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Oposición al respeto por la casa común en escuelas

El documento presenta una argumentación en contra de que el respeto por la casa común sea un valor fundamental en las escuelas de educación básica regular, enfatizando que la enseñanza de estos valores debe comenzar en el hogar. Se argumenta que las escuelas ya enfrentan una sobrecarga curricular y que en contextos de pobreza, es más urgente priorizar necesidades básicas y oportunidades educativas. Además, se menciona la hipocresía ambiental que surge al enseñar valores que no se reflejan en el entorno inmediato de los estudiantes.

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Oposición al respeto por la casa común en escuelas

El documento presenta una argumentación en contra de que el respeto por la casa común sea un valor fundamental en las escuelas de educación básica regular, enfatizando que la enseñanza de estos valores debe comenzar en el hogar. Se argumenta que las escuelas ya enfrentan una sobrecarga curricular y que en contextos de pobreza, es más urgente priorizar necesidades básicas y oportunidades educativas. Además, se menciona la hipocresía ambiental que surge al enseñar valores que no se reflejan en el entorno inmediato de los estudiantes.

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ECC que el respeto por la casa común NO debe ser un valor fundamental en

las escuelas de educación básica regular


OPO

PRIMERA ORADORA: Maria Esther Sosa


Imaginemos esto: Cada vez que encendemos una luz, abrimos una llave de agua o
tiramos algo a la basura, estamos tomando decisiones que afectan a todo el
planeta. Todos somos responsables de lo que llamamos la “casa común”: el lugar
que compartimos, el planeta Tierra, nuestro hogar.

En tiempos de crisis climática, la importancia de cuidar nuestra casa común es más


evidente que nunca. Pero, ¿Es justo delegar esta enseñanza sólo a las escuelas?
¿O debería ser una lección que primero se aprende en el hogar, el lugar donde
comenzamos a comprender el mundo?

Muy buenos días distinguido jurado, estimado público presente y componentes del
equipo contrario. Mi nombre es María Esther Sosa y represento a la primera oradora
de la casa de oposición. En esta ocasión, vengo acompañada de mis compañeras
Marialejandra Carrera y Sofía Cienfuegos, quienes en conjunto, venimos a defender
nuestra postura con argumentos fehacientes y evidencias irrefutables el por qué, el
respeto por la casa común NO debe ser un valor fundamental en las escuelas de
educación básica regular

Antes de proceder con mi línea argumentativa , me veo en la necesidad de refutar


algunas incoherencias previamente dichas por mi oponente.

Ahora sí, presentaré el status quo:


Statu quo:
Imaginemos un aula llena de estudiantes, donde los maestros ya no solo enseñan
matemáticas, ciencias y lenguaje, sino que ahora también tienen la responsabilidad
de inculcar valores esenciales como el respeto, la empatía, la ciudadanía, la
educación emocional, la alimentación saludable y, por supuesto, el respeto por la
casa común. Un abanico interminable de valores que se suma a un currículum ya
saturado.

Pero, ¿qué ocurre cuando el sistema educativo se enfrenta a esta sobrecarga?


¿Acaso estamos pidiendo demasiado a nuestras escuelas?

La realidad, el estatus quo, es que las escuelas ya enseñan temas relacionados con
el medio ambiente y el cuidado del entorno. En asignaturas como ciencias naturales
y educación cívica, los estudiantes reciben lecciones sobre el reciclaje, el ahorro de
recursos y la protección de la naturaleza. Pero aquí está el problema: no podemos
esperar que las escuelas, por sí solas, sean capaces de inculcar profundamente
todos estos valores, cuando su misión principal ya está dispersa entre tantas
responsabilidades. Lo que realmente necesitamos es una colaboración activa desde
el hogar.

Después de presentar las ideas principales relacionadas y necesarias para poder


entender la moción, es necesario definir los siguientes términos:

Casa común: según Laudato si, la casa común hace referencia tanto a las personas,
como a todo ser vivo que habita en el planeta.
https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=X8YBEAAAQBAJ&oi=fnd&pg=PA2&dq
=el+cuidado+de+la+casa+com%C3%BAn,+responsabilidad+de+los+padres&ots=Cj
HtvGwNpE&sig=YOqLf-dnvryzbUGLHbr5Ayvl5BM#v=onepage&q&f=false

Crisis climática: según las Naciones Unidas, el término hace referencia a una
situación grave, que está alterando el balance natural del planeta y que pone en
peligro el desarrollo de la vida en él.
https://www.un.org/es/un75/climate-crisis-race-we-can-win

Ciudadanía: según la INE (instituto nacional electoral) la ciudadanía significa ser


miembro pleno de una comunidad, tener los mismos derechos que los demás y las
mismas oportunidades de influir en el destino de la
comunidad.https://farodemocratico.juridicas.unam.mx/que-es-ser-ciudadano-y-que-e
s-ser-ciudadana/

Luego de presentar el status quo tener en claro algunos términos, nuestra casa,
considera que el respeto por la casa común NO debe ser un valor fundamental en
las escuelas de educación básica regular . Para ello, utilizaremos tres sólidos
argumentos. El primero de ellos denominado “ El hogar, la cuna esencial del
cuidado ambiental”, la segunda oradora defenderá el argumento “ ”. Y por último,
nuestra tercera oradora presentará el argumento “ ”.

Sin más que decir, procederé con mi primer argumento “El hogar, la cuna esencial
del cuidado ambiental”

Argumento 1:
Si nos preguntamos ¿Quiénes fueron las primeras personas que nos enseñaron lo
que está bien y lo que está mal? nuestros padres verdad, y es que desde que
somos niños, es en casa donde aprendemos nuestras primeras lecciones de vida:
decir "gracias", compartir, respetar, y cuidar lo que nos rodea. La familia es el primer
maestro de cualquier ser humano. Los valores no se transmiten únicamente en
discursos o lecciones, sino en el ejemplo diario, en las pequeñas acciones que los
niños ven y replican cada día.
En primer lugar, queremos señalar que los valores fundamentales como el respeto
por la casa común, entendida como nuestro entorno y medio ambiente, comienzan
en el hogar. La familia es el primer espacio donde los niños aprenden lo básico
sobre la convivencia, el respeto por los demás, y su entorno.
El hogar tiene una influencia más directa y constante en los primeros años de vida,
un tiempo crucial en el que se establecen las bases de la moralidad y la conducta
ética. Si bien las escuelas son importantes para la formación académica y el
desarrollo social, (no deberían ser el lugar primordial para enseñar valores
esenciales), que dependen de una educación más personal e íntima.
La responsabilidad del hogar no puede ni debe ser delegada completamente a las
escuelas. Los padres o tutores tienen el deber de enseñar desde una temprana
edad a cuidar el medio ambiente, respetar los espacios compartidos, reciclar, reducir
el consumo, entre otros valores que forman parte del respeto por la casa común.
Evidencias:

SEGUNDA ORADORA: Sofia Cienfuegos

Argumento 2: En contextos de pobreza, es más urgente priorizar la satisfacción de


las necesidades básicas y la mejora de oportunidades educativas que enseñar
valores ambientales.

Muy buenos días estimado jurado y público presente, soy Sofia Cienfuegos
Balarezo, segunda oradora perteneciente a la casa de oposición, que considera que
el respeto por la casa común NO debe ser un valor fundamental en las escuelas de
educación básica regular.

Durante dos décadas, el Perú logró reducir gran parte de su pobreza gracias a un
significativo crecimiento económico. Sin embargo, la pandemia de la COVID-19
frenó estos avances en el país y provocó que cerca de dos millones de personas
cayeran en la pobreza: hoy hay más personas pobres y vulnerables que antes de la
crisis, y la mayoría de ellas vive en áreas urbanas, señala el nuevo informe del
Banco Mundial

Entre 2004 y 2019, la pobreza se redujo de 59% a 20% principalmente por el


impulso del crecimiento económico, aunque esta cifra aumentó a 26% en 2021 a
consecuencia de la pandemia. No obstante, muchas de las personas que salieron
de la pobreza permanecieron en la zona de vulnerabilidad: cuatro de cada diez
peruanos están en riesgo de caer en pobreza, el nivel más alto desde 2004, indica
el informe.

Además diversos organismos internacionales, como la Comisión Económica para


América Latina y el Caribe (CEPAL), así como múltiples estudios criminológicos, han
señalado de manera consistente que la pobreza es un factor determinante que
aumenta la vulnerabilidad de las personas, especialmente los jóvenes, a
involucrarse en actividades delictivas. Esto ocurre porque la pobreza no se limita a
la falta de ingresos, sino que está asociada a un déficit en el acceso a
oportunidades educativas, laborales, y a servicios esenciales como la salud y la
seguridad. Estos factores, cuando se combinan, generan un entorno que promueve
la exclusión social y el sentimiento de desesperanza en las comunidades más
desfavorecidas. En este contexto, los jóvenes ante la falta de opciones, pueden
percibir las actividades delictivas como una vía rápida y más accesible para mejorar
su situación económica.

Por lo tanto, es fundamental priorizar la atención a las necesidades básicas como el


acceso a la educación, la salud, y las oportunidades laborales por encima de valores
ambientales como el respeto a la "casa común" (el medio ambiente). Esto se debe a
que, en situaciones de pobreza extrema, las personas se ven obligadas a centrarse
en su supervivencia inmediata. La falta de acceso a comida, agua potable y vivienda
digna hace que la conservación del medio ambiente no sea una prioridad para
quienes luchan diariamente por cubrir sus necesidades básicas. La educación, en
estos casos, debe enfocarse primero en mejorar las condiciones de vida de los
estudiantes y sus familias, ya que sin satisfacer estas necesidades, las
preocupaciones ambientales pueden parecer lejanas o irrelevantes.

En cuanto a la pobreza y la delincuencia, existe una clara relación, especialmente


entre los jóvenes. Al no tener acceso a oportunidades educativas y laborales,
muchos se ven forzados a recurrir a actividades delictivas como una manera de
subsistir. Por tanto, es crucial que la educación en estos entornos se enfoque en
proporcionar alternativas reales y viables para reducir la delincuencia y la violencia,
creando entornos más seguros para los estudiantes y sus comunidades. Solo una
vez que estas necesidades urgentes se hayan abordado, la educación ambiental
podría ser implementada con mayor efectividad y receptividad

Por otro lado, los problemas vinculados a la pobreza, como la falta de acceso a
servicios básicos o la inseguridad, tienen un impacto más inmediato en la vida
cotidiana de las personas que los problemas ambientales globales. Mientras que la
crisis climática es un desafío mundial, para las comunidades en situación de
pobreza, los problemas locales relacionados con la supervivencia diaria son mucho
más tangibles y urgentes. La prioridad, en este sentido, debe ser garantizar que las
personas tengan las herramientas y recursos para mejorar su calidad de vida a corto
plazo antes de centrarse en problemas de sostenibilidad a largo plazo​

TERCERA ORADORA: Marialejandra Carrera


Reconstrucción
Muy buenos días estimada audiencia, soy Marialejandra Carrera representando a la
tercera oradora de la cámara de oposición la cual defiende que el respeto por la
casa común NO debe ser un valor fundamental en las escuelas de educación básica
regular.
Me gustaría continuar con mi defensa del tema no sin antes refutar algunos puntos
mencionados por la cámara de proposición…

Ahora si continuando con mi defensa de por qué el respeto por la casa común NO
debe ser un valor fundamental en las escuelas de educación básica regular, por
diversos motivos, como fue expuesto, el primer argumento estableció que los
valores fundamentales y el respeto por el medio ambiente deben originarse en el
núcleo familiar, donde los padres actúan como primeros maestros de vida. Los
valores se transmiten no solo mediante discursos, sino a través del ejemplo diario y
las acciones que los niños observan y replican en el hogar. Si bien las escuelas son
importantes para la formación académica, no deberían ser el espacio principal para
enseñar valores que requieren una educación más personal e íntima.

El segundo argumento demostró, con datos del Banco Mundial, cómo en contextos
de pobreza es más urgente enfocarse en satisfacer necesidades básicas y mejorar
oportunidades educativas que enseñar valores ambientales. La pobreza en Perú ha
aumentado significativamente tras la pandemia, afectando a más de dos millones de
personas, lo que ha incrementado la vulnerabilidad de los jóvenes hacia la
delincuencia. Por ello, la educación debe primero abordar la supervivencia
inmediata y la creación de oportunidades antes de centrarse en preocupaciones
ambientales.

Argumento: La hipocresía ambiental: Consecuencias de enseñar valores sin


respaldo del entorno inmediato
Continuando así con mi línea argumentativa cabe mencionar una realidad
irrefutable: los valores y comportamientos de los niños y adolescentes se forman
principalmente por el ejemplo de su entorno inmediato, no por la enseñanza formal
en las aulas.

Esta postura no es una simple opinión, está respaldada por la realidad que
observamos día a día en nuestras escuelas y comunidades, incluyendo un estudio
de 2023 de Aldeas Infantiles SOS, donde la especialista Aura Echeverri enfatiza que
los valores familiares se transmiten más efectivamente a través de la experiencia y
el ejemplo que mediante la instrucción directa.

Esta discrepancia entre teoría y práctica se manifestaría claramente si es que el


respeto por la casa común fuera un valor fundamental en la educación básica
regular de las escuelas debido a que en nuestras escuelas se nos instruye sobre la
necesidad de disminuir, reutilizar y reciclar, sin embargo, al regresar a casa se
presencia cómo los padres combinan todos los desechos en un solo recipiente.
Los maestros enseñan acerca de la importancia de conservar el agua, a pesar de
que los estudiantes residen en áreas residenciales donde los residentes lavan sus
vehículos sin control y las compañías locales descargan desechos en los ríos sin
enfrentar repercusiones.
La realidad es evidente: estaríamos utilizando recursos valiosos tratando de enseñar
un principio que será constantemente desafiado por el entorno inmediato del
estudiante. El tiempo y esfuerzo invertido en esta instrucción formal puede ser
redirigido hacia áreas donde la escuela realmente tiene un efecto notable y
cuantificable.
En lugares donde los progenitores no llevan a cabo el reciclaje, en donde los
residentes ensucian de forma evidente, y en donde las compañías locales no honran
el entorno, los alumnos exhiben una desconfianza en aumento hacia los principios
ecológicos impartidos en las escuelas. La desconexión entre la teoría y la práctica
crea una barrera que obstaculiza cualquier esfuerzo por lograr una educación
ambiental efectiva.
Pensemos en la situación concreta de las escuelas ubicadas en áreas urbanas
periféricas. A medida que las instituciones educativas tratan de impartir lecciones
sobre la importancia de cuidar el medio ambiente, los estudiantes residan en áreas
donde no hay sistemas de manejo de basura, donde el suministro de agua potable
es limitado, y donde se considera que adoptar prácticas sostenibles es algo
demasiado costoso. La consecuencia es una falta de conexión absoluta entre la
teoría y la realidad, creando incluso rechazo hacia estos asuntos.
Esta discrepancia entre lo que se enseña y lo que se vive tiene impactos más
profundos. ¿Cuál es la señal que transmitimos al enseñar principios que la sociedad
no sigue? Estamos generando una incongruencia cognitiva que no solo carece de
eficacia, sino que también podría ser perjudicial para la educación en su conjunto.
Los estudiantes adquieren conocimientos rápidamente sobre cómo reconocer esta
hipocresía, lo que puede resultar en desconfianza en general hacia otros valores y
enseñanzas en la escuela.

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