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3 Loqui

El documento explora el sentido de la existencia humana a través de la antropología filosófica, analizando la evolución del pensamiento sobre el ser humano desde la Antigüedad hasta la Edad Media. Se discuten las contribuciones de filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles, San Agustín y Tomás de Aquino, destacando la relación entre el alma y el cuerpo, la racionalidad, la libertad y la búsqueda de sentido. La antropología filosófica se presenta como una disciplina que busca comprender al ser humano en su totalidad, sin limitarse a explicaciones científicas.

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El documento explora el sentido de la existencia humana a través de la antropología filosófica, analizando la evolución del pensamiento sobre el ser humano desde la Antigüedad hasta la Edad Media. Se discuten las contribuciones de filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles, San Agustín y Tomás de Aquino, destacando la relación entre el alma y el cuerpo, la racionalidad, la libertad y la búsqueda de sentido. La antropología filosófica se presenta como una disciplina que busca comprender al ser humano en su totalidad, sin limitarse a explicaciones científicas.

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FILOSOFÍA TEMA 7: EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA HUMANA

glandula pineal

esta criticando descartes carpesiano porque el es emergentista

Enlaces:
Antropología filosófica: https://www.youtube.com/watch?
v=1LVT3EArKeY&ab_channfsdfsdfel=CienciasSocialesVlady (1:38)
Racionalismo y empirismo: https://www.youtube.com/watch?
v=49b0jhosP08&ab_channel=ElNict%C3%A1lope (4:22)
Positivismo:sdfsd
https://www.youtube.com/watch?v=g-0-i59a1PQ&ab_channel=BullyMagnets (9:22)
Libertad interna y externa: https://www.youtube.com/watch?
v=bkD6bUUZ41U&ab_channel=MiguelAngelNavarreteRivera (1:36)
Resposabilidad: https://www.yfsdoutube.com/watch?
v=AQabSscbJbs&ab_channel=BorjaVilaseca (3:06)

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v=r2RMuHrD7to&ab_channel=oficialbestgoalsoficialbeestgoals (4:09)

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO-VICTOR FRANKL-RESEÑA ANIMADA:dfsdfs


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Estructuralismo: https://www.youtube.com/watch?
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f
El PROBLEMA MENTE-CEREBRO | Entrevista Pfr. Murillo (Univ. Navarsdfa):
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10 pensamientos filosóficos sobre la muerte:


https://www.youtube.cosdfm/watch?v=dU-_heQyN6M&ab_channel=Monitorfantasma (7:36)

La antropología filosóficasdf
La reflexión filosófica sobre el ser humano es casi tan antigua como la filosofía.
Algunos filósofos dedicaron una atención especial al alma humana. De este modo,
crearon una rama específica de la metafísica llamada psicología racional. Esta
disciplina no intentaba comprender al ser humano en su globalidad, sino reflexionar
racionalmente sobre aquello que se considera superior en el hombre y que solo
podemos conocer por medio de la razón.
A finales del siglo XIX, con la aparición de la psicología experimental y su rápida
aceptación como una ciencia más junto a la física o la biología, se abandonó la
psicología racional. El vacío dejado fue ocupado por la antropología filosófica.
Durante el siglo XX, los cambios producidos en la filosofía, así como determinados
acontecimientos históricos como las dos grandes guerras, hicieron que el ser humano
se convirtiera en un problema filosófico fundamental y que la antropología
concitaraun gran interés.
EL SER HUMANO COMO PROBLEMA
Hasta el Renacimiento, nos habíamos visto a nosotros mismos como seres superiores
hechos a la imagen de Dios. De ahí en adelante, el ser humano ha tenido que
soportar tres humillaciones que han tambaleado aquella seguridad y confianza.
La humillación cosmológica fue infringida por Copérnico como consecuencia de su
propuesta de un universo heliocéntrico. La Tierra dejó de ser el centro del
universo y el ser humano dejó de ocupar un lugar privilegiado.
La humillación biológica vino de la mano de Darwin y su teoría de la evolución. Con
ella quedó claro que no hay ningún abismo que separe al ser humano del resto de
especies biológicas.
La humillación psicológica fue obra de Sigmund Freud y consistió, básicamente, en
derribar el mito del carácter esencialmente racional del ser humano a favor del
componente irracional dominado por instintos incontrolables.
El desconcierto provocado por esta triple humillación hizo surgir con más fuerza
que nunca la necesidad de responder a las preguntas: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es su
verdadera esencia? La respuesta es la tarea de la antropología filosófica.

PECULIARIDADES DE LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA


La antropología filosófica es una disciplina singular porque su objeto de
conocimiento es el ser humano en su integridad, sin seleccionar o priorizar ningún
aspecto en especial. En ella, se produce una identidad entre sujeto y objeto de
conocimiento que no se encuentra en ningún otro caso.
La antropología filosófica no es ni puede ser una ciencia: NO EXPLICADO?
Las ciencias tienen éxito porque limitan su campo de acción: parten de unos datos
que consideran últimos. La física, por ejemplo, estudia las propiedades de la
materia, pero no se pregunta por qué existe. La antropología filosófica, en cambio,
parte del cuestionamiento de su objeto de estudio —el ser humano—.
El objetivo de las ciencias naturales es explicar los fenómenos de los que se
ocupan, es decir, dar cuenta de la ley universal por la que se rigen. Así, por
ejemplo, la ley de gravitación universal de Newton explica el movimiento de la
Tierra alrededor del Sol. Sin embargo, el mundo de lo humano no puede ser explicado
tan «fácilmente» porque el hombre es libre e inteligente.
La libertad hace que las acciones humanas no estén sometidas a leyes deterministas.
La capacidad de predicción de las ciencias naturales no es trasladable al ámbito de
lo humano.
La inteligencia nos permite interpretar la realidad y dotar nuestras acciones con
un sentido, un para qué del que adolecen los fenómenos naturales.
La antropología filosófica no aspira a explicar, sino a comprender todo aquello que
es específicamente humano. La comprensión requiere interpretar el sentido y esto se
hace siempre desde el horizonte particular de quien la realiza y que no puede dejar
de influir en aquello que comprende. En la antropología filosófica no es posible la
objetividad, sino la conexión entre distintas subjetividades.
El ser humano en la Antigüedad (VI a. C al III d.C)
En la mitología griega, antes de la aparición de la filosofía, ya se observa el
interés por comprender y describir al ser humano. Pero en el mito no se trata de
hacer una reflexión sobre la condición humana para comprenderla, sino de ofrecer un
modelo que pueda servir de referente.

SÓCRATES, “CONÓCETE A TI MISMO”


Fue el primero en centrar su reflexión en el propio ser humano. Antes, los
filósofos griegos se habían ocupado de reflexionar sobre la naturaleza en su
conjunto pero para Sócrates, en cambio, el único universo que merece atención es el
humano.
Sócrates hace suya la máxima que podía leerse a la entrada del templo de Apolo, en
Delfos: «Conócete a ti mismo». No se trata de proponer modelos humanos, como hacía
la mitología: no hay que ir fuera a buscar el objeto de estudio, porque este se
encuentra en uno mismo. Al conocernos a nosotros mismos, descubrimos lo humano que
hay en nuestro interior y, con ello, podemos conocer al ser humano en general.
Para Sócrates, el método de investigación se debe basar en el diálogo filosófico o
mayéutica, que proviene del griego μαιευτικἠ (dar a luz). Él, como maestro, no
transmitía a sus discípulos un saber cerrado, sino que se limitaba a hacerles
preguntas para que descubrieran el saber por ellos mismos. Los ayudaba con sus
preguntas a «dar a luz» un saber auténtico. El objeto de estudio es uno mismo pero
la investigación no puede ser una tarea solitaria, sino compartida.
Sócrates centró el interés de la filosofía en el ser humano. Por un lado, nos
mostró que la verdad se encuentra en nuestro interior y, por otro, nos enseñó a
buscarla por medio del diálogo.

Para sócrates, el método de investigación se basa en el diálogo filosófico o


mayéutica
2.2.PLATÓN
Para Platón, los seres humanos somos un compuesto de alma y cuerpo. El alma tiene
naturaleza racional y es inmortal; el cuerpo, en cambio, es material y mortal.
El alma humana vive atrapada en el cuerpo y su función principal es controlar las
pasiones y tratar de purificarse. Tras la muerte del cuerpo, el alma podrá ascender
a una realidad superior donde se encuentran los modelos perfectos de todos los
seres naturales que captamos por los sentidos.
El destino de las almas humanas es, por tanto, un mundo perfecto e inmaterial al
que llegan tras su estancia temporal y provisional en el mundo sensible.
Platón considera que el alma humana está dividida en tres partes: la razón, el
ánimo y el apetito.
Razón
Es la encargada del conocimiento y del gobierno de las otras dos partes.
Es inmortal y reside en la cabeza.

Ánimo
Es fuente de pasiones nobles.
Puede ser la aliada de la razón.
Es mortal.

Apetito
Es fuente de pasiones innobles.
Debe ser controlado por la razón.
Es mortal.

Aun cuando todos los seres humanos poseemos las tres partes del alma, en cada uno
predomina una de ellas. Este es el fundamento de una buena organización social, ya
que en toda sociedad hay tres necesidades básicas: de gobierno, de defensa y de
subsistencia.

Platón considera que el alma humana está dividida en: la razón, el ánimo y el
apetito
Razón: ubicada en la cabeza y controla ánimo y apetito
Ánimo: Como los ánimos nobles
Apetito: Como influencias no nobles
2.3. ARISTÓTELES
Para Aristóteles, el ser humano es un ser natural y está sometido a cambios que se
orientan hacia la perfección de su naturaleza. Esta perfección consiste en la plena
realización de su esencia.
De acuerdo con este filósofo, las características principales de la esencia humana
son dos: la racionalidad y la sociabilidad.
Como ser racional, el hombre tiende hacia el conocimiento de la realidad y hacia la
contemplación de la verdad.
Como ser social, el hombre necesita convivir con otros seres de su misma especie en
una comunidad organizada y estructurada, pues no es posible ser verdaderamente
humano si no se vive en sociedad.
Aristóteles aceptó la distinción platónica entre una parte material y otra
inmaterial en el ser humano, pero rechazó la idea de que existan por separado.
El alma es, para este pensador, aquello que da forma a la materia de la que está
hecho el cuerpo, que es informe e inerte. Esta concepción del alma implica su
mortalidad: si el alma es principio vital, es decir, lo que da vida al cuerpo, la
muerte del ser humano implica la muerte de su alma.

Para Aristóteles, el ser humano es un ser natural y está sometido a cambios que se
orientan hacia la perfección de su naturaleza
2.4. EL HELENISMO
En este contexto, dos escuelas de filosofía van a ofrecer una nueva visión del ser
humano: el epicureísmo y el estoicismo.
Estoicos y epicúreos rechazaron la distinción platónica y aristotélica entre una
parte material y otra inmaterial en el ser humano. El alma, para ellos, es material
como el cuerpo. También coincidieron en sostener que su labor como filósofos
consistía en ofrecer una guía para alcanzar la felicidad.
Precisamente, de su modo de entender esa felicidad se desprende una determinada
concepción del ser humano específica de cada escuela.
Los epicúreos identificaron la felicidad con el placer. Para lograr esta felicidad,
el hombre se basta a sí mismo y, por tanto, debe apartarse de la vida pública.
Placer. Epcicuro de Samos.
Los estoicos consideraron que la felicidad se logra viviendo según la naturaleza.
La naturaleza humana es esencialmente racional. Por tanto, la felicidad consiste en
vivir conforme a la razón. Aunque esta se encuentra en el interior del propio
individuo, los estoicos consideran que esa misma razón que nos lleva a buscar
nuestra propia felicidad, también nos empuja a amar primero a nuestros parientes y
después a todos nuestros semejantes formando una sociedad global. Razón. Zenón de
Citio.

3.La antropología durante la Edad Media (III d.C al XIV d.C)


El sentimiento de autonomía fomentado por epicúreos y estoicos duró poco. Durante
toda la Edad Media, la idea de Dios se convirtió en clave y punto de referencia
desde donde intentar comprendernos a nosotros mismos. Para la filosofía, el ser
humano fue primero ciudadano, después —por un corto período de tiempo— individuo y,
a partir de ahora y durante casi un milenio, hijo de Dios.
3.1. AGUSTÍN DE HIPONA
El pensamiento filosófico de san Agustín Hipona es, en su totalidad, una reflexión
sobre el ser humano. En cierto sentido, se lo puede considerar como el precedente
más directo de la antropología filosófica actual.
Su propuesta parte de planteamientos similares a los de Sócrates: es necesario
comprender al ser humano desde su interioridad, pero con un objetivo distinto que
se basa en comprender primero la Creación para poder, después, acercarse al
creador.
En su obra Confesiones habla de un ser humano desgarrado por un combate interno
entre la voluntad que, por una parte, se resiste a la fe y desea disfrutar de los
placeres mundanos y, por otra, está deseosa de comprender a Dios para poder creer.
La filosofía griega desconoce por completo este conflicto de la propia voluntad
provocado por el sentimiento religioso.
En cuanto a la concepción general del ser humano, san Agustín coincide con Platón
en que el alma se sirve temporalmente de un cuerpo. Sin embargo, la noción de alma
y, sobre todo, la de cuerpo adquieren nuevos significados debido a la influencia de
la doctrina de la Creación y la Resurrección.
El alma es una imagen de la Trinidad divina. Dios es una única naturaleza y tres
personas. Del mismo modo, el alma humana es una, pero tiene tres facultades:
memoria, entendimiento y voluntad. El cuerpo también es obra de Dios. Además, la
inmortalidad que promete la salvación cristiana no es solo la del alma, puesto que
para los cristianos Jesucristo resucita también en cuerpo.
3.2. TOMÁS DE AQUINO
En pleno apogeo de la filosofía medieval, Tomás de Aquino regresó a la reflexión
exclusivamente teórica sobre el ser humano. Su atención se centró en describir la
esencia humana sin abandonar los presupuestos de la filosofía cristiana.
Para este pensador, conocer al ser humano solo es posible desde la comprensión de
su relación con el creador. Dios es el ser cuya esencia coincide con su existencia
y, por tanto, es un ser necesario. Las criaturas, incluido el ser humano,
participan de la esencia divina, pues la Creación es el acto por el que Dios otorga
su esencia a todo lo que crea. Los seres creados no son necesarios puesto que su
existencia es distinta de su esencia; es decir, pueden existir y también pueden no
existir: son contingentes.
Dios es el ser simple y perfecto, y las criaturas se colocan por debajo de él. Sin
embargo, entre estas podemos establecer un orden jerárquico, en función de la
medida en la que participan de la perfección divina.
En primer lugar, se encuentran los ángeles, que son criaturas incorpóreas. Luego,
encontramos a los seres humanos, compuestos de cuerpo y alma. Finalmente, aparecen
todos los seres naturales corpóreos.
El ser humano se ubica en la cúspide jerárquica de las criaturas terrestres, pero
por debajo de las criaturas celestes. Es el vínculo que conecta lo celeste y lo
terrestre, lo divino y lo mortal.
Según Tomás de Aquino, la naturaleza humana se compone de cuerpo y alma. El cuerpo
es material y mortal, y el alma espiritual e inmortal. El alma da vida al cuerpo
(apoya en una idea aristotélica), aunque no necesita de este porque sigue
existiendo cuando el cuerpo muere, percibe sensaciones y forma sus ideas mediante
la experiencia procedente de los sentidos.

La composición de cuerpo y alma le sirve a Tomás de Aquino para explicar la


existencia de la libertad en el obrar humano. El alma cuenta con dos facultades
principales: la inteligencia y la voluntad (el hombre es libre). Por la primera,
aprehende los objetos que la rodean. La segunda persigue el bien. Así, en cuanto el
intelecto capta la presencia del bien en un objeto, la voluntad orienta la acción
humana para alcanzarlo y hacerlo suyo.
4.El ser humano en la modernidad (siglos XV al XVIII)
El Renacimiento supuso el final del sometimiento del hombre a una instancia
superior, ya sea social o divina.
4.1. EL HUMANISMO RENACENTISTA
El humanismo fue un movimiento cultural característico del Renacimiento gracias al
cual se produjo una renovación del pensamiento mediante la recuperación de los
autores clásicos.
Para los humanistas, la verdadera comprensión del ser humano se realiza a través
del conocimiento de sus productos culturales. El pensamiento humanista rompe con el
teocentrismo y da paso al antropocentrismo.

Antropocentrismo. El ser humano se constituye en principal centro de interés de la


reflexión filosófica.
Confianza en las capacidades humanas. Se reivindica el valor y la dignidad del ser
humano como ser capaz de diseñar y ordenar su propia existencia de forma
independiente.
Individualismo. Se fomenta la capacidad creativa, se valora la originalidad y se
estimula la expresión de la subjetividad a través de la manifestación de las
propias opiniones y emociones.
4.2.EL RACIONALISMO
Junto con el humanismo, el otro gran fenómeno cultural que se produjo durante el
Renacimiento fue el nacimiento de la ciencia moderna. El impulso que recibió el
conocimiento de la realidad influyó de manera decisiva en el pensamiento filosófico
del siglo XVII. Los filósofos de esta época pusieron todo su empeño en averiguar
las causas que habían hecho posible este gran avance de modo que pudiera hacerse
extensivo a otras áreas de conocimiento: surgieron, así, el racionalismo y el
empirismo.
Para los racionalistas, la clave se encontraba en el correcto uso de la razón. Para
los empiristas, en cambio, lo fundamental era no traspasar los límites de la
experiencia. De estos dos enfoques nacerán dos concepciones contrapuestas no solo
del conocimiento, sino también del ser humano en general.
El reconocimiento de la importancia de la razón llevó a René Descartes, uno de los
principales pensadores racionalistas, a concebir al ser humano como un compuesto de
dos realidades heterogéneas: el alma y el cuerpo. Esta distinción no era nueva,
pero la radicalidad con la que este filósofo francés la planteó sí lo fue. Se le da
prioridad a la razón.
El ser humano individual no es una sustancia única, sino un compuesto de dos
sustancias completamente distintas. El cuerpo es una máquina sometida a leyes
mecánicas que determinan todas sus acciones. El alma es pensamiento que se
despliega de forma autónoma e independiente.

La distinción radical entre cuerpo y alma sirvió a Descartes para solucionar un


problema pero, al mismo tiempo, le generó otro nuevo.
El problema resuelto: le permitió ofrecer una explicación de la existencia de la
libertad humana, al tiempo que mantenía el carácter determinista del mundo material
exigido por la nueva ciencia. De acuerdo con la física moderna, la materia está
sometida a leyes que hacen posible que acontecimientos futuros puedan ser predichos
sin margen de error. Sin embargo, los seres humanos somos conscientes de nuestra
libertad en la toma de decisiones. Por tanto, concluye Descartes, el único modo de
explicar la dualidad entre cuerpo y mente es admitiendo la existencia de dos
ámbitos claramente diferenciados: uno material y otro espiritual.
El problema planteado: la necesidad de buscar una explicación de cómo se comunican
el alma y el cuerpo. Por ejemplo, cuando pensamos mover el brazo derecho, este se
mueve ¿Cómo es posible que un pensamiento de nuestra alma acabe produciendo efectos
en nuestro cuerpo? ¿Cómo y dónde se produce la conexión entre cuerpo y alma?
Descartes no encontró una respuesta adecuada para estas preguntas.
El filósofo racionalista Blaise Pascal
La razón humana es muy poderosa pero, ante la evidencia de la infinitud, debe
reconocer su limitación. Para Pascal, hay conocimientos que la razón no puede
llegar a comprender y que solo están al alcance del ser humano por la vía de la
intuición emocional, que él vincula con el corazón.«El corazón tiene razones que la
razón no conoce» Pascal
Este filósofo francés sostuvo que la condición humana es esencialmente paradójica y
la intuición emocional nos muestra esa paradoja (idea extraña u opuesta a la
opinión común y al sentir de las personas): cada ser humano individual es
infinitamente grande e infinitamente pequeño.
4.3.EL EMPIRISMO
Los principales representantes del empirismo de los siglos XVII y XVIII fueron
Thomas Hobbes, John Locke y David Hume.
Los empiristas rehuyeron dar una respuesta a la pregunta teórica sobre la esencia
del ser humano. En su lugar, trataron de resolver el problema práctico de
determinar las posibilidades y los límites de nuestro conocimiento de la realidad,
y de nuestra acción moral y política.

El principal interés de Hobbes. La sociedad vendría, así, a cubrir una necesidad


imperiosa de paz y seguridad a quienes vivían en estado salvaje. Hobbes piensa
desde el empirismo que el ser humano es egoísta por naturaleza.
Locke, al igual que Descartes, estuvo especialmente interesado en el problema de la
libertad humana, pero su enfoque fue completamente diferente. A él le interesaron
las condiciones en las que se desarrollan la libertad moral y la libertad política,
y no el problema metafísico de la existencia del libre albedrío (hacer lo que uno
quiere, sin tener en cuenta a los demás)
En términos morales, el ser humano es libre y puede decidir cumplir sus deseos o
contenerlos tras examinar las consecuencias negativas que, en determinadas
circunstancias, puede acarrear darles cumplimiento.
En términos políticos, Locke defiende la necesidad de que el individuo no renuncie
a la libertad que le corresponde por naturaleza. La única parcela de libertad que
considera que debe ser cedida a la sociedad se corresponde con la capacidad de
defender los propios derechos cuando son violados. Para evitar los enfrentamientos
violentos, la sociedad debe dirimir (concluir, definir) los conflictos y defender
los derechos de sus ciudadanos.
Hume (su moral también se basa en las emociones, sentimientos, experiencias
vividas.,,) persiguió un objetivo diferente del que había guiado a Locke. Su empeño
consistió en elaborar una ciencia sobre la naturaleza humana, del mismo modo que
Newton había edificado la ciencia sobre la naturaleza en general. La idea básica
era aplicar al conocimiento del ser humano el mismo método experimental que tan
buenos resultados había dado cuando se aplicó al conocimiento de la naturaleza en
su conjunto.
Hume llegó a la conclusión de que en el ser humano tienen mayor importancia los
elementos irracionales que los racionales. Esto se pone de manifiesto tanto en el
ámbito del conocimiento como en el de la acción.
Ámbito del conocimiento. Aunque aquí la razón desempeña un papel fundamental, Hume
sostuvo que los fundamentos últimos del conocimiento humano se encuentran en la
creencia de que la naturaleza se comporta de manera uniforme. Esta creencia carece
de base racional, pues no hay argumentos que la respalden más allá de la costumbre
de ver repetirse un mismo fenómeno natural siempre del mismo modo.
Ámbito de la acción. Está formado por los sentimientos y las emociones que nos
empujan a actuar de un modo u otro, o a apreciar o despreciar las acciones de los
demás. Los juicios morales surgen del agrado o desagrado que nos produce algún
hecho y son los que orientan la acción. El fundamento de nuestras valoraciones
morales no reside en la razón ni en los hechos, sino en las emociones.
4.4. La Ilustración
La época moderna alcanza su culminación con la Ilustración (importancia a la
educación, la razón, el progreso y los derechos humanos). Al igual que el humanismo
renacentista, los ilustrados no solo pretendían conocer la auténtica esencia
humana, sino también elevar su autonomía, su autoestima y su nivel cultural para
mejorar las condiciones de vida de los seres humanos.
El pensamiento ilustrado presenta las siguientes características:
Confianza en la razón humana. Los males que aquejan a la humanidad tienen su origen
en un insuficiente uso de la razón. Kant sostuvo que la mayoría de los seres
humanos renuncia a usar su razón por pereza o cobardía. Esto permite que aquellos
que sí hacen uso de ella se aprovechen de su situación de ventaja. Si se revierte
esta situación y se promueve el uso libre de la razón, se acabará con esa
desigualdad y todos se beneficiarán de un mayor y más rápido desarrollo.
Existencia de derechos humanos universales. Los ilustrados defendieron
fervientemente la existencia de una legalidad que tiene su origen en la naturaleza
y que dota a todos los seres humanos de unos derechos básicos que nos hacen a todos
iguales.
Importancia de la educación. Resulta necesario realizar una gran labor pedagógica
que permita que los seres humanos utilicen la razón sin temor. El fruto más
conocido de esa tarea es la elaboración de la primera gran enciclopedia, publicada
por Diderot y d'Alembert entre 1751 y 1772.
Idea de progreso. La tesis de que la humanidad —guiada por una correcta utilización
de los avances científicos— puede y debe progresar constituye una convicción que
orienta todo el programa filosófico y filantrópico de la Ilustración.
Jean-Jacques Rousseau, uno de los más importantes representantes del movimiento
ilustrado, no compartió algunas de las ideas que sobre el ser humano tenía el resto
de los autores. Para él, no hay motivos para depositar una confianza ciega en el
poder de la razón humana y, menos aún, para pensar que el progreso de la humanidad
es una realidad incuestionable e imparable. Según Rousseau, los seres humanos,
antes de que se constituyeran las sociedades actuales, eran unos seres bondadosos
que vivían en armonía con la naturaleza (deshumanización). La institucionalización
de la propiedad privada provocó la pérdida de la inocencia y la aparición de
conflictos. Ya no es posible volver atrás, pero sí se puede hacer que la sociedad
mejore por medio de la educación.

5. La reflexión contemporánea sobre el ser humano (siglos XIX y XX)


5.1. EL SIGLO XIX
*** adaptado***
Principales corrientes de pensamiento:
El positivismo, partidario del monismo metodológico, sostiene que el método
científico debe ser siempre el mismo, con independencia del objeto de estudio, es
decir que, si nos salimos de la senda trazada por Galileo y Newton, abandonamos las
posibilidades de alcanzar un conocimiento fiable y seguro sobre cualquier tema.
El historicismo defiende la necesidad de desarrollar un método diferente del que se
utiliza en las ciencias de la naturaleza. El ser humano es un objeto de estudio
especial y, si no atendemos a su peculiaridad, no lograremos una verdadera
comprensión de su esencia singular.
El vitalismo explica que las funciones y procesos de la vida se deben a la acción
de las fuerzas propias de los seres vivos y no solo por las de la materia.

5.2EL SIGLO XX

Partimos de la siguiente realidad:

El desarrollo tecnológico se convirtió en una trampa,ya que las máquinas que se


inventaron para servir al hombre acabaron poniendo al hombre a su servicio.
El desarrollo económico, que permitió el incremento de la producción para abastecer
a toda la población de los bienes de consumo necesarios, desembocó en una gran
crisis que generó pobreza y exclusión social.
El desarrollo político y las alianzas internacionales provocaron dos grandes
guerras mundiales de consecuencias devastadoras.

El resultado de todo esto fue una crisis de identidad como no se ha conocido otra
igual en la historia. En este contexto, las tres principales corrientes filosóficas
que intentaron dar una respuesta a la pregunta por el ser humano fueron el
existencialismo, el estructuralismo y el personalismo.

6.Grandes temas de la antropología filosófica


6.1.LA LIBERTAD Y LA RESPONSABILIDAD HUMANAS dentro del exixtencialismo
La libertad es la capacidad de un sujeto para elegir entre varias opciones sin que
se lo impida una fuerza exterior a él.
Según esta primera definición, podemos distinguir dos niveles de libertad: la
libertad interna y la libertad externa.
Libertad interna. Consiste en la capacidad que posee el sujeto para elegir entre
distintas posibilidades en cuestiones que lo afectan. Es la libertad de la voluntad
y, a veces, también se la llama libre albedrío (libertad de resolución). La
libertad así entendida es el fundamento de la conducta moral.
Libertad externa. Consiste en la ausencia de trabas externas que impidan actuar.
Este tipo de libertad afecta exclusivamente a la acción, pero no a la elección. Es
decir, alguien privado de libertad externa siempre puede, en cambio, mantener su
libertad interna. Así, por ejemplo, el preso que se encuentra en la cárcel tiene
limitada su libertad externa sin que se vea afectada por esta razón su libertad
interna.
El problema que plantea la libertad interna es el de su propia existencia. En este
sentido, las posiciones se dividen entre los deterministas, que niegan la
existencia real de la libertad humana, y los indeterministas que, por el contrario,
afirman que el ser humano es libre.
Los deterministas, por un lado, sostienen que nuestras acciones no podían haber
sido distintas a como fueron y que la supuesta libertad humana es solo una
apariencia que encuentra su fundamento en nuestro desconocimiento de las causas que
determinan una acción.
Los indeterministas, por otro lado, acusan a los deterministas de confundir
factores determinantes con factores condicionantes. Nuestras acciones se encuentran
condicionadas por múltiples factores, como pueden ser nuestro temperamento, la
educación, las posibilidades económicas, etc. Estos factores orientan la acción en
una determinada dirección, pero no impiden que el sujeto decida actuar en una
dirección diferente.
Entre las posiciones indeterministas más radicales, cabe destacar la del
existencialismo. Este defiende que cada persona, al nacer, llega al mundo equipada
únicamente con su libertad. Esta libertad es la que le permite elegir entre
distintas posibilidades. No podemos dejar de ser libres; estamos condenados a
serlo.
Los existencialistas sostienen que, con cada elección que realiza el individuo,
este se construye a sí mismo, es decir, se va dotando de una esencia que no tenía
al nacer. Por otra parte, cada vez que un sujeto realiza una elección, renuncia a
otras posibilidades que se le cierran ya para siempre. A medida que se elige, se
construye la propia esencia, pero se pierde irremediablemente libertad.
La libertad humana tiene su contrapartida en la responsabilidad. Si somos libres
para elegir hacer o no hacer algo, seremos responsables de aquello que hagamos o
dejemos de hacer.
La responsabilidad es la obligación de hacernos cargo de las consecuencias que se
deriven de nuestras acciones o de la ausencia de ellas.

Los deterministas, al negar la libertad del ser humano, no pueden imputarle una
responsabilidad por lo que hace.
El problema de los indeterministas surge cuando tienen que precisar de qué es
responsable quien actúa libremente. Además de sujetos libres, somos también seres
racionales y, por tanto, cuando actuamos debemos prever las consecuencias de
nuestras acciones. Pero es cierto que, a veces, resultan imprevisibles. Parece
claro que somos responsables de las consecuencias previstas de nuestras acciones,
pero ¿qué ocurre con las imprevistas?
Una posible solución a este conflicto consiste en distinguir, dentro de las
consecuencias imprevistas, aquellas que eran previsibles de las que eran
completamente imprevisibles. De acuerdo con esta distinción, los seres humanos
seríamos responsables tanto de las consecuencias previstas como de las previsibles,
pero no lo seríamos de las imprevisibles.
6.2. LA CULTURA HUMANA Y EL UNIVERSO SIMBÓLICO
Los sistemas de símbolos constituyen representaciones de la realidad en los que la
relación entre el signo y su significado ha sido establecida de modo convencional.
El estructuralismo fue una corriente filosófica del siglo XX que se centró en la
comprensión del ser humano a través del análisis de la cultura. Partía del estudio
del universo simbólico en donde habita el ser humano para construir una teoría
opuesta al existencialismo y su reivindicación de la libertad. Según dicha teoría,
existen estructuras profundas e inconscientes que son determinantes en la
elaboración de los sistemas simbólicos que forman toda cultura. Estas estructuras
explican la similitud que existe entre diferentes culturas, por muy distantes que
se encuentren entre sí.
Los estructuralistas buscan rasgos comunes en los distintos idiomas, religiones,
manifestaciones artísticas o formas de parentesco de grupos humanos que nunca han
entrado en contacto.
De este modo, se diluye y desaparece el individuo dueño de su libertad y su
destino. Para los estructuralistas, el ser humano tal como lo describen los
existencialistas es una ficción.
Las conductas individuales, en contra de las apariencias, no son fruto de
decisiones libres, sino que se ajustan a unos patrones establecidos por esas mismas
estructuras inconscientes.

Las esculturas de Isla de Pascua son estatuas con figura humana de los siglos X al
XV. Al observarlas, la certeza de que se trata de símbolos cuyo significado
permanece desconocido las vuelve inquietantes y atractivas.
6.3. LA RELACIÓN ENTRE LA MENTE Y EL CEREBRO
El cerebro es el órgano central de nuestro sistema nervioso y la mente es una
entidad abstracta donde residen el pensamiento y la conciencia. Esta última se
concibe como la idea que la propia mente posee de sí misma.

La neurofisiología nos enseña que la incidencia sobre determinadas áreas del


cerebro provoca efectos en la capacidad de pensar. Por tanto, parece incuestionable
que existe una conexión entre mente y cerebro.
6.4. EL CONCEPTO DE PERSONA o personalismo
Uno de los términos que habitualmente se emplea para referirse al ser humano es
«persona». Pero ¿qué se quiere decir cuando se afirma que alguien es una persona?
Aunque no es fácil encontrar una definición de este concepto, sí podemos señalar
algunos de sus rasgos más significativos.
Dignidad. La persona posee un valor incalculable y debe ser tratada con el máximo
respeto. Una persona no debe ser tratada como medio para conseguir un fin que le
sea ajeno.
Libertad. Es el valor fundamental de la persona. No se trata solo de la ausencia de
ataduras, sino también de la elección que nos conduce a construir nuestra propia
personalidad.
Historicidad. La persona no es un ente abstracto; es un espíritu encarnado en un
cuerpo y situado en un momento histórico concreto.
Comunidad. El ser humano es persona cuando se proyecta hacia los demás y comparte
con ellos una existencia que solo puede ser auténtica si se basa en la coexistencia
y se orienta hacia la trascendencia.
El personalismo, corriente filosófica liderada por el pensador francés Emmanuel
Mounier, gira en torno al concepto de persona. Se opone al individualismo subjetivo
del existencialismo y a la disolución del individuo que propone el estructuralismo.
Para los personalistas, el individualismo es la esencia de la ideología de la
sociedad burguesa occidental, responsable de la crisis que vive la humanidad. Por
otra parte, acusa al estructuralismo de conducirnos hacia la inoperancia y la
resignación.
6.5.LA CONSCIENCIA DE LA MUERTE
El ser humano es el único que es consciente de su propia muerte. Esto hace que ella
sea un elemento constitutivo de su vida. Esta consciencia nos obliga a dotar de un
sentido a nuestra existencia.
En cuanto a la reflexión sobre la vida desde la conciencia de la muerte, Heidegger
afirma que el sentido de la vida humana radica en su temporalidad, pues es finita
en el tiempo. Ante este hecho, caben dos actitudes: vivir una existencia falsa —
olvidándose de su finitud y considerándose una realidad permanente— o vivir una
existencia auténtica siendo consciente de la limitación temporal y con la urgencia
de quien tiene que llevar a cabo su proyecto en un tiempo que se agota.

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