Fimosis y Parafimosis.
Profesor:
• José Luis, Coronel.
Alumnos:
• Chediac, Camila.
• Samaniego, Gonzalo.
Introducción:
Anatomía del sistema reproductor masculino:
• Vejiga.
• Vesícula seminal.
• Próstata.
• Conducto deferente.
• Epidídimo.
• Testículos.
• Escrito.
• Pene.
• Glande.
• Prepucio.
• Uretra.
Fimosis: es la estenosis del prepucio que impide o dificulta en forma total o parcial la
exteriorización del glande, esta fimosis puede ser congénita o adquirida.
• Fimosis congénita: Es la que ocurre de manera natural en los niños. Al nacer, es común
que el prepucio esté adherido al glande, impidiendo su retracción. Esta condición
suele resolverse por sí sola con el crecimiento, generalmente entre los 3 y 5 años de
edad, aunque en algunos casos puede persistir hasta la adolescencia.
• Fimosis adquirida: Ocurre cuando la fimosis persiste después de la edad en la que
debería haberse resuelto o cuando aparece como resultado de infecciones,
inflamaciones o traumatismos. En esta condición, el prepucio no se puede retraer
debido a cicatrices, infecciones recurrentes (como balanitis) o problemas en el tejido.
Puede causar molestias, infecciones o problemas urinarios.
Parafimosis: Es una emergencia urológica en que una fimosis, por una maniobra de reducción
indebida, se atasca por detrás del surco balanoprepucial, con estrangulación progresiva del
prepucio. La fimosis es una situación normal en el recién nacido, menos de un 5% de los recién
nacidos tienen un prepucio totalmente retirable. Hasta los 6 meses de edad el prepucio no
puede ser retraído en un 80% de los niños y en un 10% de los niños persiste la fimosis a los 3
años de edad. A los 17 años de edad el 99% de los varones puede retraer normalmente su
prepucio. Existe una forma de clasificación del estado prepucial según la clasificación de
Kayaba y otros el cual se realizó colocando a niño en posición supina y el prepucio fue
suavemente retraído sin traumatismo y el grado de retractilidad fue evaluado de la siguiente
forma:
• Tipo I: Leve retracción sin que se vea el glande.
• Tipo II: Exposición del meato uretral con retracción ligeramente mayor del prepucio.
• Tipo III (intermedio): Exposición del glande hasta la parte media de él. Tipo
• IV: Exposición del glande hasta la corona.
• Tipo V: Exposición fácil de todo el glande, con inclusión balano-prepucial, sin
adherencias que siempre se encuentran en todos los tipos anteriores.
Signos y síntomas de la fimosis:
• Incapacidad para retraer el prepucio: Este es el síntoma principal. En algunos casos,
el prepucio está tan estrecho que no se puede retirar del glande, lo que puede generar
molestias o dolor.
• Dolor o molestia al intentar retraer el prepucio: Especialmente durante la erección o
la higiene, la tensión en el prepucio puede ser dolorosa.
• Inflamación o enrojecimiento del glande o el prepucio: Las infecciones recurrentes,
como la balanitis, son comunes debido a la acumulación de esmegma (secreción
blanca bajo el prepucio).
• Hinchazón del prepucio: Puede ocurrir debido a infecciones o irritación prolongada.
• Dificultad para orinar: En casos severos, el orificio del prepucio puede ser tan estrecho
que dificulta el flujo de orina, causando un chorro de orina débil o doloroso.
• Secreción anormal: Si hay una infección presente, puede haber secreción purulenta
(pus) o maloliente.
• Esmegma acumulado: Un exceso de esta secreción puede ser un signo de mala higiene
debido a la dificultad para limpiar el área.
Signos y síntomas de la parafimosis:
• Dolor intenso: El atrapamiento del glande bajo el prepucio retraído causa un
dolor agudo, que se intensifica si no se trata rápidamente.
• Hinchazón del glande: La cabeza del pene se hincha debido a la restricción del
flujo sanguíneo. Puede volverse de color rojo oscuro o incluso azul si la
circulación está comprometida.
• Inflamación del prepucio y del glande: Tanto el prepucio como el glande se
inflaman debido al atrapamiento y la presión sobre los vasos sanguíneos.
• Cambios en el color del glande: El glande puede adquirir un tono azul o púrpura
debido a la falta de oxígeno (isquemia), lo cual es una señal de emergencia.
• Dificultad o incapacidad para orinar: Si la hinchazón es significativa, puede
obstruir la uretra, impidiendo que la persona orine.
• Sensación de urgencia médica: A medida que la hinchazón y el dolor aumentan,
es evidente que la persona necesita atención médica urgente.
Causas de la fimosis:
• Congénita: En muchos niños, la fimosis es una condición natural desde el nacimiento.
Durante la infancia, el prepucio generalmente está adherido al glande y puede no ser
retraíble, pero esta situación suele resolverse de manera natural con el tiempo. •
Infecciones o inflamaciones recurrentes (Balanitis): Las infecciones del prepucio y el
glande pueden provocar cicatrización y endurecimiento del prepucio, lo que puede
contribuir a la fimosis.
• Traumatismos: Lesiones o traumatismos en el prepucio pueden causar cicatrización y
restringir la capacidad del prepucio de retraerse.
• Condiciones dermatológicas: Enfermedades de la piel como el liquen escleroso o
dermatitis pueden causar cambios estructurales en el prepucio que llevan a la fimosis.
Causas de la parafimosis:
• Retracción forzada: Intentar retraer el prepucio con fuerza en un individuo con fimosis
puede llevar a la parafimosis.
• Manipulación durante procedimientos médicos: La parafimosis puede ocurrir
después de un cateterismo o una exploración genital si el prepucio no se devuelve a
su posición original después del procedimiento.
• Piercings genitales o manipulaciones excesivas: Algunas intervenciones o
manipulaciones frecuentes del pene pueden causar esta condición.
Diagnóstico de la Fimosis:
-Historia clínica:
• Se le preguntará al paciente sobre síntomas relacionados, como dificultad para retraer
el prepucio, infecciones recurrentes (balanitis), molestias o dolor al orinar, y si el
problema es congénito o se ha desarrollado con el tiempo.
• También se evaluará si el paciente ha tenido problemas para realizar una higiene
adecuada del área genital.
-Examen físico:
• El médico examinará el pene, específicamente el prepucio, para evaluar si puede
retraerse por completo sobre el glande.
• Se observará si el prepucio está demasiado ajustado o cicatrizado, y si hay inflamación,
enrojecimiento, o secreción.
• Si hay signos de infección (como enrojecimiento, hinchazón o pus), se puede tomar
una muestra de la secreción para análisis bacteriano.
-Diagnóstico diferencial:
• Se descartarán otras condiciones dermatológicas o infecciones que puedan afectar el
prepucio, como el liquen escleroso o dermatitis, que también pueden restringir la
movilidad del prepucio.
-Investigaciones adicionales:
• En la mayoría de los casos, la fimosis no requiere pruebas de laboratorio, pero si hay
sospecha de infección recurrente, pueden realizarse análisis de orina o cultivo de
secreciones.
Diagnóstico de la Parafimosis:
-Historia clínica:
• El paciente generalmente describe un episodio en el que el prepucio quedó retraído y
no puede regresar a su posición original.
• El médico preguntará sobre cualquier manipulación reciente del prepucio (como
durante una intervención médica o después de una relación sexual) que pueda haber
desencadenado el problema.
-Examen físico:
• Se realiza una inspección visual del pene. El médico observará si el prepucio está
atrapado detrás del glande y si este último presenta hinchazón, cambio de color (rojo,
morado o azul) y dolor.
• El diagnóstico es clínico y evidente, basado en la incapacidad de reposicionar el
prepucio sobre el glande.
-Urgencia médica:
• Debido a que la parafimosis es una emergencia médica, la evaluación rápida del
estado del glande es crucial para prevenir complicaciones como la isquemia o la
necrosis del tejido.
-Diagnóstico diferencial:
• Otras condiciones, como edemas traumáticos del pene o reacciones alérgicas, deben
descartarse en algunos casos. Sin embargo, la presentación típica de la parafimosis
suele ser suficiente para un diagnóstico claro.
Postioplastia: Es el procedimiento con el cual en quirófano vamos a tratar a la fimosis.
-Técnica quirúrgica:
1. Poniendo al paciente en posición: posición decúbito dorsal.
2. Embrocado quirúrgico: con una pinza pean, iodo povidona, gasa. Se realiza desde la
línea umbilical al tercio superior de los muslos.
3. Colocación de campos: 2 campos chicos laterales y un campo grande podálico y un
campo grande cefálico; luego de la colocación de campo se utiliza 4 pinzas backhaus
para sujetar los mismos.
4. Anestesia: infiltración con lidocaína al 2% sin epinefrina en adultos, y en niños se
realizará anestesia general.
5. Tomar anillo prepucial: con 3 o 4 pinzas crile o halsted y se va a traccionar para luego
realizar la incisión.
6. Incisión: será longitudinal del lado dorsal hacia la base y luego una incisión
circunferencial con bisturí n3 hoja n15.
7. Control de hemostasia.
8. Aproximación de bordes: se realizan 4 puntos cardinales y luego de estos 4 se dan
puntos intermedios, con una sutura absorbible multifilamentos 3.0 con una aguja
redonda medio circulo 22mm.
9. Asegurar la hemostasia.
10. Colocar gasa vaselinada o furacinada: una gasa fina, sobre esta se coloca una gasa
seca y para asegurarla utilizaremos un pedazo de cinta o un punto.
Instrumental y materiales específicos:
• Hola de bisturí n15.
• Mango de bisturí 3.
• Porta aguja.
• Pinza mano izquierda.
• Tijera de mayo.
• Tijera metzenbaum.
• Pinza de campo.
• Sutura absorbible multifilamentos 3/0.
• Aguja redonda medio circulo de 22mm.
• Lidocaína al 2% sin epinefrina en una jeringa de 10 o 20 mm con sus agujas 50/8 o
16/5.
• Gasas furacinadas.
• Electrobisturí.
Prevención de la Fimosis:
1. Higiene diaria:
• Lavar el pene y el área bajo el prepucio con agua tibia regularmente, especialmente
en los niños.
• Evitar el uso de jabones irritantes que puedan causar inflamación o sequedad.
2. Retracción suave del prepucio (en adolescentes y adultos):
• A partir de la adolescencia, los hombres deben retraer suavemente el prepucio
durante el baño para limpiar debajo. Esto ayuda a evitar la acumulación de esmegma,
que puede causar infecciones.
• Nunca forzar la retracción del prepucio, especialmente en niños pequeños, ya que
esto puede causar cicatrices y empeorar la condición.
3. Uso de cremas tópicas (cuando hay predisposición):
• El uso de cremas de corticosteroides tópicos puede prevenir la progresión de la fimosis
en casos leves o moderados, al suavizar y flexibilizar el prepucio.
4. Atención a infecciones recurrentes:
• Tratar infecciones locales o balanitis (inflamación del glande) de manera temprana
para evitar complicaciones que lleven a la fimosis cicatricial.
Prevención de la Parafimosis:
1. No dejar el prepucio retraído:
• Siempre recordar retraer el prepucio de vuelta a su posición original después de
limpiarlo, colocar una sonda urinaria o realizar un examen médico.
2. Cuidado postexamen o postcateterización:
• Tras procedimientos médicos (como cateterismo o cistoscopia), verificar que el
prepucio haya sido recolocado correctamente sobre el glande para evitar el
atrapamiento.
3. Evitar tirones o manipulaciones bruscas del prepucio:
• Enseñar a los niños y adolescentes a no tirar bruscamente del prepucio y a evitar
manipularlo de manera agresiva, lo que puede llevar a la parafimosis.
4. Circuncisión en casos recurrentes:
• En individuos con parafimosis recurrente o alto riesgo, una circuncisión puede ser la
mejor medida preventiva a largo plazo.