la aguja con que cl filósofo
teje la trama de sus pensamientos pasa cuanto hay en la realidad. Y hasta podría afirmarse,
imitando a Terencio, lo de filósofo soy y nada me es ajeno. No debe esto entenderse, sin
embargo, como lo hicieron Comte y otras direcciones del positivismo, en el sentido de que la
filosofía se convierta en algo así como un compendio y generalización de las verdades
alcanzadas por las ciencias particulares. Las ciencias pueden influir -y de hecho lo hacen- sobre
la filosofía, pero no porque le suministren conocimientos que ella se encargaría de incorporar
a un sistema más amplio. Un descubrimiento científico es, también, objeto de filosofía, pero no
constituye nunca un conocimiento que la filosofía se incorpore. Ni la teoría de la relatividad, ni
la de los cuantos, ni las geometrías no-euclidianas son hechos que obliguen a la filosofía a
adoptar tales o cuales conclusiones: la filosofía puede dirigir su atención a esos hechos, como
puede dirigirla a esos otros hechos humanos que son, por ejemplo. la música dodecafónica, la
pintura abstracta, una conmoción social o una organización política, el fenómeno de la moda o
el de la guerra, precisamente porque en cuanto saber de la totalidad -que lo es por ser un
saber de los fundamentos- todo objeto es objeto posible de la filosofía y ningún objeto
determinado es el objeto de la filosofía. Nada del lo que hay le es ajeno, ni nada de lo que hay
cs puesto aparte como si fuese algo de naturaleza exclusivamente filosófica, porque "sólo el
hábito de unificar críticamente toda realidad sigue siendo un indisputable privilegio del
filósofo" Cuando el hombre de ciencia se pregunta qué es su ciencia, cuál es sa valor, cuando el
pocta se pregunta qué es la poesia, cual es su valor.
bien una filosofia cualquiera, aunque sca ésa solamente una filosofia posee la filosofia,
Filosofia es, en cste último sentido, la repetición permanente de. una misma disputa. Y
justamente por ello, dirá otra vez Hegel, no afecta a la unidad de la filosofia el que tenga una
historia, sino todo lo contrario. Por tener una historia la filosofía es una y viviente, porque la
historia de la filosoffa no es sino el proceso de un mismo pensamiento que, lenta y
laboriosamente, se va formulando en el tiempo. CONOCIMIENTO SIN SUPUESTOS. En cuanto
pensaniento, la filosofía se basta a sf misma, La verdadera filosofía, decia Hegel, cs
pensamiento que se funda a si mismo. Los padres de la Iglesia, nos recuerda el mismo autor,
parten siempre de un presupuesto, y no hacen entonces filosofía, Lo mismo es válido para
nucstro tiempo: acaso no se ha dicho que "Marx, pensador laico si los hubo, ya tiene sus
teálogos "? Kant había expresado esto de una manera más simple: en filosofía no hay
autoridad. Todas las ciencias necesitan partir de supuestos. El más importante de ellos es el
de la capacidad del hombre para conocer la realidad. La ciencia es, en este sentido,
dogmática: procede a investigar sus hechos, dando por admitida la posibilidad misma de
descubrir las relaciones que los rigen. La ciencia presupone, además, la validez del
pensamiento como instrumento de esa investigación. Si no presupusiese eso, debería renun-
ciar a si misma. Pero la filosofia, más que un elaborado saber sin supucs- tos, es un saber que
tiende a prescindir de ellos en la mayor medida posible, pues ella también tiene un comienzo y
"todo comienzo, como algo inmediato, da lugar, o más bien es, él mismo, un supuesto
"(Hegel). Además, la filosofía no puede tarmpoco caer en la ingenuidad de que pretendiendo
no dar por supucsto nada, termine por dar por supucsta la idea de que no hay nada que dar
por supuesto. CONOCIMIENTO NECESARIO O INEVITABLE. La ciencia se presupone a si misma;
la filosofia, en cambio, puede llegar a negarse a si isna y hasta declararse inútil e imposible.
Puede, por ejemplo, como sucede en la actitud filosófica conocida como positivisPRo, declarar
que no hay nmás conocimicnto que el suministrado por la ciencia. Pero aun negándose. se
afirma. Esta particularidad de la filosofia ha dado lugar a un tipo de argunento que se hizo
popular entre los jesnitas del siglo xVI con el nombre de consentia mirabilis, y que ya habia
señalado Aristóteles. Hay que filosofar: Filosofenos decia, No hay que filosofar Fi- losofemos
"FEn el último caso es necesario también filisofar para justi- ficar nuestra actitud, y, por lo
tanto, siempre es necesario hacerko. No hay manera de escapar a la filosofiadice Jaspers -. La
cuestión es rar solo s1 será consciente o ner, si sera bucna o mala. Confusa o clara. Quien
Asasoe Protréptien, trag 2 Walet, Ross). Dara buscar
Sechazs la filosofia, profesa también una filosofia, pero sin ser consclente de clla ". Ja
juventud, pero que dedicarle excesiva atención provoca la ruina de los hombres, y que
filosofar en edad madura es casi un delito que mercce azotes. Hacen igualmente filosofía
quiencs, como Juan Jacobo Rousseau, sostienen que cl hombre que medita es un animal
depravado y que la metafísica debe ser condenada; quienes, como cl psicólogo Pierre Janet, se
preguntan si la filosofía no scrá una enfermedad del espíritu; quienes, como Hölderlin, afirman
que la filosofía es el hospital de los poetas enfermos; quienes, como Schopenhauer y Gabriel
Marcel, llegan a en- contrarla en la música, y quienes, por último, como Carnap, vuelven a
preguntarse si los metafísicos no scrán musicos que carccen de ofdo. Par a el ser humano la
filosofia es un conocimiento inevitable e includiblc. "Existir significa pura y exclusivamente
filosofar, aunque filosofar no signifique siempre hacer filosofia. Y, en efecto, filosofar significa
primordialmente, para el hombre, afrontar con ojos abiertos el propio destino y plantearse
claramente los problemas que resultan mundo. Significa, no ya linitarse a claborar conceptos
oa idear sistemas, sino clegir, decidir, comprometerse, apasionarse: vivir auténricamente y ser
auténcica- mente si misomo. Por cierto, a este filosofar, que es el único originanio, verdadero y
eterno filosofar, le ofrece xarna ayuda preciosa el trabajo técnico de los fikisofos, con su
tradición secular de investigaciones, experiencias y mitos. Las docrrinas filo- sificas que sc han
sucedido a lo largo de los siglos ponen al hombre en posesión de los instrumentos
indispensables para entender e interpretar a si misno y al mando, y asumir la actitud del
verdadero filosofar, es decir, del zutėntico existir. " 10 de la justa relación consigo mismo, con
los demás y con el CONOCIMIENTO QUE CONSTITUYE SU PROPIO PRORLEMA, La filosofia es un
pensamiento que se vuclve sobre si mismo, cue se repliega sobre si. Por eso la filosofia se
convierte también cn su propio problema. Podría- COs decir, empleando una imagen de las
netemáticas, que el conjumto de los problemas filosófiCos se incluye a si mismo como uno de
los elementos de ese conjunto. La filosofia parcce ester encerrada en un circulo: sólo cila debe
derminar qué es la filosefia, sólo dentro de ella debe plantearse v resal- verse el problema de
su naturaleza. A diferencia de cualquier otro tipo de saber. puede decirse que toda filosofia
debe instaurarse, crearse a si misma. Cada filosofía habri de decidir, lo que hi dle ser la filosof
a K. JasPENn e icsorse uesile to de viat de tu estende, pae. 11 N ARAGNANO, Itvoecen
clxIgtenealso, pa -4
"No se aprende filosofla; sólo se aprende a filosofar", decía Kane "Sólo se aprende filasoffa
poniéndose a filosofar", corregia X. Zubi (siglo x). Sea como fucre, ambos están entendiendo
que el filosofa no es otra coss que la adquisición propia de un camino por seguir de un método
por aplicar-, camino y método que, como hemo5 visto, han de estar intimamente ligados con
los problemas propuestos y con forma en que han sido propuestos. Toda clasificación de los
métodos en filosofía acaba siendo siempre, simultáncamente, una clasificacjión de las distintas
doctrinas filosófícas. Una clasificación corriente consiste en dividir los métodos en intuitivor
(empiricos o decisivos) y en discursivos (de inferencia o racionales), aunque, con tal criterio, no
siempre es fácil ni muchas veces posible ubicar adecuadamente las filosofías, porque por un
lado ambos métodos no se cxchuyen y por otra parte no siempre puede designarse tal o cual
método como puramente discursivo o intuitivo. MÉTODOS RACIONALES O DE INFERENCIA.
Quienes ermplean este tipo de métodos entienden que el conocimiento filosófico es un saber
eminen- temente demostrable, tiendo unas nociones a otras o bien remontándose a ciertos
principios últimos indubitables, que sirven de punto de partida y fundamento. No se procede
en forma directa, sino indirectay el camino consiste en una seric sucesiva de pasos, en los que
se va realizando una elaboración con- ceptual de los datos. En este tipo de métodos se
presenta una límpida estructura lógica de todas sus afirmaciones y se busca, de esc modo, un
conocimiento fundado, cierto e impersonal, formmlable adecuadamente en conceptos. Con un
método semejante procedió Espinoza en la cons- trucción de su Etica (véase Capitulo 13,
parágrafo 3). que siermpre puede darse razón, ya sea remi- MÉTODOS INTUIVOS. En un
sentido armplio, intuición es -como hemos visto en el capítulo 14- todo saber inmediato v
directo de algo, saber no inferido, ni derivado de otro. Y en este sentido puede hablarse, según
algunos autores, de una intuición espiritual, racional o intelecrual, asi denominada para
distinguirla de la intuición sensible. Los principios ló- gicos, eiertas verdades evidentes por si
mismas, fórmulas como pienso, luego ezisto, etc., son enunciados que no se derivan de otros,
se conocen directamente y están formados por conceptos. En un sentido más estricto, sin
embargo, es la intuicin un saber innediato, directo y no conceptual. Puede hablarse entonces
de varis tipos o formas de intuición. - En priimer fugar, ide una intuición que se llarma
metatisica y que quiere alcanzar un saber inmediato, absoluto, de la realidad últina del ser. FE
defensor más notable en nuestro ticrnpo de este tipo de intuición ha sido el filósofo frances H.
Bergson, y es suficieote renurirnos, para su com- presión, a lo que va se ha diche aceres del
intuicionismo bergsoniano s ease Capitulo 14. paragrafo 9). 258 nara
El filósofo, según esto, es quiea posec la capacidad de asombrarse. Filosofar es como vivir
maravillado, Pero ante qué, sino ante lo coti- diano pucde asombrarse el filósofo? Un poco
como los niños, el filósofo es cl que sigue asombrándose de las que parecen ser pequeñas
cosas. Hegel decia que la filosoffa investiga lo conocido, no lo desconocido, que asombrarse es
ya sospechar un problema en aquello que se conoce. Hay quienes, como decla Schopenhauer,
"encuentran que todo es muy natural A lo sumo se sorprenden de algún acontccimiento
insólito y descan conocer las causas, pero lo maravilloso que se halla en la tota- lidad de los
acontecimientos, lo maravilloso de su propia existencia, es algo de lo cual no se enteran. [...] La
actitud filosófica consiste en maravillarse de lo usual y cotidiano, y, por lo tanto, en
problematizar lo general de los acontecimientos; en cambio, los estudiosos de las cien- cias
especiales se maravillan sólo de acontecimientos más bien raros y particulares: sólo a éstos los
problematizan". El asombro último no es, pues, un asombro ante esto o aquello, sino ante una
sola cosa: el cspcctáculo mismo de la realidad, que nos lleva a la pregunta filosófica o
metafísica por excelencia que ya formuló ade- cuadamente Leibniz: "por qué es que hay algo,
en vez de nada?" El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible, y asombrarse de
que haya algo es, efcctivamente, ponerse en camino de la filosofía. Aún hoy subsiste en el
pensamiento existencial, por ejem- plo, esa actitud de asombro señalada por Platón como
distintiva de la filosofía y expresada por Leibniz en su famosa pregunta. Heidegger cierra con
esa misma pregunta su Qué es metafisica y, en Qué es eso de filosofia afirma que "el asombro
sostiene y domina por completo la filosofía". CONCIENCIA DE LAS SITUACIONES LIMITES. Como
seres humanos somos seres que estarnos siempre en sittación. Toda nuestra vida, en cada mo-
mento, se desarrolla en una situación determinada y las situaciones cam- bian, se suceden,
pero hay ciertas situaciones en la vida que son por su esencia permanentes e idénticas para
todos los hombres. Por más que in- rentemos, no podemos cambiarlas; por más que alteremos
su apariencia momentánea v "cubramos con un velo su poder sobrecogedor", el ser humano
no puede evitar la mucrte, el dolor, la lucha, la culpa, el azar, la enfermedad, etc. A cstas
situaciones las llama Jaspers siruaciones limi- uaciones de las que no se puede salir y que no se
pucden evitar tes, y en las cuales reconoce este autor que se encuentra, después del asom-
bro, "el origen más profundo de la filosofia" Estas situaciones limites son insuprimibles,
inrmodificables; no se las puede cambiar, y ni siquiera iluminar para descubrir su sentido, estas
situuciones le enseñan al hombre, sostiene Jaspers, lo que es fracasar. La autentica filosofía,
que surge de la conciencia de las sitnaciones limites. da en el horbre "el impuiso
fandamental" que le muevc a ancontrar en el fracaso, el camino que lleva al ser LA MUEXTE, El
hombre es el único ser qme ticne la representación de la muerte. Tomar plena conciencia del
carécter dolorosa de la exis- tencia humana, que ha de parar irremisiblemente en la mmerte,
es cl comienzo de la filosofla. Quzzá si la vida no tuviera dolores, ni tuviera término, el hombre
no habria filosofado, ni sc habría preguntado por qué existe el mando y por qué es la vida asi
como cs. Fue Sócrates quien dijo que la única ocupación del filósafo cra la de prepararse para
la muerte. Filosofar es aprender a morir: aprender a liberarse de lo que el mismo Socrates
Ilamsba le locTera del cuerpo. La filosofía se convierte, asi, en una voluntaria en- fermedad
moral. Simias, en ed Fedón, advierte al maestro que es justo entonces atacar a los filósofos,
bombres en trance de muerte que, por querer la muerte, la merecen. Sin embargo, no es asi
explica Sócrates, filósofo es quien consigue desligar el alma del cuerpo como nadie lo cansigue.
Y ese desligarse es necesario para que el alma logre la revelación del ser, que se ofrece en el
pensamiento, en el logos. El amor del que Sócrates habla es, simplemente, amor del
pensamiento, el filósofo se convierte en filólogo, en enamorado del logos, en hombre que sabe
que no puede alcanzar toda su pureza, sino por el pensamiento. Es de él, concluye Socrates, de
quien nos declaranmos enamorados. Ser filósofos -filólogos- es haberse liberado de la "locura"
del cuerpo. Y en eso -y no cn otra cosa- consiste la ejer- citación para la muerte que Sócrates
encomendaba a la filosofía. Cicerón repetirá el mismo pensamiento y Montaigne (siglo XVI)
recogerá, también, las palabras de Sócrates. Mort es la sílaba que más fuertemente golpea en
sus oidos. El remedio del vulgo cs no pensar en ella ni promunciarla, "pero ede qué brutal
estupidez les surge tan tre- menda ceguera?", se pregunta Montaigne, el cpicúreo que terminó
por reducir su filosofía al "recuerda que morirás", al pensar que cada día es el último, como
aconsejaba Horacio. Incierta, pero inevitable, la muerte deberia ser por eso mismo el
pensamiento más constante. "La premeditación para la muerte-decia el mismo Montaigne- es
premedicacidn para la Sbertad." "Quien ha aprendido a morir, agregaba -repi- tiende ahora
palabras de Sénera- 2 desapTu à servir." Si la muerte es el origen de la filosofia, yd filosofar es
aprender a morir, filosofar es, cntonces, aprender 2 dejar de ser esclavos. De donde, no hay
más manera de aprender a vivir, que aptender a RIont CONCJENCIA DE IMPOTENCIA. Otros,
como Epicteto-quien al igual que Sócrates no escribió nunca nada, pensaban que el origen de
la filosofia "para aquellos que se dedican a ella como se debe, es decir, AK Jas Fitosoia pas e5 V
Y La extstemera
: ción del hormbre, sino por el contrario, es preciso decir que cuanto más original sca un
bombre, tanto más honda será la angustia en él". La angustia se encuentra quizá dormida en
cada individuo, distraida, "flotando, vaga y libremente, sin estar afectada a nada
determinado". Pero basta um instante-el momento catastrófico, como diria Chestov- para que
de un salto enloquezca la mente y la ponga ante la presencia de la nada. $ 8. Problemas
fundamentales de la filosofia Cualquier problema se convierte en problema filosófico cuando
se lo extrema. Ello implica que todo objeto es objeto posible de la filosofía y que el rasgo
distintivo de ésta es el de ser, como hemos visto en el parágrafo 4, eminentemente un saber
acerca de los fundamentor, de "los origenes, de las rafces de todas las cosas". Ciencia de lo
radical, las cuestiones que los filósofos se han plan- teado a lo largo del tiempo - pcsar de
diferencias de tratamiento, de enfoque y hasta de denominación- remiten, así,
invariablemente, a un mismo nucleo de problemas. Las preguntas que ellos han buscado for-
mular y responder han girado siempre, directa o indirectamente, en torno al fundamento
último de la realidad en su totalidad, lo que im- porta decir que se han dirigido a nuestro
conocimiento de ella, a la naturaleza de las cosas y al conocimiento que de ellas tenemos, a la
de- terminación de la esencia del hombre y al sentido de su obrar y de sus creaciones
materiales o espirituales. Ya a partir del mundo griego, la organización y complejidad de los
problermas filosóficos dio lugar a la formación de una serie de disciplinas filosóficas. Esta serie,
en las distintas épocas, ha cambiado, aumentado o disminuido, y ha estado en función de los
intereses especiales de cada cscuela o pensador. Para los estoicos, por ejemplo, el fin de la
filosofia cra el logro de la sabiduria, la que sóla se adquiría mediante la virtud, y al entender
que las virtudes más generales eran tres (narural, moral y racional), dividieron a la Filosofia en
tres grandes secciones. la Fisica, la Erica y la Ldgica. Aristóteles, por lo demas, ya habia
separado el tra- tamiento de las cuestiones lógicas-que 4 lamaba analiticas-, de las ffsicas, de
las matemáticas, de las netafisicas -que él lamaba Filosofia primera- y de las éticas. La división
que hiciera Christian Wolff en el siglo XVII turo singu- lar perduración. Con un fundamento
psicológico-la distinción en el hombre de una facultad cognosciriva v otra aperitiva- dividió la
filo- sof ia en des geandes partes: la teórica o especulativa y la prácrica. La FRosofia teorica o
Merafisica se subdividia, a su vez, segun sus obictos especiales, cn Teolegia natural (one se
ocupa de Dios). en Pacologia
(que se ocupa del alma) y co Comologia (que sc ocupa del mundo). Comprendía también una
disciplina fundamental, la Ontologia, que al ocuparse de las determinaciones más generales de
los objetos, proporcio- na cl marco conceptual general en ci que se movían csas otras
disciplinas especiales. La Filoiofta práctica se dividia en Etica, Economia y Politica. La filosofia
de Kant -donde la metafísica no tiene cabida- sc halla cxpuesta en tres obras fundamentales: la
Critica de la razbn pura, la Critica de la rason práctica y la Critica del juicio. Cada una de ellas
centra preferentemente su atención en un determinado problema -pro- blemas que cl autor va
tratando, además, encadenados en forma gradual y sucesiva- y que son, respectivamente, el
gnoseológico o cognoscitivo, el ético y el estético. Muchos autores suelen reducir la diversidad
de los problemas a tres grandes cucstiones en las que ubican, así, la casi totalidad de las disci-
plinas filosóficas: • El problema del ser: problema metafisico u ontológico. • El problema del
conocimiento: problema gnoseológico. • El problema de los valores: problema axiológico. Las
disciplinas que se ocupan de esos problemas serían, en el primer caso, la Metafisica, la
Ontologia, la Teoria de los objeros, la Antro- pologia filosófica, la Comologia, etc. En el segundo
caso, la Lógica, la Gnoseologia, la Teoria del conocimiento científico o Epistemologia, etc. y,
por úlrimo, en el tercer caso, la Etica, la Estética, la Fitosoffa de la Religión, la Filosofia del
Derecho, etc. La organización que suele hacerse de los problemas filosóficos en distintas
disciplinas es cuestión que no debe, sin embargo, engañar acer- ca de la indisoluble unidad del
conocimiento filosófico, es decir, accrca de los estrechos vínculos que relacionan a todos los
problemas entre si. Tal es la fndole de cste conocimiento que, aunque el filósofo se circuns-
criba a cratar un aspecto particular, como pucde ser un enfoque filosó- fico del arte, la historia
o la esencia del ser humano, está siempre, a veces explicitamente, pero la mayor parte de las
veces implicitamente, respon- diendo a todos los demás problemas filosóficos. Examinar
cualquier pro- blema es, en filosofia -y en razón de lo que la filosofia pretende ser-, tener que
habérselas, directa o indirectanente con todos los demás pro- blemas. Un ejemplo destacado
de esto lo es la obra cumbre del racio- nalismo filosófico, la Etica de Espinoza, que no se limita
a lo que su título indica, sino que es un tratado general de Filosofia, en especial de Metafisica.
La Filosofía, tal como hemos visto, pretende ser un saber unitario; quiere cncontrar la clave
ánica a la que toda la realidad responde y quiere ser un saber que, a diferencia de las ciencias,
prescinda de todo sapuesto. En tal sentido, cs un saber quLC se ha de preguntar si exisre