TEMA 2: La Unión Europea
1. Introducción: el legado político y religioso
RESUMEN:
- Valores griegos de democracia y ciudadanía.
- Revoluciones liberales.
- Cristianismo como unidad.
- Difusión colonial.
Desde la Revolución Francesa, pasando por todas las revoluciones democráticas como
la burguesa o la Gloriosa de Inglaterra, siempre se ha buscado la concepción del
ciudadano y de igualdad, propia de nuestro legado griego. En el mundo actual los países
que cuentan con sistemas democráticos presentan una clara división de los poderes
legislativo, ejecutivo y judicial. Tras el final de la Guerra Fría, se consideraba que la
historia había finalizado debido a la caída del bloque soviético y, con él, el totalitarismo.
Europa solo representa el 10% de la población del mundo, así como solo el 7% de las
tierras continentales. De hecho, somos una minoría. Sin embargo, prácticamente, hasta
1947 hemos sido el centro del mundo, incluso un modelo a seguir, aunque esto sea una
concepción eurocentrista. Hemos sido el motor colonial de la historia; y hemos dejado un
sello inconfundible en el mundo: el cristianismo. Hemos explotado comercialmente estos
valores a lo largo de la historia.
Nuunca ha habido una comunicación tan histórica como la Iglesia Católica. En el caso
del Imperio Español, el cristianismo ha sido el eje de unión del basto territorio
conquistado, pues España reconocía toda la diversidad de su imperio.
Estos valores fueron aún más difundidos a partir del colonialismo del siglo XIX y, en la
actualidad, con la mundialización. En definitiva, siendo la mínima parte del mundo, hemos
transmitido nuestros valores a todo el orbe, incluso de una forma supremacista en el siglo
XIX.
Así mismo, la cristiandad europea está dividida entre ortodoxos y católicos, algo
fácilmente apreciable en los mapas con Europa del Este y Europa del Oeste; y, por otro
lado, entre católicos y protestantes, norte y sur. Esto es aglo que también puede
contemplarse en la Unión Europea: la población alemana, inglesa, holandesa y de otras
zonas del norte de la meseta central defienden una vida mucho más frugal y simple,
mientras que el sur latino católico se centra en el exhibicionismo y el lujo. Por otro lado,
con la llega de Putin a la presidencia, Rusia está recuperando su esencia ortodoxa.
2. Europa: delimitaciones y consideraciones históricas
Tradicionalmente se ha considerado que Europa se extendía por una península hasta
los Montes Urales, en Rusia. A partir de la dispersión del bloque soviético, con la
independencia de Georgia, la frontera europea se extendió hasta el Cáucaso (donde
además se encuentra el Brux, el pico más alto de Europa).
Así mismo, Europa ha vivdo en la desagregación y agregación en la guerra
prácticamente hasta 1947. En la actualidad, Europa cuenta con 44 Estados soberanos (27
de los actuales 44 Estados soberanos pertenecen a la UE), casi todos con lengua propia.
Este es uno de los conceptos más importantes que ha nacido en Europa: el de Estado-
nación.
Este continente prácticamente ha vivido en paz hasta la invasión rusa de Ucrania
iniciada en 2022. Pese a la unidad actual, Europa ha sido el escenario de muchas
guerras: la defensa del catolicismo por España en el siglo XVI, los continuos
enfrentamientos entre Alemania y Francia por el Sarre, el imperialismo soviético de
Stalin… Europa también está sometida en la actualidad a la presión de los bloques
geopolíticos.
El colonialismo europeo o imperialismo tradicional siempre ha estado sometido a
relatos; la defensa del cristianismo, la exaltación de una etnia. Un relato actual es la idea
de Putin de volver a la Unión Soviética pero sin el comunismo, aunque sus verdaderos
intereses apuntan a ser económicos.
Europa se beneficia de su territorio abierto y accesible, con muchísimas salidas al mar,
lleno de estuarios, golfos, ríos, puertos marítimos y fluviales…; si bien es cierto que
países de interior como Austria están muy cerca del mar, el único país con más dificultad
de movilidad es Rusia, pues la costa norte pertenece congelada la mayoría del año, por lo
que su única salida es el Mar Negro.
El inicio de la Unión Europea se dio con el Tratado de Roma en 1957, algo que supuso
un hito en la historia, pues supuso un proceso por el que enemigos históricos inican una
unión voluntaria, además en la parte rica de Europa (Francia, Alemania, Italia…). La UE
surge como Comunidad Económica Europea (CEE). No obstante, hoy día la UE se
encuentra en una grave crisis de identidad con la exaltación de los nacionalismos.
En la actualidad, los ejes de desarrollo dinámico de Europa (no de la UE) son: Londres,
el sur de Francia y el norte de Italia hasta Cataluña, el corredor del Danubio (Viena,
Budapest…) y el Báltico (las Repúblicas bálticas, Estacolmo…). En 1962 se crea en la
CEE, los Fondos de Desarrollo Regional (FEDR), el Fondo de la Pesca (FEP), el Fondo
Europeo de Orientación y Garantía Agraria (FEOGA) para la inclusión social, el desarrollo
agrícola… Todos estos fondos dependen a su vez de lo aportado por los países; y estos
reciben las ayudas de forma proporcional. Las regiones europeas se califican de acuerdo
si tienen o no el 75% de la UE, proponiendo así los objetivos de desarrollo regional
preferentes (España de hecho, y, en especial, Andalucía son objetivos de nivel 1.
Andalucía es pococ convergente en la actualidad, es decir, no se moderniza).
Hasta hace 5 años, más de la mitad del presupuesto europeo ha sido orientado al
subsidio del mundo agrícola. Sin esto, la agricultura europea no habría sido competitiva
con la de Marruecos o Egipto entre otros. El mundo rural europeo presenta cada vez
menos agricultura, sino que se está reorientado hacia un mundo de servicios (turismo
rural, manufactureras artesanas…), se ha reordenado la agricultura, establecido acuerdos
comerciales con otros países, aumentado la regulación… Su objetivo es conseguir que los
países menos desarrollados de la UE puedan competir con el resto de los países.
En 1977 ocurrió otro hito trascendente: se unieron Reino Unido, Irlanda y Dinamarca a
la unión de la CEE. En 1986, se produjo un cambio radical en el proceso de integración:
se integran España y portugal, así como Grecia un año antes, el medditerráneo pobre.
Este hecho fue muy importante para España, pues hasta el momento España había vivido
en la pobreza desde la dictadura y ni si quiera era reconocido como país por Europa. Así
mismo, el terrorismo de ETA entró en decadencia por este hecho. España fue un gran
receptor de fondos, aunque en la actualidad se ha convertido en la 14ª potencia del
mundo.
En 1992, se firma el Tratado de Maastricht, mediante el cual la CEE pasa a apodarse
Unión Europea, lo que refleja varios cambios no solo económicos, sino también políticos:
desaparecen las fuertes fronteras y se puede comenzar a viajar libremente entre los
países, se aboga por la seguridad central, se crean legislaciones comunes y surgen
poderes superiores a los estatales. Entre las medidas económicas, todos lo países se
acabarían integrando bajo el euro y no podrían devaluar posteriormente su moneda, se
creó el Banco Central Europeo, etc. Este tratado supone un inicio a la federalización
europea, aunque aún hay muchas competencias propias de los países. En 1995 se
integran otros países como Austria y se da la máxima expansión con la caída del Bloque
Soviético. En 2002, la UE se extiende a Europa oriental, lo que supuso un gran reto, pues
se trataban de países muy pobre y con una economía muy comunista. Europa solo admite
en un principio a territorios geoestratégicos, lo que llevó a Rusia a aislarse de Europa y
verse sometida a presiones fronterizas, algo que remarca mucho Putin en la actualidad.
Como vemos, Europa ha pasado de poner su foco en el Mediterráneo a zonas periféricas.
No obstante, estas zonas son muy difíciles de integrar, aún más tras la crisis de 2008,
pues son muy pobre y, en buena parte, conflictivas y recelosas a la integración cultural
europea. De hecho, estos países son incluso más pobres que Andalucía (lo que nos
llevará a problemas para conseguir fondos).
3. Crisis actual de la UE
Mientras que en E.E.U.U., un Estado federal, los Estados se confederan de abajo a
arriba. No obtsnate, en la actualidad existe una conducta europeísta que desea la
integración de la UE como un Estado, pero federando los Estados desde arriba. Esto lleva
a veces a que facciones de los países remarquen su nacionalismo, llegando incluso al
nazismo.
Con la llegada de la crisis de 2008, las negociaciones emprendidas con Turquía para
su integración a Europa se paró, países como Grecia quisieron incluso abandonar la
Unión y el euro e incluso España llegó a cambiar la constitución para evitar las
intervenciones europeas. Así, llega el Trtado de Lisboa de 2009,un tratado non nato que
deseaba una mayor integración europea, pero los países más ricos como el báltico
protestaron por “pagar la recuperación de países pobres”. Este tratado, en principio más
unificador, revolvió los nacionalismos y las austeridades políticas nacionales, lo que nos
ha llevado al auge de la extrema derecha actual. No obstante, en la actualidad hay un
gran motivo de integración: Putin, que ha conseguido que la UE inicie una fase de rearme.
4. Los problemas centrales de la UE
El problema energético
Los europeos consumimos el 17% de los hidrocarburos del mundo, pero el 80% del
petróleo que se consume es importado, por lo que dependemos de países extranjeros
para nuestro mantenimiento energético. Además, no se han buscado soluciones de
ningún tipo, debido a:
• Desde los años 50 se apuesta por la energía nuclear (El país más nuclearizado de
Europa es Francia, que continúa intentando nuclearizar toda su red eléctrica),
mucho más limpia y eficiente, pero con el incoveniente de Chernóbil
• Los desechos nucleares no se depositan en lugares seguros, sino que se entierran
bajo suelo
• La dependencia del centro de Europa del gas que obtiene Rusia por sus centrales
submarinas del Báltico, impulsada por Alemania.
Se han intentado construir redes de gaseoductos desde Turquía, pero sin éxito tras su
separación de Europa con la crisis de 2007. Hoy día se intenta paliar la dependencia
energética rusa mediante el uso de gas licuado, aunque este también es importado,
desde Estados Unidos. Por otro lado, el Mediterráneo está abastecido por los países del
norte de África (principalmente Argelia). En este entorno de falta de gas y dependencia y
de cambio climático, aparecen las energías renovables.
La dependencia energética de Alemania se ha visto muy agaravada por la Guerra de
Ucrania, lo que ha ayudado al auge de los nacionalismos extremos europeos. Además, ha
causado que empeore la calidad de vida y que bajase el rendimiento de la industria
alemana.
Con el desastre de la Central Nuclear de Fukujama en Japón, la mayoría de Europa
decidió desmantelar las centrales nucleares, a excepción de Francia. Se trata de un
proceso tremendamente costoso que también ha contribuido al aumento de la factura
energética. Así mismo, Europa ha apostado por las energías renovables, con Alemania al
frente. Países Bajos aprovecha sus embalses para producir energía hidroeléctrica, pero el
país más destacado, además de Alemania, es España, que ha conseguido que la mitad
de su consumo total sea abastecido con energía renovables, principalmente hidroeléctrica
y eólica. No obstante, estas medidas a veces no son bienvenidas: las placas solares
situadas en suelo agrario provocan el abandono de tierras cultivos, pero estas no
abastecen al agro, sino a grandes ciudades, por lo que reciben su rechazo (en especial
desde la España vaciada). Por otra parte, la implatación de generadores eólicos en
campos o cerca de playas suele ser rechazado por al población, como en el caso de la
Bahía de Cádiz o el Campo de Gibraltar. Las energías renovables aún así no pueden
mantenerse durante un día completo, por lo que necesita engancharse a la red general.
España juega un gran papel en el desarrollo de las energías renovables, pero también
destaca por el cálculo de la factura energética. España goza de la denominada excepción
ibérica, que hace que el precio de la energía fluctúe, es decir, funciona como una bolsa.
Aún así, España es de los países más dependientes debido a las malas conexiones con
Europa, pues Francia no permite la circulación de energía en ningún sentido, por lo que
se deben desarrollar mucho más las energías renovables.
El desarrollo y la desigualdad regional
La agregación de territorios periféricos a la UE, formada en un base de países muy
ricos, causó grandes desequilibrios entre las regiones. Esto se tradujo en la aparición de
unos fondos principalmente destinados al campo, cuyo objetivo era el desarrollo
sostenible de la agricultura para frenar el éxodo rural (España, aunque afectada por este
problema, cuenta con un gran dinamismo en Andalucía, que se beneficia de sus ciudades
medias o agrociudades). No obstante, los fondos no han conseguido aún su objetivo; y la
inclusión de Europa del Este ha aumentsdo las diferencias.
En Europa, la expansión urbana continúa a un ritmo sin precedentes, en especial en el
Mediterráneo occidental (desde Milán hasta Barcelona). En España, se derivan grandes
problemas de la expansión de las grandes ciudades en contrposición del vacío
poblacional. Contamos con un mapa radializado a partir de Madrid, con el Levante
Mediterráneo como conexión logística con el resto de Europa, pero la lógica del transporte
se desmonta con la falta de comunicación viaria entre la industria del norte y los puertos
del Levante, debido a la falta de transporte en la España Vaciada. Incluso Algeciras, que
cuenta con el puerto más importante de España, no está conectado al Corredor
Mediterráneo, que tanto se intenta potencia y desarrollar en la actualidad.
Todo esto ha derivado en la desindustrialización de regiones ricas, en el cierre de
minas de carbón y en la inmigración en masa; por lo que los países ricos han demandado
la secesión de los fondos. Esto es algo conocido como austericidio. En definitiva, la
convergencia europea no ha funcionado.
Problemas de producción agararia
Europa, y, particularmente la UE, es un espacio de gran productividad y producción
agraria. Ha una importante agroindustria que innova en los abonos y en la variabilidad de
las semillas (de hecho, el segundo sector que más contribuye al PIB de Andalucía es la
agricultura). Pese a todo, la agricultura solo aporta el 3% del PIB y el 5% de la mano de
obra, aunque en ella se destinen la mayoría de los fondos europeos.
Esta divergencia ha orientado a la Política Agraria Común europea a un mundo rural sin
agricultura: hay topes de producción, unos grandes procesos de regulación (que se
derivsane n altos costes) y buena parte de la agricultura menos productiva está sujeta a
subvenciones para que se puedan mantener. Este modelo de latifundios y micocultivos
intensivos no sería productivo si no fuera por los fondos.
Este agro con menos agricultura y más diversidad persigue que la población emigre
menos desde el campo, para evitar que la expansión urbana de grandes ciudades
continúe.
Los problemas migratorios
Hoy día hay una gran corriente nativista en Europa, es decir, aquellos que han nacido
en un territorio se consideran superiores que los que emigran hacia ese territorio. Este
problema deriva de la emigración masiva que se está dando en los últimos años y de la
escasa natalidad que tienen hoy todos los países de Europa. Los inmigrante, por el
contrario, tienen unas costumbres natales que fomentan tener hijos, por lo que nuestro
crecimiento está sustentado por ellos.
Los problemas migratorios provienen principalmente de problemas culturales y no de
origen. La mayoría de los hijos de inmigrantes nacen en el mismo territorio que el resto de
niños, pero las diferencias culturales provocan un distanciamiento y un aislamiento de
estas poblaciones. La mayoría de las veces, las diferencias se basan en la religión y en el
color de piel.
Además, las fronteras sur de Europa cada vez se encuentran más “asediadas”:
Andalucía acoge a muchísimos norafricanos, Grecia a turcos y Francia a argelinos.
También Estados Unidos se explica con la inmigración. A todo esto, hay que sumarle las
inimigraciones humanitarias, las personas que huyen de las guerras. Aunque los
ucranianos hayan sido bien acogidos en Europa gracias a su cultura, otras poblaciones
como los sirios o palestinos han sido rechazados y han colaborado al auge de los
nativismos, del pensamiento de que estamos siendo “invadidos”.
También se debe tener en cuenta la aporofobia, el miedo al pobre. Hace tiempo,
España regalaba pasaportes a quienes contribuían con medio millón de euros al año, se
busca una población que venga a contribuir, aunque, en realidad, la mayoría lo hacen
pero no se tiene en cuenta. En España, pese a todo lo anterioremnte comentado, la
inclusión de la inmigración es mucho más pacífica gracias a que hablan nuestro idioma y
tienen parentesco con nosotros, aunque en el caso de los magrebíes y los rumanos se les
incluye con mucho recelo.
La Guerra de Ucrania y el problema internacional
La pandemia ha abierto un nuevo tipo de negocio basado en invertir, en una inversión
entre países para fomentar a Europa como un espacio integrado. Se subsidian a los
países, se contribuye con su deuda pública… Con la Invasión de Ucrania ha surgido una
nueva idea de unión para salvarse de un enemigo común. La UE ha comenzado un
proceso de rearme para defender ante la posibilidad de ataques, si bien países como
Hungría se encuentran en contra de esta posición (al igual que con la migración). La UE
también pretende defenderse del comercio estadounidense y de la industria china.