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CAPÍTULO II
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
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CAPITULO II
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN
A continuación se presentan diversos estudios donde se demuestra como
el área de los recursos humanos y sus emociones juega un papel
fundamental en el logro de objetivos, debido a que hoy en día no solo basta
tener un personal con alto coeficiente intelectual para triunfar
profesionalmente, competir en el mercado o maximizar los procesos; si no
que es necesario tener un control emocionalmente adecuado para generar
entre tantos beneficios una interacción armónica en el ambiente laboral.
De esta forma, se presenta la investigación desarrollada por Atencio,
Mendoza y Rangel (2010) la cual tuvo como objetivo analizar la inteligencia
emocional de los empleados en la vicepresidencia de talento humano del
Banco Occidental de Descuento, realizada bajo los planteamientos teóricos
de Vivas y Gallegos (2008), Goleman (2008), Hay Group (2009),entre otros.
La investigación se tipificó como descriptiva, de campo, considerando
una población de cincuenta (50) sujetos pertenecientes a la institución objeto
de estudio. Se utilizó como técnica la observación mediante encuesta,
diseñándose un cuestionario constituido por setenta y dos (72) ítems con
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cuatro (04) alternativas de respuesta, validado por el Comité Académico de la
Facultad de Ciencias Administrativas de la Universidad Rafael Belloso
Chacín, para su posterior aplicación, análisis e interpretación. Al mismo le fue
aplicada la fórmula de alfa crombach para determinar su confiabilidad,
obteniendo un resultado de 0,95.
Los resultados arrojaron que los empleados de la institución objeto de
estudio poseían un alto nivel de inteligencia emocional en relación a los
aspectos de motivación, autorregulación, autoconciencia, empatía y
habilidades sociales. Las recomendaciones estuvieron orientadas a la
aplicación de estrategias efectivas para dar solución a la problemática
presentada en la institución estudiada.
Partiendo de lo expuesto, el estudio anteriormente mencionado sustenta
el desarrollo de la variable en cuestión, pues en ella figuran autores que han
marcado la diferencia en el ámbito de toda gestión del talento humano, tras
demostrar nuevas tendencias y romper con los viejos paradigmas adecuados
por las organizaciones.
De igual manera, se presenta una investigación realizada por González
(2010) titulada “Carga mental e inteligencia emocional en instituciones
educativas”, fundamentada teóricamente por Rodríguez (2006), Nogareda
(2006), Rubio (2000) y Rocha (2005).
El tipo de investigación fue descriptiva, correlacional, no experimental y
de campo; considerando como población un total de cincuenta y seis (56)
docentes de las unidades educativas seleccionadas como objeto de estudio.
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La técnica utilizada fue un cuestionario, diseñado por el investigador para la
recolección de datos, tipo encuesta con ítems cerrados con respuesta de
cuatro (04) alternativas, en escala Likert, para medir las variables estudiadas.
Los resultados se analizaron utilizando una estadística descriptiva con
valores absolutos y relativos, lo cuales indicaron que de todos los indicadores
estudiados solo la temperatura aumentaba la carga mental y que los
docentes demostraban inteligencia emocional. Asimismo, se concluyó que
existía una correlación positiva alta; entre las dos (02) variables y se
recomendó la lectura y puesta en práctica de los lineamientos teóricos.
En este sentido, se puede incluir esta investigación como antecedente
para este proyecto de estudio, debido a que complementa toda aquella
información sobre la inteligencia emocional, la cual también fue analizada
por el investigador partiendo de los diferentes enfoques que sus fuentes
bibliográficas mencionan.
Asimismo, se presenta la investigación desarrollada por Hoffman, Lugo y
Morán (2010) la cual tuvo como objetivo principal analizar la inteligencia
emocional en los empleados de Farmatodo Sambil Maracaibo. Sus bases
teóricas estuvieron sustentadas por los planteamientos de Goleman, Boyatzis
y Mckee (2004), Cooper y Sawaf (2008) y Vivas y Gallego (2008).
La investigación fue de tipo descriptiva, de campo, bajo un diseño no
experimental, transeccional y descriptivo; en la cual se utilizó como técnica
de recolección de datos la observación mediante encuesta a través de un
cuestionario elaborado por las investigadoras (2010), el cual fue validado
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posteriormente por el juicio de expertos, a su vez se determinó una
confiabilidad por medio del coeficiente de alfa de crombach de 0.91.
Por su parte, la estadística utilizada fue descriptiva basada en tablas de
frecuencias absolutas y porcentuales, arrojando como resultado que los
empleados presentaban un alto nivel de inteligencia emocional, poseían la
capacidad para comprender sus propias emociones y controlar sus
impulsos, igualmente eran personas proactivas que se mostraban optimistas
ante situaciones adversas. Del mismo modo tenían la habilidad de
comprender las perspectivas ajenas y las normas que regían las relaciones,
siendo capaces de estimular e influir positivamente en los demás,
comprendiendo sus debilidades y fortalezas, colaborando en todo momento
con el grupo de trabajo.
Para tal efecto, la investigación anteriormente mencionada brinda un
aporte fundamental para el trabajo en curso, la misma sirve como referencia
para la elaboración de las bases teóricas de la variable inteligencia
emocional, tomando diversas fuentes bibliográficas utilizadas por los
investigadores.
Igualmente, se presenta a Guillen y Montes (2009) quienes realizaron
una investigación titulada “Análisis de la inteligencia emocional en los
empleados de Farmacias Unidas, S.A. en la ciudad de Maracaibo”,
sustentado teóricamente en los planteamientos de Goleman, Boyatzi y
Mckee (2004).
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La investigación fue desarrollada desde el punto de vista metodológico
con un estudio analítico, descriptivo de campo, abordando como población a
todos los empleados de Farmacias Unidas, S.A., la cual estuvo conformada
por ciento veinte (120) personas de los cuales fue seleccionada una muestra
a través del muestreo estratificado proporcional. Se utilizo por su parte la
técnica de observación mediante encuesta, elaborándose como instrumento
un cuestionario, conformado por 57 ítems, validado por los expertos del
comité académico de la Facultad de Ciencias Administrativas.
Los resultados fueron analizados con estadísticas descriptivas, a través
de un análisis por ítems, indicadores, elaborando tablas de frecuencias
absolutas y porcentajes. Los mismos determinaron un nivel de inteligencia
emocional muy alto, observándose que los empleados poseían las aptitudes
personales y sociales para llevar a cabo sus labores, cumpliendo así con el
buen trato del cliente y las relaciones interpersonales, entre las
recomendaciones se encontraban, efectuar mediciones continuas para
mantener en ese estatus la inteligencia emocional presente en esa población,
de manera que la empresa se mantenga en una posición favorable y pueda a
seguir cumpliendo a cabalidad con sus objetivos.
En virtud de lo expuesto, es pertinente considerar la investigación
anteriormente mencionada, ya que la misma permite ampliar diferentes
estudios, que manejan el cómo las personas con autocontrol de sus
emociones se mantienen positivas y con buen nivel de adaptación a pesar de
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la situación de conflicto, siendo estás capaces de mantener claridad sobre
sus objetivos y tomar acciones sin perjudicarse a sí mismo.
Por otra parte, se presenta la investigación de Moran, Piña y Villasmil
(2009), la cual tuvo como objetivo analizar la inteligencia emocional en el
personal de ventas de Unilever Andina Venezuela, S.A.; fundamentada en
las teorías de Cooper y Sawaf (2006), Goleman (2003) y Wood y Toley
(2003).
La investigación fue tipo descriptiva de campo, donde se realizó un censo
poblacional conformado por cincuenta y cinco (55) sujetos. La técnica de
recolección fue un cuestionario aplicado al personal de ventas, constituido
por setenta y cuatro (74) preguntas con cinco (05) alternativas de respuesta
(siempre, casi siempre, a veces, casi nunca y nunca), el cual fue validado por
el Comité Académico de la Facultad de Ciencias Administrativas.
Para el análisis de los resultados se utilizó la estadística descriptiva,
basada en frecuencias absolutas y porcentajes, representada mediante
tablas sinópticas. Se demostró que el personal de ventas de la empresa
manejaba inteligencia emocional, utilizando el conocimiento emocional, la
actitud, profundidad, alquimia; así como, el manejo de las aptitudes
personales y sociales, para dar respuestas oportunas y positivas a las
dificultades presentadas. Es por ello, que se elaboraron recomendaciones
para mejorar las deficiencias en el manejo de las emociones personales y del
entorno, por medio de talleres y reuniones con el personal, con la finalidad de
utilizar correctamente la inteligencia emocional.
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Tomando en cuenta los aportes de esta investigación, es importante
considerarla como antecedente, ya que aporta información interesante sobre
el tema, develando como el manejo de las emociones podrá incidir en el
comportamiento de sus compañeros fomentando un escenario de motivación
que contribuya a mejorar los niveles del logro en el departamento de ventas.
2. BASES TEÓRICAS
A continuación se presentan los principales enfoques relacionados con el
tema. En este caso, es necesario resaltar que la búsqueda de
investigaciones anteriores y diferentes fuentes de información, fundamentan
científicamente la elaboración y análisis de la variable a estudiar en la
presente investigación denominada la inteligencia emocional; en la cual se
desarrollaran aspectos relevantes de la misma, como: dimensiones, sub-
dimensiones, función e importancia que esta posee.
2.1. DEFINICIÓN DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
La inteligencia emocional representa en la actualidad una habilidad que
debe ser fomentada y fortalecida en todos los seres humanos, la cual permite
tomar conciencia de las emociones en el momento, comprender los
sentimientos de los demás, tolerar las presiones que soportan en el trabajo y
adoptar una actitud empática dirigida a brindar mayores posibilidades en el
desarrollo personal.
En respaldo del planteamiento anterior, Goleman (2007, p. 385) define la
inteligencia emocional como la capacidad de reconocer nuestros
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sentimientos propios y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las
emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones.
Por otra parte, Cooper y Sawaf (2004, p. XIV) consideran la inteligencia
emocional como “la capacidad de sentir, entender y aplicar eficazmente el
poder y la agudeza de las emociones como fuente de energía humana,
información, conexión e influencia”. De acuerdo con los autores, esta es una
capacidad que permite controlar las emociones de forma positiva, obteniendo
información y habilidades que permitan al individuo influir en los demás.
En este mismo orden de ideas, Goleman (citado por Vivas y Gallego;
2008, p. 33) define la variable como el uso inteligente de las emociones,
haciendo que estás deliberadamente trabajen para beneficiar al individuo,
dirigiendo la conducta y los procesos de pensamiento para alcanzar mejores
resultados dentro del ambiente en el cual se desenvuelve.
De acuerdo a las definiciones anteriores, se evidencia que existe
discrepancia entre el criterio de cada autor; Goleman (2007) plantea que la
inteligencia emocional consiste en reconocer las emociones propias o ajenas;
mientras Goleman (citado por Vivas y Gallego; 2008) se basa en el uso
inteligente de las emociones para guiar la conducta del individuo, mas no por
reconocerlas. Por otra parte, Cooper y Sawaf (2004) presentan una
perspectiva distinta, por considerar las emociones como una fuente de
energía que deber ser aplicada eficazmente para poder ejercer influencia y
establecer conexiones con otros.
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En este sentido y de acuerdo a lo anteriormente expuesto, se considera
apropiada la definición aportada por Goleman (2007) debido a que su
planteamiento explica como la inteligencia emocional no solo se basa en
reconocer las emociones propias y ajenas, también es necesario controlarlas
de manera que el individuo pueda surgir positivamente en sus relaciones con
el entorno y logre motivarse a pesar del constante cambio de ambiente en el
que vive.
En síntesis, se debe tener en cuenta que la inteligencia emocional es una
forma de interactuar con el mundo, tomando en cuenta los sentimientos,
alcanzando habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, el
entusiasmo, que resultan indispensables para una optima y creativa
adaptación social.
2.2 ELEMENTOS Y/O DIMENSIONES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
El estudio de los sentimientos ha tomado una acentuación diferente en
los últimos años, el cual ha generado distintas perspectivas para cada autor;
los cuales en oportunidades han manifestado que las personas con
habilidades emocionales bien desarrolladas tienen probabilidades de sentirse
satisfechas, eficaces y a su vez capaces de dominar los hábitos mentales los
cuales favorezcan su propia productividad. Sin embargo, existen individuos
que no poseen cierto control en sus emociones, terminando así al borde de
sus propios límites físicos y psíquicos, donde su capacidad de concentrarse
en el trabajo o pensar con claridad es estropeada.
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En este sentido, Goleman (2010, p. 18) hace referencia a las
dimensiones de la inteligencia emocional, las cuales deberían ser sinérgicas
con respecto a las cognitivas de todo individuo, ya que mientras más
compleja sea la tarea a desempeñar, mayor es la importancia de actuar
emocionalmente inteligente, donde solo su deficiencia puede obstaculizar el
uso de la experiencia o el coeficiente técnico de la persona.
Asimismo, Goleman, Boyatzis y Mckee (citados por Bradberry y Greaves;
2007, p. 24) explican que las dimensiones se conforman por el componente
personal y social; los cuales subdivididos en cuatro habilidades como: (a) la
conciencia en sí mismo, (b) la autogestión, (c) la conciencia social y (d) la
gestión de relaciones, servirán de punto de referencia para saber cómo las
personas entienden, reconocen, discuten y se relacionan con el tema en la
actualidad; asumiendo por su parte estas habilidades como un factor
determinante al momento alcanzar la excelencia en un puesto de trabajo.
Según lo expuesto, se evidencia discrepancia entre los autores; Goleman
(2010) refiere a estas dimensiones como la conexión que debería existir
entre las emociones y el coeficiente intelectual, permitiendo a este equilibrio
reaccionar de manera positiva y audaz ante cualquier circunstancia crítica o
compleja.
Mientras, Goleman y otros (citados por Bradberry y Greaves, 2007)
mencionan los componentes y sub-dimensiones que conforman este
segmento, caracterizados por permitir entender o discutir el papel de la
inteligencia emocional sobre las personas en el ámbito laboral y sus
relaciones interpersonales.
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En referencia a las definiciones anteriores se hace énfasis a los
postulados de Goleman (2010) donde estas dimensiones sustentaran parte
del estudio de la inteligencia emocional, explicando cómo el intelecto y los
títulos profesionales, no serán suficientes al momento de satisfacer las
exigencias del entorno; en su defecto para conseguirlo se deberá estar
consciente de las emociones y hacer uso de ellas paralelamente con la
experiencia, buscando el beneficio propio o ajeno que conlleve a mejores
resultados en cada actividad.
2.2.1 COMPONENTE PERSONAL
En primer lugar, Goleman (2010, p. 22) plantea que el componente
personal se conforma por tres competencias que determinan el modo en
cómo el individuo se relaciona con su interior. Es decir, la manera en como
las personas reconocen lo que siente y lo expresan sin perjudicarse,
manejando sensaciones de ansiedad o incertidumbre las cuales afecten su
desarrollo personal ó disminuya su capacidad de impulsar propuestas que
beneficien su rendimiento laboral.
Asimismo, Gardner (citado por Suazo, 2006, p. 23) señala que el
componente personal es la inteligencia intrapersonal, donde el individuo tiene
la capacidad de trabajar con sus sentimientos, afectos y emociones, así
como la habilidad de discriminar entre esos sentimientos, clasificarlos y
enmarcarlos en símbolos.
Al respecto, este componente está relacionado directamente con la
conciencia, permitiendo al individuo verse como observadores externos y ser
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estimulado a través de un ambiente que promueva la autoestima, ofrezca
actividades al aprendizaje y la imaginación.
De los planteamientos anteriores, se puede apreciar discrepancia por
parte de los autores, donde Goleman (2010) plantea que las dimensiones
hacen mención a como el individuo se relaciona con su interior y lo subdivide
en tres capacidades que fijarán la manera en como las personas se
desenvuelven en su entorno teniendo en cuenta sus sentimientos; mientras
Gardner (citado por Suazo, 2006) lo denomina como una inteligencia
utilizada por el individuo para trabajar con sus emociones, sentimientos y
separarlos según su conveniencia.
Por tal motivo, la investigadora comparte el razonamiento de Goleman
(2010) considerándolo determinante para el desarrollo del presente estudio,
pues es él quien fija una posición actualizada, útil y con una manera muy
práctica de analizar todo lo referente al tema en cuestión, donde explica
claramente que dicho componente permite a los individuos reconocer
sentimientos y exteriorizarlos sin inconveniente alguno, siendo esto de gran
ayuda para su desarrollo personal y beneficioso en su rendimiento laboral.
2.2.1.1 CONCIENCIA DE UNO MISMO
Según Goleman, Boyatzis y Mckee (2002, p. 71) este elemento de la
inteligencia emocional, se fundamenta en tener una amplia percepción sobre
las propias emociones, fortalezas, restricciones, valores y así lograr
motivarse; donde al mismo tiempo permite al individuo ser sincero consigo
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mismo y con las personas de su entorno, sin tener que ser extremadamente
autocríticos ni inocentemente esperanzados.
Asimismo, una de las características particulares que mencionan los
autores en su investigación, es la tendencia a la reflexión y a la meditación, lo
cual le permite a las personas que poseen una clara conciencia de sí mismo
tomar tiempo para recapacitar y actuar de la forma más adecuada ante
cualquier situación.
Dentro de este marco, Salvador (2010, p. 49) hace referencia a este
componente con el nombre de autoconciencia emocional, donde
detalladamente explica como su función radica en reconocer cómo se siente
uno mismo y la atención progresiva que las personas consientes de sí
mismas dan a sus propios estados internos.
Atendiendo a estas consideraciones, se evidencia como los autores
presentan claras similitudes en sus teorías, aunque varié la manera de
mencionarlas; donde ambos puntualizan que esta competencia permite
comprender las emociones y sentimientos internos. Sin embargo, Salvador
(2010) señala como el individuo al permanecer alerta a lo que le acontece
internamente, puede disminuir o mejorar el impacto del rendimiento tanto en
el ámbito personal como laboral.
Para efectos de esta investigación, se considera apropiada la teoría
propuesta por Goleman y otros (2002) donde precisan su definición en
cuanto a la conciencia de sí mismo y resaltan el hecho de que la reflexión y
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la meditación siempre figuraran dentro de este elemento, permitiendo al
individuo responder de un modo cuidadoso ante cualquier circunstancia.
(A) CONCIENCIA EMOCIONAL DE UNO MISMO
Para Goleman y otros (2002, p. 309) la conciencia emocional de uno
mismo es cuando “las personas que poseen una elevada conciencia
emocional están en contacto con sus señales interiores y reconocen el modo
en que sus sentimientos les afectan y acaban influyendo en su rendimiento
laboral”. En efecto, las personas afrontan grandes y rápidos cambios, donde
el reconocer a tiempo los sentimientos permitirá disminuir cualquier impacto
negativo que estos puedan ocasionar; y a su vez el individuo logrará
desenvolverse con destreza en su puesto de trabajo.
Por otra parte, Bar-on (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 66) presenta
a este elemento de la inteligencia emocional como autoconciencia emocional
y señala que es la “capacidad de estar consciente y comprender las
emociones de uno mismo”. A este respecto, las personas con esta
competencia no actúan a la deriva, sino que piensan y reconocen en el
momento, para luego comportarse de una manera que no interfiera en su
estabilidad.
En este sentido, los autores previamente mencionados presentan claras
similitudes en sus conceptualizaciones, donde señalan como esta
competencia va a estar posicionada al momento en el cual el individuo
reconozca con facilidad sus propias emociones y los efectos de las mismas
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en su interior; lo cual es importante pues al identificar sus sentimientos a
tiempo, le ayudara a corregir los posibles impactos perjudiciales que como
consecuencias estos puedan causar.
De tal manera, para efectos de esta investigación se tomará en cuenta la
definición aportada por Goleman y otros (2002), donde revelan esta
competencia como el modo en que el ser humano con una elevada
conciencia emocional reconoce sus sentimientos e identifica cuando estos
los afectan a sí mismos e impactan negativamente en su rendimiento laboral.
Cabe destacar, que la información aportada por los autores
anteriormente expuestos servirá de apoyo para fundamentar ciertas
situaciones presentadas en la empresa seleccionada.
(B) VALORACIÓN ADECUADA DE UNO MISMO
Para Goleman y otros (2002, p. 309) la valoración adecuada de uno
mismo permite al individuo explorar sus fortalezas y debilidades permitiendo
en ocasiones reírse de sí mismo, con la capacidad de aprender a mejorar las
cosas que no están bien y admitir de buena manera las críticas constructivas
que puedan manifestarle sus compañeros.
Vinculado al concepto, la valoración adecuada de uno mismo, también
posibilita que las personas estén al tanto de cuando deban pedir ayuda y
donde puedan centrar su atención para crear o mejorar habilidades que
beneficien el control de sus emociones.
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Asimismo, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 71) expresa
que la valoración adecuada de uno mismo “es conocer los recursos,
capacidades y limitaciones internas”. En este sentido, las personas dotadas
de esta competencia son altamente consientes sus recursos, capacidades y
los puntos débiles o fuertes que lo limitan, siendo a su vez susceptibles a
nuevos aprendizajes.
Partiendo de los supuestos anteriores, los autores previamente
mencionados poseen similitud en cuento al desarrollo de esta competencia,
donde los mismos afirman como un individuo que presenta valoración
adecuada de sí mismo, es consciente y reconoce las acciones positivas o
negativas con las que cuenta y las cuales en su defecto deba mejorar.
Atendiendo a estas consideraciones, la presente investigación afianza el
fundamento de Goleman y otros (2002) los cuales señalan que esta
competencia permite a las personas tener una apreciación de sí mismo,
como también reconocer las fortalezas y debilidades con las que cuenta,
para así aprender a corregir los aspectos negativos inmersos en ellas, y
aceptar de la mejor manera las críticas constructivas realizadas.
C) CONFIANZA EN UNO MISMO
La confianza en uno mismo, es la capacidad que tienen las personas de
apoyarse en sus fortalezas para asumir riesgos o tareas complejas que se le
presenten. En efecto, su seguridad juega un papel fundamental para
destacarse en el seno de cualquier grupo (Goleman y otros, 2002, p. 309).
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Igualmente, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 72) señala
que “es la seguridad en las valoraciones que se hacen sobre sí mismo y
sobre las propias capacidades”, los individuos con esta competencia pueden
a su vez expresar puntos de vista que no son gratos a la mayoría de las
personas y defender sin apoyo lo que consideran correcto. De igual manera,
estos individuos son capaces de tomar decisiones importantes a pesar de la
incertidumbre que esta conceda, y las presiones a las que puedan estar
sometidos por hacer uso de su razonamiento y pensamiento para elegir una
resolución a alguna circunstancia presentada.
En este sentido, es importante mencionar como los autores
anteriormente mencionados comparten un criterio similar en cuanto a la
definición de dicha competencia, pues la explican como la seguridad que
tiene un individuo sobre sí mismo, apoyándose en sus fortalezas para asumir
riegos o tomar decisiones sin importar la presión presente.
Para tal efecto, se centra la atención en los postulados de Goleman y
otros (2002) donde explican claramente el criterio de lo que se establece
como confianza de uno mismo, destacando como una persona con esta
capacidad posee una seguridad que prevalece para destacarse ante
cualquier grupo.
2.2.1.2 AUTOGESTIÓN
Para Goleman y otros (2002, p. 78) la autogestión consiste en esa
profunda estimulación que permite al individuo alcanzar sus objetivos,
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partiendo de la comprensión sobre las propias emociones y propósitos;
donde su función principal reside en gestionarlas de manera adecuada y
evitar que emociones negativas como la frustración, rabia, ansiedad o el
pánico dificulten el desempeño en general de la persona, sino por el contrario
trabajen en pro de su rendimiento.
Aunado a la anteriormente expuesto, Goleman y otros (2002, p. 79)
amplían un poco más su investigación y plantean el hecho de como este
elemento de la inteligencia emocional facilita la claridad mental de las
personas, su concentración y fomenta un entusiasmo optimista, de manera
que puedan mantener sus emociones apartadas de todo aquello destructivo
que dificulte su camino.
Por su parte, Salvador (2010, p. 50) señala que este elemento de la
consiste en “regular los estados, los impulsos y recursos internos”; es decir,
permite al individuo administrar apropiadamente según la circunstancia sus
temperamentos, emociones, sentimientos y estímulos internos. Además el
autor indica que el conjunto de la autogestión se conforma por seis
competencias como él: autocontrol emocional, fiabilidad, minuciosidad,
adaptabilidad y motivación al logro, que serán explicadas más adelante.
Partiendo de los supuestos anteriores, se observa como ambos autores
convergen en el hecho de que este elemento permite al individuo dirigir y
controlar sus estados internos en función de su bienestar y el logro de sus
objetivos; no obstante, Goleman y otros (2002) especifican como los
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individuos llegan a personificar un entusiasmo optimista que influirá
determinadamente en la adaptación de nuevos cambios organizacionales.
En este sentido, se centra la atención en los postulados de Goleman y
otros (2002) pues son ellos quienes clarifican todo lo relacionado con la
autogestión, su función e influencia en el rendimiento de los empleados y
como contribuye con el proceso de adaptación ante los cambios; asimismo,
esta capacidad incluye seis competencias que fomentaran y definirán parte
del control emocional.
(A) AUTOCONTROL
De acuerdo con Goleman y otros (2002, p. 310) los individuos que
posean esta capacidad de autocontrol pueden gestionar y dirigir
adecuadamente las emociones e impulsos perturbadores; proporcionando la
serenidad necesaria para afrontar situaciones estresantes o realmente
críticas.
De igual manera, esta competencia influirá determinadamente en la
conducta de cada individuo, en donde el control de los sentimientos definirá
el punto de partida para recorrer o no una experiencia positiva, asimismo, se
aclara que el autocontrol no implica negar o reprimir emociones, sino crear
un manejo que logre la expresión adecuada de las mismas.
Al mismo tiempo, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 72) define
el autocontrol como la capacidad de mantener de forma adecuada el control
de las emociones e impulsos. Las personas dotadas de esta competencia
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manejan adecuadamente sus sentimientos y emociones conflictivas, además
de permanecer equilibradas, positivas e imperturbables en momentos de
tensión, así como también, piensan claramente y persisten centradas a pesar
de las presiones en las que puedan estar sometidas.
En este sentido, se puede verificar como ambos autores presentan
similitud en sus definiciones, donde básicamente refieren el autocontrol como
la habilidad que tiene un individuo de mantener controladas sus emociones;
facilitando la entereza adecuada para desafiar escenarios de tensión que
sean inalterables.
Al respecto, para esta investigación se fija posición con los autores
Goleman y otros (2002) en donde su estudio amplia la definición de esta
competencia y la señala como la capacidad para gestionar positivamente sus
emociones e impulsos, caracterizando a su vez unos rasgos particulares
como la serenidad e inteligencia para reaccionar ante cualquier circunstancia
critica o estresante que se le presente.
(B) TRANSPARENCIA
Según Goleman y otros (2002, p. 310) indican que la transparencia es
cuando él individuo tiene la habilidad de interpretar sus valores, donde la
expresión sincera de los sentimientos, las creencias y las acciones facilitaran
la integridad misma, a su vez las personas con esta disposición no tienen
dificultad para admitir abiertamente los errores y enfrentarse a cualquier
conducta poco ética que se les presente.
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Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 72)
denomina también la transparencia como confiabilidad, donde el individuo es
un ser honrado y sincero; asimismo “las personas dotadas de esta
competencia: actúan éticamente; su honradez y confiabilidad proporcionan
confianza a los demás”. Es decir, al tener bien enmarcados los valores
anteriormente mencionados proyectarán confianza en el ambiente donde se
desenvuelven.
En tal sentido, se establece que las personas con esta competencia
tienen la capacidad de admitir sus errores, actuar con ética, proporcionar
confianza a los demás por su honradez y confiabilidad, así como también,
acoger posturas firmes o fundamentadas en sus propios principios, las cual
les permita enfrentarse claramente a una situación poco ética que se les
presente y salir airosos de ellas.
A este respecto, se evidencia cierta discrepancia en cuantos a los
postulados por los autores, donde Goleman y otros (2002) hacen hincapié en
cuanto a la transparencia como practicidad de los valores, sin especificar
cuáles de estos se ponen en práctica. Por otra parte, Goleman (citado por
Vivas y Gallego, 2008) indica que un individuo con esta competencia es
honrado y sincero; es decir, determina básicamente los valores que lo
caracterizan.
En referencia, la investigadora comparte el criterio realizado por Goleman
y otros (2002) donde son ellos quienes concretan y ejemplifican la teoría en
cuanto a la transparencia, destacando que las personas dotadas de esta
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competencia actúan con ética e integridad, incidiendo este factor
directamente en la conducta al asumir sin problema sus errores.
(C) ADAPTABILIDAD
Según Goleman y otros (2002, p. 310) señalan que un individuo con
adaptabilidad “puede hacer frente a situaciones muy diversas sin perder la
concentración ni la energía y se encuentran a gusto en medio de las
inevitables ambigüedades características de cualquier organización”. Es
decir, se adaptan ante cualquier circunstancia presentada.
De igual manera, los mismos autores establecen que las personas con
esta competencia no se resisten al cambio, por el contrario están abiertos a
ellos, son flexibles a los nuevos retos y abarcan una diversidad de opiniones
si así lo amerita la situación o el entorno en el cual se desenvuelven en un
determinado momento.
Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 72) explica
que la adaptabilidad es “la flexibilidad para adoptar los cambios”. Es decir, los
individuos dotados de esta capacidad se adaptan fácilmente ante los
acontecimientos de su entorno, direccionando rápidamente sus prioridades
según convenga. Igualmente, su visión es flexible ante la diversidad sin que
esto perjudique el desarrollo de sus tareas, reorganizando prontamente las
ideas si así lo exigen los nuevos cambios.
En todas estas razones anteriormente expuestas, se observa la similitud
existente entre las ideas de los autores, donde establecen básicamente la
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adaptabilidad como la flexibilidad que tiene una persona para adecuarse a
los cambios a su alrededor y no perder la concentración ni la energía,
sintiéndose satisfecho ante las diversidades de una organización.
En este sentido, la actual investigación comparte el criterio de Goleman y
otros (2002) los cuales abordan claramente este componente y su efecto;
explicando cómo las personas dotadas de este elemento no se resisten a los
cambios, por el contrario son flexibles y comprenden diversidades de
opiniones existentes a su alrededor, lo cual es importante porque contribuye
con el mejoramiento continuo dentro del área laboral.
(D) LOGRO
Según, Goleman y otros (2002, p. 311) señalan que el logro es “un rasgo
distintivo que consiste en estar siempre aprendiendo y enseñando el modo
de hacer mejor las cosas”, es decir, una persona con esta competencia se
encamina hacia el constante aprendizaje y con ello a instruir a su entorno de
ese conocimiento adquirido.
A este respeto, los autores citados señalan que este elemento de la
inteligencia emocional permite a los individuos disfrutar de significativas
ambiciones personales las cuales les incitan continuamente a mejorar; es
decir, a estar en constante progreso según sus impulsos propios. Igualmente,
son personas pragmáticas, ya que solo creen en lo que ven; además de ello
no tienen ningún temor de trazarse objetivos difíciles y medibles debido a que
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son capaces de suponer los riesgos para que sus propósitos sean
alcanzables.
Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 73) lo
presenta como motivación al logro y señala que una persona con esta
competencia se esfuerza por mejorar o satisfacer un determinado criterio de
excelencia que tenga un individuo, debido a su gran motivación; y a su vez
este se orienta hacia los resultados que obtiene de sí mismo.
Asimismo, las personas que estén dotados de este componente buscan
mejorar su desempeño e incrementan el número de objetivos retadores en
aras de la realización de estos con eficacia, lo que a su vez proyecta la toma
de riesgos anteriormente calculados.
De las evidencias anteriores, se observa como para ambos autores el
logro es básicamente el impulso del mejoramiento continuo y la afrontación
de objetivos desafiantes, asumiendo riesgos calculados; sin embargo,
Goleman y otros (2002) añaden un poco más e indican que el individuo con
esta capacidad está en constante aprendizaje y se evoca en enseñar a los
demás.
Atendiendo a estas consideraciones, la presente investigación afianza el
fundamento de Goleman y otros (2002) los cuales señalan como esta
competencia permite a los individuos tener ambiciones personales que les
impulsan a sí mismo a mejorar continuamente y enfrentar objetivos retadores
que promuevan su habilidad de hacerle frente a estos.
34
(E) INICIATIVA
Para Goleman y otros (2002, p. 311) las personas con iniciativa “poseen
un alto sentido de la eficacia - es decir, poseen lo necesario para controlar
sus propios destinos – son excelentes en esta competencia”. Es decir, los
individuos con esta capacidad toman la decisión de no esperar que se
presenten las oportunidades, sino de crearlas según el momento.
De igual manera, las personas con este componente no se detienen por
disposiciones legales o normas, pudiendo dejar a un lado la burocracia, es
decir, el conjunto de actividades y trámites que hay que seguir para resolver
un asunto, si consideran que pueden maximizar los resultados sin la
ejecución de ellas.
Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 74) refiere
la iniciativa como “la capacidad de actuar con prontitud cuando se presenta la
ocasión”. En otras palabras, la persona posee la habilidad de responder
rápidamente ante una situación determinada.
Asimismo, el autor indica que “las personas dotadas con esta
competencia están dispuestas a aprovechar las oportunidades; persiguen los
objetivos más allá de lo que se requiere o espera de ellos y, movilizan a otros
a emprender esfuerzos desacostumbrados”.
Es decir, aprovechan las circunstancias favorables o dadas en un
momento adecuado u oportuno, estableciendo así la consecución de más de
los objetivos.
35
Atendiendo a estas consideraciones, se observa un desacuerdo en el
criterio de cada autor, pues Goleman y otros (2002) indican que esta
competencia le permite al individuo adelantarse y crear la ocasión perfecta;
mientras, Goleman (citado por Vivas y Gallegos; 2008) explica que las
personas solo aprovechan al máximo las oportunidades en cada momento,
para así obtener mejores resultados de los esperados por cada objetivo
planteado.
En virtud a los expuesto, la investigadora considera apropiada la
definición aportada por Goleman y otros (2002), pues su explicación es
realmente clara al momento de explicar la forma en cómo desenvuelven las
personas con iniciativa en su vida cotidiana. Cabe resaltar, que hoy en día se
vive en un ambiente constantemente cambiante, donde se hace necesario la
toma de decisiones para lograr avanzar sin detenerse a esperar que las
oportunidades se presenten.
(F) OPTIMISMO
Según Goleman y otros (2002, p. 311) definen el optimismo como la
capacidad que tiene el individuo de afrontar circunstancias adversas,
considerándolas como una oportunidad o un contratiempo mas no como una
amenaza. Es decir, las personas con esta competencia tienen mentes
positivas, abiertas y dispuestas a solucionar cualquier situación desfavorable
que atente contra su estabilidad emocional.
36
De igual manera, los autores señalan que “su visión de la <<botella
medio llena>> les lleva a considerar positivamente los cambios que les
deparará el futuro”. Es decir, el optimismo será un aspecto positivo que solo
gozarán las personas dotadas de esta capacidad; asimismo, su visión
siempre estará abierta y confiada en esperar buenos resultados de
cualquiera camino que conlleve el destino.
Asimismo, Goleman (citado por Vivas y Gallego; 2008 p. 74) explica que
el optimismo “es la persistencia en la consecución de los objetivos a pesar de
los obstáculos y los contratiempos”. Es decir, aun cuando se presenten
circunstancias críticas y cerradas, la persona dotada con esta capacidad
tendrá el valor de permanecer en marcha hasta lograr su objetivo final.
Igualmente, el autor explica como las personas dotadas de esta
competencia persisten en alcanzar sus metas a pesar de los obstáculos;
tomando una posición esperanzada al éxito y no al fracaso, donde creen que
los contratiempos se deben más a circunstancias controladas que a fallas
personales.
Partiendo de los supuestos anteriores, los autores expresan diferentes
puntos de vista al hablar del optimismo, pues mientras Goleman y otros
(2002) lo definen como la capacidad de afrontar positivamente cualquier
situación desfavorable; Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008) refiere al
optimismo como la perseverancia del individuo a la hora de lograr su
objetivos a pesar de los obstáculos que se le presenten.
37
Para efectos de esta investigación, la definición más apropiada será la
aportada por Goleman y otros (2002) donde explican como un individuo
optimista siempre buscara la manera de enfrentar las circunstancias
adversas, percibirlas como oportunidades y no como una coacción; además
de considerar los aspectos positivos que tengan las demás personas.
2.2.2 COMPONENTE SOCIAL
Para Goleman (2010, p. 22) el componente social es un elemento de la
inteligencia emocional que “determina el modo en que nos relacionamos con
los demás”. Es decir, el modo del individuo de interactuar socialmente con las
personas de su entorno.
Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 74) explica
que este componente es “la percepción y regulación de las emociones en los
demás, incluye a su vez: la empatía y las habilidades sociales”. En este
sentido, el individuo podrá tomar conciencia de las emociones y ordenarlas
sin afectar su interacción con el entorno; encerrando a su vez ciertas
habilidades interpersonales que mejoraran su desenvolvimiento personal y
sus sentimientos con los demás.
Partiendo de lo expuesto, es notable como ambos autores tienen una
posición diferente sobre la definición del componente social; pues mientras
Goleman (2010) expone que este elemento está basado en la capacidad de
poder diferenciar los individuos y sus sentimientos, expresando a su vez
cierta sensibilidad ante reacciones y emociones ajenas; Goleman (citado por
38
Vivas y Gallego; 2008) se fundamenta solo en la captación y orden de estas
emociones en relación con personas de su entorno.
En consecuencia, para esta investigación el criterio de Goleman (2010)
es realmente significativo para sustentar parte de la variable, pues su estudio
es concreto al explicar cómo una persona dotada de este componente podrá
interactuar con facilidad dentro de su entorno, permitiéndoles su conciencia
social establecer buenas relaciones interpersonales.
2.2.2.1 CONCIENCIA SOCIAL
De acuerdo con Goleman y otros (2002, p. 81) la conciencia social se
refiere a la capacidad de experimentar empatía y fomentar la resonancia
permitiendo amoldar apropiadamente lo que se dirá o se hará para
permanecer en sintonía con los demás, identificando incluso los valores y las
prioridades que se comparten en el grupo. Del mismo modo, los circuitos
límbicos sirven como estación reguladora de los estados emocionales que
contribuyen con la afinidad conjunta del grupo; asimismo, logrando promover
el optimismo, la compasión y la sensación de conexión.
Por otra parte, Salvador (2010, p. 52) explica en su teoría que este
componente de la inteligencia emocional consiste en “interpretar con
precisión a las personas y grupos”. Es decir, permite al individuo comprender
e identificar los aspectos más resaltantes de las personas que lo rodean, de
manera acertada y con claridad.
39
Atendiendo a estas consideraciones, se observa como los
planteamientos expuestos se enlazan en la interpretación que el individuo
hace para conocer con exactitud el estado del grupo; y el hecho de
experimentar empatía, descifrando a su vez cómo actuar frente a la
información percibida. No obstante, Goleman y otros (2002) hacen
referencia a que esta capacidad ayuda a las personas con una alta
conciencia social, a permanecer en sintonía con los demás, mejorando el
clima organizacional y confirmando su función e importancia dentro lo
entorno social.
Para efectos de esta investigación, se centra la atención en los
postulados de Goleman y otros (2002) debido a que presentan una
conceptualización amplia y enriquecedora para la variable, donde el hecho
de no limitarse al a solo interpretar los acontecimientos del grupo, fomentará
la resonancia, el optimismo y el compromiso del trabajo en equipo.
(A) EMPATÍA
Según Goleman y otros (2002, p. 311) los individuos con empatía son
“capaces de conectar con un amplio abanico de señales emocionales, lo cual
permite experimentar – aunque sea de un modo tácito- las emociones que
siente una persona o un grupo”. Es decir, son capaces de ponerse en la
situación de los demás partiendo de un supuesto o no.
De igual manera, los autores expresan como las personas con empatía
están dispuestos a oír y comprender la perspectiva de los demás,
40
facilitándoseles llevarse bien con cualquier tipo de persona tenga o no bases
o culturas distintas.
Al mismo tiempo, Goleman (citado por Vivas y Gallego; 2008, p. 74)
explica que la empatía permite al individuo tener conciencia de las
emociones, necesidades y preocupaciones de las personas que lo rodean;
conformándose a su vez en cuatro (04) capacidades como:
a) La comprensión de los demás: está basada en captar los sentimientos
y aspectos resaltantes de los demás, para así interesarse realmente por sus
preocupaciones.
b) La orientación hacia el servicio: es la capacidad que permite al
individuo adelantarse, reconocer y satisfacer, aunque sea de un modo tácito,
las necesidades de los demás.
c) El aprovechamiento de la diversidad: permite aprovechar las
oportunidades que ofrecen diferentes tipos de personas, logrando afrontar las
preocupaciones y la intolerancia.
d) La conciencia política: esta competencia permite darse cuenta de las
corrientes emocionales y de poderes inferiores en un grupo.
Partiendo de los supuestos anteriores, se observa como ambos autores
coinciden en definir la empatía como la capacidad que permite al individuo
ser sensible y consciente ante las necesidades o sentimientos de los demás.
No obstante, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008) agrega cuatro (04)
capacidades que cumplen un papel fundamental a la hora de reaccionar o
expresarse una persona empática en un determinado momento.
41
En este sentido, la investigadora se basa en los postulados teóricos por
Goleman y otros (2002) donde los autores especifican como las personas
dotadas de esta competencia son propensas a escuchar, percibiendo con
facilidad los sentimientos ajenos y a su vez comprender sus diferentes
puntos de vista, posibilitando llevarse bien con estos independientemente de
su proceder o cultura.
(B) CONCIENCIA ORGANIZATIVA
Según Goleman y otros (2002, p. 311) las personas que “poseen una
aguzada conciencia social son capaces de detectar las relaciones de poder y
de comprender las redes sociales que subyacen y configuran una
determinada organización”;
Es decir, interpretar adecuadamente las realidades de una empresa, lo
cual resulta esencial para establecer el tipo de alianzas que permita todo el
mundo aumentar su esfera de influencia sin importar su rol profesional.
De igual manera, los autores previamente mencionados señalan como
personas dotadas de esta competencia perciben con facilidad las fuerzas
subyacentes que operan dentro de la organización, así como las reglas
implícitas que determinan las relaciones entre sus integrantes y los valores
que les gustan.
Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 75) la
presenta como conciencia política, e indica que:
42
Es la capacidad de darse cuenta de las corrientes emocionales y
de poder subyacentes en un grupo. Las personas dotadas de estas
competencias: advierten con facilidad las relaciones de poder;
perciben las redes sociales más importantes e interpretan
adecuadamente tanto la realidad externa como interna de una
organización o grupo
En referencia de lo antes planteado, se señala cómo los individuos con
esta capacidad sugieren fácilmente relaciones de poder, comprenden las
fuerzas que modelan el punto de vista de los demás, y saben interpretar
claramente el entorno en el cual ellos se desenvuelven, pues disponen de
una red de relaciones que les ayudan a saber perfectamente las
circunstancias.
Partiendo de los supuestos anteriores, se puede observar similitud en las
conceptualizaciones aportadas por los autores antes mencionados, aun
cuando los mismos nombran a dicho elemento de modo diferente, estos
explican básicamente como un individuo con esta competencia es capaz de
darse cuenta de las emociones o influencias de poder que existen a su
alrededor en la organización, así como toda regla comprendida o no que
surge entre las relaciones de los empleados.
Para efectos de esta investigación, son tomados en cuenta los
postulados de Goleman y otros (2002) ya que clarifican de manera precisa
como esta dimensión permite a los individuos reconocer toda relación de
poder y puntos claves en las relaciones interpersonales y/o sociales que
fluyen entre los integrantes de la organización.
43
(C) SERVICIO
De acuerdo con Goleman y otros (2002, p. 312) explican que el servicio
permite a las personas generar un clima emocional adecuado a la hora de
brindar un servicio, bien sea con un cliente o proveedor; donde su principal
objetivo será garantizar en la medida posible la satisfacción de las
necesidades y ofrecer una disponibilidad incondicional en caso de que se les
necesite.
Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008, p. 75)
denomina esta dimensión como la orientación hacia el servicio, la cual se
refiere a “anticiparse, reconocer y satisfacer, en la medida de lo posible, las
necesidades de los demás”. Es decir, las personas dotadas de esta
competencia están orientadas a no esperar que las necesidades se
manifiesten, sino en tomar la iniciativa para pronosticarlas, examinarlas y
proceder a compensarlas de ser posible, siempre con el fin de disminuir o
eliminar por completo el impacto ocasionado. Asimismo, es importante
resaltar que el servicio siempre surge de manera desinteresada y se toma
una posición centrada al asumir los puntos de vista de los demás.
Atendiendo a estas consideraciones, se observa como ambos autores
convergen en cuanto a la definición de este componente, pues para ellos las
personas con una elevada capacidad de servicio pueden satisfacer
generosamente las necesidades ajenas; sin embargo, Goleman (citado por
Vivas y Gallego, 2008) amplia un poco más y establece como el anticiparse
al solucionar la falta será fundamental en un servicio eficaz.
44
En virtud de lo expuesto, la investigadora considera apropiada la
definición aportada por Goleman y otros (2002) donde resaltan como el
servicio puede proporcionar un clima emocional positivo para ambas partes
al satisfacer las necesidades existentes; facilitando a su vez de ello una
incondicional ayuda en cualquier momento que se le necesite.
2.2.2.2 GESTIÓN DE LAS RELACIONES
Para Goleman y otros (2002, p. 84) esté último elemento sigue los
lineamientos establecidos anteriormente por la conciencia de uno mismo, la
autogestión y la conciencia social; ya que esta habilidad permitirá la gestión
adecuada de las emociones ajenas, siempre y cuando el individuo reconozca
sus emociones internas, pueda regularlas y así conectarse empáticamente
con sus compañeros de trabajo.
Adicionalmente, los autores no se limitan a lo dicho y explican cómo esta
dimensión no sólo involucra una cuestión de amabilidad, pese a que las
personas dotadas de esta competencia no suelen ser egoístas, y su
importancia radica en fomentar una dirección o ideal común que los demás
puedan suscribir, valiéndose de herramientas como la persuasión, el manejo
de conflictos y la colaboración en los equipo de trabajo.
De igual manera, Salvador (2010, p. 52) señala que la gestión de las
relaciones consiste en “inducir en los demás las respuestas deseadas”. Es
decir, utilizando la empatía como principal herramienta, el individuo podrá
45
convencer a sus compañeros de una determinada decisión, estrategia o
simplemente un nuevo proyecto.
En este sentido, tomando en cuenta lo anteriormente expuesto, se
evidencia como ambas teorías establecen como la gestión de las relaciones
permite incidir directamente en las respuestas o direcciones sugeridas de los
compañeros; sin embargo, Goleman y otros (2002) parten del hecho que esta
esté componente es una habilidad que faculta al individuo de manejar
apropiadamente las emociones de los demás.
Atendiendo a estas consideraciones, serán tomados en cuenta los
postulados de Goleman y otros (2002) pues conceptualizan particularmente
la gestión de las relaciones, desde cómo una persona puede incitar a otras
con el fin de alcanzar un mismo propósito, sin perjudicar el vínculo, sino por
el contrario fortalecer las relaciones.
(A) INSPIRACIÓN
De acuerdo con Goleman y otros (2002, p. 312) manifiestan que este
componente alienta a la reflexión y permite movilizar a los empleados en
torno a una visión convincente, donde como resultado se obtiene una
sensación de objetivo común que va más allá de las tareas cotidianas que
realicen, pasando hacer el trabajo algo sumamente estimulante.
Por su parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008 p. 76) denomina
la inspiración como liderazgo, que no es más que “la capacidad de inspirar y
de dirigir a los individuos y a los grupos”. Es decir, el sujeto percibe según la
46
cualidad de su sensibilidad, para luego alentar a las personas de su entorno
a reflexionar sobre cierta situación o simplemente dirigirlos por otro camino.
De igual manera, el autor explica como las personas dotadas de esta
competencia relacionan e impulsan el entusiasmó por las perspectivas y los
objetivos compartidos; para así crear un clima de confianza donde pueda
tomar decisiones sin importar su posición y la inspiración hacia los demás
surja a partir su ejemplo.
Atendiendo a estas consideraciones, se observa una clara similitud en el
criterio de los autores anteriormente mencionados; ya que para ambos la
inspiración centra su función principal en persuadir con su ejemplo a los
demás individuos o grupos sobre un objetivo común, para así mantener o
crear un clima de confianza entre ellos mismos.
En síntesis, para efectos de esta investigación se considera apropiada el
aporte de Goleman y otros (2002) por ser precisos en su definición y los
pioneros en todo lo relacionado a las dimensiones de la inteligencia
emocional, indicando en esta ocasión que una persona con esta dimensión
inspira a los demás, movilizándolos hacia un objetivo en común.
(B) INFLUENCIA
Para Goleman y otros (2002, p. 312) la influencia permite al individuo
adaptarse y rodearse de personas claves para llevar a la práctica una
determinada iniciativa. Asimismo, esta capacidad hace que las personas
sean comprometidas con sus responsabilidades y sumamente convincentes
en la dirección de un grupo.
47
Resulta interesante acotar, que las personas dotadas de esta
competencia se reconocen por ser hábiles para convencer a la gente, ajustan
sus presentaciones para agradar a los oyentes y establecen con claridad sus
ideas para facilitar el apoyo de los demás.
Por su parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2006, p. 76) explica
que la influencia se basa en “poseer habilidades de persuasión”. Es decir, de
convencer a un individuo o grupo a través de estrategias o razonamientos
bien sean directos o indirectos, que le permita alcanzar el consenso y apoyo
de los demás sobre una determinada posición.
A tal efecto, al confrontar las teorías anteriormente expuesta, se
evidencia una similitud en el criterio de ambos autores, pues para ellos esta
competencia de la inteligencia emocional permitirá al individuo influir en las
ideas de los demás, alcanzando su aprobación y objetivo propuesto desde un
principio sin inconveniente alguno.
Cabe señalar, que la investigadora considera apropiado los
planteamientos de Goleman y otros (2002) donde su definición es precisa y
completa, al explicar como un ser humano con esta habilidad tiene el poder
de persuadir a otros, son responsables y llegan a convencer a sus
compañeros hacia el logro de un objetivo común.
(C) DESARROLLO PERSONAL DE LOS DEMÁS
Para Goleman y otros (2002, p. 312) el desarrollo personal de los demás
permite al individuo manifestar un interés genuino por sus compañeros y
48
comprender fácilmente sus objetivos, fortalezas y debilidades. Asimismo, son
personas preocupadas por ofrecerles un feeback oportuno y constructivo que
permita orientarlos a tiempo en las posibles debilidades que presente o
simplemente impulsarlos a apoyarse en sus fortalezas para alcanzar
cualquier tipo de meta planteada.
Por otra parte, Goleman (citado por Vivas y Gallegos, 2006, p. 75)
menciona esta dimensión como la comprensión de los demás, donde
claramente la explica como la capacidad de captar los sentimientos y
perspectivas de sus compañeros e interesarse genuinamente por sus
preocupaciones.
Es importante señalar, que las personas dotadas de esta competencia se
mantienen atentas a las señales emocionales de sus compañeros, para
poder interpretar de manera correcta sus puntos de vista, sus sentimientos,
así como también brindarles la ayuda necesaria según las necesidades que
estos tengan.
Al confrontar las teorías expuesta por los autores, se observa una clara
similitud en los criterios expuestos, en donde a pesar de ser definida esta
dimensión con diferentes títulos; para ambos autores esta capacidad permite
al individuo percibir los sentimientos y aspectos más resaltantes de los
demás con facilidad, siendo sensibles además sumamente atentos para
actuar como mentores y orientarlos.
En virtud a lo expuesto, la investigadora considera apropiada la definición
aportada por Goleman y otros (2002) pues su explicación abarca
49
fundamentalmente en como un individuo con esta capacidad se interesa por
los demás, comprendiendo sus fortalezas y debilidades, retroalimentándolos
oportunamente según convenga; además de ser buenos orientadores, lo cual
ayuda a estos a desarrollarse como persona, mejorando cada día.
(D) CATALIZAR EL CAMBIO
Según Goleman y otros (2002, p. 312) este elemento de la inteligencia
emocional permite al individuo reconocer la necesidad de cambiar si así lo
ameritan las circunstancias y evitar anteponer barreras que dificulten el
mejoramiento continuo de cada uno de los miembros del grupo. Asimismo,
son excelentes defensores frente a la oposición y saben motivar a los demás
la persecución de la optimización.
En este mismo orden de ideas, Goleman (citado por Vivas y Gallegos,
2006, p. 77) explica que la catalizacion del cambio “es la capacidad para
iniciar o dirigir los cambios”. Es decir, el individuo puede tomar la iniciativa de
cambiar y al mismo tiempo promover a sus compañeros a que lo hagan si
considera que es apropiado para mejorar el rendimiento del grupo.
Igualmente, ellos logran afrontar las fronteras y desafían lo establecido sin
miedo alguno.
Atendiendo a estas consideraciones, se observa una clara semejanza en
las definiciones propuestas, ya que ambos autores explican esta dimensión
como el inicio o direccionamiento del cambio, reconociendo la necesidad de
50
hacerlo y evitando anteponer barreras que interrumpa lograr la meta
propuesta.
En este mismo orden de ideas, la investigadora fija posición con lo
expuesto por Goleman y otros (2002) pues en su explicación se expresa de
este elemento como todo inicio que debe tener tanto la organización como el
personal, para reconocer la necesidad de cambiar algo que no resulta
satisfactorio.
(E) GESTIÓN DE LOS CONFLICTOS
Para Goleman y otros (2002, p. 313) la gestión de los conflictos permite
al individuo aprovechar las diferentes situaciones que se le presenten y
comprender los puntos de vistas planteados por los demás, para establecer
un ideal común que todos puedan suscribir. De igual manera, esta capacidad
les proporciona el solucionar los conflictos entre su grupo de trabajo y
encauzar toda energía en la dirección correcta, donde exista un ideal
compartido por todos.
Por su parte, Goleman (citado por Vivas y Gallegos, 2006, p. 77) nombra
esta dimensión como la resolución de conflictos, donde el individuo tendrá la
capacidad de negociar y solucionar problemas. Asimismo, podrá manejar
situaciones tensas con personas difíciles y a pesar de ello encontrar la
solución y fomentar la disminución de las tenciones ocasionadas.
Atendiendo a estas consideraciones, se observa como ambos autores
coinciden en sus teorías, donde explican cómo esta dimensión va a estar
51
posicionada al momento que el individuo reconozca el problema y pueda
solucionarlo aprovechando los diferentes puntos de vista de sus compañeros
para la resolución exitosa de este.
Partiendo de los supuestos anteriores, esta investigación centra su
atención en la teoría expuesta por Goleman y otros (2002) puesto que ellos
indican una hipótesis más profunda del elemento en análisis, partiendo de
que una gestor de conflictos es capaz de comprender a los demás
independientemente de su posición, sacándole provecho a cualquier
situación, y sabiendo reconocer el problema existente, así como también
reconociendo las diferentes impresiones de los implicados en el mismo.
(F) TRABAJO EN EQUIPO Y COLABORACIÓN
De acuerdo con Goleman y otros (2002, p. 313) esta dimensión es
definida como la capacidad para trabajar en equipo, generando una
atmosfera de colaboración amistosa que se fundamente por el respeto,
utilidad y la cooperación.
Cabe resaltar, que las personas dotadas de esta competencia suelen
conjugar el compromiso activo y entusiasta con el esfuerzo común, sin
mencionar que el invertir tiempo para lograr tales fines no es un obstáculo
para ellos, pues su disponibilidad por trabajar en equipo y consolidar las
relaciones va más allá de sus obligaciones laborales.
Por su parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2006, p. 77)
denomina este elemento de la inteligencia emocional como la colaboración y
52
cooperación, explicando que la capacidad de trabajar con los demás en
forma cooperativa será la única manera de alcanzar satisfactoriamente los
objetivos compartidos por el grupo; pues se dan la tarea de equilibrar las
relaciones interpersonales que tienen con sus compañeros para compartir
planes, información y recursos.
Atendiendo a estas consideraciones, se observa como los autores
convergen en sus teorías al explicar cómo esta dimensión se fundamentará
en el trabajo colaborativo que involucra a todos los miembros de un grupo,
generando una contribución que resulte favorable para el logro de los
objetivos organizacionales.
En efecto, se centra la atención en el criterio de Goleman y otros (2002)
los cuales abordan claramente lo que se refiere al trabajo en equipo y
colaboración, así como también el efecto en las personas dotadas de ella,
partiendo de la cooperación que estos posean para trabajar en conjunto y
conjugando el entusiasmo con el esfuerzo común de estos en pro del
bienestar empresarial, diseñando una identificación colectiva y alentadora.
2.2 FUNCIÓN E IMPORTANCIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN
EL ÁMBITO LABORAL
En la actualidad, las normas que gobiernan el mundo laboral están
cambiando rápidamente; en donde el mercado se vuelto más competitivo y
complejo y como resultado se necesitan de empresas eficientes que cuenten
con un personal capaz de trabajar perfectamente en equipos de trabajo y den
53
mayor importancia al manejo de sus emociones, que a la experiencia o el
conocimiento.
Es por ello, que desde todos los ámbitos posibles se comienza a
considerar la inteligencia emocional y sus competencias como claves para el
éxito personal y profesional.
A este respecto Goleman (2007, p. 25) explica en relación a la
importancia de la inteligencia emocional, que a medida que las
organizaciones se encojen en sus sucesivas oleadas de reducción de
personal, las personas que quedan cargan con más responsabilidad y son
más visibles.
Si antes un empleado de nivel medio podría disimular fácilmente un
temperamento irritable o tímido, ahora se nota más que nunca aptitudes tales
como el control de las emociones, manejo de entrenamientos, trabajo en
equipo y el liderazgo.
Al mismo tiempo, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008 p. 24)
expresa que una de las razones del interés actual por la inteligencia
emocional está inmerso en el espíritu de la época actual, centrándose en
definitiva en lo que interesa a las personas, es decir, lo emocional, lo
subjetivo.
En este sentido, consideran que estos descubrimientos acerca de la
inteligencia emocional proporciona nuevos argumentos al cuestionario de los
métodos tradicionales de evaluación de la inteligencia emocional, los cuales,
aun en su momento de mayor auge, se utilizaron con reservas por sus
54
errores en la capacidad predictiva del desempeño de las personas e incluso
porque implicaban una concepción determinista de ser humano de sus
posibilidades.
De igual manera, se cuestionaba la manera de evaluar el coeficiente
intelectual por considerar que en la concepción y diseño de las pruebas
diseñadas se incurría en posibles sesgos culturales; de allí que sus
resultados se prestaban a prácticas discriminatorias.
Con respecto a los planteamientos presentados, se pueden establecer
algunas diferencias; Goleman (2007) explica como la inteligencia emocional
está relacionada al proceso de comprensión de la conducta humana,
ayudando a obtener resultados aplicables operativamente y asimismo
tangibles.
Por su parte, Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008) señala que una
razón por el interés actual de esta variable es lo emocional, lo subjetivo y
como contribuye a obtener información con respecto a la capacidad
predictiva del desempeño de las personas.
Para efectos de esta investigación, se converge en los postulados de
Goleman (citado por Vivas y Gallego, 2008) pues en su teoría explica como
la inteligencia emocional representa un factor importante, debido a su
contribución con el pronóstico de cómo podrían comportarse los miembros de
una organización, ayudando así a hacer frente a los constantes cambios que
atraviesan las empresas.
55
Por tal razón, se puede afirmar que lo fundamental de la inteligencia
emocional radica en el desarrollo de los sentimientos y habilidades propias
del individuo, permitiéndole a su vez generar destrezas y competencias que
pueden serle útil frente a las diversas situaciones en las que un individuo se
pueda encontrar.
3. SISTEMA DE VARIABLE
3.1. DEFINICIÓN NOMINAL
Inteligencia Emocional.
3.2 DEFINICIÓN CONCEPTUAL
Según Goleman (2007, p. 385) la inteligencia emocional “la capacidad de
reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de
manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones”.
3.3 DEFINICIÓN OPERACIONAL
Es la capacidad que tiene el personal de Condimentos del Campo, C.A.
de reconocer sus propios sentimientos y los ajenos, de motivarse y de
manejar bien las emociones, en ellos mismos y en sus relaciones.
Variable que será medida a través de la construcción de un instrumento
diseñado por la investigadora (Aguirre, 2014) tomando como referencia las
dimensiones, sub-dimensiones e indicadores reflejados en el cuadro de
operacionalización que se muestra a continuación.
56
Cuadro 1
Operacionalización de la Variable
Objetivo General: Analizar la inteligencia emocional en Condimentos del
Campo, C.A.
Objetivos Sub-
Variable Dimensión Indicadores
específicos dimensiones
-Conciencia
emocional de
uno mismo
Conciencia
-Valoración
Analizar el de uno
adecuada de
componente mismo
uno mismo
personal de la -Confianza en
Componente
inteligencia uno mismo
personal
emocional en
-Autocontrol
Condimentos del
-Transparencia
Campo, C.A.
Autogestión -Adaptabilidad
-Logro
-Iniciativa
-Optimismo
Inteligencia Emocional
-Empatía
Conciencia -Conciencia
social organizativa
-Servicio
-Inspiración
Describir el -Influencia
componente social -Desarrollo
de la inteligencia Componente personal de
emocional en social los demás
Condimentos del -Catalizar el
Gestión de
Campo, C.A. Cambio
las relaciones
-Gestión de los
conflictos
-Trabajo en
equipo y
colaboración
Determinar el nivel
de inteligencia
emocional en Objetivo que será analizado estadísticamente
Condimentos del
Campo, C.A.
Fuente: Aguirre (2014)