Carcava19 Comprimido
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7.443.584
07 37
Josefa Zambrano Espinosa Deyreg Ruz Romero
Virginia Woolf: de Las horas a Mujeres salvando al mundo:
La señora Dalloway las heroínas en la literatura
19 Ramón Ordaz
juvenil
63
Anticrónicas
La Torre de Timón
43 Leonardo
Rivas Lobo
Javier
Alfredo Rivas Lairet
23 La Trepadora
José Carlos Blanco La tonada de El barco Cristóforo Colombo
una proyección como hito urbano.
(Notas sobre Corazón lleno de
27 Francisco Arévalo
El gran Gatsby
liquen de Víctor Noé Arandia)
79
Francisco Arévalo.
Algún poema
(Poesía reunida de Carlos
Villaverde)
80 Carlos Yusti
Cuando todo se
desvanece
71 81 Carlos Yusti
La extraviada Luz del
poeta Pedro Navarro
67
Nicole Carrillo Agreda.
Rosalía González
(A propósito del libro
Pedro Navarro González:
Samuel Granado
Cantos de la huida 73 Emanuel Rondón
Cuando ella
cripta de luz entre los
escombros del pasado de
Ramón Ordaz)
comprendió a
las águilas
MEMORIA
Virginia Woolf
xiante atmósfera en los siete pisos. Virginia recuer- su singular casa. En sus memorias recuerda la ex-
da que la casa a ratos parecía una catedral y en citación y emoción que le deparaba el momento de
otros a una jaula, debido a la cantidad exagerada enseñarle el ejemplar a su madre, y la alegría que
de objetos, muebles y personas que en ella convi- sentía cuando conseguía su aprobación.
vían. Al respecto escribe: ‹‹Hyde Park Gate era en Para Virginia Woolf su infancia es a la vez un pa-
1900 un modelo completo de la sociedad victoriana. raíso perdido y un íntimo infierno. Así rememora en
Si tuviera la posibilidad de entresacar del pasado un sus memorias lo que ella llama ‹‹my feeling about
solo día y como lo vivíamos en 1900, encontraría- the looking-glass in the hall (mi sentimiento sobre
mos una sección de la vida de la clase media alta el espejo en el hall): Había un espejo pequeño en
en la época victoriana, como si fuera uno de esos el Hall de Talland House. Tenía, me acuerdo, muy
fanales cubiertos de cristal donde abejas y avispas bien, una repisa donde había un cepillo. Cuando
se afanan en sus tareas››. tenía seis o siete años quizás, cogí la costumbre
Así su infancia y pubertad transcurrieron severa- de mirarme en el espejo. Pero solo lo hacía cuando
mente regimentadas como correspondía a “la hija estaba sola, me daba vergüenza, parecía como si
de un hombre educado” —como le encantaba au- el espejo llevara consigo un profundo sentimiento
de culpa. ¿Por qué? […] No me puedo empolvar la
todefinirse a Virginia—, y se desenvuelven entre el
cara en público. Todo lo que tenga que ver con la
oscuro ambiente interior y los juegos al aire libre en
ropa –probarme, entrar a un cuarto con un vestido
los aledaños Kensington Gardens; entre el frío, gris
nuevo− todavía me aterra; o por lo menos me da
y húmedo invierno londinense y la gloriosa libertad
vergüenza y me hace sentirme incómoda […] de-
de los veranos en Cornualles, donde el mar, la pla-
tecto también otro elemento que contribuye a esa
ya, las olas marcarán su imaginario y serán tema vergüenza que experimentaba si me sorprendían
recurrente en muchas de sus novelas. mirándome en el espejo. Debía estar avergonzada
Mas el hombre educado, ilustrado, impidió por o aterrada ante mi propio cuerpo. Otro recuerdo,
innecesario que sus hijas Virginia y Vanessa reci- también del hall, quizá ayude a explicarlo. Había
bieran una educación formal, así que en la nursery una especie de repisa de piedra al lado de la puer-
familiar sus padres les daban lecciones de historia, ta del comedor para dejar los platos. En una oca-
matemáticas, francés. Virginia fue una niña excén- sión, cuando era muy pequeña, Gerald Duckworth
trica y propensa a sufrir toda clase de accidentes me subió a la repisa, y me empezó a explorar el
domésticos que le valieron el apodo de “The Goat” cuerpo. Recuerdo la sensación de su mano debajo
(La Cabra), que aparece en múltiples referencias y, de mi ropa; avanzando firme y sin vacilación cada
sobre todo, como afectuosa firma en su correspon- vez más abajo, me acuerdo de cómo deseaba que
dencia. También se sabe que tardó mucho tiempo en se detuviera; cómo me ponía rígida y cómo me me-
aprender a hablar pero, una vez que lo hizo, demos- neaba conforme su mano se iba acercando a mis
tró sentir gran gozo por usar nuevas palabras con partes íntimas. Recuerdo que me producía una es-
mucho dominio y precisión. Así, a los nueve años, pecie de rencor, que me desagradaba… ¿cuál es la
edita junto a su hermano Thoby el Hyde Park Gate palabra para un sentimiento tan mudo y confuso?
News, semanario de los acontecimientos diarios de Tuvo que ser muy intenso, ya que todavía lo recuer-
Tras la muerte de su padre en 1904, la vida de los Desmond Mac-Carthy. Luego, Thoby y sus herma-
hermanos Stephen dio un vuelco hacia un mundo nas iniciaron los “Jueves” de Bloombury, que se-
mucho más amplio, libre y luminoso que los atraería rían unas reuniones semanales e informales, en las
hacia el Mediodía francés, Venecia y la Toscana. Ahí cuales se discutía todo lo relacionado con la vida,
la mente de Virginia sufrió nuevamente una terri- el arte, la literatura y se cuestionaba por completo
ble crisis, tan fuerte o peor a la padecida cuando el legado victoriano de sus mayores. El círculo se
la muerte de su madre, que obligó a sus hermanos amplía con nuevos miembros: E. M. Forster, Roger
a suspender el viaje y regresar precipitadamente a Fry, Duncan Grant, John Meynard Keynes, Bertrand
Inglaterra. Virginia deliraba, alucinaba, escuchaba Russell, Dora Carrington et al. La mayoría se había
voces por todas partes y, lo peor, se negaba rotun- educado en Eton y luego en el Trinity College o en el
damente a probar bocado; alucinaba escuchando a King’s College de Cambridge. Propugnaban la liber-
los pájaros que le cantan en griego en el jardín y tad individual; la integridad intelectual; la ruptura
tropezando con el rey Eduardo VII, quien escondido con los valores de la clase alta victoriana preceden-
detrás de un seto de azaleas le gritaba toda cla- te; el antimilitarismo y el pacifismo; el sufragio fe-
se de groserías y obscenidades. Y lo peor de todo, menino y la educación formal para las mujeres; el
el intento de suicidio. Los hermanos la llevaron de poder de la creación y el arte por el arte; en fin, se
nuevo a la consulta del doctor Savage, quien era declaran en contra de los valores y las instituciones
su médico tratante y le recomendó una cura de re- del ‹‹stablishment›› y se abrazaban a la bandera
poso en la casa de campo de Violet Dickinson, con del modernismo, de la vanguardia y la experimen-
quien Virginia desarrolló una extraordinaria amis- tación formal.
tad y una estrechísima relación. Como su recupe- Virginia inició su relación profesional de por vida
ración era muy lenta, el reposo lo continuó en casa con el Times Literary Supplement y también comen-
de su tía Caroline Amelia Stephen, en Cambridge. zó a trabajar dando clases de cultura general, Lite-
Así, tanto Violet como Caroline Amelia —dos muje- ratura e Historia en el Morley College, un Instituto
res inteligentes, cultas, independientes— marcarán de Educación para Hombres y Mujeres Trabajadores
afectiva e intelectualmente a Virginia, quien las ad- en Waterloo Road. Vanessa pinta y Virginia escribe,
miró y quiso mucho; serían ellas las sustitutas de así afianzarían su pertenencia a la actividad tan-
la imagen materna y las que le impulsaron a hacer to creativa e intelectual como a la integridad moral
de la escritura el centro de su vida y su profesión. que fundamentan al grupo.
Gracias a Violet Dickinson envió su primer artículo En la primavera de 1907, los cuatro hermanos
al suplemento de Guardian, lo cual dio pie a su ca- Stephen emprendieron una expedición a Grecia y
rrera periodística. También fue gracias a la herencia Constantinopla, viaje que creó una gran ilusión en
de Caroline Amelia, que recibiría años más tarde, Virginia y que esta vez se vio interrumpido por la
la que le permitió recibir la famosa renta anual de fiebre tifoidea que contrajo Vanessa. Regresaron
£ 300 que le proporcionaría la seguridad económi- de inmediato a Inglaterra y allí Thoby presentó los
ca que necesitaba para dedicarse plena y absoluta- síntomas de la misma enfermedad. Vanessa logró
mente a su escritura, tal como aboga y proclama en superar el tifus, mas no así Thoby, quien falleció a
A Room of One’s Own (Una habitación propia). los veintiséis años de edad. Una vez más la muerte
Mientras Virginia se recuperaba de su trastorno de un ser querido golpeó y tambaleó la psique, la
mental, Vanessa y sus hermanos emprendieron seguridad e independencia de Virginia. Por su parte,
el cambio más radical en sus vidas cuando rentan Vanessa contrajo nupcias con Clive Bell y se queda-
una casa en el 46 Gordon Square en el barrio de ron en la casa de Gordon Square, mientras Virginia
Bloomsbury, aledaño al Museo Británico, que nada y su hermano menor Adrian se mudaron a una casa
tiene que ver con el elitista Kensington. En esa casa en la vecina plaza de Fizroy Square, donde comen-
georgiana se proponían rehacer sus vidas rompien- zó a escribir su primera novela que tentativamente
do con el agobiante pasado victoriano; las tediosas titulará Melymbrosia.
formalidades de los compromisos sociales y las in- Virginia, que ya estaba tomando las riendas de su
trascendentes conversaciones, para dedicarse ple- vida, decidió mudarse en 1911 a Brunswick Squa-
namente al cultivo de sus inquietudes intelectuales re y compartiría la casa con su hermano Adrian,
y el desarrollo de sus intereses individuales, artís- Maynard Keynes y Leonard Woolf, con lo cual sus-
ticos y literarios. Lejos quedarían de las hermanas citó toda clase de maledicencias; chismes que die-
Stephen los abusos sexuales a los que las sometían ron base a la mítica promiscuidad sexual del gru-
sus hermanastros George y Gerald Duckworth. po, la cual fue más literaria que física. Virginia se
En el nuevo hogar recibían la visita de los amigos convirtió en el centro del escándalo por compartir
de Cambridge de Thoby Stephen: Lytton Strachey, su casa con hombres solos y el grupo comenzó a
Leonard Woolf, Clive Bell, Saxon Sidney-Turner, conspirar para que Virginia se casara tal como ya
En 1914 Woolf decidió alejar a Virginia del aje- 16 de diciembre de 1922: ‹‹Estoy demasiado aton-
treo de Londres y trasladarse a Richmond, donde tada y no me entero de nada. En parte se debe a
se instalaron en Hogarth House, la Paradise Road; que tuve ayer una cena para conocer a la maravi-
además, pasaban temporadas en la casa de campo llosamente dotada y aristocrática Sackville-West en
que Virginia compró en Sussex. Y allí, como dice casa de Clive. No coincide demasiado con mi gusto
Borges, ‹‹Los atrae la tipografía, esa compañera a severo, es florida, bigotuda, tan abigarrada como
veces traicionera de la literatura, y componen y edi- un loro, y con toda esa sutil soltura y seguridad de
tan sus propios libros››. En efecto, instalaron una la aristocracia, pero sin el ingenio del artista››. En
imprenta manual que fue el origen de una de las estas líneas Virginia Woolf demuestra su ambivalen-
empresas editoriales más interesantes e importan- te relación con la aristocracia, a la que por un lado
tes del siglo XX. Publican ediciones muy personales admira y respeta y, por el otro, desde su superio-
y artesanales de Freud, los rusos, Eliot et al; en fin, ridad intelectual desprecia, todo lo cual dejó muy
es la editorial que publica la obra más novedosa y bien plasmado en su conferencia “Am I a Snob?”
experimental en la primera mitad del siglo pasado. (“¿Soy una snob?”) dictada en el Memoir Club en
De esta manera, The Hogarth Press comenzó como diciembre de 1936, en la que afirma: ‹‹He llegado a
ocupación manual para Virginia y se convirtió en la la conclusión de que no soy solamente una esnob de
editorial donde publicaría su obra más experimental, escudos nobiliarios, sino también una esnob de sa-
y como ella misma lo dice: ‹‹sin temor a la censura lones iluminados y las fiestas de la alta sociedad››.
y reproches de los editores››. En cambio, Vita Sackville-West, con desenfada-
De inmediato entraré en el proceso creador escri- da alegría, le escribió a su marido, el diplomático
tural de Virginia Woolf, gracias al cual germinará esa Harold Nicolson: «Quedé fascinada. Sencillamente
novela que marca un hito, un antes y un después, adoro a Virginia Woolf, y tú también lo harías.
en su quehacer novelístico: La señora Dalloway. Caerías rendido ante su encanto y personalidad».
De su mano y a través del relato de lo que le sucede Años más tarde, el sábado, 1 de noviembre de
día a día, todo lo cual anota en su diario, podremos 1924, anotó: ‹‹Si uno pudiera tener amistad con
recorrer junto a ella el arduo camino de gestación y mujeres, cuán grande sería el placer, ya que la rela-
alumbramiento de la novela, el cual inició en 1922 y ción es muy secreta y muy privada, en comparación
concluyó con su publicación el 14 de mayo de 1925. con la relación con los hombres. ¿Por qué no es-
Virginia nos habla de los escritores que han influido cribir al respecto? ¿Con veracidad? Tal como creía,
en su escritura; de sus descubrimientos narrativos; escribir este diario ha contribuido grandemente a
de los planos espaciales y temporales; de los per- mejorar mi estilo; afloja las ataduras››. Ataduras
sonajes principales y secundarios, de Londres y su que afloja cuando en La señora Dalloway narra
emblemático Big Ben; de los temas que le obsesio- los amores lésbicos entre Clarissa Dalloway y su ín-
nan: la vida, la muerte, la locura, el amor, el matri- tima amiga Sally Seton: ‹‹Entonces se produjo el
monio, el sexo, la crítica a una sociedad de postgue- momento más exquisito de la vida de Clarissa, al
rra que se derrumba. En fin, todo lo que tratará y pasar junto a una hornacina de piedra con flores.
sucederá en Londres a lo largo de un día de junio de Sally se detuvo; cogió una flor; besó a Clarissa en
1923, cuando un ángel de la casa llamado Clarissa los labios. ¡Fue como si el mundo entero se pusiera
Dalloway dará una fiesta y un joven loco llamado cabeza abajo! Los otros habían desaparecido; es-
Septimus Warren Smith se suicidará. taba a solas con Sally. Y tuvo la impresión de que
1922 fue un año trascendental en la vida de Virgi- le hubieran hecho un regalo, envuelto, y que le hu-
nia Woolf. Año en que publicó El cuarto de Jacob bieran dicho que lo guardara sin mirarlo, un dia-
y conoció a Vita Sackville-West, con quien mantu- mante, algo infinitamente precioso, envuelto, que
vo una larga relación amorosa y le dedicó Orlando mientras hablaban (arriba y abajo, arriba y abajo)
(1928) (2), una de sus más importantes novelas; desenvolvió, o cuyo envoltorio fue traspasado por
además, considerada universalmente como “la car- el esplendor, la revelación, el sentimiento religioso,
ta de amor más larga de la literatura”. Virginia tenía hasta que el viejo Joseph y Peter Walsh aparecieron
40 años y se estaba afianzando como reconocida frente a ellas›› (4).
escritora. Vita tenía 30 y era una elegante y distin- Asimismo, en la novela Clarissa se da cuenta de la
guidísima aristócrata; poseía dinero, glamour, cul- relación lésbica que se está dando entre Elizabeth,
tura, y era una muy reconocida escritora. su única hija, y la señorita Kilman, la profesora de
Nos orientamos por lo que nos dice Virginia Woolf historia.
en las páginas de su diario (3), el cual —como ya Virginia se sentía cada vez más segura de su escri-
dije— comenzó a escribir formalmente y con regu- tura y asentó en su diario el 17 de febrero de 1922:
laridad en 1915, y lo finalizará apenas cuatro días ‹‹Sin embargo, me ha alegrado descubrir que he
antes de su muerte. En él leemos lo que escribió el adquirido cierta filosofía. Equivale a una sensación
de libertad. Escribo lo que me gusta escribir, y bas- que voy a escribir algo bueno; algo denso, profundo
ta››. Y al día siguiente anotó: ‹‹Una vez más de mi y fluido, duro como las piedras, y brillante como los
mente se ha apartado la idea de la muerte. Ayer diamantes.
tenía algo que decir de la fama. Me parece que era
He terminado con el Ulises y creo que es una obra
que he decidido que no voy a ser popular […]. Voy a
fallida. A mi juicio, no le falta talento; pero de baja
escribir lo que quiera y que digan lo que quieran››.
estofa. El libro es difuso. Es enmarañado. Es pre-
El miércoles, 26 de julio, anotó: ‹‹El domingo L.
tencioso. Es de baja ralea, no sólo en el sentido evi-
(5) leyó El cuarto de Jacob. Estima que es mi me-
dente, sino también en la acepción literaria. Con ello
jor obra. Pero la primera observación que hizo fue
que está pasmosamente bien escrito. Discutimos al quiero decir que un escritor de primera fila siente por
respecto. Dice que es una obra genial; considera la literatura un respeto tal que le impide servirse de
que no se parece a ninguna novela; afirma que los trucos; de sorpresas; de hacer payasadas […]››.
personajes son fantasmas; dice que es un libro ex- Mas el jueves, 7 de septiembre, después de haber
traño […]. He quedado con la mente tan afectada leído una crítica muy inteligente del Ulises, apare-
que no puedo escribir estas líneas con el rigor for- cida en el Nation norteamericano, escribió: ‹‹Debo
mal que merecen; estoy ansiosa y excitada. Pero, leer algunos capítulos. Es probable que la última
en términos generales, me siento complacida. Nin- belleza de la literatura nunca sea percibida por los
guno de los dos sabe lo que pensará el público. En contemporáneos; pero creo que es preciso prepa-
mi fuero interno, no tengo la menor duda de que he rarlos un poco, y yo no estaba preparada […]››.
descubierto la manera de comenzar a decir algo (a Como vemos, Virginia deja abierta la puerta para
los cuarenta) con mi propia voz; y esto me interesa una relectura y una crítica menos rígida y demole-
de tal manera que creo que puedo seguir adelante, dora del Ulises de Joyce. Asimismo, como ha dicho
sin necesidad de elogios››. Borges, ‹‹Mrs. Dalloway (1925) relata el día en-
Fue también en 1922 cuando, gracias a las anota- tero de una mujer; es un reflejo nada abrumador
ciones en su diario, Virginia Woolf da cuenta de las del Ulises de Joyce (JLB, 1936). Es completamente
influencias literarias que le marcarán y del proceso cierto que tanto la obra de Virginia Woolf y la de
de creación y escritura de sus obras. Así el miérco- James Joyce se producen en un mismo momento
les, 16 de agosto, anotó: ‹‹Debiera estar leyendo histórico, que sus escrituras rompen con todo lo es-
el Ulises y formulando mis argumentos en pro y crito anteriormente y, en especial, con la novelística
en contra. Por el momento, he leído doscientas pá- del siglo XIX; que sus voces narrativas estén ento-
ginas, que ni siquiera representan la tercera parte; nadas por los monólogos interiores y los flujos de
los dos primeros capítulos, hasta el final de la es- conciencia; que ambas se desarrollen en el lapso de
cena del cementerio, me han divertido, me han es-
tiempo de un día de junio, en Londres la primera y
timulado, me han hecho experimentar la sensación
en Dublin la segunda, oscilando entre el pasado y
de encanto, y me han interesado; luego he quedado
el presente, entre las circunstancias del momento
desconcertada, aburrida y desilusionada por el es-
que precipitan los recuerdos, pero lo fundamental
pectáculo de un asqueroso estudiantillo rascándose
es que La señora Dalloway no es epigonal ni ré-
el acné. ¡Y pensar que Tom (6), el gran Tom, con-
sidera que esta obra está a la altura de Guerra y plica del Ulises.
paz! Me parece un libro propio de un analfabeto, El sábado, 14 de octubre, anotó: ‹‹Tengo ganas
un libro carente de desarrollo; la obra de un obre- de haber cruzado ya la rompiente y de encontrarme
ro autodidacta, y todos sabemos cuán lamentables nadando en aguas calmas otra vez. Quiero escribir
son esas obras, cuán egotistas, cuán insistentes, sin ser observada. La señora Dalloway se ha con-
cuán primarias, crudas y, en última instancia, nau- vertido en un libro; en él inserto un estudio sobre la
seabundas (…) Como sea que soy bastante normal, demencia y el suicidio; el mundo visto por el cuerdo
pronto estaré preparada para volver a los clásicos. y el demente, el uno al lado del otro, algo así. ¿Sep-
Quizás modifique este parecer más adelante. No timus Smith? ¿Es un buen nombre? Creo que este
quiero apostar aquí mi sagacidad crítica. Clavo un libro se encuentra más cerca de la realidad que el
palo en el suelo en la página doscientas. de Jacob, pero también creo que el de Jacob fue
En cuanto a mí hace referencia me dedico diligen- un paso necesario para trabajar con libertad […]››.
temente a dragar mi mente y a sacar de ella peque- Ya tiene claro lo que será el tema central de su
ños cubos de agua, para la Señora Dalloway ››. novela, ese que abordará lo que sí es el reflejo de
El miércoles, 6 de septiembre, anotó con mucho su propia vida, es decir, la permanente fluctuación
optimismo: ‹‹De todas maneras, la naturaleza tiene entre la cordura y la demencia, el escollo y el sosie-
para conmigo la cortesía de ofrecerme la ilusión de go, la vida y el suicidio.
El sábado, 29 de octubre, anotó: ‹‹Jamás es- que apenas puedo hacer frente a la posibilidad de
cribiré un libro que sea un éxito total. En esta pasar las próximas semanas entregada a ella. Sin
ocasión, las críticas son adversas, y las personas embargo, el problema lo plantean los personajes
individuales se han mostrado entusiasmadas. O (…).
bien soy una gran escritora, o bien una nulidad. Volviendo a Las horas, diré que va a ser una lucha
El Daily News me llama una ‘sensual entrada en endiablada. Su estructura es extraña y dominante.
años’. El Pall Mall hace caso omiso de mí, por con- Siempre tengo que retorcer la sustancia para que
siderar que carezco de toda importancia. Espero se adecúe a la estructura. Esa estructura es des-
que no me hagan caso y que se burlen de mí […]. de luego original, y me interesa enormemente. Me
Quiero pensar en La señora Dalloway. Quiero gustaría escribir y escribir en ella, muy aprisa y con
planear este libro mejor que todos los anteriores, entusiasmo. Huelga decir que no puedo. Dentro de
y sacarle el máximo partido […]››. tres semanas me habré quedado con el pozo seco››.
Ante la adversidad de las críticas negativas que Jueves, 30 de agosto, anotó: ‹‹Podría decir muchas
la menosprecian como escritora y se burlan de su cosas acerca de Las horas y mi descubrimiento.
condición de mujer cuarentona, ella se sobrepone La manera en que creo hermosas cavernas detrás
y planea escribir a La señora Dalloway como el de mis personajes. Creo que esto da por resultado
mejor libro que haya escrito hasta ese momento exactamente lo que deseaba. Humanidad, humor,
y, desde luego, sacarle el mayor provecho… Lo profundidad. El proyecto es que las cavernas estén
que Virginia Woolf no imaginó en ese momento, o en comunicación entre sí, y que todas queden bajo
quizás sí vio con anticipación que su novela sería la luz del día en el mismo instante. ¡La cena!››.
un éxito a lo largo de un siglo, que inspiraría a Creo que en estos registros está concentrado todo
otros escritores y sería llevada al cine, como en lo relacionado con la escritura de Las horas (títu-
efecto ha sucedido. Así, en 1997, bajo la dirección lo que me parece mucho más acorde con la obra
que el de La señora Dalloway), ya que en ellos
de Marleen Gorris, la extraordinaria Vanessa Re-
se planteaba si escribía con “profundo sentimiento”,
dgrave dará vida a Clarissa Dalloway en la muy
como le ha enseñado Dostoievski, o solo usaba las
bien lograda película La señora Dalloway. Años
palabras para describir el mundo circundante. Lle-
más tarde, en el 2002, Stephen Daldry filmará Las
gó a la conclusión de que sí estaba escribiendo su
horas; película basada en la novela homónima de
novela con verdadera emoción, pues en ella había
Michael Cunninghan, la cual se desarrolla en tor- aprehendido con brío la vida y la muerte, la locura y
no a la obra de Virginia Woolf, de la que también la cordura, la humanidad y el humor, la crítica a una
toma Las horas, el título tentativo que tenía para sociedad que se derrumbaba junto a todo lo que
ella la autora y que después sustituyó por el de- consideró sus valores. Aunque gozaba escribiendo
finitivo de La señora Dalloway. Este film tuvo con “profundo sentimiento”, la faceta de la locura,
la gracia de ser interpretado por tres grandes ac- como ella le llama, le afectaba y torturaba la mente,
trices como lo son Nicole Kidman, Meryl Streep y tanto así que le aterraba el pensar en las sema-
Julianne Moore; además, Nicole Kidman ganó el nas que tendría que dedicarse a escribir acerca del
Oscar como mejor actriz por su interpretación de mal que padecían tanto ella como el personaje de
Virginia Woolf. Septimus. De ahí que el problema lo planteen los
Ya en 1923, el martes 19 de junio, anotó: ‹‹Pero, personajes… Personajes que terminan hechos tri-
¿qué pienso de mi literatura? ¿De este libro, es zas, como lo escribió en su diario. Virginia logra a
decir, Las horas, si es que éste va a ser su título? través de esa estructura narrativa que el carácter
Hay que escribir con profundo sentimiento, dijo de sus personajes Clarisa y Septimus devengan en
Dostoievski. ¿Lo hago? ¿O bien me invento cosas, múltiples voces y ecos; polifonía que resuena en
utilizando palabras, a pesar de lo mucho que las la ciudad e impide un discurso sostenido entre los
amo? múltiples personajes de la novela.
No me parece que no. En este libro me sobran Ahora bien, Virginia ha leído a Proust y de su mano
ideas. Quiero expresar la vida y la muerte, la cor- se lanza a buscar el tiempo perdido. Se adentra en
dura y la demencia, quiero hacer una crítica del los túneles y cavernas que se comunican entre sí
sistema social, y mostrarlo en sus momentos de para atrapar el tiempo recordado, y comienza, gra-
suma intensidad (…). Pero sigamos. ¿Estoy escri- cias a Proust, a explorar esos túneles que le per-
biendo Las horas basándome en profundas emo- mitirán traer el pasado y la memoria al presente.
ciones? Desde luego, la faceta de la locura me De ahí que registrara en su diario en octubre de
afecta tanto, hasta tal punto tortura mi mente, 1923: ‹‹Me llevó un año de tanteos, el descubrir lo
que yo llamo mi proceso de excavación de túneles mente, confiriéndole plena libertad; jamás, desde la
por el que cuento el pasado a plazos, conforme lo crisis del último agosto, que considero el principio
necesito. Este es mi mayor descubrimiento hasta del libro, se ha desarrollado tan aprisa, aunque con
ahora […]››. muchas interrupciones. Creo que se está convirtien-
Su descubrimiento la deja estupefacta, anonada- do en una obra más analítica y humana; menos líri-
da, agitada: ‹‹Pero Proust excita de tal modo mi ca; y tengo la impresión de que he roto totalmente
deseo y voluntad de expresión que casi no puedo las amarras y gozo de libertad para verter en ella
acabar la frase. Oh, si pudiera escribir así lloraría. cuanto quiera. Si así es, tanto mejor. Hace falta
Y ahora mismo es tan increíble las vibraciones y la leerla […]››.
identificación que me proporciona —hay algo sexual Sábado, 2 de agosto, anotó: ‹‹Me siento deprimi-
en ello— que siento que puedo escribir como él […]. da como si fuera vieja, y se acerca el fin de todas
Mi gran aventura es realmente Proust. Bien ¿qué se las cosas. Debe ser la consecuencia de haber dejado
puede escribir después de Proust? Sólo estoy en el Londres y sus incesantes ocupaciones. Además, me
primer volumen, y supongo, que hay algunos fallos, encuentro en un punto bajo de mi libro —la muerte
pero me encuentro en un estado de asombro total; de Septimus—, y comienzo a considerarme un fra-
como si estuvieran haciendo un milagro ante mis caso […]. El campo es como un convento. El alma se
propios ojos. Cómo, por fin, alguien ha consegui- eleva nadando a lo más alto […]››.
do solidificar lo que siempre se ha escapado —¿y Viernes, 17 de octubre, anotó: ‹‹Es una vergüen-
cómo ha logrado convertirlo en esa sustancia tan za. He subido corriendo la escalera, pensando que
bella y tan absolutamente duradera? El placer se tendría tiempo para consignar el siguiente hecho
transforma en algo físico —como una combinación pasmoso, a saber, las últimas palabras de la última
de sol y vino y uvas y una serenidad perfecta junto página de La señora Dalloway, pero me han inte-
con una vitalidad intensa—.›› rrumpido. De todas maneras, lo cierto es que ayer
1924, lunes, 26 de mayo, anotó: ‹‹Londres es en- hizo una semana escribí realmente estas palabras.
cantador. Parece que con sólo ponerme sobre una ‘Sí, porque allí estaba’, y me alegré de haber que-
alfombra mágica de color leonado, la alfombra me dado liberada del libro […]››.
transporte a un mundo de belleza, sin que yo haga Virginia ya es una escritora que tiene pleno domi-
absolutamente nada. Las noches son pasmosas, nio de la palabra, sabe dónde están sus virtudes y
con los porches blancos y las anchas y silenciosas dónde las fallas, pues ha podido sumergirse en las
avenidas. Y la gente entra y sale, levemente, en abisales profundidades del ser y escribir con sen-
sentidos divergentes, como conejos; y fijo la vista timiento, con emoción. De ahí que considere que
en Southampton Row, mojada como el lomo de una ahora sí es libre de escribir, escribir y escribir, y al
foca, o roja y amarilla a la luz del sol, y contemplo hacerlo, experimentar ‹‹la sensación más feliz del
el ir y venir de los autobuses, y escucho los vie- mundo››.
jos organillos increíbles. Cualquier día voy a escribir Sábado, 13 de diciembre, anotó: ‹‹Estoy revisan-
sobre Londres, y sobre la manera que se apodera do al galope La señora Dalloway, volviendo a es-
de la vida privada y la lleva adelante, sin el menor cribir a máquina desde el principio, lo cual es, más
esfuerzo […]››. o menos lo que hice con Fin de viaje; me parece
Virginia cumplió su sueño de convertir en un solo un buen método, ya que de esta manera se pasa
día de junio a la metrópoli británica, Londres, en su un pincel húmedo sobre la totalidad, con lo cual se
protagonista. En La señora Dalloway la ciudad es unen partes que fueron compuestas por separado,
la que marca el periplo a seguir, la secuencia y el y se secaron. Verdaderamente, con toda honesti-
ritmo narrativo, los encuentros y desencuentros. El dad, creo que es la más satisfactoria de mis novelas
Big Ben ‹‹¡Ahora! Ahora sonaba solemne. Primero (aunque todavía no la he leído en frío). Los críticos
un aviso, musical; luego la hora, irrevocable. Los dirán que la obra carece de unidad debido a que las
círculos de plomo se disolvieron en el aire››. Sus escenas de la locura no guardan relación con las es-
campanadas desde lo alto del Palacio de Westmins- cenas de la señora Dalloway. Y me parece que tam-
ter son las indicadoras del incesante fluir peatonal; bién hay partes de escritura superficial y relumbrón.
las que marcan el ritmo de los paseos, encuentros y Pero ¿es ‘irreal’? ¿Se trata de una obra meramente
desencuentros de los viandantes londinenses. ‘meritoria’? Creo que no. Y, como me parece haber
Virginia no se cansa de proclamar la gran satis- dicho antes, creo que me he hundido en las más
facción que le produce la escritura de su novela: profundas capas de la mente. Ahora puedo escribir
‹‹Pero Las horas ocupa totalmente mi mente […]. y escribir y escribir; es la sensación más feliz del
Ahora esta novela impulsa y da gran velocidad a mi mundo››.
1925, miércoles, 6 de enero, anotó: ‹‹Revisé La ‹‹¡Qué salto! ¡Qué zambullida!›› Es en esta dua-
Sra. D., lo cual es la parte más helada de la tarea lidad de elevación y caída; de placer y movimien-
de escribir, la más deprimente, la que más exige. La to ascendente en contraposición con vértigo y de-
rrumbe, donde encontramos la clave que marcará
parte peor de la novela se encuentra en el principio
el ritmo narrativo de la novela hasta el final. Final,
(como de costumbre), cuando el aeroplano se lleva
en que Clarissa, triunfante en su fiesta, es admira-
toda la atención durante unas cuantas páginas y el
da en lo alto de la escalera; mientras que Septimus
relato queda aguado. L. ha leído el libro; dice que es
se tira, se lanza por la ventana y muere empalado
lo mejor que he escrito, ¿pero cuándo no ha dicho
en la verja.
esto? De todas maneras, estoy de acuerdo con él. Pero es con ese Final con mayúsculas, donde Vir-
Estima que tiene más coherencia que El cuarto de ginia Woolf le da una estocada mortal a “la tra-
Jacob, pero que es de lectura difícil debido a la apa- dición británica de creación caracterológica narra-
rente falta de conexión entre los dos temas […]››. tiva”, pues del retrato físico y moral de Clarissa
Como bien dije, he querido presentar primero a Dalloway solo ha quedado la denotación, la mera
Virginia Woolf y luego acompañarla a través del pro- presencia de lo “que está ahí”. A saber: ‹‹—Richard
ceso creador que culminó en La señora Dalloway, ha mejorado. Tienes razón —dijo Sally—. Voy a
esa extraordinaria novela que, como ha dicho ella, hablar con él. Le daré las buenas noches. ¿Qué
‹‹Hace falta leerla…››. Proceso creador que he se- importa la inteligencia —dijo Lady Rosster, leván-
guido paso a paso a través de las notas que registró tandose— comparada con el corazón?
en su diario desde 1922 hasta los primeros meses —Ahora voy –dijo Peter. Pero se quedó sentado
de 1925, año de su publicación. un momento más. ¿Qué es este terror? ¿Qué es
Como si fuera una invitación a la famosa fiesta de este éxtasis?, se preguntó. ¿Qué es esto, que me
Clarissa Dalloway, he de transcribir el comienzo de la llena de tan extraordinaria exaltación?
novela que un día de junio de 1923 nos lleva a reco- —Es Clarissa –dijo.
rrer la City de Londres, siguiendo los periplos que reco- Sí porque allí estaba.
rren Clarissa Dalloway, Richard Dalloway, Peter Walsh,
Hugh Whitbread, Septimus Warren Smith y Lucrezia, FIN››.
su mujer, la señorita Killman y Elizabeth Dalloway et al.
Leamos: ‹‹La señora Dalloway decidió que ella
misma compraría las flores.
Sí, ya que Lucy tendría trabajo más que suficien-
te. Había que desmontar las puertas; acudirían los
operarios de Rumpelmayer. Y entonces Clarissa Da-
lloway pensó: ¡qué mañana! —fresca, como si fue-
sen a repartirla a unos niños en la playa.
¡Qué salto! ¡Qué zambullida! Siempre tuvo esta
impresión cuando, con un leve gemido de las bi-
sagras, que ahora le pareció oír, abría de par en
par el balcón, en Bourton, y salía al aire libre. ¡Qué Notas:
fresco, qué calmo, más silencioso que éste, desde
luego, era el aire a primera hora de la mañana. . 1. Virginia Woolf, Cartas a mujeres, Editorial Lu-
.! como el golpe de una ola; como el beso de una men, Barcelona (España), 1991, página 299.
ola; fresco y penetrante, y sin embargo (para una 2. En 1993 Sally Potter realiza Orlando, basada
muchacha de dieciocho años, que eran los que en- en la novela de Virginia Woolf y protagonizada
tonces contaba) solemne, con la sensación que la por la inefable y andrógina Tilda Swinton, como
embargaba mientras estaba en pie ante el balcón Orlando.
abierto, de que algo horroroso estaba a punto de 3. Virginia Woolf, A Writer’s Diary, editado por
ocurrir; mirando las flores mirando los árboles con Leonard Woolf, Londres, The Hogarth Press, 1953.
el humo que sinuoso surgía de ellos, y las corne- Diario de una escritora, edición a cargo de Leo-
jas alzándose y descendiendo; y lo contempló, en nard Woolf y traducción de Andrés Bosh, Barcelona
pie, hasta que Peter Walsh dijo: —¿Meditando entre (España), Editorial Lumen, 1982.
vegetales?— —¿fue eso?—, —Prefiero los hombres 4. Virginia Woolf, La señora Dalloway, Barcelona
a las coliflores— —¿fue eso? Seguramente lo dijo a (España), Lumen, 1979. Págs. 35-36.
la hora del desayuno, una mañana en que ella había 5. Leonard Woolf.
salido a la terraza […]››. 6. T. S. Eliot.
30 para que esas posibilidades empezaran a conso- de su producción en la que recoge géneros como
lidarse. El poema en prosa de Ramos Sucre no es la crónica, el cuento breve, el ensayo, el poema en
que fuera una novedad de su exclusiva patencia; prosa, vale decir, lo esencial de que lo que fue su
es forma con una larga tradición en Europa y en obra fundamental.
América. Un contemporáneo suyo, Ramón Hurtado,
escanció joyas de esa naturaleza en Nieblas, cofias De Trizas de papel a La torre de Timón
y molinos (1917) y La hora de ámbar (1921, 1951),
sólo que su repujado era preciosista, de artificios Iniciando la década del veinte, Trizas de papel es
que pasan por la abstracción de paisajes exóticos, un libro que se instalaba en un período de impor-
imaginería de alucinado romántico; mientras que la tantes publicaciones literarias en la Caracas de en-
originalidad y distinción de Ramos Sucre tiene el ri- tonces. Hasta ese momento todo lo relevante de la
gor de los maestros y gramáticos de su tierra natal. literatura nacional quedaba ceñido al legado de la
Prosa rigurosa la suya, concebida por un escultor literatura del siglo XIX: las obras poéticas de Andrés
de la palabra. Diego Córdova, comentando la vida y Bello, Juan Antonio Pérez Bonalde, Francisco Lazo
obra del poeta Juan Miguel Alarcón (Cumaná, 1882- Martí, para citar a los más destacados del siglo.
1932), haciendo referencia a la importancia que Muchos otros autores, románticos y parnasianos,
tuvo la efímera revista Broches de flores (1904), se harían visibles más tarde cuando se comienza a
dirá que «la mayoría de sus paladines casi todos ba- estudiar sus obras dispersas. Cada autor de estos
chilleres del latinizante colegio del ‘maestro Silveri- es un caso a tratar, por decir, Abigaíl Lozano, Mi-
to’ (Silverio González Varela, acotamos), enrumbó guel Sánchez Pesquera, Jacinto Gutiérrez Coll, Udón
a seguir estudios en nuestra Universidad Central». Pérez, José Ramón Yépez, entre otros. El autor de
Condiscípulo de Cruz Salmerón Acosta y de Cór- Pentélicas (1896), Andrés Mata, es otro caso singu-
dova, confesará este último que Ramos Sucre no larísimo toda vez que le impusieran el bautismo el
perdía tiempo social en francachelas, ya que lo de- uruguayo José Enrique Rodó y el colombiano José
dicaba a estudiar idiomas. Destaca, asimismo, que María Vargas Vila. Desde que se hizo del Olimpo
llegó a ser ayudante del rector del Colegio Nacional en El Universal (1909), su nombre hasta la déca-
de Cumaná (maestro Silverito), a quien caracteri- da del 20 fue música con redobles de tambor entre
za como «latinista, retórico, antideclamador, por los arias sentimentales y esa eterna «Música triste»,
patios del plantel, de trozos oratorios de Cicerón, a «Un amor que se va, cuántos se han ido», que se
veces simpático, bromista, siempre en las manos repite una y otra vez como canción de moda y que,
el grueso, torcido y amenazante chaparro del “Ma- como bien señala Rafael Arráiz Lucca, mucha gente
gister dixit” provinciano». Estos rigores escolásticos
venían del siglo XVIII y, todavía en los comienzos
del XX, conservaban su vigor. José Antonio Ramos
Sucre, como casi toda esa pléyade de humanistas
que saltó de Cumaná a Caracas, arribó a la capital
muy probablemente con un modesto ajuar en su
equipaje, pero lo que sí está claro es que, en cuanto
a conocimiento de idiomas, estudios humanísticos
y culturales, su memoria rebosaba de esos bienes
inmateriales. En su ciudad natal concibió los que
serían luego rasgos determinantes de su estilo, las
sustracciones lingüísticas del que, la brevedad de
una prosa que muy excepcionalmente excedería las
dos páginas, el laconismo de las frases y las cons-
tantes elipsis que van haciendo parte del frontispi-
cio de sus cumbres poéticas. Cuando se traslada a
Caracas en 1911, en la revista cumanesa Ritmo e
Ideas aparecen dos colaboraciones suyas en los nú-
meros 1 y 2, textos que no forman parte de sus li-
bros. “El desterrado” (1911) en Ritmo e Ideas Nº 1,
y “Renzo Stecchetti” (1912), Ritmos e Ideas Nº 2.
Estos dos textos publicados y, sin duda, escritos en
Cumaná antes de partir a Caracas, son iluminado-
res y anticipadores de lo que fue el destino literario
del autor de La torre de Timón, libro fundamental
Gallegos, La Trepadora y la
gente que destruye a un
país constantemente
José Carlos Blanco
de la ley y las instituciones, para lograr un ascenso Humanos que manejamos una idea, que no esta-
económico y social, producto de una dudosa hones- ba presente al momento en que Gallegos escribe
tidad y el ejercicio de la arbitrariedad. La Trepadora en 1925 o Doña Bárbara en 1929 y
más aún Canaima, (novela indispensable para Gua-
Seguramente, cualquier lector me podría refutar
yana) en 1931. Desde mi perspectiva, la barbarie
el hilo de mi argumentación con la siguiente pre-
que conduce a sostener la idea de que el país no
gunta: ¿y dónde queda la gente buena?, ¿es que
alcanza la civilización y se destruye a sí mismo, es
acaso todos son «Hilarios Guanipa»? La respuesta
la precariedad de la cultura jurídica, en realidades
puede estar en lo que dice Nicolás Casal, en una
como la que describe el maestro, porque cuando no
conversación familiar al final de la novela: «...la hay conciencia del valor de la ley, que es el susten-
pérdida de Cantarrana fue el resultado moral de las to de la convivencia, y los valores morales básicos
circunstancias. Si el abuelo me oyera diría: tienes sobre vida, propiedad y verdad son prácticamente
razón, él comprendió que papá no era el hombre inexistentes, al extremo en que los límites entre lo
que podía defender la hacienda… tampoco se le es- bueno y lo malo desaparecen, es imposible hablar
capó que, aquel otro hijo suyo, aquel Guanipa, fuer- de civilización.
te y semi salvaje sería, cuando él faltara, el peor A 100 años vista de la aparición de La Tre-
enemigo de los Casal. Prueba de esto fue aquel em- padora, mi reencuentro con ella no me ha dejado
peño que tomó en reconocerlo como hijo suyo, en buen sabor cuando la contrasto con la realidad que
darle su apellido, como si dijéramos, para obligarlo me rodea. Sin embargo, no dejo de admirar la gran-
a hacer causa común como hijo íntimo legítimo… deza de Gallegos que, desde aquel tiempo, por me-
En aquel momento, Guanipa representaba la fuer- dio de sus novelas, dejaba un mensaje al lector,
za, era la fuerza efectiva, el empuje que venía de parecido al del filósofo José Antonio Marina en su
abajo, abriéndose paso formidable, brutal, pero al libro La lucha por la dignidad, donde palabras más
mismo tiempo hermosamente, como es hermoso el palabras menos dice: «el hombre sabe que es un
espectáculo de la fuerza donde quiera que se mani- animal; lo importante es que lo reconoce y quiere
fieste. Papá en cambio representaba llamémosle así dejar de serlo».
la debilidad… no tenía culpa el pobre papá de que la En fin, La Trepadora, Hilario Guanipa, y el país:
naturaleza le hubiera dado aquel cerebro cuyas fic- que el lector saque sus propias conclusiones.
ciones no correspondían a la realidad que podía dar
él. Guanipa lo venció y lo arrolló porque en aquel
momento Guanipa era el hombre dueño de las cir-
cunstancias y papá, la víctima de una ley natural,
irresponsable, pero sabia, había escogido para sa-
crificarsela a la Fuerza».
Sin caer en maniqueísmos superficiales,
de la novela se puede deducir la existencia de una
honestidad frágil, incapaz de enfrentar las circuns-
tancias de una naturaleza adversa, que sólo pue-
de contrarrestarse con la fuerza que caracteriza a
los seres perversos que aparecen en la narración
galleguista. Y de allí la tragedia: estos personajes
ascienden y alcanzan el poder, manipulándolo en su
favor y, muchas veces, causando la destrucción de
todo lo que no esté a su servicio.
He leído opiniones que sostienen la tesis de
que la barbarie a que se refiere Rómulo Gallegos
surge cuando no se respetan los derechos huma-
nos. Ahora bien, en 1925 la idea que se tenía de los
Derechos Humanos no es la que tenemos ahora:
para aquel momento, además de la declaración de
los Derechos del hombre y del Ciudadano de 1789,
se producían importantes análisis de la filosofía del
derecho, que destacaban el valor de la dignidad hu-
mana, principalmente como «derecho moral». Es
en 1948 con la declaración universal de la ONU y
el posterior desarrollo de la Teoría de los Derechos
Borges inquisitorial
(a cien años de Inquisiciones)
Carlos Yusti
«Las noches y los días de Norah Lange son reman- es ese vuelo estilizado por lo libresco y luego está
sados y lucientes en una quinta que no demarca- esa sombra filosófica cubriendo toda su obra. Con
ré con mentirosa precisión topográfica y de la cual acierto Juan Nuño aseguraba que Borges, con vie-
me basta señalar que está en la misma hondura de jos materiales de la abstracción metafísica, creaba
la tarde, junto a esas calles grandes del oeste con toda la abrumadora riqueza de sus ensayos y fic-
quienes es piadoso el último sol y en que el rojizo ciones. Riqueza que se agradece. Cioran apreciaba
enladrillado de las altas aceras es un trasunto del esa facilidad de Borges para encarar los temas más
poniente cuya luz es como una fiesta pobre para los dispares y abordarlos con gran sutileza del Eterno
terrenos finales». Retorno y el tango.
(Norah Lange) Su fuerza como ensayista estaba en el soporte
fluido y heterodoxo de sus lecturas y no por ca-
*** sualidad Nuño escribe: «No trabajaba Borges con
otra realidad que no fuera la literaria y aun filosófica
Las frases tienen ese tono de rebuscada sonori- misma. Trátese de un caso manifiesto de escritor li-
dad. Borges con la experiencia de escritura fue po- terario, culto; si se prefiere, de escritor potenciado:
dando su estilo de toda rimbombancia, de toda esa escritor de escritores. Sin los libros y sin la riquísi-
ilustración retórica y de esa pirotecnia verbal para ma cultura de Occidente, Borges mal podría haber
acercarse a un estilo con menos broza y llegar ese creado su obra».
hueso de la claridad diáfana. En cierta oportunidad Borges bordó su escritura con sus profusas lectu-
Borges escribió: «Trato de no pensar en términos de ras y en el prólogo de Inquisiciones escribió: «Sólo
una oración, de una frase, sino en el todo. No quiero hay éxitos de amistad, de intriga, de fatalismo. Oja-
darle trabajo a lector. Evito palabras que lo obliguen lá este libro obtenga uno de ellos». De intriga sería
a consultar el diccionario, y metáforas poco comu- el éxito de estas Inquisiciones. Un libro curioso por
nes. De la escritura pienso lo mismo que del dicta- su lenguaje. Sin duda Borges pudo corregirlo, pero
do. Siempre que escribo, trato de ser lo más pasivo decidió dejarlo con esa altanería sin destreza de un
posible. Trato de no mezclarme. Cuando comienzo, escritor primerizo.
conozco el principio y el final. Pero tengo que inven- .
tar todo el resto».
En sus ensayos Borges trataba de encontrar las
minucias de lo leído, agasajar a sus autores predi-
lectos desde ese detalle que se les escapó a los crí-
ticos y a muchos otros lectores. Tampoco buscaba
decretar certezas y estaba como empeñado en dar-
le a la realidad un contorno literario que la hiciese
seductora e incluso fantástica para el lector.
Borges deduce que la permanencia de un texto en
el tiempo está no en las ideologías que trasmite, ni
en los dogmas que profesa, sino en esa estética de
la elasticidad que intenta descubrir, a partir de sus
lecturas, las conjeturas que siempre han inquieta-
do al individuo como el tiempo, la inmortalidad, el
misterio de las bibliotecas, etc. Borges escribe sus
ensayos desde la emoción del explorador e invita al
lector a que lo acompañe en dicho periplo. En las
primeras líneas del ensayo crea una atmósfera de
incertidumbre y para respaldar sus especulaciones
recurre a sus lecturas reales e inventadas.
Se repite con insistencia que muchos escritores
escriben siempre el mismo libro. En lo que respecta
a Borges esta muletilla aplica en parte. Inquisicio-
nes es un libro singular por su aciertos y errores,
pero es distinto a sus otros libros de ensayos. Lo
que sí está presente en todo su trabajo ensayístico Borges en 1919
E l primer núme-
ro de la revista
Élite circuló el
jueves 17 de septiem-
bre de 1925. En aquel
entonces Venezuela ha-
bía iniciado su cambio
de piel que le llevaría
de un país rural, de ha-
ciendas y sensibilidades
bucólicas, que vivía de
la exportación de café,
cacao, pieles y plumas,
a una nación de urbe y
oropel, que buscaba con
ansias el desarrollo de
la incipiente industria
petrolera impulsada por
el capital extranjero.
En esa metamorfosis
trocaron varios aspec-
tos: el hacendado dejó
de ser el prototipo del
héroe nacional, la ciu- Diego Rojas Ajmad
dad se convirtió en el rojasajmad@[Link]
escenario del progreso, @diegorojasajmad
y la vida cotidiana y sus Doctor en Letras. Es autor de varios
códigos morales se fueron transformando con la llegada de nuevos libros y artículos relacionados con temas
productos, nuevas palabras y nuevas costumbres. de historia, teoría y crítica literarias.
Entre sus libros se cuentan: Mundos
La radio, el cine, los automóviles (ahora conducidos por mujeres),
de tinta y papel. La cultura del libro en
las galletas de soda, el Diablitos, el foxtrot, el charlestón y su moda en la Venezuela colonial (USB, Editorial
el vestir, el gramófono y la música en discos de vinilo de 78 RPM, las Equinoccio, 2007), Estampitas merideñas
revistas de farándula, el béisbol y el fútbol, los salones con orquestas (Instituto Merideño de la Cultura, 2010),
bailables, la avalancha de avisos publicitarios por doquier... Un mundo Revista Válvula: edición facsimilar (ULA,
otro con los habitantes de siempre. 2011), Estampitas guayanesas (UNEG,
Sin embargo, todo esto ocurría desde la paradoja de una moderni- 2016), Para una historia literaria desde la
zación sin libertad. complejidad. La historiografía de la lite-
Juan Vicente Gómez era el mandamás de ese entonces, el dictador ratura venezolana y sus tramas (Editorial
que gobernaba desde 1908, cuando dio el golpe de Estado a su com- Académica Española, 2017) y Posciu-
dades. Manual de uso para ciudadanos
padre Cipriano Castro, y que dejó de apretar el cuello del país con su
nostálgicos y esquizofrénicos (UCV, 2017),
enguantada mano de cuero en 1935, fecha de su muerte. entre otros. En el 2006 ganó el premio
En ese contexto apareció la revista Élite. único de la Bienal de Ensayo Enrique
Para comprender el significado de esta revista, su impacto en los ve- Bernardo Núñez. En el 2007, el concurso
nezolanos de aquel entonces, quizás sea más conveniente tramar un Cuentos sobre rieles y en el 2017 obtuvo
relato que nos exija algo de creatividad e imaginación, y nos muestre, el primer lugar en el premio de ensayo
en forma de cuento, la realidad acerca de aquellos asuntos. “Caracas 1567-2017”.
a su hermana, sino que se convierte en el rostro y Cassandra Clare, a su manera, explica algo simi-
corazón de la revolución en contra de la principal lar sobre Clary Fairchild, protagonista de la saga
figura de poder que hace que los juegos del hambre de Cazadores de sombras: los instrumentos morta-
sean posibles: El Capitolio. les, aunque ambos personajes sean tan diferentes.
Su personaje no es fácil de analizar, en parte por la Clary es también una joven que le toca cargar con
cantidad de contradicciones que tiene, característica una gran responsabilidad a corta edad. Sin embar-
que la vuelve uno de los personajes más humanos go, su entorno sea totalmente diferente al de Kat-
de los que estaremos analizando. Suzanne Collins, niss. Al contrario de «la chica en llamas», Clary vive
en una entrevista para la revista TIME explica que una vida normal hasta que el conflicto de la historia
una de las principales razones por las que Katniss aparece, mientras que Katniss vive en un entorno
es un personaje con el que muchas se identifica es hostil desde mucho antes de que fuese voluntaria
porque es imperfecta. Primero, la vemos intentando para participar en Los juegos del hambre. Esto ex-
matar al gato de su hermana, pero luego la vemos plica por qué, aunque ambas sean heroínas, tienen
ofreciéndose como voluntaria para tributo; esto la personalidades tan distintas. Clary es impulsiva, en
hace compleja y, sobre todo, el lector no siente que ocasiones infantil, extrovertida y piensa mucho me-
Katniss se encuentra en una posición de superiori- nos las cosas antes de actuar en comparación con
dad moral: es tan compleja y contradictoria como el personaje anterior.
cualquier otro ser humano (Grossman, 2013). Estas características son las que, precisamente,
Collins comenta algo similar para el The New York llegó a despertar rechazo por parte de los lectores
Times diez años después del lanzamiento del pri- en su momento. En 2013, un usuario de la plata-
mer libro, enfatizando de nuevo lo imperfecta que forma Tumblr comentó que el personaje de Clary
es Katniss y las contradicciones que presenta como le parecía «fastidioso»: «I know clary is the main
persona debido a los eventos traumáticos que le ha character but is she meant to be a little annoying?
tocado vivir a tan corta edad: I love the books, I just can’t stand her thought pro-
cess». Cassandra Clare, quien siempre ha sido muy
She was one of those kids who had had great res- activa en redes sociales al momento de hablar de
ponsibility thrust on them at too early an age, and sus libros, aprovechó la oportunidad para hablar so-
it had formed her. So there’s some ways in which bre el personaje y por qué le ofendía que usaran la
she’s very mature and some ways in which she’s palabra «fastidiosa» para referirse a Clary (y perso-
extremely immature for her age (Levithan, 2018). najes femeninos en general): «She is meant to be
buscado, pero que les tocó vivir. Además, comparten Clare, C. [cassandraclare]. (2013). Look, it’s okay
características de su desarrollo con el arquetipo y via- if you don’t like Clary. Tumblr. [Link]
je del héroe propuesto por Joseph Campbell. [Link]/post/41803400259/i-know-clary-is-
the-main-character-but-is-she
Ver estas características e historias tradicional-
mente de héroes masculinos ser protagonizadas Clare, C. [cassandraclare]. (2015). Your friends
por mujeres y, además, mujeres jóvenes, generó are playing that old game of trying to outsmart the
sin duda un sentido de identificación, empatía y re- way magic rules work Tumblr. [Link]
presentación que las jóvenes lectoras no habían po- [Link]/post/105021226884/the-girl-at-the-
dido vivir antes. Tal como explica la escritora Raquel center-of-the-story
Brune para El Periódico de España, «Tener referen- Grossman, L. (2013). The Hunger Gamemakers:
tes en los que poderte mirar te valida, pero también Interview with Author Suzanne Collins and Direc-
abre un mundo de posibilidades» (Cano, 2022). tor Francis Lawrence. TIME. [Link]
Este boom de heroínas en la literatura juvenil re- com/time/magazine/article/0,9171,2157467,00.
presenta un antes y un después en el género, así html
como en la generación de lectoras adolescentes que Hogwarts Professor (01 de noviembre de
llegaron a leerlas. Es un reflejo del rechazo a los 2013). Veronica Roth responds to fandom anger
estereotipos que comenzaba a vivirse en la socie- about Allegiant. [Link]
dad, y tal como indica Brune más adelante en la [Link]/veronica-roth-responds-to-fandom-an-
misma entrevista, así como en el 2010 comenzaron ger-about-allegiant/comment-page-1/
a verse más protagonistas mujeres, en los 2020 se Levithan, D. (2018). «Suzanne Collins Talks
comenzará a ver representación de muchos otros About ‘The Hunger Games,’ the Books and the Mo-
colectivos que, hasta ahora, habían quedado fuera vies». The New York Times. [Link]
de la literatura (Cano, 2022). com/2018/10/18/books/suzanne-collins-talks-
Personajes como Katniss, Clary y Beatrice fueron
about-the-hunger-games-the-books-and-the-mo-
parte del nacimiento de los personajes femeninos
[Link]
complejos y protagónicos que, además, desafiaban
Riestra-Camacho, R. (2018) «Recodificación
los estereotipos de feminidad y los roles de género,
del género a través de la heroína distópica:
representando finalmente a las mujeres y adoles-
análisis de Divergente» (2014). Verbeia. Re-
centes que, hasta entonces, no habían podido iden-
tificarse y sentirse validadas por un protagonista. vista de estudios filológicos, (3), 118-131. ht-
tps://[Link]/servlet/articulo?codi-
Referencias: go=6967760
Roth, V. (2021). «I killed the beloved hero of
Cano, S (2022) «Explosión de heroínas en la li- my books, and reader reactions were intense.
teratura juvenil: “Los estereotipos nos causan re- Would I do it again?». Salón. [Link]
chazo”». El Periódico de España. [Link] com/2021/06/05/i-killed-the-beloved-hero-of-
es/es/cultura/20220602/heroinas-literatura-juve- my-books-and-reader-reactions-were-intense-
nil-estereotipos-escritoras-13757334 would-i-do-it-again/
triada de miradas. Leemos: «sombrea / él sombrea vemos un teclado por el que se pasean los dedos de
autorretratos // impúdicos / virginales / sedosos // un joven, como si meditara las palabras…» (p. 81).
[Seleccionar todo > Nueva carpeta > Renombrar: Todo duró una noche, el libro es una secuencia que
para ti]… [Cargando… 15%]…» (p. 13) y más ade- comienza con la escritura y cierra con el escritor bo-
lante: «Querrás conquistar las falencias de un hom- rrando y abandonando lo que teclea en la pantalla:
bre, de mil hombres, un ejército de hombres rotos lo no dicho se queda suspendido entre la expecta-
a tu mando, y sentir cada uno de sus clics sobre tu tiva del lector.
carne» (p. 14). El segundo se desarrolla como una
nostalgia hablada, la búsqueda de Kenji, el desti-
natario del correo, de las imágenes, del amor: «Te Las tonadas
busco en mi historial de navegación, / en mi ban-
deja de entrada… Google Search: [kenjikinomoto@
[Link]]… Compro una libreta solo para escri-
bir tu nombre / y tacharlo al final…» (p. 17, 18 y Noé nos propone en Corazón lleno de liquen una
19). El tercero es una conversación digital en la que poética digital, irreverente, cinematográfica y con
la métrica vuelve a entrar en tensión entre la imper- lazos intertextuales que dialogan con otras obras,
sonalidad de un chat, el uso de jergas, el verso libre además de la visión del hombre que busca fundirse
y la prosa poética, todo para retratar a dos hombres en otro y las mujeres que recorren sets repetidos o
desglosando sus deseos: «*Ventana Emergente de aceras de ciudades invariables. Estos son factores
Messenger* / Éfebo ha iniciado sesión… Hola bebé textuales, pero hay algo más. El pasado 7 de di-
/ Ola mi vida <3… Kenji Kinomoto está escribien- ciembre del 2024 se lanzó Corazón lleno de liquen
do...» (p. 27). (Original Soundtrack) en plataformas digitales; el
«Virus» y «Holograma» son poemas que no ape- poemario tiene una banda sonora original y eso ya
lan a la textualidad de lo digital, la voz poética pa- lo singulariza mucho más. No es el libro-disco So-
reciera cuestionar la frontera entre un hombre y su norámica: Paisaje sonoro venezolano en 11 temas
avatar: «¿Cómo te digo, mi rey Pigmalión, / que de Tibisay Guerra, con arte de Starsky Brines, en
sigo siendo un artificio, / que no soy más que un el que se musicalizan poemas de poetas venezo-
bucle de ventanas emergentes / multiplicándose en lanos. Tampoco es un soundtrack como el de la
tu pantalla?» (p. 38) y más adelante: «Pero ¿qué novela Santiago se va (Libros del Fuego, Caracas,
haré cuando no quede diferencia / entre mi nombre 2015) de José Urriola que aparece al final como
y un nickname?» (p.38). Esa suerte de cuestiona- un código QR para que el lector escuche ciertas
miento sobre la identidad que se diluye en el olvido canciones. Un corazón nos lleva a otro, de lo tex-
del internet, tiene su estrambote en un holograma, tual vamos a lo musical y viceversa, la propuesta
la materialización final del avatar en lo real, lo vi- estética es otra, se renueva, dialoga con sus pre-
sible fuera de una pantalla: «Hay frío en la habi- cedentes, inspira canciones y se deja musicalizar.
tación y en el dispositivo / que me contiene. // En Aparte de escribir un poemario, Noé también
sus metales y circuitos yace mi alma, / código co- orquestó una banda sonora para su libro con
rrupto hecho para crecer como hongo / e infectarlo músicos venezolanos: Briggite Olivares, Laura
todo…» (p. 57). La digitalización de la voz poética Gil, Gay Silence, Mortus Stella, Lienzos, Puer-
se completa, ya no hay tecnicismos sobre procesos toazul, Amarrrawrrr, Psykopaty, Nuwanliss,
que controla en la computadora o el amor que se Moru Karu y Lorena Orlando. La diversidad que
esconde en la red, ahora nos habla desde una iden- atraviesa el libro, también está en el disco;
tidad fundida que conduce pulsos y comandos por desde el dreampop hasta el noise, todo suena y
un cuerpo otro. Este es uno de los rasgos más atre- dialoga con la página desde el silencio que es-
vidos del poemario, apelar al lenguaje de progra- cucha y gesta notas musicales. Algunos artistas
mador y trastocar esos automatismos con versos y montaron videos musicales y lyric videos sobre
párrafos desgarrados. sus temas, lo que nutre la propuesta musical y
«El fin del amor» es el último poema del libro, una visual, más allá de las diferencias entre la por-
coda, versos que se van acumulando y deformando tada del libro y el disco. Los artistas leyeron al
hasta ser prosa poética y volver a la libertad del poeta y sus poemas franquearon la frontera de
verso libre. El poeta nos dice: «Este poema no es la partitura.
más que un –extraño hurto– la precuela de una Corazón lleno de liquen es un poemario atrevido,
historia que aún no existe…» (p. 79), aparece una un fotograma tambaleante, un disco para descubrir
nueva mujer, Felicia, y la voz poética la presenta voces y un resquicio en la pared para escuchar a
como una amiga. Después viene el fin de la pelí- los poetas venezolanos que trabajan y se empeñan
cula/poemario: «Interior, luz diurna, plano detalle: en escribir, sorteando tanta orfandad.
La Operación Orquídea y
el golpe de estado contra el
presidente Carlos Andrés Pérez
Sigfrido Lanz Delgado
CAP I
as dos veces que Carlos Andrés Pérez ejerció la presidencia
de Venezuela mantuvo una conducta principista en política
internacional. En el caso latinoamericano abogó por la inte-
gración económica de los países de este continente, por el
fortalecimiento del sistema democrático, por la defensa de los de-
rechos humanos y por el respeto del sistema de libertades. Nada lo
apartó de este camino. Gumersindo Rodríguez, Ministro de Planifica-
ción del primer gobierno de Pérez así lo atestigua, en la biografía
económica que publicó del mandatario. «Carlos Andrés Pérez, asegu-
ra el escritor, concretaría la posición democrática nacionalista del país
en el concierto del Tercer Mundo, que en nuestro continente se expre-
só en el apoyo al derrocamiento de la tiranía somocista en Nicaragua,
en la acción soberana de Panamá sobre el control del Canal, y en la
distensión de las relaciones entre Cuba y el resto de América Latina
con el propósito de facilitar en el mediano y largo plazo la inserción de
este país a la comunidad de naciones democráticas» (Los gobiernos
de Carlos Andrés Pérez, 2013: 182).
En las negociaciones entre el gobierno norteamericano, encabeza- Sigfrido Lanz Delgado
do primero por el presidente Gerald Ford y luego por Jimmy Carter,
y el gobierno panameño, presidido por el general Omar Torrijos, la Licenciado en Educación, mención
intervención del presidente Pérez fue determinante para que Panamá Ciencias Sociales, egresado de la UC,
logrará recuperar la propiedad sobre el canal transoceánico que cruza (1981). Con estudios de Especializa-
ción y Maestría en la Universidad
su territorio. Carlos Andrés fue la fuerza motora que tras bastidores
Santa María (1987); además de haber
se movió para que los países involucrados y sus respectivos gobiernos realizado cursos de postgrado en la
firmaran los acuerdos sobre el canal: López Michelsen por Colombia, Universidad de La Habana (1995);
Daniel Oduber por Costa Rica, Omar Torrijos por Panamá y Jimmy Universidad de Carabobo, (1999); Uni-
Carter por los [Link]. Así fue como, el 19 de abril de 1978, el senado versidad Central de Venezuela (2003);
norteamericano aprobó por mayoría el Tratado del Canal que regre- y la Universidad del Zulia, (2008); ha
saba a Panamá ese pedazo de territorio tan importante para el país. publicado trabajos históricos y educa-
Este grupo de naciones se reunió por vez primera en 1975, en la isla tivos en revistas de ciencias sociales
de Contadora, dando lugar al nacimiento del Grupo Contadora que venezolanas (TERE, Mañongo, Ensayo
tanta relevancia jugó en la región a favor de la paz y la instauración y Error, Kaleidoscopio, y Copérnico,
entre otras); columnistas en diarios
de gobiernos democráticos.
de circulación del Estado Bolívar, y ha
También en Nicaragua, país afectado por una cruenta y larga guerra,
publicado: “Balance político del año
tuvo Pérez oportunidad de demostrar su condición de estadista e in- 36”; “Apuntes históricos de Upata”;
ternacionalista, al intervenir en la solución de ese conflicto que se de- “Ensayos de educación crítica”, y “La
sarrolló por más de veinte años en el territorio nica. Aquí desempeñó producción aurífera en Guayana en
rol protagónico en los años comprendidos entre 1975 y 1979, cuando el siglo XIX”. Se desempeñó como
se intensificó la lucha del Frente Sandinista de Liberación Nacional docente de la Universidad Nacional
(FSLN) contra la Guardia Nacional del dictador Anastasio Somoza, Experimental de Guayana desde 1987.
tantas veces le he visto hacer gala en la vida a la los cuales representaba a los sectores socioeconó-
hora de las buenas causas, tomó el teléfono y le micos más influyentes del país. Lo acordado previo
preguntó a alguna de las secretarias de aquel en- al triunfo era que, una vez derrocado el dictador
jambre que bullía puertas afuera a qué horas salía Somoza, debía convocarse a elecciones libres para
el domingo un avión hacia Caracas. Uno que fuera designar así, como resultado del voto de los ciu-
un jumbo, porque les tenía más confianza […]. Nos dadanos nicaragüenses, un gobierno democrático,
entendimos tan bien como para hablar por teléfono producto de la voluntad popular.
en lo sucesivo en un lenguaje cifrado que nunca Antes de que esto último ocurriera, y a poco me-
acordamos, donde los nombres clave eran biblio- nos de un año del triunfo, varios comandantes san-
teca, libro, páginas, autor, compilador, editor, ma- dinistas se separaron del gobierno e igualmente lo
nuscrito y pruebas de imprenta […]. El resultado hicieron varios integrantes del grupo de los doce.
de su entrevista con Carlos Andrés colmó nuestras La unidad alrededor del gobierno duró menos de
esperanzas. Apenas liberáramos la primera ciudad, doce meses. Igual tiempo duró la paz. La guerra
Venezuela reconocería al gobierno revolucionario se encendió de nuevo y esta vez fue más cruenta
[…]. Cuando poco después me tocó tratar a Carlos que la anterior. Ahora se involucró directamente el
Andrés, me di cuenta de que era un conspirador gobierno norteamericano, dando un fuerte espalda-
de agallas, dispuesto a correr los riesgos que na- razo a los combatientes antisandinistas. Entre 1981
cen de un buen complot y a dejarse seducir por y 1989 se mantuvo el conflicto bélico en ese país.
sus atractivos. Quizás una de las cosas que más lo Y de nuevo se involucraron los gobiernos de Costa
ha perjudicado en la vida, siendo un político bien Rica y Honduras, que se convirtieron en base de
curtido, es precisamente su entusiasmo y su gene- operaciones, ahora de los batallones Contra.
rosidad para ayudar a otros a ganar causas con fu- En medio del conflicto, el gobierno de los coman-
turo, o de antemano perdidas, sin llevar cuentas». dantes sandinistas aceptó realizar elecciones pre-
(1999: 101-102). sidenciales y legislativas. Una concesión a favor de
Más adelante, en el mismo libro, agrega Sergio la paz que, sin embargo, no se consiguió. A fines
Ramírez: «Carlos Andrés Pérez recibió a Felipe Mán- de 1984 se realizó el evento comicial que gana la
tica (otro emisario del sandinismo) en el Palacio de formula integrada por Daniel Ortega para la pre-
Miraflores. De esa reunión resultó su promesa de
darnos cien mil dólares mensuales, y los primeros
me los entregó Chuchú Martínez en una habitación
del Hotel Cariari de San José (Costa Rica), traídos
desde Panamá en su avioneta destartalada de alas
de lona. Llevé el dinero tal como venía, acomodado
en fajos sin mácula dentro de un maletín ejecutivo,
para que los miembros del Grupo de los Doce, que
aguardaban en la casa de Tito Castillo en San Rafael
de Escazú, pudieran verlo […]. Cada mes, nuestro
ministro de Finanzas en la sombra, el doctor Cuadra
Chamorro, debía viajar a Caracas acompañado de
un escolta, a recoger el dinero que le entregaban en
el despacho del ministro del Interior, Octavio Lepa-
ge» (p. 106).
El día 19 de julio de 1979 entraron triunfantes
las tropas sandinistas a Managua. Veinticuatro ho-
ras después lo hacen los miembros de la Junta de
gobierno, escoltados por columnas guerrilleras. La
Junta estaba dirigida por Daniel Ortega, coordina-
dor del Frente, e incluía a otros cuatro miembros:
el escritor Sergio Ramírez, que luego será vicepre-
sidente, Violeta Barrios de Chamorro, viuda del
asesinado líder de la oposición no-guerrillera Pedro
Joaquín Chamorro y dos empresarios más. En la co-
mandancia del Ejército Sandinista estaban los jefes
militares de los nueve grupos guerrilleros que lo in-
tegraban. Algo parecido ocurrió con el gobierno. Se
conformó con unos doce miembros, cada uno de
monto de 600 mil dólares, en boletos aéreos, hote- Para lamento de todos los venezolanos, no todo
les, comidas, sueldos, etc. Se gastó en una misión lo que ocurriría después en nuestro país fue pre-
de policías venezolanos en Nicaragua. Esos cuaren- visto ni sometido a los cálculos y controles de los
ta policías, entre los cuales estaba Freddy Bernal, aprendices de brujo. Lo que sobrevino fue el parto
actual gobernador del estado Táchira, cumplían una de los monstruos, la explosión de la verdadera y
misión de Estado: en primer lugar, garantizar la se- única caja de Pandora, envuelta como regalo, no
guridad de la presidenta Violeta Chamorro, y, en de Zeus, sino de Lucifer, el Dios de las tinieblas.
segundo lugar, contribuir al apuntalamiento del del Y desde entonces, henos aquí a los venezolanos,
sistema democrático nicaragüense, un país centro- padeciendo las encendidas llamaradas de la trage-
americano y caribeño, región cuya estabilidad polí- dia infernal que padecemos desde hace más tres
tica incumbe a los venezolanos directamente. Y fue décadas. «Quiera Dios que quienes han creado este
precisamente porque incumbe e importa bastante conflicto absurdo no tengan motivos para arrepen-
a nuestro país la estabilidad política económica y tirse», fueron las premonitorias y últimas palabras
social de esa vecina región, que Carlos Andrés Pérez pronunciadas por Pérez al despedirse de Miraflores.
se involucró en gestiones conjuntas con otros go- Por allí están los números demostrativos de la
bernantes extranjeros, con el interés común de lo- tragedia abrasadora desplegada sobre cada punto
grar la paz en la región y ayudar a fijar bases firmes de la geografía venezolana. Y claro es que estamos
para el sistema democrático en cada uno de esos demasiado arrepentidos de habernos dejado con-
países, Nicaragua entre ellos. Noble y pertinente vencer por la pérfida campaña que nos condujo a
misión aplaudida y respaldada por los venezolanos cometer fatales equívocos. Quien escribe es uno de
honorables, no así por los abundantes maquinado- los hoy arrepentidos. Cierto. Me arrepiento de ha-
res y calculistas de la política, prestos siempre a la ber contribuido con mi voto a elegir a Hugo Chávez
trapisonda, a la zancadilla, a la felonía. presidente de la República de Venezuela. Ha sido
La acusación, el juicio y la sentencia a Carlos An- éste el más grande error cometido en mi vida.
drés Pérez, como queda demostrado en las presen- Ahora volvamos a Pérez. Cumplida la pena de dos
tes líneas, fue a todas luces una burda farsa, resul- años de cárcel, en septiembre de 1996, el expresi-
tado de un complot para sacarlo de la presidencia dente retomó sus actividades políticas. No se consi-
de la república y anularlo como figura política na- deraba un hombre destruido ni apagado. En ocasión
cional e internacional. Se le quiso presentar como de las elecciones para integrar el Congreso Nacional,
el más vil corrupto, el más inescrupuloso, el más pautadas para diciembre de 1998, se postuló como
inmoral. Para estos fines se desató en su contra candidato a senador por el estado Táchira, en la lis-
una campaña plena de embustes, especulaciones, ta presentada por la organización política Movimien-
denuncias infundadas, estrafalarias, absurdas. Se to de Apertura y Participación Nacional, fundada por
engañó a los venezolanos. Sus principales promo- él. Y resultó electo como miembro del nuevo congre-
tores, José Vicente Rangel, Ramón Escobar Salom, so. Pero no duraría mucho tiempo en ese puesto ya
Arturo Uslar Pietri, Gonzalo Rodríguez Corro, Jesús que, en agosto de 1999, el congreso fue suspendido
Petit da Costa, Rafael Caldera, Alfaro Ucero, es- con motivo del proceso constituyente impulsado por
taban contestes de la fraudulenta tramoya. Pero el presidente Chávez. De hecho, Pérez presentó su
no les importó. Pudieron más los cálculos políticos candidatura para la constituyente, pero la elección
de algunos de ellos, las amarguras personales de del 25 de julio de 1999 no lo favoreció. Quedó fuera
otros, las envidias del resto. del espectro del poder político nacional.
Ahora era Chávez quien dirigía la cacería. Se acu-
só de nuevo a Carlos Andrés de mantener en el
extranjero cuentas bancarias mancomunadas con
su pareja Cecilia Matos. Ahora sí era verdad que
la persecución se presentaba con grandes peligros.
El móvil era la venganza política. Chávez no podía
aceptar que quien lo había derrotado en la rebelión
militar de 1992 estuviera allí cerca, en el Congreso
Nacional, vigilando sus ejecutorias y opinando so-
bre ellas.
A mitad de diciembre de 2001 dos fiscales del
Ministerio Público, en contubernio con un Juez de
Primera Instancia del Área Metropolitana de Ca-
racas, emitieron la orden de arresto contra Car-
los Andrés y Cecilia Matos, por el asunto de las
deja rastros visibles. Lo normal y correcto es que La filtración hacia el espacio público de la infor-
ese dinero pase directo y en efectivo de las bóvedas mación del cheque ocurrió en 1992, cuando Ruth
del BCV a la bóveda asignada en las instalaciones de Krivoy había asumido la presidencia del BCV. La
del Banco, al Ministerio de Relaciones Interiores, copia del cheque a nombre de la Secretaría de la
instancia encargada de manejar exclusivamente lo Presidencia fue entregada por Asdrubal Grillet al
concerniente a la partida secreta. Pero esto no fue periodista José Vicente Rangel, en noviembre de
lo que hizo Asdrúbal Grillet, un funcionario experto 1992, y a partir de allí comenzó el escándalo con el
en estos trámites, que acumulaba varios años de tema de la partida secreta, que agregó más leña a
servicios profesionales en el BCV y, por tanto, co- la conspiración ya avanzada, y dio pie para iniciar
nocedor de la infracción cometida. un juicio contra el mandatario, que lo sacó meses
El cheque en cuestión, elaborado en marzo de después de la presidencia de la república.
1989, y cuya copia guardó el funcionario señala- Pedro Rosas Bravo, economista venezolano,
do, lo mantuvo varios años a buen resguardo, en quien ejerció la vicepresidencia del Banco Central,
espera de la mejor oportunidad de utilizarlo. Y el y fue también Ministro de Hacienda entre 1986 y
propósito era hacer mucho daño. La oportunidad 1993, denuncia en su libro, referido a la crisis ban-
de utilizarlo se presentó el año 1992, después de caria venezolana de 1992-1993, la complicidad de
las dos intentonas golpistas, ejecutadas por mi- las principales autoridades del BCV en el manejo
litares insurrectos, a las órdenes del coronel del irregular de la información concerniente a la par-
ejército, Hugo Chávez Frías. El país se conmocionó tida secreta. Asegura Rosas Bravo que la posición
y en tal circunstancia entraron a jugar rol protagó- asumida por la dupla Krivoy-Bello se debió a su
nico los enemigos de la democracia y del gobierno «condición de adversarios políticos del presidente
de Pérez. Y en el Banco Central de Venezuela ha- Pérez (ya que) ambos (se oponían) a las medidas
bía en ese momento altos funcionarios, adversa- adoptadas durante su segundo gobierno» (Rosas
rios del presidente Pérez, totalmente opuestos a Bravo, 2023: 15). Y agrega Rosas otros elementos
las políticas económicas contenidas en el programa a su denuncia: «Durante el período en que el BCV
de gobierno El Gran Viraje, dispuestos a incorpo- fue dirigido por la dupla Krivoy-Bello, entre me-
rarse a las acciones desestabilizadoras que en ese diados de 1992 y mediados de 1995, se ocultaron
momento adelantaba una coalición integrada por los hechos irregulares cometidos por los funciona-
políticos, empresarios, banqueros, medios de co- rios que atendieron los trámites relativos a la par-
municación, militares e intelectuales. En esa coa- tida secreta; se protegieron y asesoraron a dichos
lición destacaban: Rafael Caldera, Ramón Escobar funcionarios para desviar las sospechas sobre el
Salón, Arturo Uslar Pietri, José Vicente Rangel, Al- manejo irregular de los fondos de la partida secre-
faro Ucero, Gonzalo Rodríguez Corro, presidente ta hacia la presidencia de la República y sus mi-
del TSJ, y otros. nistros de Relaciones Interiores y de la Secretaría
En el Banco Central de Venezuela, su presiden- de la Presidencia, y para avalar la falsa acusación
te, el doctor Pedro Tinoco había acompañado sin contra el doctor Rodríguez Aznar, primer vicepre-
objeción el programa de gobierno del presidente sidente del BCV durante la presidencia del doctor
Pérez. Tinoco era un profesional con mucha exper- Tinoco, y así ocultar a las autoridades competentes
ticia del mundo financiero nacional e internacional. la identidad del funcionario que entregó a José Vi-
Hasta su designación en la presidencia del Banco cente Rangel copia del cheque erróneo a nombre
Central, en 1989, ocupaba la gerencia general del del Ministerio de la Secretaría de la Presidencia. El
Banco Latino, la institución financiera privada más funcionario informante fue Asdrúbal Grillet, Jefe de
importante de Venezuela. Lamentablemente enfer- Tesorería del BCV». (Rosas Bravo, 2023: 17).
mó y falleció el 31 de marzo de 1992, cuando en
nuestro país habían despertado los demonios que
barrerían las instituciones republicanas, que tantos CAP IV
esfuerzos y años habían costado.
Luego de la muerte del doctor Pedro Tinoco, fun- La trama del complot urdido contra el presidente
cionario de plena confianza del presidente Pérez, Pérez comenzó a armarse después de los sucesos
que apoyaba su proyecto de modernización de la del Caracazo, en febrero de 1989. Cogió fuerza en
economía venezolana, fue designada para el cargo, el transcurso del año 1992, como consecuencia de
la doctora Ruth de Krivoy, acompañada de Omar las dos intentonas de golpes de estado cometidas
Bello, en la primera vicepresidencia, y de Eddy Re- por militares, comandados por Hugo Chávez Frías.
yes Torres, en la segunda vicepresidencia. Finalmente se deslizó por pista libre a inicios de
1993, una vez que se dieron a conocer los cheques rio, a la luz de los acontecimientos que se desarro-
emitidos en el Banco Central con fondos pertene- llaron luego en nuestro país en torno a este asun-
cientes a la partida secreta. to. Sospechoso, viniendo del Fiscal General de la
El 8 de noviembre de 1992 José Vicente Rangel República, un profesional del derecho, conocedor
publica su columna en la que denuncia la rectifica- a fondo de la materia constitucional, enterado por
ción. Y un día después, el 9 de este mismo mes, tanto de los delitos en que incurriría el funcionario
Andrés Galdó, un columnista de los periódicos del estado venezolano que publicara información
El Universal y El Nacional, reitera la denuncia de concerniente a la partida secreta. Sin duda, el fis-
Rangel. Pero le añade una picante coletilla. Afir- cal formaba parte de la intriga que se urdía contra
ma que los dólares fueron despilfarrados en Nica- el presidente. En su temprano pronunciamiento
ragua, para ayudar al gobierno de Chamorro. Al está la prueba de su complicidad.
día siguiente, el mismo columnista, pronuncia otra El año siguiente, en medio de ese tremedal de
versión del uso de los dólares. Dice ahora que los dimes y diretes, siendo once marzo de 1993, pro-
250 millones de bolívares no fueron utilizados en cede el Fiscal Ramón Escobar Salom a consignar
gastos de seguridad, sino que se cambiaron a dó- ante la Corte Suprema de Justicia una solicitud de
lares y se guardaron en una caja de seguridad del antejuicio de mérito por malversación y peculado
BCV a nombre del presidente CAP. Así, quedó la en contra de Carlos Andrés Pérez, presidente de la
sospecha en el ambiente de que, en esa operación república, contra Alejandro Izaguirre, ministro de
de cambio de bolívares a dólares preferenciales, se Relaciones Interiores, y contra Reinaldo Figueredo
había generado una ganancia especulativa a favor Planchart, ministro de la Secretaría de la Presiden-
de CAP por casi mil millones de bolívares. En los cia.
días y semanas siguientes, la prensa venezolana En los pasillos políticos de Venezuela era de so-
machacó hasta la saciedad tal matriz de opinión, bras conocida la malquerencia del fiscal hacia el
de manera que en cada rincón del país se llegó a presidente Carlos Andrés Pérez. El origen de la
la conclusión de que el presidente Pérez se había misma se remonta a los tiempos del primer go-
robado unos reales de los venezolanos. bierno de Pérez, cuando Escobar Salom se desem-
En el complot estaba comprometido el Fiscal Ge- peñara como canciller de la república.
neral de la República, Ramón Escobar Salom. Por El último año de su primer mandato, el presiden-
esto fue que tal funcionario, bien temprano, el día te decidió cambiar su gabinete ministerial, inclu-
18 de mayo del año 1992, seis meses antes de la yendo a su canciller. A Escobar Salom le disgustó
denuncia publicada por José Vicente Rangel, pro- su salida del gabinete y juró cobrársela. «Esa ver-
nunció un llamativo comentario sobre la partida sión suya, nos dice CAP, según la cual lo destituí,
secreta. Afirmó esa vez el fiscal que el uso de la es un recurso para aliviar su vanidad. En realidad,
partida secreta no debía ser tan secreto. Exacta- se trató de un error cometido por él […] Yo quería
mente dijo: «la partida secreta del Ministerio de terminar mi mandato con un canciller de Acción
Relaciones Interiores es susceptible de investiga- Democrática […]. Había escogido a Simón Alberto
ción por la Fiscalía. Exigiremos información sobre Consalvi para el cargo […]. Después de un tiempo
ella al Ministerio». Un muy sospechoso comenta- en silencio dijo que yo lo había destituido» (Memo-
rias proscritas, 2006: 378).
En conocimiento de tal ojeriza fue que David
Morales Bello, viejo militante del partido AD y
miembro de su Comité Directivo Nacional (CEN),
en ocasión de realizarse la reunión del Comité
Operativo en La Casona, le advirtió a Carlos An-
drés Pérez, recién instalado en la silla de Miraflo-
res por segunda vez, acerca de la inconvenien-
cia de designar a Escobar como Fiscal General
de la República, cuando el nombre de éste fue
propuesto como candidato para ese cargo. Allí
le dijo: «Presidente, si usted permite el nom-
bramiento de Escobar como fiscal, recuerde que
será enjuiciado» (Memorias…, 2006: 379). Eran
los primeros días del mes de febrero de 1989.
«Yo me reí, ante aquella advertencia de Morales
Bello. No le hice caso», fue la reacción de Pérez.
La premonitoria advertencia no fue considera- y nueve dólares) estaban depositados en las cajas
da y Ramón Escobar Salom fue designado Fiscal. de seguridad que el MRI tenía en el BCV. Ni habían
Se mantuvo en el cargo todo el tiempo que tuvo sido malversados ni mucho menos robados.
Pérez en la primera magistratura. Y cuando falta- Al siguiente día, el presidente Pérez toma la deci-
ban pocos meses para que se cumpliera el tiempo sión de apartarse de su cargo. Ya tiene suficientes
reglamentario del mandato presidencial, procedió pruebas de que el proceso judicial que se le sigue
Escobar a ejecutar su amenaza. Esperó agazapa- es político y no jurídico. Sabe que no saldrá ab-
do durante 5 años para cobrarse el viejo agravio, suelto del mismo, tal como se lo había advertido su
hasta cuando vio que en la confabulación contra abogado defensor doctor Alberto Arteaga. «Hubie-
su adversario se había sumado gente muy pode- ra preferido otra muerte», fueron las palabras con
rosa, y cuando la presa estaba acorralada, débil y las cuales se despidió de Miraflores.
casi sola. En este momento, hasta sus compañe- El mismo día de la decisión tomada por la Corte
ros de partido habían abandonado al presidente. Suprema de Justicia se publicó en la Gaceta Oficial
Al mismo tiempo, en la Corte Suprema de Justicia Nº 35.216 la suspensión del cargo del presidente,
estaban cuadrados los votos a favor de abrirle al estableciendo lo siguiente: «…en razón de que por
presidente un antejuicio de mérito. el ordinal 8° del artículo 150 de la Constitución, el
Temprano, en la mañana del día 4 de mayo de Presidente de la República queda suspendido del
1993, se publicó en algunos medios de comunica- ejercicio de sus atribuciones, invítese a la Cámara
ción venezolanos la propuesta de sentencia elabo- de Diputados a Sesión Conjunta para que se ju-
rada por Gonzalo Rodríguez Corro, presidente de la ramente como Presidente encargado de la Repú-
CSJ. Alguien la filtró a los medios, antes de que la blica al ciudadano Octavio Lepage, Presidente del
Corte la publicara oficialmente. Finalmente, el día Congreso. En acto posterior las Cámaras Legislati-
20 de este mismo mes, se dio a conocer la deci- vas, en sesión conjunta, determinarán la persona
sión de la Corte. Los jueces concluyeron que había que, conforme a las disposiciones constitucionales,
méritos para enjuiciar al presidente de la república debe ejercer las atribuciones y deberes del Presi-
y a dos de sus ministros, por el caso de los 270 dente de la República, en tanto dure la falta». En
millones de dólares de la partida secreta. Nueve acto posterior fue designado el doctor Ramón José
votaron a favor y seis se abstuvieron. Los votos Velásquez para completar el tiempo del mandato
salvados fueron los de Carlos Trejo Padilla, Aníbal presidencial.
Rueda, Cecilia Sosa Gómez, Héctor Grisanti Lucia- Quizá haya sido ese mes de mayo de 1993, el
ni, Luis H. Farías Mata y Alfredo Ducharne Alonzo. más largo en la vida del presidente Pérez. Y conste
Los nueve votos a favor pertenecieron a los magis- que había vivido amargas experiencias, como la
trados Gonzalo Rodríguez Corro, Alirio Abreu Bure- del 27 de febrero de 1989, como la del 4 de febrero
lli, Josefina Calcaño de Temeltas, Carmen Beatriz de 1992, y como la del 24 de noviembre de 1992.
Romero de Encinoso, Roberto Yépez Boscán, Rafael Pero ésta de ahora era por demás abrumadora y la
J. Alfonzo Guzmán, Hildegard Rondón de Sansó, enfrentaba casi solo.
José Juvenal Salcedo Cárdenas e Ismael Rodríguez Sabe Pérez que le vienen encima momentos acia-
Salazar. gos. Sus perseguidores no están satisfechos con lo
De acuerdo con la sentencia, el presidente y sus que han obtenido en su cacería sobre el presiden-
dos ministros incurrieron en los delitos de peculado
y malversación de fondos públicos. Lo sustantivo
de la sentencia expresa lo siguiente: «A los fondos
obtenidos (los 750 millones de dólares) se les dio
una aplicación diferente a aquella para la cual estu-
vieron originalmente destinados, tal es el elemento
constitutivo de la malversación; y por la otra, en
vista del cúmulo de irregularidades detectadas, no
se ha podido conocer a ciencia cierta el destino final
del grueso del dinero, lo cual conduce a que haya
necesidad de ir a juicio para poder establecer pro-
cesalmente si fueron o no destinados a beneficios
indebidos, en cuya hipótesis se estaría en presen-
cia de alguna de las figuras del peculado». Cuando
se publicó este documento, Rodríguez Corro sabía
que buena parte de esos fondos (catorce millones
setecientos cuarenta y un mil trescientos setenta
cho tiempo en ese puesto ya que, en agosto de documentación probatoria la existencia de tales
1999, el congreso fue suspendido con motivo del cuentas. Fueron otras de las tantas argucias de
proceso constituyente impulsado por el presidente los leguleyos.
Chávez. De hecho, Pérez presentó su candidatura Para este momento, los perseguidos de Chávez ya
para la constituyente, pero la elección del 25 de estaban en el extranjero, lejos de los tribunales, de
julio de 1999 no lo favoreció. Quedó fuera del es- los jueces y policías de su gobierno. Pérez y Matos
pectro del poder político nacional. se residenciaron algunos meses en República Do-
Ahora era Chávez quien dirigía la cacería. Se acu- minicana. Luego, en 2003 pasaron a Nueva York,
só de nuevo a Carlos Andrés de mantener en el donde vivieron algunos años, hasta que se residen-
extranjero cuentas bancarias mancomunadas con ciaron definitivamente en Miami, Florida, donde fa-
su pareja Cecilia Matos. Ahora sí era verdad que la lleció el expresidente Pérez el día 25 de diciembre
persecución se presentaba con grandes peligros. del año 2010. Contaba con 88 años de edad. Ese
El móvil era la venganza política. Chávez no podía día no se le ocurrió a Chávez otra cosa que profe-
aceptar que quien lo había derrotado en la rebelión rir impudicias nada apropiadas para la ocasión: «Yo
militar de 1992 estuviera allí cerca, en el Congre- no pateo perro muerto, y no habrá luto nacional
so Nacional, vigilando sus ejecutorias y opinando porque hoy murió un corrupto, un dictador», fue-
sobre ellas. ron las palabras pronunciadas esa vez por el pre-
A mitad de diciembre de 2001 dos fiscales del sidente de la república. Los restos de Pérez fueron
Ministerio Público, en contubernio con un Juez de sepultados en Caracas, en el Cementerio del Este,
Primera Instancia del Área Metropolitana de Ca- el 4 de octubre de 2011. Ya para entonces Hugo
racas, emitieron la orden de arresto contra Car- Chávez estaba enfermo de cáncer. Moriría dos años
los Andrés y Cecilia Matos, por el asunto de las y dos meses después, cuando apenas contaba con
cuentas mancomunadas. Nunca se demostró con 59 años de edad.
El barco se ancló en el muelle provisional de Si- muelle, todos esos marineros se venían al Cristófo-
dor. Y desde ese mismo momento se convirtió en ro. Se armaban tremendas fiestas. Venía gente de
el centro de la curiosidad de propios y ajenos. Las todos lados: alemanes, coreanos, japoneses.
experiencias vividas en el barco fueron muy diver- Una anécdota que vale la pena mencionar es que
sas y aquí recojo algunas de ellas: «ese barco dio en la puerta del clóset de un camarote había un gra-
para muchas cosas, la gente le gustaba mucho ir a bado que decía «I love you Gina Lollobrigida». Se
comer a los restaurantes, también se daban mu- investigó si en el barco aún existían los «Libros de
chos cursos allí. Yo recibí al menos dos cursos allí». Huéspedes» que suelen tener en todos los barcos
Yo mismo dicté unos cuantos cursos en el barco. de lujo, donde visitantes famosos dejan su firma
«Cuando teníamos visitantes siempre querían vi- y algún que otro comentario. Fue sorprendente la
sitar el barco, aunque fuera sólo desde lejos. A mí cantidad de famosos, incluyendo a Gina, que habían
personalmente me gustaba mucho visitar el bar- estado en el barco, lo cual le daba al barco una at-
co». «Tenías teléfono en el camarote para recibir y mósfera muy señorial.
hacer llamadas. Había salas de juego, piano, mesa Si algo en común quedó en la memoria colectiva
de ping pong, piscina, discotecas». «Traían artistas de los guayacitanos es que el barco cumplió con el
a presentarse en la discoteca. Yo vi allí a José Luis objetivo para el cual fue comprado. Fue una solu-
Rodríguez “El Puma” en un concierto inolvidable». ción efectiva, rápida y eficaz para el problema de
Hay un cuento de «El Puma» cuando se alojó en escasez de vivienda existente en Guayana durante
el barco y la camarera que venía a limpiar abrió el período de construcción del Plan IV de Sidor, y,
la puerta del camarote, lo vio y se desmayó; era además, se creó un hito urbano importante en la
a quien menos esperaba encontrarse allí frente a ciudad. Un sitio de visita obligada a todo aquel que
frente. viniera a Guayana. Su restaurante de primera clase
«El servicio en general era excelente. Toda la va- fue considerado uno de los mejores de ese tiempo.
jilla era italiana. En verdad era un lujo estar vi- Las fiestas, el bar y la discoteca fueron referencia
viendo allí. Lo llamaban la jaula de oro. En el barco de buena diversión.
se veían unos atardeceres sobre el río como en Muchos temas relacionados con el barco quedaron
ningún otro sitio en la ciudad». A pesar de que el fuera del alcance de esta anticrónica, aunque hay
barco estaba dentro del área industrial de Sidor, a uno relacionado con la leyenda negra acerca de la
la hora de almuerzo se llenaban todos los restau- vida disipada de algunos huéspedes y, por supues-
rantes, especialmente el de Paolo´s, que era de to, el trágico asesinato del administrador del barco,
primera clase. Parte de la diversión era cuando los ampliamente detallado en el libro del periodista To-
barcos que venían a traer mercancías para Sidor más Matos. Este escrito no hubiera estado completo
o venían a cargar sus productos atracaban en el sin este comentario final.
Los libreros:
María Nuria De Cesaris
Vladimiro (no recuerdo su apellido) y su Librería Internacional ubi- @marianuriadecesaris
cada en el Centro Cívico de Puerto Ordaz, quien los viernes al final Urbanista.
de la tarde me recibía con un café con su poquito de brandy y me in-
ESPECIALIDAD:
vitaba a compartir con un pequeño grupo de italianos, una conversa
Planificación y gestión urbana
sobre sus vivencias en la ciudad cuando todavía era un campamen- Urbanista con una Maestría en Adminis-
to. A ello se sumaba la entrega de una bolsa de papel con mi nombre tración Pública, con amplia experiencia
escrito en un lado que contenía las revistas Domus, L´Expresso y la en planificación urbana, participación
Settimana Enigmistica (que coleccionaba a la espera de sorprender ciudadana, comunicación comunitaria,
a mi papá en una de sus visitas). diseño y gestión de espacios públicos,
Oscar Quijada y sus Librerías Latina fueron visita obligada para ad- y reordenamiento de asentamientos
quirir las últimas novedades literarias, comprar cuadernos y lápices informales, con visión de género. Coor-
dinadora general de la Asociación Civil
para registrar toda la diversidad de cosas que venían a mi mente y Planurbe, en Ciudad Guayana, que se de-
anotar mis gastos. También fueron el lugar en el que se bautizaron dica a la planificación y gestión urbana.
libros de autores locales y nacionales y algo muy especial: celebra- Consultora en planificación urbana y en
mos los 50 años de nuestra ciudad en la entrada de la sede de la diseño y gestión de espacios públicos con
carrera Upata, con tortas aportadas por la gente. participación comunitaria.
Lucía Calabrese y la Librería (no recuerdo el nom- Ercole, un sitio elegante en el que disfruté de gra-
bre) en San Félix es también un hito, por la genti- tos momentos. Seguí también la construcción del
leza con la que Lucía, geógrafa de profesión, libre- Centro Ítalo-Venezolano, del cual Don Ercole fue
ra de vocación, me atendía. Especialmente fue un miembro fundador y motor, junto con otro grupo
punto de referencia cuando trabajé en la alcaldía de italianos.
en los primeros años de la década de los 90. Leonardo D´Adazzio, hijo de Don Ercole, que le
acompañó y heredó ese compromiso y pasión por
Los restauradores: la restauración y el vino… Grill House, Divinum y
Wong Orinokia fueron el escenario de muchos bue-
Don Ercole D´Adazzio, cofundador del restauran- nos encuentros donde se combinaban el vino, la
te Key Club, donde supe (pero no pude probar) buena mesa, el arte y diferentes cocinas del mun-
de su famosa Torta Alaska que acompañó muchas do. Con Leo aprendí a disfrutar de buenos vinos y
celebraciones de cumpleaños y aniversarios. Tam- participé en AMAVI (Asociación Mujeres Amantes
bién regentaba, junto a su hermano, la Licorería del Vino); resiento todavía no haber tenido la dis-
Leo, llena de una diversidad enorme de vinos y ciplina para formarme como sommelier a través de
otras bebidas alcohólicas de distinta procedencia; la formación ofrecida por la AVS (Asociación Ve-
entre ellas, las de un vino siciliano que un día me nezolana de Sommelieres) fundada por Leo en la
recomendó cuando le pregunté por un tinto para década de los noventa del siglo pasado.
recibir a mi papá... Duca di Salaparuta. Unos años Paolo (otro apellido que se ha perdido en mi me-
después conocí allí los noveles vinos de Bodegas moria) con su restaurante/discoteca en la carrera
Pomar, que puso a Venezuela en el mapa vinícola Guasipati, fue el destino de muchas de mis salidas
mundial y pude disfrutar de dos vinos chilenos que nocturnas con amigos, todas muy gratas, en medio
había etiquetado con su nombre y el de su esposa, de deliciosos platos y buena música.
Delia. Descubrí que existía un movimiento llamado
Slow Food y del cual Don Ercole era uno de sus Se ha acabado el espacio de esta columna… se-
promotores en Venezuela. Lo seguí en el tiempo guiré en la próxima publicación recordando a otros
viendo surgir las edificaciones emblemáticas que co-autores de ciudad que conocí y aprecié en Ciu-
construyó... como la Torre Guayana, la Torre Lo- dad Guayana. Mientras tanto, les ánimo a construir
reto y el Centro Comercial Anto, entre otras. En su propia lista a partir de sus vivencias en esta
una de esas edificaciones abriría su hermoso Club ciudad.
Cantos de la huida
Samuel Granado
La primera estación
En este viaje,
de idas y venidas,
el primero en bajar fue mi corazón.
Su lugar es el de la paz,
aunque ésta sólo quede
en un lugar ajeno,
distante. Samuel Granado
Samuel Jesús Granado Reinoza: nació
el 16 de julio del 2003, en el Hospital
Uyapar del municipio Caroní, Bolívar,
Lejos de este tenebroso y turbio mundo. Venezuela. Hijo de Jesús Granado y
Reina Reinoza. Graduado del Liceo
Robert Serra. Fue estudiante de Educa-
ción mención Lengua y Literatura de la
Universidad Nacional Experimental de
Guayana. Tuvo que suspender sus estu-
dios y probar suerte en otros parajes.
Cuando te vayas
Rosalía
Nicole Valentina Carrillo Agreda
aquella que junto a sus habilidades económicas lo nada la convenciera. Uno a uno fueron desapare-
harían candidato perfecto para cualquier mujer. Si, ciendo los adversarios, sintiéndome ya el caballo
sabíamos que Don Merchant había sido casado y ganador fuera ya de mi mente, egoísmos, sober-
que enviudó meses antes de yo entrar a la empre- bias y altanerías, imaginándome hasta el modelo
sa y que se quedó con una pequeña niña a la que del traje que el día de mi boda con Rosalía me pon-
envió a un internado hasta que cumplió la mayoría dría cuando sin previo aviso me acerque a su casa
de edad y no habiendo visto retrato alguno de la un día y entonces ¡Oh desastre!! ¡Desilusión! La
difunta no nos quedó más (y hablo en plural), que más terrible tristeza me invadió cuando por infaus-
suponernos que tal dechado de belleza se parecía ta mala suerte me tropecé con la noria, con la muy
a su mamá. terrible noticia, que mi Rosalía, mi adorada Rosalía
A partir de ese día comenzó para mí una tormen- a las mujeres prefería.
tosa ruleta que aunado a la competencia feroz y
encarnizada cuál cacería que día a día se des-
ataba protagonizada por todos los miembros
masculinos de la oficina, Julio traía flores,
Pepe chocolates. Parecía que cupido había
tomado de más y dentro de su resaca le
había dado por soltar al viento a diestra y
siniestra sus ponzoñosas flechas.
Y así fue señores que cuál caballero des-
cabalgado día tras día me inventaba las
maneras de atraer a mi ilustre Dulcinea
para hacerme compañía en mi quimé-
rica persecución de los molinos de
viento, sin que hasta el momento
—¿Qué te ocurre? —Le pregunté la última vez que —¿Te encuentras bien? —Preguntaron al unísono.
vino a traer comida. Ella no me respondió, sino que Esta era quizás su más graciosa característica: los
alzó vuelo hacia el horizonte que alcanzaba a ver dos hablaban siempre al mismo tiempo. Como yo
no podía hablar, tomé una rama que llevaba con-
desde mi posición. Esperé, pero no volvió.
migo desde el tercer día y empecé a escribir en el
No la volví a ver.
suelo. Los dos interpretaron muy bien el garabato
Al año ya me estaba muriendo de hambre; mucho
que trataba de parecerse al águila y a mí en el nido.
tiempo había sobrevivido de comer solo las ramas
Esperé desesperada alguna respuesta; intercam-
que le daban forma al nido. Fui agotando los re-
biaron miradas cómplices entre sí varias veces,
cursos que me regalaba esta comodidad hasta que, como si analizaran el estado en el que me encon-
una tarde, recuerdo, empecé a sentir un dolor pun- traba. De hecho, el cordero miró con tristeza las
zante desde la planta de mis pies cuando me le- heridas que me acompañaban.
vantaba, desde mis costillas cuando me acostaba, —Ven, síguenos. —Dijeron. Me llevaron a un lu-
desde mi espalda cuando me daba por contemplar gar un tanto más apartado del resto, serpenteada
el cielo bocarriba. Eran espinos, la base del hogar por un camino de tierra; el sol iluminaba con fuerza
del águila (tiempo después supe el significado de su y resplandecía sobre un manantial que brotaba de
existencia), y eran muy incómodas. Tanto, que al fin una gran roca. Tuve que abrir y cerrar mis ojos con
resolví salir para buscarla. fuerza varias veces para acostumbrarme al brusco
Coloqué un pie afuera, todavía aterrada ante la cambio del paisaje, uno que desafiaba por completo
idea de flotar en el vacío. Luego apoyé el muslo so- el concepto que tenía de divinidad. Empujándome
bre la esquina del nido; un buen rato permanecí en con dulzura hacia las aguas, exclamaron: «Deberías
aquella posición, dando grandes bocanadas de aire darte un baño mientras te buscamos algo de ropa»,
que, ocasionalmente, se mezclaban con los queji- y aún confundida, les hice caso. Me vi reflejada en
dos de mi situación y las heridas que me habían el espejo tan cristalino de su superficie. Era la pri-
producido los espinos. «Esto no es justo», exclamé mera vez que veía mi rostro.
cuando recogí valor suficiente para saltar otra vez. —Eres muy hermosa. —Dijo el cordero; la voz del
Había cerrado los ojos, por eso no recordaba mucho león se escuchó a lo lejos también. Estuve de acuer-
del descenso más que la sensación de rebotar entre do con ellos; no sabía lo que era ser hermosa, pero
árboles y enredarme entre hojas. De lo que sí esta- sí lo era, entonces tenía que ser algo bueno— Dinos,
ba segura era que, si antes las punzadas me habían ¿qué hacías en esas condiciones en un lugar como
hecho daño, al momento de tocar tierra apenas po- este?, ¿alguien te hizo daño?, ¿buscabas algo?
día respirar. Estaba viva, pero sin el águila a mi lado Quería responderles, pero mi voz simplemente no
salía, así que solo me limitaba asentir con fuerza
me sentía desnuda; o mucho peor: muerta.
mientras ponía aún más empeño en salir lo más
Comencé por llamarla por su nombre; me que-
pronto posible del agua.
dé sin voz intentándolo. Resolví, entonces, cami-
—¡Oh, discúlpanos! Creo que primero deberíamos
nar hacia adelante con la esperanza de encontrar
darte algo de comer y beber. Debes estar hambrien-
algún indicio de su paradero. Entretanto, pensé en
ta.
la enorme diferencia que había en el cielo y la tie- Con todavía más fuerza estuve de acuerdo. Luego
rra: allá arriba mi visión no tenía límites, pero aquí de la hora más relajante que había tenido en más
abajo apenas y lograban entrar unos cuantos rayos de un año, me encontraba vestida con lo que ellos
de luz; qué decir cuando oscurecía: me costaba ver denominaron «blusa» y comiendo con fervor un
mis propias manos. A la intemperie pasé las prime- exquisito hervido decorado con frutas y legumbres
ras cinco noches de esta forma, mientras buscaba de los alrededores. Rápidamente arrasé con todo
refugio debajo de las copas de los árboles más pe- lo que ellos pusieron frente a mí hasta que quedé
queños o debajo de un cúmulo de hojas que apren- satisfecha por completo. Había oscurecido para ese
dí a tejer a modo de sábana. Seguía con hambre, entonces. El león se había recostado a mi diestra
estaba herida. Lloré a causa de mi propia soledad, reposando su cabeza sobre mi pierna derecha; el
lloré por el paradero del águila, lloré hasta quedar cordero, por su parte, se mantenía erguido frente a
inconsciente. mí, con un aire de solemnidad que brillaba aún en
Entrada ya la mañana del sexto día me desperté medio de semejante oscuridad.
sin más opción que seguir caminando. Esta vez me —Estoy buscando al águila, —por fin pude decir.
encontré a un león con ínfulas de cordero junto Entre ellos intercambiaron esa mirada otra vez.
a un cordero que se creía león. Ellos notaron de —Hay muchas águilas que rondan por aquí. ¿Cómo
inmediato mi expresión, al parecer asustada, y se sabrás cuál de todas es la que estás buscando?
acercaron a mí. —Yo solo conozco al águila —dije sin vacilar.
Luego, un silencio que tan solo era interrumpido mi criterio lo era, pero la secuencia completa tras-
por el melifluo golpe del agua formando simétricas pasaba esta añoranza sin piedad. No sabía a cien-
ondas en el manantial, reinó el siguiente minuto; cia cierta lo sucedido después, pero sentía que ha-
en él, pude meditar con calma en la situación en la bía ensordecido para siempre, que había roto mis
que me encontraba. Llevaba casi una semana cami- cuerdas vocales de angustia y que mi cerebro había
nando sin rumbo tras un año sin saber nada de ella. dejado de funcionar. Para cuando sentía que había
Hasta no hace mucho me bastaba de ramas para recuperado control sobre mí misma, hallé que había
saciar mi apetito y cargaba con cicatrices y heridas muerto en ese preciso lugar. De ninguna forma, sin
nuevas que, probablemente, se habrían infectado embargo, me identificaba con él.
ya, porque aún después de haberme lavado sentía Mi último baluarte fue pensar en el águila y cómo
un incómodo cosquilleo por todo mi cuerpo. me traía comida todos los días, cómo volaba tan
También reparé en la apariencia del león y el cor- alto y miraba siempre más allá de lo que yo era ca-
dero. Eran tal y como me imaginaría de los dos, ex- paz de sondear. Su carácter, siempre fuerte, sereno
cepto que uno parecía comportarse como lo haría el y gentil, hicieron que la extrañara. «Ojalá fuese ella
otro; sin tomar en cuenta, además, de que los dos la dueña de esta textura y no este león», pensé.
siempre hablaban cuando el otro lo hacía. Parecían Seguía sin encontrar respuesta incluso tras haber
ser más bien un ser compartiendo dos cuerpos al recorrido cada rincón de mi consciencia en busca de
mismo tiempo. una. Quería volar, quería ser libre, pero: ¿qué liber-
—¿Cuál es tu nombre, querida? —Preguntaron. tad buscaba?, ¿de qué esclavitud huía?
—No lo sé, pero no creo que me haga falta uno —No lo sé. —Finalmente contesté.
—yo respondí. —Naturalmente, querida. —Añadieron, compren-
—Tienes razón en eso, pero hay una línea muy diendo a la perfección cada sílaba que salió de mis
delgada entre no saber quién eres y no necesitar labios— Si lo supieras, serías como nosotros. Ven,
un nombre. se está haciendo tarde; deberíamos dormir.
—No entiendo. Aquella noche fue la primera vez que caía bajo los
Desconozco qué me motivó a hacerlo, pero la me- efectos de un profundo sueño. Estoy convencida de
lena del león se me hizo tan esponjosa y suave que que, de haberse despertado alguno de los dos, me
pronto me descubrí acariciándola; me recordaba a hubiesen considerado sin vida de no haber sido por
las plumas de ella, trabajadas entre el sol y la luna. el lento e infrecuente subibaja de mi estómago. A la
El cordero seguía firme en su posición intercam- mañana siguiente desperté con energías renovadas
biando fugaces miradas entre el dueño de semejan- (tuve que acostumbrarme a tanta energía después
te enredadera de placer (que, al parecer, disfrutaba de tanto tiempo sin dormir debidamente); ya el león
mucho de ese contacto) y mi respuesta. y el cordero se hallaban despiertos contemplando
—Si te preguntáramos en este momento, ¿serías como estrujaba mis ojos, según ellos con ternura.
capaz de responder? Un «buenos días» me hizo recordar que, cuando ha-
—¿Cuál es la pregunta? blaba uno, el otro también. Me reí al pensar en ello.
—¿Quién eres? —Casi anticipando lo mucho que Fue entonces cuando escuché un «tú sonrisa tam-
me tardaría en responder, cuestionaron. bién es muy hermosa» y me empecé a preguntar
La luna había reclamado su dominio en el cielo e qué significaba la hermosura.
infinidad de estrellas le dieron un matiz insonda- Después de haber desayunado, el cordero había
ble a aquel pequeño santuario. Era muy de noche, ofrecido su lomo para acompañarme en mi búsque-
pero ellos esperaban mi respuesta con total calma. da diciendo «Creo saber dónde puede estar esta
Pensé en mi niñez, cuando ni siquiera entendía las águila que buscas».
palabras: pensé en ella, la que mi mente recor- —¿Qué sucederá con el león? —Pregunté una vez
daba como la perra despiadada, y me pregunté si nos alejábamos del manantial.
ella concibió en algún momento su existencia. Por —Todavía no ha llegado su hora.
mucho que intenté buscar la respuesta allí, no me
sentía identificada en lo absoluto. Las memorias de Así, nos adentramos en aquel terreno sobre el que
su sacrificio nublaron mi juicio solo unos instantes, apenas llegaban tímidos rayos solares, a un ritmo
pero se bastaron de sí mismas para pensar en él parsimonioso, siempre deteniéndonos cuando algu-
después de tanto tiempo. no estuviera agotado para comer; acostumbramos,
Había olvidado su nombre, eso es cierto, pero sus cuando anochecía, a tumbarnos junto a un árbol al-
acciones seguían vivas frente a mis ojos. Cada día rededor del cúmulo de hojas que sabía tejer. Con él
veía aquella sonrisa como si la escena se repitiera aprendí a hablar, conocí el nombre de cada árbol y
una y otra vez; era una imagen que, sentía, valía de cada fruto, aprendí un poco de los sentimientos;
la pena atesorar por encima de todas las cosas. A sin embargo, todavía no encontraba mi nombre. Un
año más transcurrió de esa forma, y la blusa que Llegado el trigésimo tercer día de estos, llegamos
al pie de una gran montaña, de la cual se oían po-
me habían obsequiado pronto me empezó a quedar
tentes estruendos como de un espantoso choque.
pequeña.
Raíces carmesíes descendían de la cima escurrién-
En uno de tantos días de camino, yo me atreví a
dose sin control. Mientras subíamos, lograba divisar
preguntarle al cordero: «¿Qué significa ser hermo-
un manchón que se precipitaba raudamente contra
sa?».
una roca a lo lejos, para luego caer, alzar vuelo y
—Es lo más cercano a ser perfecto. repetir el proceso. Me aterré al darle rienda suelta
—¿Entonces yo soy perfecta? —Dije. a mis pensamientos; cada vez que nos acercába-
—Oh, hija, —exclamó él— sin duda. mos a la cima, recibía yo mayor confirmación: era
—¿Incluso si estoy golpeada, llena de heridas?, el águila, no cabía lugar a duda.
¿incluso si soy ignorante y estoy hambrienta? —Hasta aquí llegué yo. —Exclamó el cordero de
—Es en ese momento cuando más te acercas a la repente— No creo serte de mucha ayuda. Estoy vie-
perfección. jo y mi cuerpo no aguantaría la falta de oxígeno en
—Pero —tuve la osadía de refutar (creo que fue la lo alto de esta montaña.
primera vez que lo hice)— entonces no era perfecta —¿Me esperarías aquí hasta que termine? —Pre-
la primera vez que lo dijiste. gunté con timidez.
El cordero se rio con picardía y yo me cohibí un —Por supuesto, pero ten en cuenta que tengo a
poco en respuesta, pero pronto tomó la palabra: alguien muy especial esperando por mí también.
«ser perfecto no es un estado, ni una forma de vi- Lo abracé con fuerza antes de partir. Gracias, pues
vir. Uno no es perfecto solo por el hecho de buscar contigo había aprendido lo valioso de la vida. Me la-
serlo». mentaba, eso sí, al descubrir que todavía no era ca-
—¿Entonces cómo sé cuándo soy perfecta? paz de dar con mi nombre. Estuve tentada a llorar,
—No lo sabes, ni lo sabrás tampoco. —Fue su úl- pero sin tiempo para profundizar en ello, escalé ha-
tima contestación, y yo me entristecí al escuchar- cia la cima. De vez en cuando volteaba a ver al cor-
la. Entrado el ocaso ese mismo día, ya las estrellas dero hasta que terminó siendo un punto blanco en
comenzaban a asomarse de a poco entre la copa la lejanía. Aquí me costó respirar mucho, pero sabía
de los árboles. Él y yo nos recostamos dispuestos a que me acercaba hacia ella, porque las embestidas
descansar temprano. se hicieron cada vez más estruendosas. Raspé la
La noche se antojó fría y monótona esa vez; me superficie rocosa con todas mis fuerzas desgarran-
do, además, mi piel y mis uñas en el proceso; en
impedía, como si fuese un mero capricho suyo, con-
una oportunidad la blusa que el león y el cordero
ciliar el sueño. Rodé un par de veces deshaciendo
me obsequiaron se quedó estancada en un desnivel
la sábana que ya mostraba signos de la pesadez del
de la subida, pronto rompiéndose en pedazos. Fue
año. Me pareció haber despertado al cordero con mi
doloroso, pero seguí subiendo.
inquietud.
—Mira las estrellas: —dijo. Apenas lograba ver al- La cima me recibió como despreciando mi llegada,
guna— a tantos kilómetros de distancia, pero brillan un último choque entre ella y el águila hizo estre-
solamente para ti. Tú eres semejante a ellas. mecer la tierra. La vi, y ella también me vio a lo
—¿Qué significa eso? lejos cuando se disponía a impactar su pico una vez
—Una estrella no brilla para sí misma, sino para más sobre una hendidura que, probablemente, lle-
iluminar a otros; asimismo es la perfección: no se vase dos años siendo golpeada. De allí manaba el
es perfecto para uno mismo, sino para los demás. río de sangre que alcanzaba la falda de la montaña
Así amaneció, y seguimos nuestro camino. ¿Cuán- y que ahora parecía un intento de alfombra roja. As-
to tiempo más tardaría en dar con el paradero del piré todo el aire que mis pulmones me permitieron
águila? No lo sabía, ni él quería revelarme la res- a esa altura, y grité.
puesta. Dos semanas después, tuve la curiosidad de Grité su nombre una vez, justo como al principio
preguntarle si, dado que él y el león hablaban siem- cuando me decidí a buscarla.
pre al unísono, este se encontraría hablando solo Recordé una de las últimas conversaciones que
todo el tiempo que llevásemos de viaje, a lo que tuve con el cordero, él me había explicado cuál era
él respondió afirmativamente entre carcajadas, una la naturaleza de las águilas: el águila que yo cono-
risa tan pura que logró contagiármela de inmediato. cía cumplió cuarenta años, el momento en el que
Esa fue la primera vez que reí después de haberme me di cuenta de cuán largas y flexibles se habían
considerado muerta. Comimos de la vid hasta sa- vuelto sus garras. Él me dijo que esto le impedía
ciarnos y bebimos de un río lo suficiente como para tomar a las presas (las que, presumo, eran las que
caminar cuarenta días y cuarenta noches sin parar. me daba de comer). Su pico se había alargado tanto
que alcanzaba a tocar su pecho. Él me dijo que esto Así, transcurridos sesenta y siete segundos desde
le impedía alimentarse. Sus plumas habían enveje- que Akira hiciese aquella declaración, despertó.
cido y ahora pesaban el doble. Él me dijo que esto le
hacía difícil la tarea de volar. Entonces, me comen-
tó, llegado este punto en su vida, el águila tiene so-
lamente dos alternativas: dejarse morir a causa de
tal situación o enfrentar un proceso de renovación.
Cuando grité por segunda vez su nombre, supe
que ella había decidido enfrentar este proceso. El
último golpe bastó para destrozar su pico por com-
pleto y ya no pudo volar más, sino que se desplomó
a unos cuantos metros de mí. Yo corrí a auxiliarla,
sabiendo que, en esta etapa, el águila se encontra-
ba en su posición más vulnerable, pues no podía
defenderse de otros cazadores. El cordero me contó
que, llegado este preciso momento, era necesaria la
intervención de un águila amiga que lo defendiera.
Yo me propuse serlo. Así la atendí durante un lustro
más. Una vez que el pico le había crecido nuevo,
con él comenzó a arrancar sus garras mientras, en
ese tiempo, yo era la encargada de darle de comer
(fue allí cuando aprendí a luchar contra los buitres y
despedazar el cráneo de zamuros). No pasó mucho
tiempo para que se recuperara nuevamente.
Tomó ella su postura acostumbrada, erguida y
orgullosa, viéndome con lo que logré descifrar fue
agradecimiento. Vi como ella retomó su vuelo aún
más alto de lo que la había visto en el nido mientras
recordaba las palabras del cordero: el águila, una
vez pasada semejante tribulación, vuelve para vivir
otros cuarenta años de bonanza.
Pensando en él, miré hacia abajo, pero no lo al-
canzaba a ver entre el mar de nubes que cubría la
cima. ¿Era este, el cielo que tanto admiraba antaño,
tan solitario y melancólico? La nostalgia me ganó la
partida en esta ocasión, y entre lágrimas grité:
—¡Aún no sé lo que soy, ni sé cuál es mi nombre!,
¡pero ahora sé muy bien lo que quiero llegar a ser!
Estoy convencida de que mi exclamación fue es-
cuchada así no tuviera prueba alguna que lo confir-
mara; él había demostrado ser así: lo sabía todo,
estaba en todo y era todo. Aun así, no pude evitar
llorar, esta vez con una mezcla agridulce de alegría
y tristeza. Allí, en la cima, obtuve mi respuesta.
Algún poema
(Poesía reunida de Carlos Villaverde)
Francisco Arévalo
Carlos Yusti
Carlos Yusti