0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas16 páginas

Modelos Atómicos y Tabla Periódica

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas16 páginas

Modelos Atómicos y Tabla Periódica

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FÍSICO- QUÍMICA.

1° CUATRIMESTRE
UNIDAD N° 1: EL ÁTOMO Y LA TABLA PERÍODICA
Todo lo que existe en el Universo está formado por materia que, en la naturaleza, se
presenta de diversas maneras y con propiedades muy distintas. Sin embargo, existe una
característica común: toda la materia está formada por unidades infinitamente pequeñas, a las
que los antiguos griegos llamaron átomos.
Los átomos son infinitamente pequeños y constituyen la menor unidad de materia. Los
átomos se miden en unidades denominadas angstrom.
Los primeros modelos atómicos.
Los modelos atómicos son representación de la conformación y la dinámica de los átomos
que sirven para estudiarlos.
El modelo atómico de Dalton.
El físico y químico John Dalton, pensaba que la materia o era continua y estaba formada por
partículas muy pequeñas llamadas átomos. Sobre esta base enunció los postulados de su
teoría atómica, que se enuncian a continuación:
*la materia no es continua, está formada por átomos indivisibles e indestructibles;
*los átomos son esferas rígidas;
*todos los átomos de un mismo elemento son iguales entre sí, pero diferentes de los átomos
de otros elementos.
*los átomos de elementos diferentes se combinan para formar átomos compuestos;
*los átomos no se crean ni se destruyen.
Si bien algunos de sus postulados son erróneos, esta teoría permitió definir otros dos
conceptos básicos: el de elemento químico, sustancia formada por la misma clase de átomos,
y el de compuestos, combinación de estos elementos.
El modelo de Thomson.
Thomson no solo postuló que el átomo es divisible, sino que contenía partículas aun más
pequeñas, con carga negativa y masa definida: los electrones. Así surgió un nuevo modelo
atómico que consideraba que el átomo era una esfera sólida de carga positiva y los electrones
distribuidos sobre ella, como las pasas de uva en un budín.
La idea de los electrones y las cargas positivas fue aceptada rápidamente. Sin embargo, algo
no convencía del modelo de Thomson: que el átomo fuera una esfera rígida.
El modelo de Rutherford.
A principios del siglo XX, Rutherford realizó un experimento utilizando radiaciones alfa. En su
ensayo, con un dispositivo bombardeó una delgada lámina de oro y observó lo siguiente:
*la mayoría de las partículas atravesaba la placa de oro sin desviarse;
*algunas partículas, al atravesar la placa de oro, s desviaban muy poco de su trayectoria;
*muy pocas partículas rebotaban en la lámina de oro y no la atravesaban.
Con este experimento, Rutherford dedujo que la mayor parte del volumen del átomo estaba
vacía, por eso la mayor cantidad de partículas positivas atravesaba la placa sin problemas, y
que en la zona central del átomo se encontraba una porción de materia muy pequeña y con
carga positiva, a la que denominó núcleo atómico. Esa era la causa de que una pequeña parte
de las partículas positivas bombardeadas fuera rechazada en forma parcial o total. Finalmente,
en 1911, postuló su modelo atómico llamado también modelo planetario.
Al año siguiente, Rutherford afirmó que los núcleos de todos los átomos contienen partículas
positivas denominadas protones, que tienen igual magnitud de carga que los electrones, pero
signo contrario.
Según Rutherford, el núcleo atómico, de carga positiva, se ubica en el centro del átomo y los
electrones, de carga negativa, giran alrededor del núcleo distribuidos en órbitas.
Bohr y los niveles de energía.
El modelo planteado por Rutherford recibió algunas objeciones, ya que no lograba explicar
como podrían los electrones mantenerse estables girando alrededor del núcleo sin chocar
contra él.
El físico Niels Bohr, basándose en el modelo atómico de Rutherford, pensó que debía haber
alguna relación entre la estructura atómica de un elemento, los electrones y su espectro de
emisión atómica.
En 1913, Niels Bohr propuso un modelo atómico para el átomo de hidrogeno con el que logró
explicar cómo los electrones podían mantener órbitas estables alrededor del núcleo y por qué
el átomo de hidrógeno presentaba un espectro de emisión discontinuo y característico.
El nuevo modelo atómico consideraba que, como decía Rutherford, los electrones giraban
alrededor del núcleo en órbitas circulares. Sin embargo, en su nueva teoría, Bohr planteó que:
*los electrones solo pueden estar en órbitas definidas y no en otras;
*cada órbita admite un número máximo de electrones y está asociada con un determinado
nivel de energía que aumenta a medida que se aleja del núcleo.
Además, Bohr, en su teoría atómica, asignó a cada órbita (caracterizada por su nivel de
energía) un número, llamado número cuántico principal representado como n. De esta
manera, a la órbita más cercana al núcleo (la de menor energía) le correspondía el número
cuántico n=1.
Los elementos químicos.
Los átomos tienen una estructura general, están constituidos por un núcleo central de carga
positiva, que contiene protones, y los electrones giran en torno del núcleo en órbitas definidas.
Sin embargo, aunque tienen la misma estructura general, no todos los átomos son iguales.
Como postuló Dalton, un elemento químico es una sustancia formada por la misma clase de
átomos. Todos los átomos que poseen igual número de protones en el núcleo corresponden al
mismo elemento químico.
El número atómico.
El número de protones de un elemento químico se representa mediante el número atómico
que se simboliza con la letra Z. por lo tanto el número atómico define la identidad del
elemento químico. Si varía el número de protones de un átomo, se modifica su número
atómico y el elemento químico cambia.
Respecto a los electrones, como los protones tienen carga positiva y el átomo, en su estado
original, no presenta carga eléctrica, el número de protones de un átomo es igual a su número
de electrones.
Por esta razón, en un átomo el número de electrones es igual al número de protones.
En la naturaleza se identificaron 92 elementos químicos y se crearon artificialmente unos 20
más. Los elementos se simbolizan con la inicial del nombre del elemento químico, en
mayúscula.
En caso de que dos elementos químicos tengan la misma inicial, se agrega una segunda letra,
en minúscula, que también está presente en el nombre del elemento.
Los neutrones.
En el núcleo del átomo se encuentran los protones, partículas con carga positiva, cuya
cantidad define la identidad de un elemento químico. Pero también existen otras partículas
con masa definida y sin carga, denominadas neutrones.
Dentro del núcleo, los neutrones estabilizan la carga positiva de los protones para evitar que
se repelan entre sí.
El número másico y los isótopos.
El descubrimiento de los neutrones requirió definir el número másico. Este representa la
cantidad total de partículas (neutrones + protones) contenidas en el núcleo atómico y se
simboliza con la letra A.
Otro descubrimiento importante fue comprobar que existían átomos de un mismo elemento,
con el mismo número atómica (Z), pero con diferente masa, es decir, distinta cantidad de
neutrones. A estos átomos se los denomina isótopos.
Entonces, los isótopos son aquellos átomos del mismo elemento que poseen el mismo
número atómico (Z) pero distinto número másico (A). es decir, que dos elementos isótopos
tendrán la misma cantidad de protones y de electrones, pero con distinta cantidad de
neutrones.
La tabla periódica.
En 1913, el científico ingles Moseley investigó los espectros de rayos X de los elementos
químicos y estableció el concepto del número atómico (Z). este indicaba las cargas positivas
del núcleo (protones) y coincidían con el número de electrones. Así se logró actualizar la tabla
ya existente, ordenando los elementos por su número atómico creciente, y basa la ley
periódica en la existencia de una relación directa en el orden de los elementos y la
configuración electrónica.
*Los periodos son las filas en las que se ordenan los elementos y se designan del 1 al 7. El
numero de periodo indica el número de nivel de energía externo o de máxima energía. Si se
recorre la tabla de izquierda a derecha, se observa que cada elemento tiene, en su capa
externa, un electrón más que el anterior.
*Los grupos son 18, designados del 1 al 18, aunque también se los indica con números
romanos y letras. Todos los elementos de un grupo presentan igual configuración electrónica
externa o CEE, es decir tienen la misma cantidad de electrones en su último nivel. A los
elementos representativos cuya CEE involucre un orbital p hay que sumarle diez lugares en la
ubicación descripta. Por ejemplo, los elementos del grupo VA pertenecen también al grupo 15.
Los metales, los no metales y los metaloides.
Cada elemento de la tabla está encerrado dentro de un marco que contiene toda la
información importante acerca de ese elemento. El color de fondo indica qué tipo de
elementos son: gases nobles, metales (representativos y de transición), no metales,
metaloides, lantánidos (tierras raras) y actínidos.
*Los gases nobles o inertes: se llaman así porque son estables y muy poco reactivos. Esta
característica se debe a que todos los átomos de estos elementos tienen su CEE completa; es
decir, los electrones del último nivel de energía son los que intervienen en las uniones
químicas entre los átomos.
*Los metales: tienden a perder electrones, se convierten en iones con carga positiva o
cationes, y ganan estabilidad, ya que adquieren una CEE igual a la del gas noble más cercano.
Los metales presentan un brillo característico, son sólidos a temperatura ambiente, dúctiles y
maleables. El mercurio es el único que se presenta en estado líquido a temperatura ambiente.
Son excelentes conductores térmicos y eléctricos.
*Los no metales: tienden a ganar electrones, se transforman en iones con cargas negativas
(aniones) y así completan su CEE para acercarse al gas noble más próximo. Se encuentran en
los tres estados de agregación. En general, los no metales sólidos son duros, pero quebradizos.
Además, son malos conductores del calor y la electricidad.
En la tabla periódica los metales se ubican a la izquierda y en el centro, mientras que los no
metales se localizan a la derecha, excepto el hidrógeno, que es un caso particular, ya que
posee un electrón en su último nivel, pero al ser un no metal, no forma parte del primer grupo,
integrado por metales.
Al desplazarse de izquierda a derecha por un periodo de la tabla, se observa una
transformación gradual en el carácter metálico de los elementos.
Entre los metales y no metales se encuentran los llamados metaloides; conforman un grupo
pequeño de elementos que incluyen el boro, el silicio, el germanio, el arsénico, el antimonio, el
telurio y el polonio. Presentan propiedades en común con los dos grupos. Por ejemplo, tienen
brillo metálico y son sólidos a temperatura ambiente, pero son semiconductores, es decir que
se comportan como conductores o también aislantes.
Grupos de la tabla periódica.
*Los elementos del grupo 1 se conocen como metales alcalinos. Este grupo incluye el litio,
el sodio, el potasio, el rubidio, el cesio y el francio. Todos los elementos de este conjunto son
blandos y de color gris plateado. No se encuentran libres en la naturaleza porque son muy
reactivos. Reaccionan fácilmente con el agua y el oxigeno al aire para producir compuestos
oxigenados.
*Los elementos del grupo 2 se conocen como metales alcalino- térreos. Igual que los
metales alcalinos, no se encuentran libres en la naturaleza. Este grupo está constituido por el
berilio, calcio, magnesio, estroncio, bario y radio. Las reacciones con oxigeno y agua se vuelven
más violentas a medida que se desciende en el grupo. El calcio y el magnesio son muy
importantes en la industria y para la salud humana. El calcio es el quinto elemento más
abundante en la corteza terrestre, forma el mármol y la caliza.
*Los metales de transición se encuentran ubicados en los grupos 3 al 12. Muchos
compuestos de estos elementos forman parte de los pigmentos utilizados para fabricar
pintura. El uso y las aplicaciones de la mayoría de estos metales son muy conocidos. Por
ejemplo, el oro y la plata se emplean en la fabricación de joyas y objetos de orfebrería; el cinc y
el hierro en construcciones, como edificios y puentes; el cromo y el níquel se emplean
principalmente en metalurgia; el titanio es muy usado en la industria aeroespacial y el cobre
como conductor de los cables eléctricos.
*Los elementos del grupo 14 constituyen la familia del carbono. Este grupo es bastante
heterogéneo: el primer elemento, el carbono, es no metal, le siguen el silicio y el germanio,
dos metaloides, y, por último, el estaño y el plomo, que son dos metales.
El carbono es un elemento muy especial. Muchas de las moléculas formadas por carbono,
como los glúcidos, los lípidos, las proteínas y los ácidos nucleicos, son la base de la química de
los seres vivos.
*El grupo 15 corresponde a la familia del nitrógeno , el gas más abundante en la
atmosfera. Además, el nitrógeno forma moléculas esenciales para la vida, como los ácidos
nucleicos. Los compuestos nitrogenados tienen infinidad de aplicaciones. Por ejemplo, son la
materia prima en la fabricación de fertilizantes.
El fosforo es un elemento muy reactivo; el arsénico, un poderoso veneno, y el bismuto, un
regulador de las disfunciones intestinales.
*El grupo 16 corresponde a la familia del oxígeno , gas formado por dos átomos (O2), que
se encuentra en la atmosfera, y del cual depende la vida en la Tierra. El oxigeno es el único gas
del grupo, los otros elementos, azufre, selenio y telurio, son sólidos a temperatura ambiente.
*Los halógenos son los elementos químicos que forman el grupo 17. El primero de los
elementos es el flúor, extremadamente oxidante y electronegativo. Sus compuestos son muy
importantes en la industria utilizados en la producción de lubricantes y anticoagulantes. El
cloro se aplica como agente blanqueador. Los compuestos de bromo se utilizan en medicina,
como sedantes. El yodo es fundamental para el metabolismo humano, ya que es un
componente de la hormona tiroidea. Finalmente, el astato es un elemento radiactivo.
*El grupo 18, está conformado por los gases nobles. Sabemos que se nombran así por ser
inertes y muy estables. Todos los gases nobles (helio, neón, argón, criptón, xenón y radón) se
encuentran en la atmósfera.

2° CUATRIMESTRE
UNIDAD N° 2: UNIONES QUIMICAS
Las uniones químicas son las interacciones físicas que mantienen unidos a los átomos para
formar moléculas. Estas uniones se forman cuando los átomos ganan, pierden o comparten
electrones para alcanzar una configuración electrónica estable.
Los tres tipos principales de uniones químicas son:
*Iónica: Se forma cuando un átomo transfiere un electrón a otro. Ocurre cuando se combinan
un metal y un no metal con electronegatividades muy diferentes.
*Covalente: Se forma cuando dos átomos comparten electrones. Ocurre cuando se combinan
dos no metales, o un metal y un no metal con electronegatividades no muy diferentes.
*Metálica: Se forma entre átomos de metales, donde los electrones se deslocalizan y se
mueven libremente entre los iones positivos.
Las propiedades de los compuestos dependen del tipo de unión química que se establece
entre ellos. Cada tipo de enlace tiene características propias, como su conductividad eléctrica,
punto de fusión, solubilidad, entre otras.
ELECTRONEGATIVIDAD.
La electronegatividad es la capacidad de un átomo de atraer hacia sí los electrones de un
enlace químico. Es decir, la tendencia de un átomo a ganar electrones cuando participa de una
reacción química. Los átomos con electronegatividad alta tienden en mayor medida a atraer
electrones que aquellos con electronegatividad baja. Dentro de un período, la
electronegatividad aumenta de izquierda a derecha, a medida que se incrementa el número
atómico. Dentro de un grupo, la electronegatividad aumenta de abajo hacia arriba, a medida
que disminuye el número atómico.

Vamos a analizar a qué se debe la variación de la electronegatividad:


*si nos situamos en un mismo período, el número cuántico principal (último nivel de energía)
es el mismo. A medida que aumenta el número atómico, se incrementa la carga nuclear (carga
positiva) y los electrones tienden a ser más atraídos hacia el núcleo. Esto provoca un aumento
en su energía de ionización, es decir, que es más difícil arrancar un electrón del último nivel de
energía. Entonces, los elementos que, dentro de un mismo período, posean mayor número
atómico tenderán en menor medida a ceder electrones, porque están más atraídos hacia el
núcleo, y en mayor grado a ganar electrones en una reacción química.
*Ahora, en un mismo grupo, a medida que aumenta el número atómico también se
incrementa el número cuántico principal (último nivel de energía) y los electrones se
encuentran cada vez más alejados del núcleo. Por lo tanto, su energía de ionización disminuye
porque es más fácil arrancar un electrón del último nivel de energía. Entonces, los elementos
que, dentro de un mismo grupo, posean mayor número atómico tenderán en mayor grado a
ceder electrones, porque están menos atraídos hacia el núcleo, y en menor medida a ganar
electrones en una reacción química.
La electronegatividad se relaciona con la energía de ionización. De esta manera, los átomos
con energía de ionización alta, como los no metales, poseen electronegatividad alta. Por el
contrario, los átomos con baja energía de ionización, como los metales, tienen una baja
electronegatividad.
En una reacción química, ocurrirá una transferencia de electrones entre un elemento muy
electronegativo y uno de baja electronegatividad. El elemento menos electronegativo cederá
un electrón para transformarse en un ion con carga positiva (catión). Por el contrario, el
elemento más electronegativo tenderá a atraer o ganar un electrón y se convertirá en un ion
con carga negativa (anión)

RADIO ATÓMICO.
El radio atómico nos da idea del tamaño de un átomo y es de gran utilidad para entender la
química de los elementos, ya que varias propiedades físicas, como la densidad, el punto de
fusión y el punto de ebullición, se relacionan con el tamaño atómico. Sin embargo, el tamaño
de un átomo no es un concepto preciso, ya que la nube de electrones que rodea al núcleo no
tiene una frontera definida. El radio se mide en angstroms y se determina experimentalmente.
Dentro de un período, el radio disminuye de izquierda a derecha, a medida que aumenta el
número atómico. Dentro de un grupo, el radio se incrementa de arriba hacia abajo, a medida
que aumenta el número atómico.

ENERGÍA DE IONIZACIÓN.
La energía de ionización es la energía que se necesita para arrancar un electrón de un átomo
en estado gaseoso, en su estado fundamental, y convertirlo en un catión (átomo con carga
positiva). Cuanto mayor es la energía de ionización, más difícil es quitar el electrón. Los
elementos con baja energía de ionización tienden a formar cationes fácilmente. Dentro de un
periodo, la energía de ionización aumenta de izquierda a derecha, a medida que se incrementa
el número atómico. Dentro de un grupo, la energía de ionización aumenta de abajo hacia
arriba a medida que disminuye el número atómico.

LAS UNIONES QUÍMICAS.


La atomicidad y la valencia.
Entre 1803 y 1807, en su teoría atómica, John Dalton hablaba de compuestos químicos cuyos
átomos se enlazaban a partir de puntos de unión. Años más tarde, el químico Edward
Frankland propuso que a cada elemento le correspondía una capacidad de combinación fija, a
la que denominó atomicidad. Además, Frankland dedujo que el hidrogeno era un elemento
cuya atomicidad es siempre 1, mientras que otros elementos, como el nitrógeno o el fosforo,
presentaban dos atomicidades diferentes.
En 1863, el químico alemán Abegg utilizó un nuevo término para referirse a la atomicidad, y
la llamó valencia. En 1904, Abegg planteó una hipótesis que relacionaba la valencia con la
distribución electrónica del átomo. Esta hipótesis planteaba que cada elemento químico
presentaba una valencia (positiva) y su contravalencia (negativa), cuya suma generalmente
resultaba ser ocho. Además, postuló que la valencia más importante del elemento
correspondía al número del grupo de la tabla periódica al que pertenecía. Esta teoría se
conoció como la regla de Abegg. Años después otro químico alemán planteó que la valencia
de Abegg no era otra cosa que el número de electrones que el átomo tiene disponible para
utilizar en un enlace. Además, la contravalencia correspondía al número de electrones de otros
átomos que el elemento puede atraer hacia sí en un enlace químico.
La electrovalencia y las uniones químicas.
Sobre la base de las investigaciones de Abegg, el físico alemán Kossel desarrolló en 1916 la
teoría de enlace químico bajo un nuevo concepto: la electrovalencia.
Kossel definió la electrovalencia como la capacidad o la tendencia que tienen los átomos de
ceder o aceptar electrones hasta lograr una configuración estable, correspondiente al gas
noble más próximo.
Al postular su teoría, Kossel advirtió que en un enlace químico los átomos de algunos
elementos involucrados ceden electrones, mientras que otros los aceptan. Además, observó
que al recorren un período de la tabla periódica, desde el grupo 1 hasta el 18, era más
dificultoso ceder un electrón, ya que la atracción que ejerce el núcleo sobre los electrones de
la capa más externa es cada vez mayor.
Cuando un átomo cede uno o más electrones a otro, se generan dos iones: uno con carga
positiva o catión (el que cede el electrón) y el otro con carga negativa o anión (el que acepta el
electrón). A estos iones simples se los denomina iones monoatómicos.
*En los elementos de los grupos 1, 2 y 13, el número de electrones cedidos coincide con los
electrones de la capa externa. Por ejemplo, el aluminio cede tres electrones y se transforma en
el catión aluminio (Al 3+).
*Los elementos de los grupos 15, 16 y 17 suelen aceptar electrones y transformarse en
aniones. Por ejemplo, el flúor se convierte en anión (Fl-).
*los otros elementos de la tabla, especialmente los de transición, pueden formar cationes con
varias cargas. Por ejemplo, el hierro puede convertirse en el catión (Fe2+) si cede dos
electrones, o en el catión (Fe3+) si cede tres electrones.
Los compuestos iónico binarios.
Un compuesto binario es una sustancia formada solo por átomos de dos elementos, como el
agua, en cuya composición solo hay hidrogeno y oxígeno.
Si estas sustancias se forman por la combinación de dos iones monoatómicos, se denominan
compuestos iónicos binarios. Estos comprenden tres tipos de sustancias: los óxidos metálicos,
los hidruros metálicos y las sales binarias.
Aunque estén formados por iones, los compuestos iónicos binarios son eléctricamente
neutros, ya que poseen la misma cantidad de cargas positivas que negativas, y se mantienen
unidos mediante fuerzas de atracción electrostática entre los iones, que se denominan enlace
iónico o enlace electrovalente.
Para escribir la fórmula química de este tipo de compuestos hay que conocer la carga de los
iones monoatómicos que forman el compuesto.
*Los metales originan cationes que se representan mediante el símbolo del elemento seguido
por el número de electrones cedidos (X) y el signo positivo. Por ejemplo, el sodio es del grupo
1 (Na+), el calcio, del grupo 2 (Ca2+), etcétera.
*Los no metales originan aniones que se representan mediante el símbolo del elemento
seguido por el número de electrones ganados (Y) y el signo negativo (-). Por ejemplo, el azufre
es del grupo 16 y puede aceptar dos electrones (S2-), mientras que el flúor, del grupo 17, solo
puede aceptar un electrón (F-).
Luego hay que mantener la neutralidad eléctrica del compuesto. Para ello debemos armar el
compuesto binario de modo que la proporción de aniones y cationes sea la correcta para
neutralizarse mutuamente. Es decir que la cantidad de cargas negativas proporcionadas por el
anión del compuesto debe ser igual a la cantidad de cargas positivas que aporta el catión.
El enlace metálico.
Los núcleos de los átomos de los elementos metálicos también pueden mantenerse unidos a
electrones libres por medio de una fuerza de atracción denominada enlace metálico.
Mediante este tipo de unión se forma una estructura en capas, y las fuerzas entre los núcleos
de los átomos metálicos y los electrones no tienen dirección única: la atracción se produce en
todas las direcciones posibles.
Las uniones covalentes.
Cuando el 1916 Lewis propuso su teoría del átomo cúbico y las formulas que representaban
los enlaces químicos entre los átomos de una molécula, en realidad estaba describiendo la
unión o enlace covalente. Durante el intercambio de electrones entre los átomos de una
molécula, que Lewis representaba mediante puntitos alrededor de los símbolos atómicos, los
pares de electrones localizados entre los átomos representan enlaces covalentes. Estos
electrones no se cedían ni se ganaban, como en el enlace iónico, sino que se compartían. Los
enlaces podan ser simples, dobles o triples, según la cantidad de pares de electrones puestos
en juego en el enlace. Lewis propuso que un átomo formaría suficientes enlaces covalentes
hasta lograr que su capa electrónica externa esté completa.
Otro aporte de Lewis fue la clasificación de las sustancias químicas en moléculas polares y no
polares, y la descripción de sus características o propiedades diferenciales. Esta característica
de las moléculas explicaba en gran parte la naturaleza del enlace covalente.
Electronegatividad y unión covalente.
Un átomo muy electronegativo tiene una gran tendencia a atraer electrones hacia sí,
mientras que un átomo poco electronegativo posee una tendencia baja atraer electrones.
Teniendo en cuenta la electronegatividad de los átomos de dos elementos químicos distintos,
es posible predecir el tipo de enlace que se producirá entre ellos. Pauling diseñó una escala
numérica de electronegatividades que iba desde el 0,8 (correspondiente a los elementos cesio
y francio) hasta el 4 para el flúor, el elemento más electronegativo de la tabla.
Hay dos tipos de uniones covalentes posibles:
*La unión covalente polar es la unión química entre los átomos de elementos de diferente
electronegatividad. Por ejemplo, en el caso del fluoruro de hidrogeno (HF), el par de electrones
compartidos está desplazado hacia el flúor.
*La unión covalente no polar es la unión química entre dos átomos del mismo elemento,
como en la molécula de flúor (F3), o de distintos elementos con valores de electronegatividad
muy similares, como el dióxido de carbono o el metano (CH4). En estos casos el par de
electrones compartidos es atraído con la misma intensidad.
Polaridad de los enlaces y estructura espacial.
El tipo de unión covalente que se forme entre los átomos de dos elementos dependerá de la
diferencia en la electronegatividad de los átomos que componen la molécula.
*Si la diferencia de electronegatividad entre los átomos es igual a cero, o muy pequeña, el
enlace covalente será no polar. Como ocurre con las moléculas formadas por dos átomos
iguales (Cl2).
*Si la diferencia de electronegatividad entre los átomos no es igual a cero, pero es menor que
1,5, el enlace covalente será polar. Como ocurre en el ácido clorhídrico (HCl).
*Si la diferencia de electronegatividad entre los átomos es muy marcada (alrededor de 2 o
mayor), el enlace será iónico. Como ocurre con el cloruro de potasio (KCl).
La estructura espacial.
Se denomina fórmula estructural a la representación de la disposición real en el espacio de
los átomos de una molécula o de un compuesto iónico.
En el caso de moléculas formadas por dos átomos, se cumple que la estructura molecular en
el espacio es lineal, es decir que los átomos se disponen sobre una misma línea. Pero, si la
molécula tiene tres o más átomos, además de la polaridad de los enlaces, debemos considerar
la orientación de estos en el espacio.
La geometria de las moleculas.
La disposición que adoptan los átomos de una molécula en el espacio se conoce como
geometría molecular, y la ubicación que tienen los pares de electrones alrededor del átomo
central de la molécula se denomina geometría electrónica.
En el caso de los compuestos con enlaces covalentes, la geometría de la molécula dependerá
de dos parámetros: el momento dipolar (distancia entre los dipolos positivos y negativos) y el
ángulo de enlace, que es el ángulo formado por dos líneas imaginarias que unen el núcleo del
átomo central con cada uno de los núcleos de los átomos enlazados.

En algunos casos las moléculas pueden presentar igual geometría electrónica pero distinta
geometría molecular, como curre con el metano y el amoníaco. En el metano todos sus
electrones están enlazados a otro átomo, mientras que en el amoníaco no. Esto produce que
en el espacio las moléculas adopten una geometría diferente.
Las moléculas adoptan la geometría o disposición en el espacio que les proporciona una
mayor estabilidad.
*Las moléculas no polares, como la de H2 y O2, tiene n un momento dipolar nulo y sus ángulos
de 180°. Son moléculas que se disponen en el espacio formando una línea-
*Algunas moléculas son no polares, aunque presentan enlaces covalentes polares, como es el
caso del metano (CH4). Esto se debe a que la suma de los momentos dipolares de sus enlaces
da un resultado nulo.
*En las moléculas polares, con enlaces covalentes, como el agua (H2O) y el amoníaco (NH3), las
polaridades no se anulan y presentan un momento dipolar que les otorga una geometría
molecular particular. En estos casos hay pares de electrones no enlazantes que influyen sobre
la geometría de la molécula.
Teoría de repulsión de pares electrónicos.
En 1940 se elaboró un modelo denominado teoría de repulsión de pares electrónicos de
valencia o TREPEV. Esta teoría o modelo permite predecir la geometría molecular que adopta
una molécula en el espacio. Se basa fundamentalmente en tres principios:
*Los electrones de valencia se encuentran asociados de a pares.
*Los pares de electrones de valencia se ubicarán en el espacio, de modo de estar lo más
alejados entre sí, para disminuir la repulsión entre cargas de igual signo.
*Los pares de electrones no involucrados en enlaces del átomo central ocupan más espacio
que los compartidos.
UNIDAD N° 3: COMPUESTOS QUÍMICOS.
Un compuesto químico es cualquier sustancia formada por la unión de dos o más tipos de
elementos químicos, o sea, por átomos de dos o más tipos diferentes de elementos químicos
unidos entre sí por enlaces químicos de alguna clase.
Un compuesto químico no puede ser separado en los elementos que lo constituyen mediante
métodos físicos. La única forma de separar un compuesto químico en sus elementos
constitutivos es mediante reacciones químicas.
Por ejemplo, son compuestos químicos sustancias binarias como el dióxido de carbono (CO2)
o el agua (H2O). También lo son otras más complejas como el ácido sulfúrico (H2SO4) o la
glucosa (C6H12O6), o incluso macromoléculas inexpresables en una fórmula química simple,
como una molécula de ADN humano.
A pesar de ser aglomeraciones más o menos complejas de elementos, los compuestos
químicos presentan un conjunto estable de propiedades físicas y químicas.
Tipos de compuestos químicos
Los compuestos químicos pueden clasificarse según dos criterios distintos, que son:
*Según el tipo de enlace entre sus átomos. Dependiendo de qué tipo de enlace exista entre
los elementos constituyentes de un compuesto químico, se pueden clasificar en:
*Moléculas. Unidas por enlaces covalentes (compartimiento de electrones).
*Iones. Unidos por enlaces electromagnéticos y dotados de carga positiva o negativa.
*Compuestos intermetálicos. Unidos por enlaces metálicos, que suelen darse obviamente
entre átomos de tipo metálico.
*Complejos. Que mantienen unidas sus largas estructuras mediante enlaces covalentes
coordinados.
*Según la naturaleza de su composición. Dependiendo del tipo de átomos que los integren, se
pueden clasificar en:
*Compuestos orgánicos. Son aquellos que tienen el carbono como elemento base, en torno
al cual se estructuran los demás átomos. Son los compuestos fundamentales para la química
de la vida. Pueden ser:
*Alifáticos. Son compuestos orgánicos que no son aromáticos.
*Aromáticos. Son compuestos orgánicos formados por estructuras con enlaces conjugados.
Esto significa que se alterna un enlace doble o triple, con un enlace simple a lo largo de toda la
estructura. Son muy estables.
*Heterocíclicos. Son compuestos orgánicos cuya estructura es cíclica, pero al menos un
átomo del ciclo es un elemento diferente al carbono.
*Organometálicos. Son compuestos orgánicos en los que un metal también forma parte de
su estructura.
*Polímeros. Son macromoléculas formadas por monómeros (moléculas más pequeñas).
*Compuestos inorgánicos. Son aquellos cuya base no siempre es el carbono. Son de
naturaleza muy diversa y se presentan en todos los estados de agregación. Estos se clasifican
en:
*Óxidos básicos. Se forman cuando un metal reacciona con el oxígeno. Por ejemplo: óxido
de hierro (II).
*Óxidos ácidos. Se forman por enlaces entre el oxígeno y un elemento no metálico. Por
ejemplo: óxido de cloro (VII).
*Hidrocarburos. Pueden ser metálicos y no metálicos. Los hidruros metálicos se forman
por unión de un anión hidruro (H–) de carga eléctrica negativa, con un catión metálico
cualquiera (carga positiva). Los hidruros no metálicos se forman por unión de un no metal
(que en este caso siempre reacciona con su menor estado de oxidación) y el hidrógeno. Estos
últimos generalmente son gaseosos y se nombran anteponiendo el nombre del no metal
seguido de la frase -de hidrógeno. Por ejemplo: hidruro de Litio, hidruro de berilio, fluoruro de
hidrógeno, cloruro de hidrógeno.
*Hidrácidos. Son compuestos formados por hidrógeno y un no metal. Al disolverlos en
agua dan soluciones ácidas. Por ejemplo: ácido fluorhídrico, ácido clorhídrico.
*Hidróxidos (o bases). Son compuestos formados por la unión de un óxido básico y agua.
Se reconocen por el grupo funcional hidroxilo. Por ejemplo: hidróxido de plomo (II), hidróxido
de litio.
*Oxácidos. Son compuestos que también se nombran oxoácidos u oxiácidos (“ácidos”). Son
ácidos que contienen oxígeno. Se forman cuando reacciona un óxido ácido y agua. Por
ejemplo: ácido sulfúrico, ácido hiposulfuroso.
*Sales. Las sales son producto de la unión de sustancias ácidas y básicas. Se clasifican en:
neutras, ácidas, básicas y mixtas.
Son ejemplos de compuestos químicos cotidianos la leche, el agua (H2O), el azúcar o
sacarosa, la sal, el aceite o el vinagre, que es una dilución de ácido acético.
Química inorgánica.
Se llama química inorgánica a la rama de la química que centra su estudio en la formación,
composición, clasificación y reacciones químicas de los compuestos inorgánicos, es decir, de
aquellos en los que no predominan los enlaces carbono-hidrógeno, típicos de la química
orgánica.
Números de oxidación.
Los Números de Oxidación (también llamados Valencias o Estados de Oxidación) son
números enteros que representan el número de electrones que un átomo pone en juego
cuando forma un compuesto determinado.
El número de oxidación es positivo si el átomo pierde electrones, o los comparte con un
átomo que tenga tendencia a captarlos.
Y será negativo cuando el átomo gane electrones, o los comparta con un átomo que tenga
tendencia a cederlos.
El número de oxidación se escribe de la siguiente manera: +1, +2, +3, +4, –1, –2, –3, –4, etc.
¿Qué es la nomenclatura química?
En química se conoce como nomenclatura al conjunto de normas y fórmulas que determinan
la manera de nombrar y representar a los diversos compuestos químicos, dependiendo de los
elementos que los componen y de la proporción en cada elemento.
Existen tres sistemas de nomenclatura química:
*Sistema sistemático (recomendado por la IUPAC). Nombra los compuestos en base al
número de átomos de cada elemento que los forman. Por ejemplo: El compuesto Ni2O3 se
llama trióxido de diníquel.
*Sistema tradicional. Emplea diversos sufijos y prefijos (como -oso, -ico, hipo-, per-) según la
valencia atómica de los elementos del compuesto. Este sistema de nomenclatura se encuentra
mayormente en desuso. Por ejemplo: El compuesto Ni2O3 se llama óxido niquélico.
*Sistema STOCK. En este sistema el nombre del compuesto incluye en números romanos la
valencia de los átomos presentes en la molécula del compuesto. Por ejemplo, el compuesto
Ni2O3 se llama óxido de níquel (III).
Por otro lado, la nomenclatura química varía dependiendo de si se trata de compuestos
orgánicos o inorgánicos.
Nomenclatura en química inorgánica.
*Óxidos. Son compuestos que se forman con oxígeno y algún otro elemento metálico o no
metálico. Se nombran usando prefijos de acuerdo a la cantidad de átomos que tenga cada
molécula de óxido. Por ejemplo, trióxido de digalio (Ga2O3), monóxido de carbono (CO).
Cuando el elemento oxidado es metálico, se llaman óxidos básicos; cuando es no metálico, se
llaman anhídridos u óxidos ácidos. Por lo general el oxígeno en los óxidos tiene estado de
oxidación -2.
*Hidruros. Son compuestos formados por hidrógeno y otro elemento. Cuando el otro
elemento es metálico, se denominan hidruros metálicos y cuando no es metálico se llaman
hidruros no metálicos. Su nomenclatura depende de la naturaleza metálica o no metálica del
otro elemento, aunque en algunos casos se usan los nombres comunes, como en el amoníaco
(o trihidruro de nitrógeno).
*Hidruros metálicos. Para nombrarlos se utiliza el prefijo numérico según la cantidad de
átomos de hidrógeno seguido del término “hidruro”. Por ejemplo, monohidruro de potasio
(KH), tetrahidruro de plomo (PbH4).
*Hidruros no metálicos. Se añade la terminación -uro al elemento no metálico y después se
añade la frase “de hidrógeno”. Por lo general, se encuentran en estado gaseoso. Por ejemplo:
fluoruro de hidrógeno (HF(g)), seleniuro de dihidrógeno (H2Se(g)).
*Hidrácidos. Son compuestos formados por hidrógeno y un no metal. Al disolverlos en agua
dan soluciones ácidas. Se nombran usando el prefijo “ácido” seguido del nombre del no metal,
pero con la terminación “hídrico”. Por ejemplo: ácido fluorhídrico (HF(ac)), ácido clorhídrico
(HCl(ac)), ácido sulfhídrico (H2S(ac)). Siempre que se represente la fórmula de un hidrácido, se
debe aclarar que está en disolución acuosa (ac) (de lo contrario, se puede confundir con un
hidruro no metálico).
Óxidos.
Óxidos metálicos
En química, se llama óxidos básicos u óxidos metálicos a un tipo de compuestos moleculares
que resulta al combinar un metal con el oxígeno. En estos compuestos el átomo de oxígeno
tiene estado de oxidación -2. Su fórmula general puede expresarse de la siguiente manera:
X2On
Donde X es el elemento metálico y n es la valencia de dicho metal.
Estos compuestos también se llaman óxidos básicos porque reaccionan con el agua
formando hidróxidos, por lo que además son conocidos como bases. Este tipo de compuestos
son bastante comunes en la vida cotidiana ya que los elementos químicos más abundantes en
la tabla periódica son, justamente, los metálicos.
Oxígeno (O) + Elemento metálico (X) = Óxido básico o metálico.
Nomenclatura de los óxidos metálicos.
Existen diferentes sistemas de nomenclatura química. Para nombrar los óxidos metálicos
emplearemos el sistema estequiométrico o sistemático (recomendado por la IUPAC) y el
sistema STOCK. También existe un sistema de nomenclatura llamado “tradicional”, pero
actualmente se utiliza poco.
Para nombrar los óxidos metálicos según estos sistemas, primero se deben tener en cuenta
algunas cuestiones:
→Cuando el elemento metálico tiene un único número de oxidación (por ejemplo, el galio
tiene solo 3+):
*Tradicional. Se agregan sufijos y prefijos según el estado de oxidación de los elementos
metálicos. Por ejemplo, óxido de galio (Ga2O3).
*Sistemático. Se nombran según la cantidad de átomos de cada tipo que tiene la molécula.
Por ejemplo, trióxido de digalio (Ga2O3).
*STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto, en
números romanos y entre paréntesis. Por ejemplo: óxido de galio (III).
→Cuando el elemento metálico tiene dos números de oxidación (por ejemplo, el plomo tiene
2+ y 4+):
*Tradicional. Se agregan sufijos y prefijos según el estado de oxidación de los elementos
metálicos. Cuando el elemento tiene el mayor estado de oxidación se utiliza el sufijo -ico y
cuando tiene el menor se utiliza el sufijo -oso. Por ejemplo: óxido plúmbico (PbO4) cuando el
estado de oxidación es el mayor (4+) y óxido plumboso (PbO) cuando el estado de oxidación es
el menor (2+).
*Sistemático. Se mantienen las reglas. Por ejemplo: dióxido de plomo (PbO2), cuando tiene
estado de oxidación (4+) y monóxido de plomo (PbO) cuando tiene estado de oxidación (2+).
*STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto
según corresponda, en números romanos y entre paréntesis. Por ejemplo: óxido de plomo (IV)
(PbO2) y óxido de plomo (II) (PbO).
Aclaración. A veces los subíndices se pueden simplificar. Este es el caso del óxido de
plomo (IV), que se podría representar como Pb2O4, pero se simplifican los subíndices
y queda PbO2.
→Cuando el elemento metálico tiene tres números de oxidación (por ejemplo, el cromo tiene
principalmente 2+, 3+, 6+):
*Tradicional. Se agregan sufijos y prefijos según el estado de oxidación de los elementos
metálicos. Cuando el elemento tiene el mayor estado de oxidación se añade el sufijo -ico, para
el estado de oxidación intermedio se añade el sufijo -oso y para el menor se añade el prefijo -
hipo, seguido del nombre del metal, seguido del sufijo -oso. Por ejemplo: óxido crómico (CrO3)
cuando tiene estado de oxidación (6+), óxido cromoso (Cr2O3) cuando tiene estado de
oxidación (3+) y óxido hipocromoso (CrO) cuando tiene estado de oxidación (2+).
*Sistemático. Se mantienen las reglas. Por ejemplo: monóxido de cromo (CrO) cuando tiene
estado de oxidación (2+), trióxido de dicromo (Cr2O3) cuando tiene estado de oxidación (3+) y
trióxido de cromo (CrO3) cuando tiene estado de oxidación (6+).
*STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto
según corresponda, en número romanos y entre paréntesis. Por ejemplo: óxido de cromo (II)
(CrO), óxido de cromo (III) (Cr2O3) y óxido de cromo (VI) (CrO3).
→Cuando el elemento tiene cuatro números de oxidación (el manganeso tiene
principalmente 2+, 3+, 4+, 7+.
*Tradicional. Cuando el elemento tiene el mayor estado de oxidación se añade el prefijo
per- y el sufijo -ico, para el estado de oxidación que le sigue se añade el sufijo -ico, para el
estado de oxidación siguiente se añade el sufijo -oso y para el menor estado de oxidación se
añade el prefijo hipo- y el sufijo -oso. Por ejemplo: óxido permangánico (Mn2O7) cuando tiene
estado de oxidación (7+), óxido mangánico (MnO2) cuando tiene estado de oxidación (4+),
óxido manganoso (Mn2O3) cuando tiene estado de oxidación (3+) y óxido hipomanganoso
(MnO) cuando tiene estado de oxidación (2+).
*Sistemático. Se mantienen las reglas. Por ejemplo: heptaóxido de dimanganeso (Mn2O7)
cuando tiene estado de oxidación (7+), dióxido de manganeso (MnO2) cuando tiene estado de
oxidación (4+), trióxido de dimanganeso (Mn2O3) cuando tiene estado de oxidación (3+) y
monóxido de manganeso (MnO) cuando tiene estado de oxidación (2+).
*STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto
según corresponda, en número romanos y entre paréntesis.
Óxidos ácidos.
Son combinaciones del oxígeno con un no metal y al reaccionar con agua producen ácidos
del tipo oxiácido.
*Nomenclatura Stock: Se nombra con la palabra óxido seguido del nombre del no metal
expresando con número romano el valor de la valencia con la que interactuó con el oxígeno,
por ejemplo: C2O2→Óxido de carbono (II)→CO
C2O4→ Óxido de carbono (IV)→CO2
*Nomenclatura tradicional: Este mismo tipo de compuestos, también se pueden nombrar
con la palabra genérica anhídrido seguida del nombre del no metal con el sufijo oso para el
valor de la menor valencia e ico para el valor de la mayor valencia, por ejemplo:
C2O2→Anhídrido carbonoso →CO
C2O4→ Anhídrido carbónico →CO2
Cuando el no metal presenta más de dos valencias como es el caso del cloro se conservan los
sufijos de la regla anterior y se utilizan, además: el prefijo hipo proveniente que significa
inferior o debajo, y el prefijo hiper o per que significa mayor o superior, por ejemplo:

*Nomenclatura sistemática: Este tipo de compuestos se nombran a partir de la cantidad de


elementos que constituyan a su representación simbólica, empleando las raíces griegas de los
números correspondientes, por ejemplo: NiO se nombra Monóxido de níquel y el Ni 2O3
Trióxido de diníquel.
Hidruros.
Los hidruros son combinaciones binarias del hidrógeno con los metales y con los no
metales.
Hidruros metálicos.
Los hidruros metálicos tienen de fórmula general: XHn, donde X es el metal y n es el número
de oxidación con que actúa. (-1) es la valencia del hidrógeno.
Nomenclatura: Los hidruros metálicos se nombran con la palabra hidruro seguida del nombre
del metal, con la valencia entre paréntesis, si tiene varias. En la nomenclatura sistemática,
preceden a la palabra hidruro los prefijos mono-, di-, tri-, tetra-, etc., según los átomos de
hidrógeno que tengan.
Ejemplos: NaH→ Hidruro de sodio
CuH2→ Hidruro de cobre (II) o dihidruro de cobre.
Hidruros no-metálicos.
Los hidruros no-metálicos tienen de fórmula general: HnY, donde Y es el no metal y n es el
número de oxidación con que actúa. (+1) es la valencia del hidrógeno.
Nomenclatura: Los hidruros no-metálicos se nombran con la terminación uro añadida al
nombre del no-metal de los grupos del oxígeno y halógenos. Los elementos boro, carbono,
silicio, y los del grupo del nitrógeno conservan sus nombres tradicionales en las combinaciones
binarias con el hidrógeno.
Ejemplos: HF→ Fluoruro de hidrógeno
HI→ Yoduro de hidrógeno
H2S→ Sulfuro de hidrógeno
CH4→ Tetrahidruro de carbono
AsH3→ Trihidruro de arsénico
Hidrácidos
Este tipo de compuestos se forman con la combinación de un hidrógeno (H+) y un no metal
(NM-).
*Nomenclatura Stock: Se nombran con el nombre del no metal con sufijo uro seguida de la
preposición de y finalmente la palabra hidrógeno, en estado natural.
*Nomenclatura tradicional: En este caso convergen la nomenclatura clásica o tradicional y la
de IUPAC, en éstas se nombran con la palabra genérica ácido seguida del nombre del no metal
con el que se combinó y con el sufijo hídrico, en disolución acuosa.

También podría gustarte