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Sofonias

El Libro de Malaquías, escrito entre 440 y 400 a.C., es un oráculo que advierte al pueblo de Israel sobre la necesidad de regresar a Dios y aborda la corrupción en el culto y la moralidad de la sociedad. A través de su mensaje, Malaquías reafirma el amor de Dios hacia su pueblo y condena los abusos, anunciando un 'Día del Señor' que traerá justicia y restauración. Este libro también anticipa la llegada del Mesías, con un mensajero que se identifica con Juan el Bautista en el Nuevo Testamento.

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Sofonias

El Libro de Malaquías, escrito entre 440 y 400 a.C., es un oráculo que advierte al pueblo de Israel sobre la necesidad de regresar a Dios y aborda la corrupción en el culto y la moralidad de la sociedad. A través de su mensaje, Malaquías reafirma el amor de Dios hacia su pueblo y condena los abusos, anunciando un 'Día del Señor' que traerá justicia y restauración. Este libro también anticipa la llegada del Mesías, con un mensajero que se identifica con Juan el Bautista en el Nuevo Testamento.

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Malaquías

El Libro de Malaquías fue escrito entre el 440 y el 400 a.C.

El Libro de Malaquías es un oráculo: “…la palabra de Jehová contra Israel, por medio de
Malaquías.” (1:1). Esta era una advertencia de Dios a través de Malaquías, para decirle a la gente
que regresara a Dios. Mientras el último libro del Antiguo Testamento se cierra, el
pronunciamiento de la justicia y la promesa de Dios de su restauración a través de la venida del
Mesías, resuena en los oídos de los israelitas. Sobrevienen cuatrocientos años de silencio,
terminando con un mensaje similar del siguiente profeta de Dios, Juan el Bautista, proclamando,
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 3:2).

Los oráculos que cierran la colección de los escritos proféticos son la obra de un profeta cuyo
verdadero nombre nos es desconocido. El nombre MALAQUÍAS –que en hebreo significa “mi
mensajero”– fue tomado seguramente de 3. 1 y puesto como título en el encabezamiento del
Libro. Aunque estos oráculos no traen ninguna indicación cronológica, la actividad de Malaquias
suele situarse poco antes del 445 a. C., fecha en que Nehemías llegó a Jerusalén para llevar a cabo
la reforma política y religiosa de la comunidad judía. Este escrito proporciona datos muy valiosos
sobre las condiciones de vida del Judaísmo a mediados del siglo V a. C., corroborando y
completando la información que nos dan los libros de Esdras y Nehemías.

Cuando Malaquías desarrolló su actividad profética, el Templo ya estaba reconstruido, pero el


culto divino y la conducta de los sacerdotes dejaba mucho que desear (2. 1-9). A estos abusos en la
práctica del culto se sumaban otros de carácter moral y social. Los ricos oprimían a los pobres (3.
5; Neh. 5. 1-5), muchos repudiaban a la esposa de su juventud para casarse con mujeres
extranjeras (2. 14) y otros consideraban que era inútil servir al Señor, ya que a los malos les va
mejor que a los buenos (2. 17; 3. 13-14). Todos estos pecados son condenados por Malaquías.
Frente a la indiferencia y al escepticismo generalizados, él reafirma decididamente el amor de Dios
hacia su Pueblo (1. 2-5). Con la misma energía condena los abusos cometidos en el Templo (1. 13-
14), reprueba los matrimonios con mujeres paganas (2. 11) y exhorta a la fidelidad matrimonial (2.
15-16), que encuentra su prototipo en la fidelidad del Señor hacia Israel.

Por último, el profeta anuncia el “Día del Señor”, que purificará a los sacerdotes, destruirá toda
injusticia y dará el triunfo a los justos. Esta restauración del orden moral (3. 5) y del orden cultual
(3. 4) culminará en el sacrificio perfecto ofrecido al Señor por todas las naciones (1. 11), que
preludia el sacrificio incruento de la Nueva Alianza. En el más célebre de sus oráculos proféticos,
Malaquías describe la llegada del Señor, preparada por un misterioso mensajero (3. 1), a quien el
Evangelio identifica con Juan el Bautista, el Precursor de Jesús (Mt. 11. 10).

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