Impacto de la Pandemia en el Neoliberalismo
Impacto de la Pandemia en el Neoliberalismo
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Por consiguiente, el endeudamiento, la virtualización del de subjetivación desarrolladas al interior del neoliberalismo,
dinero y de los procesos de consumo (ya sea vía bancos o las cuales permiten cierta homeostasis sistémica en un nuevo
empresas de servicios fintech), sumados a la caída salarial, la escenario. Para ello, a lo largo de los siguientes capítulos, bus-
concentración de la riqueza y la digitalización de la vida caré mostrar cómo nuestras acciones y concepciones son deli-
socio-afectiva, se consolidaron como parte de los elementos mitadas al interior de este orden social neoliberal desde que
que componen el núcleo del capitalismo en esta etapa, ace- somos colocados a componer nuestra existencia dentro de un
lerados en su expansión por el acontecimiento pandémico. campo social en el que las experiencias vitales quedan determi-
Habitamos un tiempo en el que, producto de una situación nadas por los principios de la mercantilización (consumo “sin
sanitaria sin precedentes, se terminó de cristalizar una extensa límites”), la financiarización (endeudamiento permanente), el
serie de transformaciones en la fisonomía del sistema socioe- entretenimiento (espectacularización de la cotidianidad), la
conómico iniciadas a fines del siglo pasado. virtualización (digitalización de los vínculos e interacciones) y
Si bien estas transformaciones en el desarrollo del capita- el rendimiento (competencia y productividad).
lismo respecto de su forma histórica anterior, aquella centrada En su etapa inicial, el orden social capitalista organizó los
en la industrialización, pueden evidenciarse fácilmente en los mecanismos de producción y circulación de sentidos sobre
modos en que se organizan los procesos de producción y acu- el mundo a partir de estructuras generadas a lo largo de las
mulación de la riqueza, estas mutaciones también implicaron formaciones sociales anteriores, básicamente la oralidad. Fue
una reconfiguración en relación con aquellos mecanismos a recién durante el período industrial que la palabra escrita pasó
través de los cuales ciertos sectores consiguen dar estabilidad a ser el núcleo de la generación y difusión de aquellas signifi-
al orden social –incluso en momentos en los que se genera- caciones relevantes para la estabilización del orden de las cosas.
lizan y exacerban las condiciones de precarización de la vida–. En ese momento, la producción pictórica e iconográfica fungía
Será el análisis de este último punto el objeto de indagación como soporte imprescindible de aquella palabra escrita en el
del presente trabajo: un examen de las características gene- proceso de organización del universo simbólico. Por el con-
rales de aquellos procesos ideológicos-culturales a partir de los trario, en la actualidad podemos corroborar de modo sencillo
cuales los sectores dominantes logran organizar la gestión de hasta qué punto la imagen ha sido colocada en el centro de
las acciones, emociones, expectativas y comportamientos del los principales procesos de producción de significados sociales,
común, alineándolas a sus proyectos y concepciones, siendo subordinando a la palabra. Así, en un tiempo en el que las cer-
capaces así de garantizar la reproducción del orden social tezas sobre “lo real”, junto a las expectativas sobre lo posible,
estructurado a partir de la lógica del capital. Por lo tanto, en se organizan al compás de los saltos tecnodigitales, tras haber
este libro se pretenderá mostrar, en primer lugar, cuáles son las devorado a la palabra, la imagen –a través de la pantalla– ha
configuraciones de ser (sentir-pensar) en el mundo que estos pro- sido situada como aquel elemento central que da sustento a “lo
cesos buscan naturalizar; y en segundo lugar, de qué manera real” y a lo asumido como lo verdadero en nuestras vidas3.
se generan los mecanismos sobre los cuales los sujetos ins-
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La pérdida del peso de la palabra en la organización del sentido y la legitimación
criben su estar haciendo dentro de esas estructuras que com- del orden de las cosas ocurre en el momento de mayor difusión de la posibilidad de
ponen el mundo. Se trata, entonces, de una indagación acerca expresarse públicamente. Actualmente, gracias al desarrollo técnico-digital, parece
cumplirse aquel anhelo de poder “decirle al mundo” lo que uno piensa. Pero lo que
de los dispositivos de sujeción (dominación) y de las prácticas ocurre es que todo el mundo está haciendo lo mismo: todos están queriendo decir,
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El logos de nuestra época tiende a reducirse a los logos de las consumo y la apropiación (significación) de esos bienes. En
mercancías. Estos logos (marcas) brindan aquellas imágenes a síntesis, la organización de los elementos simbólicos con
través de las cuales imaginamos nuestra época, brindando así arreglo a los cuales se elaboran las fantasías, y la producción de
la razón última o la motivación más profunda que dan sentido los objetos que –se supone– concretan esas fantasías.
a buena parte de las acciones. Tengamos presente que los pro- Al ser la imagen uno de los elementos centrales que define
ductos que hoy se comercializan no son simples objetos con un la construcción del sentido en nuestra época, me sirvo de ella
uso determinado. Cada uno de ellos porta una significación de como objeto para plantear una metáfora sobre la cual pensar
estilo y por ello implican una conceptualización en la medida en la producción de subjetividades en este momento histórico.
que constituyen la mediación que garantiza la concreción de un Propongo representar la etapa actual del capitalismo como una
conjunto de (definidas y diseñadas) sensaciones. composición fotográfica en negativo: es un tipo de fotografía
En los términos en que se ha desarrollado el capitalismo que se caracteriza por la inversión de los niveles de intensidad
actual, estas mercancías son lo que posibilita a los sujetos el de los tonos (claros-oscuros), junto a una alteración cromática
acceso a determinadas “experiencias”, a la vez que representan de los colores que la constituyen. Básicamente, estos cambios
la puerta de entrada para el reconocimiento social y la per- producen en la imagen un efecto que no sólo transforma las
tenencia. Por lo tanto, los logos de esas mercancías sintetizan expresiones de quienes fueron retratados. Este proceso suele
dos aspectos centrales de nuestro tiempo: por un lado, son los tener sobre la imagen otro efecto: genera una variación en la
signos que representan la forma de producción de significados percepción de nuestra vista, en la que parte de los elementos
y de sentido acerca de “cómo debe vivirse”, cada uno de ellos que componen el cuadro general se desdibujan, tornándose
encarnando un estilo, una estética y un posicionamiento ético, confusos, irreconocibles, llegando incluso a volverse imper-
ofrecidos por cada una de las empresas/marcas. A su vez, estos ceptibles.
logos son los signos que utilizan como insignia cada una de las Por lo tanto, se trata de un tipo de fotografía que, si no
corporaciones globales que, en conjunto, controlan el espacio es observada en detalle, tiende a modificar la comprensión de
privado de la producción de objetos y servicios, a la vez que la situación retratada. Algo semejante parece haber ocurrido
regentean el ámbito público donde ocurren la circulación, el con los componentes centrales del orden social actual: una
transfiguración en los elementos que conforman su imagen/
generando una incesante cacofonía de mensajes que distorsiona la posibilidad de la
escucha, la comprensión y la reflexión. También, esta devaluación de la palabra pue- representación parece haberlos tornado irreconocibles, hasta
de comprenderse como parte de una crisis de la institucionalidad moderna: tanto las el punto de alterar la posibilidad de comprender la función de
instituciones que gestionan los procesos de producción y socialización de los saberes
homologados desde las ciencias, como aquellas que constituyen los mecanismos cen- los dispositivos que hacen efectivo el ejercicio del poder de una
trales del orden jurídico-político-administrativo, muestran una pérdida de su peso en parte de la sociedad sobre otra. Es como si aquel principio que
la gravitación de los procesos que organizan las pautas de socialización y sus códigos.
Por último, podría pensarse esta “devaluación de la palabra” como el síntoma de un marcó la vida pública, política e institucional de la modernidad
desacople ético entre lo dicho y los actos: la palabra como compromiso de la acción, desde fines del siglo xviii –“Libertad, Igualdad y Fraternidad”–
como garantía y validación de una promesa —como palabra “empeñada”— parece
difuminarse como principio rector. La organización de vida en torno a las exigencias retornara al centro de la escena, pero bajo un formato negativo,
de la “autopromoción” y la “autoestima” implica la instalación de una propuesta de
“ser” muy distinta de aquella que articula la valoración de la palabra anclada, por
invertido, donde la Conectividad suple a la noción de la Frater-
ejemplo, en el honor y su mandato estructurado en un “deber ser”. Para una mirada nidad; la Diversidad es superpuesta al principio de Igualdad;
más profunda sobre este punto ver: Recalcati, Massimo (2016) La hora de la clase.
Por una erótica de la enseñanza. Barcelona. Anagrama. mientras que la Libertad ya no es una realización mutua que se
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Sztajnszrajber, Darío (2015) “Filosofía de la experiencia post identitaria”. En: Que-
vedo, Luis A. (Comp.) La cultura argentina hoy. Tendencias. Buenos Aires. Siglo xxi
Editores, p. 85.
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lugar le corresponde y a qué puede aspirar. Como señala el epí- Esto significa que el proceso económico caracterizado
grafe que abre este capítulo, la reconfiguración de los modos de por una creciente concentración y centralización del capital,
ser-en-el-mundo en clave neoliberal han implicado que proliferen absorbió dentro del universo de los empleados asalariados a sectores
las opciones de diferenciación, tramitadas principalmente en que tradicionalmente no lo eran. Lo singular de este aumento en
clave mercantil, las cuales parecen velar la cada vez más pro- la socialización productiva a escala global fue que se consolidó
funda desigualdad que domina nuestra época. La propuesta de bajo la forma de una creciente fragmentación en las relaciones
este capítulo es analizar los factores que permiten la consolida- laborales y de una gran dispersión de los vínculos allí generados,
ción de ese proceso. dado el nuevo carácter transnacional de las corporaciones. La
descentralización productiva a escala global y la proliferación de
De la derrota política a la nuevos procesos laborales ligados a la generación de servicios y
colonización de la fantasía de finanzas, tuvieron su correlato en la ampliación de la infraes-
tructura informática y la difusión de la digitalización de las
Muchos de los tipos de demarcación social que estructu- comunicaciones. Así, mientras el nuevo formato organizativo de
raron a las clases y a sus relaciones desde los albores del capita- las tareas y de los empleos empujaron a una creciente atomiza-
lismo se sostuvieron hasta bien entrado el siglo xx. De hecho, ción social (la socialización productiva de una parte importante
es posible advertir una peculiaridad en esos mecanismos de de los nuevos empleos no ocurre en un mismo lugar físico, ni en
demarcación: en su composición original conservaban vestigios un tiempo delimitado), también las nuevas formas de conexión
de las configuraciones sociales previas al desarrollo capitalista. digital surgidas para esos fines, y adaptadas como la forma social
Esto significa que la conformación de la estructura social sobre general de comunicación, tendieron a acentuar el aislamiento de
la sanción del linaje/tradición/herencia, incluso ungidas por la fe, los sujetos, desmasificando los procesos productivos39.
fueron parte del proceso de estructuración-estabilización social Esta descentralización productiva, junto a la reorganiza-
del capitalismo hasta algunos lustros después de la Segunda ción de la gestión y administración de las tareas, se inició en
Guerra Mundial. los países capitalistas centrales como parte de la respuesta de
Sin embargo, esos mecanismos de diferenciación-fijación los sectores económicamente dominantes ante una coyuntura
social sufrieron profundas mutaciones a partir del último económicamente crítica, generada en primer término por una
tercio del siglo pasado, al mismo tiempo en que se profundi- caída de la rentabilidad40. Si bien fue la primera herramienta
zaba la sustitución de la palabra por la imagen como medio
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Durante las décadas finales del siglo pasado se inició un proceso signado por una
para vehiculizar el sentido del orden social. A partir de aque- tendencia hacia la descentralización de las formas de trabajo desde el punto de vista
llos años no sólo fueron disueltos los resabios preindustriales físico, a partir de la cual se inició una “desmasificación” de muchos de los procesos
productivos, junto a una mayor fragmentación del cuerpo social. La creciente infor-
de la organización social que se evidenciaban en las formas matización de las funciones de mando y de control permitieron una organización
asumidas por las clases dominantes. Junto a una descentrali- cara a cara cada vez menor, pero con un poder ejercido sobre los trabajadores cada
vez más directo y fuerte. Así, a través de nuevas estructuras institucionales y mecanis-
zación física de la producción y del trabajo cada vez mayores, mos digitales, los controles y la vigilancia aumentaron bajo la nueva mecánica de la
a partir de los años 70 y 80, también creció la proletarización flexibilidad del tiempo: turnos rotativos, trabajos por proyectos, labores a distancia,
predisposición sin brecha horaria para los empleados.
social, es decir, se amplió la fuerza laboral asalariada –mas no
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Esa parálisis en las ganancias era el producto de una combinación de factores
la masa salarial–. conjugados a lo largo de los años 60: por un lado, los mercados de los países centrales
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puesta en marcha para intentar saldar esa crisis económica (la Desde mediados del siglo xx, y hasta entrados los años
deslocalización de las industrias en espacios de mano de obra 70, la capacidad de organización, de movilización y de lucha
barata: las antiguas periferias coloniales-semicoloniales), ese no de las clases populares generó una “crisis de gobernabilidad”
fue el único motivo que motorizó este movimiento. Como con- que puso en jaque la capacidad de control de los sectores
secuencia de una mayor integración del desarrollo informático dominantes sobre el orden social y los procesos productivos.
al proceso productivo, y habiéndose subsanado la crisis ener- Fue por ello que, cuando se consolidó un contexto en el que
gética de los años 70, esta descentralización de la producción la posibilidad técnica se combinó con energía abundante para
se volvió una pieza clave en la reorganización de las estrategias el transporte, las clases dominantes comenzaron a explorar la
trazadas por las corporaciones para una competitividad global posibilidad de constituir procesos de auto-organización des-
relanzada durante los años 80 y 90. centrada de la producción, estructurando una cadena de mon-
Sin embargo, para ello requirieron estabilizar su capacidad taje planetaria por medio de la articulación en red de subuni-
de control político y social. Así fue como las clases dominantes dades relativamente autónomas que, al coordinarse entre sí,
consiguieron también dar una respuesta política ante el desafío también permitieran economizar los costos de organización.
lanzado por unas clases subalternas cada vez más organizadas y Como ha señalado André Gorz, esta transformación en la
movilizadas desde el fin de la Segunda Guerra. Para los sectores gestión productiva fue parte de la “respuesta política” dada a esa
económicamente concentrados se había vuelto una urgencia crisis42 y resultó una de las maniobras más eficientes no sólo para
reemplazar a la gran unidad fabril como el eje ordenador de reorganizar la producción, sino también para quebrar la capacidad
la producción, sobre todo, como el núcleo de la reproducción combativa de los trabajadores asalariados. En este nuevo esce-
social y, por lo tanto, de la socialización política de los sectores nario, el poder de negociación de los sindicatos, que había logrado
populares. Esas mismas unidades productivas eran las que, en colocar ciertos límites a la apetencia de productividad y rentabi-
su proceso de socialización del trabajo e integración al mer- lidad de las clases dominantes –poder sintetizado en las limita-
cado, contribuyeron a masificar las experiencias y expectativas ciones que las convenciones colectivas y la institucionalización de
de las clases populares en los países industrializados, haciendo
posible la construcción de identificaciones políticas masivas y este hecho como el más importante, con mucho, de su situación como seres humanos
dentro de la sociedad”. Según este historiador, a estos sectores masificados por los
estables, a partir de las cuales se estructuraron los desafíos al procesos productivos se los diferenciaba del resto de las clases tanto por su modo de
vida, como por sus expectativas vitales: lo que los unificaba era el predominio del
orden social41. “nosotros” sobre el “yo”, y no sólo por cuestiones instrumentales (es decir, la justi-
ficada convicción de que ellos no podían mejorar su situación mediante la actuación
estaban mostrando signos de saturación, dada la durabilidad de los objetos. La individual). Hobsbawm señala que esta noción de “nosotros” no aparecía únicamente
población que consumía reparaba sus bienes, no los cambiaba permanentemente. Por a partir de la socialización laboral. Se trata de un emergente derivado del hecho de
otro lado, se observó un agotamiento en la renovación de las tecnologías existentes. que “la vida de la clase trabajadora tenía que ser en gran parte pública, por culpa de lo
Es decir, que no se registra un cambio tecnológico de envergadura en el proceso inadecuado de sus espacios privados”. Es decir, la vida social transcurría en parques,
productivo. Por último, en ese período se había alcanzado el punto límite en la plazas, calles, locales públicos (bares-cines) y mercados; por lo tanto, la vida (incluso
reducción del costo de producción por unidad, tras haberse llevado al extremo la en sus aspectos más placenteros) era una experiencia colectiva. Por ello, al referirse
racionalización del proceso productivo por medio del disciplinamiento taylorista. La Hobsbawm a la caída de la radicalidad del movimiento obrero europeo y norteame-
combinación de estos factores condujo a un freno en la acumulación de ganancias. ricano, afirma que en muchos aspectos la cohesión de la conciencia de la clase obrera
se quebró cuando la “prosperidad y la privatización de la existencia separaron lo que
41
Eric Hobsbawn en su texto Historia del Siglo xx explica que desde finales del siglo la pobreza y el colectivismo de los espacios públicos habían unido”. Hobsbawm, Eric
xix y hasta bien entrado el siglo xx, “las variopintas y nada homogéneas poblaciones (2001) Historia del siglo xx. Buenos Aires. Planeta, pp. 304-309.
que se ganaban la vida vendiendo su trabajo manual a cambio de un salario en los
países desarrollados aprendieron a verse como una clase obrera única, y a considerar 42
Gorz, André (1997) Miserias del presente, riqueza del porvenir. Buenos Aires. Paidós.
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una serie de derechos sociales dentro de la estructura estatal–, se una redefinición de los límites de los tiempos socialmente acep-
volvió cada vez más endeble, hasta devenir impotente, frente a los tados para el trabajo y el descanso, además de una reconfigura-
embates de los sectores económicamente concentrados. ción del ideal del ocio, centrado en el consumo. La combinación
Toda la capacidad defensiva retrocedía ante la desarticula- de este proceso político-económico y el exponencial desarrollo
ción de las instituciones colectivas de organización (sindical) y el informático iniciado a partir de los años finales del siglo ante-
desmembramiento de la cohesión interna de los sectores subal- rior condujeron a profundizar una paradoja que hoy se torna
ternos, construida en torno al trabajo asalariado y su experiencia crítica: el desarrollo técnico y científico ha permitido aumentar
de organización política. A partir de ese momento, la derrota enormemente la productividad del trabajo, abriendo camino
política (y en algunos casos, militar) se tradujo en derrota cul- hacia una considerable reducción del tiempo socialmente nece-
tural, al conducir a la aceptación acrítica de una existencia social sario para generar las mercancías44; pero ello no se ha traducido
asumida como inmodificable, organizada en torno a empleos en una reducción de las horas de vida que las personas deben
precarios o flexibilizados (subempleos, o trabajos signados por dedicar al trabajo asalariado. Por el contrario, el trabajador en la
la sobreocupación) como la única posibilidad de proyección de actualidad trabaja mucho más; incluso, en caso de que no con-
la vida: trabajar todo lo que sea posible43. Este modelo implicó siga vender su fuerza de trabajo (algo cada vez más difícil de
lograr) o no logre obtener a cambio un salario que le garantice
43
Los años 60 estuvieron marcados por la convulsión social. Todas las regiones la subsistencia (situación cada vez más común), se lo conmina a
se vieron atravesadas por esta situación, pero no del mismo modo. En los países
capitalistas centrales se registraron fuertes movilizaciones (las luchas por los derechos considerarse como el único responsable, por no “adaptarse” al
civiles de la población afrodescendiente o las protestas contra le guerra de Vietnam mercado siendo lo suficientemente productivo, o a sentirse cul-
en EE. UU., así como las revueltas estudiantiles en Europa occidental), e incluso la
vida pública-política de las repúblicas soviéticas se vio profundamente conmovida pable por su “parasitismo”, ante la posibilidad de recibir alguna
ante la proliferación de las protestas. Sin embargo, como explica Josep Fontana: “La ayuda pública por su situación45.
insatisfacción prendió sobre todo en los jóvenes y se manifestó en movimientos de
protesta que carecían de proyectos razonables para derribar el orden establecido, como Paralelamente, hacia finales del siglo xx se desplegó la otra
hubiera sido necesario para cambiar las cosas, y que acabaron en la desesperación cara de este proceso de descentralización productiva: la des-
de la impotencia. Ni en Praga se podía pensar en vencer a los tanques soviéticos
con manifestaciones pacíficas, ni en Estados Unidos los universitarios, los hippies materialización del dinero. Como si se tratara de una acabada
o el ‘poder negro’ podían amenazar seriamente el sistema, ni en París el entusiasmo
milenarista de los estudiantes podía transformar la sociedad”. Fontana, Josep (2017)
El siglo de la Revolución. Una historia del Mundo desde 1914. Libro digital, Epublibre, 44
Cada vez que se reemplaza el trabajo humano por la tecnología, aquel que lo aplica
p. 355. Pero, durante esos años, el “tercer mundo” integraba una zona de revolución, primero sale ganando, dado que aumenta la capacidad productiva de sus trabajadores.
realizada, inminente o posible. Así, mientras el “primer y segundo mundo” iniciaban Sin embargo, como el trabajo “muerto” (la tecnología) suplanta al trabajo “vivo”
la más larga etapa de paz desde el siglo xix, el “tercer mundo” pasó a constituirse (horas/personas por unidad de producto), al ampliarse esta lógica el valor de cada
en una zona bélica, fundamentalmente desde fines de los 60, cuando la Guerra Fría mercancía particular contiene una porción cada vez menor de trabajo humano, única
entra en una segunda etapa, producto de la política exterior norteamericana. De este fuente de plusvalía y, por lo tanto, de beneficio para el capital. Así, el desarrollo de la
modo, en las periferias de occidente, las guerras de “liberación nacional” en África y tecnología reduce los beneficios en su totalidad, mas no la productividad.
Asia contra las potencias coloniales (muchas conjugando un sentido antiimperialista
con ideologías anticapitalistas) proliferaron junto a los movimientos revolucionarios 45
Una lógica semejante pudo observarse, por ejemplo, durante el 2008 cuando se
de América Latina que, con experiencias en guerras de guerrilla o por medio de la responsabilizaba por la crisis financiera a los deudores que no podían pagar sus
vía democrática, se planteaban como proyectos alternativos de poder. En este caso, el créditos hipotecarios, sacando del foco a los bancos, financieras y aseguradoras de
grado de violencia desplegado sobre las organizaciones políticas, gremiales y sociales, riesgo que habían montado un gigante negocio especulativo; o cuando, desviando
junto a la coordinación represiva articulada por las instituciones de política exterior la mirada de la estructura productiva, se coloca a los consumidores como los únicos
norteamericanas, puede pensarse como un indicador de la potencial amenaza que responsables de detener el aumento de precios: los individuos son llamados a no
estos proyectos representaban para la potencia del norte. Recordemos, por ejemplo, convalidar los precios que suben a través de sus compras, y para ello deben dejar de
las dictaduras de Brasil (1964-1985), el de Bolivia (1964-1982), en Chile (1973- consumir ese producto o buscar otras opciones (segundas marcas que en realidad son
1990), Uruguay (1973-1985) y Argentina (1976-1983). una subsidiaria de la corporación que lidera el mercado con su primera marca).
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muestra de la pretensión de autonomía del capital respecto de Recordemos que es el modo de producción dominante el que
su forma anterior, la autonomización del dinero respecto de la confiere la unidad fundamental a una formación social, por lo
materialidad se vio acentuada ya sea por la ruptura del patrón que las clases están constituidas por esa unidad estructurante
oro-dólar en 1971, como por la proliferación de interacciones de las relaciones de propiedad y de apropiación.
y flujos de capital e intereses por medio de las nacientes redes Por lo tanto, que las clases populares y trabajadoras no mues-
digitales desde fines de los años 7046. La desvinculación del tren una forma organizativa ligada a una “conciencia política”
dinero de su materialidad, y junto a ello del proceso produc- como se la entendía en los siglos xix y xx, no invalida la existencia
tivo, implicó la consolidación de una característica central para de las clases en sí 48. En todo caso, nos debería llevar a repensar
el desarrollo de la financiarización de la economía: la autorrefe- detenidamente los modos de socialización emergidos al calor de
rencialidad del dinero, la afirmación de la idea de que “el dinero los actuales procesos de acumulación del capital, en virtud de lo
crea dinero” por fuera de todo proceso productivo. cual podríamos captar con mayor precisión las causas y carac-
En este marco singular se efectuó y se consolidó la desar- terísticas de las configuraciones sociales y sus representaciones
ticulación de los modos en los que las clases populares fueron de sí y del mundo. Esto puede comprenderse mejor si se tiene
estructuradas en la etapa industrial, diluyendo las anteriores presente que el capital no es en sí mismo una cosa, sino una
configuraciones simbólicas de representación-significación, relación social entre personas mediadas por cosas; por eso
junto con su capacidad política de proponer una alternativa. El
resultado de esta desarticulación social no implica la desapari- las figuras subjetivas en las que se determina la relación
ción de la organización social en clases; sin embargo, el saldo social que el capital “es” no son algo dado, sino que deben
momentáneo de ese proceso habilita a pensar que la natura- ser producidas y continuamente reproducidas en el proce-
leza de la nueva economía mundial aún no ha permitido –o so de valorización del capital, cambiando su perfil a la par
no ha requerido– que las clases populares se conformen de de las “cosas” que median la relación49.
manera estable, como se las conoció durante todo el proceso
de expansión de una forma predominantemente industrial47. La reconfiguración en la estructuración de las clases y de las
formas en que se plasman las demarcaciones sociales emergió,
46
Como explica Harvey, desde los inicios de los 70 “el dinero se ha ‘desmaterializado’
en el sentido de que ya no tiene un nexo formal o tangible con los metales preciosos en parte, como consecuencia de la respuesta que las clases domi-
(si bien estos han seguido desempeñando un rol como una de las formas potenciales nantes dieron ante el doble desafío aparecido en la coyuntura de
de dinero entre muchas otras) ni con otras mercancías tangibles. Tampoco depende
exclusivamente de la actividad productiva que se desenvuelve en un espacio específico. los años 60 y 70: por un lado, el límite económico a la forma
El mundo, por primera vez en su historia, se atiene a formas inmateriales del dinero: de acumulación; por otro, las luchas políticas. Es este último
por ejemplo, dinero tasado cuantitativamente en cifras de alguna moneda (dólares,
yenes, marcos alemanes, libras esterlinas, etc.). Los tipos de cambio entre las diferentes aspecto el que se analizará con mayor detenimiento a continua-
monedas del mundo también se han vuelto sumamente volátiles (…) La desvinculación ción. La vida pública de los años finales del siglo pasado estuvo
del sistema financiero de la producción activa y de cualquier base monetaria material
pone en cuestión la confiabilidad del mecanismo fundamental mediante el cual se signada por una multiplicidad de acciones abocadas a con-
representa el valor”. Harvey, David (1998) La condición de la posmodernidad.
Investigación sobre los orígenes del cambio cultural. Buenos Aires. Amorrortu, pp.
frontar con los mecanismos modernos de organización social y
328-330. Podría pensarse en la aparición de las criptomonedas, las billeteras virtuales
y la proliferación de las apuestas como el modo más desarrollado de esta lógica. Anderson, Perry (2012) Teoría, política e historia. Un debate con E. P. Thompson.
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sus configuraciones culturales e ideológicas. Es en relación con reestructuración del ordenamiento social, y con ello en una
ese contexto que las acciones políticas de los sectores oprimidos singular manera de ejercer el poder: el sostenimiento de este
se inscriben en un proceso más profundo que la simple coyun- proceso trajo consigo una modificación en la forma en que se
tura. Durante esos años los sectores subalternos mostraron una organiza la producción de subjetividades.
gran capacidad de organización y movilización, logrando insti- Durante los cien años anteriores a la década de 1970, el
tucionalizar un importante volumen político. Desde ese posi- Estado nación había extendido su alcance, sus poderes y sus
cionamiento, y por medio de diversas experiencias, se llevaron funciones casi ininterrumpidamente, desde el inicio de la etapa
adelante una serie de desafíos y críticas a los modos de vida imperialista hasta su declive y crisis. Fue por medio de la proli-
instalados como idealmente deseables, logrando correr algunos feración de su aparato institucional y su progresiva ampliación
límites de lo posible imaginado. Así, esta creciente capacidad de funciones de control sobre el tejido social que se convirtió
organizativa y de disputa impulsó la necesidad de transformar el en garante de la reproducción social y la extensión de los pro-
orden social hasta convertir esa idea en una posibilidad concreta cesos de acumulación del capital durante esa etapa. La expan-
dentro del horizonte de lo deseable para sectores numerosos de sión imperialista iniciada a fines del siglo xix, las dos guerras
la población. desatadas como consecuencia de esas disputas, la gran crisis
Este período, que se extendió entre fines de la década del 60 y de los años 30 han sido, junto a los procesos de reconstruc-
principios de los 80, representó un momento de suma dificultad ción de mediados de siglo y a la compulsa con el “socialismo
para los sectores dominantes en su intento por sostener la esta- realmente existente”, algunos de los factores que empujaron a
bilidad del orden social. Fue el último período, durante el siglo la expansión de las funciones de los Estados en los principales
anterior, cuando la turbulencia política general amenazó con países capitalistas occidentales, como condición necesaria para
profundizar las fisuras que atravesaban aquella estructura social, la consolidación de un orden social que garantizara la expan-
haciéndolas irreparables. En un contexto de parálisis generali- sión del capital.
zada en las principales economías industriales de posguerra, los Pero, como señala Alejandro Galliano, “el origen de una
desafíos políticos vieron aumentada su potencia disruptiva50. sociedad hay que buscarlo en los intestinos de la anterior”51. El
La salida de ese escenario crítico implicó, por parte de las proceso de ampliación de las funciones estatales entró en coli-
clases dominantes, en principio explorar una nueva vía para sión con la ampliación de los flujos de mercancías y capitales
sostener e incrementar la acumulación de valor (proceso que que comenzaron a atravesar las fronteras a partir de la conso-
derivó en una reestructuración del capital hacia la valorización lidación de las corporaciones (las cuales, desde los años 60, en
financiera), lo que devino, necesariamente, en una profunda un contexto crítico de las economías domésticas de los países
centrales presionaron fuertemente para la disolución de ciertos
50
Estos años no sólo fueron los de la Guerra Fría entre norteamericanos y soviéticos, mecanismos). Fue recién a fines del siglo pasado, en el marco
sino también el momento en el que los norteamericanos debieron sobrellevar una de una parálisis generalizada del capitalismo industrial de pos-
creciente competencia comercial-productiva frente a las potencias industriales
de Alemania y Japón, en un contexto de saturación mercantil y de estancamiento guerra y la pérdida de potencia de uno de los proyectos políti-
productivo. En un bellísimo giro dialéctico, los derrotados en la Segunda Guerra
–quienes fueron reconstruidos por el dinero norteamericano como parte del doble
co-civilizatorio alternativo al modelo occidental (el soviético),
proceso de evitar la expansión soviética-china, y de colocar su moneda como referencia
obligatoria– se transformaron, a partir de los 70, en los principales competidores de
la potencia del norte en el mercado mundial. 51
Galliano, Alejandro (2020) op. cit.
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que las clases dominantes vieron una oportunidad inmejorable físico delimitado, se volvió más concreta y profunda su capa-
para comenzar a deshacer esas estructuras estatales, como una cidad de subsumir dentro de su lógica al todo social52.
manera de ampliar y reproducir la acumulación del capital bajo Estas transformaciones productivo/laborales y político/
una nueva lógica, la financiera. Va de suyo que esta abolición institucionales fueron parte central de una reorganización de
no implicó, en el razonamiento de los sectores dominantes, la los mecanismos que enmarcan y dan sentido a determinados
aniquilación absoluta del Estado. modos de ser-en-el-mundo: tanto en la forma en la que los sujetos
Una desarticulación del control del aparato estatal sobre somos compelidos a modelar nuestras conductas, como en la
las fuerzas centrífugas inherentes a las relaciones sociales que manera en que se nos interpela para que interpretemos nues-
desata el mercado, generaría serias dificultades a la hora de tras experiencias en función de un determinado conjunto de
sostener en el tiempo las condiciones políticas que hacen de instituciones, preceptos, valores y presupuestos. El análisis de
un determinado territorio una localización económicamente Perry Anderson sobre algunas de las mutaciones socio-cultu-
conveniente para las inversiones. Por el contrario, la consoli- rales iniciadas durante ese período puede aportar un sugestivo
dación del nuevo orden metabólico del capital requirió de una punto de apoyo para comprender mejor las transformaciones
estructura estatal raquítica que permitiera a los flujos de capital efectuadas sobre los mecanismos que modulan los modos de
moverse “libremente”. Por ello, buscaron reafirmar los meca- ser-en-el-mundo bajo el capitalismo tardío. En su texto Los orígenes
nismos institucionales en tanto garantes de la legalidad de un de la posmodernidad, Anderson advierte sobre la consumación de
orden social en el que los derechos adquiridos en el pasado dos procesos centrales para comprender esta transformación.
han sido transformados en servicios, brindados por empresas Señala que durante los años finales del siglo pasado la cultura
privadas. adquirió la misma extensión que los procesos económicos de
En tal sentido, este proceso dio lugar a un nuevo reque- los que se alimenta –y a los cuales, a partir de ese momento,
rimiento: modificar los modos de gestión de los comporta- nutre–; y que, además, fueron disueltas las formas tradicionales
mientos sociales. A partir de ese momento, los esfuerzos de de demarcación social –junto a las identidades políticas– en un
las clases dominantes se centraron en conseguir que el orden de marco definido por su ruptura con todo legado.
las cosas fuera orientado para pasar de un mecanismo regulador En los años 70 el desarrollo productivo (técnico-científico)
“tangible y visible” (el Estado, en tanto continente de las rela- había alcanzado un grado relevante de despliegue y desarrollo,
ciones mercantiles) hacia otro “menos perceptible” (un mer- que permitió la erradicación progresiva de todo rastro de natu-
cado desterritorializado, organizado en función de las necesi- raleza (y de lo natural ) en la vida cotidiana de una parte de la
dades de quienes comandan esta nueva etapa de acumulación población cada vez mayor. Resulta sencillo corroborar que se
del capital: las corporaciones transnacionales).
El funcionamiento del capitalismo se organizó sobre otra 52
No es difícil reconocer como parte de este proceso de reordenamiento impulsado
matriz: las palancas centrales del control político sobre el mer- por las clases dominantes, la radicalización de un discurso que presenta a los
Estados como productiva y financieramente ineficientes, moralmente corruptos y
cado (la regulación/redistribución de la producción) fueron potencialmente totalitarios (por lo tanto, como la única encarnación de ‘El Poder’).
Bajo esta legitimación, los Estados tienden a ser desguazados, para dar paso a las
reemplazadas por los principios del libre mercado y el derecho empresas privadas como las naturales dadoras de servicios. Presentadas como agencias
a la propiedad sin restricciones. Así, en el mismo momento cuyo principio rector es la competencia por la maximización de utilidades de un modo
racional, las empresas son colocadas como la forma más eficiente de reasignación
en que se consumó la desaparición del mercado como espacio social de los recursos, además de moralmente impolutas y garantes de la libertad.
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ha vuelto cada vez menos probable encontrar en este mundo e inconsciente. Son las prácticas históricas lo que yace en el
procesos y objetos que se desarrollen de modo ajeno o externo fondo de nuestros juegos de lenguaje; o, dicho de otro modo, lo
a la acción humana –en este sentido, ya ni las catástrofes pueden que decimos/pensamos está determinado, en última instancia,
definirse como estrictamente naturales–. por lo que hacemos. Sin embargo, esto no es lineal ni unidi-
Sin embargo, como explica Anderson, al interior de este pro- reccional, sino dialéctico, porque no hay actividad humana por
ceso se había producido otra transformación: si bien la huma- fuera del ámbito del significado, la intención, la imaginación.
nidad ha ido incrementando su conocimiento sobre la natu- Como explica Eagleton, no somos criaturas culturales más que
raleza, aumentando así su capacidad de control sobre ella –es naturales, sino seres culturales en virtud de nuestra naturaleza.
decir, volviéndose “sujeto”–, esto no implica necesariamente la Todos nacemos prematuramente, incapaces de cuidar de noso-
generación de una capacidad equivalente de conciencia acerca tros mismos, por lo que nuestra naturaleza produce un abismo
de las determinaciones estructurales en la conexión social (rela- en el cual debe moverse instantaneamente la cultura, de lo con-
ciones sociales y de poder) creadas por la misma humanidad. trario moriríamos. Es por ello que todo lo que hacemos como
Mientras la humanidad se vuelve “sujeto” frente a la naturaleza, seres históricos está, por supuesto, profundamente ligado al
queda “sujetada” a su segunda naturaleza : las configuraciones de pensamiento y al lenguaje: “El ser social hace surgir el pensa-
la socialidad, las formas de vinculación creadas por la propia miento pero, a su vez, queda atrapado en él” 54.
humanidad. Este rasgo no es exclusivo de las sociedades capi- La forma de sociabilidad, o segunda naturaleza, emergida en
talistas. En estas sociedades la segunda naturaleza toma la forma los 70 se caracterizó por la expansión de la cultura por fuera
de la lógica impuesta por las relaciones sociales montadas a de sus anteriores límites, hasta hacerse virtualmente coexten-
partir de las nociones de valor-trabajo-mercancía-dinero53. siva a la economía misma. Según Anderson, el hecho de que el
Toda sociedad basa su estructura en la apropiación de la capital hubiera convertido todo objeto material o simbólico, a
naturaleza para asegurar su subsistencia, lo cual siempre ocurre la vez, en signo complaciente y mercancía vendible, posibilitó
a través de un proceso de codificación simbólica presupuesta que la cultura –en cuanto tejido ineludible de la vida bajo el
capitalismo tardío–, se constituyera en un elemento central de
53
Señalemos dos ejemplos para clarificar este último concepto. Por un lado, como
explica Žižek (2012) respecto de la figura monárquica en las sociedades precapitalis-
la forma que adopta esta segunda naturaleza. En una sociedad
tas, ser rey es un efecto de la red de relaciones sociales entre el monarca y los súbdi- en la que los vínculos entre los sujetos, su sociabilidad, está
tos, pero el falso reconocimiento está en que a los participantes la relación se les pre-
senta en forma invertida: ellos creen que son súbditos cuando dan al rey tratamiento organizada con un carácter instrumental –donde la circulación
real porque el rey es ya en sí, fuera de la relación con los súbditos, un rey. Como si la de las cosas se organiza en tanto meros medios en función
determinación de ser rey fuera una propiedad natural de la persona de un rey. Algo
semejante puede considerarse sobre la noción de valor en el capitalismo. Al respecto, de la eficiencia señalada por las “leyes económicas”, las “exi-
para Jappe decir que el trabajo de un sujeto está coagulado de forma objetiva en el gencias de rentabilidad”, los “imperativos tecnológicos” o la
producto que realizó, es una convención social, dado que ningún análisis químico
puede hallar el “trabajo” que ha creado a ese objeto. Que un objeto sea considerado “necesidad de crecimiento”–, esta transformación de la cultura se
como la expresión de algo que ha dejado de existir (el proceso productivo, el trabajo) consuma con la generación y expansión de un sentido estético de
es una proyección humana. Por lo tanto, asumir esa “ley del valor” significa que la
sociedad toda da a los objetos una cualidad imaginaria. “Creer que las mercancías la vida centrado en un conjunto de pautas de belleza. Esta es la
‘contienen’ trabajo es una ficción aceptada por todos los miembros de la sociedad
mercantil. Esta supuesta ‘ley’ no es en absoluto una base natural velada por el fetichis-
fisonomía que parecen tomar los vínculos entre los sujetos en
mo, como pretende el marxismo tradicional, sino que ella misma es un fetichismo, un
totemismo moderno”. Jappe, Anselm (2016) Las aventuras de la mercancía. La Rioja
(España). Pepitas de calabaza, p. 185.
54
Eagleton, Terry (1997) Marx y la libertad. Bogotá. Norma, pp. 20-21.
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esta etapa del capitalismo: en un momento en el que el con- sociales. Sin embargo, en la mayoría de los casos la protesta cul-
sumo está centrado menos en las cosas en sí que en la idea o tural tomaba por rasgos esenciales de la sociedad capitalista, lo
concepto que ese objeto representa, la vida es asumida como que más bien eran elementos arcaicos o anacrónicos heredados
una experiencia ubicada dentro de la proliferación de imágenes, de sus fases anteriores; Jappe considera que, en realidad, estos
emociones (de diseño), de estilos y corrientes de moda55. movimientos contribuyeron a remover los escombros o las
El modo en que organizamos nuestras interacciones y codi- rémoras de una formación social en decadencia:
ficamos nuestras experiencias, emociones y afectos, así como
las maneras en que imaginamos nuestras proyecciones y deseos, Después de 1968, el capitalismo, con su “nuevo espíritu”,
pasaron a ser tamizados por la zaranda de las formas estéticas no solamente ha hecho concesiones en este ámbito para
canonizadas y organizadas bajo la lógica utilitaria-mercantil del tranquilizar los ánimos, sino que ha aprovechado la oca-
diseño y la moda. La consolidación de la llamada industria cul- sión para soltar lastre y liberarse de numerosas estructuras
tural es una clara referencia al modo en que está organizada la convertidas en obstáculos para su propio desarrollo. Sin
actual forma de mediación social de las relaciones. La noción duda, no hace falta recordar cómo el capitalismo no podría
de industria cultural nos recuerda que este no es, en absoluto, existir con jóvenes que viviesen en la austeridad, la castidad
un fenómeno cultural, sino un indicativo de la capacidad y de la y el ahorro56.
ambición expansionista de este capitalismo tardío que ha logrado
industrializar/seriar la generación de dispositivos culturales pro- Jappe aporta un elemento clave, ya que su análisis permite
ductores de representaciones y sentidos de la vida como la forma comprender mejor los términos en que se redefinió la noción
de ligar con mayor profundidad la producción de mercancías de transgresión, haciendo posible que fuera rápidamente absor-
con la capacidad de sostener el orden de las cosas. En medio de bida por la industria cultural dominante. Mientras se consuma y
este proceso, otro elemento sobresaliente que se instaló, junto a se expande esta transformación cultural, como resultado de las
la estetización de la vida, fue la estimulación a la transgresión. En este convulsiones sociales y políticas, Anderson señala que emerge
aspecto, Anselm Jappe elabora una sugestiva reflexión: a partir
de los años 60-70, la actitud transgresora en el campo del arte, un paisaje psíquico cuyo fundamento había sido quebran-
de las costumbres y de la vida cotidiana pudo concebirse a sí tado por la gran confusión de los años sesenta, cuando
misma como una subversión simbólica que atacaba las bases de la tantas envolturas tradicionales de la identidad fueron rotas
sociedad burguesa tradicional, con tanta eficacia como las luchas por la disolución de las restricciones de las costumbres,
pero que ahora, tras las derrotas políticas de los setenta,
55
Es preciso resaltar que las nociones de diseños y modas no se ciñen a la vestimenta había sido depurado de todos los residuos radicales. Entre
o los accesorios. Esa es la modalidad más visible respecto de esta clase de estetización,
pero no la única. También puede observarse nítidamente el accionar en la difusión los rasgos de la nueva subjetividad figuraba efectivamente
de productos para el cuidado personal. Ofrecidos a partir de asociar la belleza a un la pérdida de todo sentido activo de la historia, sea como
sentido de la salud, estos productos son un elemento central para comprender la
organización de un formato de cuerpo establecido como el “natural”. Otro ejemplo, esperanza o como memoria57.
y asociado a la tríada estetizante de cuidado-salud-belleza, son los alimentos. Cada
vez más ligados a las nociones de “sofisticación y refinamiento” de sabores y formas,
así como a la posibilidad de mantener una “juvenil y saludable apariencia”, cada vez 56
Jappe, Anselm (2011) op. cit., p. 28.
más comidas, bebidas e infusiones son ofrecidas como una “experiencia estética” en
sí misma. Un caso manifiesto es el arte-latte. 57
Anderson, Perry (2018) Los orígenes de la posmodernidad. Madrid. Akal, pp. 61-62.
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Por lo tanto, a la par que las formas tradicionales de segmen- lugar a aquello que se definió como la autonomía del arte –condi-
tación social fueron desarticuladas durante los años 50 y 60 y ción de posibilidad y legitimación de su distancia crítica sobre
desbordadas durante los 70, ocurrieron las derrotas políticas el mundo, según la concepción moderna–. Sin embargo, para
de los proyectos críticos del orden moderno-industrial. Sobre la fase iniciada durante la segunda mitad del siglo xx, la pene-
esta base se consolidó esa particular forma de segunda natura- tración de lo económico en lo simbólico hizo que el cuerpo
leza, en la que la cultura ha devenido plenamente en producto, libidinal quedara cada vez más encadenado a los imperativos
en mercancía y en actitud estetizante de la vida (incluso con una del beneficio y, por consiguiente, se generalizara una estetización
nueva propuesta de transgresión). El desarrollo de este proceso de la vida, pero en clave instrumental/utilitaria, donde la posibi-
ideológico-cultural contribuyó a la disolución de las configu- lidad de los medios técnicos y la sustitución de la palabra por
raciones tradicionales de diferenciación e identidad, porque lo la imagen en la producción de sentido y significación, colocó a
que emergió como una de las consecuencias de esas derrotas la imagen como el nuevo núcleo de la producción de sentido y
políticas fue un momento en el que el pasado como memoria o significación social (al mismo tiempo que desdibujaba la espe-
esperanza ha sido disuelto en el esquema de representaciones y cificidad del arte tal cual se había constituído en esa etapa).
referencias, tanto colectivas como individuales. La pérdida del Si la primera fase de la dominación económica del capital
sentido activo de la historia en la elaboración de las identidades sobre la vida entrañó una propuesta de realización humana que
sociales (elemento clave en la configuración de las nuevas vinculaba el ser al tener, la propuesta de una estetización en clave
subjetividades desde fines del siglo) se monta tanto sobre las instrumental/utilitaria abrió paso hacia otra forma de sujeción:
derrotas políticas –y la subsiguiente desarticulación de los pro- del poseer al aparentar. Como lo explica Jappe:
yectos sociales emancipatorios–, como en la consumación de
la estetización de la vida en clave de la proliferación de los estilos El fetichismo de la mercancía descrito por Marx era la
de vida de diseño y el espectáculo, dada la integración plena de transformación de las relaciones humanas en relaciones
la producción cultural a los procesos económicos. Diluido el entre cosas; ahora estas se transforman en relaciones entre
peso del pasado como legado, se volvió más sencillo organizar imágenes. La degradación de la vida social desde el ser al
la producción social del sentido a partir de la colonización del tener se prolonga en la reducción al parecer58.
territorio de las fantasías por medio de la instrumentalización y
mercantilización de la producción cultural. Por lo tanto, al subsumir a la producción cultural dentro del
Los tres procesos analizados hasta aquí (lo laboral/pro- proceso de la valorización mercantil, la punta crítica de la pro-
ductivo; lo institucional/estatal y lo político) aportan el marco ducción cultural (en su manifestación artística) fue mochada y
general para comprender mejor el peso y la dimensión de la simultáneamente mellado el filo de su potencia creativa trans-
nueva forma cultural emergente, la cual permite articular los formadora. En el contexto de las derrotas políticas de los pro-
nuevos modos de ser-en-el-mundo, originados en razón de la yectos emancipatorios en los años 70 y 80, al quiebre del auto-
lógica neoliberal. Recordemos que durante los estadíos tem- estima colectiva le siguió una reorientación de esa fuerza hacia
pranos del capitalismo industrial (cuando la palabra oral y el plano individual, por medio de lo que hemos llamado aquí
escrita ocupaban el centro de la producción del sentido) había
58
Jappe, Anselm (2014) El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Ensayos
una marcada distancia entre lo simbólico y lo económico, dando sobre el fetichismo de la mercancía. La Rioja (España). Pepitas de calabaza, pp. 99-100.
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una estetización de la existencia, completamente plegada hacia la y por ello encubriendo un núcleo “insoportable”: lo irreduc-
lógica mercantil. Así, la preeminencia de la estética “nace en el tible del antagonismo, una división social traumática que no se
momento real en el que desaparece el arte como fuerza política, puede simbolizar.
y florece en el cadáver de su relevancia social”59. En este clima
político y productivo, la creatividad concebida originalmente La noción de fantasía social es, por lo tanto, una contra-
como lo contrario de la utilidad ahora es colocada al servicio partida necesaria del concepto de antagonismo: fantasía es
de esta última como un elemento central del nuevo mecanismo precisamente el modo en que se disimula la figura anta-
de reproducción social: la colonización de la fantasía y la cen- gónica. Dicho de otra manera, fantasía es el medio que
tralidad del entretenimiento, en tanto nuevo eje articulador de tiene la ideología de tener presente de antemano su propia
la construcción de las subjetividades. Este ha sido el modo en falla60.
que lo cultural se ha articulado con aquellos procesos políticos
de derrota de los proyectos emancipatorios, de desregulación Por lo tanto, y a modo de hipótesis a explorar, lo que
institucional y de modificación de la lógica productiva/laboral podríamos denominar como la fantasía ideológica neoliberal puede
industrial. De esta manera se consolidó la mutación en la segunda entenderse como un constructo que en su figura más extrema
naturaleza : una disolución de las formas jerárquicas impuestas –en un contexto de disolución de las formas institucionales
desde el pasado en el momento en que la vida comienza a asu- colectivas y de desarticulación de las anteriores configuraciones
mirse como una propuesta de estetización de la existencia. identitarias– organiza la representación de las relaciones sobre
la base de acentuar la laxitud/labilidad de las demarcaciones
La fantasía de lo único y diverso sociales, producto de las posibilidades abiertas por un estado
de absoluta fluidez en el acceso a las múltiples opciones de con-
En este nuevo escenario, los modos de pertenencia e iden- sumos. Tal como advierte Eagleton, en esta fase de su desa-
tidad siguieron constituyéndose en la diferencia, pero insertos rrollo el capitalismo “no tiene problemas con términos como
en un proceso que discurre a través de otra forma, distinta ‘diversidad’ o ‘inclusión’, aunque sí con el lenguaje de la lucha
de aquellas organizadas en razón de linajes/dinastías o tradi- de clases”61. Esta sería la manera en que el conflicto (lo real)
ción/norma. Montados sobre otro tipo de fantasía, a partir del busca ser licuado de la “realidad simbolizada” ideológicamente
desarrollo de este capitalismo tardío las configuraciones adqui- en esta etapa neoliberal62.
rieron, en apariencia, un carácter móvil, articuladas a partir de
una nueva lógica de diferenciación. Como ha advertido Žižek, Žižek, Slavoj (2012) op. cit., p. 173.
60
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período anterior–. Hablamos de un tipo de consumo diferente películas o videos, hasta leer un libro o el diario, pasando por la
de aquel que se expandiera en las sociedades de entreguerras posibilidad de comprar víveres o un par de zapatillas. La con-
hasta entrados los años 80. Ahora los sujetos somos ubicados sumación del mercado como realidad omniabarcadora implica
en el interior de un torrente de imágenes, sonidos, servicios y su desaparición como entidad física concreta, como espacio
objetos dentro del cual se inserta una singular posibilidad: la determinado. Y, con ello, el consumo se vuelve un acto poten-
de personalizar los productos consumidos junto a los procesos cialmente realizable en cualquier sitio, un acto en el que la
de acceso-adquisición. Se trata de la contraparte necesaria de la personalización de los productos, los servicios y las formas de
desmasificación social y productiva : la oportunidad de que el consu- comunicación se constituyen en la contraparte necesaria de la
midor deje su “toque” o “marca” en buena parte de los pro- creciente despersonalización de los vínculos sociales65.
ductos que compra. Este acceso sin la mecánica de la secuenciación fija e inde-
La personalización es la vía ofrecida para consumar la invita- pendiente de la espacialidad consolida la noción de fluidez, a la
ción a destacarse desde la singularidad exclusiva por parte de quien vez que acrecienta un modo de socialización de los consumos en
consume, reconfigurando (o modificando en parte) los objetos una clave supuestamente opuesta a la masificación homogeneizante
de producción industrial que se consumen. Por ejemplo, selec- de los dispositivos modernos. Se constituye así un mecanismo
cionando colores, accesorios o detalles de una prenda de vestir por medio del cual el sujeto puede elaborar una afirmación de
o de un vehículo. También, esta valorización de la personalización sí mismo, de su individualidad dentro del espacio mercantil,
es una invitación a los múltiples oferentes de productos a crear ya que puede sentir/pensar que consume productos no estan-
una identidad de autor, en tanto signo de quien diseña, como una darizados de modo masivo, dado que las series de objetos y
manera de otorgarle un plus personal-artesanal al objeto ofrecido. servicios aparecen segmentados por gamas de prestaciones y de
Una dinámica semejante puede observarse en las propuestas precios, que incluso se pueden diseñar o customizar de manera
de acceso a los bienes culturales y servicios. Esto significa, en personalizada, del mismo modo en que organiza su forma de
primer lugar, la opción de adherir a planes/paquetes de servi- pago. Asociado a este modo fluido-diverso de codificar la expe-
cios con costos a la medida de las posibilidades financieras de riencia del consumo, se generan dos procesos que refuerzan lo
cada usuario (segmentados a partir de su poder de compra). que podría entenderse como la modalidad predominante de la
Esta personalización también se asocia, dado el desarrollo subjetivación en el neoliberalismo.
técnico-informático, a la posibilidad de toda una serie de con- El primero de ellos, asociado a la evanescencia simbólica de
sumos sin la obligación de tener que estar físicamente en un los objetos consumidos. Su sentido fugaz, su efímera importancia
lugar o en un momento determinado: se está ante una oferta social, además de impulsar un singular proceso de apropiación
que no se desarrolla, por ejemplo, como una secuencia de pro- 65
Es fundamental registrar que la contraparte de esta portabilidad de los consumos es
gramación fija (radio, cine o TV). Ahora todo contenido cultural la posibilidad de llevar “en el bolsillo”, y a todas partes, las obligaciones del trabajo:
puede comercializarse en cualquier momento porque la porta- en cualquier momento y lugar se puede recibir una solicitud o notificación. Disponer
de medios técnicos que permitan una permanente conexión de cada sujeto con sus
bilidad permite un acceso asincrónico: desde adquirir objetos labores también ha contribuido a borrar las variables espacio-temporales tanto del
proceso productivo como de la vida en general. De esta manera, por medio de esta
hasta consumir contenidos audiovisuales, todo en movimiento. integración informática, no sólo se diluye la relación entre el trabajo y el espacio
Se desdibuja así la secuencia espacio-tiempo que caracterizó físico, además se indetermina el límite del tiempo de trabajo, y con ello del momento
de ocio. Es así que, en ese magma, el llamado a la productividad se vuelve una acción
al modo anterior de consumir esos bienes, desde mirar series, sin límites, lo mismo que la invitación al consumo.
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genera en los sujetos una particular percepción de la temporalidad, En esta etapa neoliberal del capitalismo, la dominación no
centrada en un permanente presente dado por la eterna repetición se efectúa a través de un formato de poder externo-extraño,
de la novedad a través de la instantaneidad66. sino que este se ha vuelto constitutivo de la propia intimidad
En segundo lugar, dada la consolidación de un modo de del sujeto. Esto ha hecho posible y necesaria la difuminación
socialización cada vez más articulado en torno a la autopro- de la barrera entre lo público, lo privado y lo íntimo. En este
moción en los diversos entornos virtuales, se refuerza la pro- marco de reconfiguración se inserta la exaltación de la origina-
babilidad de que cada individuo se perciba como único y original, lidad (singularidad) de cada individuo, la cual no sólo dificulta la
tanto como los objetos que consume. Si la posibilidad de efec- percepción social de la existencia de un proceso estructurante
tuar variaciones personalizadas en los procesos de apropia- en clave de una diversificación homogeneizante, sino que además
ción-consumo permiten velar el proceso de homogeneización, refuerza una construcción de identidades autocentradas, real-
la exaltación de la exhibición de “vidas únicas” en las plata- zando la individualidad; o, cuanto mucho, en su variante colec-
formas de socialización (redes sociales) se suma en un mismo tiva, propicia la emergencia de modos de vinculación que no
sentido. Los sujetos se ven compelidos a destacarse o distin- trascienden las fronteras de lo grupal.
guirse por su originalidad individual exhibida en sus círculos de Si en lo que hace a la posibilidad de construcciones identi-
socialización. tarias, la conceptualización de lo diverso funge como parte del
Sin embargo, esta invitación a diferenciarse por medio de dispositivo ideológico que torna soportable lo desigual, en esa
la publicación de la “mejor versión de cada quien”, si bien misma estructura ideológica lo múltiple hace lo propio respecto
produce una fuerte homogeneización –dado que se funda en de la posibilidad de pensar lo colectivo. Dado que cada grupo
el presupuesto de que cada individuo debe cumplir con un buscará afirmar su identidad y su presencia desde la parcialidad
determinado conjunto de pasos, rituales y formas para mos- de su singularidad o su individualidad, esa forma de asumir la
trarse, siendo el primero una sobreactuación de la singularidad–; multiplicidad conlleva ahondar la fragmentación, desplazando
también refuerza la noción de una libertad personal, porque la posibilidad de pensar lo colectivo como un elemento abarcador
el sujeto cuenta con un canal individual de expresión esteti- de lo múltiple. La difusión de una socialización basada en la
zada a través del cual puede mostrar lo que es y lo que hace. espectacularización de las individualidades a partir de la publi-
En este sentido, ya no es tanto la preocupación por el “qué citación de la vida privada y los consumos, constituye la contra-
dirán”, con su carga moralizante, lo que regula los comporta- parte necesaria de aquel proceso de privatización del espacio y
mientos humanos; ahora es el “que verán”, con su contenido las instituciones públicas67. Esto es: la privatización de uno de
estetizante, lo que modula y organiza los comportamientos.
67
Este proceso implicó la transferencia de un valor irrisorio del capital social
acumulado por generaciones a grupos concentrados privados, dejando así de cumplir
66
Este modo de organizar los procesos de consumo y apropiación de los bienes instala
su función de ensanchar el sentido de ciudadanía (a partir de la prestación de
una propuesta de relación entre los sujetos y los objetos similar a la que se generó
servicios comprendidos como parte de los derechos garantizados estatalmente). De
con la memoria, los legados y el pasado: del mismo modo que aquellos elementos
este modo, el proceso que permitía una ampliación del sentido de la ciudadanía fue
colocados como referencia y punto de anclaje de las experiencias “valiosas” (esto
transfigurado en la oferta de un servicio garantizado sólo para aquellos consumidores
es, las mercancías) pierden su significación y capacidad de validación de quienes los
con capacidad de pagarlo. Puede agregarse, en este sentido, que la tendencia hacia
portan a cada instante, producto de los dictados de las modas, los espacios simbólicos
la difusión de modalidades de interacción socio-afectivas, económicas, educativas,
en los que podrían anudarse las biografías de los sujetos con las trayectorias colectivas
etc. que propelen hacia un tipo de socialización carente de cuerpos y multitudes, se
se tornan vaporosos, opacos. Simbólicamente, se pierde el contacto entre las historias
vincula con el proceso de resignificación de los espacios públicos.
con la Historia, ahondando el peso del presente.
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los soportes en los que podía anclarse la noción de lo común Para Williams, además, la hegemonía constituye un cuerpo
y lo colectivo en la etapa anterior del capitalismo. Es evidente de prácticas y de expectativas en relación con la totalidad de la
que el desplazamiento de una subjetividad centrada en la inte- vida: “Es un vívido sistema de significados y valores –funda-
rioridad-privacidad-intimidad hacia otra constituída en torno a la mentales y constitutivos– que en la medida en que son expe-
espectacularización de la intimidad (o “extimidad”68), no sólo rimentados como prácticas parecen confirmarse recíproca-
es una torsión en la comprensión de las ideas de lo público y lo mente” 70. Que aquellos valores y significados se articulen en
privado (y lo íntimo), también lo es respecto de los modos de determinadas prácticas significa que los sectores dominantes
pensar lo común, y por lo tanto, lo político. han conseguido que los intereses o demandas de los demás
La construcción ideológica de una sociabilidad estetizada, fluida grupos sociales sean coordinados en torno a los suyos. De este
y diversa no es simplemente una ilusión carente de materialidad modo, lo singular –la perspectiva moral-intelectual y econó-
en la vida cotidiana. Por el contrario, de eso se trata una de mica de la clase dominante–, puede ser presentado como lo
las condiciones centrales para el funcionamiento de cualquier universal; como el eje que articula y da sentido a las demás
ideología: tener al menos cierto contenido cognitivo afincado formas de asumir el mundo. Solo a partir de este dominio ideo-
en las prácticas existentes para contribuir a organizar la vida lógico es posible el gobierno político –lo que, junto a la capa-
política de los seres humanos. Precisamente, si esto ocurre, cidad de movilizar fuerzas populares en su apoyo constituyen
determinadas ideas y creencias se convierten en el motivo de los dos elementos que permiten la hegemonía de un sector
compromiso y acción para muchos; por lo tanto, es posible sobre el resto de la sociedad–71.
pensar que aquellas ideologías poseen algo de verdad para Hasta aquí se han introducido algunos elementos que per-
quienes configuran su existencia en torno a ella. Como afirma miten pensar la constitución, el sentido y la eficacia de la noción
Eagleton, “podemos suponer que en general [las ideologías] de lo fluido en la elaboración de la fantasía ideológica neoliberal; a
codifican, siquiera de manera mistificada, necesidades y deseos continuación, desarrollaremos una serie de reflexiones acerca
genuinos. Es falso creer que el sol se mueve alrededor de la de lo diverso al interior de este constructo ideológico.
tierra, pero no es absurdo”69. En los años iniciales del siglo xxi la estimulación de la mul-
La fantasía no es una ficción o un modo de “falsa con- tiplicidad en las propuestas de filiación identitaria y de con-
ciencia”, sino una realidad concreta y un elemento central en el sumos se ha mostrado más eficiente que la “antigua” forma
proceso de consumación de la hegemonía de una clase sobre moderna de masificación forzada a la hora de lograr la unifor-
el resto de la sociedad. Señalemos una primera aproximación a midad social de los comportamientos en este nuevo escenario.
este último concepto a partir de Williams, quien no refiere sola-
70
Williams, Raymond (1997) Marxismo y Literatura. Barcelona. Península-Biblos,
mente al nivel superior articulado de la ideología [un dogma], p. 131.
ni tampoco a las formas de control consideradas habitualmente 71
La articulación de los procesos mencionados da lugar a lo que en términos
como “manipulación y adoctrinamiento”. gramscianos se denomina “la constitución de un bloque histórico”. La organización de
este bloque requiere del control del Estado, lo que en cada caso varía en su fisonomía
y duración con relación a los componentes de ese bloque (estructura social), así como
68
Sibilia, Paula (2008) La intimidad como espectáculo. Buenos Aires. Fondo de de la capacidad de comando de la clase dominante y de la posibilidad de resistencia
Cultura Económica. de los sectores subalternos. Ese tipo de análisis no estará presente en este texto, aquí
me limitaré a presentar uno de los componentes que hace posible esa hegemonía: el
69
Eagleton, Terry (2005) op. cit., p. 33. modo ideológico.
86 87
Carlos Gracian La fantasía neoliberal
En los términos en que se propone pensar el proceso socio- precisamente, y en sí mismas, rasgos de esa realidad o ser estan-
cultural iniciado a fines del siglo pasado, la estimulación de la darizado”72.
diversificación debe comprenderse como parte de una nueva En esta dificultad simbólica se expresa el punto en el cual
organización en la lógica hegemónica. Esta ampliación de las se cruzan la multiplicidad de opciones con la consolidación de una
“alternativas” al interior del sistema de prácticas, significados y homogeneización fragmentada, es decir, la proliferación de confi-
valores dominantes –cuya plasticidad logra reconvertir los ele- guraciones de filiación identitaria uniformemente diversificadas al
mentos emergentes como opuestos en opciones alternativas dentro interior de una propuesta de vida estetizada: en un mundo en el
de la lógica social general–, se ha constituido en un nuevo que los flujos de objetos efímeros, empujados por las modas,
mecanismo con que las clases dominantes consiguen articular obligan a producir novedades de manera permanente, lo que
su hegemonía. no es más que una repetición. Otro tanto ocurre con lo que
La articulación que menciona Williams –entre valores y los sujetos muestran al publicar su intimidad en formato de
prácticas que se confirman mutuamente– podemos hallarla en espectáculo.
la descripción de lo diverso analizada por Jameson, quien carac- Esta situación paradojal, típica de nuestro tiempo, ha teñido
teriza al proceso actual de construcción de un orden social con su invisible color los diversos modos de pensar, percibir
como una lógica que acentúa la “persistencia de lo mismo a y explicar lo social: en el mismo momento en que las interac-
través de la diferencia absoluta”. Para Jameson, la prolifera- ciones sociales entre los sujetos –producto de la reconfigura-
ción de alternativas como marca distintiva de la dinámica que ción social tras las derrotas políticas de los proyectos emanci-
da estabilidad al orden social, en primer lugar, presupone una patorios– se limitaban cada vez más a su entorno inmediato,
nueva mecánica en la formación de las identidades –las cuales impidiendo imaginar convergencias y solidaridades sociales
suponen un nivel más abstracto–. Como señala el autor, se más amplias, la economía aparece como la forma total de la vida
trata de una articulación producida en razón de una noción social colonizando todas las formas sociales de demarcación-di-
de diferenciación más aleatoria y dispersa, pero no por ello ferenciación por la universalización de la mercancía, del mismo
menos homogeneizadora. En última instancia, la prolifera- modo que buena parte de las expresiones culturales e identi-
ción/estimulación de lo alternativo al interior del espectro de tarias fueron absorbidas por el mercado y, por lo tanto, por
lo mercantil, así como su captura o su reducción a los límites el capital. Esta escena termina de componerse a partir de la
de lo comercializable, permite obturar de una manera más efi- emergencia de un modo cultural-intelectual caracterizado tanto
ciente la posibilidad de la oposición, al mismo tiempo que logra por una resistencia (aversión) hacia los conceptos totalizadores,
contener dentro de los márgenes de lo mercantilizable a la como por una sobrevaloración de las parcialidades, a las que se
posibilidad de la transgresión. les otorga la caracterización de sistematizaciones autónomas73.
Por eso sostiene que la consolidación de una lógica social
basada en el cambio permanente es el nuevo modo de la estasis 72
Jameson, Fredric (1999) El giro cultural. Escritos seleccionados sobre el
posmodernismo, 1983-1998. Buenos Aires. Manantial, p. 98.
social. Según Jameson, en la actual forma de estructuración cul-
73
La aparición de enfoques analíticos en los que la explicación de los procesos
tural e ideológica es posible identificar uno de los síntomas más humanos no se detiene en el examen de sus determinaciones sociales es conocido
evidentes de la estasis: “nuestras dificultades constitutivas para como el posmodernismo. Según David Harvey (1998), a través de este nuevo
discurso se buscó decretar el fin de los “grandes relatos emancipatorios” (tanto
imaginar un mundo más allá de la estandarización global son el marxismo como el estructuralismo), a partir de articular una explicación de la
88 89
Carlos Gracian La fantasía neoliberal
Para Jameson, este hecho ideológico representa la más pal- colectiva de clase en los sectores subalternos76.
maria demostración de la existencia de una nueva forma de Los impactos más inmediatos de ese repudio a la praxis política
estandarización y fragmentación, cuyo efecto central consiste (en los términos de Jameson) pueden observarse en los múlti-
en la amplificación del “repudio a la praxis política” como ples episodios que evidencian el malestar generado a partir de
tal74, pasando a ser esto un componente clave de la nueva la inexorable distancia que se abre entre las expectativas-aspi-
sociabilidad centrada en el consumo y la estetización de la raciones sistémicamente estimuladas, frente a las cada vez más
existencia –aquello que hemos observado como el modo limitadas posibilidades de concretarlas dentro del espacio mer-
que asume la segunda naturaleza humana en esta época–. En el cantilizado. Sin embargo, “el gran problema es que estos movi-
mismo momento en que se concreta la totalización del mer- mientos son incapaces, al menos por el momento, de esbozar
cado como eje de la lógica social –proceso que ocurre a la el perfil de una nueva utopía y romper el yugo mental instalado
par que el mercado desaparece como entidad física, igual que en 1989” 77. Estas expresiones de descontento no han tomado
ocurre con el dinero–, se generaliza el rechazo a reflexionar en una forma orgánica-institucional de desafío político al orden
clave sistémica, amplificando una fragmentación de la com- existente, es decir, una forma de alternativa de futuro posible
prensión de lo real; mientras que la nueva sociabilidad emer- y deseable78.
gida a partir de los años 70 se caracteriza por la expansión Hasta ahora, en sintonía con esta etapa de atomización/dis-
de la cultura por fuera de sus límites anteriores, hasta hacerla persión social hiperconectada, en el mejor de los casos, estos
virtualmente coextensiva a la economía misma, a medida que movimientos parecen ser modos de resistencia, mas no de
se disuelven simbólicamente las rígidas jerarquías sociales avance en la proposición de transformaciones; o en su reverso:
provenientes del pasado. la manifestación del descontento de quienes sienten que la
Estos procesos han contribuido para que la subyacente actual lógica sistémica no los contiene, mientras exigen “poder
estructura de clase se haga cada vez menos representable de entrar”. Porque, por el momento, parece haberse afianzado
una manera tangible y accesible a nuestras imaginaciones. Y 76
Sztulwark advierte sobre este fenómeno al analizar lo ocurrido en América Latina
mientras esa “figurabilidad”75 de clase no pueda concretarse en desde 2015 en adelante. Sirviéndose de las reflexiones del exvicepresidente de
formas vívidas, en experiencias viscerales, resulta poco probable Bolivia, Álvaro García Linera, señala un problema central: los gobiernos progresistas
de la región, en particular los de Argentina, Brasil y Bolivia, “habían sido eficaces
la emergencia de alguna configuración genuina de conciencia en la tarea de incluir en el consumo popular a millones de personas –también en
beneficiarlas con el otorgamiento de una trama de derechos antes negados–, pero que
no habían sabido evitar que esos mismos segmentos de la población se subjetivaran
nueva fisonomía social sobre el presupuesto de la fragmentación y la multiplicidad. de un modo neoliberal, asumiendo hábitos y aspiraciones elaborados en los modos
Se trata de una forma de pensar la realidad que pivota sobre un relativismo basado de individuación propios de las redes sociales virtuales”. Sztulwark, Diego (2019),
en la sobrevaloración de las parcialidades (a las que les otorga la caracterización de op. cit., p. 123.
sistematizaciones autónomas), diluyendo así el peso de lo estructural. A ello se refiere
Eagleton cuando señala: “El interés por el pluralismo, la diferencia, la diversidad y 77
Traverso, Enzo (2021) Las nuevas caras de la derecha. Buenos Aires. Siglo xxi
la marginalidad ha dado frutos valiosos. Pero también ha servido para desplazar la Editores, p. 140.
atención de cuestiones más materiales. De hecho, en algunos ámbitos la cultura se ha
convertido en una forma de no hablar sobre el capitalismo”. Eagleton, Terry (2017
78
En un tono ácido, Jappe caracteriza una forma de experiencia política que bien
a) op. cit., pp. 48-49. puede pensarse y comprenderse a la luz de la estetización de la vida, e interpreta a
estos fenómenos del siguiente modo: “En la nueva protesta, hay gente que todavía
74
Jameson, Fredric (2015), op. cit. Vol III. no quiere renunciar a llevar ‘ropa de marca’ ni a los demás paraísos artificiales del
consumo, pero que quieren que se les garantice, para la salvación de sus almas, que
75
Sobre este punto ver Jameson (2012) op. cit. en especial el capítulo titulado “Clase esa ropa se ha hecho sin explotar niños, y para la salvación de sus cuerpos, que ha sido
y alegoría en la cultura de masas contemporánea: Tarde de perros como film político”. producida con materiales naturales”. Jappe, Anselm (2016) op. cit., p. 229.
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socialmente la idea de que resulta más razonable que los miem- En términos de la autora, el problema radica en que un
bros de los diversos grupos aspiren a constituirse como parte ingreso sin una chance razonable de éxito (permanencia y gra-
de ese consumidor universal endeudado, antes que buscar abolir duación), se transforma en una promesa vacía. Sin embargo,
los mecanismos que sostienen una rígida diferenciación social lo que hasta no hace mucho era un problema central para cre-
con arreglo al control de la propiedad y la apropiación del exce- cientes franjas de la población, parece haber sido opacado por
dente, los mecanismos vinculados a la toma de decisiones y la otra dificultad aún mayor: para las generaciones más jóvenes,
posibilidad de acceso para generar y apropiarse los saberes cul- el ingreso al mercado laboral resulta una experiencia cada vez
turalmente significativos. En tanto propuesta que no imagina más hostil, dados los niveles de desempleo, precarización y
una forma de vida más allá del capital, se trata de una invitación flexibilización existentes. Aún con la existencia de una mayor
a participar de un juego en el que, ya se sabe de antemano, no oferta académica, ya sea estatal como privada, virtual o presen-
habrá bandera de llegada para todos. Por lo tanto, es un convite cial, y por ende con mayores posibilidades de graduarse, surgen
a vivir en un mundo que sólo deja espacio para momentos pre- varios interrogantes: ¿qué tipo de espacio existe para insertarse
sentes de consumo, espasmos o bocanadas a través de los cuales laboralmente de lo que uno ha estudiado? Entonces, dada la
se puede acceder limitada y fugazmente a algunos elementos generalización de esos modos de inserción social, ¿los jóvenes
distintivos de ciertos estilos de vida. La consumación de esta per- siguen asumiendo que los estudios terciarios o universitarios
cepción social es el reverso de la mentada fluidez. Se trata de una son la posibilidad concreta para una salida laboral satisfactoria?
situación que puede interpretarse como una reorganización de ¿Representa el estudio el medio para una mejor vida? ¿Sigue
las expectativas en función de las cuales se montan las acciones siendo la educación el medio para fundar la aspiración de tener
de los sujetos, en el cual la noción aspiracional del ascenso social una mejor vida que sus padres?
va camino a diluirse del imaginario de una porción cada vez En cuanto al segundo ejemplo, es notable que, en compara-
mayor de la sociedad (las generaciones más jóvenes), asumiendo ción con sus padres, a las generaciones más jóvenes les resulta
que ya no hay espacio para ello. muy difícil acceder a una casa propia. Este era un ícono aspira-
Tomemos dos ejemplos que nos permitan ver la rearticula- cional y un símbolo de cierta estabilidad, que actualmente, ante
ción de esas expectativas: uno, el lugar del estudio (el conoci- una lógica cada vez más especulativa, se ha vuelto indicador no
miento) y la profesionalización; el otro, la posibilidad de acceso sólo del desvanecimiento de aquel imaginario sino, fundamen-
a la vivienda. Respecto del primer punto, estamos ante un fenó- talmente, de una desmejora de la vida entre generaciones. En la
meno singular. Desde mediados del siglo pasado asistimos a un actualidad proliferan las casas vacías, sin gente; al mismo tiempo,
proceso de incremento (o masificación, dependiendo el caso) de
ingresos en la educación superior, que para los especialistas se que deben trabajar y dedicar menos tiempo al estudio), sino que a además carecen de
experiencias familiares (niveles educativos por parte de sus padres y sus contactos)
trata de una tendencia estructural global. Pero, como señala Ana que les permita conocer cómo desenvolverse en ese nuevo universo. Por lo tanto, esas
María Ezcurra, esa masificación en los ingresos se acompaña con desventajas producen una brecha de graduación, una tasa de abandono, que confirma
la brecha social existente. Sin embargo, para la explicación socialmente extendida
otra tendencia igual de estructural: las altas tasas de deserción79. “las desigualdades sociales aparecen como disparidad de talentos individuales. El
privilegio se convierte en mérito. Una visión que usualmente atraviesa a alumnos
79
Como argumenta la autora, el proceso de masificación implica la incorporación a de estatus desfavorecido, que ante dificultades académicas suelen inculparse a sí
estos espacios de sectores sociales antes excluidos. Sin embargo, esta es una inclusión mismos, excusando de hecho a la enseñanza”. Ezcurra, Ana María (2011) Igualdad
excluyente en tanto que los sectores que acceden por primera vez en sus historias en educación superior. Un desafío mundial. Buenos Aires. Universidad Nacional
familiares a los estudios superiores cuentan no sólo con menores ingresos (por lo General Sarmiento, p. 56.
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sobreabunda la gente sin casa. Como la tierra y el ladrillo han espasmódicas de acceso a los bienes/servicios para sectores
pasado a ocupar un lugar central en la nueva lógica del capital de la sociedad cada vez más amplios. No resulta inverosímil,
(rentista-especulativa), se compran terrenos y se construyen entonces, sostener que esta configuración ideológica se está
casas y departamentos como reserva de valor, independiente- constituyendo en uno de los nuevos núcleos de sentido del
mente de las posibilidades o necesidades sociales de su uso. imaginario social, en un mundo donde la concentración de la
Las casas son dejadas vacías, a la espera de una futura venta, a economía y el consecuente deterioro de las condiciones de vida
un precio mayor, o de una alta renta por alquiler (incluso, las de buena parte de la población deja cada vez menos espacio a la
plataformas de alquileres temporarios ofrecen servicios dolari- posibilidad de concretar ese ascenso, producto de la creciente
zados). Con emprendimientos inmobiliarios sólo concebidos desigualdad. Por el contrario, para una porción cada vez mayor
para consumar esta acumulación rentística, de modo general de la población la situación socioeconómica tiende a ser peor
todos los precios de los alquileres tienden a incrementarse, y que la de sus padres81.
con ello las potenciales deudas de los inquilinos. En conclu- En síntesis, las ideas de fluidez-multiplicidad se despliegan exi-
sión: a las nuevas generaciones les resulta cada vez más caro tosamente sobre un escenario compuesto por procesos que se
alquilar el espacio en el que viven, e imposible comprarlo, en retroalimentan: en primer lugar, la consolidación de la integra-
parte porque los alquileres se disparan, pero también porque ción de la cultura a los procesos económicos, perdiendo así
los salarios se deprecian a una velocidad semejante80. todo filo crítico. Aquí deben sumarse las derrotas políticas
En este escenario, aquella idea de que dentro de la lógica de los movimientos populares que proponían una transfor-
mercantil los hijos podían aspirar a una situación mejor que mación del orden de las cosas. El escenario abierto por esas
la de sus padres –componente clave de la fantasía social capita- derrotas contribuyó a instalar no sólo un clima social de resig-
lista del período anterior–, estaría siendo reemplazada por otro nación, sino también la naturalización del nuevo formato de
tipo de integración, ahora intermitente, garantizada por formas vida, basado en la resiliencia y en la transgresión mercantilizable.
En segundo lugar, todo sucede en un momento en el que las
80
Para un análisis de las causas estructurales de este proceso en la Región Metropolitana anteriores formas de demarcación social y de identificación de
de Buenos Aires puede leerse el análisis que he realizado en el capítulo “La
espacialidad y el proceso globalizador”, en: Mundt, Carlos (coord.), Problemáticas
las clases populares fueron empujadas a una reconfiguración
contemporáneas. Ensayos sobre una época en transición. Buenos Aires. EDUNTREF, como consecuencia de la atomización generada por el proceso
pp. 31-70. Los datos del último censo nacional de 2022 reafirman una de las hipótesis
que fueron trabajadas allí: en poco más de una década, a nivel nacional, la cantidad productivo, comunicacional y de consumo, el cual se vio agu-
de personas que pueden acceder a una casa propia pasó del 72,9% en 2010 al 65,5% dizado ante el escenario planteado por las derrotas políticas de
en 2022. Esta es una cifra cuya diferencia se amplía en la Capital Federal, donde
los propietarios de viviendas llegan al 52,9%, siendo el distrito con más espacios los movimientos emancipatorios y la instalación de la estetización
habitacionales vacíos. De este modo, el ritmo de construcción de casas es mayor al
de los potenciales compradores, e incluso muy superior al ritmo de crecimiento de la
población. Como se consigna en la nota de Patricia Chaina del 10 de abril de 2023 en 81
Esta situación ha contribuido al hundimiento de uno de los conceptos rectores de
el diario Página/12: “Al observar el último período censal, puede verse que mientras de la modernidad: la noción de progreso. Esta noción anudaba una comprensión secular
2010 a 2022 la población creció un 15 por ciento –esto es 6 millones de habitantes–, la de la temporalidad con la acción política como actividad transformadora: al construir
cantidad de viviendas creció un 28 por ciento: hay 4 millones de viviendas nuevas. A una visión del pasado que muestra al presente como una mejora de ese tiempo anterior,
nivel país, este crecimiento es sostenido, aunque desigual: de 1991 a 2001 la cantidad la noción de progreso “daba la garantía” de que el futuro sería una superación de
de viviendas creció un 37 por ciento mientras la población, un 17 por ciento. De 2001 ese presente (a partir de un proceso). Sin embargo, en un escenario como el actual,
a 2010: las viviendas crecieron un 18 por ciento y la población un 10. En jurisdicciones esa noción de “avance a partir de la progresividad” se disuelve, dando lugar a formas
como CABA, las viviendas desde 1991 a 2022, crecieron un 68 por ciento, mientras la más fugaces de superación: la idea de éxito, desprovista de toda connotación social-
población en el mismo período creció solo un 8 por ciento”. colectiva y procesualidad; y cargada de una significación individual-aleatoria.
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asumida como la nueva manera de organizar la sociabilidad. Se concreta así el proceso en el que “una vez impuestos
Este cuadro de situación hizo factible que las configuraciones sus términos –las exigencias de la valorización del capital por
políticas e identitarias anteriores fueran disueltas a partir de medio de la subsunción de la vida– la cultura se presenta como
la pérdida de todo sentido activo de la historia –ya sea como inclusiva y plural” 82 siendo esta la forma que asume la segunda
esperanza, como memoria o como legado–. naturaleza en esta etapa del capitalismo.
Sobre esta escena constituida por la pérdida del filo crítico de
la cultura –convertido el arte en signo complaciente del orden
mercantil– y la disolución del sentido de la historia –como espejo en
el cual reconocerse en un pasado común–, es posible observar
que este nuevo modo de homogeneización se articula sobre
una aparente fluidez en el acceso a los bienes y a la potencial
disponibilidad de variaciones/diferenciaciones identitarias,
mayoritariamente afincadas en la lógica del mercado, donde la
fragmentación de la percepción de lo social se agudiza como
consecuencia de una desarticulación de lo político en los tér-
minos en que se lo conoció hasta fines del siglo anterior. Por
consiguiente, y retomando el sentido en que se ha definido la
noción de fantasía ideológica, se puede suponer que esos modos
de homogeneizar-fragmentar serían los elementos principales que
permiten diluir-invisibilizar del registro social, una estructura
que engendra una distancia cada vez mayor entre las clases,
volviendo así más soportable la desigualdad.
La amplificación de estos procesos ha permitido nutrir la
idea de que bajo esta lógica social mercantil existe la posi-
bilidad de suprimir los mecanismos que limitan el acceso a
determinados elementos que demarcan las diferencias, sin
la necesidad de abolir las relaciones sociales sobre las que
se estructura el orden social: la propiedad, la mercancía, el
valor, ni a las clases en sí. Esta fantasía ideológica es la pecu-
liar manera que la etapa neoliberal del capitalismo ha hallado
para que, a través de lo múltiple-fluido, se asuma socialmente
de manera indirecta a la desigualdad como inmodificable.
Hacer de la diferencia un culto se ha constituído en el meca-
nismo más efectivo para naturalizar las profundas desigual-
dades materiales. 82
Sztulwark, Diego (2019) op. cit., p. 56.
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