Las Necesidades, el Aspecto Subjetivo
Las Necesidades
Las necesidades humanas son el punto de partida del proceso económico, ya que
impulsan la producción y el intercambio de bienes y servicios. Se definen como la
carencia de algo esencial para la supervivencia o el bienestar del individuo. Según su
naturaleza, se pueden clasificar en:
Necesidades primarias: Aquellas indispensables para la vida, como la
alimentación, el vestido y la vivienda.
Necesidades secundarias: No esenciales para la supervivencia, pero que mejoran
la calidad de vida, como el acceso a la educación, el entretenimiento y la
tecnología.
Desde el punto de vista económico, las necesidades son ilimitadas, mientras que los
recursos para satisfacerlas son escasos, lo que genera el problema económico
fundamental: la asignación eficiente de los recursos. (Hernández Andrade, 2010, p. 45).
El Aspecto Subjetivo de las Necesidades El concepto de necesidad no es absoluto;
depende de factores subjetivos como la cultura, las preferencias individuales y el contexto
social. Lo que para una persona es esencial, para otra puede ser prescindible. Por
ejemplo, el acceso a internet puede considerarse una necesidad secundaria en algunos
países, pero primaria en otros donde es clave para la educación y el trabajo.
La percepción de la necesidad también está influenciada por el marketing y la publicidad,
que pueden modificar las preferencias de los consumidores y generar nuevas necesidades.
Este aspecto subjetivo es fundamental para entender la demanda y los patrones de
consumo.
Utilidad y Valor
Utilidad
La utilidad es el grado de satisfacción que un bien o servicio proporciona a un individuo.
Es un concepto clave en la economía, ya que explica por qué los consumidores eligen
ciertos bienes sobre otros. Existen diferentes tipos de utilidad:
Utilidad total: Satisfacción total obtenida del consumo de una cantidad
determinada de un bien.
Utilidad marginal: Cambio en la satisfacción generado por el consumo de una
unidad adicional del bien.
La ley de la utilidad marginal decreciente establece que, a medida que se consume más de
un bien, la satisfacción adicional disminuye. Por ejemplo, el primer vaso de agua en un
día caluroso proporciona más utilidad que el quinto o sexto. (Zamora, 2018, p. 102).
Valor
El valor de un bien puede analizarse desde dos perspectivas principales:
Valor de uso: Relacionado con la capacidad del bien para satisfacer una
necesidad.
Valor de cambio: Determinado por la cantidad de otros bienes o dinero que se
pueden obtener a cambio del bien.
Las teorías del valor han evolucionado a lo largo del tiempo. Adam Smith distinguía entre
el valor de uso y el valor de cambio, mientras que Karl Marx argumentaba que el valor se
derivaba del trabajo necesario para producir un bien. Por otro lado, la economía
neoclásica sostiene que el valor es subjetivo y depende de la utilidad percibida por el
consumidor. (Hernández Andrade, 2010, p. 134).