LA ENFERMEDAD COMO
INVITACIÓN AL
ENCUENTRO
Ximena Morales Gonzales
Octubre 2023
¿Qué es la enfermedad?
Etimológicamente enfermedad viene del latín y significa “falta de
firmeza”.
La pérdida de armonía o desequilibrio aparece en nuestro cuerpo como
síntoma, como una molestia que nos exige atención.
Entonces el síntoma es un aviso de que nos falta algo.
Sin embargo, como se muestra como algo molesto, toda nuestra
atención se enfoca en eliminarlo.
Si vemos en el síntoma un aliado en lugar de un enemigo y si en lugar de
buscar deshacernos de él nos dejamos guiar para buscar lo que nos falta,
podremos restablecer el equilibrio y la salud.
Expresión visible de un proceso
invisible
Aquello que irrumpe como un síntoma es
una señal que nos avisa de alguna anomalía
y debería obligarnos a hacer una
indagación.
¿Qué nos falta?
Las funciones de nuestro cuerpo como materia dependen de la
información de nuestro cerebro.
Nuestro cerebro percibe la realidad a través de la polaridad y es
incapaz de la percepción simultánea.
Un hemisferio capta lo racional, concreto y analítico y otro
hemisferio capta lo irracional, ilusorio, fantástico e ilimitado. Y sin
embargo, el individuo estaría incompleto si sólo tuviera una mitad
de cerebro.
En el fondo de cada polaridad existe la unidad.
¿Qué es la curación?
“… es sabido que ‘los contrarios se excluyen
mutuamente’. Pero con cada no, con cada exclusión,
incurrimos en una carencia, y para estar sano hay que
estar completo… enfermedad es polaridad, curación es
superación de la polaridad.” (Dethlefsen y Dahlke)
Como nuestro cerebro es polar, nuestra conciencia, sea individual o
colectiva, es también polar.
Vivimos en un dualismo irreconciliable entre verdadero-falso, justo-injusto,
bueno-malo.
El ser humano se empeña en enfocarse y aceptar un solo polo sin darse
cuenta que cualquiera de los dos polos contiene al otro y que la
existencia de todos los polos está justificada en el TODO.
La enfermedad hace sincera a
la gente
Lo que no deseamos experimentar conscientemente porque lo juzgamos
se presenta en forma de síntoma, de sombra inconsciente.
¿Para qué?
Para:
asumir aquello que repudiamos en otros.
reconocernos.
descubrir esas partes de nuestra alma que nunca reconoceríamos como
nuestras.
¿Qué es aquello que nos une?
“El instrumento de unificación de opuestos se llama amor. El principio del
amor es abrirse a recibir algo que hasta entonces estaba fuera… el amor
quiere unir, no separar.” (Dethlefsen y Dahlke)
La búsqueda
En lugar de buscar la causa, buscamos el propósito de la enfermedad a
través de la interrogación profunda:
¿qué sucedía en la persona cuando se presentó el síntoma?
¿qué hechos podrían estar relacionados?
escuchar el lenguaje al analizar el síntoma
¿qué impide este síntoma?
¿qué impone este síntoma?
¿hacia dónde fluye el amor?
Tomar el regalo.
El amor que une y el amor que
separa
“…el amor que circula en las familias y en nuestros
vínculos, en algunas de sus expresiones ciegas y
superficiales, puede costarnos la vida o la salud, o parte
de ella.
... una vez que lo encaramos, aquello que nos puede
costar la vida también puede ser superado de manera tal
que quizás nos regale la vida.” (Joan Carriga)
Constelaciones sistémicas y
enfermedad
La Constelación en sí misma no es un método para sanar y tampoco evita
la consulta necesaria con la medicina.
Ayuda a identificar procesos de la vida que no se han resuelto.
Permite vislumbrar qué identificaciones inconscientes e invisibles pueden
estar detrás de una enfermedad.
Coadyuva a reconocer hacia dónde se dirige el amor que une, partiendo
de los órdenes del amor que dirigen la conciencia familiar.
Nos muestra el camino de la integración y la unidad.
Pensamientos guía según
Stephan Hausner
El sí y el no a la vida.
El amor primario del hijo hacia los
padres.
La exclusión de personas o temas
importantes para el sistema.
El sí a la vida
Tenemos un vínculo íntimo con la historia de nuestra familia y de nuestra
sociedad. Es imposible sustraernos de esa historia.
Las situaciones traumáticas se experimentan como carga y todo lo que
deseamos es deshacernos de ese peso.
A veces es necesario aceptar la vida aún pagando el precio de esa
carga.
El sí a la vida implica el sí a los padres tal y como son, el sí a la historia de
la familia. Más allá de la calidad de la relación .
Solamente del vínculo con padres y ancestros se toma la fuerza para
mirar lo que sucedió y así también la enfermedad. El no puede implicar
una enfermedad autoinmune.
El amor primario del hijo hacia
los padres
Es fundamental enfocarse en el proceso interno del paciente, pues sólo
existe potencial de curación en la propia responsabilidad y posibilidades
del paciente.
No es tan importante la implicación con un ancestro sino la voluntad del
cambio de actitud hacia esa persona.
Si la persona enferma sólo puede relacionarse con lo que no pudo recibir
de la madre, del padre o de ambos, le va a faltar siempre algo.
Se logra sintonía cuando podemos tomar lo que se ha recibido y
renunciamos a aquello que no se pudo recibir. Existe una liberación
cuando se puede reconocer el propio destino.
El anhelo infantil de pertenecer o de recibir más cercanía o atención de
los padres hace que muchos personas enfermas estén atrapadas
inconscientemente a su enfermedad.
Asumir la responsabilidad de crecer, de renunciar a la queja y ser una
persona adulta y autónoma tiene un potencial sanador.
La exclusión de personas o temas
importantes para el sistema.
Aquello que la familia ha excluido reaparece transgeneracionalmente en
enfermedades y síntomas que se mantienen durante mucho tiempo.
Pueden existir similitudes en la sintomatología, en los órganos afectados o
en la dinámica de la enfermedad.
El trasfondo de una exclusión es la sobrecarga emocional de una
experiencia traumática.
Esas experiencias generan reproche, juicio y exigencias en temas
ideológicos, religiosos, étnicos, guerras, revoluciones, problemas de
colonización o raciales. Todos estos problemas suelen ser profundamente
traumáticos y muestran, a largo plazo, sus efectos en generaciones
posteriores. Mientras más pesados son los sucesos en la historia familiar,
más grave es la enfermedad.
¿Qué puede producir
enfermedad?
Vínculo padres-hijos
▪ separación temprana de la madre
▪ enfermedad de uno de los progenitores
▪ muerte del padre o la madre
▪ inseguridad en el hijo o hija debido a un
trauma
▪ acercamiento interrumpido
▪ disponibilidad emocional de los padres
limitada
▪ inseguridad por implicancias familiares
¿Qué puede producir
enfermedad?
Identificación con parejas anteriores de los padres
Destino de los abuelos
Exclusión de personas de la familia actual
▪ hijos excluidos y no aceptados
▪ relación de pareja
▪ relación incestuosa
¿Qué puede producir
enfermedad?
Necesidad de compensación y expiación
▪ culpa por sobrevivir
▪ culpa y expiación por conductas propias
▪ culpa y expiación adoptadas
▪ identificación con víctimas
▪ identificación con perpetradores
Encubrimiento de acontecimientos sistémicos relevantes (secretos)
El proceso sanador es único
Si bien podemos basar el enfoque de una enfermedad en las
conclusiones sobre observaciones de varios casos no existe la posibilidad
de observar los síntomas como una generalidad que tiene siempre la
misma dinámica en el sistema.
Al encarar las relaciones familiares cada constelación es un proceso
individual y único. Y sólo de esa manera puede producir efectos útiles.
¿Qué se puede hacer?
“¡ABRIR LOS OJOS!
NO HAY NADA QUE CAMBIAR
EXCEPTO NUESTRA VISIÓN”
(Dethlefsen y Dahlke)
Gracias