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Textos Nietzsche

El texto analiza la crítica de Nietzsche a la moral tradicional y a la religión, cuestionando la relación entre la verdad y la divinidad, así como la búsqueda de la verdad en función del consuelo humano. Nietzsche argumenta que la verdad no debe ser vista como un remedio para el sufrimiento y que la pasión no puede ser utilizada como justificación de creencias. Además, sostiene que el conocimiento humano ha sido moldeado por la adaptación biológica más que por la búsqueda de la verdad objetiva.

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Textos Nietzsche

El texto analiza la crítica de Nietzsche a la moral tradicional y a la religión, cuestionando la relación entre la verdad y la divinidad, así como la búsqueda de la verdad en función del consuelo humano. Nietzsche argumenta que la verdad no debe ser vista como un remedio para el sufrimiento y que la pasión no puede ser utilizada como justificación de creencias. Además, sostiene que el conocimiento humano ha sido moldeado por la adaptación biológica más que por la búsqueda de la verdad objetiva.

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1.

Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico


fundamentales del texto elegido (2,5 puntos).

1.1. Identifica y expone con precisión la idea principal del texto (0,5 puntos).

1.2. Desarrolla con coherencia la vinculación entre la idea principal y el resto de ideas

y argumentos que aparecen en el fragmento, utilizando lenguaje propio del autor o de la


autora y argumentación personal, sin parafrasear (1,5 puntos).

1.3. Identifica y expone la cuestión filosófica fundamental a la que el texto pretende dar
respuesta (0,5 puntos).

Textos Aurora
Intro: Este texto es un parágrafo del libro Aurora, del filósofo alemán Friedrich
Nietzsche. En esta obra, Nietzsche inicia una crítica a la moral tradicional y a las
creencias religiosas, analizando sus raíces psicológicas e históricas y
proponiendo una revalorización de los valores humanos desde una perspectiva
más terrenal. Haciendo uso de su método genealógico, Nietzsche cuestiona la
objetividad de los valores y busca desentrañar cómo estos han sido moldeados
por la historia y las necesidades humanas.

Tema: naturaleza de la verdad

Cuestión: si la verdad es, como afirman los creyentes, inseparable de Dios.


Tesis: Nietzsche plantea la posibilidad de que Dios no sea la verdad, sino una
construcción humana basada en el miedo, la ilusión y el deseo de poder.

Esta idea central se conecta con varias ideas secundarias que se encuentran en
el fragmento. En primer lugar, la crítica a la argumentación circular de los
creyentes; en segundo lugar, la posibilidad de que Dios no sea un fundamento
ontológico, sino una proyección psicológica; y en tercer lugar, la sugerencia de
que la ciencia, lejos de ser falsa por negar a Dios, podría representar un camino
más auténtico hacia la verdad.

-Crítica a la argumentación circular de los creyentes: los creyentes cometen una


falacia circular ya que ellos parten de la premisa de que Dios es la verdad y, por
lo tanto, cualquier conocimiento que niegue a Dios (como hace la ciencia) no
puede ser verdadero. Nietzsche desmonta este razonamiento al señalar que el
problema está en la presuposición misma (“Dios es la verdad”) y no en la
consecuencia (“la ciencia no puede ser verdadera”).

-Dios como proyección psicológica: Nietzsche introduce la hipótesis de que Dios


no es la verdad, sino el resultado de emociones humanas como el miedo y la
vanidad. Al preguntar “¿Y si él no fuera más que la vanidad, el ansia de poder, la
impaciencia, el miedo, la ilusión embriagada y aterrorizada de los hombres?”,
Nietzsche sugiere que Dios es una construcción psicológica generada por la
debilidad humana. De esta forma, se puede ver aquí la idea de verdad defendida
por Nietzsche, para quien esta no es más que una construcción humana que
manifiesta nuestras necesidades psicológicas y emocionales y expresa un
determinado tipo de instintos o una determinada condición humana.

-La superioridad de la ciencia en su acercamiento a la verdad: el filósofo sugiere


que la ciencia no debe ser descalificada por negar a Dios, ya que, si la idea de
Dios es solo una ilusión, entonces la ciencia podría estar más cerca de la verdad
que la religión al no tomar como referente un fundamento divino.

Este fragmento tiene una gran importancia epistemológica, ya que plantea una
crítica fundamental a la identificación de la verdad con la divinidad y abre la
posibilidad de una búsqueda de la verdad desligada de presupuestos religiosos.
Tema: La función de la verdad.

Cuestión: si la verdad debe ser juzgada en función de su capacidad de consolar o


aliviar el sufrimiento.

Tesis: la verdad no tiene la obligación de servir como un remedio para el


malestar humano.

Esta tesis se conecta con varias ideas secundarias que se pueden identificar en el
fragmento. En primer lugar, la crítica a la concepción antropocéntrica del
conocimiento; en segundo lugar, la distinción entre quienes buscan la verdad
(con una actitud científica) y quienes buscan consuelo (con una actitud
enfermiza ante la verdad), y, finalmente, la metáfora de los dioses griegos y su
ocaso como reflejo del declive de una civilización incapaz de soportar la verdad.
-Crítica a la concepción antropocéntrica del conocimiento: la primera idea se
observa en la crítica de Nietzsche a la antigua creencia de que el hombre es el fin
de la naturaleza, lo que llevó a pensar que todo conocimiento debía ser útil y
beneficioso para él. A lo largo de la historia, los errores y las ilusiones han tenido
un poder consolador para el ser humano. Sin embargo, esta es una ilusión
antropocéntrica, pues la verdad no está hecha a medida del ser humano, sino
que exige de éste una fortaleza de espíritu para ser afrontada sin necesidad de
justificaciones reconfortantes. Este antropocentrismo define a la naturaleza en
función del ser humano, ampliando la idea de Protágoras de que el hombre es la
medida de todas las cosas.

Resuena, de fondo, un desafío a la concepción judeo-cristiana del ser humano


como culmen de la creación. Nietzsche nos invita a replantearnos nuestra
relación con la verdad. La verdad no es un "remedio" que cure nuestras dolencias
existenciales ni tiene la obligación de ser útil o consoladora. La realidad en su
conjunto nada tiene que ver con lo que se ha construido como “verdadero”.

-La distinción entre quienes buscan la verdad y quienes buscan consuelo: en


segundo lugar, Nietzsche distingue entre aquellos que buscan la verdad con una
actitud desinteresada, como Aristóteles, y aquellos que solo buscan remedios
para su malestar. Estos últimos, aunque se enorgullecen de su inteligencia, en
realidad no buscan la verdad, sino un alivio. En último término, Nietzsche toma
partido en el áspero debate de ciencia - religión que tuvo lugar en el siglo XIX,
donde el desprecio y la condena eran mutuos. Copérnico quitó a la tierra del
centro del universo; Darwin quitó al ser humano de la cúspide de la creación; la
ciencia quita al ser humano del centro de la realidad. Estas humillaciones
provocan desasosiego y tristeza, pero responden a la verdad. Por ello, frente a la
alegría que algunos experimentan en la ciencia, otros la rechazan. Según
Nietzsche, este rechazo es similar al de los enfermos que no pueden comprender
el juego y la vitalidad de los sanos. Nietzsche no niega la verdad, pero la
desposee de su carácter curativo. El filósofo sugiere que solo almas fuertes,
desinteresadas, alegres y pacíficas (como Aristóteles) pueden buscar la verdad en
sí misma, sin pedirle consuelo ni utilidad. Las almas "enfermas" (espiritualmente
débiles) buscan remedios que alivien su sufrimiento y, al no encontrar en la
verdad (científica) lo que necesitan, terminan criticándola como "inhumana" y
“fría”.
Es significativo que el autor relaciones el verdadero conocimiento, con la alegría,
la fuerza y la paz, y señale como ejemplo de esta actitud la de Aristóteles. La
animadversión de Nietzsche por Platón lo lleva a alabar al primer impugnador
del griego.

-La metáfora de los dioses griegos y su ocaso como reflejo del declive de una
civilización incapaz de soportar la verdad: finalmente, Nietzsche concluye con
una referencia a los dioses griegos. Los dioses griegos, a diferencia de otras
divinidades, no tenían como función principal consolar a los humanos, sino que
eran representaciones de la vitalidad, la fuerza y la belleza de la vida. Cuando la
civilización griega perdió su vitalidad, la concepción religiosa se transformó en
otra centrada en la búsqueda del consuelo y la certidumbre. Los dioses, al no
poder consolar a los hombres cuando estos "cayeron enfermos" (moral y
espiritualmente), terminaron desapareciendo. Esto simboliza que cuando una
verdad o un sistema deja de cumplir un propósito emocional o existencial, las
personas lo abandonan.

Desde un punto de vista epistemológico, este fragmento es fundamental porque


desliga la verdad de la necesidad humana de consuelo y la presenta como un
desafío que solo pueden afrontar aquellos con la fortaleza suficiente para
aceptar una realidad que no está hecha a la medida del hombre.

-Tema: la relación entre la verdad y la pasión.

-Cuestión: hasta qué punto la intensidad de una creencia puede ser confundida
con su validez.

-Tesis: la pasión no debe ser utilizada como argumento para validar una
creencia.

Esta tesis se vincula con varias ideas secundarias que se desarrollan en el


fragmento. En primer lugar, la crítica al fanatismo como fuente de verdad; en
segundo lugar, el autoengaño de los fanáticos; y, finalmente, la oposición entre la
pasión y la razón y la exaltación de la pasión como un falso criterio de certeza.
-Crítica al fanatismo como fuente de verdad: Nietzsche señala que los fanáticos
no buscan realmente la verdad, los fanáticos desean "tener la razón delante de
nosotros, pero también, y sobre todo, delante de vosotros mismos", lo que indica
que su convicción no proviene de un análisis racional, sino de la necesidad de
justificarse a sí mismos. Utilizan la intensidad de sus pasiones como una prueba
de validez, pero para Nietzsche, esto es un error: la verdad no se fundamenta en
emociones ni en fervores.

Este parágrafo refuerza, pues, su rechazo a las verdades absolutas basadas en


ideales trascendentales o sistemas emocionales, conectándolo con su crítica
general a la moral y la religión.
-El autoengaño de los fanáticos: Nietzsche describe en este pasaje el autoengaño
moral como una estrategia para evitar el sufrimiento psicológico. Sin embargo,
para Nietzsche, esta estrategia no conduce a la afirmación de la vida, sino a su
negación. Este autoengaño no solo afecta la búsqueda de la verdad, sino que
también representa una "enfermedad espiritual". La "victoria de la mentira
santificada" se conecta con su denuncia de la moral de los esclavos como una
moral del resentimiento y del autoengaño. Esta idea se conecta con la acusación
de que necesitan "falsificar la historia" para que esta respalde sus creencias, lo
que implica que su conocimiento del pasado no responde a una búsqueda de la
verdad, sino a la confirmación de sus propios dogmas.

-La oposición entre razón y pasión: Nietzsche no rechaza las pasiones en sí, pero
critica su uso como justificación de la verdad. Este enfoque refuerza su
insistencia en un pensamiento crítico y en la evaluación constante de las bases
de nuestras creencias. Nietzsche describe cómo estos individuos sustituyen los
argumentos racionales por imágenes poderosas y exaltadas, afirmando que
"donde harían falta argumentos racionales, colocáis imágenes llenas de color,
fuerza y ardor", lo que evidencia su tendencia a sustituir el pensamiento crítico
por la emoción. La búsqueda de seguidores y la propagación del fanatismo no
sólo busca convencerse a sí mismo, sino que desea encontrar a otros que
compartan su "fe". Nietzsche describe este proceso como la propagación de la
mentira y la santificación de la misma. Para Nietzsche, la búsqueda de la verdad
requiere valentía y honestidad intelectual, lo que implica abandonar las certezas
reconfortantes que el fanatismo ofrece.

Este texto también refleja su crítica a la "depravación de la inteligencia", una


condición que no solo es personal, sino social, y que conduce al triunfo de
valores falsos en detrimento de una vida auténtica.

Textos La Gaya Ciencia


-Tema: la génesis del conocimiento humano.

-Cuestión: qué relación existe entre la verdad, el conocimiento y la vida.


-Tesis: el conocimiento no ha sido guiado por la búsqueda de la verdad, sino por
la adaptación biológica y su utilidad para la vida.

Esta tesis se vincula con varias ideas secundarias presentes en el fragmento. En


primer lugar, el conocimiento como una construcción histórica y biológica; en
segundo lugar, la verdad como interpretación útil y, finalmente, la crítica al
racionalismo filosófico y la idea de objetividad de la verdad.

-El conocimiento como una construcción histórica y biológica: Nietzsche


sostiene que, durante la mayor parte de la historia humana, el intelecto no ha
producido verdades, sino “errores”. Sin embargo, algunos de estos errores fueron
“ventajosos para la supervivencia”, por lo que se heredaron y asimilaron como si
fueran verdades absolutas. Con esto quiere decir que el conocimiento humano
no se ha basado en la verdad, sino en lo que nos ha permitido funcionar como
especie. Ejemplos de estas creencias erróneas son: que existen cosas
perdurables e idénticas, que hay sustancias y cuerpos reales, que la voluntad es
libre, que el bien es algo objetivo. Estas nociones se convirtieron en estructuras
fundamentales del pensamiento humano, hasta el punto de que incluso la lógica
y la ciencia han seguido operando bajo su influencia.

En esta idea, puede verse una crítica a la objetividad y la verdad universal.


Nietzsche rechaza la noción de que el conocimiento puede ser verdaderamente
objetivo o universal. Para él, todo conocimiento está atravesado por los intereses
vitales y por los errores que han servido a la supervivencia

-La verdad como interpretación “útil”: La vida se basa en errores útiles, mientras
que la búsqueda de la verdad puede poner en riesgo las bases mismas de la
existencia. Nietzsche señala que solo en una etapa muy tardía apareció la duda y
la negación de estos "errores". Los que han buscado la verdad han sido una
minoría, y muchas veces han sido vistos como peligrosos, locos o herejes porque
amenazan el equilibrio que proporcionan los antiguos "errores útiles". Por
ejemplo, si aceptamos que todo cambia constantemente y nada es idéntico a sí
mismo, nos enfrentamos a una realidad inestable y aterradora. La mente humana
prefiere la seguridad de sus ilusiones antes que enfrentarse a una verdad que
podría resultar insoportable. Aquí se puede observar también el conflicto entre
vida y verdad que preside toda su filosofía: no valoramos un conocimiento
porque sea más verdadero, sino porque ha sido útil durante mucho tiempo y está
profundamente arraigado en nuestra manera de existir; por ello, cada vez que
surge una contradicción entre la vida y la verdad, el ser humano tiende a
rechazar la verdad para preservar la vida. El ser humano se resiste a aceptar
verdades incómodas, prefiere creer en narrativas que le den seguridad.

Esto se relaciona directamente con su perspectivismo, esto es, la teoría que


defiende que todo conocimiento es una perspectiva, una interpretación de la
realidad que surge de las condiciones específicas de quien la produce.

-Crítica al racionalismo filosófico y la idea de la objetividad de la verdad:


Nietzsche desmonta la idea de que la razón es un instrumento puro y autónomo.
Para él, el pensamiento humano nunca es completamente libre, sino que está
guiado por instintos e impulsos que determinan lo que aceptamos como verdad
o falso. Nietzsche critica que los pensadores de la escuela de Elea (como
Parménides o Zenón), negaran las creencias habituales de la vida humana a las
que califican como “errores naturales”. Ideas como el cambio, la multiplicidad y la
transitoriedad del mundo forman parte de esos “errores naturales”. Los eléatas
consideraban que podían apartarse de esas ideas y alcanzar una verdad absoluta
y eterna. El sabio era, para ellos, aquel que poseía un conocimiento inmutable,
eterno, perfecto y universal y que, además, podía hacer de esas creencias una
forma de vida. Los eléatas pensaban que el sabio podía ser un ser impersonal,
que no se dejaba afectar por las particularidades y elementos propios de su
existencia, que podía evitar sus impulsos personales y que poseían una razón
pura y libre, que de nada dependía.

Nietzsche concluye que esta forma de pensar estaba también guiada por
impulsos humanos, como el deseo de estabilidad, el afán de poseer la verdad con
exclusividad o el deseo de imponer su visión sobre otras. Es decir, incluso sus
teorías “universales” estaban influenciadas por motivos humanos.

Desde una perspectiva epistemológica, este fragmento es crucial porque


desmitifica la idea de que el conocimiento es un acceso progresivo a la verdad,
revelando su origen en estructuras de pensamiento basadas en la utilidad y la
supervivencia.
-Tema: la muerte de Dios y las consecuencias de la pérdida de los valores encarnados por Dios.

-Cuestión: qué significa la muerte de Dios para la humanidad y cómo enfrentaremos el vacío que
deja su ausencia.

-Tesis: la muerte de Dios nos ha dejado sin un fundamento absoluto para la moral y el sentido de
la vida, conduciendo al nihilismo.

Por su parte, la tesis del fragmento es que la muerte de Dios nos ha dejado sin un fundamento
absoluto para la moral y el sentido de la vida, y esto nos enfrenta a un abismo de incertidumbre y
nihilismo. Las ideas secundarias que componen el texto son las que se enuncian a continuación:

-La muerte de Dios como acontecimiento histórico: el relato comienza con un hombre que
corre con una linterna en pleno día buscando a Dios. Su desesperación contrasta con la
indiferencia y burla de quienes lo rodean, que no entienden lo que realmente está anunciando,
lo que simboliza la incredulidad y escepticismo propios de la modernidad. No es que Dios
haya desaparecido repentinamente, sino que nosotros lo hemos matado al dejar de creer en Él.
El hombre loco afirma que “Dios ha muerto” y que los responsables de este acto son los
propios seres humanos: “¡Lo hemos matado, vosotros y yo!”. Esta declaración simboliza el
colapso de los valores religiosos y absolutos que han sostenido la civilización occidental. Es
decir, la fe en Dios ha colapsado no por un ataque externo, sino por el propio desarrollo del
pensamiento humano, por el reemplazo de la visión religiosa por la científica y la pérdida del
fundamento de la moral cristiana. Nietzsche no lo presenta como un motivo de celebración,
sino como un acto trágico, cargado de responsabilidad y consecuencias profundas. Pero los
hombres aún no han tomado plena conciencia de este acto, de sus consecuencias, de lo que
significa vivir sin el fundamento divino.

-El vacío dejado por la muerte de Dios (nihilismo pasivo): el texto describe el vacío que
sigue a la muerte de Dios mediante imágenes de desorientación: “¿Hacia dónde se desplaza
ella ahora? ¿Adónde vamos? ¿No estamos cayendo continuamente?”. Estas preguntas aluden
a la ausencia de un eje moral, cósmico y existencial que oriente a la humanidad. La
humanidad queda sumida en un estado de nihilismo, enfrentándose a la falta de sentido y
propósito que antes otorgaba la religión. Nietzsche describe un mundo en el que, sin Dios,
todo se ha desmoronado: hemos "vaciado el mar", "borrado el horizonte", "desatado la Tierra
de su Sol". Ya no hay un arriba ni un abajo, es decir, no hay valores absolutos que guíen la
existencia. Estamos cayendo en una nada infinita, un mundo sin sentido fijo. Este no es un
mensaje de victoria, sino un diagnóstico de crisis: si la idea de Dios sostenía toda la moral y el
sentido de la existencia, al derrumbarse nos enfrentamos a un enorme abismo existencial.

-La magnitud del acto y su dificultad de asimilación: Nietzsche describe la muerte de Dios
como “el acto más grande” que jamás haya ocurrido, pero señala que los hombres aún no son
capaces de comprender sus implicaciones. Este evento es tan trascendental que requiere
tiempo para que sus efectos se manifiesten y sean entendidos. La metáfora del relámpago y el
trueno indica que las consecuencias de la muerte de Dios tardarán en ser percibidas por la
humanidad.

-La necesidad de nuevos valores (nihilismo activo): el loco plantea preguntas sobre cómo
consolarse y qué nuevos juegos sagrados o valores habrá que inventar para llenar el vacío
dejado por la muerte de Dios. Esto apunta al desafío de la transvaloración de los valores, un
concepto central en la filosofía de Nietzsche. La afirmación de que los humanos deben
“convertirse en dioses” refleja la idea de que la humanidad tiene la responsabilidad de crear
nuevos valores y significados por sí misma. Aquí anticipa la idea del superhombre, aquel que
es capaz de vivir sin consuelos metafísicos y de afirmar la vida en un mundo sin absolutos.

-La incomprensión del presente: finalmente, el loco admite haber llegado demasiado pronto:
el mensaje de la muerte de Dios no ha sido comprendido por sus contemporáneos. La última
reflexión cierra el relato situando al loco en varias iglesias, donde no se han enterado aún de
que Dios ha muerto. El loco entona «descanso eterno a Dios» como exigencia lógica de su
anuncio de la muerte de Dios Las iglesias siguen en pie, pero no son nada vivo sino solo
tumbas de un Dios muerto. Ninguna metafísica, ninguna moral, ninguna religión sirven ya de
orientación para el ser humano. Son monumentos funerarios de lo que fue. Sin embargo, la
humanidad aún no ha asimilado las consecuencias de su propio acto. Esto subraya la dificultad
de aceptar y afrontar las consecuencias de un cambio tan radical en la forma de entender la
vida y el mundo.

-Tema: las limitaciones del lenguaje para alcanzar la verdad.

-Cuestión: si el lenguaje es una herramienta eficaz para transmitir y representar


lo real.

-Tesis: el lenguaje es una herramienta que empobrece la verdad.

Esta tesis se vincula con varias ideas secundarias que aparecen en el fragmento.
En primer lugar, el carácter efímero de la verdad; en segundo lugar, la crítica al
lenguaje y, de modo implícito, al racionalismo y metafísica tradicionales.
Finalmente, también se desprende del texto la idea de verdad como perspectiva.
-El carácter efímero de la verdad: en primer lugar, Nietzsche compara una
verdad capturada con un pájaro que muere en el intento de atraparlo. Esto
resalta la naturaleza dinámica y cambiante de las verdades, que pierden su
vitalidad cuando intentamos fijarlas mediante palabras. Para Nietzsche, las
verdades no son estáticas ni absolutas, sino experiencias vividas, contextuales y
siempre en flujo. Este enfoque contrasta con las tradiciones filosóficas que
buscan verdades universales e inmutables.

-Crítica al lenguaje: por otro lado, el aforismo enfatiza las limitaciones del
lenguaje como medio para expresar lo vivido. Las "pobres palabras" que se
utilizan para "atar" una verdad la despojan de su plenitud, convirtiéndola en algo
árido y muerto. Esto remite a una de las preocupaciones recurrentes de
Nietzsche: cómo los conceptos y el lenguaje simplifican y distorsionan la riqueza
de la experiencia inmediata. En lugar de revelar, las palabras a menudo reducen
y desvirtúan.

-Crítica al racionalismo y la metafísica: la crítica al lenguaje y a su pretensión de


verdad está en línea con la crítica nietzscheana al racionalismo y a la metafísica,
que pretenden codificar la realidad en sistemas de pensamiento abstractos y
rígidos. Para Nietzsche, toda interpretación es una "perspectiva", y cualquier
intento de capturar la totalidad de la experiencia es una ilusión nacida de la
confianza en la razón y de la fe en el lenguaje.
-Tema: las consecuencias de la muerte de Dios.

-Cuestión: qué efectos tendrá este acontecimiento (el de la muerte de Dios) en la


civilización europea y qué posibilidades trae consigo.
-Tesis: la muerte de Dios no solo implica el colapso de los valores tradicionales y
la moral cristiana, sino que también abre un horizonte de nuevas posibilidades.

Pueden constatarse las siguientes ideas secundarias en el fragmento:

-La muerte de Dios y la incomprensión de este hecho: la pérdida de los valores


encarnados por la religión es un hecho; sin embargo, las consecuencias de un
acontecimiento que Nietzsche califica como “el más grande los acontecimientos
recientes” se perciben muy poco a poco. Han fallado los cimientos de nuestra
cultura greco-cristiana, pero las paredes aguantan por inercia. Como en
cualquier crisis social, económica, política o moral, los indicios primeros no
permiten imaginar hasta dónde calará el cambio. Aunque Nietzsche lo expresa
en clave religiosa, lo que ha desaparecido es cualquier absoluto, también los
metafísicos o los morales. Esta situación de incapacidad de vislumbrar las
consecuencias de la muerte de Dios se extiende incluso a los que son
conscientes de la muerte de Dios y se sienten como “primogénitos” de una nueva
época. La muerte de Dios resulta una amenaza tan ensordecedora que ni los que
están avisados de su llegada son capaces de captar lo que supone de
«ensombrecimiento».

-La crisis de valores y el nihilismo: con la muerte de Dios, la moral tradicional


pierde su fundamento absoluto. Esto abre un período de nihilismo, en el que los
valores tradicionales son cuestionados, pero aún no han sido reemplazados por
otros nuevos. Nietzsche anticipa un período de destrucción y transformación
que implicará el desmoronamiento de ideas, instituciones y normas que estaban
fundamentadas en la fe cristiana. Esta "lógica de terror" puede provocar un
eclipse cultural, un vacío de sentido que Europa no ha enfrentado antes.

-La oportunidad de crear nuevos valores (nihilismo activo): aunque la demolición


es aterradora, también es una oportunidad. Nietzsche considera que el nihilismo
no es solo una amenaza, sino un desafío creativo: la posibilidad de construir
nuevos valores desde la autonomía humana. Nietzsche utiliza el concepto de la
“nueva aurora”: la muerte de Dios, lejos de ser un motivo de desesperación, se
presenta como el amanecer de una nueva posibilidad. Los filósofos y espíritus
libres experimentan este cambio como un alivio, una liberación de las
restricciones impuestas por los dogmas religiosos y metafísicos. La imagen del
"mar abierto" describe la libertad que surge con la muerte de Dios, un horizonte
infinito de posibilidades no exento de riesgos y desafíos pues aunque el
horizonte está "libre", no está "aclarado". La alegría de los filósofos y espíritus
libres no es ingenua; es una alegría que reconoce la magnitud del desafío, pero
también abraza la oportunidad de crear un horizonte nuevo.

-Tema: la voluntad de verdad.

-Cuestión: por qué la ciencia sigue presa de la “voluntad de verdad”.

-Tesis: incluso los ateos y científicos, al defender la verdad como un valor


absoluto, siguen actuando bajo una creencia metafísica, heredada de la religión.
En él encontramos las siguientes ideas secundarias:

-La relación entre la “voluntad de verdad” y la moral: Nietzsche considera que, si


en la búsqueda de la verdad asumimos que no queremos engañar, ni a nosotros
mismos ni a los demás, estamos adoptando un principio moral. Sin embargo, la
moral es una negación de la vida, puesto que nuestro mundo incluye el error, la
apariencia y el engaño.

-La relación entre la “voluntad de verdad” y la negación del mundo (crítica al a


idea tradicional de “verdad”): la voluntad de verdad no solo es moral en su
origen, sino que también implica una negación del mundo tal como es. Nietzsche
describe cómo esta voluntad de verdad presupone un mundo "diferente" al de la
vida, la naturaleza y la historia. La afirmación de "otro mundo" donde reina la
verdad absoluta implica, según Nietzsche, negar este mundo, el mundo real de la
vida y la apariencia. Nietzsche asocia el deseo de verdad y con el “deseo de
muerte”. La vida es una mezcla de engaño, apariencia y error, por lo que querer
encontrar y proponer una verdad es eliminar el dinamismo de la vida, es decir, es
optar por la muerte. Al insistir en la verdad, estamos negando la vida misma. Este
es un eco de la crítica de Nietzsche a la tradición platónica y cristiana, que han
privilegiado siempre un mundo trascendental sobre el mundo sensible. El título
del aforismo indica que hablamos de nosotros, los que han asesinado a Dios, los
que deben inventar su vida. Pues bien, «nosotros» seguimos pisando los terrenos
de la moral. Seguimos dentro de una estructura moral que hemos heredado de
una tradición religiosa que nos ha acompañado hasta ahora.

-La herencia de la fe y la metafísica en la ciencia (crítica a la ciencia): Nietzsche


critica incluso a los científicos modernos y a los llamados "antimetafísicos",
argumentando que su fe en la ciencia es una continuación de la fe metafísica en
la verdad absoluta. Así, postula que la ciencia es en realidad una heredera más
del cristianismo. Aunque los científicos modernos rechacen explícitamente a
Dios, su búsqueda de una verdad objetiva y universal sigue siendo, según
Nietzsche, un acto de fe en un ideal trascendental. La ciencia, al igual que la
religión, se basa en la premisa de que existe una verdad última que puede ser
descubierta y que tiene valor en sí misma. El empeño de la ciencia en buscar la
verdad es una declaración en contra de la vida, que es contradicción, error y
apariencia.
-La vida como apariencia y error: al vincular la voluntad de verdad con la moral y
con la negación del mundo, Nietzsche señala cómo esta fe milenaria está en
crisis. Sin embargo, esta crisis no debe ser vista como una pérdida, sino como
una oportunidad para reevaluar nuestros valores y abrazar una nueva forma de
pensar, más acorde con la vida y la naturaleza. El desafío de Nietzsche es abrazar
la incertidumbre, la apariencia y el error no como deficiencias, sino como
condiciones fundamentales para la vida y la creación. En este sentido, su crítica
no busca destruir, sino abrir el camino hacia un nuevo horizonte de posibilidades
para la existencia humana.

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