ANTROPOLOGÍA. RESUMENES.
“Introducción” en Antropologías contemporáneas. Saberes, ejercicios y
reflexiones. - Silvina Merenson y Débora Betrisey.
¿Por qué el título “antropologías contemporáneas”?
Porque simula un “guiño” a la versión estereotipada de un antropólogo (una
persona que convive por mucho tiempo con “nativos” registrando en una libreta
sus costumbres).
En realidad, hay diversas formas de aplicar la antropología, así como también
existen muchos espacios donde puede ser usada. En algunos casos el objetivo
podrá ser la producción de textos académicos, en otros la producción de
informes, recomendaciones para la toma de decisión de empresas y/o
transnacionales, para el Estado y, en otros casos, combinaciones de todas
esas opciones. Esto indica la gran amplitud en el campo de acción y su
heterogeneidad.
Esteban Krotz: buscamos responder a partir de tres acciones: “mirar, oír y
escribir”.
El proyecto antropológico ha ganado terreno en los últimos años, sin embargo,
para que ello sea posible, fueron necesarios una serie de debates, entre ellos:
Una perspectiva crítica en torno a la producción del conocimiento
antropológico y su papel frente a los problemas del mundo contemporáneo.
La distribución geopolítica y asimétrica de la legitimidad del conocimiento.
Los posicionamientos ético-políticos del investigador.
Durante el proceso de descolonización, las guerras y/o el resurgir de
movilizaciones político-socio-cultural, los antropólogos comenzaron a tener más
tareas. Estos antropólogos revisaron las tradiciones teóricas y metodológicas
clásicas bajo una mirada crítica y atenta.
“Reinventando la antropología” de Dell Hymes en 1969: se explicita la
importancia de asumir compromisos con la realidad social estudiada siempre
desde una perspectiva crítica y reflexiva.
“La antropología y el encuentro colonial” de Talal Asad en 1973: se cuestiona la
complicidad de los antropólogos con el poder colonial, las implicaciones de la
relación de poder entre el investigador con los “informantes” y la perspectiva
cultural e histórica hegemónica de Occidente.
“Orientalismo” de Edward Said en 1990: representó una crítica frontal respecto
a las modalidades de escritura que Occidente ha utilizado para representar a
sus otros. Su argumento central se basa en la perspectiva cultural e histórica
hegemónica de occidente.
Colonialismo intelectual de las “ciencias sociales metropolitanas” (Rodolfo
Stavenhagen desde México) o la “investigación de acción participativa”
(Orlando Fals Borda desde Colombia): señalaron un intenso proceso analítico
respecto de las relaciones entre “poder y saber” que abarcó a las instituciones
académicas y el campo intelectual, abriendo importantes grietas en el
pensamiento antropológico hegemónico, caracterizado por su “etnocentrismo
anglocéntrico”.
La contextualidad radical indica que todas las teorías/categorías sociales han
sido elaboradas en contextos históricos específicos.
“Provincializar Europa” no pretende el rechazo de las categorías de las ciencias
sociales. Busca advertir que el pensamiento/experiencia de este continente son
fundamentales pero inadecuados para pensar otros espacios territoriales,
políticos, culturales y simbólicos.
La distinción entre antropologías “metropolitanas” y “periféricas” permitió a
otros investigadores señalar las desigualdades y las relaciones asimétricas que
se juegan en la producción de lo que es considerado “conocimiento”.
Proyecto “antropologías del mundo” permite a Eduardo Restrepo indagar en lo
que se denomina “antropologías subalternizadas”. En cualquier establecimiento
antropológico en particular encontramos unas tradiciones, formas de
argumentación, conceptos, prácticas, etc que hegemonizan la antropología y
marginan otras modalidades de hacer antropología.
“Antropologías disidentes” son aquellas que desafían el sentido común
disciplinario o lo convenido como “lo propiamente antropológico”.
Alcida Rita Ramos: propone una “antropología ecuménica” colaborativa,
“abierta a todas las voces”, que coloque en un pie de igualdad intelectual a
quienes suelen ser considerados “otros”.
Cardoso de Oliveira: planteó la figura del antropólogo como ciudadano de
países que reproducen mecanismos de dominación y explotación heredados
históricamente.
El concepto de “reflexividad” vino a señalar “la conciencia del investigador
sobre su persona y los condicionamientos sociales y políticos.” Esta practica
reflexiva es un aspecto fundamental para sustentar el compromiso ético y
político de la propia práctica profesional, no debe confundirse con la superación
del posicionamiento social y político del antropólogo.
Laura Kropff: enhebra la implicación política del investigador con la
disponibilidad asimétrica de recursos y condiciones económicas de producción.
Una investigación comprometida implica trabajar en diálogo, colaboración y
alianza con aquellas personas que luchan por mejorar sus vidas.
Matías Viotti: expone todas las tensiones que conlleva la opción de
“antropología militante” en un contexto de violencia y exclusión social.
Marta Romero: serie de reflexiones respecto de los múltiples actores y
discursos que intervienen en la conformación de las agendas de investigación
(qué es “violencia”, quién puede ser considerado/a “víctima”, quién “terrorista”).