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Literatura

El documento aborda el examen de literatura centrado en autores como Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León y San Juan de la Cruz, así como en obras como 'Don Quijote' y 'Lazarillo de Tormes'. Se analizan temas, estilos y rasgos literarios de las obras, además de ofrecer un panorama del teatro en el siglo XVI y la prosa de ficción renacentista. Se incluyen preguntas de teoría y comentarios de texto que destacan la influencia de la tradición clásica y los elementos morales y filosóficos presentes en la poesía y el teatro de la época.

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El documento aborda el examen de literatura centrado en autores como Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León y San Juan de la Cruz, así como en obras como 'Don Quijote' y 'Lazarillo de Tormes'. Se analizan temas, estilos y rasgos literarios de las obras, además de ofrecer un panorama del teatro en el siglo XVI y la prosa de ficción renacentista. Se incluyen preguntas de teoría y comentarios de texto que destacan la influencia de la tradición clásica y los elementos morales y filosóficos presentes en la poesía y el teatro de la época.

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Examen literatura:

Preguntas
Comentario de texto de estos autores:
Garcilaso de la lega
Fray Luis de León
San Juan de la cruz.
Quijote.
Lazarillo.
comentario de texto: decir tema, resumen y rasgos
literarios (dependiendo del tipo de texto entra
una cosa u otra).
2) fregunta de teoría (2 preguntas)

●​ El teatro en la primera mitad del siglo XVI.


●​ El teatro en la segunda mitad del siglo XVI
(LopedeRueda)
●​ Prosa de ficción ideculista
●​ Novelas ejemplares de Ceruantes.
●​ Perpectivismo y técnicas narrativas en el dujote.

Apuntes
1.2. Garcilaso de La Vega
Garcilaso de la Vega (1501-1536) representa el modelo de
caballero renacentista que aúna el cultivo de las letras y el
desempeño de las armas. Se considera un paradigma del
noble cortesano cuyas cualidades explicitó el italiano
Baltasar de Castiglione en su libro El cortesano.
En su obra siguió el modelo de Petrarca, quien compuso un
cancionero a modo de biografía amorosa, centrado en la
figura de una única dama, Laura de Noves. Además, por su
educación humanística y sus lecturas, incorporó la
influencia de la lírica castellana anterior, del poeta
valenciano Ausias March y de la tradición clásica.
Temas y estilos
Como Petrarca, Garcilaso cantó fundamentalmente al
amor, tratado según la concepción neoplatónica propia del
Renacimiento e inspirado en una sola figura: Isabel Freyre,
dama portuguesa de la reina que se casó con otro hombre
y falleció después. El sentimiento del autor no pasó, por
tanto, de una experiencia espiritual y poética (él se había
casado previamente en un matrimonio de conveniencia,
práctica usual en la época).
También es muy importante en su obra la mitología: para
representar amores fracasados o no correspondidos, el
poeta recurre a parejas como Apolo y Dafne, Orfeo y
Eurídice o Venus y Adonis. Y como escenario o testigo de
las historias amorosas, presenta una naturaleza idealizada,
a modo de locus amoenus. Esta presentación revela la
influencia de obras clásicas y renacentistas, como La
Arcadia, del italiano Jacopo Sannazaro.
El influjo de Petrarca y de otros poetas italianos también se
aprecia en los tipos de estrofas, versos e imágenes que
Garcilaso utiliza y adapta con éxito a la poesía hispánica:
emplea sonetos, liras y octavas, construidos con versos
endecasílabos y heptasílabos.
En cuanto a los rasgos formales de la poesía garcilasiana,
son los propios de la lírica rena-centista: claridad,
elegancia, naturalidad y musicalidad.
Obras
En contraste con su gran trascendencia en la historia de la
literatura española, la obra de Garcilaso de la Vega es
breve. Compuso varios sonetos y canciones petrarquistas
en los que combina la retórica amorosa de esta corriente
con algunas influencias de la lírica castellana de los
cancioneros. Escribió también dos elegías y una epístola,
en las que aborda, respectivamente, los temas de la
muerte, los celos y la amistad; y tres églogas, las
composiciones que más fama le han dado.
En las églogas, Garcilaso sigue como modelo principal de
este subgénero poético clásico al poeta latino Virgilio. Se
trata de composiciones bucólicas en las que dos refinados
pastores establecen un diálogo lírico, con un lenguaje culto,
sobre su experiencia amorosa, en un escenario natural
que, como los propios protagonistas, aparece poéticamente
idealizado.
Égloga 1
Dos pastores, Salicio y Nemoroso, se quejan,
respectivamente, del desdén de su amada y de su muerte.
Sus figuras se han interpretado como un desdoblamiento
poético del propio
Garcilaso, quien, a través de ellos, expresaría su amor por
Isabel Freyre y el dolor tras su muerte.
Égloga 2
Relata los amores desgraciados de la pastora Camila y de
Albanio, que representaría al duque de Alba o a su
hermano, personajes ambos próximos a Garcilaso.
Egloga 3
Aparecen cuatro nintas del río Tajo que bordan tapices en
los que se representan diversas historias de amor. Tres de
ellas son de contenido mitológico (Orfeo y Eurídice, Apolo y
Dafne, Venus y Ado-nis); en la otra aparecen la ninfa Elisa
y el pastor Nemoroso, representaciones poéticas de Isabel
Freyre y Garcilaso.
Comentario de texto:
SALICIO:
Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento
del solitario monte m'agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
5 el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba.
¡Ay, cuánto m'engañaba!
¡Ay, cuán diferente era y cuán d'otra manera
10 lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja, repitiendo
la desventura mía.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ...
15 Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que s'inclinan;
las aves que m'escuchan, cuando cantan, con diferente voz
se condolecen
20 y mi morir cantando m'adevinan;
las fieras que reclinan
su cuerpo fatigado
dejan el sosegado
sueño por escuchar mi llanto triste:
25 tú sola contra mí t'endureciste,
los ojos aun siquiera no volviendo
a los que tú hiciste
salir, sin duelo, lágrimas corriendo. [...]
NEMOROSO:
30 Corrientes aguas puras, cristalinas, árboles que os
estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por
los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
35 yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
40 o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas d'alegría;
45 y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso en el reposo, estuve ya
contento y descansado.
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí algún hora,
que, despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
50 ¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
55 que's más que l hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.
GARCILASO DE LA VEGA:
Poesía castellana completa, Castalia
Fray Luis de León
El poeta, profesor y traductor fray Luis de León
(1527-1591) fue un ferviente estudioso de la Biblia y lector
de los clásicos. Aspiraba a convertir el castellano en el
vehículo de la cultura humanística, siguiendo los modelos
de la tradición latina clásica (Horacio, Virgilio y Cicerón), a
los que imprimió su sello religioso y moralizante.
En su poesía fundió dos fuentes básicas: las Sagradas
Escrituras (especialmente el Libro de Job, los Salmos y el
Cantar de los Cantares) y la obra del poeta latino Horacio.
Este le aportó los moldes formales y su carga de filosofía
estoica, una doctrina que afirma que el bien moral de las
personas consiste en someterse a la razón y vivir de
acuerdo con la naturaleza.
Su carácter activo y polémico, su búsqueda del sentido
literal de la palabra bíblica y su peculiar postura intelectual
dentro de un mundo académico anclado en cerradas
tradiciones le acarrearon persecuciones, juicios y prisión.
Temas y estilos
Del contexto vital e intelectual de fray Luis se deriva el tono
moral que domina su poesía y el tema fundamental de su
creación lírica: el anhelo de una vida retirada, libre de
pasiones y ambiciones, en favor de una existencia
dedicada a la reflexión, al trabajo intelectual (la escritura, la
lectura, el estudio de la Biblia) y a la contemplación de la
armonía del universo, que permita un progresivo
acercamiento a Dios.
A este tema están vinculados dos tópicos poéticos: el
beatus ille ('feliz aquel', que alude a la añoranza de una
vida en soledad, en contacto con la naturaleza, ámbito
apropiado para el recogimiento y la paz interior) y la aurea
mediocritas ('dorada mediocridad', que expresa la
preferencia por una vida o condición media pero llena de
tranquilidad). Otros temas tratados por fray Luis son el
elogio de la música, cuya armonía reproduce la del
universo, y la crítica a las tres
"pasiones" combatidas por los estoicos: la lujuria, la
avaricia y el temor a la muerte.
En cuanto al estilo, usa el subgénero poético clásico de la
oda, que en su origen era un canto de tono elevado sobre
asuntos diversos, y al que él aporta el carácter moralizante
y religioso típico de su obra. En sus breves odas utiliza
preferentemente la lira como estrofa y abundantes recursos
literarios como hipérbatos, paralelismos, polisíndeton,
asíndeton y anáforas.
Por lo que respecta al lenguaje, fray Luis se sirve de la
poesía de Garcilaso como modelo de castellano. Algunos
de sus rasgos estilísticos son el gusto por la sinonimia y las
repeticiones de palabras (presentes también en la poesía
amorosa), y el empleo de cultismos, términos
coloquiales y arcaísmos.
El autor reniega de las pasiones y las ambiciones
mundanas y añora un retiro tranquilo.
Emplea la lira como
estrofa.
Y mientras miserablemente se están los otros abrasando
con sed insaciable del peligroso mando;
tendido yo a la sombra esté cantando;
a la sombra tendido, de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído al son dulce acordado, del plectro
sabiamente meneado.
FRAY LUIS DE LEÓN: Poesías, Crítica
hipérbaton
repetición de palabras
cultismos
términos coloquiales
arcaismos
Obras
La abundante labor intelectual y creadora de fray Luis dio
origen a distintos tipos de compo-siciones. Tradujo obras
poéticas clásicas, como las Odas de Horacio y las Églogas
de Virgilio, y escribió una obra poética original,
representada mayoritariamente por odas de modelo
horaciano. La más conocida es la oda A la vida retirada.
El tono moralista de sus primeros textos va tornándose
más íntimo tras su estancia en prisión, y adquiriendo un
cariz más religioso, que se intensifica al final de su vida,
cuando habla serenamente de un deseo de salida de este
mundo.
Además, fray Luis compuso algunos libros en prosa: realizó
traducciones comentadas de textos bíblicos con la finalidad
de estudiar y comprender la Biblia. Además, escribió obras
originales, como La perfecta casada o De los nombres de
Cristo.
Primera mitad del siglo XVI
El género teatral despega en este siglo en España y,
aunque perviven las fórmulas medieva-es, poco a poco se
van abriendo paso nuevos tipos de obras y formas de
representación.
En la primera mitad del siglo, el impulso se debe, como en
otros géneros literarios, al interés aristocrático por la
cultura. Aparece un teatro cortesano representado en
palacios que incorpora música y baile. En este período
destacan especialmente tres autores:
●​ Juan del Encina (1468-1529). Autor a caballo entre los
siglos XV y xvI, en una primera etapa escribió teatro
religioso y profano. En las obras de tipo profano,
centradas en el amor, integró a un personaje rústico, el
bobo, antecedente del gracioso del teatro barroco.​
A una segunda etapa pertenecen sus obras más
logradas, las Églogas. En ellas se decanta por el tema
pastoril, recreando el amor espiritual de refinados
pastores. Los protagonistas se mueven en una
naturaleza idealizada y utilizan un lenguaje cortesano.
●​ Lucas Fernández (1474-1542). Como Juan del Encina,
compuso su producción entre la Edad Media y el
Renacimiento. Creó obras religiosas, de gran carga
conceptual, y profanas, en torno al amor y con final
feliz. Su pieza más relevante es el Auto de la Pasión.
●​ Bartolomé de Torres Naharro (1485-1530). Además de
dramaturgo, fue un teórico del arte teatral, que definió
la comedia como "un artificio ingenioso de notables y
finalmente alegres acontecimientos, por personas
disputado". En la recopilación titulada Propalladia, se
recogen todas sus obras, entre las que se distinguen
las comedias a noticia (inspiradas en acontecimientos
reales) y las comedias a fantasía (de asunto
imaginario).

Segunda mitad del siglo XVI


Durante la segunda parte del siglo va surgiendo
paulatinamente un teatro profesional a cargo de compañías
estables, que empiezan a representar obras en los
primeros corrales de comedias (patios interiores de casas
en los que se había levantado un escenario).
En este desarrollo resulta fundamental la influencia del
teatro italiano, como la Comedia dell'arte, un tipo de teatro
popular que se basaba en la improvisación e incorporaba
unos personajes fijos que respondían a unas pautas de
actuación determinadas. También fue importante el influjo
de la comedia nueva italiana, heredera de las comedias
latinas de Plauto y Teren-cio. Se trata de obras divididas en
cinco actos y que siguen la regla de las tres unidades
dramáticas: de acción (se debía exponer un único
conflicto), lugar (en una sola ubicación) y tiempo (en el
mismo día).
De origen itálico es también la disposición del escenario y
el público en las representaciones tal y como la conocemos
en la actualidad
Lope de Rueda
Escritor, autor y director de una compañía teatral con la que
recorrió España, Lope de Rueda (1510-1565) es la figura
más destacada del teatro del siglo xvI.
Además, fue el introductor en la península Ibérica de las
innovaciones de la escena italiana. De hecho, imitó obras
de la comedia nueva italiana, aunque concediendo más
importancia al factor cómico.
Su creación más lograda son los pasos, breves piezas que
en un principio formaban parte de la trama de comedias
mayores. Poco a poco fueron cobrando independencia y
pasaron a representarse en los entreactos de obras más
largas. De los pasos destacan especialmente los
personajes se-cundarios, caracteres tipificados como el
bobo o el soldado fanfarrón, que aparecen en muchas de
sus obras. Emplea un lenguaje coloquial y popular en el
que el humor reside en el propio lenguaje más que en las
situaciones.
Prosa de ficción
Las obras de ficción renacentistas en prosa se pueden
agrupar en diferentes sub-géneros, con límites a veces
difusos: libros de caballerías, novela pastoril, picares-ca,
bizantina, morisca y novela breve o italiana.
Los libros de caballerías, protagonizados por un caballero
noble que, con sus ha-zañas, prueba su valor, su fe
religiosa y su casto amor por una dama, prolongaron en
este siglo el éxito de épocas anteriores. Estos libros se van
apartando de la materia bretona (leyendas artúricas) y, en
ellos, va cobrando peso el carácter cristiano del héroe y las
batallas colectivas, a la vez que pierde relevancia el
elemento fantástico y la importancia que la magia tenía en
las primeras obras.
El ejemplo más logrado es el Amadís de Gaula, que
aparece a principios de siglo con la firma de Garci
Rodríguez de Montalvo, quien refundió y amplió una obra
anterior. El protagonista, enamorado de la princesa Oriana,
vive aventuras en misteriosos escenarios, enfrentándose a
caballeros, gigantes y magos. Después de él, tomará el
relevo de su caballería su hijo Esplandián.
El Amadís tuvo numerosas continuaciones, entre las que
se encuentran Sergas de Esplandián, Palmerín de Oliva o
Primaleón.
4
EL Lazarillo de Tormes
4.1. Características generales
En 1554 y en tres lugares diferentes (Alcalá de Henares,
Amberes y Burgos) apareció publicada una obra anónima
que alcanzó rápidamente un enorme éxito, a pesar de que
su lectura y su difusión fueron prohibidas por la Inquisición
(se incluyó en el Índice de libros prohibidos en 1559). Se
trata de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y
adversidades, más conocido como el Lazarillo de Tormes.
El libro contiene la supuesta autobiografía de un hombre
humilde, a pesar de que en la época resultaba inusual
encontrar protagonistas de esta condición. Lázaro relata, y
hace valer, su lucha por la supervivencia en un mundo
dominado por la codicia, el individualismo y la
inso-lidaridad. Estas características, entre otras, serán
adoptadas posteriormente por la novela picaresca, un
subgénero novelesco que, como hemos indicado, se inicia
con el Lazarillo:
• Autobiografismo. La obra está narrada en primera
persona por un Lázaro adulto que elige las anécdotas de
su vida que considera relevantes para explicar cómo ha
llegado hasta una situación final vergonzosa y poco
honrosa e intentar justificarse.
Como molde para el relato, el autor decidió emplear la
epístola autobiográfica, un tipo de cartas que tuvieron una
enorme difusión en el Renacimiento. El protagonista cuenta
su vida en una carta a un destinatario al que se dirige como
"Vuestra merced".

●​ Verosimilitud. La apariencia de realidad de la obra se


basa, en buena parte, en el hecho de que la historia
sea escrita por el propio protagonista. Además, en ella
se mencionan lugares reales, y las situaciones y los
personajes que aparecen remiten a la sociedad de la
época, lo que los hace reconocibles para los lectores.
●​ Figura del pícaro. El protagonista es un humilde
pregonero de vinos, un pícaro que, a pesar de su
origen y de tener que enfrentarse solo a un mundo
hostil, consigue sobrevivir y "ascender", aunque sin
honra, gracias a su astucia. Constituye un antihéroe
opuesto a los caballeros andantes y demás personajes
idealizados de la literatura renacentista.

El carácter autobiográfico y la verosimilitud, lo vergonzoso


de la situación final y el tono crítico con que se abordan
ciertos comportamientos de algunos sectores de la
sociedad del momento podrían ser, quizá, los motivos por
los que el autor del Lazarillo ocultó su nombre.
La carta que Lázaro escribe a "Vuestra Merced" tiene la
intención de explicar el caso. Dicho caso, que se revela al
final de la obra, se refiere a la dudosa actitud del
protagonista ante las relaciones ilícitas que su esposa
mantiene con el arcipreste de San Salvador. En el
momento en que redacta la carta, ha alcanzado, tras
muchos esfuerzos, la posición social más alta a la que
puede aspirar con su oficio, y decide quitar importancia al
adulterio de su esposa. Para justificar este
comportamiento, narra los episodios más relevantes de su
vida, que lo han llevado adonde está y lo han hecho ser
como es.
El relato ofrece una dura visión de la sociedad de la época
y trata, a veces con tono irónico y humorístico, diversos
asuntos que aborda críticamente. Entre ellos, destacan los
siguientes:

●​ La religión. El libro recoge la actuación de algunos


religiosos cristianos que, alejados de los valores
evangélicos, demuestran vivir en función de sus
propios intereses materiales. Los vicios más criticados
son la avaricia, la falsedad y la lujuria.
●​ La honra. Entendida como la opinión que los otros
tienen de una persona, se convierte en una obsesión
para el personaje del hidalgo. Este la asocia a las
ideas del linaje y la limpieza de sangre, que le impiden
trabajar para ganarse el pan y le hacen vivir pensando
solo en las apariencias. Frente a la honra heredada,
Lázaro presenta la idea opuesta: una honra ganada
con trabajo, que queda ensombrecida por su situación
de marido consentidor.
●​ El individualismo. Por un lado, los personajes no se
mueven por valores universales, actúan según sus
propios intereses, engañando y aprovechándose de
los demás. Por otro, es la perspectiva individual la que
construye el aprendizaje y la visión del mundo del
protagonista

Las características del Lazarillo condicionan su estilo: tiene


un lenguaje sencillo, llano y co-loquial, reforzado con el uso
de refranes y giros del habla popular, acorde a la clase
social del protagonista, que relata los hechos en primera
persona. Este uso del lenguaje, que contrasta con el
empleado por los personajes de condición más elevada,
refuerza la verosimilitud del libro. Además, el humor y la
ironía están presentes en numerosos pasajes.
Estructura y personajes
El Lazarillo aparece dividido en un prólogo y siete tratados,
organizados en torno al servicio a varios amos y mediante
los cuales se revela la evolución del personaje. Dicha
evolución se ofrece por medio de una estructura circular: a
partir del presente, el Lázaro adulto rememora su historia
vital, desde su nacimiento hasta el momento en el que se
encuentra. Obsérvalo en el siguiente esquema.
ESTRUCTURA CIRCULAR (presente,pasado,presente)
La variedad de personajes de distinta extracción social que
pueblan la obra constituye una muestra de su original
integración de realidad y literatura.
Prólogo
Se elogia la novedad de la materia que se va a tratar,
señalando que, según los gustos de cada cual, de la
lectura de la obra se puede obtener deleite o provecho
moral. Además, se mencionan la honra y la fama que los
libros aportan a quienes escriben, y se justifica la redacción
de la autobiografía como respuesta a la petición hecha por
"Vuestra Merced".
Tratados I a III
Son los más extensos y forman un bloque en el que el
Lázaro niño descubre con sufrimiento el mundo que lo
rodea y debe aprender a sobrevivir y conocer los valores
imperantes.
El tratado 1 relata cómo la madre de Lázaro, de condición
humilde, decide entregarlo a un ciego como lazarillo para
que el joven pueda desempeñar un oficio. Sin embargo, el
ciego tiene una forma peculiar de cuidarlo, lo que consigue
despertar a Lázaro de su inocencia infantil y hacerle ver
que la astucia es indispensable para sobrevivir. El maltrato
recibido provoca que el chico se vengue de él y lo
abandone.
Lázaro
Es hijo de un molinero ladrón y de una mujer que, tras
quedar viuda, se une a otro ladrón.
Para hacerse un hueco en el mundo, está dispuesto a
ejercer diversos oficios, a veces poco lícitos, de los que va
extrayendo enseñanzas que le permiten mejorar
socialmente.
Es ingenioso, astuto y muy observador. Poco a poco pasa
de ser un niño ingenuo a convertirse en un adulto cínico y
práctico que antepone su propia supervivencia a la opinión
de los demás.
ciego
Recoge limosna a cambio de oraciones. Su carácter
irascible y suspicaz lo lleva a escarmentar violentamente al
chico cuando este trata de quitarle comida a escondidas,
de modo que entre ellos va creciendo un rencor que acaba
con la venganza y el abandono por parte de Lá-zaro. Sin
embargo, tal y como este reconoce, es el ciego quien lo
despierta de su inocencia y le enseña la necesidad de ser
astuto en la vida.
En el tratado II, el motor del aprendizaje de Lázaro será el
hambre que su nuevo amo, el cura de Maqueda, le hace
pasar. La avaricia de este clérigo lo obliga a ingeniar
continuas tretas para poder mantenerse.
Cura de Maqueda
Representa la figura del avaro, muy conocida desde la
literatura antigua. Su codicia y su gula suponen una crítica
a la falta de valores cristianos en algunos sectores
eclesiásticos de la época.
En el tratado III, Lázaro sirve a un hidalgo pobre o
escudero, cuya obsesión por la honra le impide trabajar
para sobrevivir, a pesar del hambre. Esta postura es
incomprensible para el protagonista, que la critica, aunque
se compadece del noble y le consigue alimento. Sin
embargo, al final, el hidalgo acaba abandonando al joven,
pues se da a la fuga para huir de sus acreedores.
Hidalgo
Pertenece a la capa más baja de la nobleza y su obsesión
por la honra le hace simular una apariencia que no se
corresponde con su miserable vida. Aunque en el siglo XVI
estos nobles tenían el privilegio de no pagar impuestos, su
orgullo les impedía trabajar en cualquier oficio que no fuera
el de escudero, por lo que su situación económica era a
veces muy difícil.
Tratados IV y V
Un Lázaro algo más maduro sirve a un fraile y a un
vendedor de bulas (unos documentos papales que
otorgaban ciertos privilegios). Con ellos comprueba la vida
poco cristiana de algunos religiosos y cómo el engaño y el
interés se han convertido en los patrones habituales de
conducta.
Buldero
El buldero era un tipo frecuente en la época, ya que la
venta de bulas y otros privilegios papales resultaba
habitual. Este personaje vive aprovechándose de la
ingenuidad de los fieles cristianos, y su escenificación del
falso milagro acaba con la poca inocencia que le quedaba
a Lázaro.
Tratados VI y VII
Tras estar brevemente con un pintor de panderos, un
Lázaro ya casi adulto entra al servicio de sus tres últimos
amos: un capellán, un alguacil y el arcipreste de San
Salvador. Con ellos alcanza sus primeros oficios
remunerados, puede vestir honradamente y acaba
contrayendo matrimonio. El arcipreste le consigue un
puesto de pregonero en Toledo y concierta la boda entre
Lázaro y su criada, quizá para ocultar sus relaciones con la
mujer. Es precisamente en este punto en el que Lázaro
comienza a redactar la carta.
Arcipreste
Representa una muestra más de la hipocresía y el interés
material común a otros personajes de la obra. A pesar de
ello, Lázaro lo considera su protector. El "Vuestra Merced"
a quien se dirige aparece citado como amigo del arcipreste
y probablemente sea algún superior suyo.
Antecedentes e influencia posterior
A pesar de la enorme originalidad del Lazarillo de Tormes,
en la obra puede rastrearse la influencia de fuentes
literarias muy diversas:

●​ El relato en primera persona de episodios biográficos


relacionados con el servicio a diferentes amos aparece
en El asno de oro, escrito por el autor latino Apuleyo
en el siglo II.
●​ El personaje de origen humilde que narra su
autobiografía, junto con la pareja del ciego y su
ayudante, figuran en Baldus, una parodia de los libros
de caballerías y de los poemas
●​ heroicos escrita por el italiano Teófilo Folengo en el
siglo XVI.
●​ El personaje del ladronzuelo, maleante o pillo que se
aprovecha de la credulidad de las personas está
presente en algunas novelas italianas y relatos
populares.
Por otro lado, algunos elementos empleados en la
confección del Lazarillo, sobre todo los rasgos vitales de
Lázaro, serán imitados por escritores posteriores. Son
numerosos los relatos picarescos en los que el pícaro narra
su experiencia y ofrece su visión del mundo a modo de
autobiografía.
La obra que afianza el modelo de la novela picaresca es el
Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán. Como Lázaro, su
protagonista, Guzmán, relata su atormentada existencia
para explicar su situación en un momento de madurez: la
conversión a una vida virtuosa.
En obras posteriores, la autobiografía del pícaro constituye
un recurso para burlarse de las pretensiones de ascenso
social (como en La vida del Buscón, de Francisco de
Quevedo) o para acumular anécdotas entretenidas (como
en La pícara Justina, de Francisco López de Úbeda).
Novelas ejemplares
En el año 1613 Cervantes publica un libro con doce
narraciones breves al que da el título de Novelas
ejemplares. La palabra novela hacía referencia en la época
a un tipo de relato breve de origen italiano, la novella,
término que Cervantes no usó nunca para denominar sus
composiciones en prosa más largas.
Heles dado el nombre de ejemplares, y si bien lo miras no
hay ninguna de quien no se pueda sacar un ejemplo
provechoso; y si no fuese por no alargar este prólogo,
quizá te mostrara el sabroso y honesto fruto que se podría
sacar, así de todas juntas como de cada una de por sí. [...]
Me doy a entender, y es así, que yo soy el primero que he
novelado en lengua castellana, que las muchas novelas
que en ella andan impresas, todas son traducidas de
lenguas extranjeras, y estas son mías propias, no imitadas
ni hurtadas.
MIGUEL DE CERVANTES: La Galatea, Espasa-Calpe
Cervantes se considera a sí mismo como el primer escritor
castellano de novelas, a las que añade el calificativo de
ejemplares por su pretensión de que estas historias
tuviesen algún valor moral edificante, como los antiguos
exempla medievales, aunque no siempre aparece en ellas
una enseñanza concreta.
Los relatos que integran las Novelas ejemplares son
historias independientes que carecen de un marco común,
a excepción de El coloquio de los perros, concebido como
continuación de El casamiento engañoso. Tradicionalmente
se han dividido en tres grupos, en función del estilo:
Clasificación de los
relatos de las Novelas
ejemplares
Relatos de tono Rinconete y Cortadillo, El licenciado Vidriera, El
realista celoso extremeño, El casamiento engañoso, El
coloquio de los perros
Relatos de tono El amante liberal, La española inglesa, La fuerza de
idealista la sangre, Las dos doncellas, La señora Cornelia
Relatos que combinan La ilustre fregona, La gitanilla
ambas líneas
Las influencias que se aprecian en estas narraciones
también son diversas: historias caba-llerescas, relatos
tradicionales, novelas italianas, picarescas y bizantinas,
etc.
Sin embargo, a pesar de las diferencias en cuanto al tono y
las fuentes literarias, en las novelas se aprecian rasgos
comunes: empleo del diálogo para caracterizar a los
personajes, tono general de verosimilitud, realismo de los
ambientes y desenlaces felices o cómicos.
Rinconete y Cortadillo
Esta es una de las novelas ejemplares más conocidas. Sus
protago-nistas, Pedro del Rincón y Diego Cortado, dos
jóvenes pertenecientes a un mundo de pequeños
delincuentes, se conocen en una venta y deciden viajar
juntos a Sevilla. Allí llegan al patio de Monipo-dio, cabecilla
de una cofradía de ladrones que, además de por sus
actividades ilícitas, se caracterizan por su religiosidad
aparente y supersticiosa.
El relato se ha calificado a veces como picaresco; sin
embargo, aunque presenta algunas coincidencias con la
novela picaresca (ambientación en los bajos fondos y
pequeños pasajes autobio-gráficos), faltan elementos
significativos como el servicio a diferentes amos o la
narración de un período largo de vida.
Los trabajos de Persiles y Sigismunda
En la última etapa de su vida, al tiempo que componía la
segunda parte del Quijote, Cervantes escribió Los trabajos
de Persiles y Sigismunda, publicado póstumamente. El
libro pertenece al género de la novela bizantina, un tipo de
relato que gira en torno al casto amor de una pareja que se
ve separada y vive continuas y extravagantes aventuras
(cauti-verios, secuestros, separaciones, etc.), hasta el feliz
rencuentro final.
Un esquema similar siguió Cervantes en las cuatro partes
que integran el Persiles, si bien con un tono algo más
realista. En la obra, una pareja de enamorados, los
principes Persiles y Sigismunda, emprenden una travesía
por Europa con identidades falsas (como Periandro y
Auristela) y haciéndose pasar por hermanos. En el
transcurso del viaje se enfrentan, por separado, a
numerosos peligros, antes de encontrarse en la ciudad de
Roma.
El relato cobra un valor alegórico: la peregrinación de los
protagonistas se presenta como símbolo de la vida terrena,
un continuo ascenso espiritual hacia el más allá, en un
sentido
cristiano y platónico a la vez.
El Quijote
2.1. Temas e interpretación
La historia de ficción más famosa de todos los tiempos, el
Quijote, está protagonizada por un hidalgo manchego que
pierde el juicio debido a su obsesiva lectura de libros de
caballerías. Acompañado de su leal escudero, decide salir
al mundo en busca de aventuras, como las que él ha leído,
para pelear por su ideal de justicia.
En el prólogo de la obra, Cervantes declara su propósito al
escri-birla: la condena de los libros de caballerías, que eran
desaprobados no solo por él, sino también por los
intelectuales humanistas.
Se criticaba, entre otros aspectos, el hecho de que
estuvieran escritos por malos literatos y contuvieran
numerosas mentiras. Sin embargo, mientras que dichos
intelectuales aportan serios argumentos en esta línea,
Cervantes decide enfocar su ataque a través del humor y la
parodia, una parodia que los lectores de la época podían
detectar inmediatamente. Así, como un libro cómico, es
HONORÉ DAUMIER: Don Quijote y Sancho Panza. Antigu
Nacional, Berlín
como fue leído el Quijote en los siglos XVII y XVIII.
Ya en el siglo XIX, los autores románticos hicieron una
interpretación muy diferente, según la cual don Quijote
representa el valor de los ideales de libertad y justicia
enfrentados
a una prosaica realidad.
Más allá de estas lecturas y de la riqueza de significados
de la novela, es necesario destacar la presencia de un
tema fundamental, la literatura, que se manifiesta por
distintas vías: la crítica de otras obras, la parodia directa de
historias caballerescas, la utilización de los géneros más
leídos en la época, las pullas dirigidas a escritores
contemporáneos y, especialmente, el papel del escritor
como hacedor de un maravilloso mundo de ficción.
Contenido y estructura
La obra consta de dos partes publicadas con diez años de
diferencia. La primera salió de la imprenta en Madrid en
1605 con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la
Mancha.
La segunda, titulada El ingenioso caballero don Quijote de
la Mancha, vio la luz en 1615, poco antes de la muerte del
autor. Es muy probable que Cervantes acelerara la
redacción de esta parte después de la aparición de una
segunda parte apócrifa firmada por Alonso
Fernández de Avellaneda un año antes.
Primera parte
Contiene cincuenta y dos capítulos en los que se presenta
al hidalgo, enloquecido por la lectura de libros de
caballerías, y sus dos primeras salidas en busca de
aventuras.
Primera salida
Comprende los capítulos I a VI y dura apenas unos días.
Don Quijote limpia unas armas de sus bisabuelos, ensilla
su viejo caballo, a quien llama Rocinante, busca un nombre
para él mismo y alguna joven de quien sentirse enamorado
y parte. Es armado caballero en una ceremonia que
ridiculiza los ritos de los libros de caba-llerías. Tras ser
apaleado por unos mercaderes al intentar defender a un
joven, es devuelto a su casa por un vecino. Allí, el cura y el
barbero de su pueblo queman una parte de su biblioteca y
tapian el aposento de los libros, fingiendo que un
encantador se lo ha llevado.
Segunda salida
Comprende los capítulos VII a LII y dura unos dos meses.
Don Quijote sale a los caminos acompañado por un
labriego vecino, Sancho Panza, a quien propone ser su
escudero, con la promesa de entregarle el gobierno de
algún territorio ganado en batalla. Juntos se ven envueltos
en numerosas aventuras que, a causa de la distorsión de la
realidad por parte de don Qui-jote, suelen acabar de forma
ridícula, en una constante parodia de las hazañas de los
libros de caballerías.
Amo y criado regresan a su aldea siguiendo una
estratagema urdida por el cura y el barbero.
Durante la segunda salida, aparecen numerosos
personajes relatando historias que se intercalan en la
acción central y que responden a los subgéneros narrativos
más leídos en la época: relatos pastoriles (historia de
Grisóstomo y Marcela), moriscos (como el del cautivo),
picarescos (el pasaje de Ginés de Pasamonte), novelas
cortas (El curioso impertinente), etc.
Segunda parte
Consta de setenta y cuatro capítulos. En esta ocasión, don
Quijote y Sancho salen de su aldea en dirección a Aragón y
Cataluña. Dos son las diferencias esenciales respecto a la
primera parte de la novela: por un lado, desaparecen las
historias interpoladas y, por otro, ya no es el hidalgo quien
interpreta fantásticamente la realidad, sino que son otros
personajes quienes, para divertirse a su costa, fingen un
ambiente caballeresco. Así sucede durante la estancia de
los protagonistas en el palacio de los duques, en la que
Sancho es nombrado gobernador de la ficticia insula
Barataria. Un original aspecto de esta segunda parte es
que los personajes conocen la historia del hidalgo, pues
dicen haber leído el primer libro.
Finalmente, vencido por el caballero de la Blanca Luna (en
realidad, un joven de su misma aldea), don Quijote regresa
con Sancho a su hogar, donde recupera la cordura y
muere.
Personajes
• Los protagonistas de la novela, don Quijote y Sancho
Panza, son dos perso-alidades complementarias que, al
hilo de las aventuras que comparten v los diálogos que
intercambian, van evolucionando e influyéndose
mutua-mente. A la vez, poco a poco se va estableciendo
entre ambos una relación de profunda amistad y lealtad
Junto a ellos, por la obra desfila una variopinta galería de
personajes, ex-traidos de la realidad social de la época y
de la literatura anterior, inspirados en personas reales
conocidas por Cervantes (como Ginés de Pasamonte)
e incluido el propio escritor. En los lugares que don Quijote
y Sancho reco-ren, sobre todo en las ventas, aparecen
arrieros, clérigos, nobles, pastores, presidiarios, prostitutas,
etc. Además, por boca del caballero conocemos a
numerosos personajes de las novelas que ha leído.
Don Quijote
Según se dice en la obra, a don Quijote "se le seca el
cerebro" debido al poco dormir y el mucho leer. de modo
que enloquece y se obsesiona con convertirse en caballero
andante. Una de las consecuencias más evidentes de su
locura es el continuo contraste entre la realidad y lo que él
cree ver. Su fantasía transforma el mundo para encajarlo
en el marco caballeresco que él tiene en su cabeza
(confunde unos molinos de viento con gigantes o un rebaño
con un ejército), y, cuando la realidad se impone y él se
encuentra en una situación ridícula, lo atribuye a magos y
encantadores empeñados en que no pueda llevar a cabo
su misión.
Aparte de esta obsesión, son muchos los pasajes de la
obra en los que el discurso del caballero muestra a una
persona culta, con un claro entendimiento y unos altos
valores: la libertad y la justicia son los principios por los que
se rige.
Desde el punto de vista social, aparece caracterizado como
un hidalgo, el grado más bajo dentro de la nobleza. Con tal
condición no podía aspirar a convertirse en caballero, por lo
que su decisión resultaría chocante desde el principio para
cualquier lector contemporáneo. A esto hay que añadir que
ronda la edad de cincuenta años, lo que en aquel entonces
suponía ser ya un anciano, en contraposición a la juventud
de los héroes caballerescos, un detalle paródico que
tampoco escaparía a los lectores del libro.
Sancho Panza
• Es un labriego pobre cuyo aspecto físico y personalidad
suponen un contraste con el personaje de su señor. En él
están presentes figuras de la tradición literaria como el
rústico, el bobo o el gracioso, pero a lo largo de la historia
va adquiriendo una personalidad más com-pleja. En líneas
generales, puede decirse que, si don Quijote encarna el
idealismo y la cultura libresca, Sancho representa el
aspecto material de la existencia y la sabiduría popular,
expresada en los frecuentes refranes que utiliza. Sin
embargo, poco a poco se irá "quijoti-zando", al contagiarse
de la fantasía y el saber de su señor.
Dulcinea del Toboso
Este personaje, que tan solo existe en la imaginación de
don Quijote, es una figura femenina idealizada que reúne
para él toda la hermosura y virtud del mundo.
A imitación de los héroes de sus novelas, el hidalgo la hace
destinataria de su amor y de sus hazañas, y como muchos
de ellos, envía a los escasos "enemigos" a los que vence a
ponerse a los pies de Dulcinea.
Sin embargo, el enfoque paródico de la novela hace que,
en verdad, la mujer real que inspira al hidalgo esta figura
sea una vulgar joven del Toboso, contraria en todo a lo que
don Quijote imagina de ella.
Otros personajes
Entre el resto de los personajes del Quijote destacan el
ama, la sobrina, el cura, el barbero y el bachiller Sansón
Carrasco, personas de su hogar y su aldea, que
constantemente intentan que el hidalgo desista de su
delirio y vuelva a su hogar, para lo que idean toda clase de
estratagemas. Es una de esas tretas la que devuelve
finalmente a don Quijote a su hogar, después de que
Sansón Carrasco se haga pasar por el caballero de la
Blanca Luna, derrote al hidalgo y obtenga su promesa de
abandonar la caballería andante.
Estilo
En el Quijote, Cervantes sigue el ideal humanista de un
estilo natural, equilibrado y sin afec-tación, presente en la
obra de autores que él admiraba, como Garcilaso de la
Vega, y en tratados de la época como el Diálogo de la
lengua, de Juan de Valdés.
También sigue el llamado decoro poético, según el cual los
personajes debían emplear un habla acorde con su estatus
social y cultural, lo que conlleva que en la obra aparezcan
diferentes registros. Estos registros, que se aprecian en los
diálogos, son el medio que usa el autor para caracterizar a
los personajes y dar lugar a diversos momentos cómicos:

●​ Don Quijote. Utiliza con frecuencia un lenguaje


arcaizante, que imita el de los libros de caballerías y
ofrece una visión chocante de su figura al resto de los
personajes. Se sirve de un registro culto y elaborado
que, sobre todo en algunos de sus discursos, muestra
sus ideales y su sólida cultura, y que solo algunos
personajes pueden comprender:
●​ Sancho Panza. Como labriego sin formación, usa un
habla popular con muchos refranes, si bien a veces
utiliza variedades de habla que quieren aproximarse a
la del hidalgo. Suele emplear expresiones populares,
como iVoto a Dios!, consideradas entonces vulgares, o
en las que su ignorancia deforma las palabras con
evidentes efectos humorísticos.

Perspectivismo y técnicas narrativas


En el Quijote destaca el original tratamiento y enfoque de la
realidad. Lejos de ofrecer una visión única de los
acontecimientos narrados, se plantea un juego de
perspectivas distintas que muestra una realidad diferente
en función de la mirada de quien la observa. Uno de los
medios para proporcionar esas visiones distintas de los
hechos es el uso abundante de diá-logos, que son,
además, un elemento fundamental en la caracterización de
los personajes.
En relación con el contraste de perspectivas, en el Quijote
destaca un elemento fundamen-tal: la ironía, que permite
ahondar en el distanciamiento con el que se refleja la
realidad. La ironía está presente en diferentes planos de la
novela: en la parodia de los libros de caballe-rías, en los
distintos papeles que desempeñan algunos personajes, en
los comentarios del narrador, en los diálogos o en el hecho
mismo de designar como historia de hechos reales
un relato de ficción.
También se relaciona con el perspectivismo y la realidad
cambiante el juego de narradores
establecido por Cervantes:

●​ Narrador omnisciente. Existe un narrador que se alude


a sí mismo en ocasiones y que llega a incluirse como
personaje de la obra. Este narrador dice basarse en
autores varios para escribir la historia, y a veces
atribuye a estas fuentes las vacilaciones sobre ciertos
detalles.​
Asimismo, este narrador usa un recurso frecuente en
los libros de caballerías y sostiene haber hallado un
manuscrito árabe de un tal Cide Hamete Benengeli,
cuya traducción por parte de un morisco le permite
continuar la historia, que ha sido interrumpida
bruscamente en el capítulo VIII.
●​ Autores ficticios. Cide Hamete y el morisco que
traduce su manuscrito se convierten en autores
ficticios, aunque el "narrador primero" desconfía en
ocasiones del trabajo de ambos.
●​ Los propios personajes. Se convierten en narradores,
ampliando, así, los puntos de vista desde los que se
observan los hechos. Esto sucede sobre todo en los
relatos interpolados.

El juego de perspectivas y narradores, el empleo del humor


y la ironía, y, sobre todo, la creación de unos protagonistas
cuya personalidad va evolucionando hacen del Quijote la
primera novela moderna.
Su relevancia en la historia de la literatura universal ha sido
tal, desde su publicación hasta nuestros días, que se ha
traducido a todos los idiomas y es el libro más publicado,
después de la Biblia. Además, su influencia se aprecia en
innumerables obras artísticas, e, incluso en muchos
elementos de la vida cotidiana.
Comentario de texto: el Quijote
A continuación vas a leer y comentar un fragmento de la
segunda parte del Quijote en el que don Quijote ofrece
consejos a Sancho Panza. Haz una primera lectura y,
des-pués, redacta el comentario incluyendo los apartados
necesarios. Avanza punto por punto, pues el análisis de un
bloque te dará las claves para el siguiente.
19
Lee este texto y responde a las preguntas que se plantean
a continuación.

●​ Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos ni de


erutar delante de nadie.
●​ Eso de erutar no entiendo -—dijo Sancho.

Y don Quijote le dijo:

●​ Erutar, Sancho, quiere decir 'regoldar, y este es uno de


los más torpes vocablos que tiene la lengua
castellana, aunque es muy significativo; y, así, la gente
curiosa se ha acogido al latín, y al regoldar dice erutar,
y a los regüeldos, erutaciones, y cuando algunos no
entienden estos términos, importa poco, que el uso los
irá introduciendo con el tiempo, que con facilidad se
entiendan; y esto es enriquecer la lengua, sobre quien
tiene poder el vulgo y el uso.
●​ En verdad, señor —dijo Sancho—, que uno de los
consejos y avisos que pienso llevar en la memoria ha
de ser el de no regoldar, porque lo suelo hacer muy a
menudo.
●​ Erutar, Sancho, que no regoldar —dijo don Quijote.
●​ Erutar diré de aquí adelante —respondió Sancho—, y
a fe que no se me olvide.
●​ También, Sancho, no has de mezclar en tus pláticas la
muchedumbre de refranes que sueles, que, puesto
que los refranes son sentencias breves, muchas veces
los traes tan por los cabellos, que más parecen
disparates que sentencias.
●​ Eso Dios lo puede remediar —respondió Sancho—,
porque sé más refranes que un libro, y viénenseme
tantos juntos a la boca cuando hablo, que riñen por
salir unos con otros, pero la lengua va arrojando los
primeros que encuentra, aunque no vengan a pelo.
Mas yo tendré cuenta de aquí adelante de decir los
que convengan a la gravedad de mi cargo, que en
casa llena, presto se guisa la cena, y quien destaja, no
baraja, y a buen salvo está el que repica, y el dar y el
tener, seso ha menester.
●​ ¡Eso sí, Sancho! —dijo don Quijote—. ¡Encaja,
ensarta, enhila refranes, que nadie te va a la mano!
¡Castígame mi madre, y yo trómpogelas! Estoyte
diciendo que excuses refranes, y en un instante has
echado aquí una letanía de ellos, que así cuadran con
lo que vamos tratando como por los cerros de Ubeda.
Mira, Sancho, no te digo yo que parece mal un refrán
traído a propósito; pero cargar y ensartar refranes a
trochemoche hace la plática desmayada y baja.

MIGUEL DE CERVANTES: Don Quijote de la Mancha,


Alfaguara

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