Expropiación.
Concepto: La expropiación es una limitación al derecho de propiedad, a
través de la cual el estado priva de un determinado bien a su titular, con
fines de utilidad pública y luego de indemnizarlo.
Algunos tratadistas clásicos, consideran a la expropiación como una
modalidad especial de compraventa forzada. Se trata, según este criterio,
de una venta forzosa impuesta a los particulares en beneficio de la
comunidad, en la que el precio está representado por la indemnización
pagada al expropiado.
En contraposición a esta línea de pensamiento MAX ARIAS, afirma: “A
nuestro entender esta concepción es errónea pues en realidad no existe
contrato y el dueño se ve compelido a una enajenación forzosa, dado que
voluntariamente no accede a la transferencia del dominio”.
Guillermo Borda, al respecto, manifiesta que: “… en el acto administrativo
por el cual el Estado se apropia de un bien particular no hay ni la sombra de
un contrato. El Estado procede como poder público; no discute con el
dueño; no negocia condiciones. Impone una solución y luego, por razones
de justicia y de respeto a la propiedad privada, indemniza al dueño; vale
decir, no paga un precio sino una reparación”.
MARTÍN WOLFF, citado por Max Arias, señala que: “la expropiación no es
un negocio jurídico, ni por tanto compraventa forzosa -si fuera compraventa,
existiría una obligación de concluir un contrato de esta índole- ni tampoco
es una transmisión forzosa sino más bien un acto de derecho público que
tiene como consecuencia de derecho privado, el traspaso de la propiedad”.
KIPER: La expropiación supone, en suma, un acto de autoridad que
proviene de un imperativo legal. Su fundamento está dado, por
consiguiente, en la ley que le determina en cada caso específico. Hay en
ella, por lo tanto, un acto de derecho público con consecuencias de derecho
privado.
Una difundida definición señala que es “el medio jurídico en cuyo mérito el
Estado obtiene que un bien sea transferido de un patrimonio a otro por
causa de utilidad pública, previa indemnización”. Otra, algo más extensa,
expresa que “la expropiación es un procedimiento de derecho público, por el
cual el Estado, obrando unilateralmente, adquiere bienes de los particulares
para el cumplimiento de un fin de utilidad pública y mediante el pago de una
indemnización justa y previa
Fundamento.
Respecto al fundamento o justificación de la institución de la expropiación,
se han elaborado diversas teorías, entre las más importantes, se tiene:
Teoría del dominio eminente. Esta teoría ha sido la más difundida y la que
ha ofrecido los argumentos más sólidos. Sostiene que la expropiación
encuentra su fundamento en la Soberanía del Estado que le permite gozar
del dominio de todos los bienes existentes en su territorio. Entonces, el
poder de quitar la propiedad privada –cuando el interés colectivo así lo
exige- es reconocido como un derecho de superioridad. Este derecho,
desde luego, se sitúa por encima de cualquier otro, constituye un derecho
eminente (ius eminens), que, referido a la propiedad, se denomina dominius
eminens.
Entre las críticas planteadas a esta teoría, el tratadista argentino Bielsa,
sostiene: “Nos parece difícil, a la verdad, conciliar el carácter jurídico de la
expropiación –y como ella está organizada en el derecho positivo- con el
concepto del dominio eminente. Y nos parece también inconveniente, hacer
derivar el derecho de expropiar, del poder o facultad del dominium eminens,
porque implicaría restringir o limitar la amplitud o esfera de aplicación de la
expropiación por causa de utilidad pública, y aún más frente al mismo
régimen vigente, que no concibe tal limitación”.
Teoría de la “extensión del dominio público”. También conocida como
“teoría de las reservas”, sostenida por Huc, tiene su fundamento,
principalmente, en la primitiva propiedad colectiva –la tribu, en Germanía y
en Rusia-, o en una extensión del denominado “dominio público del Estado”.
Teoría del consentimiento presunto. Sostenida por el tratadista hispano
Santamaría de Paredes, que sostiene que el Estado tiene establecido entre
sus leyes la expropiación; por lo tanto, quien es ciudadano de ese Estado a
él se acoge y de él se beneficia, aceptando, en forma implícita, la limitación
de su propiedad que supone la expropiación.
Teoría de los fines del Estado. La doctrina moderna ampara esta teoría,
descartando las interpretaciones filosóficas y jurídicas, y cree hallar la
justificación de la expropiación en los fines mismos del Estado, siendo uno
de ellos el de procurar el bienestar común de la sociedad
Art. 17 CN: La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación
puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley.
La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por
ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las
contribuciones que se expresan en el artículo 4.
Etapas y elementos del proceso expropiatorio.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación sostiene que el proceso
expropiatorio, que se inicia con la declaración legislativa de la utilidad
pública y finaliza con el pago de la indemnización justa y con la consiguiente
trasferencia del dominio al sujeto expropiante es, en su integridad, un
instituto de derecho público, regido por las leyes sobre la materia dictadas
por cada provincia -en ejercicio de sus poderes no delegados (art. 121 de la
Constitución Nacional)- en el ámbito de su respectiva competencia territorial
(“Fallos” 317:221).
La primera etapa es la calificación legislativa de la utilidad pública. Por
cierto este último es un concepto elástico, difícil de aprehender en una
fórmula como luego explicaremos.
La segunda, consiste en la determinación de los bienes que están sujetos a
la expropiación.
La tercera, es el pago previo de una indemnización. Ésta debe ser justa,
actual e integral en palabras de la Corte Suprema.
En otros términos, el Congreso o la Legislatura local deben sancionar una
ley que declare de utilidad pública y sujeto a expropiación un bien
determinado o determinable. Pero esta etapa debe complementarse con
otra que consiste en el pago de la indemnización que como, luego
explicaremos, puede o no requerir la intervención judicial.
También se puede analizar la expropiación distinguiendo los elementos que
la conforman. Así podemos identificar los siguientes: a) la utilidad pública
(elemento final); b) el bien expropiable (elemento objetivo); c) el expropiante
y el expropiado (elemento subjetivo); d) la indemnización (elemento
material) y el procedimiento (elemento formal).
Ley de Expropiación 21.499
ARTICULO 1º — La utilidad pública que debe servir de fundamento
legal a la expropiación, comprende todos los casos en que se procure
la satisfacción del bien común, sea éste de naturaleza material o
espiritual.
El concepto de utilidad pública, base y fundamento de la expropiación, se
ha ido ampliando a medida que el derecho perdía paulatinamente su
carácter individualista.
De una manera general, podemos decir que dentro del concepto de utilidad
pública está comprendido todo lo que es conveniente al progreso general
del país, a su prosperidad, a la mayor justicia en la distribución de las
riquezas, porque esa justicia hace a la paz social y, por consiguiente, no
puede negarse su utilidad pública.
La necesidad pública es un concepto que tiene relación con la
indispensabilidad para la sociedad en su conjunto de hacer o no hacer
determinada cosa. Por ejemplo, es de indiscutible necesidad pública la
construcción de carreteras de trazo lo más recto que sea posible y para ello,
muchas veces hay que expropiar propiedades ajenas, ya que están en el
trazo de la nueva vía de comunicación.
A tal fin, habrá que tener presente –que a diferencia de otras legislaciones–
el texto habla de utilidad y no de necesidad. “¿Dónde termina la necesidad y
dónde comienza la utilidad? Exigir una necesidad absoluta -recuerda
Legón- es casi siempre convertir la expropiación en imposible”. Y
ejemplifica: “No es necesario crear caminos o canales; no es necesario,
pero es útil”. La ley de expropiaciones en el ámbito federal dice en su art. 1
que la utilidad pública que debe servir de fundamento “comprende todos los
casos en que se procure la satisfacción del bien común, sea éste de
naturaleza material o espiritual”.
La regla es que el legislador sancione una ley especial con determinación
precisa del bien que se expropiará. Se trata de la llamada declaración
específica, por oposición a la genérica.
También el legislador acude a declaraciones de utilidad pública genéricas.
La Corte Suprema ha reconocido que en los casos de obras de carácter
general, como son las de ferrocarriles, tranvías, canales o caminos, no es
necesario que se dicte una ley especial de expropiación para cada una de
las propiedades afectadas; basta que la ley nacional respectiva conceda
autorización general para expropiar, calificando la obra de que se trata y
confiando a las autoridades administrativas la determinación de los terrenos
que sean necesarios para realizarla (“Fallos” 183:88).
Sujetos:
ARTICULO 2º — Podrá actuar como expropiante el Estado Nacional;
también podrán actuar como tales la Municipalidad de la Ciudad de
Buenos Aires, las entidades autárquicas nacionales y las empresas del
Estado Nacional, en tanto estén expresamente facultadas para ello por
sus respectivas leyes orgánicas o por leyes especiales.
Los particulares, sean personas de existencia visible o jurídicas,
podrán actuar como expropiantes cuando estuvieren autorizados por
la ley o por acto administrativo fundado en ley.
ARTICULO 3º — La acción expropiatoria podrá promoverse contra
cualquier clase de personas, de carácter público o privado.
Resulta claro que debe distinguirse el sujeto activo del sujeto pasivo. En
cuanto a este último la situación es clara: se trata del titular del bien
declarado de utilidad pública.
Con relación al sujeto activo el proceso expropiatorio coloca en acción a
varias entidades. En primer lugar al órgano legislativo que declara la utilidad
pública. Luego el órgano administrativo que lleva adelante el procedimiento
expropiatorio y, finalmente, el destinatario del bien expropiado. La regla será
que el beneficiario será el propio Estado que incorpora el bien a su dominio.
Pero pueden existir supuestos en que el beneficiario sea distinto, una
persona pública o, incluso, privada.
A estos dos sujetos, que por economía del lenguaje llamamos expropiante y
expropiado, puede añadirse un tercero, un sujeto beneficiario. Este tercero
no necesariamente aparece en toda expropiación. La regla es la contraria,
porque normalmente el Estado expropiante incorpora a su dominio el bien
expropiado. Puede decirse aquí que expropiante y beneficiario coinciden.
Pero si el Estado expropia, no incorpora para sí el bien sino que lo destina a
un tercero aparece la figura del beneficiario que no está libre de
controversia.
Objeto:
ARTICULO 4º — Pueden ser objeto de expropiación todos los bienes
convenientes o necesarios para la satisfacción de la "utilidad pública",
cualquiera sea su naturaleza jurídica, pertenezcan al dominio público o
al dominio privado, sean cosas o no.
La disposición legislativa es amplísima: “pueden ser objeto de expropiación
todos los bienes convenientes o necesarios para la satisfacción de la
utilidad pública, cualquiera sea su naturaleza jurídica, pertenezcan al
dominio público o al dominio privado, sean cosas o no” (art. 4). Sirva, a
modo de ejemplo, esta enumeración: inmuebles, muebles, semovientes,
buques, aviones, automotores, universalidades jurídicas, derechos
intelectuales, la fuerza hidráulica, el espacio aéreo, etc.
ARTICULO 5º —La expropiación se referirá específicamente a bienes
determinados. También podrá referirse genéricamente a los bienes que
sean necesarios para la construcción de una obra o la ejecución de un
plan o proyecto; en tal caso la declaración de utilidad pública se hará
en base a informes técnicos referidos a planos descriptivos, análisis
de costos u otros elementos que fundamenten los planes y programas
a concretarse mediante la expropiación de los bienes de que se trate,
debiendo surgir la directa vinculación o conexión de los bienes a
expropiar con la obra, plan o proyecto a realizar. En caso de que la
declaración genérica de utilidad pública se refiriese a inmuebles,
deberán determinarse, además, las distintas zonas, de modo que a
falta de individualización de cada propiedad queden especificadas las
áreas afectadas por la expresada declaración.
ARTICULO 6º — Es susceptible de expropiación el subsuelo con
independencia de la propiedad del suelo. Igualmente son susceptibles
de expropiación los inmuebles sometidos al régimen de propiedad
horizontal.
ARTICULO 7º — La declaración de utilidad pública podrá comprender
no solamente los bienes que sean necesarios para lograr tal finalidad,
sino también todos aquellos cuya razonable utilización en base a
planos y proyectos específicos convenga material o financieramente a
ese efecto, de modo que se justifique que las ventajas estimadas serán
utilizadas concretamente en la ejecución del programa que motivó la
declaración de utilidad pública.
Indemnización:
ARTICULO 10. — La indemnización sólo comprenderá el valor objetivo
del bien y los daños que sean una consecuencia directa e inmediata de
la expropiación. No se tomarán en cuenta circunstancias de carácter
personal, valores afectivos, ganancias hipotéticas, ni el mayor valor
que pueda conferir al bien la obra a ejecutarse. No se pagará lucro
cesante. Integrarán la indemnización el importe que correspondiere
por depreciación de la moneda y el de los respectivos intereses.
El particular que se ve privado de su dominio no sufre con ello un despojo
pues como elemento existencial de la expropiación existe el pago de su
valor justipreciado, esto es, la indemnización. Ella representa el equivalente
económico del bien expropiado y no sólo cumple funciones de manifiesta
justicia, sino que protege a la propiedad privada concediéndole al
propietario los medios para subrogar con otro bien el que ha sido objeto de
la medida.
Indemnizar es eximir de todo daño y perjuicio mediante un cabal
resarcimiento, y ese cabal resarcimiento no se logra si el daño o perjuicio
subsisten en alguna medida, por eso la indemnización debe ser integral: el
valor objetivo del bien no debe sufrir disminución ni desmedro alguno, ni
debe el propietario experimentar lesión en su patrimonio que no sea objeto
de oportuna y cumplida reparación (“Fallos” 326:2329). La indemnización,
dicho en breve, sólo comprenderá el valor objetivo del bien y los daños que
sean una consecuencia directa e inmediata de la expropiación.
La indemnización se pagará en dinero efectivo, salvo conformidad del
expropiado para que dicho pago se efectúe en otra especie de valor (art.
12). El pago con bonos fue declarado inconstitucional por la Corte Suprema
en el caso “Servicio Nacional de Parques Nacionales c/ Franzini, Carlos y
sus herederos” (“Fallos” 318:445).
Existen caracteres formales y sustanciales. Entre los primeros figuran: a)
debe ser previa a la expropiación: b) debe ser pagada en dinero y c) debe
ser integral. Entre los segundos: a) debe ser justa -la indemnización es justa
cuando restituye al propietario el mismo valor económico de que se lo priva
y b) debe ser única.
Volveremos ahora sobre algunos puntos. Acabamos de señalar que la
indemnización comprende el valor objetivo del bien. Podemos acercarnos al
alcance de esta recordando que la Corte ha dicho que aquél es lo que la
cosa realmente vale para la generalidad, en el mercado de los bienes de
esa especie, correspondiente al lugar de la expropiación y al tiempo de la
desposesión. (cuestión discutida)
Además del valor objetivo del bien, se indemnizarán los daños que sean
una consecuencia directa e inmediata de la expropiación. En esos daños –
como acabamos de exponer- no quedan incluidos los de carácter afectivo.
Pero sí otros. El ejemplo más simple tiene que ver con los gastos de
mudanza que debe efectuar el dueño de la casa expropiada o con los
gastos inmobiliarios para adquirir una nueva (honorarios de escribanos,
comisiones de agentes inmobiliarios, etc.).
ARTICULO 11. — No se indemnizarán las mejoras realizadas en el bien
con posterioridad al acto que lo declaró afectado a expropiación, salvo
las mejoras necesarias.
ARTICULO 12. — La indemnización se pagará en dinero efectivo, salvo
conformidad del expropiado para que dicho pago se efectúe en otra
especie de valor.
Avenimiento
ARTICULO 13. — Declarada la utilidad pública de un bien, el
expropiante podrá adquirirlo directamente del propietario dentro de los
valores máximos que estimen a ese efecto el Tribunal de Tasaciones
de la Nación para los bienes inmuebles, o las oficinas técnicas
competentes que en cada caso se designarán, para los bienes que no
sean inmuebles. Tratándose de inmuebles el valor máximo estimado
será incrementado automáticamente y por todo concepto en un diez
por ciento
La expropiación no deriva, necesariamente en un trámite judicial. Las partes
pueden acordar mediante la figura del avenimiento expropiatorio
El avenimiento previsto en el art. 13 de la ley 21.499 presenta las
características de un acto jurídico bilateral, formado por la unión de dos
voluntades; la del expropiante, que ofrece una determinada indemnización
por el bien y la del dueño de éste, que acepta aquél ofrecimiento.
Hay un acuerdo de voluntades que rige las características a las que habrá
necesariamente de responder la expropiación decidida precisamente por
ley. Se establece el monto de la indemnización o más precisamente el
precio contractualmente pactado, como también las partes fijan los
accesorios que llevará tal prestación y el modo en que la misma se
abonará, debiendo sujetarse a la satisfacción de esas obligaciones y
exponiéndose desde entonces a las acciones judiciales que tiendan a lograr
el cumplimiento de lo prometido.
Al existir a partir de esa primigenia oportunidad, una verdadera convención,
el contenido de la misma obliga a quienes la han celebrado y deben éstos
someterse a sus disposiciones si no han existido causas originar que hayan
viciado su concertación o sobrevenido otras que impidan justificadamente
su cumplimiento.
La Corte Suprema, al hacer aplicación de esta norma, ha señalado que el
incremento del 10% allí establecido “fue previsto para los casos de
avenimiento con el objeto de solventar los gastos y daños que regularmente
aparecen como consecuencia directa e inmediata de la expropiación”
(“Fallos” 307:1793).
Para la transferencia del dominio de inmuebles al expropiante, no se
requiere escritura pública otorgada ante escribano, siendo suficiente la
inscripción en el Registro de la Propiedad del decreto que apruebe el
avenimiento. La expropiación queda perfeccionada cuando se ha operado la
transferencia del dominio al expropiante mediante decreto de avenimiento,
pago de la indemnización y toma de posesión (art. 32).
ARTICULO 15. — No habiendo avenimiento respecto del valor de los
bienes inmuebles, la cuestión será decidida por el juez quien, respecto
a la indemnización prevista en el artículo 10 y sin perjuicio de otros
medios probatorios, requerirá dictamen del Tribunal de Tasaciones de
la Nación, el que deberá pronunciarse dentro de los noventa días.
ARTICULO 16. — No se considerarán válidos, respecto al expropiante,
los contratos celebrados por el propietario con posterioridad a la
vigencia de la ley que declaró afectado el bien a expropiación y que
impliquen la constitución de algún derecho relativo al bien.
PROCESO DE EXPROPIACIÓN
ARTICULO 18. — No habiendo avenimiento, el expropiante deberá
promover la acción judicial de expropiación.
La ley consagra una serie de disposiciones de naturaleza procesal. El
proceso de expropiación tiene algunas reglas particulares por ejemplo, en
materia de competencia, de prueba, de caducidad de instancia, etc
ARTICULO 19. — El proceso tramitará por juicio sumario, con las
modificaciones establecidas por esta ley y no estará sujeto al fuero de
atracción de los juicios universales.
Promovida la acción se dará traslado por quince días al demandado.
Si se ignorase su domicilio, se publicarán edictos durante cinco días
en el diario de publicaciones legales de la Nación y en el de la
Provincia correspondiente.
Si existieren hechos controvertidos se abrirá la causa a prueba por el
plazo que el juez estime prudencial debiendo tener presente lo
dispuesto en los artículos 15 y 17.
Las partes podrán alegar por escrito sobre la prueba dentro del plazo
común de diez días, computados desde que el Secretario certificare de
oficio sobre la producción de la misma.
ARTICULO 20. — La sentencia fijará la indemnización teniendo en
cuenta el valor del bien al tiempo de la desposesión.
Para establecer la depreciación monetaria, se descontará del valor
fijado la suma consignada en el juicio, conforme con lo previsto en el
artículo 22, efectuándose la actualización sobre la diferencia
resultante, hasta el momento del efectivo pago.
En tal caso, los intereses se liquidarán a la tasa del seis por ciento
anual, desde el momento de la desposesión hasta el del pago, sobre el
total de la indemnización o sobre la diferencia, según corresponda.
Los rubros que compongan la indemnización no estarán sujetos al
pago de impuesto o gravamen alguno.
ARTICULO 21. — Tratándose de inmuebles, incluso por accesión, será
competente el juez federal del lugar donde se encuentre el bien a
expropiar con jurisdicción en lo contencioso-administrativo.
Tratándose de bienes que no sean inmuebles, será competente el juez
del lugar en que se encuentren o el del domicilio del demandado, a
elección del actor.
ARTICULO 22. — Si se tratare de bienes inmuebles, el expropiante
deberá consignar ante el juez respectivo el importe de la valuación que
al efecto hubiere practicado el Tribunal de Tasaciones de la Nación.
Efectuada dicha consignación, el juez le otorgará la posesión del bien.
ARTICULO 23. — El expropiado podrá retirar la suma depositada
previa justificación de su dominio, que el bien no reconoce hipoteca u
otro derecho real y que no está embargado ni pesan sobre él
restricciones a la libre disposición de sus bienes.
ARTICULO 25. — Si la expropiación versare sobre bienes que no sean
inmuebles, el expropiante obtendrá la posesión inmediata de ellos,
previa consignación judicial del valor que se determine por las oficinas
técnicas mencionadas en el artículo 13.
ARTICULO 26. — Otorgada la posesión judicial del bien, quedarán
resueltos los arrendamientos, acordándose a los ocupantes un plazo
de treinta días para su desalojo, que el expropiante podrá prorrogar
cuando a su juicio existan justas razones que así lo aconsejen.
ARTICULO 27. — La acción emergente de cualquier perjuicio que se
irrogase a terceros por contratos de locación u otros que tuvieren
celebrados con el propietario, se ventilará en juicio por separado.
ARTICULO 28. — Ninguna acción de terceros podrá impedir la
expropiación ni sus efectos. Los derechos del reclamante se
considerarán transferidos de la cosa a su precio o a la indemnización,
quedando aquélla libre de todo gravamen.
ARTICULO 29. — El expropiante podrá desistir de la acción promovida
en tanto la expropiación no haya quedado perfeccionada. Las costas
serán a su cargo. Se entenderá que la expropiación ha quedado
perfeccionada cuando se ha operado la transferencia del dominio al
expropiante mediante sentencia firme, toma de posesión y pago de la
indemnización
Se entenderá que la expropiación ha quedado perfeccionada cuando se ha
operado la transferencia del dominio al expropiante mediante sentencia
firme, toma de posesión y pago de la indemnización.
ARTICULO 30. — Es improcedente la caducidad de la instancia cuando
en el juicio el expropiante haya tomado posesión del bien y el
expropiado sólo cuestionare el monto de la indemnización.
ARTICULO 31. — La acción del expropiado para exigir el pago de la
indemnización prescribe a los cinco años, computados desde que el
monto respectivo quede determinado con carácter firme y definitivo.
ARTICULO 32. — Para la transferencia del dominio de inmuebles al
expropiante, no se requerirá escritura pública otorgada ante escribano,
siendo suficiente al efecto la inscripción en el respectivo Registro de
la Propiedad del decreto que apruebe el avenimiento o, en su caso, de
la sentencia judicial que haga lugar a la expropiación.
ARTICULO 33. — Se tendrá por abandonada la expropiación —salvo
disposición expresa de ley especial— si el expropiante no promueve el
juicio dentro de los dos años de vigencia de la ley que la autorice,
cuando se trate de llevarla a cabo sobre bienes individualmente
determinados; de cinco años, cuando se trate de bienes comprendidos
dentro de una zona determinada; y de diez años cuando se trate de
bienes comprendidos en una enumeración genérica. No regirá la
disposición precedente en los casos en que las leyes orgánicas de las
municipalidades autoricen a éstas a expropiar la porción de los
inmuebles afectados a rectificaciones o ensanches de calles y
ochavas, en virtud de las ordenanzas respectiva.
El abandono, como surge de su propia denominación, supone la inactividad
del Estado que, contando con una ley que califica de utilidad pública a un
bien, deja transcurrir los plazos sin promover la acción judicial. Advertimos
que no hay un proceso iniciado sino, precisamente, la ausencia de aquél.
Se trata, por expresarlo de un modo simple, de un plazo para promover la
expropiación, vencido el cual el Estado no podrá hacerlo o si lo hiciera, el
particular podrá oponer la prescripción de la acción
RETROCESION
ARTICULO 35. — Procede la acción de retrocesión cuando al bien
expropiado se le diere un destino diferente al previsto en la ley
expropiatoria, o cuando no se le diere destino alguno en un lapso de
dos años computado desde que la expropiación quedó perfeccionada
en la forma prevista en el artículo 29.
Es posible que la finalidad confesada no se cumpla. De este modo no hay
causa expropiatoria y, por tanto, tampoco motivos para mantener la
propiedad en manos del Estado
La ley, como se advierte, distingue dos supuestos: a) la retrocesión por falta
de destino y b) la retrocesión por destino distinto. En el primer supuesto, el
expropiado deberá intimar fehacientemente al expropiante para que le
asigne al bien el destino que motivó la expropiación; transcurridos seis
meses desde esa intimación sin que el expropiante le asignara al bien ese
destino, o sin que hubiere iniciado los respectivos trabajos, la acción de
retrocesión quedará expedita, sin necesidad de reclamo administrativo
previo (art. 39). En el segundo caso, esto es, si al bien se le hubiere dado
un destino diferente al previsto en la ley expropiatoria, deberá formularse el
reclamo administrativo previo (art. 39, última parte).
ARTICULO 36. — Se entenderá que no hubo cambio de destino cuando
el acordado al bien mantenga conexidad, interdependencia o
correlación con el específicamente previsto en la ley. Tampoco se
considerará que medió cambio de destino si a una parte del bien
expropiado se le asignare uno complementario o que tiende a integrar
y facilitar el previsto por la ley.
ARTICULO 37. — La retrocesión también procede en los supuestos en
que el bien hubiere salido del patrimonio de su titular por el
procedimiento de avenimiento.
ARTICULO 38. — La retrocesión no sólo podrá lograrse por acción
judicial, sino también mediante avenimiento o gestión administrativa.
ARTICULO 39. — Cuando al bien no se le hubiere dado destino alguno
dentro del plazo mencionado en el artículo 35 (DOS AÑOS), a efectos
de la acción de retrocesión el expropiado deberá intimar
fehacientemente al expropiante para que le asigne al bien el destino
que motivó la expropiación; transcurridos seis meses desde esa
intimación sin que el expropiante le asignara al bien ese destino, o sin
que hubiere iniciado los respectivos trabajos, los que deberá mantener
conforme a los planes de obra aprobados, la acción de retrocesión
quedará expedita, sin necesidad de reclamo administrativo previo.
ARTICULO 42. — Para que la retrocesión sea procedente se requiere:
a) Que la expropiación que la motive haya quedado perfeccionada, en
la forma prevista en el artículo 29.
b) Que se de alguno de los supuestos que prevé el artículo 35 y en su
caso se cumpliese lo dispuesto en el artículo 39.
c) Que el accionante, dentro del plazo que fije la sentencia, reintegre al
expropiante lo que percibió de éste en concepto de precio o de
indemnización, con la actualización que correspondiere.
Si el bien hubiere disminuido de valor por actos del expropiante, esa
disminución será deducida de lo que debe ser reintegrado por el
accionante.
Si el bien hubiere aumentado de valor por mejoras necesarias o útiles
introducidas por el expropiante, el expropiado deberá reintegrar el
valor de las mismas.
Si el bien hubiere aumentado de valor por causas naturales, el
reintegro de dicho valor no será exigido al accionante.
Si el bien, por causas naturales hubiere disminuido de valor, el monto
de esa disminución no será deducido del valor a reintegrar por el
accionante.
ARTICULO 45. — La acción de retrocesión corresponde únicamente al
propietario expropiado y a sus sucesores universales.
ARTICULO 46. — La retrocesión podrá ser demandada contra el
expropiante, o contra éste y los terceros a quienes hubiere sido
transferido el bien.
ARTICULO 48. — Si en la sentencia se hiciere lugar a la acción, deberá
establecerse la suma que debe reintegrar el accionante por retrocesión
y el plazo en que ha de hacerlo; asimismo se establecerá el plazo en
que el expropiante debe devolver el bien expropiado.
ARTICULO 49. — La devolución del bien al expropiado deberá hacerse
libre de todo ocupante, cargas, gravámenes y servidumbre que
hubieren tenido lugar después de la desposesión.
ARTICULO 50. — La acción por retrocesión prescribe a los tres años,
computados desde que, habiendo quedado perfeccionada la
expropiación en la forma prevista en el artículo 29, al bien se le dio un
destino ajeno al que la determinó, o desde que no habiéndosele dado
al bien destino alguno, hubieren transcurrido los plazos previstos en
los artículos 35 y 39.
El trámite previsto en el artículo 39 suspende el curso de esta
prescripción.
EXPROPIACIÓN IRREGULAR:
La expropiación irregular se configura cuando el expropiado acciona contra
el sujeto expropiante con el objeto de que éste, en cumplimiento de la
voluntad legislativa, adquiera el bien calificado de utilidad pública. La acción
adquiere en esta hipótesis una dirección inusual, no la ejerce el expropiante
sino el expropiado. En esto radicaría su condición de irregular (Diez).
Ahora cuando decimos que la expropiación es irregular o inversa, la misma
ocurre cuando el expropiado -propietario del bien o cosa- demanda al
expropiante el cumplimiento del acto expropiatorio, y el pago de la
correspondiente indemnización7, es decir que se invierte la carga procesal,
para que sea el expropiado quien impulse la acción, para salvaguardar sus
derechos. Los roles se invierten: quien normalmente obra como actor
resulta aquí demandado por el particular que promueve la acción
Por principio, se ha dicho, la acción expropiatoria, y su ejercicio,
corresponde al Estado o a quien él haya facultado para ejercitarla, en
principio, entonces, escapa a la voluntad del expropiado la promoción del
juicio pertinente. Pero esta regla - se agrega - sufre excepción cuando la
conducta del sujeto expropiante produce menoscabo y lesiona derechos del
propietario del bien afectado. De ahí que sí, no obstante la respectiva
declaración de utilidad pública, el expropiante no promueve la acción de
expropiación, y en cambio realiza ciertos actos o asume cierta conducta
lesivos para el titular del bien o cosa declarado de utilidad pública, el dueño
de tal bien o cosa esta facultado para suplir la inactividad procesal del
expropiante y promover el la acción correspondiente, denominada entonces
expropiación irregular, con lo cual podrá lograr la defensa de su derecho
ARTICULO 51. — Procede la acción de expropiación irregular en los
siguientes casos:
a) Cuando existiendo una ley que declara de utilidad pública un bien,
el Estado lo toma sin haber cumplido con el pago de la respectiva
indemnización.
En estos casos pese a existir una ley que estableció la necesidad publica de
que ese sujeto renuncie a su bien por el interés público del mismo, el
Estado no termina de cumplir con el proceso al no realizar el pago de la
indemnización que establece la ley de utilidad pública que permitió la
expropiación, por lo tanto este proceso a medias afecta al propietario de la
cosa, ya que le quita sin dar, le restringe el uso de su bien o cosa, y no le
brinda una indemnización a cambio como establece la constitución nacional,
es entonces que aparece la expropiación irregular
b) Cuando, con motivo de la ley de declaración de utilidad pública, de
hecho una cosa mueble o inmueble resulte indisponible por evidente
dificultad o impedimento para disponer de ella en condiciones
normales.
este caso se da cuando el Estado no termina de tomar la cosa por existir
determinada situación que imposibilita su actividad en condiciones
normales, puede deberse a cuestiones económicas o de otra índole, pero
que en ese momento impiden el normal desempeño estatal en el juicio de
expropiación
c) Cuando el Estado imponga al derecho del titular de un bien o cosa
una indebida restricción o limitación, que importen una lesión a su
derecho de propiedad.
aquí con el proceso expropiatorio se lesiona el derecho de propiedad del
sujeto pasivo expropiado o lo limita o restringe sin finalizar con la actividad
que motivo la ley de utilidad, y por lo tanto dejando al propietario en una
situación de incertidumbre ante la negativa del estado a terminar con el
proceso de expropiación
ARTICULO 52. — No corresponde la acción de expropiación irregular
cuando el Estado paraliza o no activa los procedimientos después de
haber obtenido la posesión judicial del bien.
ARTICULO 56. — La acción de expropiación irregular prescribe a los
cinco años, computados desde la fecha en que tuvieron lugar los
actos o comportamientos del Estado que tornan viable la referida
acción.
OCUPACION TEMPORANEA
Tal como hemos dicho reiteradamente durante la clase, la expropiación es
un importante instrumento en manos del Estado para la realización de sus
fines. Pero no siempre resulta necesario privar de manera definitiva de la
propiedad. Aquí la ocupación temporánea encuentra su lugar. La ley regula
con detalle su funcionamiento (art. 57 y siguientes).
Podemos afirmar que la ocupación temporal consiste en la privación del uso
y goce transitorio de un bien o cosa determinados –muebles, inmuebles,
universalidades dispuesta a favor de otro sujeto que puede ser un particular
o la misma Administración, por razones de utilidad pública y por un tiempo
limitado. De aquí se sigue básicamente que: a) se realiza sobre un bien o
cosa determinados de propiedad privada; b) trae aparejada la pérdida del
uso y goce de ese bien; c) se establece a favor de un particular o de la
Administración; d) se establece por razones de utilidad general y por un
tiempo limitado
Existen dos tipos de ocupación temporánea. Una llamada anormal y otra
normal. Con palabras de la ley: “La ocupación temporánea puede responder
a una necesidad anormal, urgente, imperiosa, o súbita, o a una necesidad
normal no inminente” (art. 58).
ARTICULO 57. — Cuando por razones de utilidad pública fuese
necesario el uso transitorio de un bien o cosa determinados, mueble o
inmueble, o de una universalidad determinada de ellos, podrá
recurrirse a la ocupación temporánea.
ARTICULO 58. — La ocupación temporánea puede responder a una
necesidad anormal, urgente, imperiosa, o súbita, o a una necesidad
normal no inminente.
ARTICULO 59. — La ocupación temporánea anormal, puede ser
dispuesta directamente por la autoridad administrativa, y no dará lugar
a indemnización alguna, salvo la reparación de los daños o deterioros
que se causaren a la cosa o el pago de daños y perjuicios debidos por
el uso posterior de la cosa en menesteres ajenos a los que
estrictamente determinaron su ocupación.
ARTICULO 60. — Ninguna ocupación temporánea anormal tendrá
mayor duración que el lapso estrictamente necesario para satisfacer la
respectiva necesidad.
Algunos autores señalan como ejemplos de situaciones que estarían
implicadas en la ocupación temporánea anormal, los casos de terremotos,
incendios inundaciones y, en general, circunstancias que originen un estado
de necesidad (Ival Roca).
ARTICULO 61. — La ocupación temporánea por razones normales,
previa declaración legal de utilidad pública, podrá establecerse por
avenimiento; de lo contrario deberá ser dispuesta por la autoridad
judicial, a requerimiento de la Administración Pública.
ARTICULO 62. — La ocupación temporánea normal apareja
indemnización, siendo aplicables en subsidio las reglas vigentes en
materia de expropiación.
La indemnización a que se refiere el presente artículo comprenderá el
valor del uso y los daños y perjuicios ocasionados al bien o cosa
ocupados, como así también el valor de los materiales que hubiesen
debido extraerse necesaria e indispensablemente con motivo de la
ocupación.
ARTICULO 63. — El bien ocupado no podrá tener otro destino que el
que motivó su ocupación.
ARTICULO 64. — Ninguna ocupación temporánea normal puede durar
más de dos años; vencido este lapso, el propietario intimará
fehacientemente la devolución del bien. Transcurridos treinta días
desde dicha intimación sin que el bien hubiere sido devuelto, el
propietario podrá exigir la expropiación del mismo, promoviendo una
acción de expropiación irregular.
La privación total de la ocupación temporánea permite distinguirla de las
servidumbres que son privaciones parciales. La ocupación temporánea
tiene un límite temporal. En la anormal el lapso estrictamente necesario; en
la normal puede extenderse hasta dos años. El legislador es contundente
en esta última cuestión: “Ninguna ocupación temporánea normal puede
durar más de dos años; vencido este lapso, el propietario intimará
fehacientemente la devolución del bien. Transcurridos treinta días desde
dicha intimación sin que el bien hubiere sido devuelto, el propietario podrá
exigir la expropiación del mismo, promoviendo una acción de expropiación
irregular
ARTICULO 65. — El procedimiento judicial establecido para el juicio de
expropiación es aplicable, en lo pertinente, al juicio de ocupación
temporánea normal.
ARTICULO 66. — Sin conformidad del propietario, el ocupante
temporáneo de un bien o cosa no puede alterar la sustancia del mismo
ni extraer o separar de éste elementos que lo integren, sin perjuicio del
supuesto previsto en el artículo 62, última parte.
ARTICULO 67. — Si la ocupación temporánea afectase a terceros, los
derechos de éstos se harán valer sobre el importe de la indemnización.
ARTICULO 68. — Las cuestiones judiciales que promoviese el
propietario del bien ocupado están exentas de reclamación
administrativa previa.
ARTICULO 69. — La acción del propietario del bien ocupado para
exigir el pago de la indemnización prescribe a los cinco años
computados desde que el ocupante tomó posesión del bien.
ARTICULO 70. — La acción del propietario del bien ocupado para
requerir su devolución prescribe a los cinco años computados desde
que el ocupante debió devolver el bien.