TEMA 2: EVALUACIÓN DE LA ESCENA Y SEGURIDAD PERSONAL
Evaluación de la seguridad en la escena de la emergencia
Cualquier emergencia independientemente del lugar en el que se produzca implica un
cierto grado de riesgo ya sea mayor o menor. Los riesgos a los que nos exponemos
durante la atención de la emergencia son variados y siempre distintos en cada escena;
por eso antes de acercarse al lugar de la misma es necesario evaluarlos aún a pesar de
la emergencia. (Primero yo, segundo yo y tercero yo)
Debemos prestar especial atención a nuestro alrededor, usando todos nuestros
sentidos para detectar posibles riesgos del entorno y a nuestra propia integridad física;
además de las características del lugar. La evaluación de la escena se efectúa mediante
la regla de las 3S:
- Seguridad: identificar potenciales amenazas a la seguridad propia y del
accidentado (sonidos, olores, humos, fluidos). Observar que riesgos podemos
controlar y cuales requieren personal especializado (no actuar)
- Escena: estimar número de víctimas y gravedad de las mismas, causa probable
del incidente.
- Situación: recabar información sobre lo que ocurrió. Tres preguntas claves: ¿cuál
es la situación?, ¿cómo puede evolucionar la situación?, ¿qué hago para
evitarlo?
Para asegurar la escena de una emergencia nuestra prioridad será: ubicarse
adecuadamente, señalizar y aislar la escena y mitigar los riesgos (verificar cables
eléctricos, fugas de gas, objetos que estén a punto de caer, presencia de humo, etc.).
En cualquier escenario recuerda: ¡evita ser la siguiente víctima!
La importancia de que la población esté suficientemente formada para poder prestar
primeros auxilios en caso de emergencia radica en que una rápida actuación puede
salvar la vida a una persona o evitar un empeoramiento de sus lesiones hasta la llegada
al lugar de los hechos de una asistencia profesional.
La prestación de primeros auxilios es una asistencia que debe ser:
- Inmediata: lo más rápidamente posible.
- Limitada: solo se hace lo que sabe hacerse y nunca lo que no se sabe hacer.
- Temporal: se realiza en tanto se espera la llegada de la asistencia médica.
Identificación de peligros y riesgos potenciales
1. Realizar un primer reconocimiento visual e identificar los posibles riesgos en el
lugar de la actuación. No intervenir en aquellas situaciones en las que la
seguridad no esté garantizada, en especial:
Vehículos inestables o con riesgo de incendio.
Accidentes donde encontremos estructuras eléctricas de alta tensión.
Siempre que estén implicados materiales peligrosos.
Acceso a vías, tanto de metro como de tren, sin tener la seguridad de que
esté cortado el tráfico.
2. Valorar la situación antes de tomar contacto directo con el accidente y
comunicar al servicio de emergencias los siguientes puntos:
Lugar exacto del accidente.
Mecanismo de producción del tipo de accidente.
Número de víctimas.
Tipo de lesiones del o los pacientes.
Posibles riesgos añadidos.
3. Adoptar aquellas medidas de seguridad necesarias para la propia protección y la
de los demás: seguridad activa (ser consciente del peligro y esperar a los equipos
de rescate, si la situación así lo requiere) y seguridad pasiva (gafas, chaleco
reflectante, guantes, …etc.).
4. Recabar, de forma rápida, toda la información posible de testigos presenciales o
familiares.
5. Analizar el tipo de accidente y el mecanismo lesional que se produce,
sospechando las diferentes lesiones para encaminar nuestra valoración.
Medidas para garantizar la seguridad personal antes de
brindar ayuda
Para atender correctamente a los accidentados se deberán seguir los siguientes
principios generales:
1. Conservar la calma y la serenidad; pero actuar rápidamente.
2. Evitar aglomeraciones.
3. Saber imponerse y hacerse cargo de la situación.
4. Protegerse en primer lugar porque solo si estamos a salvo podremos ayudar
a los demás.
5. Avisar a los servicios de emergencias (112)
6. Examinar rápidamente el lugar del accidente y atender a los heridos por
orden de gravedad (triaje).
7. Realizar sólo aquello que se conozca, es preferible no hacer nada que hacerlo
mal.
8. No mover al accidentado salvo que sea estrictamente necesario, por si
pudiera tener lesiones en la columna.
9. Examinar bien al accidentado.
10. Mantener al accidentado caliente, arropándolo con una manta o abrigo, ya
que éstos tienden a perder temperatura.
11. No dar de beber a personas inconscientes o a personas con gravedad.
12. Tranquilizar a los accidentados, procurar que no vean sus heridas.
13. No dejar solo al accidentado salvo que tengamos que socorrer a otra víctima.
Ante cualquier situación que nos encontremos debemos seguir tres pautas de
conducta que se conocen como el Método PAS: proteger, avisar y socorrer.
Proteger: asegurarse de que tanto la persona que ha sufrido el accidente como
nosotros mismos estamos fuera de peligro. Es preferible alejar el peligro que
movilizar al accidentado. Hay que hacer seguro el lugar de la emergencia:
Señalizar, retirar peligros, iluminar.
Fugas de gas: cortar el gas, no encender fuego, no fumar.
Coche: quitar contacto, aparcar bien, señalizarlo.
Electricidad: desconectar la corriente antes de tocar al accidentado.
Avisar: llamar al 112 y e informar correctamente de:
Identificarse (las llamadas anónimas no inspiran confianza)
Lugar exacto del accidente
Tipo de accidente
Número de heridos y su situación
Dejar la línea de teléfono libre por si necesitan contactar con nosotros.
Socorrer: se realizará en dos fases:
Evaluación primaria: reconocer los signos vitales en este orden:
consciencia, respiración y pulso.
Evaluación secundaria: examinar las lesiones de la cabeza a los pies para
detectar lesiones como hemorragias, quemaduras, etc.