Monición Inicial
La obra que hoy comenzamos debe animar nuestra fe y ser para
nosotros ocasión de expresar nuestra gratitud. Nos son bien conocidas
aquellas palabras del salmo: "Si el Señor no construye la casa, en vano
se cansan los albañiles". Somos en cierto modo cooperadores de Dios
siempre que con nuestro trabajo atendemos y servimos a los
hermanos o a la comunidad. Con esta celebración, imploremos, pues,
hermanos, la ayuda de Dios, para que esta construcción llegue
felizmente al término deseado, y para que proteja a los constructores
y los guarde de todo mal.
Oración Universal
Invoquemos, queridos hermanos, a Dios, Padre todopoderoso, para
que la obra que hoy comenzamos contribuya a la edificación del Reino
de Dios y nos una a Cristo, Piedra angular, en la fe y en la caridad.
R. Bendito seas por siempre, Señor.
Tú que nos has dado la inteligencia y la fuerza para ser colaboradores
de tu obra. R.
Tú que por tu Hijo, nuestro Señor, has querido edificar tu santa Iglesia
sobre piedra firme. R.
Tú que, por el Espíritu de tu Hijo, nos haces entrar en la construcción
del templo espiritual en el que quieres hacer morada. R.
Tú que pones en nosotros la firme esperanza de llevar a buen término,
con tu ayuda, la obra que hoy comenzamos con tu bendición. R.
Tú que, como piedras vivas, nos labras y pulimentas golpe a golpe, para
formar parte de la Jerusalén celestial. R.
Presidente: Atiende padre las suplicas que te dirigimos por nuestras
necesidades y concédenos, según tu voluntad, alcanzar los gozos de la
eterna bienaventuranza. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oración de Bendición
Dios todopoderoso, Padre de misericordia, que creaste todas las cosas
por tu Hijo, y lo estableciste como sólido fundamento de tu Reino,
atiende nuestra petición y haz que esta obra que iniciamos para gloria
de tu Nombre y para nuestro provecho, con la ayuda de tu sabiduría,
vaya creciendo de día en día hasta su feliz culminación. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R. Amén