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Resumen de Microeconomía: Restricción Presupuestaria

El documento aborda la teoría del consumidor en microeconomía, centrándose en la restricción presupuestaria y cómo los consumidores eligen cestas de bienes dentro de sus limitaciones monetarias. Se discuten conceptos como la relación marginal de sustitución, las preferencias del consumidor y la utilidad, destacando la importancia de las preferencias ordinales sobre las cardinales. Además, se analizan los efectos de impuestos y subvenciones en la restricción presupuestaria y cómo afectan las decisiones de consumo.

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Resumen de Microeconomía: Restricción Presupuestaria

El documento aborda la teoría del consumidor en microeconomía, centrándose en la restricción presupuestaria y cómo los consumidores eligen cestas de bienes dentro de sus limitaciones monetarias. Se discuten conceptos como la relación marginal de sustitución, las preferencias del consumidor y la utilidad, destacando la importancia de las preferencias ordinales sobre las cardinales. Además, se analizan los efectos de impuestos y subvenciones en la restricción presupuestaria y cómo afectan las decisiones de consumo.

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Resumen Microeconomía (primer parcial)

La Restricción Presupuestaria
Los economistas suponen que los consumidores eligen la mejor cesta de bienes que pueden
adquirir.
Su restricción presupuestaria será:

p1 x 1 + p2 x2 ≤ m
Las cestas de consumo que están a su alcance son las que no cuestan más de m.
La recta presupuestaria es el conjunto de cestas que cuestan exactamente m.
El conjunto presupuestario se representa en la figura 2.1, en la cual la línea de trazo grueso
es la recta presupuestaria —es decir, las cestas que cuestan exactamente m— y las cestas
que se encuentran por debajo son las que cuestan estrictamente menos de m.

Esta es la fórmula de una línea recta que tiene una ordenada en el origen de m/p2 y una
pendiente de –p1/p2.

Las coordenadas en el origen miden la cantidad que podría comprar el consumidor si gastara
todo el dinero en los bienes 1 y 2, respectivamente. Para representar la recta presupuestaria
basta dibujar estos dos puntos en los ejes apropiados del gráfico y unirlos con una línea
recta. m/ p2 y m/ p1.

Si por ejemplo duplicamos los precios de ambos bienes. En ese caso, tanto la ordenada en el
origen como la abscisa en el origen se reducirán a la mitad y, por consiguiente, la recta
presupuestaria también se desplazara en la misma medida. Multiplicar ambos precios por
dos es exactamente lo mismo que dividir la renta por dos.

Si el precio 2 sube más que el 1, de modo que − p1/ p2 disminuye (en valor absoluto), la recta
presupuestaria es más horizontal; si el precio 2 sube menos que el 1, la recta presupuestaria
es más inclinada.

Impuestos, subvenciones y el racionamiento


Desde el punto de vista del consumidor, el impuesto supone exactamente lo mismo que un
precio más alto. Por lo tanto, un impuesto sobre la cantidad de t euros por unidad del bien 1
altera simplemente el precio de dicho bien, p1, que ahora es p1+ t, lo que, como hemos visto
antes, implica que la recta presupuestaria debe ser más inclinada.
Una subvención es lo contrario de un impuesto. En el caso de la subvención a la cantidad, el
Estado da al consumidor una cantidad de dinero que depende de la cantidad que compre del
bien.
Otro tipo de impuesto o de subvención que puede utilizar el Gobierno es una tasa fija. Como
impuesto, significa que el Estado se lleva una cantidad fija de dinero, independientemente de
la conducta del individuo. Por lo tanto, una tasa fija desplaza la recta presupuestaria del
consumidor hacia dentro debido a que disminuye su renta monetaria. Del mismo modo, una
subvención en una cantidad fija significa que la recta presupuestaria se desplaza hacia
fuera.

Supongamos que ahora una familia recibe una ayuda mensual de 200 dólares en cupones de
alimentación. Eso significa que puede consumir 200 dólares más de alimentos al mes,
independientemente de lo que gaste en otros bienes, lo cual implica que la recta
presupuestaria se desplaza hacia la derecha en 200 dólares. La pendiente no varía: si se
gastara 1 dólar menos en alimentos, significaría que se gasta 1 dólar más en otras cosas,
pero como la ley prohíbe a la familia vender los cupones, no varía la cantidad máxima que
puede gastar en otros bienes. El programa de cupones de alimentación es, de hecho, una
subvención de suma fija con la única salvedad de que no pueden venderse los cupones.

Las Preferencias
Utilizaremos el símbolo > para indicar que una cesta se prefiere estrictamente a otra, por
lo que debe interpretarse que ( x 1, x 2) > ( y 1, y 2).

Si al consumidor le resulta indiferente elegir una u otra de las dos cestas de bienes,
utilizamos el símbolo  y escribimos ( x 1, x 2)  ( y 1, y 2).

Si el individuo prefiere una de las dos cestas o es indiferente entre ellas, decimos que
prefiere débilmente la ( x 1, x 2) a la ( y 1, y 2) y escribimos ( x 1, x 2) ≥ ( y 1, y 2).

Estas relaciones de preferencia estricta, preferencia débil e indiferencia no son conceptos


independientes. ¡las propias relaciones están relacionadas entre sí! Por ejemplo, si ( x 1, x 2) ≥
( y 1, y 2) y ( y 1, y 2) ≥ ( x 1, x 2), podemos concluir que ( x 1, x 2)  ( y 1, y 2). Es decir, si el consumidor
piensa que la cesta ( x 1, x 2) es al menos tan buena como la ( y 1, y 2) y que la ( y 1, y 2) es al menos
tan buena como la ( x 1, x 2), debe ser indiferente entre las dos cestas de bienes.

Del mismo modo, si ( x 1, x 2) ≥ ( y 1, y 2), pero sabemos que no se da ( x 1, x 2)  ( y 1, y 2), podemos


concluir que ( x 1, x 2) > ( y 1, y 2), lo que significa simplemente que si el consumidor piensa que
la cesta ( x 1, x 2) es al menos tan buena como la ( y 1, y 2) y no es indiferente ante las dos, debe
ser que piensa que la ( x 1, x 2) es estrictamente mejor que la ( y 1, y 2).

Los axiomas de la teoría del consumidor. He aquí tres de ellos. Decimos que las
preferencias son:
Completas. Suponemos que es posible comparar dos cestas cualesquiera. Es decir, dada
cualquier cesta X y cualquier cesta Y, suponemos que ( x 1, x 2) ≥ ( y 1, y 2) o ( y 1, y 2) ≥ ( x 1, x 2) o
las dos cosas, en cuyo caso, el consumidor es indiferente entre las dos cestas.
Reflexivas. Suponemos que cualquier cesta es al menos tan buena como ella misma: (x1, x2)
≥ (x1, x2).

Transitivas. Si ( x 1, x 2) ≥ ( y 1, y 2) y ( y 1, y 2) ≥ ( z 1, z 2), suponemos que ( x 1, x 2) ≥ ( z 1, z 2). En


otras palabras, si el consumidor piensa que la cesta X es al menos tan buena como la Y y que
la Y es al menos tan buena como la Z, piensa que la X es al menos tan buena como la Z.

Sustitutivos perfectos
Dos bienes son sustitutivos perfectos si el consumidor está dispuesto a sustituir uno por
otro a una tasa constante. El caso más sencillo es aquel en el que el consumidor está
dispuesto a sustituir un bien por otro a una tasa igual a 1.
Complementarios perfectos
Los complementarios perfectos son bienes que siempre se consumen juntos en
proporciones fijas. Los bienes se “complementan” en cierto sentido.

Males
Un mal es una mercancía que no gusta al consumidor.
Neutrales
Un bien es neutral si al consumidor le da igual.

Saciedad
A veces interesa considerar una situación de saciedad, en la que hay una cesta global mejor
para el consumidor y cuanto “más cerca” se encuentre de esa cesta, mejor; mayor será su
bienestar, en función de sus propias preferencias.

Las preferencias regulares


Es posible que cuando considere mi consumo dentro de una hora, me de igual consumir 200
gramos de helado y 25 de aceitunas que 200 gramos de aceitunas y 25 de helado, pero
cualquiera de estas dos cestas será mejor que consumir 100 gramos de cada una. Este es el
tipo de preferencias que describe la figura 3.10C.
¿Por qué queremos suponer que las preferencias regulares son convexas? Porque los bienes
se consumen casi siempre juntos. Las clases de preferencias representadas en las figuras
3.10B y 3.10C implican que el consumidor preferiría especializarse, al menos hasta cierto
punto, y consumir solamente uno de los bienes. Sin embargo, el caso normal es aquel en que
el consumidor desea intercambiar una parte de uno de los bienes por una parte del otro y
terminar consumiendo una cierta cantidad de cada uno, más que especializarse en el
consumo exclusivo de uno de los dos.
De hecho, si examináramos mis preferencias por el consumo mensual de helado y de
aceitunas, en lugar de mi consumo inmediato, estas tenderían a parecerse mucho más a las
de la figura 3.10A que a las de la 3.10C. Cada mes preferiría tener una cierta cantidad tanto
de helado como de aceitunas —aunque en momentos diferentes— a especializarme en el
consumo de uno de los dos bienes durante todo el mes.
Las preferencias regulares son monótonas (lo que significa que “cuanto más, mejor”) y
convexas (lo que significa que se prefieren las medias a los extremos).

Una de las extensiones del supuesto de la convexidad es el supuesto de la convexidad


estricta, que significa que la media ponderada de dos cestas indiferentes se prefiere
estrictamente a las dos cestas extremas. Las preferencias convexas pueden tener segmentos
rectilíneos, mientras que las estrictamente convexas deben tener curvas de indiferencia que
sean “curvilíneas”. Las preferencias por dos bienes que sean sustitutivos perfectos son
convexas, pero no estrictamente convexas.

La Relación Marginal de Sustitución


Se llama relación marginal de sustitución (RMS) debido a que mide la relación en que el
consumidor esta dispuesto a sustituir un bien por el otro.
Una característica algo desconcertante de la relación marginal de sustitución es el hecho de
que sea normalmente negativa. Ya hemos visto que las preferencias monótonas implican que
las curvas de indiferencia deben tener pendiente negativa. Dado que la RMS es la medida
numérica de la pendiente de una curva de indiferencia, naturalmente será negativa.
Ahora le ofrecemos un cambio: puede intercambiar cualquier cantidad del bien 1 por
cualquier cantidad del 2 o cualquier cantidad del 2 por cualquier cantidad del 1, a una
“relación de intercambio” E.
El intercambio siempre entraña renunciar a un bien a cambio de otro, la relación de
intercambio E corresponde a una pendiente de -E.
Así pues, la pendiente de la curva de indiferencia, la relación marginal de sustitución, mide
la relación en la que al consumidor le es igual intercambiar o no los dos bienes. Con
cualquier otra relación de intercambio que no sea la relación marginal de sustitución,
deseara intercambiar un bien por el otro. Pero si la relación de intercambio es idéntica a la
relación marginal de sustitución, deseara permanecer en el mismo punto.
Otras interpretaciones de la RMS
La RMS mide la cantidad del bien 1 que estamos dispuestos a pagar por una cantidad
marginal de consumo adicional del 2. Lo que tengamos que pagar realmente por una
cantidad dada de consumo adicional puede ser diferente de lo que estemos dispuestos a
pagar. Lo que tengamos que pagar dependerá del precio del bien en cuestión y lo que
estemos dispuestos a pagar no dependerá del precio sino de nuestras preferencias.
Lo que estemos dispuestos a pagar por una pequeña cantidad adicional de un bien
dependerá exclusivamente de nuestras preferencias.

La Utilidad
Debido a estos problemas conceptuales, los economistas han abandonado la anticuada idea
de la utilidad como medida de la felicidad y han reformulado totalmente la teoría de la
conducta del consumidor en función, ahora, de sus preferencias. Se considera que la
utilidad no es más que una forma de describirlas.
Los economistas se han dado cuenta gradualmente de que lo único importante de la utilidad,
en lo que a la elección se refiere, es si una cesta tiene una mayor utilidad que otra y no el
grado en que una utilidad es mayor que otra.
Una función de utilidad es un instrumento para asignar un número a todas las cestas de
consumo posibles de tal forma que las que se prefieren tengan un número más alto que las
que no se prefieren. Es decir, la cesta ( x 1, x 2) se prefiere a la ( y 1, y 2) si y sólo si la utilidad de
la primera es mayor que la utilidad de la segunda; en símbolos, ( x 1, x 2) > ( y 1, y 2 ¿ si y sólo si
u( x 1, x 2) > ( y 1, y 2).

Si f(u) es una transformación monótona cualquiera de una función de utilidad que representa
las preferencias f, f(u(x1, x2)) también es una función de utilidad que representa esas
mismas preferencias.
¿Por qué? Por las tres razones siguientes:

1. Decir que u( x 1, x 2) representa las preferencias f significa que u( x 1, x 2) > u( y 1, y 2) si y sólo


si ( x 1, x 2) f ( y 1, y 2).

2. Pero si f(u) es una transformación monótona, u( x 1, x 2) > u( y 1, y 2) si y sólo si f (u( x 1, x 2)) >
f(u( y 1, y 2)).

3. Por lo tanto, f(u( x 1, x 2)) > f(u( y 1, y 2)) si y sólo si ( x 1, x 2) f ( y 1, y 2), por lo que la función f(u)
representa las preferencias ≥ de la misma forma que la función de utilidad original u( x 1, x 2).

Resumimos este análisis formulando el siguiente principio: una transformación monótona de


una función de utilidad es una función de utilidad que representa las mismas preferencias
que la función de utilidad original.
La utilidad cardinal
Incluso aunque encontráramos un método para asignar niveles de utilidad que resultara
totalmente satisfactorio, ¿qué nos aportaría para describir las elecciones del consumidor?
Para saber qué cesta se elegirá, basta saber cuál se prefiere, cuál tiene la mayor utilidad.
Saber en qué medida es mayor no añade nada a nuestra descripción de la elección. Dado que
la utilidad cardinal no es necesaria para describir las elecciones de los consumidores y que,
de todos modos, no existe ningún método para asignar utilidades cardinales, nos
quedaremos con un modelo de utilidad puramente ordinal.
Sustitutivos perfectos
¿Recuerda el lector el ejemplo del lápiz rojo y el azul? Al consumidor sólo le importaba el
número total de lápices. En consecuencia, es natural medir la utilidad en función del número
total de lápices. Por lo tanto, elegimos provisionalmente la función de utilidad u( x 1, x 2) = x 1 +
x 2. ¿Es adecuada esta función? Para responder a esta cuestión hay que preguntarse dos
cosas: ¿es constante a lo largo de las curvas de indiferencia?; ¿asigna una etiqueta más alta
a las cestas preferibles? Como la respuesta es afirmativa en ambos casos, la función es
adecuada.
Naturalmente, ésta no es la única función de utilidad posible. También podríamos utilizar el
cuadrado del número de lápices. Por lo tanto, la función de utilidad v( x 1, x 2) = ( x 1 + x 2)² = x 21
+ 2 x 1 x2 + x 22 también representa las preferencias por los sustitutivos perfectos, como las
representaría cualquier otra transformación monótona de u( x 1, x 2).

Complementarios perfectos
En general, la forma de una función de utilidad que describa las preferencias por los
complementarios perfectos es:

u( x 1, x 2) = min{a x 1, b x 2},

Donde a y b son números positivos que indican las proporciones que se consumen de cada
bien.
Preferencias cuasilineales
Cada una de las curvas de indiferencia es una versión desplazada verticalmente de una única
curva de indiferencia.
En este caso, la forma natural de etiquetar las curvas de indiferencia consiste en llamarlas k,
que es el valor de la ordenada en el origen. Despejando k e igualándolo a la utilidad,
tenemos que

u( x 1, x 2) = k = v( x 1) + x 2

En este caso, la función de utilidad es lineal en el bien 2, pero no en el 1; de ahí el nombre


de utilidad cuasilineal, que significa utilidad “parcialmente lineal”.
Ejemplos concretos son u( x 1, x 2) = _x1 + x2 o u(x1, x2) = lnx1 + x2. Las funciones de utilidad
cuasilineal no son especialmente realistas, pero como veremos más adelante, es fácil
trabajar con ellas.
Preferencias Cobb-Douglas
Las preferencias Cobb-Douglas son el ejemplo clásico de curvas de indiferencia regulares y,
de hecho, la fórmula que las describe es una de las expresiones algebraicas más sencillas de
todas las que generan preferencias de este tipo.

v( x 1, x 2) = x a1 x 1−a
2

Eso significa que siempre podemos tener una transformación monótona de la función de
utilidad Cobb-Douglas en la que los exponentes sumen 1. Más adelante veremos que esta
propiedad tiene una útil interpretación.

Utilidad Marginal
Consideremos el caso de un individuo que consume la cesta de bienes (x1, x2). ¿Cómo varía
su utilidad cuando obtiene una cantidad algo mayor del bien 1? Esta tasa de variación se
denomina utilidad marginal (UM1) con respecto al bien 1 y se expresa como un cociente:

∆U u ( x1 + x 1 , x 2 )−u (x 1 , x 2)
U M1 = =
∆ x1 ∆ x1
Que mide la tasa de variación de la utilidad (∆ U ) provocada por una pequeña variación de la
cantidad del bien 1 (∆ x 1). Obsérvese que en este cálculo se mantiene fija la cantidad del bien
2.

∆ U = U M 2 ∆ x 2.
Es importante darse cuenta de que la magnitud de la utilidad marginal depende de la
magnitud de la utilidad.
La Utilidad Marginal y la RMS
La relación marginal de sustitución mide la pendiente de la curva de indiferencia
correspondiente a una cesta de bienes dada; puede interpretarse como la relación en que el
consumidor está dispuesto a sustituir el bien 1 por el 2.

∆ x 2 −UM 1
RMS= =
∆ x 1 UM 2
El signo algebraico de la RMS es negativo, ya que si obtenemos una mayor cantidad del bien
1, tenemos que recibir una cantidad menor del 2 para conservar el mismo nivel de utilidad.
El cociente de las utilidades marginales nos proporciona una magnitud observable, a saber,
la relación marginal de sustitución. Dicho cociente no depende de la transformación
específica de la función de utilidad que decidamos emplear.
Las funciones de utilidad son esencialmente instrumentos para describir la conducta de los
consumidores: si se elige una cesta de bienes X cuando existe una cesta de bienes Y, X debe
tener una mayor utilidad que Y. Examinando las elecciones de los consumidores, podemos
estimar una función de utilidad que describa su conducta.

La Elección
“los consumidores eligen la cesta que prefieren de su conjunto presupuestario”
Contiene un conjunto presupuestario y algunas de las curvas de indiferencia del consumidor.
Nuestro propósito consiste en hallar la cesta del conjunto presupuestario que se encuentra
en la curva de indiferencia más alta. Dado que las preferencias son de buen comportamiento,
es decir, que se prefiere tener más a tener menos, podemos centrar la atención únicamente
en las cestas de bienes que se encuentran en la recta presupuestaria sin preocuparnos por
las que se encuentran debajo.
Obsérvese un importante rasgo de esta cesta óptima: en esta relación, la curva de
indiferencia es tangente a la recta presupuestaria. Si nos paramos a reflexionar un momento,
veremos que tiene que ser así: si la curva de indiferencia no fuera tangente, cortaría a la
recta presupuestaria, y si cortara la recta presupuestaria, habría un punto cercano de ésta
que se encontraría por encima de la curva de indiferencia, lo que significaría que no
podríamos haber comenzado en una cesta óptima.

Entonces ¿cuándo equivale “no cortar” a “ser tangente”? Veamos primero las excepciones.
I. la curva de indiferencia podría no tener una tangente, en la que la elección óptima
se encuentra en un vértice, y, por tanto, sencillamente no es posible definir una
tangente, ya que su definición exige que sólo haya una recta tangente en cada
punto. Este caso es un obstáculo más que otra cosa.
II. Supongamos que el punto óptimo se encuentra donde el consumo de un bien es
cero. En ese caso, la pendiente de la curva de indiferencia y la pendiente de la
recta presupuestaria son diferentes, pero la curva de indiferencia tampoco corta la
recta presupuestaria. La representa un óptimo de esquina, mientras que la 5.1
representa un óptimo interior.
La figura 5.4, que representa tres cestas en las cuales se satisface la condición de tangencia;
todas ellas son interiores, pero sólo dos son óptimas. Por lo tanto, generalmente la condición
de tangencia es una condición necesaria pero no suficiente para la optimalidad.
Sin embargo, existe un importante caso en el que es suficiente: el de las preferencias
convexas. En este caso, cualquier punto que satisfaga la condición de tangencia debe ser un
punto óptimo.

La demanda del consumidor

La elección óptima de los bienes 1 y 2, dado un conjunto de precios y renta determinado, se


denomina cesta demandada por el consumidor. En general, cuando varían los precios y la
renta, también varía la elección óptima del consumidor. La función de demanda es aquella
que relaciona la elección óptima —las cantidades demandadas— con los diferentes valores
de los precios y las rentas.

m
x 1=x 2=x=
p 1+ p 2
Esta función de demanda de la elección óptima es bastante intuitiva. Dado que los dos bienes
siempre se consumen juntos, es como si el consumidor gastara todo su dinero en un único
bien cuyo precio fuera p1 + p2.
Consecuencias de la condición de la RMS
La observación del comportamiento de la demanda nos suministra una importante
información sobre las preferencias subyacentes de los consumidores que muestran ese
comportamiento. Dado un número suficiente de observaciones sobre las elecciones de los
consumidores, a menudo será posible estimar la función de utilidad que genera esas
elecciones.

Dado que los precios miden la relación en que los consumidores están dispuestos a sustituir
un bien por otro, pueden utilizarse para valorar propuestas que conlleven la introducción de
variaciones en el consumo. El hecho de que los precios no son números arbitrarios, sino que
reflejan cómo valoran los individuos las cosas en el margen, es una de las ideas
fundamentales en economía.

La Demanda
Las funciones de demanda del consumidor muestran las cantidades óptimas de cada uno
de los bienes en función de los precios y de la renta del consumidor.

El estudio de las respuestas a los cambios del entorno económico se denomina estática
comparativa. Se llama “comparativa” porque se trata de comparar dos situaciones: el antes
y después de la variación del entorno económico; y “estática” porque no interesan los
procesos de ajuste que entraña el cambio de una elección por otra, sino solo la elección final
de equilibrio.

Bienes normales e inferiores

Si el bien 1 es normal, su demanda aumenta cuando aumenta la renta y disminuye cuando


disminuye la renta. Cuando un bien es normal, la cantidad demandada siempre varia de la
misma forma que la renta:
∆ x1
>0
∆m
Si el bien 1 es un bien inferior, que significa que cuando aumenta la renta, disminuye su
demanda.

Curvas de oferta-renta y curvas de Engel


Si mantenemos fijos los precios de los bienes 1 y 2 y observamos como varia la demanda
cuando varia la renta, generamos una curva conocida como curva de Engel, que muestra
como varia la demanda cuando varia la renta y todos los precios se mantienen constantes.
Sustitutivos perfectos
Si p1 < p2, de tal manera que el consumidor se especializa en el consumo del bien 1, su
incremento de la renta significa que aumenta su consumo de dicho bien. Por lo tanto la curva
de oferta-renta coincide con el eje de abscisas.

Complementarios perfectos
Dado que el consumidor siempre consume la misma cantidad de cada bien, cualquiera que
sea esta, la curva de oferta-renta es la diagonal que pasa por el origen. Hemos visto que la
demanda del bien 1 es x1 = m/(p1 + p2), por lo que la curva de Engel es una recta cuya
pendiente es p1 + p2.

Preferencias Cobb-Douglas
La demanda del bien 2 es x2 = (1 – a) m/p2, que también es claramente lineal. El hecho de
que las funciones de demanda de ambos bienes sean funciones lineales de la renta significa
que las sendas de expansión de la renta son líneas que pasan por el origen. La curva de
Engel del bien 1, es una línea recta cuya pendiente es p1/a.

Preferencias homotéticas
En general, cuando aumenta la renta, la demanda de un bien puede aumentar más o menos
deprisa que ella. Si aumenta más deprisa, decimos que es un bien de lujo y si aumenta
menos deprisa, decimos que es un bien necesario.
Los tres ejemplos examinados antes —los sustitutivos perfectos, los complementarios
perfectos y las preferencias Cobb-Douglas— responden todos a preferencias homotéticas.

Preferencias cuasilineales
Si las preferencias son cuasilineales, a veces decimos que “el efecto-renta es nulo” en el caso
del bien 1. Por lo tanto, la curva de Engel es una línea vertical: cuando varia la renta, la
demanda del bien 1 permanece constante.
En que situación real podría observarse este caso? Supongamos que el bien 1 son lápices y
el 2 dinero para gastar en otros bienes. Inicialmente, podemos gastar nuestra renta
únicamente en lápices, pero cuando esta es suficientemente elevada, dejamos de comprar
más lápices y gastamos toda nuestra renta adicional en otros bienes.

Bienes ordinarios y bienes Giffen

Bien ordinario. Cuando baja el precio del bien 1, la recta presupuestaria se vuelve más
horizontal; en otras palabras, la ordenada en el origen es fija y la abscisa en el origen se
desplaza hacia la derecha.
¿Debe aumentar siempre la demanda de un bien cuando baja su precio, cualquiera que sea
el tipo de preferencias del consumidor?
No. Desde el punto de vista lógico, es posible encontrar preferencias regulares en las que la
reducción del precio del bien 1 provoque una reducción de su demanda. Ese bien se llama
bien Giffen, en honor al economista del siglo XIX que señaló por primera vez esta
posibilidad.

La curva de demanda tiene, por lo general, pendiente negativa. Utilizando tasas de


variación, tenemos que, normalmente,
∆ x1
>0
∆ p1
Sin embargo, también hemos visto que, en el caso de los bienes Giffen, la demanda de un
bien puede descender cuando baja su precio. Por lo tanto, es posible, aunque no probable,
que una curva de demanda tenga pendiente positiva.

Un bien discreto

Supongamos que el bien 1 es un bien discreto. Si p1 es muy elevado, el consumidor preferirá


estrictamente consumir cero unidades; si es suficientemente bajo, preferirá estrictamente
consumir una unidad. Al precio r 1, le dará igual consumir el bien 1 que no consumirlo. Ese
precio se denomina precio de reserva.

Cuando baja el precio del bien 1, hay un precio, el precio de reserva, al que el consumidor le
da igual consumir el bien 1 que no consumirlo. Cuando baja aún más el precio, se demandan
más unidades del bien discreto.

La función inversa de demanda

Mientras tengamos una curva de demanda de pendiente negativa, como suele ocurrir, tiene
sentido hablar de la función inversa de demanda, que es la función de demanda que
representa el precio en función de la cantidad. Es decir, indica cual tendría que ser el precio
del bien 1 correspondiente a cada nivel de demanda de dicho bien para que el consumidor
eligiera ese nivel de consumo. Por lo tanto, la función de demanda inversa mide la misma
relación que la función de demanda directa, pero desde otra perspectiva.

Cuando la cantidad de x1 es muy pequeña, el consumidor está dispuesto a renunciar a una


gran cantidad de dinero, es decir, a una gran cantidad de otros bienes para adquirir algo
más del bien 1. A medida que aumenta x1, el consumidor está dispuesto a renunciar a menos
dinero, en el margen, para adquirir una cantidad algo mayor del bien 1. Así pues, la
disposición marginal a pagar, en el sentido de la disposición marginal a sacrificar el bien 2 a
cambio del 1, disminuye cuando aumenta el consumo del bien 1.

Las Preferencias Reveladas


Las preferencias subyacentes, cualesquiera que sean, son estrictamente convexas. Por lo
tanto, para cada presupuesto hay una única cesta demandada.
La preferencia revelada: cuando el consumidor elige la cesta ( x 1, x 2), revela que prefiere esta
cesta a la ( y 1, y 2), que es una cesta que podría haber elegido.

El principio de la preferencia revelada. Sea ( x 1, x 2) la cesta elegida cuando los precios


son ( p1, p2) y sea ( y 1, y 2) otra cesta tal que p1 x 1 + p2 x 2 ≥ p1 y 1 + p2 y 2. En este caso, si el
consumidor elige de entre las cestas asequibles la cesta optima, debe cumplirse que ( x 1, x 2)
> ( y 1, y 2).

Si el consumidor revela que prefiere X a Y, .no significa esto automáticamente que prefiere X
a Y? No. La “preferencia revelada” significa simplemente que se ha elegido X cuando podía
adquirirse Y, mientras que “preferencia” significa que el consumidor sitúa X por encima de
Y. Si elige las mejores cestas de las que están a su alcance, la preferencia revelada implica
una preferencia, pero esto es una consecuencia del modelo de conducta y no de las
definiciones de los términos.

Supongamos ahora que sabemos que ( y 1, y 2) es una cesta demandada a los precios (q 1, q 2) y
que el consumidor nos revela que la prefiere a alguna otra cesta ( z 1, z 2).
Es decir, q 1 y 1 + q 2 y 2 ≥ q 1 z 1 + q 2 z 2.

Si un consumidor revela directa o indirectamente que prefiere una cesta a otra, decimos que
revela que prefiere la primera a la segunda.
Cómo se acota la curva de indiferencia. El área sombreada superior está formada por las
cestas que el consumidor prefiere a la X, y la inferior por las que revela que son peores que
la X. La curva de indiferencia que pasa por X debe encontrarse en alguna parte de la zona
situada entre las dos áreas sombreadas.
Axioma débil de la preferencia revelada. Si un consumidor revela directamente que
prefiere ( x 1, x 2) a ( y 1, y 2) y las dos cestas no son iguales, no puede ocurrir que revele
directamente que prefiere ( y 1, y 2) a ( x 1, x 2).

Si el consumidor ha violado el axioma débil de la preferencia revelada, sabemos que su


conducta no ha sido maximizadora.
Axioma fuerte de la preferencia revelada. Si un consumidor revela, directa o
indirectamente, que prefiere ( x 1, x 2) a ( y 1, y 2) y ( y 1, y 2) es diferente de ( x 1, x 2), no puede
revelar, ni directa ni indirectamente, que prefiere ( y 1, y 2) a ( x 1, x 2).

Si las elecciones observadas satisfacen el axioma fuerte de la preferencia revelada, siempre


podemos encontrar unas preferencias regulares que podrían haberlas generado. En este
sentido, el axioma fuerte de la preferencia revelada es una condición suficiente para que la
conducta sea optimizadora.
Indicación de las pensiones de la seguridad social
La Ecuación de Slutsky
Estática comparativa
Cambio de la renta Ceteris Paribus
m , x1 *  Bien normal
m , x1 *  Bien inferior
Cambio del precio del bien Ceteris Paribus
p1 , x1 *  Bien ordinario
p1 , x1 *  Bien Giffen
Cambio del precio del otro bien Ceteris Paribus
p2 , x1 *  Bienes sustitutos
p2 , x1 *  Bienes complementarios
Análisis del cambio en la demanda de un bien cuando cambia su precio

Cambio en la renta para comprar la cesta original a los nuevos precios


'
m = p ' 1 x ' 1 + p2 x2
m= p1 x 1+ p2 x 2
Restando a la primera ecuación de la segunda tenemos que
'
m −m=x 1 ( p ' 1− p1 )

Si baja el precio p1, m’ < m (necesito menos dinero para comprar la cesta original.

Si sube el precio p1 , m’ > m (necesito más dinero para comprar la cesta original.

Ecuaciones
T ¿ ¿
∆ X 1 = X 1 F −X 1 I Cambio total en la demanda del bien 1
S ¿ ¿
∆ X 1 =X 1 S −X 1 I Efecto Sustitución: cambio en la demanda de un bien cuando varía su precio,
pero el poder adquisitivo se mantiene constante.

∆ X 1 =X 1 F − X 1 S Efecto Renta: cambio en la demanda de un bien cuando varía la renta (desde


R ¿ ¿

m’, renta ficticia, hasta la renta verdadera m).

Ecuación de Slutsky ∆ X 1 = X 1 + X 1
T S R
Elección optima original X 1.
I 1M
X1=
2 P1

Elección optima luego del cambio de precio del bien X 1 .


S
S 1M
X1=
2 P' 1

Elección optima a poder adquisitivo constante luego del cambio de precio del
F 1 M
X1 =
2 P '1
bien X 1 .

m =P ' 1 X 1 + P2 X 2 Renta a cantidades constantes luego del cambio de precio del bien X 1.
s I I

Signo del efecto sustitución


Si el precio baja o sea p (-) y el cambio en la demanda es positivo, o sea x1 S (+). Por tanto
decimos que el signo del efecto sustitución es siempre distinto (≠) del signo del cambio de
precio, por preferencia revelada o sea por el supuesto de racionalidad.
Signo del efecto renta
En el caso P, por tanto m 

Si el bien es Normal X 1 

Si el bien es Inferior X 1 

Efecto total

Bien Ordinario =
Bien Giffen 
Ley de la demanda: Si aumenta la demanda de un bien cuando aumenta la renta del
consumidor, dicha demanda debe descender cuando sube el precio del bien.
Si un bien es normal, entonces es ordinario.

La Compra y la Venta
Demandas Netas y Brutas
El consumidor parte con una dotación de los dos bienes, que denominaremos (w 1 , w 2) y que
nos indica la cantidad que tiene el individuo de los dos bienes antes de entrar en el mercado.
Hagamos una distinción entre las demandas brutas del consumidor y sus demandas
netas. La demanda bruta de un bien es la cantidad que el individuo acaba consumiendo
realmente, es decir, la cantidad de cada uno de los bienes que se lleva del mercado. La
demanda neta de un bien es la diferencia entre lo que termina consumiendo (la demanda
bruta) y la dotacion inicial de bienes. La demanda neta de un bien no es más que la cantidad
comprada o vendida de dicho bien.
Si suponemos que (x1, x2) representan las demandas brutas, (x1 – w1, x2 – w2) son las
demandas netas.

La restricción presupuestaria
¿Que restringe el consumo final del individuo? El valor de la cesta de bienes que se lleva a
casa debe ser igual al valor de la cesta con la que llego. En términos algebraicos

p1 x 1 + p2 x2 =p 1 w 1+ p 2 w2
Si ( x 1 - w 1) es positivo, decimos que el consumidor es un comprador neto o un demandante
neto del bien 1; si es negativo, decimos que es un vendedor neto o un oferente neto. En
ese caso, la ecuación anterior nos dice que el valor de lo que compra debe ser igual al valor
de lo que vende, lo que parece de sentido común.
Cuando fijamos los precios, la renta monetaria es fija, por lo que tenemos una ecuación
presupuestaria exactamente igual que la que teníamos antes. Por lo tanto, la pendiente es –
p1 / p2, exactamente igual que antes, con lo que el único problema es hallar la posición de la
recta.

La recta presupuestaria. La recta presupuestaria pasa por la dotación y tiene una


pendiente de – p1/p2.

Variación del valor de la dotación. En el caso A, disminuye el valor de la dotación y en el


B aumenta.
Conviene detenerse por un momento en este punto. En el capítulo 7 afirmamos que el mero
hecho de que una cesta de consumo costara más que otra no significaba que se prefiriera a
esta. Sin embargo, esa afirmación solo es cierta cuando se trata de una cesta que debe
consumirse. Si un consumidor puede vender una cesta de bienes en un mercado libre a
precios constantes, siempre preferirá una cesta que tenga un valor mayor a una que tenga
un valor menor, simplemente porque una cesta que tenga un valor mayor le permitirá
obtener más ingresos y, por lo tanto, tener más posibilidades de consumo. Así pues, siempre
preferirá una dotación que tenga un valor más alto a una que tenga uno más bajo. Esta
sencilla observación tendrá algunas consecuencias importantes más adelante.

Variaciones de los precios


En el caso en que el consumidor tiene una dotación, la variación de los precios implica
automáticamente una variación de la renta.
Si baja el precio del bien que vende el consumidor y este decide seguir siendo vendedor,
debe empeorar su bienestar.
¿Qué ocurre si baja el precio del bien que vende el consumidor y este decide convertirse en
un comprador de dicho bien? En este caso, su bienestar puede mejorar o empeorar; no es
posible saberlo.
Veamos ahora la situación en la que el consumidor es un comprador neto de un bien. En este
caso, todo se invierte: si el consumidor es un comprador neto de un bien, sube el precio que
paga y toma la decisión óptima de seguir siendo un comprador, debe empeorar claramente
su bienestar. Pero si la subida del precio le induce a convertirse en vendedor, su bienestar
puede mejorar o empeorar. Estas observaciones se deducen de la simple aplicación de la
preferencia revelada, exactamente igual que en los casos descritos antes.

Una reducción del precio del bien 1. Si un individuo es un comprador y baja el precio de
lo que compra, continua siendo un comprador.
De nuevo, este tipo de observación también puede aplicarse al caso de un individuo que sea
un vendedor neto de un bien: si sube el precio de lo que vende, no se convertirá en un
comprador neto.
La curva de oferta neta es la diferencia entre la cantidad del bien 1 que tiene el consumidor
y la que desea cuando esta diferencia es positiva:

{
S1 ( P1 , P2 )= w1−x 1 ( p 1 , p2 ) si es positivo ;
0 en otro caso .

Reconsideración de la ecuación de Slutsky


La clave se encuentra en la expresión “la renta monetaria se mantenía constante”.
¿Qué pasa si se mantiene constante la dotación y no la renta? En principio la renta virtual
cambia también al cambiar el precio porque la valoración de la dotación cambia.
'
m v = p ' 1 w 1 + p2 w 2
Por lo tanto, cuando consideramos ahora la ecuación de Slutsky la reacción de la demanda
se divide en 3 pasos: Efecto sustitución / Efecto renta-original / Efecto renta-dotación Hay un
segundo efecto renta, producido por un cambio en la renta virtual debido al cambio en el
precio del bien.
BienesOrdinarios
{ ( ≠ )=( ≠ ) + ( ≠ ) Bienes N ormales
( ≠ )=( ¿ ) + ( ≠ ) Bienes I nferiores con|∆ x 1S|>|∆ x1R|

Bien Giffen ( ¿ )=( ≠ )+ ( ¿ ) Bienes Inferiores con|∆ x1S|<|∆ x1R|

Sabíamos que
 Signo del Efecto sustitución: opuesto al del cambio de precio (≠ ¿
 Signo del Efecto renta-original en bien normal: opuesto al del cambio de precio ( ≠ ¿
 Signo del Efecto renta-original en bien inferior: igual al del cambio de precio ( ¿ ¿

Nueva ecuación ∆ x T1 =∆ x S1 + ∆ x RO RD
1 +∆ x 1

Ahora se agrega
 Signo del efecto renta-dotación en bien normal: igual al del cambio de precio (¿ ¿
 Signo del efecto renta-dotación en bien inferior: opuesto al del cambio de precio (≠ ¿
T S RO RD
∆ x 1 =∆ x 1 + ∆ x 1 +∆ x 1

Ordinarios  = ( ≠ ) +( ≠ ) +( ≠ ) Bienes Normales


Ordinarios o Giffen=( ≠ )+ ( ¿ ) + ( ≠ ) Bienes Inferiores

Surge la posibilidad de tener un efecto contrario al esperado, aún en bienes ordinarios.

La Estática Comparativa del Trabajo

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