UNIDAD 8: Los procesos de cambio en la ancianidad. Ancianidad. Psicología del Anciano. Senescencia de la personalidad.
Crisis características
de la experiencia, de la comprensión, del desasimiento y de haber quedado inerme. Cambios fundamentales. Factores que inciden en la elaboración de los cambios:
reorganización de la identidad como proceso creativo. Duelos de la tercera edad. El anciano, la familia, la sociedad. Sabiduría y sentido. Valores de actitud.
¿De qué trata la vejez? ¿Qué es el envejecimiento? ¿Cuáles son las transformaciones y las crisis que suponen este
momento del ciclo vital?
El envejecimiento es un proceso de transición hacia la vejez, marcado por profundas transformaciones biológicas,
psíquicas y sociales.
Bibliografía Rodríguez Daza Documento: pag 13
Mitos en relación a los ancianos: (Sánchez en la bibliografía de Rodriguez Daza)
➢ “Los ancianos son percibidos como enfermos y con grandes dosis de discapacidad”: Asociando este término
con la fragilidad y dependencia. Con la vivencia de soledad y enfermedad
➢ “Los ancianos son percibidos como carentes de recurso sociales, lo que los hace estar solos y deprimidos”:
Relacionada con la pérdida de la pareja o los hijos que forman su propio hogar, de sus amigos que van
enfermando o falleciendo.
➢ “Los ancianos son percibidos con deterioro cognitivo y trastornos mentales”: La ancianidad está muy
relacionada al envejecimiento corporal, biológico.
➢ “Los ancianos aparecen como psicológicamente rígidos e incapaces de adaptarse a los cambios”: Como si la
juventud sería sinónimo de flexibilidad y la ancianidad su opuesto.
Apuntes de Giro Miranda, página 18:
Relaciona específicamente la ancianidad con la pérdida.
LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA VEJEZ
“El proceso de envejecimiento, en líneas generales, forma parte de un mensaje de carácter positivo, pero la ancianidad,
como concepto, es una construcción social, una situación que muchas personas asocian indefectiblemente con la
palabra clave: la pérdida. Pérdida de autonomía: necesidad de otras personas para cumplir funciones higiénicas
básicas; pérdidas económicas y de autosuficiencia material; pérdida de funciones sensoriales (vista y oído) y
locomotoras; pérdidas afectivas y de compañía (esposo/a, hijos, amigos); pérdida de capacidad física, vital (menos
energía) y sexual; pérdida de capacidad mental: menos reflejos y memoria; pérdidas sociales: jubilación; pérdida o
limitación en las posibilidades de comunicación, un factor decisivo dado la importancia de la comunicación en la familia
y en la sociedad.”
Fíjense aquí la connotación negativa que trae el concepto de ancianidad. Pag. 19:
“Precisamente Hernández indica que una de las pérdidas más graves que puede experimentar el ser humano es el de
la propia dignidad; no cabe duda de que el ser víctima de malos tratos y tener que sufrirlos o soportarlos por no disponer
de medios, fuerzas o recursos para rechazarlos implica una grave pérdida de dignidad”
“Aunque sin llegar a estas situaciones de violencia y pérdida de dignidad, lo peor de la vejez y de sus componentes
sigue siendo la pérdida de autonomía en general, o como especifica el sociólogo Gil Calvo, la pérdida de autonomía
moral e independencia civil, que les somete al dominio de aquellos poderes públicos y privados (la familia, los médicos,
las autoridades) de los que dependen.”
Es importante destacar estos párrafos que nos va remarcando, que los releamos.
Pág. 15 de Rodríguez Daza:
EL ENVEJECIMIENTO
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“El envejecimiento es un proceso que se vive desde el nacimiento y se caracteriza por diferentes cambios en niveles
físicos, mentales, individuales y colectivos. Estos cambios definen a las personas cuando ya están mayores, pero se
debe ver como un proceso natural, inevitable y no necesariamente ligado a estereotipos; como una etapa de la vida
apta para “crecer y continuar aprendiendo”.
Verán que Castanedo va a ir diferenciando diferentes factores/enfoques, continuando esta idea de vejez como
profundas transformaciones.
Una de ellas es que el envejecimiento trae consigo una transformación en cuanto al tiempo. Durante la mayor parte
del ciclo vital, el tiempo es vivido como un infinito. Desde el nacimiento se ve como algo que implica continuidad,
proyección, futuro, la vida escolar, académica. ¿Qué vamos a hacer cuando seamos grandes? ¿Cuándo te recibas? ¿De
qué te gustaría vivir? Cuando se tiene más edad, el tiempo supone una realidad más bien finita de la noción del tiempo.
La segunda transformación profunda es en relación al cuerpo, como en la adolescencia, la estructura corporal, la
fortaleza se modifica, las funciones empiezan a fallar, ciertas partes empiezan a deteriorarse, el envejecimiento trae
consigo que la forma del cuerpo cambie, la piel, el aspecto.
La tercera dimensión es la dimensión de las funciones. El envejecimiento supone un cambio muy brusco entre actividad
y pasividad. Hay funciones que se van a ir alterando, los tiempos de actividad, la cantidad de horas activas disminuyen.
Empiezan a alargarse más los tiempos de pasividad o de descanso ocioso.
La cuarta dimensión es en relación a la interioridad. Empiezan a ser mayores los tiempos de introspección, reflexión.
El modo de vinculación, las decisiones que se tomaron. Es tiempo de mirar en retrospectiva, mirar hacia el interior con
cierto remordimiento, rencor, por todo lo que no se ha hecho o lo que se ha hecho
Y la última transformación psíquica más importante que se da, es la personalización de la muerte. Porque si bien la
muerte es un hecho biológico, como la vida, no hay otro momento del ciclo vital en que la muerte se sienta más cerca.
Y la personalización de la muerte porque no es solo la idea de la cercanía de la muerte, sino el rostro de ella, en seres
queridos que empiezan a fallecer, a veces es la esposa/o, amigos de toda la vida, de trabajo, y espejan aquella situación
de muerte.
Pag. 10 Rodriguez Daza.
Donde habla de la contextualización del envejecimiento y como la vejez ha ido tomando diferentes connotaciones a
lo largo de la historia.
“En las culturas de Grecia y Roma, la vejez era considerada como una desdicha, a tal punto que morir joven era
concebido como una virtud, ya que no se tenía que soportar la pérdida de la funcionalidad asociada con el
envejecimiento. No obstante, Platón y Cicerón, en sus obras La República y De Senectute respectivamente, destacan
“la vejez” como referente de la experiencia recogida en las etapas de vida anteriores y de las facultades intelectuales
de los ancianos.
Por su parte, en las culturas orientales, las personas mayores cumplen un papel importante dentro de la sociedad
debido a que son sabias poseedoras de conocimiento. Un claro ejemplo de ello, son los relatos bíblicos de hace algunos
años, pero hoy en día estas personas siguen siendo consideradas primordiales dentro de las jerarquías de las
organizaciones sociales. Un nivel similar de importancia de la persona mayor dentro de las comunidades se observa en
los pueblos indígenas donde la persona de más edad es el poseedor de la sabiduría; tiene la capacidad de curar, posee
habilidades predictivas y además es el que transmite todos los conocimientos.
Si nos basamos en otras miradas, encontramos que Costa A. define la vejez como “la etapa de la vida reservada a pocos
afortunados que fueron capaces de vencer la muerte, los agentes agresivos y las enfermedades; la demostración de
fortaleza en relación con otros más jóvenes quienes fallecieron y quedaron en el camino, sin embargo, este es un
concepto muy limitante.
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Acá veremos diversas contextualizaciones en relación a la vejez en la historia. Y, por último, le parece importante
mostrar a modo de referencia la tabla donde se conceptualiza la vejez según la cronología y explica cómo a lo largo
del tiempo se ha ido modificando.
En 1974 se consideraba la edad de 60-74 como senil, de 75-89 ancianidad y 90 y más como longevidad.
A partir de 1979 se incluye una edad anterior que es la pre-senil, de 50-72 la senectud gradual, 72-89 la vejez declarada
y los 90 y más los grandes viejos.
La adolescencia cada vez comienza antes y culmina después; el envejecimiento llega más tarde y con mayor calidad
de vida
Esta es un poco la idea que sostenía Joaquín Giró Miranda Pag. 23 en adelante
Factores de longevidad
“En la actualidad, percibimos que se vive más tiempo desde el umbral de los sesenta y cinco años, y el alargamiento de
la vida se acompaña de una mejora del estado de salud en todas las edades. El declive de la autonomía personal y,
finalmente, la muerte, acaban por llegar, pero cada vez más tarde. Dadas estas circunstancias, el proceso de
envejecimiento en España aparecerá más tarde, pero con mayor intensidad que en otros países.”
Los autores hicieron un relevamiento e investigan cuales son los factores que explican que el envejecimiento tarde
más en llegar y se transite con mayor calidad de vida que otros años en los cuales el envejecimiento acontecía.
Entre los factores de longevidad se encuentra que la esperanza de vida ha aumentado, pero que a la par disminuyeron
las tasas de mortalidad infantil. También disminuyeron las tasas de fecundidad, el tamaño familiar y las profundas
trasformaciones en la estructura de los hogares han colaborado que el envejecimiento no solo llegue más tarde, sino
también que se transite con mejor calidad de vida.
Pag 43. Diferencia entre vejez y envejecimiento
“A lo largo de este libro se tratan diferentes aspectos de un mismo proceso, el del “envejecimiento”. Este capítulo girará
sobre una de sus dimensiones: el envejecimiento tratado desde una perspectiva sociocultural, para relacionarlo con el
aumento del tiempo libre que, en general, infravaloramos y del que desconocemos su manera de empleo; y, a partir de
esta constatación, incitar a la utilización voluntaria, satisfactoria y positiva del mismo en “tiempo de ocio”, un espacio
que, para las personas mayores más significativamente, conlleva –repercute o incrementa- el bienestar y calidad de
vida.
Entendemos por “buen envejecimiento”, por un envejecimiento satisfactorio, aquel que refiere la “salud” entendida,
no únicamente como ausencia de enfermedad, sino desde la triple perspectiva biológica –envejecimiento sano y pleno-
, psicológica –envejecimiento positivo y adaptado- y social –envejecimiento integrado, activo y participativo.”
Él va a hablar de un buen envejecimiento, de un envejecimiento sano y positivo VS el concepto de vejez que como
veíamos se asocia a la pérdida, a la disfunción, a la desintegración, a la pasividad.
Por esto toma el envejecimiento y lo entiende como un proceso. En esta conceptualización, si continuamos la lectura
43-adelante, se verá como un proceso natural, paulatino, multifactorial, variable y diferencial y que supone una
modificación en roles y funciones tal como veíamos anteriormente.
Fíjense en la pag 43.
“Esta declaración de intenciones requiere de alguna puntualización. En primer lugar, hablaremos de “proceso de
envejecimiento”, por contraposición al término “vejez “entendida como un estado. Y es que el envejecimiento del
hombre es un proceso natural y paulatino, que le afecta desde su nacimiento hasta su muerta, y que lleva aparejadas
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cambios y transformaciones de tipo biológico, psicológico y social, que van unidos igualmente al desarrollo y al
deterioro en estos ámbitos.”
De hecho, este autor, entiende que, el envejecimiento comienza con el nacimiento.
“Hablamos de cambios progresivos, graduales, en los que intervienen un número considerable de variables con
diferentes efectos, o que darán como resultado una serie de características diferenciales entre las personas de una
misma edad cronológica. Por tanto, la vejez ha de contemplarse como un proceso variable y diferencial, y no uniforme
y homogéneo. No podremos hablar de un único patrón de envejecimiento, sino que cada individuo tiene un modelo, un
modo de envejecimiento propio.”
Así como hablamos de la adolescencia como construcción cultural y en plural, también debemos entender que el
envejecimiento no puede pensarse en singular ya que al igual que la adolescencia están atravesadas por múltiples
factores.
“La segunda puntualización consiste en especificar qué entendemos por “dimensión sociocultural” del envejecimiento.
En una primera aproximación, estaríamos de acuerdo en sostener con Pedro Sánchez Vera (1997) que el concepto de
envejecimiento tiene dos vertientes. Una personal, de la que nos vamos a ocupar de manera preferente, dentro de la
que se conjugan variables biológicas, psicológicas y culturales. Otra vertiente colectiva o social, hace referencia a cierto
envejecimiento vinculado al proceso natural, consecuencia del paso del tiempo, que involucra a la totalidad de los
miembros de la sociedad. “
¿Por qué hablamos de variable y diferencial?
Debido a que hay una cuestión contextual, de dimensiones geográficas, económicas, sociales, sanitarias que van a ir
atravesando la vivencia de envejecimiento que uno tenga.
Pag. 45: los autores hablan de una transformación profunda en los roles y funciones.
ENVEJECIMIENTO SATISFATORIO, ADAPTACIÓN E INTEGRACIÓN SOCIAL DE LOS MAYORES.
“Si nos referimos a papeles asignados y/o asumidos, a roles ligados a normas societarias, como señalábamos, nuestras
sociedades occidentales se asientan sobre los valores de producción y de reproducción. Diríamos, en este sentido, que
se es útil y valorado mientras se produce, o se es futuro productor, y mientras se tiene la capacidad para reproducir
vida. No obstante, el proceso de envejecimiento presupone una serie de cambios sociales y de roles- laboral, familiar y
en la comunidad, fundamentalmente.
En la esfera productiva, el gran cambio es la jubilación del individuo. Las modificaciones en las costumbres laborales
que ésta acarrea tienen consecuencias, y la adaptación es difícil, puesto que la vida del individuo y sus valores están
orientados en torno al trabajo y a la actividad productiva. En muchos casos, y sobre todos para los hombres, la
jubilación supone una ruptura con un proyecto de vida forjado alrededor del trabajo, que ha ocupado su tiempo, ha
marcado su ritmo y ha definido sus relaciones personales. Pero la actividad laboral proporciona también la situación
social al individuo. La sociedad valora al hombre activo, capaz de trabajar y generar riquezas y el jubilado no lo es
productivamente. Pasar a formar parte de la “clase pasiva” representa ser apartado del núcleo que toma decisiones, y
de intervenir en las cuestiones importantes que influyen en la colectividad. En la esfera productiva, las mujeres viven el
cambio en el momento del climaterio y los años posteriores, sobre todo si han centrado su vida en la familia y van
viendo como sus hijos cada vez reclaman menor atención y protección de su parte, “nido vació”. La jubilación y el “nido
vacío”, como los sucesos evolutivos que más se destacan en este período de la vida, conllevan nuevas condiciones,
como la mayor disponibilidad de tiempo y la disminución de las responsabilidades, que requieren de hombres y mujeres
un esfuerzo de adaptación.”
Es importante que puntualizemos en los textos de Rodríguez Daza y de Joaquín Miranda algunas teorías.
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Joaquín miranda: pag 46. Teoría de desvinculación, teoría de la actividad y la teoría de la continuidad o desarrollo
(MÁS AFÍN A LA MIRADA DE GIRÓ MIRANDA)
Rodríguez Daza: pag 12. Teoría de Erik Erikson, de Havighurst (QUE TAMBIÉN LO ESTUDIAMOS EN EL MÓDULO DE
AMISTAD) y de Atcheley
Giró Miranda: “El argumento central de la del retraimiento o de la desvinculación, es que la desvinculación, es que la
teoría
desvinculación o desconexión es un proceso inevitable que acompaña al envejecimiento, en el que gran parte de los
lazos entre el individuo y la sociedad se alteran o llegan a romperse. La desvinculación tendría un carácter bidireccional,
mutuo de la sociedad respecto del individuo (pensemos en la jubilación, la independencia de los hijos, la muerte de la
pareja, de amigos) y, de otra parte, del individuo respecto a la sociedad (palpable en la reducción de las actividades
sociales y una vida más solitaria). Éste sería un proceso natural –inherente al proceso de envejecimiento-, universal–
presente en todas las culturas- y beneficioso, tanto para la sociedad, como para el individuo al liberarle de compromisos
y obligaciones sociales adscritas a su anterior rol. Para esta teoría, los mayores deben desvincularse de la sociedad en
la que viven, porque de lo contrario no consiguen adaptarse.
La teoría de la actividad mantiene la tesis contraria a la defendida por la teoría anterior. Parte de la idea de que la
desvinculación entre individuo y sociedad opera únicamente en el sentido de la sociedad hacia los mayores. Predice
que la satisfacción de los mayores, al margen de cuál sea su edad, está positivamente relacionada con el número de
las actividades en las que participa. Las personas mayores, al igual que el resto de los adultos, tienen las mismas
necesidades psicológicas y sociales de mantenerse activos. Para esta teoría, sólo cuando el individuo realiza alguna
actividad se siente satisfecho y adaptado. El envejecimiento óptimo implicaría mantenerse activo.
Según la teoría de la continuidad o del desarrollo, las personas realizan una serie de elecciones adaptativas a lo largo
de la etapa adulta y del envejecimiento que suponen una continuidad de los patrones de comportamiento mantenidos
a lo largo de su vida, de manera más o menos estable. Las habilidades y patrones adaptativos que una persona ha ido
forjando durante su vida van a persistir en el tiempo, y van a estar presentes también, en este tramo.”
Rodriguez Daza pag 12:
“La teoría psicosocial de Erik Erikson, refiere al “Estadio VIII” –adultez tardía- como aquél que incluye a personas
mayores de 60 años y busca una integridad que resulta de la resolución de las crisis vividas en las etapas de vida
anteriores; aceptando la vejez dentro del ciclo vital como única y propia; reconociendo sus fortalezas, debilidades y
errores; viendo experiecnias con positivismo; renunciando a lo que no se consiguió y aceptado su vida con una gran
virtud: la sabiduría.
Havighurst habla de las adaptaciones a los cambios que conlleva la vejez, tales como la disminución de la fuerza y la
salud, la jubilación y reducción de ingresos, la muerte del cónjuye y la búsqueda de roles sociales con personas de la
misma edad. Estas adaptaciones pueden influir en una disminución de la participación en la sociedad en general con l
fin de hacer un cambio intergeneracional, pero a su vez plantea la búsqueda de nuevos quehaceres dentro de la
sociedad.
Atcheley plantea una teoría basada en la continuidad que se contrapone a un cambio brusco entre la etapa de la
adultez y la vejez. Plantea que las personas tienden a buscar una continuidad de sus roles o actividades; sin embargo,
no hay ausencia de cambios debido a que son inherentes al proceso de envejecimiento. Al mismo tiempo, esta
continuidad es la que permite afrontar los cambios basados principalmente en dos postulados: el primero afirma que
“el paso a la vejez es una prolongación de experiencias, proyectos y hábitos de vida del pasado; a su vez la personalidad
y el sistema de valores permanecen intactos”. El segundo postulado afirma que “al envejecer los individuos aprenden
a utilizar diversas estrategias de adaptación que les ayudan a reaccionar eficientemente ante el sufrimiento y las
dificultades de la vida.”
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