TEMA N° 01: “ORGANIZAMOS NUESTRA VIDA ESPIRITUAL: EL CALENDARIO LITÚRGICO”
1. Origen del Año Litúrgico: El Año litúrgico es el desarrollo de los misterios de la vida, muerte y resurrección
de Cristo y las celebraciones de los santos que nos propone la Iglesia a lo largo del año. Es vivir y no sólo
recordar la historia de la salvación. Esto se hace a través de fiestas y celebraciones. Se celebran y actualizan
las etapas más importantes del plan de salvación. Es un camino de fe para recorrer y vivir el amor divino que
nos lleva a la salvación.
2. Los Tiempos litúrgicos El Año litúrgico está formado por distintos tiempos litúrgicos. Estos son tiempos en
los que la Iglesia nos invita a reflexionar y a vivir de acuerdo con alguno de los misterios de la vida de Cristo.
Comienza por el Adviento, luego viene la Navidad, Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana
Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, Segundo tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.
En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se reviste con casulla de diferentes colores:
Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza en el tiempo de Navidad y de Pascua; Verde significa esperanza.
Se utiliza en el tiempo ordinario; Morado significa luto y penitencia. Se usa en Adviento, Cuaresma y Semana
Santa; Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio. Se utiliza en las fiestas de los santos mártires y
en Pentecostés.
El tiempo de Adviento es de espera para el nacimiento de Dios en el mundo. Es recordar a Cristo que nació
en Belén y que vendrá nuevamente como Rey al final de los tiempos. Es un tiempo de cambio y de oración
para comprometernos con Cristo y esperarlo con alegría. Es preparar el camino hacia la Navidad. Este tiempo
litúrgico consta de las cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos de
Adviento.
El tiempo de Navidad, que va desde la Navidad o Nacimiento, que se celebra el 25 de diciembre y nos
recuerda que Dios vino a este mundo para salvarnos.
La Epifanía se celebra cada 6 de enero y nos recuerda la manifestación pública de Dios a todos los hombres.
Aquí concluye el Tiempo de Navidad.
El Primer tiempo ordinario es el que va de la fiesta de la Epifanía hasta inicio de Cuaresma. En el Primer y
Segundo tiempo ordinario del Año litúrgico, no se celebra ningún aspecto concreto del misterio de Cristo.
En ambos tiempos se profundizan los distintos momentos históricos de la vida de Cristo para adentrarnos
en la historia de la Salvación.
El tiempo de Cuaresma comienza con el miércoles de Ceniza y se prolonga durante los cuarenta días
anteriores al Triduo Pascual. Es tiempo de preparación para la Pascua o Paso del Señor. Es un tiempo de
oración, penitencia y ayuno. Es tiempo para la conversión del corazón.
La Semana Santa comienza con el domingo de Ramos y termina con el Domingo de Resurrección. En el Triduo
Pascual se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y Resurrección.
El Domingo de Pascua es la mayor fiesta de la Iglesia, en la que se celebra la Resurrección de Jesús. Es el
triunfo definitivo del Señor sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección.
El Tiempo de Pascua es tiempo de paz, alegría y esperanza. Dura cincuenta días, desde el Domingo de
Resurrección hasta Pentecostés, que es la celebración de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. En
esta fiesta se trata de abrir el corazón a los dones del Espíritu Santo.
Después de Pentecostés sigue el Segundo tiempo ordinario del año litúrgico que termina con la fiesta de
Cristo Rey.
El eje del Año litúrgico es la Pascua. Los tiempos fuertes son el Adviento y la Cuaresma.
Durante el Adviento, Navidad y Epifanía se revive la espera gozosa del Mesías en la Encarnación. Hay una
preparación para la venida del Señor al final de los tiempos: “Vino, viene y volverá”. En la Cuaresma, se revive
la marcha de Israel por el desierto y la subida de Jesús a Jerusalén. Se vive el misterio de la Muerte y
Resurrección de Cristo: “Conversión y meditación de la palabra de Dios”.