Orígenes de la Psicología Comunitaria
Orígenes de la Psicología Comunitaria
En los 60 y 70 se producen una serie de movimientos sociales que difunden ideas políticas y económicas que van a influir
sobre los modos de hacer y de pensar en las ciencias sociales. En la psicología tales ideas producen un vuelco hacia una
concepción de la disciplina centrada en los grupos sociales, en la sociedad y en los individuos (entendiendo al sujeto
como un ser activo, dinamico, constructor de la realidad) asi como en sus necesidades y expectativas: hacia una
concepción distinta de la salud y enfermedad, y del modo de aproximarse a su consideración y tratamiento por los
psicólogos.
Esta tendencia responde a un movimiento de las ciencias sociales y humanas que en america latina (a fines de los 50)
había comenzado a producir una sociología comprometida, militante dirigida a los oprimidos en sociedades donde la
desigualdad se hacía cada vez más extrema. A su vez, en la psicología, el énfasis de lo individual, la visión del sujeto
pasivo, receptor de acciones o productor de respuestas dirigidas, no generador de acción, difícilmente permitían hacer
un aporte efectivo a la solución de problemas urgentes de las sociedades en las que se usaba. El reto era enfrentar los
problemas sociales de una realidad muy concreta: el subdesarrollo de america latina y sus consecuencias sobre la
conducta de individuos y grupos, la dependencia de los países que integran la región y sus consecuencias psicosociales.
El comienzo en america latina: La psicología comunitaria nace a partir de la disconformidad con una psicología social que
se situaba bajo el signo del individualismo y que practicaba con riguroso cuidado la fragmentación, pero no daba
respuesta a los problemas sociales. Es una psicología que surge en el vacio provocado por el carácter eminentemente
subjetivista de la psicología social psicológica y por la perspectiva macrosocial de otras disciplinas sociales volcadas a la
comunidad. También es una psicología que mira críticamente las experiencias y practicas psicológicas y el mundo en el
que surge y con cuyas circunstancias debe lidiar. Ambos eran instatisfactorios: la experiencia porque estaba atada a la
manipulación de las circunstancias de investigación y de aplicación (extractiva, falsamente objetiva y neutral).
Debido a la fragmentación y al forzamiento de la definición de los sujetos dentro de marcos predefinidos, las personas
afectadas por un determinado problema quedaban afuera y el problema desaparecia, para reaparecer una y otra vez.
Fueron justamente las condiciones de vida de grandes grupos de la población, su sufrimiento, sus problemas y la
necesidad urgente de intervenir en ellos para producir soluciones y cambios los que generaron un tipo de presión desde
lo que suele llamarse realidad, paso a ser internalizada y reconstruida por los psicólogos que hallábamos que la acción
derivada de las formas tradicionales de aplicación de la psicología era no solo insuficiente, sino también tardía y muchas
veces inocua, al limitarse al mero diagnóstico y al producir intervenciones fuera de foco.
La separación entre ciencia y vida advertida por las ciencias sociales llevo a rescatar líneas de pensamiento que nunca
estuvieron silenciosas, pero cuyos aportes fueron hechos a un lado al calificarselos de no científicos, o al no ajustarse a
la tendencia dominante. La fenomenología, las corrientes marxianas, formas culitativas de investigar, comenzaron a ser
revisadas y reivindicadas y en este marco se plantea la necesidad de producir una alternativa de hacer psicología.
Paradigmas, explicaciones, teorías vigentes aparecían como inadecuados, parciales. Se plantea la necesidad de dar
respuesta inmediata a problemas reales, perentorios, cuyos efectos psicológicos sobre los individuos no solo los limitan
y trastornan, sino que los degradan. Se diagnosticaba en función de una globalidad, tener conciencia de la relación total
en que ella se presenta.
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En los 70, por fuerza de las condiciones sociales presentes en muchos de los países latinoamericanos y de la poca
capacidad que mostaba la psicología para responde a los problemas que los aquejaban. Comienza a desarrollarse una
nueva practica, que exige una redefinición tanto de los profesionales de la psicología como de su objeto de estudio e
intervención. Ese nuevo modo de hacer buscaba producir un modelo alternativo al modelo medico, que hace prevalecer
la conducta enferma, anormal de las comunidades. La propuesta que se hacia partia de los aspectos positivos y de los
recursos de esas comunidades, buscando su desarrollo y fortalecimiento, y centrando en ellos el origen de la acción. Los
miembros de estas comunidades dejaban de ser considerados sujetos pasivos de la actividad de los psicólogos, para
entenderse como actores sociales, constructores de su realidad. El énfasis estará en la comunidad y no en el
fortalecimiento de las instituciones. Esto ocurre simultáneamente en muchos países de america latina, aunque el
primero es Puerto Rico.
El nacimiento de la psicología comunitaria en EE UU cuenta con el equivalente de una partida de nacimiento. En mayo
de 1965 en un congreso convocado por psicólogos sociales, clínicos y escolares en Massachusetts, se dio inicio a esta
rama de la psicología. En ese congreso se decidio generar un nuevo tipo de formación para los psicólogos que les
permitiese ejercer su practica, asi como desempeñar un nuevo rol en la comunidad. Detrás de esta propuesta se
encontraba el movimiento de salud mental comunitaria, la tendencia desinstitucionalizadora en el tratamiento de las
enfermedades mentales, el movimiento sociopolítico de “Guerra a la Pobreza”, programas de desarrollo y planificación
urbanos, la critica y revisión de los programas de beneficencia social y por ultimo, la defensa de los derechos civiles y el
antiagregacionismo.
A partir de esta reunión no solo se generaron programas específicos para trabajar en la comunidad, también se abrió un
campo para el estudio y la reflexión sobre la nueva practica sumamente fructífero.
Se caracteriza en la mayoría de los países (excepto puerto rico), por definirse mas como una practica que como una
rama de la psicología. Se hacia psicología comunitaria sin saberlo, al menos durante la mayor parte de los 70. La
ausencia de un nombre propio, la carencia de un nicho académico no fueron obstáculos para que desde sus inicios
desarrollase ciertas características que la marcan. Algunos de estos rasgos se transformarían con el tiempo, otros se
acentuarían y otros desaparecerán. Los aspectos que marcaron a la psicología comunitaria en sus inicios son:
1. La búsqueda de teorías, métodos, y practicas que permitiesen hacer una psicología que contribuyese no solo a
estudiar sino a aportar soluciones a los problemas urgentes.
2. Redefincion de la psicología social (yendo además mas alla de su objeto de estudio)
3. La carencia de una definición
4. Carecio de un lugar académico y profesional hasta bien entrada la década de los 80.
5. Orientación hacia la transformación social.
6. La certeza del carácter histórico de la psicología como ciencia, de la comunidad como grupo social y del sujeto
humano
7. La búsqueda de modelos teóricos y metodológicos que ayudasen a entender y explicar los fenómenos con los
que se trabajaba. (por lo que apelo a numerosas fuentes y le ofrece una perspectiva multidisciplinaria)
8. La concepción de que el sujeto de investigación es una persona no sujeta a la voluntad y los designios de quien
investiga. Es alguien dinamico, activo que construye su realidad, actor social y que al ser parte de la acción e
investigación que se realizan con su comunidad tiene derechos y deberes que lo relacionan con ambas tareas.
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9. La necesidad de redefinir el rol de los profesionales de la psicología social, que debido a lo anterior, no podía
sostener una practica marcada por una definición basada en una experticia a la cual le faltaba conocimiento de
la comunidad producido desde ella.
RESUMIENDO: la psicología comunitaria nace de una practica transformadora, enfrentada en situación, que apela a una
pluralidad de fuentes teóricas para intentar luego elaborar modelos teóricos propios que respondan a las realidades con
las que se trabaja, responsables a su vez del surgimiento de esta psicología. Asimismo, busca generar una metodología
basada en la acción y la participación, que sea una respuesta alternativa a los modos convencionales de estudiar esos
grupos sociales específicos que son las comunidades. Se la planteo entonces como una psicología de la acción para la
transformacion, en la que los investigadores y sujetos están del mismo lado de la relación de estudio, pues ambos
forman parte de la misma situación.
A partir de la década del 70 se comenzó a construir una forma de hacer psicología. Primero con cautela, en la medida en
que era necesario aceptar que se hacia algo diferente y que había que bautizarlo y delimitarlo: al mismo tiempo
empezaron a romperse ciertas fronteras. Esto iba unido a la conciencia de que los conceptos de los que nos servíamos
muchas veces eran insuficientes e inadecuados a la aceptación de que estábamos ante situaciones novedosas sobre las
cuales aun no teníamos nociones claras. Pero luego en la medida en que se avanzaba en la tarea de construcción de un
conocimiento a partir de experiencias vividas y de la reflexión sobre ellas, la practica genera saber y el saber genera
nuevas practicas. A comienzos de los 80 el método aparece con claridad. Y a mediados de esa década aparece la teoría a
través de la generación de conceptos, explicaciones e interpretaciones y diez años después, nos encontramos inmersos
en la problemática epistemológica, con la presencia de un modelo poco relacionado con el paradigma dominante en el
momento en que toda esta historia comienza a gestarse. Un modelo que ha venido trabajando en 6 frentes:
Practico teorico: construye un cuerpo de conocimientos cuyo contenido conforma el producto de una praxis que
genera acción, modos de hacer e interpretaciones sobre ellos.
Ontológico: define la naturaleza del sujeto cognoscente
Epistemológico: define el carácter del conocimiento producido y el tipo de relación de producción de ese
conocimiento.
Metodológico: hace aportes referidos al método a aplicar
Ético: define la naturaleza de la relación entre investigadores- interventores y las personas que forman la
comunidad.
Político: da lugar a la expresión de diferentes voces dentro del hacer y conocer.
América latina EE UU
1) Generacion de una nueva practica psicosocial 1) Creación de una nueva practica psicológica que responde
orientada a la solución de problemas sociales y a la a exigencias de legitimidad social y de transformación de las
transformación social, con participación de las instituciones. Supone: nuevo rol para los psicólogos, rechazo
personas involucradas. Esto supone: actores al modelo medico
sociales, nuevos roles para los psicólogos 2) Estructuración del nuevo campo interdisciplinario a partir
2) Fase de definición de una nueva subdisciplina: la PC. de su definición, delimitación, fijación de valores,
Generación de nuevas practicas: métodos generación de una nueva practica.
participativos. Construcción de una nueva practica 3) generación de conceptos teóricos y metodológicos.
Desarrollo de dos grandes corrientes paralelas: una de
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3) Fase de inicio de teoría y reflexión sobre ella. carácter ecológico cultural, otra de carácter clínico
4) Fase de reflexión sobre la estructura paradigmática preventivo.
de la subdisciplina Ampliación del campo con incorporación de reflexión sobre
5) Fase de ampliación del campo, incoporando los la estructura paradigmática y de las perspectivas freiriana y
aspectos ligados a la salud, organizaciones, de la psicología de la liberación.
ambiente, la clínica.
No corresponden a periodos ubicados temporalmente de manera fija. Tampoco se dan simultáneamente en todos los
países de una misma región. En cada una de las dos regiones, esas etapas han marcado el desarrollo de esta rama de la
psicología. Las relaciones de intercambio e interinfluencia crecen, coincidiendo en los siguientes aspectos: unión de
teoría y practica, concepción del psicólogo como un agente de cambio social, generativo reflexivo, relación dialogica
entre agentes externos e internos, generación de nuevas formas de investigar e intervenir para transformar el medio
ambiente y fortalecer a las personas, relación entre problemas socioambientales y vida cotidiana de las personas,
interinfluencia de ciertos modelos (teología, psicología, filosofía de la liberación), necesidad de sustituir el modelo
medico por modelos psicológicos.
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Estos supone una característica esencial de la psicología comunitaria: lo comunitario incluye EL ROL ACTIVO DE LA
COMUNIDAD, SU PARTICIPACION. Y no solo como invitada, o espectadora, sino como agente activo con voz, voto y veto.
También le da relevancia a factores ecológicos y culturales que inciden en problemas concernientes a la salud,
especialmente salud mental. Rappaport da cuenta de 3 aspectos especificos de la psicología comunitaria: relatividad
cultural, diversidad y ecología, entendiendo a esta ultima como la adecuación entre las personas y el medio ambiente.
Kelly también pone énfasis en la condición ecológica. Estos autores forman parte de la denominada corriente
“ecológico- cultural”.
Otra característica será el énfasis puesto en el DESARROLLO DE LAS FORTALEZAS Y CAPACIDADES mas que en las
debilidades y carencias. EL CAMBIO SOCIAL, el movimiento de re-creacion permanente de la existencia colectiva, es una
condición presente en la mayor parte de las definiciones, lo cual le otorga al mismo tiempo UN CARÁCTER POLITICO en
el sentido de que quienes trabajan en psicología comunitaria producen, junto con las comunidades, intervenciones para
lograr el fortalecimiento y el cambio. A esto se agrega su CARÁCTER CIENTIFICO Y APLICADO.
Los primeros psicólogos comunitarios propiamente dichos no estuvieron muy inclinados a definir la psicología
comunitaria. Newbrough señala su objeto o su ámbito de trabajo: la interacción entre las personas y su ambiente, desde
una perspectiva ecológica. Este autor y rappaport figuran entre los pioneros en EE UU.
Si entendemos que una ciencia se define por su objeto, por sus conceptos y por su método, entonces es mas explicable
la discreción inicial que marca el fin de los 70 y 80 cuando se estaba estructurando el nuevo campo. Ello explica que para
algunos este se defina por alguna de sus características o condiciones para su existencia. Tal es el caso de Sarason, quien
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define a esta subdisciplina en función de un tema central de estudio: el sentido de comunidad y su fortalecimiento y
producción. Otros lo hacen en función de la relación entre individuos y medio ambiente, o entre el estres psicosocial y
su efecto sobre la salud. No se encuentran definiciones propiamente dichas antes de los 80. La definición de rappaport
dice que la psicología comunitaria es la disciplina que: acentúa la importancia de la perspectiva ecológica de la
interacción, sosteniendo la posibilidad de mejorar la adaptación entre las personas y su ambiente mediante la creación
de nuevas posibilidades sociales y a través del desarrollo de recursos personales en vez de hacer hincapié
exclusivamente en la supervisión de deficiencias de los individuos o de sus comunidades.
Esta definición muestra el énfasis en la relación individuo medio ambiente (cultural, social, físico), coloca su objetivo en
la producción de una mejor relación entre ambos y situa la posibilidad de lograrlo en ambos polos conjuntamente. Esto
ultimo ubica su definición en el campo psicosocial, colocando implícitamente a su objeto en la interface entre lo
individual y lo societal, entre el enfoque microsocial y el macro.
En 1982, defini a la psicología comunitaria como la rama de la psicología cuyo objeto es el estudio de los factores
psicosociales que permiten desarrollar, fomentar y mantener el control y el poder que los individuos pueden ejercer
sobre su ambiente natural y social para solucionar problemas que los aquejan y lograr cambios en esos ambientes y en
la estructura social. Este definición implica:
Un rol diferente para los profesionales de la psicología: el de agentes de transformación social, que comparten
su conocimiento con otros actores sociales, provenientes de la comunidad.
La ubicación de la subdisciplina como campo interdisciplinario, pues al plantear cambios sociales asume un
objetivo igualmente planteado en otras ciencias sociales.
La detección de potencialidades psicosociales y el estimulo de las mismas.
Un cambio en el modo de enfrentar la realidad, de interpretarla y de reaccionar ante ella.
Hacer psicología para la transformacion positiva, social e individual.
Cambios en el hábitat, en el individuo, en las relaciones individuo/grupo/sociedad.
Debería mencionar explícitamente la praxis de la psicología comunitaria (una practica conducente a una teoría que
induce practica) asi como los factores culturales y sociales con los cuales he debido lidiar desde el inicio en el campo. Ya
no es necesario definir por medio del deslinde, ni siquiera cuando nos encontramos ante el uso desaprensivo que a
veces se hace del termino comunitario para arropar viejas practicas paternalistas, asistencialistas, individualistas. Hoy en
dia existe un cuerpo de conocimientos que indica la extensión y la profundidad de la subdisciplina.
En 1977, Heller y Monahan presentaban como propios de la psicología comunitaria los siguientes aspectos:
El enfoque ecológico
La preocupación por problemas del funcionamiento humano, que incluían la prevención de trastornos, pero que
iban mas alla de aquellos señalados como de salud mental.
La investigación multidisciplinaria, colaboradora.
El énfasis en la capacidad para enfrentar los problemas, en la adaptacion y la competencia y no solo en los
trastornos.
Un enfoque empírico, experimental de la intervención social.
El rechazo del modelo medico.
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De estos 6 puntos, el primero, el cuarto y el sexto, están presentes como fueron entonces enunciados. El segundo y el
tercero han sido ampliados a través de la praxis de los últimos 30 años. El quinto se ha ampliado, pues se han creado y
adoptado otros modelos de investigación que incluyen aspectos cualitativos, entre ellos se ha desarrollado la
investigación-accion participativa.
1. Se ocupa de fenómenos psicosociales producidos en relación con procesos de carácter comunitario, tomando en
cuenta el contexto cultural y social en el que surgen
2. Concibe a la comunidad como ente dinamico compuesto por agentes activos, actores sociales relacionados
constructores de la realidad en que viven.
3. Hace énfasis en las fortalezas y las capacidades, no en las carencias y debilidades
4. Toma en cuenta la relatividad cultural
5. Incluye la diversidad
6. Asume las relaciones entre las personas y el medio ambiente en que viven
7. Tiene una orientación hacia el cambio social dirigido al desarrollo comunitario, a partir de una doble motivación:
comunitaria y científica
8. Incluye una orientación hacia el cambio personal en la interrelacion entre individuos y comunidad
9. Busca que la comunidad tenga el poder y el control sobre los procesos que la afectan
10. Tiene una condición política en tanto supone formación de ciudadanía y fortalecimiento de la sociedad civil.
11. La acción comunitaria fomenta la participación y se da mediante ella.
12. Es ciencia aplicada. Produce intervenciones sociales.
13. Tiene un carácter preventivo
14. Produce reflexión, teoría y critica.
Sanchez Vidal considera que las definiciones de psicología comunitaria pecan en su mayoría de vaguedad e imprecisión.
Señala ciertas imprecisiones que llevan a la psicología comunitaria a ser fácilmente confundible con otros campos
aplicados y a su vez, las acusa de no centrarse en su objeto, definiéndolo por lo que es, sino mas bien de decir lo que no
es la psicología comunitaria, en un intento de diferenciarla de otras ramas, lo cual las hace poco convincentes. Y
finalmente agrega que se caracterizan por la multidisciplinariedad es decir, por señalar el carácter multidisciplinario de
la psicología comunitaria, algo que se puede considerar directamente relacionado con la condición anterior, y que señala
un aspecto que históricamente forma parte de la subdisciplina: haber surgido de una conjunción de ramas de la
psicología y haber apelado a la integración de saberes provenientes de otras ciencias sociales.
Este punto de la multidisciplinariedad necesita ser estudiado como una condición debida al carácter complejo de la
psicología comunitaria, pues en ella se integran aspectos psicosociales, sociológicos, culturales, políticos. Asi, mas que
definirse por la negación, es esta una psicología que debe definirse por la inclusión e integración. Si revisamos la génesis
de ella, vemos que deriva de varios campos que la marcan: el psicosocial, el clínico, el educativo y el movimiento de
salud mental en la comunidad, con el cual parecía estar unida a fines de los 60 y principios de los 70.
La psicología comunitaria surge en america en un momento de crisis que obliga a muchas ramas de la psicología, y sobre
todo a su rama social, a repensarse y a evaluar su papel social y científico, y esto ocurre cuando todo el campo de la
ciencia comienza a ser sacudido por el empuje de tendencias neo paradigmáticas. El surgimiento de la psicología social
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comunitaria, o comunitaria a secas, como un producto y una extensión de la critica a las formas establecidas y de la
necesidad de producir una disciplina eficaz en el tratamiento de los problemas sociales, es una de las manifestaciones
del cambio paradigmático que estaba ocurriendo.
Si bien en america latina ha habido un uso extensivo e intensivo de la denominación psicología social comunitaria, ello
se debe a que en sus orígenes en esta parte del continente fue en el campo de la psicología social donde se gestó la
nueva práctica, es de ella de donde se toman muchos de sus métodos, estrategias y técnicas.
La psicología social comunitaria, quizás la expresión mas desarrollada en america, tiene como centro el desarrollo de
comunidades autogestoras para la solución de sus problemas: estudia para ello las relaciones de poder y control sobre
las circunstancias de la vida, sus efectos sobre procesos psicosociales y en latinoamerica, se orienta hacia la intervención
para la transformación social, facilitando y fortaleciendo los procesos psicosociales que posibilitan el desarrollo de
comunidades autogestoras para la solución de sus problemas. En EE UU la denominación COMMUNITY PSYCHOLOGY, es
la predominante, apareciendo en revistas, programas académicos, y en el lenguaje cotidiano. Además es la
denominación mas genérica.
La comunidad como ámbito y sujeto del quehacer psicosocial comunitario. Pero no como espacio delimitado desde la
teoría, sino autodelimitado por la comunidad misma. Y no como sujeto sujetado, definido externamente, sino
autodefinido desde la propia comunidad: como sujeto activo de las acciones que en ella se llevan a cabo, como actor
social, constructor de su propia realidad.
Una segunda cuestión, el cambio o la transformación social, debe ser precisado. La positividad de esa transformación
esta definida desde la situación de la comunidad, y la incorporación de aspectos externos provenientes de
consideraciones de salud mental, comunitaria, avances de la ciencia.
Es interesante ver como las ideas de la psicología de la liberación, unidas a la conciencia del carácter autodeterminante
de la comunidad, han interactuado con la psicología comunitaria latinoamericana influyéndose recíprocamente y son
reconoidas en obras como las de Nelson y Prilleltensky, en el cual se señala como objeto de la psicología comunitaria el
bienestar y la liberación, y la coexistencia de esos dos objetivos con el cambio social, en una forma de simbiosis social
debida a la complejidad de los fenómenos comunitarios.
Para definir su objeto de estudio, la PC necesito deslinadar la naciente rama de la psicología de otras practicas relativas a
la comunidad: el desarrollo comunitario o comunal.
Este se define como el producto de la acción comunal, acción que se produce cuando la comunidad se hace cargo de sus
problemas y se organiza para resolverlos, desarrollando sus propios recursos y potencialidades y utilizando también los
ajenos. Esta noción excluye al paternalismo, puesto que se basa en la autogestión y autodeterminación. Sin embargo, no
siempre ellas son suficientes para alcanzar las metas de la comunidad. Factores económicos, políticos ponen a menudo
barreras para la acción comunitaria. El desarrollo comunal deberá involucrar también estrategias de superación detales
obstáculos, manteniendo siempre la comunidad el control de la situación, so pena de fracasar. El desarrollo comunal
debe partir de los siguientes principios: catálisis social, consistente en la presencia de un agente propulsor del
desarrollo, perteneciente o no al grupo, provisto de los recursos técnicos necesarios, asi como motivación y actitudes
claras respecto de su rol y el de la comunidad; autonomía, es decir, centralización en el grupo inicial, quien tiene a cargo
el control, la dirección y la realización del desarrollo; prioridad, que consiste en el señalamiento por el grupo de las
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necesidades a atender, estableciendo su jerarquización; realización, obtención de logros concretos inmediatos que
permitan alcanzar la meta ultima: el cambio social. Y finalmente, el principio de los estímulos: consistente en reforzar
cada logro alcanzado, por pequeño que sea.
La naciente subdisciplina debio apoyarse en algunos de los métodos y de las técnicas existentes, si bien su aplicación
estaba orientada por principios y objetivos diferentes de los que en ese momento reinaban. Esos métodos y técnicas
provenían principalmente de la psicología social, aunque también la antropología, etnometodologia, y la sociología
critica.
De la psicología social tomamos los procedimientos propios de la dinámica de grupos, las técnicas de observación y les
añadimos los enfoques participativos y la sensibilidad provenientes de la etnometodologia y de la antropología cultural.
Otro aspecto que caracteriza a ese pluralismo metodológico es el uso tanto de métodos culi como cuantitativos. Hay
conciencia de que si bien los primeros nos permiten obtener el sentido de los procesos en su riqueza y diversidad, los
segundos permiten evaluar la magnitud de recursos y necesidades y aportar información en la elaboración de planes y
estrategias de cambio dentro de la comunidad. En general, el método de la PC se rige por los siguientes principios
básicos:
El método sigue el objeto (los métodos no son independientes ni son ellos los que determinan que investigar)
El carácter participativo de ese método
El carácter activo del método
El carácter continuo de su aplicación
El carácter heurístico del método
El carácter contextualizado
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Una de las primeras preocupaciones que se plantearon en el campo del trabajo psicológico comunitario fue la de
sistematizar la acción que levaban a cabo los psicólogos que tenían muy claro que el modo de hacer predominante en la
profesión y la enseñanza en las aulas de la época no era el adecuado para la nueva practica que se estaba iniciando. Esto
se manifiesta con mayor o menor grado de explicitación en muchos de los primeros manuales y artículos publicados, en
los que se busca definir el quehacer y como hacerlo. La nueva rama buscaba dar respuesta eficiente a los problemas de
las sociedades “cuyos efectos psicológicos sobre el individuo o solo lo limitan y trastornas sino que además lo degradan
y pasan a ser generadores de elementos mantenedores de la situación problemática. Se buscaba hacer una psicología
socialmente sensible, que ante los problemas sociales no solo estudiase redefiniéndolos en diagnósticos en términos
científicos, describiendo la queja de las personas, sino que permitiese hacer intervenciones que los transformasen
durante el mismo momento del estudio. Se reconocía que para llevar a cabo tal cosa era necesario trabajar junto con las
personas afectadas por la situación, involucradas en ella, actores sociales de ella. Esto suponía:
Diagnosticar conjuntamente con las personas de la comunidad, en función de situaciones que constituyen
totalidades
Tener conciencia de esa totalidad
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Establecer con los actores situados en la demanda del problema o el deseo a cumplir, y con los ubicados en la
situación a estudiar, una peculiar relación de colaboración, cooperación e intercambio de saberes: psicológico y
popular.
Tener una comprensión distinta de las personas con las que se trabaja, puesto que no se las vera como sujetos
pasivos o recipiendarios inertes de acciones y servicios psicológicos, sino como actores sociales, constructores
de su realidad.
Definir el rol de los psicólogos comunitarios como el de un agente de cambio ligado a la detección de
potencialidades, al fortalecimiento y la puesta en practica de las mismas y al cambio en los modos de
interpretar, construir e influir sobre la realidad.
Se ha resaltado el carácter catalizador o propulsor del cambio social que deben tener los PComunitarios
como agentes de cambio
La PC exige de los profesionales que la ejercen una conjunción de roles, o un modo diferente de ser
psicólogos, al conjugar la intervención, la enseñanza interactiva, la investigación y la evaluación.
El rol del psicólogo comunitario se definio no como el de un experto, dueño del saber que se relaciona
con alguien que no sabe sino como el de alguien que posee un saber que le permite actuar, pero que a
la vez necesita del saber poseído por ese interlocutor, agente de su propia transformación, con el que
debe trabajar interactivamente para producir transformaciones
El ejercicio de la PC cubre 4 grandes áreas de la practica profesional en las diferentes ramas de la ciencia: la prevención
(especialmente primaria), la intervención (muchas veces ligada a la investigación con sentido participativo), la
investigación, y la evaluación.
La PC surge en un momento de cambio paradigmático. Esto se evidencia en la concepción del quehacer psicológico de la
PC, la cual coloca el centro de gravedad del control y del poder en la comunidad desplazándolo, de los psicólogos como
agentes externos a los actores sociales pertenecientes a la comunidad. Tal concepción supone entonces dos tipos de
sujetos, ambos activos, productores de conocimiento: los psicólogos, agentes externos en el proceso de actuar de
acuerdo con sus conocimientos psicológicos, científicos y culturales y las personas de las comunidades, agentes internos
en ese proceso, con sus conocimientos históricamente producidos, con su saber hacer acerca de la comunidad, de sus
problemas y de su cultura.
Dado que la acción transformadora proviene de al menos dos fuentes, actua por lo tanto en dos sentidos: ambos sujetos
de la relación será transformados; ambos campos de la relación adquirirán conocimientos, produciéndose una relación
dialéctica de transformaciones mutuas. Y esto tiene consecuencias para la producción del conocimiento, pues los
psicólogos comunitarios no entran en la categoría de profesionales que consideran que la teoría se hace y nace detrás
de un escritorio o que la práctica es cosa solo de andar por el campo, sino que han comprendido bien que es el producto
de un movimiento dialectico y aun analectico en ciertos casos, que una la practica a la reflexión para renovar la acción a
la vez que se produce teoría informada. Hay un interés evidente, directo, poner su quehacer al servicio de la sociedad,
pero a la vez, hay un constante examen de la practica que ha venido produciendo un cuerpo teorico en constante
construcción. Es interesante comprobar que en ese reflexionar la preocupación mayor dentro del campo comunitario es
buscar la comprensión de los fenómenos estudiados, aprender de los fenómenos en los cuales se interviene, asumir el
carácter heurístico tanto de los acierto como de los errores y anunciar la creación de teorías.
Las 4 primeras son esencialmente éticas; la 5 y 6ta responden a cualidades personales no siempre presenten pero
que pueden ser adquiridas en la practica. La 7 y 8va pueden adquirirse con una formación y practica adecuadas. La
9na supone un autoanálisis.
Poder y ejercicio de la PC
Un aspecto relacionado con estas características del que quehacer concierne a la noción de poder. Al admitirse la acción
conjunta y la existencia de diversos saberes convergiendo en una misma situación, en un mismo problema, y
provenientes de diversos actores sociales, el equilibrio del poder y del control sobre las acciones no residirá en un solo
grupo sino que se repartirá entre los diversos agentes. La labora comunitaria comienza por establecer relaciones de
respeto entre todas las personas involucradas en la relación, y al plantearse el bienestar y el fortalecimiento de las
personas para que puedan ejercer su condición de ciudadanas y se reconozcan como tales, ejerciendo sus deberes y
usufructuando sus derechos, debe crearse una relación dialogica en la cual las diversas voces, con su variedad de
acentos tengan la misma oportunidad de hacerse oir, de intervenir, de ser oídas y de recibir respuesta.
Esto no significa igualdades planas en las cuales desaparecen las diferencias individuales, las capacidades diferenciales,
los compromisos desiguales, las participaciones mas o menos activas y eficaces, asi como los errores tanto personales
como colectivos. Tratándose de una relación humana en una colectividad y en libertad, todo ello y mas es posible. Se
trata de igualdad de oportunidades para todas las personas que intervienen en el trabajo comunitario. Se trata de que el
trabajo comunitario sea de un grupo de tamaño indefinido en el cual todos sus miembros puedan decir lo que piensan,
aprobar o no, disentir y actuar, discutir sobre lo hecho. Las comunidades no son utopías ni están exentas de conflictos.
Al trabajar con ellas se esta trabajando con seres humanos especificos, cada uno con idiosincrasia y cada comunidad con
su situación especifica, características únicas y elementos semejantes a otros grupos, razón por la cual si bien la PC
presenta principios y orientaciones generales, al mismo tiempo advierte a quienes la ejercen y analizan que es necesario
que esos principios y orientaciones sean aplicados en función de las condiciones de cada comunidad en particular.
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La PC aparece como una respuesta a la insatisfacción y como un modo alternativo a las practicas dominantes en la
psicología de los años 60 y a la vez, en nuestra america como la necesidad de producir una psicología que respondiese a
los problemas de nuestras sociedades y a la situación de aquellos sectores de la población socialmente deprivados. Esto
no significa que ellos sean los únicos grupos sociales con los que trabajamos los psicólogos comunitarios.
Es posible observar como persisten ciertos objetivos mientras que otros cambian con el tiempo. El objetivo concerniente
a la ecología estuvo presente en las décadas de los 70 y 80 pero luego su presencia escasea en la literatura, pese a que la
propuesta de base se trasluce en muchos escritos. El bienestar aparece de forma explicita a partir del 2000. El cambio
social ocupa un lugar central, tanto en america latina como en EE UU, desde fines de los 70 al igual que la inclusión social
y la prevención primaria. Y a partir de los 80, el fortalecimiento de los grupos sociales con quienes se trabaja, la
inclusión social, la democratización que esto supone y la concientización están presentes en gran parte de la literatura
producida en las Américas. Pero el descontento y la critica no han menguado y ha vuelto contra la propia disciplina.
Hay desarrollos comunitarios que poco se parecen a la practica que se ha desarrollado en lugares como los antes
mencionados para los EE UU,, Brasil, Colombia, costa rica, puerto rico, Venezuela, pero al mismo tiempo, hay un nucleo
de objetivos que se ha mantenido firme y que incluso se ha enriquecido.
La PC actuo sobre dos de las ramas de la psicología que impulsaron su surgimiento: la psicología social y la de la salud, en
la cual se incluyen aspectos clínicos y sanitarios. Una gran parte de la investigación e intervención se volcó a la solución
de problemas sociales. Un efecto de esto es claramente reconocible en un área que se ha denominado ambiental
comunitaria y que como su nombre lo indica cabalga la psicología ambiental y la comunitaria. Igualmente se evidencia
una producción de interés en relación con la psicología política que asume en si misma un carácter político al constituir
ciertos trabajos dirigidos a la transformación social, la formación de ciudadanía, la producción del desarrollo de la
conciencia civica y por ende, la formación de sociedad civil.
Una parte considerable de los esfuerzos de la nueva rama fue dirigida a trabajar por la salud comunitaria, campo en el
cual lo social, lo clínico y lo sanitario se han unido produciendo interesantes resultados. De hecho, en la ultima década se
ha estado desarrollando una área clínica comunitaria, cuya definición esta siendo construida en la praxis de jóvenes
psicólogos clínicos interesados en responder a los problemas clínicos presentes en las comunidades, generando una
practica que salga del consultorio y llegue a los ámbitos en los cuales se forma, deforma, reforma, y trasforma la
conducta y la vida de las personas.
Hay también una practica escolar comunitaria y otra organizacional comunitaria en las cuales los principios, calores,
objetivos y métodos de la PC convergen con las practicas escolares, incorporando la comunidad organizada a la tarea de
educar formalmente o en el caso de las organizaciones, impregnando los modos de producir su desarrollo a través de la
consultoria, las técnicas participativas de intervención y de investigación.
Áreas de aplicación: psicología comunitaria ps social comunitaria, salud comunitaria y ps clínica comunitaria. Ps social
comunitaria ambiental comunitaria, ps de la educación comunitaria, organización y sistémica, política comunitaria.
Hay dos campos posibles de formación para el trabajo comunitario: el practico y el académico. En el primer caso,
personas con el titulo de psicólogo reciben adiestramiento en el trabajo con comunidades a través de su incorporación a
proyectos o programas existentes, en los cuales otros psicólogos con experiencia comunitaria las introducen en la
practica. La practica con sus desafíos y exigencias, los ensayos, errores y aciertos y la lectura de la literatura
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especializada fueron muchas veces la única escuela con que contaban los psicólogos que querían trabajar en el área. Sin
embargo, si bien la escuela de la practica puede aporta experiencias invalorables, y es el terreno en el cual se prueba si
se es o no un profesional eficiente en el trabajo comunitario, no es mas que eso, una prueba definitiva, pero no
suficiente como campo de formación. No todas las experiencias obtenidas en relación con la comunidad entran en el
campo de la PC.
Desaciertos y desencuentros son evitados por la formación academica. Esto no significa que ella este exenta de errores,
pero permite señalarlos y corregirlos.
La PC no puede fundamentarse solo en los aspectos teóricos que nos aporta la literatura producida en el campo. N
primer lugar, porque esos aspectos teóricos no provienen de teóricas elaboradas de espaldas a la practica. Todos los
aspectos teóricos de la PC han sido producidos en la praxis. Esto significa que son producto de la unión de practica y
reflexión sobre la practica y de practica reflexionada que vuelve a reflexionar. Por lo tanto, si bien es cierto que el
estudiante debe en un primer momento aprender lo que se llama el vocabulario de la disciplina, después debe pasar a
aprender esos mismos conceptos en la prueba de la practica. La primera característica entonces de la formación en PC
debe ser el carácter TEORICO PRACTICO de la asignatura que se enseñe. Y al hacerlo, tenemos un primer problema a
resolver: la dificultad en compaginar los tiempos académicos y el tiempo de la comunidad. No se puede imponer a una
comunidad, ni es ético hacerlo, un sistema en el cual durante un cierto numero de meses o semanas nos ocupamos
intensamente de trabajar con ella y luego desaparecemos por un lapso de semanas o meses.
Introducir a un grupo de estudiantes por primera vez en una comunidad puede ser tan duro para ellos como para la
comunidad. La PC habla de un proceso de familiarización que puede durar años, pero que en sus primeros momentos
exige una presentación, conocerse, un reconocimiento del lugar, aprender sus características y dejar que las personas de
los grupos comunitarios con los que trabajamos se familiaricen y nos conozcan, y entender de que se trata la relación
que allí se esta iniciando para quienes vienen o se ven por primera vez, frente a frente.
Otro aspecto importante es enseñar a los estudiantes que al aprender la profesión de psicólogos comunitarios no se
están conviertiendo en expertos cuya opinión será el oráculo a seguir. Deben escuchar y responder a lo que se escucha y
dialogar para encontrar la solución conjunta. Cada situación se convierte en un aula de aprendizaje y de enseñanza.
Mantenemos la horizontalidad de la relación con las personas, sin perder la especificidad de nuestra profesión y sin caer
en el paternalismo, la lastima. Se les debe brindar a los estudiantes, además, una visión dinámica e histórica de las
comunidades y de las sociedades en las que se encuentran. La reflexión critica debe acompañar siempre la formación y
praxis comunitaria. Cada proyecto de trabajo con una comunidad exige un plan.
Enseñar a los estudiantes que la comunidad no es un ente enfermo, débil o inerme, desechado así las concepciones
ideologizadas de lo que son las comunidades y proporcionando a los cursantes una visión histórica y dinámica tanto de
ellas como de la sociedad en la cual se encuentran.
Utopía comunitaria: no solo debemos considerar como aquello que carece de un lugar físico en el cual asentarse sino
como orientadoras metodológicas de la acción de transformación social.
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La comunidad es la noción clave, la noción centro, el ámbito y motor fundamental, actor y receptor de
transformaciones, sujeto y objeto de la disciplina llamada psicología comunitaria. En este campo psicológico se la define
como un fenómeno social y, particularmente psicosocial, que deriva de su denominación de lo común, compartido, que
toca a todos aquellos agrupados en función de determinados móviles, intereses o aspectos. Lo que es disfrutado por
varios sin pertenecer a ninguno en particular. Comunidad es un término polisémico, complejo y confuso.
Definición de comunidad desde la perspectiva psicosocial: supone relaciones, interacciones tanto de hacer y conocer
como de sentir, por el hecho de compartir aspectos comunes. Esas relaciones no son a distancia se dan en un ámbito
social en el cual se han desarrollado histórica y culturalmente determinados intereses o ciertas necesidades.
Montero define la comunidad como: Un grupo social dinámico, histórico y culturalmente constituido y desarrollado,
preexistente a la presencia de los investigadores o de los interventores sociales, que comparte intereses, objetivos,
necesidades y problemas, en un espacio y un tiempo determinados y que genera colectivamente una identidad, así
como formas organizativas, desarrollando y empleando recursos para lograr sus fines.
Aspectos constitutivos del concepto de comunidad: Aspectos comunes compartidos: historia, cultura, intereses,
necesidades, problemas,etc. Espacio y tiempo. Relaciones sociales habituales. Interinfluencia entre individuos y entre el
colectivo y los individuos. Sentido de pertenencia. Vinculación emocional compartidos.
Al desarrollar una forma de identidad social (por ejemplo “la gente del petróleo”, “nosotros los vendedores del
mercado”, “los del otro bando”), no desaparecen las identidades individuales que cada una de las persona de una
comunidad ha ido desarrollando a lo largo de su vida. El concepto de identidad no se refiere a un proceso o fenómeno
estático y único, sino que, como ha sido bien establecido en los estudios psicosociales sobre ese tema, las personas,
además de tener esa forma de autodefinición que nos permite reconocernos a través de las múltiples transformaciones
que desarrollamos a lo largo de nuestras vidas, construimos asimismo múltiples identidades según las muy diferentes
afiliaciones y circunstancias de vida que forman parte de la red de relaciones e interacciones cotidianas (identidades de
género, de grupos etarios, profesionales, religiosas, políticas, étnicas, etc.). Dónde estamos, con quién y cuándo son
circunstancias que contribuyen a fijar en cada uno de nosotros las marcas sociales.
Cuando hablamos de comunidad no nos referimos a grupos homogéneos, pero sí a grupos compuestos por individuos
que comparten conocimientos, sentimientos, necesidades, deseos, proyectos, cuya atención beneficiará al colectivo,
beneficiando así a sus miembros.
Moreno: convivir en una determinada vecindad, lo que implica un cierto territorio, es la característica mínima común a
todas nuestras comunidades, razón por la cual el barrio o un sector particular del mismo viene a ser la comunidad típica
de la ciudad.
Es imposible hacer una revisión exhaustiva de las condiciones territoriales de las comunidades con las cuales trabajan los
psicólogos comunitarios pero se trata de individuos que viven cerca unos de otros, o que tiene relaciones cara a cara,
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que ese vivir cerca o ese relacionase habitualmente, directamente, frente a frente, los afecta psicosocialmente. Se
comparten expectativas socialmente construidas, necesidades o problemas que crean un sentido de grupo más o menos
grande según circunstancias compartidas, y de esa interacción surge un sentido de comunidad que está íntimamente
ligado a una identidad social comunitaria.
El sólo compartir un espacio, un lugar, no necesariamente genera una comunidad. Por ejemplo, los presos en una cárcel
pueden generar ciertos grupos solidarios y cohesivos, pero una cárcel no es una comunidad.
-La comunidad como punto de encuentro. Ese punto es buscado por algún grupo de personas. En ese punto está la
relación, el juntarse, el encuentro.
-Integrarse con el vecino. El encuentro no es con cualquier persona, sino con los vecinos, tanto en un ámbito espacial
como una relación cotidiana dada por al cercanía espacial. Y remite a un espacio específico: el vecindario.
-El sentimiento de ser un nosotros. En la conjunción del encuentro de vecinos surge la conciencia del nosotros.
-Relaciones sociales estrechas que suponen solidaridad, ayuda, la seguridad derivada de la confianza en los otros, la
unión, el compartir lo bueno y lo malo.
-La creación de un espacio o ámbito tanto físico como psicológico de seguridad, de pertenencia.
Una comunidad está hecha de relaciones, pero no sólo entre personas, sino entre personas y un lugar. Un lugar
construido física y emocionalmente del cual nos apropiamos y que nos apropia.
Krause considera que hay componentes que permiten construir el concepto de comunidad o reconocer la comunidad en
algún grupo social concreto. Esos componentes son la pertenencia, la interrelación y la cultura común. El primer se
define por el “sentirse parte de”, “perteneciente a” o “identificado con”. El tercero, la cultura que aporta “significados
compartidos”. El segundo componente establece el sentido de la interrelación, y por lo tanto el compartir significados,
se da en el contacto o la comunicación interinfluyentes. Estos componentes serían los elementos para una “definición
ideal, orientadora”. Si se agrega el carácter histórico, el basamento adquiere precisión.
-Ser centrales en la formación de identidades de sus miembros, debido a compartir relaciones, obligaciones,
costumbres, tradiciones.
Una comunidad es un grupo en constante transformación y evolución que en su interrelación genera un sentido de
pertenencia e identidad social, tomando sus integrantes conciencia de sí como grupo, y fortaleciéndose como unidad y
potencialidad social.
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La comunidad es, además, un grupo social histórico, que refleja una cultura preexistente, que posee una cierta
organización, con intereses y necesidades compartidos, que tiene su propia vida, en la cual concurre una pluralidad de
vidas provenientes de sus miembros; que desarrolla formas de interrelación frecuentes marcadas por la acción, la
efectividad, el conocimiento y la información.
La cohesión entre los miembros, particularmente de aquellos organizados y con un cierto tiempo de funcionamiento. Esa
cohesión se expresa en la solidaridad, la unión entre personas de la comunidad que pueden ayudarse en tareas difíciles
o pesadas, en momentos de peligro o de necesidad: la forma de conocimiento y de trato que se da entre sus miembros.
Muchas de las personas de una comunidad tiene trato frecuente entre sí, en general, se tiene una idea sobre quién es
quién, dónde vive, qué hace. Y cuando no es así, la identificación el sector de procedencia (ya sea un barrio, un
vecindarios, una aldea, o el departamento o la sección, si se trata de una organización) otorga consideración y respeto.
También las antipatías y los rechazos se fundamentan en conflictos y sucesos específicos. Es difícil la indiferencia. La
existencia de redes de apoyo social para fines benéficos, deportivos, culturales, laborales, así como formas de
organización específicas (grupos organizados), puede ser otro aspecto.
Un aspecto fundamental es la conciencia, referida a las circunstancias de vida compartidas. Éste es el aspecto más
identificador de la comunidad, el reconocerse como participantes en un proceso históricamente vivido, que afecta a
todos, a pesar de las múltiples diferencias que puede haber entre las personas que constituyen la comunidad y, además,
justamente por esa diversidad.
Lo que distingue a la comunidad es el ser una amalgama de seres humanos que permanecen unidos, a pesar de todos los
factores que tienden a separarlos. Los seres humanos crean colectividades a las que, en su construcción, dotan de
especifidades claramente distinguibles, que su vez marcan a sus constructores.
Es necesario tener presente el carácter paradójico inherente a la condición dialéctica de la comunidad. La gente hace la
comunidad, que a su vez pone su huella sobre esa gente. Igualmente, es necesario advertir el carácter borroso de la
comunidad, pues si ella es una construcción social, necesariamente es algo que no puede ser definitivo. La noción de
conjunto borroso puede servirnos para comprender ese carácter móvil y en constante elaboración de la comunidad. La
comunidad es un proceso que se construye y desconstruye continuamente. Debido a su dinámica está en continua
movilidad y transformación y, por lo tanto, no puede terminar o comenzar en límites precisos y definidos.
El primero considera a la comunidad como algo contaminante, ilustrado por esos modos de aproximación a la
comunidad en los que los interventores o investigadores mantienen un discurso que habla de igualdad, pero toman
medidas que mantienen la separación entre lo que hacen y la comunidad. “Lógica de higiene”: no contaminarse con la
comunidad; refleja la incapacidad de mirar a la comunidad y de relacionarse con ella.
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Otro enfoque limitante de la comunidad consiste en verla como deficiente. Como incapaz y minusválida, como débil o
enferma. Es el que predominaba bajo lo que se h llamado el “modelo médico”: ver sólo las carencias, no las fortalezas,
generar relaciones paternalistas, clientelistas, en las cuales la comunidad está siempre en la situación de minoridad, de
invalidez.
Y el tercer enfoque es aquel que ve a la comunidad como algo puro, que podría ser contaminado por la acción de los
agentes externos, por lo cual todo lo que proviene de ella es perfecto, intocable e inmutable. Esa “pureza” supone una
fragilidad que desecha toda forma de discusión, de aprendizaje y de transformación, como si la comunidad no fuese
capaz de reflexionar sobre nuevas ideas y modos de acción.
La idea homogeneizante y unificadora de la comunidad forma parte del imaginario popular. Las comunidades tienen su
propio tiempo, su ritmo, su lenguaje, sus flujos y reflujos de acción y pasividad; las cosas no suceden cuando los agentes
externos las planifican, sino cuando la comunidad considera y siente que debe quiere y puede hacerlas. El tiempo de
latencia, el tiempo de preparación y el de actuar responde a condiciones internas de la comunidad. Por eso la
participación aumenta o disminuye según las actividades, según como sea la actividad de los grupos y las personas
dirigentes. Y los límites dependerán del alcance de las relaciones y redes que se puedan tejer dentro de ellas mismas.
Contraposición individuo-comunidad: los psicólogos y los antropólogos culturales han hablado de sociedades
individualistas y sociedades colectivistas. En las primeras, la orientación del conocimiento y la acción se centra en el
individuo como ente aislado, en su situación, su historia personal, sus condiciones y características psicológicas y
sociales, siempre en función de la persona. En las segundas, la vida social tiende a ser comprendida en función de redes
y grupos, de interrelaciones e intersubjetividad situada en formas grupales, entre ellas, las comunidades. Los extremos
de esas dos posiciones tienden a ser reductores y simplificadores de los fenómenos estudiados. Por una parte se
muestra al individuo en solitario, átomo social que suma su aislamiento al de otros átomos, de tal manera que sólo es
posible desentrañar los fenómenos sociales atendiendo al individuo. Por otra parte, la posición extrema sólo ve
movimientos sociales, masas, grupos, entidades que uniformizan la conducta de los seres que las integran. En el primer
caso, se pierde la riqueza y la comprensión de lo individual, al eliminar el efecto de las relaciones sociales, en las cuales
se es tanto como individuo cuanto como constructor de relaciones que construyen. En el segundo, se cae en un burdo
sociologismo que olvida que en toda relación social, las partes que la crean responden de manera específica en función
del tipo de relación y a la vez creando esa relación y siendo parte de la situación.
La definición de comunidad casi siempre incluye el SdeC (sentido de comunidad) como uno de sus elementos
característicos. Muchas veces se considera que hay comunidad donde hay SdeC. Y viceversa.
Sarason dice que consiste en la “percepción de similitud con otros, una interdependencia consciente con otros, una
voluntad de mantener esa interdependencia dando o haciendo a otros lo que se espera de ellos, el sentimiento de que
se es parte de una estructura mayor, estable y de la que se depende”. Considera que la psicología comunitaria debería
tener este término como núcleo central, ya que su existencia indica una orientación positiva que mantiene y fortalece a
la comunidad, en tanto que su ausencia genera desarticulación y destruye a la comunidad.
Aunque muchos concuerdan, no hay acuerdo respecto del concepto de SdeC debido al carácter impreciso y complejo del
concepto.
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El propio término de comunidad tampoco es nítido (tiene las características de un conjunto borroso), a lo cual se puede
agregar que al intentar definir el SdeC el resultado se parece mucho a la noción de interrelación que caracteriza a las
comunidades.
McMillan y Chavis definen el SdeC como el “sentido que tiene los miembros de una comunidad de pertenecer, el
sentimiento de que los miembros importan los unos a los otros y al grupo. Y una de compartida de que las necesidades
de los miembros serán atendidas mediante su compromiso de estar juntos.” A partir de esta definición basada en la
afectividad señalan cuatro componentes del SdeC:
-Membresía: la historia, la identidad social compartida por los miembros, los símbolos comunes, la seguridad y el apoyo
emocional, la inversión personal en la comunidad; los derechos y deberes provenientes de esa membresía, las
gratificaciones por el hecho de pertenecer a la comunidad, y finalmente los límites de la membresía que son sumamente
difíciles de demarcar, pues cambian constantemente y son imprecisos, a la vez que muy importantes para el sentimiento
de pertenencia.
-Influencia: la capacidad de inducir a otros a actuar de una cierta forma, así como de ser consultados o de que su
opinión sea escuchada y pese en la comunidad. Asimismo, se considera también la capacidad percibida de que una
persona sea influida por el grupo, al igual que la de que la comunidad pueda influir en sus miembros y sobre otros
grupos. Este componente implica la cohesión y la unidad del grupo, así como la conformidad que pueda darse dentro de
él.
-Integración y satisfacción de necesidades: se refiere a los beneficios que la persona puede recibir por el hecho de
pertenecer a la comunidad en términos de estatus, respeto, valores compartidos, popularidad y ayuda material y
psicológica en momentos de necesidad.
-Compromiso y lazos emocionales compartidos: pertenecer a una comunidad significa compartir fechas y
acontecimientos especiales, conocer a la gente por su nombre y sobrenombre, mantener relaciones estrechas y
afectivas con muchas personas, saber que se cuenta con ellas. Este es el componente fundamental en el SdeC, que como
hemos visto está basado en relaciones afectivas.
Buckner distingue 3 indicadores fundamentales para definir el concepto: el sentido psicológico de comunidad dentro del
vecindario; la atracción sentida por los residentes hacia su vecindario y el grado de interacción dentro del vecindario.
Todos juntos parecen responder a la cohesión grupal.
El SdeC es función de una comunidad específica. No se puede hablar en abstracto, sino a partir de la experiencia de
comunidad.
Pareciera que el SdeC está en algún lugar entre la membresía, la influencia y los lazos emocionales, pasando por la
identidad y la historia compartida.
La dificultad de la definición del SdeC se evidencia en que algunos autores diferencian entre “sentido de identidad
comunitaria” y sentido psicológico de comunidad. El primero tiene un carácter multidimensional, no se refiere sólo a
percepciones individuales, pero tampoco es únicamente social por el hecho de fundamentarse en condiciones sociales
específicas. Ambos extremos se incluyen bajo las denominaciones de “aspectos personales” y “aspectos compartidos”.
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La identidad comunitaria estaría integrada por seis dimensiones, las tres primeras de carácter “personal” y las tres
siguientes de carácter “compartido”:
-Sentido de apoyo personal: la comunidad es sentida por sus integrantes como una fuente de apoyo personal.
Parece haber la descripción de un proceso que se construye en las relaciones comunitarias, en la intersubjetividad que
se da en contextos específicos que generan una historia común.
Qué es la participación?
Procesos social y de procesos psicosociales mediante los cuales las personas se movilizan para la consecución de ciertos
objetivos que les permiten satisfacer necesidades y producir cambios sociales.
Para montero participar es: ejecutar o estar involucrado en algún acto o fenómeno social en el cual otras personas están
presentes de la misma manera. Hacer partícipes a terceros de hechos o acontecimientos y compartir con otras personas
ciertas circunstancias y emociones.
Participar es tomar parte, tener parte, ser parte, de manera que la participación comunitaria es entonces hacer, poseer,
transformar y ser en un movimiento que va de lo colectivo a lo individual y viceversa.
* Colaboración. Es decir, labor compartida por el grupo en diferentes grados de intensidad e involucración
* Organizar, dirigir, tomar decisiones, efectuar acciones a fin de alcanzar las metas establecidas conjuntamente
* Dar y recibir.
* El estar integrada por una multiplicidad de tareas o acciones orientadas hacia ese propósito común
* El ser una construcción social múltiple, sujeta a valores y circunstancias contextuales que surgen en un determinado
momento
La participación comunitaria puede ser definida de la siguiente maneraà un proceso organizado, colectivo, libre,
incluyente, en el cual hay una variedad de actores, de actividades y de grados de compromiso, que está orientado por
valores y objetivos compartidos, en cuya consecución se producen transformaciones comunitarias e individuales.
La participación comunitaria es beneficiosa para los individuos participantes, para las instituciones y para la sociedad.
Todo trabajo psicosocial afecta tanto a los agentes internos como a los externos.
Además, tiene un efecto político en el sentido de que forma ciudadanía t desarrolla y fortalece a la sociedad civil, a la vez
que aumenta la responsabilidad social. Es política en tanto se refiere a la conducta de los ciudadanos respecto de la
polis. Tiene también un efecto amplio de carácter socializador y otro especifico, de carácter educativo y de modo
alternativo de acción política.
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* Permite el desarrollo de la capacidad reflexiva y critica
* Fortalece a la comunidad
Los psicólogos no son los únicos actores en la investigación y la acción comunitaria. Existe un reconocimiento de que en
el trabajo comunitario coexisten diversos saberes, todos los cuales deben ser tomados en cuenta.
Los miembros de una comunidad pueden tener conocimientos provenientes de su cultura y sus tradiciones que pueden
ser muy valiosos y respetados, pero que también podrían entrar en contradicción con los cambios necesarios para la
comunidad.
Por otra parte, la participación de las personas no está asilada de las prácticas comunes imperantes en la vida social de
un país, región, área, o comunidad. Y esto significa que dicha participación puede estar influida por tendencias políticas,
religiosas o de cualquier otro tipo de las cuales provengan ciertos intereses, ciertas necesidades que podrían bloquear,
desviar o incluso, hacer peligroso el trabajo psicosocial comunitario.
La diversidad de afiliaciones políticas de los miembros de la comunidad o de los investigadores puede ser otra causa de
problemas. Por lo tanto, es necesario que, sindesprenderse de las ideas políticas que individualmente se tengan, la
participación comunitaria esté orientada por el compromiso con la comunidad y sus intereses. Y que la afiliación política
personal se mantenga separada del trabajo comunitario. Y lo mismo se aplica a los intereses religiosos.
Otra fuente de dificultades pueden ser alianzas que los agentes externos hagan con ciertos sectores de la comunidad,
que de alguna manera signifiquen la exclusión de otros grupos. Este tipo de relación puede producir clientelismo, ligado
siempre a la dependencia, o confundirse con el activismo político. Participar en sí mismo no es ni bueno ni malo, todo
depende de los valores y de la concepción ética a la que responda esa participación.
Finalmente, debe quedar claro que ciertas prácticas en las que se proponen formas de acción predeterminadas de
manera inconsulta por organizaciones ajenas a las comunidades no puede considerarse como participación comunitaria.
En tales casos lo que hay es cooptación, o designación a dedo en relaciones autoritarias, clientelistas o populistas en la
cuales la participación es nominal y su condición democrática inexistente. Estas prácticas generan dependencia y
fomentan la pasividad. En todo caso, para que haya participación es necesario que ocurra un encuentro de voluntades,
decisiones y reflexiones entre las agencias o instituciones externas y las comunidades, quienes deben tener acceso al
control y decisión sobre lo que se hace
Definición de compromiso. Compromiso y comunidad van casi siempre van unidos. El compromiso asume visos de
cualidad, de virtud, de condición necesaria para trabajar en, con y para la comunidad.
El voluntariado:
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* Se desarrolla en un marco más o menos organizado
El voluntariado está comprendido dentro del compromiso. Pero el compromiso va más allá que el voluntariado:
Compromiso : la conciencia y el sentimiento de responsabilidad y obligación respecto del trabajo y los objetivos de un
grupo, comunidad, proyecto o causa, que conduce a la persona a acompañar, actuar y responder ante ellos por las
acciones llevadas a cabo.
El carácter motivador del compromiso: Motivación que suministra fuerza y resistencia en la decisión de actuar para
alcanzar un fin. Nos comprometemos en relación con algo que consideramos digno, valioso, necesario, conveniente de
hacer, ya sea individual o socialmente. Es lo que hace que una persona asuma o continúe un curso de acción cuando las
dificultades o las alternativas positivas influyan a la persona para abandonar la acción.
El carácter crítico del compromiso: Peligro de que el trabajo comunitario degenerase en activismo (religioso, político,
social) con ausencia de reflexión teórica y de rigor metodológico.
El compromiso no es algo que nace de intereses subjetivos e ideológicos. No es una actitud personal benevolente de
agentes externos a la comunidad. No es populismo. No es la anulación del agente externo en agentes internos. No es
beneficiencia, caridad. No es activismo. No es empirismo irreflexivo
El carácter valorativo del compromiso: La psicología comunitaria plantea el estudio del compromiso en función de
valores relativos a la justicia e igualdad sociales, a los derechos humanos, a los intereses y las necesidades de las
comunidades y, fundamentalmente, al respeto por el otro.
En relación a la comunidad, el compromiso esta unido a aspectos éticos y políticos que le otorgan una dirección,
consistencia y apoyo.
Ejes del compromiso: La comprensión y aplicación de la noción de compromiso oscila en función de tres ejes: uno que va
del interés individual al bienestar colectivo; otro que va de la selectividad grupal a la consideración de que cualquier
grupo y muchos intereses lo pueden producir; y un tercero que va de los agentes externos a los agentes internos, según
donde se asiste el compromiso.
Lo que estos ejes señalan es que el compromiso no es un fenómeno uniforme, sino que puede oscilar a lo largo de esos
tres ejes.
El de la acción del científico social que es sensible a los problemas de la sociedad en que vive y que quiere responder a
ellos, a la vez que se sitúa en una perspectiva de producción de conocimiento.
No es solo el agente externo quien necesita el compromiso, sino que también los agentes internos, miembros de la
comunidad organizada, necesitan comprometerse, y de hecho lo hacen, con los objetivos del trabajo que se realiza. Se
considera a las personas con las cuales se trabaja como agentes activos de su propia transformación, como
constructores de su realidad. Sin su incorporación comprometida en los proyectos de interés social que benefician a la
comunidad, la acción de los agentes externos no tiene efectos duraderos
El compromiso debe estar presente en ambos tipos de agentes de transformación, se tiene en consideración sus
diferencias y se reconoce que la motivación y los valores pueden y deben estar presentes en ambos.
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La relación entre participación y compromiso
A mayor participación, mayor compromiso, y viceversa, a mayor compromiso, mayor participación. Se fortalecen y
aumentan entre sí: participar supone algún grado de compromiso; estar comprometido supone mayor grado y calidad
de participación.
Hay diferentes grados de participación y de compromiso dentro de una misma comunidad e incluso a lo largo de la vida
de las personas. Niveles de compromiso y participación en una comunidad:
En la perspectiva psicosocial comunitaria, temas y prioridades son decididos por y con la comunidad, pues el
compromiso no es unilateral. El compromiso puede ayudar a establecer fuertes lazos entre las comunidades e
instituciones que residen en ellas, al generar ayuda y respaldo para la satisfacción de necesidades y al facilitar la
interacción entre miembros de la comunidad. De estas interrelaciones puede surgir la comprensión mutua entre los
niveles interinstitucional, intergrupal y personal.
Una primera razón de carácter egoístaàparticipar a favor de la comunidad para así obtener beneficios para uno mismo.
Se busca obtener visibilidad, ocupar posiciones de poder, reconocimiento y prestigio.
Por otro lado, razones altruistas destinadas a beneficiar a uno o más individuos. Estas razones estarían unidas a la
empatía.
El colectivismo: servir a la comunidad para beneficiarla. Por colectivismo se entiende la motivación para lograr el
aumento del bienestar de un grupo o colectivo. No se debe obligar a realizar trabajo comunitario a quien no esté
motivado y carezca de compromiso al respecto.
Los principios: trabajar por la comunidad en función de principios éticos y morales tales como la justicia y la equidad o
los derechos humanos
Resumen
La participación y el compromiso son interdependientes, no puede existir el uno sin el otro, ya que hay una relación
directa entre ambos. No puede haber un trabajo con la comunidad en el cual no haya participación. Participación y
compromiso son partes inseparables del proceso de transformación que se produce en el trabajo comunitario y
concierne tanto a los agentes externos como internos. Ni uno ni otro concepto son responsabilidad de un solo tipo de
agente de transformación; tanto los externos como los internos son agentes comprometidos y participantes.
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