VIACRUCIS 24
INSTITUTO GANDHI
Por la señal.
Señor mío Jesucristo….
Oración inicial
Jesús, vamos a recorrer contigo las estaciones de tu agonía y tu muerte. Vamos a
pasar un poco de tiempo contigo, renovando el sacrificio que nos dio la vida. Por ese
sacrificio tuyo en la Cruz somos cristianos, y hemos recibido las gracias de Dios. Por ese
sacrificio tuyo hemos sido salvados. Ayúdanos a comprender un poco mejor, a amar un
poco más, para que después de meditar sobre estas quince estaciones de tu Vocación
salvadora, nosotros mismos nos decidamos a dar algo de nosotros. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA ESTACIÓN
1. JESÚS, CONDENADO A MUERTE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
"¡Crucifícalo, crucifícalo!". Por tercera vez les dijo: "Pues, ¿qué mal ha hecho este? No he
encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo
soltaré". Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su
griterío. Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que
había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad. (Lc 23,20-
25).
Estás totalmente solo. Ningún amigo te ayuda. Nadie va a defenderte. Has gastado toda
tu vida ayudando a los demás, haciendo milagros, curando y haciendo favores a todos.
Cuando yo soy acusado, por mis padres o maestros, por algo que no he hecho, ayúdame
a recordar la que Tú hiciste por mí, cómo aceptaste las acusaciones y no te quejaste.
Oración: Oh Dios, muchas veces la gente no parece entenderme. Saltan a conclusiones
y me gritan por algo que no he hecho, o no tenía intención de hacer, Ayúdame a aceptar
los errores de los demás como Tú aceptaste los errores que yo cometo en mi vida. Por
Cristo Nuestro Señor. Amén.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
SEGUNDA ESTACIÓN
2. JESÚS ACEPTA SU CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
En el momento en el que cargas con la cruz sobre tus hombros, ya sabes con seguridad
que no te la quitarán hasta que te encuentres clavado a ella en el monte Calvario. Pero la
aceptas igual. La cruz son todos los problemas, y los problemas nadie los quiere. La cruz
no es nada dulce, pero es algo que forma parte de nuestra vida humana. No creo que te
pueda prometer que buscaré la cruz a lo largo de mi vida, pero lo que sí te prometo es
que intentaré llevarla cuando me la envíes Tú.
Oración: Oh Dios, mis problemas les suelen parecer pequeños a muchas personas
mayores, pero Tú sabes que no son pequeños para mí. Estas cruces no son fáciles de
llevar, pero cuando esté a punto de quejarme de ellas, ayúdame a recordar a Cristo y su
Cruz.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
TERCERA ESTACIÓN
3. JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Has perdido mucha sangre, oh Cristo, por el brutal trato que has recibido. Estás débil y a
punto de desmayarte de dolor. Y ahora caes al suelo. Nadie parece dispuesto a ayudarte,
tampoco. Los soldados te dan empujones y patadas y te gritan que te levantes y sigas
caminando. Caes de debilidad, pero de alguna manera logras encontrar fuerzas para
levantarte y seguir tu camino. Sigues con lo que has empezado.
Oración: Oh Dios, sé que muchas veces empiezo cosas y luego me canso de ellas. O
bien no las hago bien o intento olvidarme de ellas. A veces me tienen que llaman la
atención porque no pongo lo mejor de mí en lo que estoy haciendo. Ayúdame, oh Dios, a
ser como tu Hijo. Ayúdame a ser constante en las cosas buenas que he empezado y a
llevarlas hasta el final lo mejor que pueda.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
CUARTA ESTACIÓN
4. JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
En medio de los gritos y los insultos que te dirigen tantas personas, finalmente
encuentras a alguien que te quiere bien y que siente dolor por ti. Es tu Madre. Ella no
puede hacer mucho para detener tu sufrimiento, pero te dirige una mirada que te muestra
que está sufriendo contigo, y eso te ayuda en tu camino. Alguien te entiende.
Oración: Oh Dios, Tú me diste a mis padres. Nadie más en todo el mundo es mi padre y
mi madre. Gracias por este regalo que me has hecho. Por muy duras que sean las cosas
en la vida, yo sé que ellos están ahí y que de veras me quieren. Ayúdame a mostrarles
yo también mi amor.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
QUINTA ESTACIÓN
[Link]ÓN AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Los soldados tienen miedo de que no seas capaz de llagar hasta el monte, para la
crucifixión. Estás cada vez más débil. Por eso llaman a un hombre en la multitud, un
hombre llamado Simón de Cirene, el Cirineo, y le obligan a llevar tu cruz durante un rato.
Él no quiere, pero le obligan. A él le gustaría más bien estar allí, mirando, viendo lo que
pasa. Él no había venido para ayudarte: pero ahora está llevando tu Cruz.
Oración: Oh Dios tengo que confesar que yo soy bastante como este Simón. Cuántas
veces podría haber ayudado a otras personas: por ejemplo, cuidando a mis hermanos
pequeños, o ayudando a un compañero de clase en los estudios, o prestándome a ir a la
tienda o a preparar los platos de la mesa, o dando una mano en casa. Ayúdame a hacer
algo más que estar ahí y contemplar lo que pasa a mí alrededor. Ayúdame a ayudar a los
demás.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
SEXTA ESTACIÓN
6. LA VERÓNICA SECA EL ROSTRO DE JESÚS
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
De repente se detiene la marcha hacia el Calvario. Una mujer se adelanta. Su nombre es
Verónica. Toma un lienzo de tela y te seca la cara, para quitarte el sudor y la sangre. Te
ofrece un poco de alivio. Y para premiar su bondad, Tú haces que en la tela quede
impreso tu rostro. A pesar de que estás a punto de morir, sigues haciendo el bien a
todos.
Oración: Oh Dios, enséñame a dar un poco de mí mismo a todo el que me necesita.
Enséñame a salir de mi propio camino y a ayudarles aún cuando no me lo hayan pedido.
Ya sé que hace falta mucha valentía para ser como la Verónica: ayudar a los que han
caído en desgracia y son objeto de burlas de la gente. Ayúdame a ser como ella, o sea, a
ser un buen cristiano.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
SÉPTIMA ESTACIÓN
7. JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Es la segunda vez que has caído en el camino de la Cruz. Esta vez te costará más
levantarte. El peso de esa cruz se te hace cada vez más pesado. Pero te esfuerzas y
pronto estás de nuevo en pie, para continuar tu marcha, la marcha que te llevará a tu
muerte y a nuestra salvación.
Oración: Oh Dios, hay tantas cosas que intentan hundirme a mí. Yo no las entiendo
todas. Todo eso que leo en los periódicos y veo en la televisión o redes sociales sobre
muertes y crímenes. Ayúdame a levantarme de todo eso. Ayúdame a continuar mi
camino, como lo hizo tu Hijo Jesús.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
OCTAVA ESTACIÓN
8. JESÚS SE ENCUENTRA CON LAS MUJERES
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
A lo largo del camino que Tú sigues, hay un grupo de mujeres que te están
contemplando. Cuando pasas junto a ellas, te das cuenta que están llorando. Te detienes
un poco para dirigirles tu palabra. Quieres darles un poco de alivio para su dolor. Es muy
propio de Ti: están llorando por Ti, por tu dolor y Tú te paras y quieres ayudarles para que
no sufran ellas.
Oración: Oh Dios, cuántas veces me encierro en mí mismo y me olvido de los demás.
Cuántas veces no pienso en nadie más que en mí mismo. Ayúdame a darme cuenta de
que también los demás tienen problemas y que necesitan ayuda. Enséñame a darles
toda la ayuda de que yo sea capaz.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
NOVENA ESTACIÓN
9. JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Te estás acercando al monte Calvario. Y una vez más caes bajo el peso de la cruz. La
cumbre de esa colina significa el final de tu vida humana, pero es también el lugar en el
que vas a salvar a la humanidad cumpliendo la voluntad de tu Padre. Sobreponiéndote a
la debilidad que ha llenado tu cuerpo, la vista de esa montaña te da las fuerzas que
necesitas para levantarte una vez más y seguir tu camino. Te levantas. Coges tu Cruz.
Sigues.
Oremos: Oh Dios, estas tres caídas son toda una lección para mí. Me estás diciendo que
no importa cuántas veces pueda yo caer en desobediencia, en descuidos, en mentiras,
en engaños: lo que yo necesito cada vez es saber levantarme y probar una vez más. Y si
yo lo intento, Tú me ayudarás. Y cuando trabajamos juntos Tú y yo, yo puedo ser el que
Tú quieres que sea.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
DÉCIMA ESTACIÓN
10. JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Los soldados te arrebatan el manto que te habían puesto después de haberte azotado en
casa de Pilato. Las heridas se te abren de nuevo y todo tu cuerpo está lleno de sangre y
heridas. Algunos entre la gente se burlan de ti y te insultan. Te dicen que hagas un
milagro y que entonces creerán en ti. Poco saben lo que estás a punto de hacer: el mayor
de los milagros, la salvación de todo el mundo.
Oración: Oh Dios, ante Jesús que es despojado de sus vestidos, ayúdame a recordar
siempre que mi cuerpo lo tengo que conservar puro y limpio. Ayúdame a superar las
tentaciones de este mundo y ser como tu Hijo. Ayúdame a colaborar con Él, en la
salvación del mundo, siendo valiente para conservar puros mis pensamientos, mis
palabras y acciones.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
DECIMA PRIMERA ESTACIÓN
11. JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Estás ahora extendido sobre la cruz y los soldados han empezado a clavarte los gruesos
clavos en tus manos y en tus pies, cosiéndote al madero. Todos se ríen de ti. Los
soldados se han jugado a los dados tus vestidos. Todos parecen haberse vuelto locos.
Tú no les has dado más que amor y bondad, y todo lo que te ofrecen ahora son unos
clavos a través de tus manos y tus pies.
Oración: Oh Dios, el hombre parece a veces más un animal que un ser humano. Nos
hacemos daño los unos a los otros burlándonos del color de la piel, o de los defectos en
el modo de hablar, o de los vestidos pobres; cosas que no tienen ninguna importancia.
Haz que nunca sea yo quien clave un clavo en el cuerpo de otros con mis desprecios o
mis injusticias o mi forma de pensar o de ser.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
DECIMA SEGUNDA ESTACIÓN
[Link]ÚS MUERE EN LA CRUZ.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la
Escritura dijo: "Tengo sed". Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja
empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando
tomó el vinagre, dijo: "Está cumplido". E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. (Jn
19,28-30).
Mueres en la cruz. ¿Qué te diré? Voy a hacer silencio durante unos momentos para
hablarte con mis palabras, desde dentro, y decirte cuáles son mis sentimientos y mi amor
por ti. (Silencio).
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
DECIMA TERCERA ESTACIÓN
13. JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Con qué brutalidad te clavaron en la cruz, y con qué delicadeza te bajan ahora de la
misma. Te colocan en los brazos de tu Madre y te limpian de toda tu sangre y suciedad.
Te tratan con todo cariño. Parece que siempre nos sentimos más amables cuando vemos
la muerte, y nos volvemos más favorables a una persona cuando ya ha muerto. Si
aprendiéramos a decir esas cosas amables cuando las personas están vivas, y ser
buenos los unos para con los otros cuando vivimos: sería mucho más fácil vivir esa vida
nueva que Tú nos has enseñado.
Oración: Oh Dios, yo viviré en esta tierra puede ser que diez, veinte, sesenta o setenta
años. Ayúdame a hacer felices a todos los que vivan a mi lado. Ayúdame a ser amable
en mis palabras y en mis acciones para con ellos, mientras viven. Si les ayudo a ser
felices, también yo seré más feliz.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
DECIMA CUARTA ESTACIÓN
14. JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Eres colocado en tu sepulcro. Echan a rodar la gran piedra en la entrada y allí quedas tú,
en tu tumba. Pero yo sé que en tres días Tú vas a resucitar. Y vas a dar un nuevo sentido
a la vida, y nos vas a enseñar un nuevo modo de vivirla. Resucitarás de entre los muertos
y así la muerte habrá perdido su presa sobre la humanidad y nuestros miedos serán
superados, porque Tú has demostrado que eres el Hijo de Dios.
Oración: Oh Dios, por difíciles que parezcan las cosas, no podrán llegar a lo dura que
fue la vida de tu Hijo. Y a pesar de sus sufrimientos, todo acabó bien al final. Tú nos
prometes también a nosotros la victoria final, y por eso queremos permanecer contigo.
Ayúdame a seguir siempre el camino de Cristo Jesús: aceptando lo que no podemos
cambiar, cambiando lo que podemos por el bien de la humanidad, siguiendo de cerca el
camino que Tú has pensado para mí en los años que me toque vivir en este mundo.
Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
15. LA RESURRECCIÓN
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Como la oscuridad de la noche queda vencida por el resplandor de la aurora, así ha
sucedido en ti el milagro de la Nueva Vida. Al acercarse el brillo del sol, otra Luz llena de
alegría a todos: la tumba está vacía y el Dios-Hombre se ha alzado de la muerte y
camina de nuevo en esta tierra. El sufrimiento, la dureza, las torturas de su vida han
quedado engullidas en la gloria de su resurrección. Cristo ha resucitado y el mundo
entero, lleno de esperanza grita: ¡Aleluya!
Oremos: Oh Dios, ojalá se me ocurriera más veces detenerme y mirar a mi propia vida.
Yo, por el Bautismo, estoy unido a Cristo. Mi vida, según tus planes, es un reflejo de su
vida. También yo puedo superar todo eso porque esa es mi herencia como cristiano:
levantarme, renovarme, ser cada vez más perfecto, y gritar con todos los que tienen
esperanza mi gozoso ¡Aleluya, aleluya, aleluya!.
Oración final
Señor, hemos llegado al final de este camino doloroso que Tú recorriste. No sé, Señor, si
admirar más tus dolores o el grande amor que has tenido con nosotros los hombres.
Sería ridículo que te dijera GRACIAS. Casi no tengo palabras, Señor... y no sé cómo
expresarte lo pequeño que me siento frente a tu amor. Tú me conoces. Sabes como soy.
Tú conoces el camino que llevo recorrido. Tú ves mi esfuerzo por querer hacer el bien a
pesar de mi debilidad. Sólo quiero decirte una cosa: En el camino de mi vida necesito
contar contigo. Quiero ser fiel a la voluntad de Dios sobre mí. Acepto las alegrías y la
cruz que me ofreces, pero bien sabes que sólo nada puedo.
Señor, quiero que tú cuentes conmigo.
Pero sobre todas las cosas, yo quiero contar contigo, Señor.
Por la señal…
LECTURAS DE ESTACIONES
PRIMERA ESTACIÓN
SEGUNDA ESTACIÓN
TERCERA ESTACIÓN
CUARTA ESTACIÓN
QUINTA ESTACIÓN
SEXTA ESTACIÓN
SÉPTIMA ESTACIÓN
OCTAVA ESTACIÓN
NOVENA ESTACIÓN
DÉCIMA ESTACIÓN
DÉCIMA PRIMERA ESTACIÓN
DÉCIMA SEGUNDA ESTACIÓN
DECIMA TERCERA ESTACIÓN
DECIMA CUARTA ESTACIÓN
VIACRUCIS
Jesús:
Pilatos:
Esposa de Pilatos:
Soldados:
Virgen María:
Magdalena:
Juan:
Cireneo:
Mujeres piadosas: +
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Verónica:
Barrabás
Anás y Caifás:
José de Arimatea:
The Lord bless you and keep you
The Lord make his face to shine upon you
To shine upon you and be gracious
And be gracious, unto you
The Lord bless you and keep you
The Lord make his face to shine upon you
To shine upon you and be gracious
And be gracious, unto you
The Lord lift up the light
Of his countenance upon you
The Lord lift up the light
Of his countenance upon you
And give you peace
And give you peace
And give you peace
And give you peace
Amen
Amen
Amen
Amen...