OBRA 3RA ETAPA- CATEGORÍA B
EL 27 DE FEBRERO (II) décima de Juan Antonio Alix
Al Señor don Rafael de J. Espaillat, hijo del Egregio Patricio don Ulises Francisco Espaillat
Señores, no hay por ni pero,
Sino que con fantasía,
Es preciso honrar el día
Veintisiete de Febrero.
Y tú, pueblo santiaguero,
O del Yaque la Señora,
Debes recordar ahora
También la de Marzo treinta,
Que en la lucha más sangrienta
Fuiste tú la vencedora.
Cuando en tu bella sabana
Por cierto se presentó,
El insolente Pierró
Con su gran falange haitiana
Y tú, ciudad espartana,
Le diste tan duro ataque
Al atrevido invasor,
En las orillas del Yaque,
Que fue a llorar su dolor
Del lado allá del Masacre.
Y tus hijos que en Beler
Y en Sabana Larga fueron
Los que más se distinguieron
Cumpliendo con su deber,
Por todo eso ha de ser,
En festejar con esmero,
Ese gran día de Febrero,
Pues de ahí es que dimana
La Patria dominicana
Y ser libre un pueblo entero!
Y que no es bueno olvidar
Una fecha así tan bella,
Que a nuestra digna
Quisqueya Libre la hizo llamar.
Y que esto haga recordar
A los libres ciudadanos
Que vivamos como hermanos,
Para morir combatiendo
Contra los que estén creyendo
Fácilmente echarnos mano.
Más vale pobres vivir
Y ser libres con exceso,
Que con pie en el pescuezo
Llenos de oro lucir.
El tiempo no ha de seguir
Como está por el presente,
Pues cuando pasa realmente
De tabaco la cosecha,
La cosa se pone estrecha,
Pero vuelve floreciente.
Conque vamos, santiagueses,
Con toda magnificencia
La fecha de referencia
Honremos como otras veces.
Para que vean los musieses,
Y también el mundo entero,
Que el patriotismo sincero
Del pueblo dominicano
Se conserva siempre sano
Y por siempre duradero.
¡Vivan los Próceres de la Independencia! —Viva el Gobierno de la
Nación! —Viva el Gobernador Pedro Pepín! —Y vivan eternamente en nuestra memoria
todos aquellos que ofrendaron sus vidas e intereses por el bien de la Patria!
Que así sea.
Santiago, febrero 27 de 1899
Biografía de Juan Antonio Alix, (1833 – 1918) el Cantor del Yaque, nació en Moca, el 6 de
septiembre de 1833, hijo de Félix Alix y María Magdalena Rodríguez. Es el poeta criollo por
excelencia y uno de nuestros más originales temperamentos literarios; un auténtico
representante del pueblo, del que extrae su lenguaje y modalidades, con los que plasma
en sus décimas una imagen verídica del dominicano de los tiempos de la Restauración.
Desde la adolescencia, a los diez y seis años, empezó a escribir las décimas inimitables que
le dieron tan grande y popular renombre. Cantó sin descanso, prefiriendo el lenguaje del
campesino del Cibao para sus décimas. En su larga vida de ochenta y cinco años nadie
lograría arrebatarle el cetro de la poesía popular dominicana.
El célebre Cantor del Yaque fue soldado en las luchas de la Independencia y asistió a la
toma de Beler con el grado de Cabo de nuestro ejército. En la Restauración, figuró entre
los patriotas que se sublevaron en Guayubín en febrero de 1863.
Pareció determinado a no deponer las armas, y junto con otros dominicanos buscó refugio
en Haití. Se enteró bien de las costumbres de aquel pueblo, y además estuvo al tanto de
los preparativos para la formal guerra libertadora; pero días antes del golpe de Capotillo,
cruzó la frontera, se acogió a las garantías de las autoridades españolas, e hizo algo peor,
que fue darles informes de los planes de sus compatriotas en Haití. Alix en lo adelante no
se pudo separar de los españoles, a los cuales siguió hasta verse en la ciudad de Santo
Domingo, donde le encontró la Restauración de la República, a la que se adhirió, como
otros compañeros.
Siño Juan Antonio, Papa Toño, como familiarmente le llamaban, publicaba sus
composiciones en hojas sueltas que circulaban profusamente por toda la República. Esos
volantes, tan solicitados, era el dinero que Alix llevaba al mercado de su pueblo. Entre las
placeras y los campesinos de Santiago era un ídolo, amado y festejado por todos. Ningún
regalo mejor podía llevarse de retorno al bohío, que una décima de Juan Antonio, y
escasos días después la celebrada poesía era conocida y recitada en toda la comarca.
Sus décimas satisficieron una necesidad del espíritu colectivo. Eran solicitadas por el
pueblo, que las compraba no bien estaban en circulación. Las habladurías de la calle, el
escándalo social de la hora, alguna amarga queja del público, el incidente burlesco hecho
comidilla de los murmuradores que lo eran casi todos los vecinos de la población, la
oportunidad de un desbordamiento de júbilo público, el triunfo o fracaso de una
revolución, o acaso un fusilamiento, ejecutado de manera espectacular, constituían el
material preferido para las décimas, tocadas siempre de un vivo color de actualidad y
salpicadas de pimienta satírica, de que tanto gusta el pueblo, por ser uno de sus íntimos
fermentos.
El elemento típicamente haitiano, en relación con su lenguaje y costumbres fue un
particular fermento que puso a manar la cuerda burlesca del poeta Alix, mostrando lo
chistoso propio del contraste de lenguas e inclinaciones en individuos y pueblos como el
nuestro y el haitiano. Décimas suyas de este género tienen todas soltura y gracejo.
Muere en Santiago de los Caballeros el 15 de febrero de 1918.
Obras
Viaje de Gerardo Etanislao por la mayor parte de los pueblos de la República Dominicana
(1885),
El ferrocarril de Samaná a Santiago (1887),
Apuntes para una historia de San Francisco de Macorís (1894),
Décimas (1927),
Décimas, 2 tomos (1953),
Décimas inéditas (1966),
Décimas políticas (1977).
Poemas
1. El follón de Yamasá
2. Los mangos bajitos
3. Un campesino dominicano
4. El cometa Halley
5. Y se fue el cometa Halley, se fue…
6. La buena vida del gato
7. Amor y Geografía