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DF181

El Código de Ética del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal establece principios y obligaciones para los servidores públicos con el objetivo de optimizar la administración de justicia y fortalecer la legitimidad de la autoridad judicial. Este documento, aprobado en noviembre de 2004, busca guiar el comportamiento ético de magistrados, jueces y demás funcionarios, promoviendo la confianza social y el compromiso con la justicia. Además, se enfatiza la importancia de la ética profesional como un complemento necesario al marco legal existente.
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El Código de Ética del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal establece principios y obligaciones para los servidores públicos con el objetivo de optimizar la administración de justicia y fortalecer la legitimidad de la autoridad judicial. Este documento, aprobado en noviembre de 2004, busca guiar el comportamiento ético de magistrados, jueces y demás funcionarios, promoviendo la confianza social y el compromiso con la justicia. Además, se enfatiza la importancia de la ética profesional como un complemento necesario al marco legal existente.
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CODIGO DE ETICA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA Y DEL

CONSEJO DE LA JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL

CÓDIGO PUBLICADO EN LA GACETA OFICIAL DEL DISTRITO FEDERAL, EL


MIÉRCOLES 1 DE DICIEMBRE DE 2004.

(Al margen superior izquierdo el Escudo Nacional que dice: ESTADOS UNIDOS
MEXICANOS.- CONSEJO DE LA JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL.-
MEXICO)

En cumplimiento a lo ordenado en Acuerdo General 24-53/2004, emitido por el


Pleno del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal, en sesión ordinaria de
fecha diez de noviembre del presente año, se informa el contenido del CÓDIGO
DE ÉTICA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA Y DEL CONSEJO DE LA
JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL, del tenor siguiente:

"ACUERDO GENERAL 24-53/2004, EMITIDO POR EL PLENO DEL CONSEJO


DE LA JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL, EN SESIÓN DE FECHA DIEZ DE
NOVIEMBRE DE DOS MIL CUATRO, MEDIANTE EL CUAL APRUEBA EL
CÓDIGO DE ÉTICA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA Y DEL CONSEJO
DE LA JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL.

CIUDADANOS SERVIDORES PÚBLICOS DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE


JUSTICIA Y DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL.

En estos tiempos donde el problema de crisis de legitimidad de la autoridad,


trasciende a las instituciones, resulta indispensable reconstruir y fortalecer su
carácter. Para ello, uno de los caminos más idóneos es remitir el problema al
campo de la ética, para ahí plantear las exigencias que más allá del derecho
podemos establecer y demandar de aquellos que como sociedad vamos a
constituir en autoridades.

La ética abarca todo el comportamiento humano, y por supuesto aquel que tiene
que ver con la profesión que se ejerce.

La ética profesional es más que una deontología o catálogo de deberes, pues


éstos requieren la remisión a ciertos bienes que se explican y se satisfacen al
cumplirse.

El ámbito judicial no escapa a ésto, por ello debe garantizarse que la función
jurisdiccional se desarrolle en forma independiente en el contexto de una sociedad
democrática como la nuestra. Una forma de hacerlo es a través de la expedición
de un Código de Ética aplicable a todos los servidores públicos que conforman el
Órgano Judicial.

Código de Ética que haga explícitos los propósitos primordiales, los valores y
obligaciones que deben regir en la administración e impartición de justicia, a fin de
que el ejercicio del servicio se constituya en un ámbito de legitimidad y
autenticidad en beneficio de la sociedad, sin perjuicio de las normas jurídicas
plasmadas en las leyes que regulan el ejercicio del mismo.

Código de Ética que bajo este tenor, establezca en forma clara los principios
morales, deberes y obligaciones que guíen el buen desempeño del servicio
encomendado.

Por todo ello, hace ya algunos meses se iniciaron los trabajos para la elaboración
de un primer proyecto de Código de Ética para Magistrados y Jueces del Tribunal
Superior de Justicia del Distrito Federal, mismo que fue extendido a todos los
servidores públicos que lo integran, a Consejeros y demás servidores públicos del
Consejo de la Judicatura del Distrito Federal; es a partir de mayo del presente año,
en que mediante acuerdo 6-24/2004 el Consejo de la Judicatura del Distrito
Federal inició los trabajos formales para la concreción de dicho Código, haciéndolo
llegar en su momento al Pleno de Magistrados del Tribunal Superior de Justicia del
Distrito Federal, quienes hicieron llegar sus aportaciones. Así de esta manera, se
hizo posible la aprobación y expedición del Código de Ética que ahora se
presenta.

Este Código de Ética fue aprobado por el Pleno del Consejo de la Judicatura del
Distrito Federal, en sesión ordinaria de fecha diez de noviembre de dos mil cuatro,
mediante Acuerdo 24-53/2004, siendo motivo de especial orgullo y satisfacción el
que se haya aprobado y expedido por primera ocasión en la historia del Tribunal
Superior de Justicia del Distrito Federal un Código de Ética, que es resultado de
un sistema de trabajo caracterizado por el pluralismo y el consenso.

Código que se distingue por características precisas, como son su origen


diversificado y el consenso alcanzado; teniéndose la precaución de no juridizar a
la ética a través de la estructura propia de las normas, sino mediante la definición
de principios, evitando reiterar deberes, prohibiciones y exigencias que ya están
contempladas en el derecho. Es conveniente hacer mención, que por su propia
naturaleza un Código de Ética no es coercitivo, quedando al albedrío de cada
miembro de este Órgano Judicial su cumplimiento.

Por lo anterior, la expedición de un Código de Ética como el que tenemos hoy el


honor de presentar, demuestra que el Órgano Judicial del Distrito Federal tiene
todavía mucho que decir y aportar acerca de la responsabilidad que le
corresponde asumir en el actual Estado democrático.

Es una forma de reafirmar la confianza en el Poder Judicial, confianza que lejos de


tratarse de un anhelo egoísta interesado en el prestigio, se refleja en un
compromiso social.

Es cierto que todos los órganos de gobierno necesitan de la estimación y del


reconocimiento social, pero la Justicia lo necesita de modo especial; la legitimidad
del Poder Judicial no es una legitimidad de origen como sucede con los poderes
políticos, sino que se funda y se justifica por el propio ejercicio de la Jurisdicción y
por el carácter de guardián de los derechos y garantías que la Constitución y
demás Leyes le asignan.

Así se justifica la conveniencia de haber emitido un Código de Ética, aplicable a la


totalidad de los servidores públicos que integran al Tribunal Superior de Justicia y
el Consejo de la Judicatura del Distrito Federal, definiendo un campo de
exigencias específicas vinculadas al buen servidor público que requiere la
sociedad a la que se presta el servicio de “decir el derecho” en cada caso que se
someta a su consideración.

De ese modo, se complementa el régimen de responsabilidades que pesa sobre


los que ejercen la función judicial del Distrito Federal, indicándoles aquellas
conductas que resultan prohibidas, obligadas o recomendadas desde la
perspectiva propia de la “ética profesional judicial”.

Sin duda, la realidad de nuestros tiempos marca una “urgencia” por la ética,
demostrándose así que el estricto derecho no resulta suficiente para lograr
configurar el “buen vivir” que enseñaba Aristóteles.

El haber adoptado un Código de Ética es una forma de afrontar los esfuerzos y


desafíos del momento actual, además de ser una respuesta clara del Órgano
Judicial del Distrito Federal a éstos.

El haber establecido normas de ética y haberlas codificado, implica sellar el


compromiso que se tiene con los integrantes del órgano judicial del Distrito
Federal y fundamentalmente con la sociedad capitalina.

La adopción del Código de Ética implica la confirmación de que Magistrados,


Consejeros, Jueces y todos los servidores públicos del Tribunal Superior de
Justicia y del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal, asumen con su cargo
una misión que los convoca enteramente, no sólo como servidores públicos sino al
mismo tiempo como ciudadanos y personas de bien.

Es indiscutible que el Código de Ética refuerza y legitima el carácter de autoridad y


afianza la seguridad jurídica tan requerida por la sociedad, estando más claro para
todos los servidores públicos del órgano judicial de esta Ciudad, cuales son las
pautas de conducta a las que deben sujetarse quienes tienen la delicada y
trascendente misión de “decir el derecho” en esta sociedad.

MAG. JOSÉ GUADALUPE CARRERA DOMÍNGUEZ

PRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA Y DEL CONSEJO DE


LA JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL

Otoño del 2004.


CONSIDERANDO

Que de conformidad con nuestra Carta Magna, compete al Tribunal Superior de


Justicia del Distrito Federal, el desempeño de la función judicial local y al Consejo
de la Judicatura del Distrito Federal, administrar su presupuesto, vigilar el
cumplimiento de las normas y disciplinar a los funcionarios judiciales, y concientes
de la alta responsabilidad social que tienen los órganos responsables de la
impartición de justicia ante la sociedad, considera oportuno establecer principios
rectores éticos que permitan el estricto cumplimiento de la norma y refrendar la
garantía constitucional prevista en el artículo 17 de nuestra Norma Fundamental,
tendiente a que a toda persona le sea administrada justicia expedita, completa e
imparcial, por ello es que la pretensión de este Órgano Colegiado, es crear un
documento que se arraigue en la conciencia de quienes laboramos para el Órgano
Judicial del Distrito Federal, para que la función judicial sea desempeñada por
personas que, cuyo desempeño, sea caracterizado por la confianza social y el
desempeño ético de su función, fomentándose una política de cooperación y de
responsabilidad solidaria y compartida entre todos los servidores públicos que lo
integran contribuyendo al desarrollo de sus capacidades y comportamientos, a fin
de que repercutan positivamente en la sociedad.

Por lo anteriormente expuesto y con fundamento en los artículos 122, apartado


“C”, BASE CUARTA, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos; 83 y demás relativos del Estatuto de Gobierno, y 195 y 201, fracción I,
de la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, el
Consejo de la Judicatura del Distrito Federal emite el siguiente:

CÓDIGO DE ÉTICA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA Y DEL


CONSEJO DE LA JUDICATURA DEL DISTRITO FEDERAL

PARTE GENERAL

CAPÍTULO I
GENERALIDADES

ARTÍCULO 1
El presente Código de Ética es de observancia general para los Magistrados,
Consejeros, Jueces y servidores públicos tanto del Tribunal Superior de Justicia
como del Consejo de la Judicatura, del Distrito Federal, y tiene como objeto
coadyuvar a optimizar la administración de justicia, sin perjuicio de lo dispuesto en
otras normas y disposiciones que regulen su desempeño como tales, así como de
otras disposiciones éticas.

ARTÍCULO 2
Para los efectos del presente Código se entenderá por:
Código de Ética: Código de Ética del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo
de la Judicatura, del Distrito Federal.

Consejo: Consejo de la Judicatura del Distrito Federal.

Ley Orgánica: Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Pleno del Consejo: Pleno del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal.

Servicio público: Aquella actividad consistente en satisfacer de una manera


regular, continua y uniforme, necesidades públicas de carácter esencial o
fundamental, que en el caso se concreta en garantizar a la sociedad, por parte de
los servidores públicos de este Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal,
que la justicia sea accesible, pronta y expedita.

Servidor(es) público(s): Aquella(s) persona(s) que desempeña(n) una función o


presta(n) un servicio personal y subordinado en alguno de los órganos o áreas
administrativas del Tribunal Superior de Justicia o al Consejo de la Judicatura, del
Distrito Federal.

Tribunal: Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

ARTÍCULO 3
Son sujetos de la aplicación de este Código de Ética, los servidores públicos
mencionados en el artículo 1º del presente Código de Ética. Dicha aplicación
refiere cumplimiento personal del mismo, así como la ejecución de acciones
encaminadas a la observancia general de sus subordinados.

ARTÍCULO 4
Para la interpretación y aplicación del Código de Ética, el Pleno del Consejo,
nombrará a los integrantes de la Comisión de Ética, la que será la instancia
encargada de vigilar el cumplimiento del presente Código.

La Comisión de Ética estará integrada por:

- Un Consejero;

- Un Magistrado en materia Penal;

- Un Magistrado en materia Civil;

- Un Magistrado en materia Familiar, y

- El Director del Instituto de Estudios Judiciales.

ARTÍCULO 5
En casos de incertidumbre en relación con una cuestión concreta de naturaleza
ética, el servidor público podrá consultar a la Comisión de Ética.

ARTÍCULO 6
Toda persona que ingrese y se encuentre adscrita como servidor público en el
Tribunal o en el Consejo, ya sea en los órganos jurisdiccionales, de apoyo judicial
o áreas administrativas, deberá conocer el Código de Ética y asumir el
compromiso de su debido cumplimiento.

CAPÍTULO II
PRINCIPIOS GENERALES

ARTÍCULO 7
APTITUD: Quien disponga la designación de un servidor público, debe verificar el
cumplimiento de los recaudos destinados a comprobar su idoneidad. Ninguna
persona debe aceptar ser designada en un cargo para el que no tenga la
capacidad y disposición para el buen desempeño o ejercicio del mismo.

ARTÍCULO 8
COLABORACIÓN: El servidor público debe participar con disposición y apoyo en
las actividades laborales que se realicen para el cumplimiento de las funciones
que tiene encomendadas. De igual forma, ante situaciones extraordinarias, el
servidor público debe realizar aquellas tareas que por su naturaleza o modalidad
no sean las estrictamente inherentes a su cargo, siempre que ellas resulten
necesarias para mitigar, neutralizar o superar las dificultades que se enfrenten.

ARTÍCULO 9
CONFIDENCIALIDAD: El servidor público debe abstenerse de difundir toda
información que hubiera sido calificada como reservada conforme a las
disposiciones vigentes.

No debe utilizar, en beneficio propio o de terceros o para fines ajenos al servicio,


información de la que tenga conocimiento con motivo o en ocasión del ejercicio de
sus funciones y que no esté destinada para su difusión.

Debe custodiar y cuidar los valores, documentación e información que por razón
de su cargo se encuentren bajo su cuidado, impidiendo o evitando el uso abusivo,
mal uso, sustracción, destrucción, ocultamiento o inutilización indebidas de los
mismos.

ARTÍCULO 10
COMPROMISO DE SUPERACIÓN: Todo servidor público debe actualizarse
permanentemente en los conocimientos y técnicas para el mejor desempeño de
las funciones inherentes a su cargo, de conformidad con las normas contenidas en
la Ley Orgánica.

ARTÍCULO 11
EJERCICIO ADECUADO DEL CARGO: El servidor público, mediante el uso de su
cargo, autoridad o influencia, no debe obtener ni procurar beneficios o ventajas
indebidas, para sí o para otros.

Asimismo, con motivo o en ocasión del ejercicio de sus funciones, no debe


adoptar represalia de ningún tipo o ejercer coacción alguna en contra de
servidores públicos u otras personas.

ARTÍCULO 12
EQUIDAD: El servidor público debe estar propenso a dejarse guiar por la razón
para adecuar la solución legal a un resultado justo, y que nunca debe ser
ejecutado en contra de los fines perseguidos por las leyes.

El servidor público no debe realizar actos discriminatorios en su relación con el


público o con los demás servidores públicos de la Administración de Justicia.
Se entiende que existe igualdad de situaciones cuando no median diferencias que,
de acuerdo con las normas vigentes, deben considerarse para establecer una
prelación.

Este principio se aplica también a las relaciones que el servidor público mantenga
con sus subordinados.

ARTÍCULO 13
EXCELENCIA: Todo servidor público deberá esforzarse en el ejercicio de su
función y perfeccionarse cada día, mostrando en todo momento la calidad en el
trabajo desempeñado, resaltando la eficacia y la eficiencia en la función
desempeñada por el ejercicio de su cargo.

ARTÍCULO 14
HONRADEZ: Los servidores públicos deben actuar en cualquier momento con la
máxima rectitud, sin pretender, ni obtener provecho o ventaja por sí o por
interpósita persona, derivada de sus funciones. Asimismo, deben evitar cualquier
conducta que pudiera poner en duda su integridad o disposición para el
cumplimiento de los deberes propios del cargo.

De igual forma, ningún servidor público deberá aceptar compensaciones o


prestaciones de cualquier persona que puedan comprometer su desempeño como
servidor público o que provoquen su actuar con falta de ética en sus
responsabilidades y obligaciones.

ARTÍCULO 15
INDEPENDENCIA DE CRITERIO: El servidor público debe tener conciencia plena
ante situaciones, actividades o intereses incompatibles con sus funciones, las que
no deberán influir por ningún motivo en la toma de decisiones.

ARTÍCULO 16
JUSTICIA: El servidor público debe tener permanente disposición para el
cumplimiento de sus funciones, otorgando a cada uno lo que le es debido, tanto en
sus relaciones con el Estado, como con el público, sus superiores y subordinados.

ARTÍCULO 17
LEGALIDAD: El servidor público debe conocer y cumplir la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, las leyes y los reglamentos que regulan su
actividad. Debe observar en todo momento un comportamiento tal, que examinada
su conducta, ésta no pueda ser objeto de reproche.

ARTÍCULO 18
OBEDIENCIA: El servidor público debe dar cumplimiento a las órdenes que le
imparta el superior jerárquico, en la medida que reúnan las formalidades del caso
y tengan por objeto la realización de actos de servicio que se vinculen con las
funciones a su cargo, salvo el supuesto de arbitrariedad o ilegalidad manifiestas.

ARTÍCULO 19
OBLIGACIÓN DE DENUNCIAR: El servidor público debe denunciar ante su
superior o las autoridades correspondientes, los actos de los que tuviera
conocimiento con motivo o en ocasión del ejercicio de sus funciones y que
pudieran causar algún perjuicio o constituir un delito o violaciones a cualquiera de
las disposiciones contenidas en el presente Código de Ética.

ARTÍCULO 20
PUNTUALIDAD: El servidor público deberá de asistir con puntualidad al
desempeño diario de sus actividades, respetando el horario establecido.

ARTÍCULO 21
PRUDENCIA: El servidor público debe obrar con sensatez para formar juicio y
tacto para hablar, así como expresarse con ingenio y oportunidad, respecto de
hechos o informaciones de los que tenga conocimiento con motivo o en ocasión
del ejercicio de sus funciones, sin perjuicio de los deberes y las responsabilidades
que le correspondan en virtud de las normas que regulan el secreto o la reserva
que amerite cada caso en particular.

ARTÍCULO 22
RESPONSABILIDAD: Es la capacidad de todo servidor público de cumplir con sus
deberes y de reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado
libremente, en concordancia a los principios previstos en el presente Código de
Ética. Asimismo, el servidor público debe evaluar los actos cuya generación o
ejecución tuviera a su cargo, considerando los antecedentes, motivos y
consecuencias de los mismos, actuando en todo momento con profesionalismo y
dedicación.

ARTÍCULO 23
TEMPLANZA: El servidor público debe desarrollar sus funciones con respeto y
sobriedad, usando las prerrogativas inherentes a su cargo y los medios de que
dispone únicamente para el cumplimiento de sus funciones y deberes.

ARTÍCULO 24
TOLERANCIA: El servidor público debe actuar con indulgencia, comprensión,
paciencia o calma con las personas que tenga relación con motivo del ejercicio del
cargo.

ARTÍCULO 25
TRANSPARENCIA: El servidor público debe ajustar su conducta al derecho que
tiene la sociedad de estar informada sobre la actividad del Consejo y del Tribunal.

ARTÍCULO 26
USO ADECUADO DE LOS BIENES Y RECURSOS: El servidor público debe
proteger y conservar los bienes que se le asignen. Utilizar los que le fueran
asignados para el desempeño de sus funciones de manera racional, evitando su
abuso, derroche o desaprovechamiento; utilizarlos exclusivamente para los fines a
que estén afectos, sin que pueda emplearlos o permitir que otros lo hagan para
fines particulares o propósitos que no sean aquellos para los cuales hubieran sido
específicamente destinados.

ARTÍCULO 27
USO ADECUADO DEL TIEMPO DE TRABAJO: El servidor público debe usar el
tiempo oficial en un esfuerzo responsable para cumplir con sus quehaceres,
desempeñando sus funciones de una manera eficiente y eficaz y velar para que
sus subordinados actúen de la misma manera. No debe fomentar, exigir o solicitar
a sus subordinados que empleen el tiempo oficial para realizar actividades que no
sean las que se les requieran para el desempeño de los deberes a su cargo.

ARTÍCULO 28
VERACIDAD: El servidor público está obligado a expresarse con la verdad tanto
en los informes que rindan o proporcionen, como en sus relaciones funcionales, ya
sea con los particulares o con sus superiores y subordinados.

CAPÍTULO III
PRINCIPIOS PARTICULARES PARA MAGISTRADOS Y JUECES

ARTÍCULO 29
IMPARCIALIDAD: Deben evitar conductas que los vinculen o relacionen con las
partes de los juicios de su conocimiento, que concedan ventajas a alguna de las
partes, sin que ello haga nugatoria la obligación de escuchar con atención los
alegatos de las partes y sin discriminación de algún tipo.

ARTÍCULO 30
INDEPENDENCIA: Deben actuar en la emisión de sus decisiones conforme a
derecho en el caso concreto, sin acatarse o someterse a indicaciones o
sugerencias, no obstante de quien provengan y la forma que revistan, evitando
involucrarse en situaciones, actividades o intereses particulares que puedan
comprometer su recta conducta.

Asimismo, deben en todo momento, poner del conocimiento de la instancia


competente cualquier situación que a su criterio, pueda afectar la independencia o
transparencia de su actuación, a fin de que se tomen las medidas pertinentes del
caso, sin perjuicio de continuar en el conocimiento de la causa o litigio de que
conozcan.

ARTÍCULO 31
OBJETIVIDAD: Deben emitir sus resoluciones conforme a Derecho, sin que se
involucre su modo de pensar o de sentir, alejándose de cualquier prejuicio o
aprehensión.

CAPÍTULO IV
PRINCIPIOS PARTICULARES PARA MEDIADORES

ARTÍCULO 32
NEUTRALIDAD: Deberá conducirse con ecuanimidad, respetando la autonomía y
voluntad de los mediados, evitando influir en la toma de decisiones y
absteniéndose de proponer o sugerir soluciones al conflicto.

ARTÍCULO 33
FLEXIBILIDAD: Deberá conducirse con una actitud de disposición y apertura que
le permita adecuarse a la dinámica del caso concreto dentro del proceso de la
mediación.

PARTE ESPECIAL

CAPÍTULO I
BENEFICIOS DE ORIGEN EXTERNO

ARTÍCULO 34
BENEFICIOS PROHIBIDOS. El servidor público derivado de su cargo o comisión
deberá de abstenerse de lo siguiente:

a) Solicitar, aceptar o admitir dinero, dádivas, beneficios, regalos, favores,


promesas u otras ventajas, directa o indirectamente, para sí o para terceros.

b) Retardar o dejar de hacer tareas relativas a sus funciones.

c) Hacer valer su influencia ante otro servidor público, a fin de que éste
retarde o deje de hacer tareas relativas a sus funciones.

ARTÍCULO 35
PRESUNCIONES. Se presume especialmente que el beneficio está prohibido si
proviene de una persona o entidad que:

a) Lleve a cabo actividades reguladas o fiscalizadas por el órgano o entidad


en el que se desempeña el servidor público.

b) Gestione o explote concesiones, autorizaciones, privilegios o franquicias


otorgados por el órgano o entidad en el que se desempeña el servidor público.

c) Sea o pretendiera ser contratista o proveedor de bienes o servicios de la


Administración Pública Federal o del Distrito Federal.

d) Procure una decisión o acción del órgano o entidad en el que se


desempeña el servidor público.

e) Tenga intereses que pudieran verse significativamente afectados por la


decisión, acción, retardo u omisión del órgano o entidad en el que se desempeña
el servidor público.

ARTÍCULO 36
EXCEPCIONES. Quedan exceptuados de las prohibiciones establecidas en el
presente Código de Ética:

a) Los reconocimientos protocolares recibidos de los gobiernos federal o


local, organismos internacionales o entidades sin fines de lucro, en las condiciones
en las que la ley o la costumbre oficial admitan esos beneficios.

b) Los gastos de viaje y estadía recibidos de instituciones de enseñanza o


entidades sin fines de lucro, para el dictado de conferencias, cursos o actividades
académico-culturales, o la participación en ellas, siempre que ello no resultara
incompatible con las funciones del cargo o prohibido por normas especiales.

c) Los regalos o beneficios que por su valor exiguo y de menor cuantía, se


realicen por razones de amistad o relaciones personales con motivo de
acontecimientos en los que resulta usual efectuarlos y que no pudieran ser
considerados como un medio tendiente a afectar la recta voluntad del servidor
público.

CAPÍTULO II
REGLAS GENERALES DE CONDUCTA DEL SERVIDOR PÚBLICO

ARTÍCULO 37
El servidor público no podrá mantener ni aceptar situaciones en las que sus
intereses personales pudieran entrar en conflicto con el cumplimiento de los
deberes y funciones a su cargo.

ARTÍCULO 38
No podrá dirigir, administrar, asesorar, patrocinar, representar ni prestar servicios,
remunerados o no, a personas que gestionen o exploten concesiones o privilegios
o que sean proveedores del Estado, ni mantener vínculos que le signifiquen
beneficios u obligaciones con entidades directamente fiscalizadas por el órgano o
entidad en la que se encuentre desarrollando sus funciones.

ARTÍCULO 39
Deberá abstenerse de hacer uso de la autoridad o cargo para obtener un privilegio
o beneficio para sí o para terceros.

ARTÍCULO 40
Comprometerse a tratar a sus compañeros, subalternos y superiores de una
manera respetuosa, amable y cordial, a fin de propiciar relaciones interpersonales
sanas y que incremente en la calidad y motivación de los servidores públicos.

ARTÍCULO 41
Debe mantenerse permanentemente actualizado para desarrollar adecuadamente,
con profesionalismo, las funciones que tiene a su cargo, participando en los cursos
de capacitación impartidos por el Instituto de Estudios Judiciales, orientados a
elevar su formación intelectual y desarrollo profesional al interior de la Institución.

ARTÍCULO 42
El servidor público se compromete a cumplir y promover el cumplimiento de las
leyes y los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que
rigen el servicio público.

TRANSITORIO

ÚNICO
El presente Código de Ética entrará en vigor a partir del día siguiente de su
primera publicación en el Boletín Judicial del Tribunal Superior de Justicia del
Distrito Federal.

LA SECRETARIA GENERAL DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA DEL DISTRITO


FEDERAL

(Firma)

LIC. MATILDE RAMÍREZ HERNÁNDEZ.

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