Obras clave de Juan Ramón Jiménez
Obras clave de Juan Ramón Jiménez
marfil, un hombre solitario, sensible y con episodios depresivos, muy culto, perfeccionista, JUAN
entregado por completo a su labor poética y distanciado de la realidad histórica de su época.
Dedicó muchos libros a la “inmensa minoría”, lo que nos habla de su carácter hermético e RAMÓN
intelectual. Figura sobresaliente del novecentismo, es puente entre la Generación del 98 y la
del 27. Se exilió tras la Guerra Civil y fue reconocido con el premio Nobel en 1956. JIMÉNEZ
Etapa sensitiva.
En libros como Arias tristes (1903), Elejías (1907) o Poemas agrestes (1910-11) vemos un tono íntimo y melancólico para hablar
del paso del tiempo y la muerte, con un lenguaje sencillo y delicado, con influencias de Bécquer y el simbolismo. Sin embargo, ya
se intuye la profundidad de pensamiento y de técnica que caracterizarán la obra de Juan Ramón Jiménez. A partir de La soledad
sonora (1911) comienza una fase modernista, con poemas esteticistas y llenos de efectos sensoriales, con versos de arte mayor.
Escribe también un libro de sonetos (Sonetos espirituales).
Yo no volveré. Y la noche …Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; Una a una, las hojas secas van cayendo
tibia, serena y callada, y se quedará mi huerto, con su verde árbol, de mi corazón mustio, doliente y amarillo.
dormirá el mundo, a los rayos y con su pozo blanco. El agua que otro tiempo, salía de él, riendo,
de su luna solitaria. Todas las tardes, el cielo será azul y plácido; está parada, negra, sin cielo ni estribillo.
Mi cuerpo no estará allí, y tocarán, como esta tarde están tocando, ¿Fue un sueño mi árbol verde, mi copa de frescura,
y por la abierta ventana las campanas del campanario. mi fuente entre las rosas, de sol y de canciones?
entrará una brisa fresca, Se morirán aquellos que me amaron; ¿La primavera fue una triste locura?
preguntando por mi alma. y el pueblo se hará nuevo cada año; ¿Viento aquella florida bandada de ilusiones?
No sé si habrá quien me aguarde y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, Será mi seco tronco, con su nido desierto;
de mi doble ausencia larga, mi espíritu errará nostáljico… y el ruiseñor que se miraba en la laguna,
o quien bese mi recuerdo, Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol callará, espectro frío, entre el ramaje yerto
entre caricias y lágrimas. verde, sin pozo blanco, hecho ceniza por la vejez de la luna.
Pero habrá estrellas y flores sin cielo azul y plácido…
y suspiros y esperanzas, Y se quedarán los pájaros cantando.
y amor en las avenidas,
a la sombra de las ramas. A esta etapa pertenece Platero y yo (1914), modelo de prosa poética:.
Y sonará ese piano
como en esta noche plácida, Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva
y no tendrá quien lo escuche huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
pensativo, en mi ventana. Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas
rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que
parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal...
Efectivamente, a partir de Diario de un poeta recién Intelijencia, dame ¡No corras. Ve despacio,
casado (1917) y del largo viaje a América por mar el nombre esacto de las cosas! que donde tienes que ir
con motivo de su boda con Zenobia Camprubí, su Que mi palabra sea es a ti solo!
la cosa misma, ¡Ve despacio, no corras,
poesía se hace más reflexiva e intelectual, más
creada por mi alma nuevamente. que el niño de tu yo, recién nacido
contemplativa, y va desapareciendo de ella lo Que por mí vayan todos eterno,
anecdótico y lo accesorio para buscar una poesía los que no las conocen, a las cosas; no te puede seguir!
esencial, pura, “desnuda”, en la que refleja un triple que por mí vayan todos Si vas deprisa,
deseo: de conocimiento (o verdad), de belleza y de los que ya las olvidan, a las cosas; el tiempo volará ante ti, como una
eternidad. Opta sobre todo por el verso libre y se que por mí vayan todos mariposilla esquiva.
normaliza el uso de j en lugar de g como sello los mismos que las aman, a las cosas... Si vas despacio,
ortográfico personal. ¡Intelijencia, dame el tiempo irá detrás de ti,
el nombre esacto, y tuyo, como un buey manso.
Destacan los libros Eternidades (1918) y Piedra y
y suyo, y mío, de las cosas!
cielo (1919).
Te digo al llegar, madre, ¡No le toques ya más, ¡No estás en ti, belleza innúmera,
que tú eres como el mar; que que así es la rosa! que con tu fin me tientas, infinita,
aunque las olas a un sinfín de deleites!
de tus años se cambien y te muden, ¡Estás en mí, que te penetro
siempre es igual tu sitio Yo no soy yo. hasta el fondo, anhelando, cada instante,
al paso de mi alma. Soy este traspasar los nadires más ocultos!
No es preciso medida que va a mi lado sin yo verlo, ¡Estás en mí, que tengo
ni cálculo para el conocimiento que, a veces, voy a ver, en mi pecho la aurora
de ese cielo de tu alma; y que, a veces olvido. y en mi espalda el poniente
el color, hora eterna, El que calla, sereno, cuando hablo, —quemándome, trasparentándome
la luz de tu poniente, el que perdona, dulce, cuando odio, en una sola llama—; estás en mí, que te entro
te señalan, ¡oh madre! entre las olas el que pasea por donde no estoy, en tu cuerpo mi alma
conocida y eterna su mudanza.! el que quedará en pie cuando yo muera… insaciable y eterna!