Trincheras en la mente
Una mañana tranquila, los niños en el patio haciendo educación física y el
profesor Richard Revilla en la computadora, presentando en la pantalla un video
acerca de la historia resumida de uno de los acontecimientos más sangrientas de la
historia, la segunda guerra mundial. Revilla un profesor destacado por hacer que
sus alumnos participen para aquel momento, va al frente y hace preguntas respecto
al vídeo a los estudiantes:
- ¿Qué opinan del vídeo chicos?...
(Silencio sepulcral)
- No lo vieron todos me parece. Qué nos puede decir usted, ¿Señor Jayo?
Cómo si de un milagro se tratase, aquel aluminio amarillo resuena con rapidéz,
salvándolo de la clase. Inicia la hora del receso. Desesperadamente se dirige al
cafetín, muy hambriento y alegre disfruta el popular pan con pollo, 10% de pollo
deshilachado, 50% de pan y el resto son mayonesa y papas al hilo, esta simple,
agradable y mísera preparación es muy popular por la comunidad Praguina. Fue
con sus amigos, conversó durante un largo periodo:
- ¿Sí saben que hay un examen de sociales, no?
- ¡QUÉ!
- ¡ PORQUÉ NO AVISASTE!
- Ala, que flojera
Fueron las respuestas de sus amigos, que no se esperaban ese recordatorio, puesto
que muchos estaban distraídos con aquel vídeo, algunos se sintieron ansiosos
como otros preocupados.
En el momento de dicho examen, no se sintió estresado. Es reconocido por su gran
paciencia y calma hacía la vida en general, en situaciones de estrés como lo es una
prueba y no tener el suficiente conocimiento, se ve un aspecto poco visto en su
persona, la perseverancia. Teniendo en cuenta el tiempo contado, intenta e intenta,
piensa y no para de pensar, si no llega a recordar lo suficiente, no le queda más que
sortear las respuestas. Con un vacío de costumbre, agotado y exhausto continúa
las horas escolares que le corresponden.
El incómodo sol se hace presente a la salida, las tres de la tarde, una hora tan
anhelada por los estudiantes. Se escucha nuevamente el dichoso metal amarillento
ruidoso, notificando a la secundaria su retiro respectivo. Una vez fuera, cumple con
su rutina, acompaña hasta cierto punto a sus amigos y pronto, sigue el camino
solitario hacia su domicilio. La presencia del solar era insoportable, se encontraba
somnoliento por sus pocas horas de sueño. Tan solo entrar a su cuarto, se desplomó
hacia su manto de descanso, sin noción del tiempo, circunstancia o situación, cerró
los ojos despreocupado.
El olor a quemado abundaba, lo exaltaba al estar repleto de este, dentro de el
subsuelo se encontraba perdido. El temblor de explosiones inexplicables lo
adentraban más a su perdición, muchos gritos, los comandos inentendibles.
“¡RESPONDE RÁPIDO” , estás órdenes lo llevaban a una ansiedad de la que no
podía salir, no podía moverse. Las vueltas en su cabeza, la incertidumbre severa,
pasos rápidos que venían de todos lados, el olor a tierra húmeda en conjunto con la
pólvora, el calor infernal, la sangre que se encontraba en su vestimenta sin razón.
No quería estar ahí…
Levántate, ya es muy tarde. Dijo su preocupada madre tras notar que sudaba
mientras descansaba. Eran las nueve de la noche, sudoroso, oloroso, perdido y
fatigado se percata de lo que hace unos instantes habría pasado por su mente.
Recuerda sus pendientes escolares, así que decide dejar el hambre para después
y terminar aquello. Una vez en calma saca la tarea de la pesada mochila que
diariamente traslada, en el escritorio desconcertado comienza a redactar un
resumen sobre la Segunda Guerra Mundial. No recordaba en lo absoluto el vídeo
que presentó el profesor Revilla pero, su subconsciente tenía una cantidad infinita
de ideas. Diez, once y media noche para hacer un resumen extremadamente
extenso. Su espacio de trabajo desordenado, la luz cálida, el ambiente friolento,
comienza a disociar en cuanto a sus recuerdos. Viene a su mente una mujer muy
hermosa, en un proceso de despedida.
- Volveré a penas termine esto, fue y es mi sueño seguir adelante por el país.
Escribiré y escribiré, y aunque ya no tenga las fuerzas, sabrás que te amo y
amaré, siempre.
Recordando a su amada, vuelve a la realidad tras un sueño muy extraño para él.
Ve un salón de clases, a sus amigos de la infancia, su madre y cuadrados que
reflejaban imágenes de su respectiva situación del momento. Confundido se percata
de su soledad en su trinchera, lo abandonaron por la profundidad de su descanso,
no faltaban sino minutos para que el enemigo llegue donde el estaba. Encuentra un
fierro negro que contiene balas, se despide de sus padres, amigos y sobre todo, la
persona que lo hizo ser en su momento el hombre más feliz de este mundo:
- Te amo
Fue el ultimo aliento y palabra de nuestro soldado Jayo.