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DESCARTES

Descartes inicia su reflexión filosófica a partir de la decepción con el saber recibido, proponiendo un método racionalista que busca un conocimiento incorregible a través de la duda. Define principios como evidencia, análisis, síntesis y enumeración para guiar el pensamiento, y establece la existencia del sujeto pensante como base indudable. Su filosofía, que distingue entre sustancias finitas e infinitas y propone a Dios como garante del conocimiento, sienta las bases de la ciencia moderna.

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DESCARTES

Descartes inicia su reflexión filosófica a partir de la decepción con el saber recibido, proponiendo un método racionalista que busca un conocimiento incorregible a través de la duda. Define principios como evidencia, análisis, síntesis y enumeración para guiar el pensamiento, y establece la existencia del sujeto pensante como base indudable. Su filosofía, que distingue entre sustancias finitas e infinitas y propone a Dios como garante del conocimiento, sienta las bases de la ciencia moderna.

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DESCARTES

El punto de arranque de la reflexión filosófica de Descartes, se sitúa en la


profunda decepción de su saber recibido durante los años de su formación
reglada. En el 1º capitulo del discurso del método relata un principio desolador
“No hay nada en la filosofía que no de lugar a interminables disputas, a pesar
de a ver sido practicada por los individuos más brillantes de su época.”
En primer lugar, se pregunta por la causa de esta situación, no puede
achacarse a las dotes individuales de cada uno. Ni puede situarse en la
naturaleza misma de la razón, el problema reside en el mal uso de esta, es
necesario enmendar su mal uso, hacernos dueños de nuestras facultades con
un método, un camino. Afirma la autonomía de la razón, reformarla será su
vocación providencial. No habría sido posible sin las bases de la filosofía de la
edad media, siglo XIV.
EL METODO: Descartes lo define como “Reglas para la dirección del espíritu”.
Conjunto de principios prácticos, ciertos y fáciles que le garantizan a quien los
cumpla de manera precisa, el no tomar jamás nada falso por verdadero.
La impronta típicamente racionalista del método es deductiva. La mente del
hombre es capaz de llegar al conocimiento real, con nociones que abstrae de sí
misma, sin necesidad de la experiencia.
PRECEPTOS
1. Evidencia: No tomar como verdadero nada que no se presente al
entendimiento de manera perfectamente clara (Cuando no nos da
oportunidad alguna a dudar) y distinta (Cuando se presenta separada de
cuales quiera otras ideas). Base de todo el saber.
2. Análisis: Dividir los problemas en sus elementos simples constitutivos
para proceder más fácilmente a su resolución. Solo lo simple puede
presentarse a la conciencia de forma clara y directa, característica de la
intuición.
3. Síntesis: Conducir los pensamientos en orden de lo más simple a lo
complejo.
4. Enumeración: Hacer cuantas comprobaciones sean necesarias hasta
tener la seguridad de no a ver omitido nada.
Partiendo de estos preceptos, Descartes inicia la búsqueda de un
conocimiento incorregible, aplicando el método a través de la duda, ya que
esta por el propio hecho de creer en ella debe de ser verdadera.
Este conocimiento incorregible debe de actuar como una verdad simple y
evidente por si misma, sobre cuya base erigir el edificio entero del
conocimiento. Va a cambiar la visión del mundo. Pondrá a prueba todas las
proposiciones que considera verdaderas, en busca de algo de lo que no se
pueda dudar, por mucho que se esfuerce. Va agrupando verdades, adopta
una postura hiperbólica, considerará falso lo inverosímil. El alcance de la
duda es amplio, pero no universal, no la aplica en las verdades de la fe y la
moral.
DIVISIÓN DE LA DUDA
1. Testimonio de los sentidos: (Primera meditación) Estos nos engañan, va
a considerar falsos todos los testimonios que estos ofrecen. Ejemplo: Un
palo es recto, pero al introducirlo en el agua nuestros sentidos nos lo
presentan como curvo. Es prudente no fiarse de aquel que nos ha
engañado alguna vez.
2. Argumento del sueño: No hay criterios definidos que nos hagan
distinguir el sueño de la vigilia. Todos en algún momento hemos
interpretado un sueño como si fuese la realidad, no tengo certeza de no
estar soñando ahora mismo, no lleva a la negación del mundo exterior
sino a la posibilidad de que mi presentación del mundo no se
corresponda por como sea la realidad. Se manifiesta el fatalismo
Barroco.
3. Matemáticas: Estas sobreviven al sueño, no puedo dejar de distinguir
que la suma de los ángulos de triángulo es igual a dos rectos. No puedo
soñar un triángulo que no sea un triángulo.
4. Dios engañador: Formula la hipótesis de que Dios nos haya creado de
tal manera que nos engañemos incluso cuando realizamos una
operación de algebra elemental. Nuestra capacidad de conocer estaría
errada por principio.
La razón se pone en cuestión a si misma, pero esta no puede encontrar
razones para dudar de si misma, todo proceso de duda en último termino
prende de un voluntarismo, de un querer ir mas haya de la razón, un
desajuste del entendimiento y la voluntad, entre lo que percibimos y lo que
queremos. Y al mismo tiempo la razón se torna finita.
5. Genio maligno: Un dios engañador es un dios malo, por tanto, un no
dios. Reformula esta hipótesis e introduce la figura de un genio maligno
omnipotente que dedica toda su industria a engañarme.
Descartes hace presa en la totalidad de conocimientos que creíamos tener,
nos deja abocados a un escepticismo absoluto, si podemos dudar de todas
nuestras acciones, solo nos queda que suspender el juicio.
En este momento encuentra la verdad más simple e indiscutible, no se
puede dudar de la existencia del sujeto que piensa y duda. Para que el
genio engañe, debe existir alguien a quien engañar, puedo dudar de todo
excepto de mi existencia, de que estoy dudando, de que estoy pensando.
“Pienso luego existo” mi existencia es pensante.
Recibe múltiples críticas, hace un movimiento problemático, cuando afirma
su existencia, quiere decir que es una sustancia pensante, toma el concepto
sin someterlo a ningún filtro crítico. Da a entender que soy la cosa que tiene
pensamiento. No somos idénticos a nuestros estados mentales, somos el
sustrato que arraiga esos pensamientos. En nuestra conciencia
encontramos un devenir de sensaciones, nuestro concepto como sustancia
no es tan evidente.
Descartes intenta recuperar el mundo, debe deshacer el camino andado,
dispone de dos recursos: El pensamiento como actividad y las ideas que
piensa el yo.
Estas son el objeto inmediato del pensamiento, las percibimos a través de la
meditación entre la conciencia y la realidad. Clasifica las ideas que
tenemos:
1. Adventicias: Aquellas que aparentemente representan un objeto del
mundo exterior, idea de caballo.
2. Facticias: Aquellas que produce la mente por composición, caballo
alado.
3. Innatas: Son las mas importantes para los racionalistas, forman parte de
la estructura del pensamiento, aquellas que este posee por sí mismo.
Descartes se fija que una idea innata especial, la idea de un ser perfecto,
infinito (Tercera meditación). No ha podido venir de la experiencia, porque no lo
percibimos. A partir de esta idea va a sentar la base para la existencia de Dios.
En relación con cualquier idea existe una realidad objetiva, contenido de la idea
y una realidad formal, alude al hecho de la existencia de la idea. Estas se
diferencian en razón de su realidad objetiva.
Recuperará un mundo nuevo, el de la ciencia moderna, partiendo de la idea
innata de Dios, establece argumentos que van del efecto a la causa, efecto,
existencia de un ser perfecto y yo pensante.
1. Debe de a ver en la causa de una idea al menos tanta realidad formal
como objetiva posea la propia idea en tanto que efecto. Mi idea de ser
perfecto requiere como causa un ser perfecto en acto.
2. Yo no soy perfecto, el mero hecho de dudar te hace imperfecto, no he
podido darme a mi mismo la idea de ser perfecto y no me he creado a mi
mismo porque habría puesto en mí esas perfecciones que percibo de la
idea de Dios. Tiene que a ver causa de mi existencia que no sea yo, esa
causa es Dios. Postula una existencia diferenciada de su propia mente,
existe algo más que mí mismo.
3. Versión kartesiana del argumento ontológico. La idea básica de la
existencia se puede demostrar por índole matemática. No se puede
pensar un triángulo sin tres lados ni un Dios inexistente. Dios es
perfecto, es mejor existir que no existir, por tanto, la existencia es
perfección, a Dios en tanto que perfecto no puede faltarle ninguna
perfección, por lo tanto, tiene que existir
Podremos conocer el mundo aplicando de manera correcta el método de la
razón. Dios es el garante de la adecuación objetiva del conocimiento, es el
nexo de unión entre los pensamientos y las cosas.
ESTRUCTURA DE LA REALIDAD (distingue tres sustancias) (Sexta
meditación)
1. Sustancia infinita, Dios 2. Sustancia finita, cosa pensante y cosa
extensa
Es sustancia aquello que existe sin necesidad de ninguna otra cosa,
suficiencia ontológica. Es lo propiamente autárquico. Lo único que cumple
esta definición de manera es Dios. Si Dios es la única sustancia,
identificamos a Dios con la naturaleza, debe de crear dos sustancias finitas
existentes sin necesidad de ninguna otra cosa salvo del concurso de Dios.
Es suficiente en su propio orden, este la crea y la conserva continuamente
en el ser.
La cosa pensante, carece de determinación, es libre, el pensamiento no
esta automatizado. La cosa extensa, esta sostenida a un mecanicismo sin
cortapisas.
El modelo que está utilizando para conocer la naturaleza es similar al de
una máquina, conjunto de partes extensas en movimiento. Nuestros
cuerpos son máquinas, pero nosotros no somos nuestro cuerpo, somos
cosa pensante, nosotros mas bien tenemos cuerpo, somos nuestro
pensamiento. Cualquier fenómeno natural se explica con el movimiento y la
extensión.
La causa del movimiento es Dios, lo introduce en la materia, como el Nous
de Anaxágoras, se abstiene de seguir actuando, ya no inocula movimiento,
la cantidad total de movimiento permanece constante.
Me puedo percibir sin cuerpo, pero no sin conciencia, base del dualismo
kartesiano. Somos fantasmas en máquinas, somos dos sustancias, pero
sobre todo somos pensamiento, mi mente es mi esencia y el cuerpo un
añadido, mi alma puede ser inmortal. No soy como un piloto en su navío,
estamos íntimamente unidos al cuerpo. Cómo lo físico y lo psíquico
comunican, no lo tengo como posesión, sino que también soy yo mi cuerpo.
Esto genera un problema y lo intenta resolver, mediante la hipótesis de la
glándula pineal, allí esta la sustancia pensante, el alma, el espíritu, así se
transmite la comunicación. Explicación endeble, ya que sitúa una sustancia
inmaterial en el espacio, cuando por definición, no puede situarse en un
punto concreto del espacio.
En conclusión, la filosofía de Descartes es “La matriz canónica de la
filosofía racionalista moderna”, afirma la autosuficiencia de la razón, tiene la
deducción matemática como modelo de conocimiento seguro y el recurso
de un dios garante. Descartes fundamente así la nueva imagen del mundo
sobre la que se construirá la ciencia moderna.

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