Vamos a comenzar nuestro recorrido por
sexto año con un cuento algo misterioso…
Compartámoslo.
La ventana abierta
[Cuento - Texto completo.]
Saki
Hace tiempo, a un abogado de apellido Nuttel, el médico le había
recomendado una semana de descansando en el campo.
La hermana le recomendó una posada en el medio del campo y Nuttel la
alquiló por teléfono.
Al día siguiente cuando llegó al lugar, la dueña de la posada estaba
ocupada, entonces quien lo atendió le dijo…
-Mi tía bajará enseguida, señor Nuttel -dijo con mucho aplomo una
señorita de quince años-; mientras tanto debe hacer lo posible por
soportarme.
Miguel Nuttel se esforzó por decir algo que halagara debidamente a la
sobrina sin dejar de tener en cuenta a la tía que estaba por llegar
-Sé lo que ocurrirá -le había dicho su hermana cuando vayas-: te
encerrarás no bien llegues y no hablarás con nadie y tus nervios estarán
peor que nunca debido a la depresión. Por eso te daré cartas de
presentación para todas las personas que conocí allá. Algunas, por lo
que recuerdo, eran bastante simpáticas.
-¿Conoce a muchas personas aquí? -preguntó la sobrina, cuando
consideró que ya había habido entre ellos suficiente comunicación
silenciosa.
-Casi nadie -dijo Framton-. Mi hermana estuvo aquí hace unos cuatro
años, y me dio cartas de presentación para algunas personas del lugar.
Mientras hizo esta aclaración mostraba claramente un sentimiento de
pesar.
-Entonces no sabe prácticamente nada acerca de mi tía -prosiguió la
aplomada señorita.
-Sólo su nombre y su dirección -admitió el visitante.
-Su gran tragedia ocurrió hace tres años -dijo la niña-; es decir, después
que se fue su hermana.
-¿Su tragedia? -preguntó Framton; en esta apacible campiña las
tragedias parecían algo fuera de lugar.
-Usted se preguntará por qué dejamos esa ventana abierta de par en par
en una tarde de octubre -dijo la sobrina señalando una gran ventana que
daba al jardín.
-Hace bastante calor para esta época del año -dijo Framton- pero ¿qué
relación tiene esa ventana con la tragedia?
-Por esa ventana, hace exactamente tres años, su marido y sus dos
hermanos menores salieron a pescar por el día. Nunca regresaron.
Ocurrió durante ese verano terriblemente lluvioso, sabe, y los terrenos
que antes eran firmes de pronto cedían sin que hubiera manera de
preverlo. Nunca encontraron sus cuerpos. Eso fue lo peor de todo.
A esta altura del relato la voz de la niña perdió ese tono seguro y se
volvió vacilantemente humana.
-Mi pobre tía sigue creyendo que volverán algún día, ellos y el pequeño
spaniel que los acompañaba, y que entrarán por la ventana como solían
hacerlo. Por tal razón la ventana queda abierta hasta que ya es de
noche. Mi pobre y querida tía, cuántas veces me habrá contado cómo
salieron, su marido con el impermeable blanco en el brazo, y Ronnie, su
hermano menor, cantando como de costumbre. Sabe usted, a veces, en
tardes tranquilas como las de hoy, tengo la sensación de que todos ellos
volverán a entrar por la ventana…
En ese instante la niña se estremeció. Fue un alivio para Framton
cuando la tía irrumpió en el cuarto pidiendo mil disculpas por haberlo
hecho esperar tanto.
-Espero que Vera haya sabido entretenerlo -dijo.
-Me ha contado cosas muy interesantes -respondió Framton.
-Espero que no le moleste la ventana abierta -dijo la señora Sappleton
con animación-; mi marido y mis hermanos están pescando y volverán
aquí directamente, y siempre suelen entrar por la ventana. No quiero
pensar en el estado en que dejarán mis pobres alfombras después de
haber andado andando por la laguna. Tan típico de ustedes los hombres
¿no es verdad?
Siguió parloteando alegremente acerca de la pesca y de que ya no
abundan las peces, y acerca de las perspectivas que había de pescar en
invierno. Para Framton, todo eso resultaba sencillamente horrible. Hizo
un esfuerzo desesperado, pero sólo a medias exitoso, de desviar la
conversación a otro tema; se daba cuenta de que su anfitriona desviaba
su mirada constantemente en dirección a la ventana abierta y al jardín.
Era por cierto una infortunada coincidencia venir de visita el día del
trágico aniversario.
-Los médicos han estado de acuerdo en ordenarme completo reposo. Me
han prohibido toda clase de agitación mental y de ejercicios físicos
violentos -anunció Framton.
-¿Oh! -dijo la señora Sappleton y su expresión revelaba la atención más
viva… pero no estaba dirigida a lo que Framton estaba diciendo.
-¡Por fin llegan! -exclamó-. Justo a tiempo para el té, y parece que se
hubieran embarrado hasta los ojos, ¿no es verdad?
Cuando escuchó, Framton se estremeció levemente y se volvió hacia la
sobrina con una mirada que intentaba comunicar su compasiva
comprensión. La niña tenía puesta la mirada en la ventana abierta y sus
ojos brillaban de horror. Presa de un terror desconocido que helaba sus
venas. En ese instante Framton se volvió en su asiento y miró en la
misma dirección.
En el oscuro crepúsculo tres figuras atravesaban el jardín y avanzaban
hacia la ventana; cada una llevaba bajo el brazo una caña y una de ellas
soportaba la carga adicional de un abrigo blanco puesto sobre los
hombros. Los seguía un fatigado spaniel de color pardo. Silenciosamente
se acercaron a la casa, y luego se oyó una voz joven y ronca que
cantaba: “¿Dime, Bertie, por qué saltas?”
Framton agarró de prisa su bastón y su sombrero; la puerta de entrada,
el sendero de grava y el portón, fueron etapas apenas percibidas de su
intempestiva retirada. Un ciclista que iba por el camino tuvo que
hacerse a un lado para evitar un choque inminente.
-Aquí estamos, querida -dijo el portador del impermeable blanco
entrando por la ventana-: bastante embarrados, pero casi secos. ¿Quién
era ese hombre que salió de golpe en el instante en que aparecimos?
-Un hombre rarísimo, un tal señor Nuttel -dijo la señora Sappleton-; no
hablaba de otra cosa que de sus enfermedades, y se fue disparado sin
despedirse ni pedir disculpas al llegar ustedes. Cualquiera diría que
había visto un fantasma.
-Supongo que ha sido a causa del spaniel -dijo tranquilamente la
sobrina-; me contó que los perros le producen horror. Una vez lo
persiguió una jauría de perros parias hasta un cementerio, y tuvo que
pasar la noche en una tumba recién cavada, con esas bestias que
gruñían y mostraban los colmillos y echaban espuma encima de él.
¡Ay! Pero qué suerte que no se quedó. Me daría mucho miedo tratar con
gente loca
FIN
Este cuento podemos enmarcarlo dentro de los cuentos realistas pero con elementos
fantásticos ya que es un relato ficcional que presenta un mundo cotidiano con lugares y
personajes reconocibles, pero en el que irrumpe – de pronto, sin explicación- un hecho
sobrenatural o extraño. Esos hechos no tienen una explicación lógica que se adapte a las leyes
naturales que todos conocemos. A veces , alguno de los personajes intenta dar una
explicación, pero en la mayoría de los casos sienten duda, sorpresa o inquietud ante los
hechos, sentimientos que son compartidos por el lector.
1. Como verás en este cuento aparecen situaciones que podríamos denominar raras… Te
invito a enumerarlas. ¿Cuáles son?
2. Enumerá los personajes de este cuento y describilos.
3. Marcá la introducción, el nudo y el desenlace en esta historia.
4. Extraé del cuento 3 sustantivos propios, 3 comunes, 3 adjetivos, 3 verbos y con ellos
redactá 3 oraciones.
5. Los CONECTORES son palabras o expresiones que manifiestan una relación entre las ideas
de un texto. Los CONECTORES TEMPORALES expresan una relación de tiempo entre las
ideas expresadas.
6. Según la relación temporal que permitan establecer , estos conectores se clasifican en
tres grupos: de ANTERIORIDAD, de SIMULTANEIDAD, y de POSTERIORIDAD
CARACTERISTICAS CONECTORES EJEMPLOS
DE ANTERIORIDAD Indican que una de Antes (de), primero, Antes de ir al cine
las ideas es anterior a hace tiempo, al compramos
la otra. comienzo, pochoclos.
previamente,
anteriormente.
DE SIMULTANEIDAD Indican que las ideas Mientras, cuando, en Mientras mirábamos
son simultáneas. ese momento. la película sonó el
celular.
DE POSTERIORIDAD Indican que una de Más tarde, luego, Hicimos ejercicio, al
las ideas es posterior después, al día día siguiente me
a la otra. siguiente, dolían las piernas.
posteriormente.
7. Te propongo que en cuento “La ventana abierta” marques todos los conectores
temporales que encuentres y los clasifiques en un cuadro como el anterior.
8. Escribí la respuesta de la joven a su tío en el final del cuento, explicando el por qué de la
huída de Nuttel, obviamente imaginen otra causa y utilicen al menos cuatro conectores
temporales en ese relato.