UNIVERSIDAD SALVADOREÑA “ALBERTO MASFERRER”
FACULTAD DE JURISPRUDENCIA Y CIENCIAS SOCIALES
“ANÁLISIS DE DELITOS ELECTORALES”
ASIGNATURA:
DERECHO PENAL III
CATEDRÁTICO:
MIRIAM GERARDINE ALDANA REVELO.
ESTUDIANTE O INTEGRANTES DEL GRUPO:
Cerritos Escobar, Erick David 230389
Elías Arias, Jorge Alberto 231129
Fuentes Hernandez, Krissia Damaris 231246
León Cardoza, Katy Valeria 230938
López Durán, Maybelline Daniela 230840
SAN SALVADOR, MIÉRCOLES 19 DE MARZO DE 2025.
● Análisis de las normas penales
Delitos electorales.
Los delitos electorales son un conjunto de tipificaciones inmersas en el Código
Penal Salvadoreño, los cuales comprenden: el Fraude electoral, los Atentados
contra el derecho al sufragio, los casos Especiales de fraude electoral y la Comisión
por omisión de informa; los cuales buscan la protección específica a la facultad con
rango de Derecho Constitucional que se conoce como “Derecho al sufragio”.
Por consiguiente, en el Derecho Penal, como bien jurídico protegido comprende
el Derecho de participación política a través del voto (sufragio).
Fraude electoral, Art. 295, CPn.
Al analizar la descripción del tipo penal, se comprende que se les será imputado
el delito de Fraude electoral, a los que incurran en las modalidades presentadas en
el articulado y en cada uno de sus literales establecidos.
En el literal A, determina que, el votar sin estar en la facultad de hacerlo, la
suplantación del votante y la votación múltiple en la misma elección, son las
primeras calidades que son castigadas por medio de esta figura delictiva.
Mientras que en el literal B, se castiga el instigar al votante a hacer valer su
derecho, siendo elector de un partido o candidato determinado o abstenerse de
hacerlo, utilizando como medio el pagar dinero u ofrecer beneficios.
En el literal C, la modificación de un Registro electoral, omitiendo lo establecido en
el Código Electoral, siendo este literal, una norma penal en blanco, debido a la
necesaria utilización de otra norma para la aplicación del mismo, es de igual
manera, una modalidad delictiva de este tipo penal, así como lo es de igual manera,
el literal D, donde se regula la sustracción o destrucción de documentos necesarios,
como lo es el padrón electoral.
Análogamente, en los literales E y F, tiene como verbos rectores el sustraer,
inutilizar, sustituir o destruir, con la diferencia de que en el primero se refiere a las
papeletas de votación y en el segundo a las urnas de votación.
A diferencia del literal F, en el cual se determina que la simple obstrucción de la
inscripción de las candidaturas, elaboración de credenciales, el registro electoral o la
práctica soberana del derecho al sufragio, cuando cumplan las especificaciones
dadas por las leyes respectivas, es considerada una modalidad para cometer el tipo
penal analizado.
Y, en el literal H, se especifica la punibilidad de la coacción, es decir, la utilización
de la violencia para que un votante ejerza su derecho al sufragio al elegir a un
candidato determinado, sin embargo, este mismo literal, contiene otra modalidad
que consiste en vulnerar el derecho que todo votante tiene a que su determinada
elección sea secreta.
Finalmente, en el literal I, tipifica la modificación de domicilio o residencia en su
Documento Único de Identidad, para ejercer su derecho a la participación política
mediante el voto en una circunscripción distinta a la real.
El análisis antes establecido, nos lleva a determinar que los elementos objetivos
que comprenden el hecho delictivo, son todas aquellas acciones que están
especificadas en cada uno de sus literales, mientras como elemento subjetivo,
establecemos que esta acción delictiva puede ser cometida únicamente con dolo.
El sujeto activo, en esta tipificación puede ser cualquier persona, sin embargo, en
el mismo articulado, en su inciso final, se encuentra un atenuante en cuanto a su
penalidad, cuando este tenga la calidad de funcionario público o funcionario
electoral y con respecto al sujeto pasivo es la colectividad.
Por lo que la penalidad principal de este delito comprende de 10 a 15 años de
prisión, cuando es cometido por cualquier persona, mientras cuando se incurra en la
calidad a la que le corresponde el atenuante antes mencionado, comprenderá la
pena de prisión de 7 a 10 años, que conlleva como penalidad accesoria, la
inhabilitación para el ejercicio de su profesión por igual tiempo.
Atentados contra el derecho al sufragio, Art. 295-A, CPn.
Este tipo penal describe que el acceder al sistema de votación para interrumpir,
interferir o alterar su funcionamiento, usando métodos como solicitudes masivas
entre otros, la conspiración para hacerlo y la utilización de amenazas o engaños
para que otros lo hagan, son formas de cometimiento del mismo.
Por lo que sus elementos objetivos son la interferencia del funcionamiento del
sistema de votación por sí o por otro y la conspiración para hacerlo y su elemento
subjetivo, es el dolo, debido a la necesidad de conocimiento y voluntad para que
este hecho delictivo pueda ser consumado.
Por consiguiente el sujeto activo puede ser cualquier persona que realice las
acciones mencionadas anteriormente y pasivo, la sociedad, que es la víctima de la
realización de las mismas.
El delito comprende la penalidad principal de prisión de 10 a 15 años, y existe un
agravante en su inciso final, que comprende el aumento de una tercera parte de la
pena máxima, cuando mediante ardid o amenazas se utilice como instrumento a
otro sujeto para el cometimiento de las mismas acciones establecidas en el inciso
primero.
Casos especiales de fraude electoral, Art. 295-B, CPn.
Este tipo penal comprende que se le será imputado el mismo a cualquier persona,
al funcionario público o electoral o al miembro de maras o pandillas, que acceda o
ayude a acceder al sistema informático utilizado para votar, con la intención de
destruir, modificar, alterar, manipular, bloquear o interferir en su funcionamiento,
para alterar, suplantar o sustraer información de los sistemas electrónicos
destinados al procesamiento de resultados electorales.
De igual manera, es punible la proposición y conspiración de las acciones
mencionadas anteriormente, así como la utilización de ardid o amenazas para que
otro sujeto realice las acciones descritas en el inciso primero.
Como elementos objetivos del tipo, se entiende que comprende el acceder o
ayudar a acceder al sistema de votación para lograr la interferencia y la sustracción
de información que se contiene en el mismo, y la proposición y conspiración de las
mismas acciones y como elemento subjetivo del delito, estamos en presencia de
un delito meramente doloso, el cual requiere intención y voluntad para ser cometido
por el sujeto activo.
Por lo que, como sujetos activos, en el inciso primero del articulado, puede ser
cualquier persona, sin embargo, en el inciso segundo y final del mismo, comprende
que pueden ser sujeto activo del delito el funcionario público o electoral y el
miembro de maras o pandillas, por consiguiente, el sujeto pasivo, es la
colectividad, debido al carácter de bien jurídico supraindividual frenta al que nos
encontramos.
Debido a lo anterior, los sujetos que incurran en el cometimiento de la acción,
tendrán una penalidad principal de prisión de 15 a 20 años, a excepción de reunir
la calidad mencionada en el inciso segundo, donde se incurrirá en un agravante de
la pena que comprende el aumento en una tercera parte de la pena máxima, y en la
calidad mencionada en el inciso final, en donde la pena se agravará de igual forma,
y comprenderá 20 a 30 años de prisión.
Comisión por omisión de informar, Art. 295-C, CPN.
En el articulado donde este tipo penal se encuentra regulado, se describe que el que
teniendo la posición de garante en cuanto al buen funcionamiento del programa
informático que es la herramienta funcional para el ejercicio del sufragio o sea
conocedor de la ejecución de alguna de las acciones mencionadas y descritas en
los artículos antes analizados, permita su comisión u omitiera dar aviso a las
autoridades, se le será imputada la penalidad establecida en el Art. 20 del Código
Penal, en el cual se establecen las reglas en el caso de estar en la obligación de
actuar, y aún así no hacerlo.
Para poder hablar sobre los elementos objetivos del tipo, tenemos que tener en
cuenta los ya establecidos en los artículos precedentes, los cuales son el Art. 295-A
y 295-B, debido a que, para poder hablar de la consumación del tipo, tendría que
existir la comisión de los delitos ya mencionados, y que el que tiene la posición de
garante, es decir el deber de obrar, omitió informar sobre el cometimiento de los
mismos o autorizo que se ejecutarán, por lo que, por consiguiente, al hablar del
elemento subjetivo, tenemos que estar en presencia del dolo como manera única
de cometerlo, debido a que el garante tendrá que tener el conocimiento de que tiene
un deber de informar y aún no lo hace u omite hacerlo.
Con respecto al sujeto activo, como se mencionó anteriormente, estamos hablando
de un sujeto que tenga el deber de obrar en los casos planteados precedentemente,
mientras que, el sujeto pasivo es la colectividad, así como en los delitos antes
descritos.
Teniendo en cuenta la penalidad, se tendrá que remitir al Art. 20 del Código Penal,
en donde se estipula que el garante con deber de obrar e informar, recaerá en la
penalidad del delito como si él mismo lo hubiese cometido, es decir que para poder
establecer la pena, tenemos que contemplar sobre cuál delito de los anteriores
mencionados fue cometido y no informado por el garante, y éste incurrirá en la
penalidad del tipo, como si fuera el sujeto activo del mismo.
● Doctrina
Delitos electorales
El derecho fundamental vulnerado dentro de los delitos electorales es el Derecho
de participación política a través del voto; el cual, según Carolina Galais en su
libro titulado como “la participación política”, en su manifestación del ejercicio al
derecho al sufragio pasivo, entendiéndose éste como el derecho a elegir candidatos
o manifestar las preferencias subjetivas sobre ciertas posturas políticas, es el
mecanismo mediante el cual se elige a los representantes políticos de un Estado
contando con la posibilidad de consultar a la ciudadanía sobre asuntos de interés
público importantes dentro del gobierno.
El voto es un método para tomar decisiones y de igual manera, es el tipo más
fundamental de participación política. De esta manera, las elecciones son el proceso
político con mayor relevancia y magnitud, en razón a la cantidad de individuos
vinculados a este mecanismo y el alcance que tienen los efectos que el mismo
genera.
Las normativas penales deben estar alineadas con la Constitución y los tratados
internacionales reconocidos por el Estado. Esto asegura que las disposiciones y
sanciones estén previamente reguladas por la ley suprema y los acuerdos
internacionales, garantizando su cumplimiento. Los legisladores y entidades
facultadas deben referirse a estas normativas superiores para evitar contradicciones
y asegurar el respeto de los derechos de todos los ciudadanos.
Y los delitos electorales no son la excepción, fundamentando sus preceptos en los
artículos 72 N° 1, 73 N° 1 e inciso segundo, 77 y 78 de la Constitución, así mismo,
en el artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el artículo
23 b) de la Convención Americana de Derechos Humanos; consignando las
prerrogativas esenciales de los derechos fundamentales en El Salvador en materia
de derechos electorales o políticos.
Fraude electoral, Art. 295, CPn.
Dentro de los ocho literales de este delito que ya fueron detallados previamente se
evidencia una clara protección a los derechos políticos de los ciudadanos, más
específicamente, el ejercicio del sufragio, la asociación para constituir o ingresar a
partidos políticos y la garantía constitucional del voto libre, directo, igualitario y
secreto, que, en caso de incurrir en una de las circunstancias reguladas, se deberá
sancionar correspondientemente.
Francisco José Paoli Bolio dentro de su libro que se titula “algunas reflexiones sobre
el fraude electoral”, es de la opinión que el fraude electoral se ha tratado de
combatir o disminuir a lo largo de la historia, no obstante, es evidente que
posteriormente a cada elección en la que incurren ciertas manifestaciones de este
delito, aparecen individuos que de manera ingeniosa encuentran la manera de evitar
ser sancionados.
Atentados contra el derecho al sufragio, Art. 295-A, CPn.
De manera semejante al delito anterior, se tiene como derecho fundamental objeto
de protección al derecho político del ejercicio del sufragio, pero en esta ocasión,
centrando la atención en los programas informáticos de almacenamiento de datos
de materia electoral, con el propósito de garantizar las plataformas de votación,
basando su aplicación en el derecho a la seguridad informática que tácitamente se
encuentra regulado en el artículo 2 de la Constitución cuando se habla en su inciso
primero sobre que “toda persona tiene derecho a la seguridad”.
La problemática práctica más significativa que se puede observar en el análisis de
este delito es al momento de realizar el desfile probatorio que determine la ilicitud
del acto alegado, al tratarse de sistemas de carácter informático.
Casos especiales de fraude electoral, Art. 295-B, CPn.
Este delito es significativamente parecido al establecido previamente, por lo que
comparten los mismos derechos fundamentales objeto de protección, con la
diferencia de que para cometer éste, se necesita que el sujeto activo tenga la
intención de “alterar, suplantar o sustraer” la información contenida en esos
sistemas electrónicos, por lo tanto, se está en presencia de una defensa al derecho
a conocer la verdad que encuentra sustento constitucional en los arts. 2 inc. 1º y 6
inc. 1º de la Constitución
Igualmente, así como se dijo en el delito anterior, la problemática más grande en
cuanto a la aplicación de este tipo penal se encuentra al momento de comprobar el
ánimo del sujeto activo y la forma en que consumó el presunto acto sujeto a
sanción.
Comisión por omisión de informar, Art. 295-C, CPN.
En este caso, se otorga protección a los derechos fundamentales establecidos en
los dos delitos precedentes, siendo el derecho político del ejercicio del sufragio, el
derecho a la seguridad informática y el derecho a conocer la verdad, ya que aunque
el sujeto activo no realice directamente la conducta, éste incurre en la misma
sanción del delito que omita informar a las autoridades o diere ocasión a que se
ejecute, en base a las reglas del Artículo 20 del Código Penal, ello por contar con el
deber de garante dentro del correcto desempeño de las actividades electorales.
La problemática práctica que se presenta en este ilícito penal se podría presentar al
determinar si el imputado al que se le atribuye la comisión del mismo cuenta o no
con el deber de garante para el efectivo desempeño del sistema o programa
informático, tal y como lo establece la ley.
● Jurisprudencia
Delitos electorales
En la sentencia de referencia 187-2012 se presentan como hechos, que
alrededor de las quince horas del día once de marzo de dos mil doce, el
imputado Ponpilio Galvez Canales acudió a un Centro Escolar del
Departamento de La Unión con el ánimo de ejercer su derecho a emitir el sufragio,
pero al presentar su Documento Único de Identidad, el Presidente de la Junta
Receptora de Votos (quien era Jefe de Centro por parte del Partido Político FMLN)
se aproximó a dos Agentes Policiales que brindaban seguridad al Centro Escolar,
manifestándoles que el señor Pompilio ya había votado anteriormente en una urna,
lo cual fue confirmado por las autoridades que la conformaban, por lo que, al éste
pretender ejercer su voto por segunda ocasión, los Agentes procedieron a la
detención provisional del sujeto en el término de flagrancia, mediante previa
consulta a la Fiscal Electoral que se encontraba en las instalaciones.
El día treinta de agosto de dos mil doce se llevó a cabo la Audiencia de Vista
Pública en el Tribunal de Sentencia de La Unión para resolver sobre la situación
jurídica del imputado, por habérsele atribuido los delitos de Fraude Electoral (Art.
295 literal A del Código Penal) y Uso Falso de Documento de Identidad (Art. 288 del
Código Penal).
Al momento de los incidentes, la defensa particular manifestó que se había
acordado con la representante de la Fiscalía la aplicación de un Procedimiento
Abreviado, prosiguiendo en base a ello la audiencia; el señor Ponpilio admitió los
hechos alegados por la Fiscalía, es decir, que él fue a votar con un Documento
Único de Identidad que no le pertenecía y que por eso lo detuvo la Policía,
declarándose culpable de haber cometido los hechos de los que se le acusan.
Para acreditar la existencia material de los delitos alegados se establecieron
diversas pruebas documentales, de las cuales la que más destaca es una denuncia
interpuesta en sede Fiscal contra el imputado, en la que se menciona que el
verdadero nombre de éste es Mario Martínez Lara, siendo originario de Honduras y
que usurpó la identidad de su hijo Ponpilio (quien falleció a los seis años de edad en
el año 1976 a consecuencia de una fiebre), habiendo tramitado el Documento Único
de Identidad en base a los datos de la partida de nacimiento de su hijo y realizando
actos de renovación.
La decisión judicial del tribunal consistió en la declaratoria de culpabilidad del
imputado Ponpilio Galvez Canales en grado de autor directo del delito de Fraude
Electoral (Art. 295 literal A del Código Penal), imponiéndole un año cuatro meses de
pena de prisión; y por el delito de Uso Falso de Documento de Identidad (Art. 288
del Código Penal), se le otorgó un año de pena de prisión; conformando un total de
dos años cuatro meses de prisión.
Por otra parte, también se le impuso la respectiva pena accesoria vinculada a la
pena principal, que por el mismo tiempo de la pena de prisión, se condenó a la
pérdida de los derechos de ciudadano (Artículos 46 n° 1 y 58 n° 1 del Código
Penal).
La importancia de esta decisión radica en la protección de los derechos
fundamentales que fueron vulnerados mediante la actividad delictiva realizada, ya
que al contar con la evidente culpabilidad del sujeto activo, es necesario que el
Estado ejerza su poder de sanción para buscar el correcto funcionamiento de la
actividad jurisdiccional de los tribunales.