EDUCACIÓN EN ETNOTURISMO COMO ESTRATEGIA PARA EL
RESCATE DE LA IDENTIDAD CULTURAL WAYUU
Autoras
ALEIDY EPIAYU SIJONA
BEINIS OJEDA CAMARGO
UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE PEREIRA
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
2020
EDUCACIÓN EN ETNOTURISMO COMO ESTRATEGIA PARA EL
RESCATE DE LA IDENTIDAD CULTURAL WAYUU
Trabajo de grado para optar al título Magister en Educación
Autoras
ALEIDY EPIAYU SIJONA
BEINIS OJEDA CAMARGO
UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE PEREIRA
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
2020
MOMENTO II
2. APROXIMACIONES TEORICAS
En este espacio referencial se darán a conocer los estudios relacionados y teorías
relacionadas con la investigación, lo cual consiste en reflejar un conjunto de aspectos
históricos conceptuales y empíricos, organizados de manera coherente y crítica que le
den la veracidad al estudio de trabajo, de esta manera Educación en etnoturismo
como estrategia para el rescate de la identidad cultural es considerado un tema
bastante visto en la sociedad, lo que enmarca un tipo de teorías básicas que
fundamenten los conceptos emitidos en cada proposición en el texto.
El presente momento, se apoyó en los antecedentes de otros estudios que se
relacionan con la temática de etnoturismo y la perdida identidad cultural para realizar
el análisis pertinente y profundizar sobre las diferentes teorías existentes en relación a
la temática y en la búsqueda de generar el conocimiento suficiente para el logro de los
objetivos planteados en esta indagación. Las investigaciones analizadas sirvieron
como base para que las investigadoras mostraran la relevancia de su investigación.
Además, se determinan las teorías que están relacionadas con la esta
investigación, así como también las categorías, lo cual sustentaron el objeto de
estudio por ser un tema relevante dentro del ámbito social en los municipios de
Riohacha y Manaure. En este propósito, se presentan algunas de estas exploraciones
que permitieron ilustrar el problema y además fundamentaron y proporcionaron
bases teóricas e información fundamental que complementaron el análisis que se
realizó en esta investigación.
2.1. Estudios relacionados con la investigación
Cepeda (2018), en su investigación “Una aproximación al concepto de identidad
cultural a partir de experiencias: el patrimonio y la educación” trata de ofrecer una
aproximación al concepto de identidad cultural a través de la revisión de otros
conceptos teóricos que forjan dicha idea, como son el patrimonio, la educación
patrimonial y el turismo cultural. También, se ponen de manifiesto diversos proyectos
y experiencias que son llevados a cabo a nivel regional y a nivel provincial, sobre
diferentes políticas de fomento de la identidad cultural. A partir de dichas ideas, se
pretende incentivar la creación de nuevos programas en las aulas de Educación
Primaria y Secundaria que doten de sentido al patrimonio más próximo a los jóvenes
con la finalidad de que lo aprecien como propio.
La investigación, se realizó bajo un enfoque cuantitativo con un diseño
transversal de tipo descriptivo correlacional, se llegó a la conclusión que se debe ser
conscientes de la gran responsabilidad que se tiene como docentes con los
estudiantes y, en definitiva, con el futuro de la historia, que no es otra que el
patrimonio del individuo; un patrimonio muy vivo que habla, que identifica tanto
individual como colectivamente, al que hay que cuidar y gestionar de manera
sostenible. Para esto, los estudiantes deben ser capaz de valorarlo, porque sin valor
no existiría interés ni simbología identitaria y, por ende, no sería posible encontrar
respeto hacia lo que se tiene y lo que otros tienen. Es en este instante cuando la
educación tiene que tomar el control para prevenir ese abandono tanto mental como
físico del patrimonio tangible e intangible y situarlo en el nivel que se merece, ya que
este: crea una identidad cultural, es memoria viva y aporta un valor añadido.
El aporte de este proyecto a la investigación, se basa en proporcionar insumos
teóricos consistentes en materia la perdida de la identidad cultural, igualmente trata
aspectos que permitieron perfilar las dimensiones objeto de estudio, cuyo análisis
permitió estructurar la presente investigación, teniendo en cuenta que uno de los
objetivos planteados en esta investigación consiste en: Analizar las características de
pérdida de identidad cultural de los estudiantes de 2° y 6° de los Centros
Etnoeducativos Número 4 el pasito y Nuestra Señora De Fátima del distrito de
Riohacha y Manaure. Pudiendo de igual manera analizar las conclusiones que sirven
de guía a este proyecto de investigación
Dentro de este orden de ideas, Quezada & Cardona (2017), presentaron una
investigación en la corporación universitaria Minuto de Dios, titulada: La Identidad
Cultural Y La Migración: Una Visión desde las experiencias de la Comunidad
Indígena Embera Dóbida residente en Medellín. Para graduarse de magister en
Trabajo social. Cuyo objetivo primordial fue: Analizar las experiencias de identidad
cultural de la población indígena Embera Dóbida residente en la ciudad de Medellín,
a partir de los cambios generados por la migración desde su lugar de origen.
La investigación se apoyó en un paradigma cualitativo o interpretativo, que
facilitó estudiar a la mencionada comunidad desde las vivencias de su pasado y su
realidad del presente; logrando de esta forma, conocer su contexto a partir de los
sujetos de investigación, es decir, dando importancia a cada una de las experiencias
particulares mediante sus testimonios. Por lo que se tuvo en cuenta algunos
componentes como: particularidades de las condiciones étnicas y culturales de la
población antes y después de la migración a la ciudad, así como también los cambios
en la familia, incidencia de la migración en la identidad cultural y también las razones
y condiciones del proceso migratorio desde la percepción de la población participante
durante la investigación.
En síntesis, se concluyó que la migración de los Embera Dóbida hacia
Medellín, ha hecho más fácil los procesos de transformación, adaptación étnico-
cultural y evoluciones de acuerdo a la necesidad y la conveniencia en la subjetividad
de su territorio espacialmente urbano. En el cual “lo tradicional” y “lo moderno” se
entrelaza y afecta mutuamente, llevando así a repensar a los seres humanos, en las
nuevas nociones de comunidad y sociedad intercultural, lo que indica que la
comunidad se entrelaza con otras culturas, dando paso a la perdida de su propia
identidad cultural.
El aporte del antecedente reseñado se refiere a los enfoques y teorías
desarrolladas en materia de la categoría Identidad Cultural ya que se relaciona con
algunas características que determinan la perdida de la identidad cultural lo cual
forma parte del objeto de estudio de esta investigación. Resaltando además una gama
de referencias bibliográficas de gran valor teórico, las cuales fueron utilizadas en la
presente investigación, permitiendo ampliar y contrastar el marco teórico del estudio
en relación al proyecto Educación en etnoturismo como estrategia para el rescate de
la identidad cultural wayuu.
Otra investigación es la de Torres (2013), “Desarrollo de la identidad cultural
de los estudiantes de segundo año de bachillerato del Colegio Técnico Popular
España en base de talleres vivenciales” presentado en la Universidad técnica del norte
para obtener el título de magíster en Psicología Educativa y Orientación Vocacional.
Cuyo objetivo general es: Promover que los estudiantes valoricen su propia identidad
cultural para convertirse en líderes de la identidad cultural de los jóvenes de la
Institución Educativa a través de talleres vivenciales.
El estudio está orientado hacia el respeto, la valoración y el conocimiento de la
cultura indígena de Otavalo y del Colegio Técnico España. La investigación fue un
proyecto factible, de tipo exploratoria y descriptiva, se empleó el método de campo,
se utilizaron las técnicas de entrevista y encuesta para la recogida de los datos, la
población estuvo conformada por 91 estudiantes del segundo año de bachillerato del
Colegio Técnico Popular España. Se llegó a la conclusión de que la propia identidad
cultural los estudiantes deben valorarla mucho más que cualquier otra cultural para
que tenga el respeto y significado que se merece y que los principales motivos para
que se pierda la identidad cultural son en gran influencia la migración a otros países
por que se da el aprendizaje de nuevos estereotipos de culturas.
Este estudio proporciona un aporte significativo a la presente investigación, por
cuanto suministra información valiosa para el desarrollo de la misma en lo que se
refiere a la fundamentación teórica y metodológica relacionada con la identidad
cultural. El autor sirvió como guía referencial, así como también los resultados
pudieron dar una orientación a las investigadoras sobre las posibles soluciones que
se podrían sugerir en su trabajo de investigación.
Además, Estupiñán & Agudelo (2012), realizaron el estudio “Identidad cultural
y educación en Paulo Freire, reflexiones en torno a estos conceptos.” Este artículo
interpreta algunos conceptos de identidad cultural y educación teniendo en cuenta los
textos de Paulo Freire; aquí se rescatan relaciones educativas engendradas en la
escuela entre el docente y el estudiante, vínculo que en muchas ocasiones está
suscrito por la negación y el desconocimiento de culturas juveniles. El documento se
inscribe en el marco de referencia construido a través de la investigación, Sentido y
significaciones de la interculturalidad, la cual se fundamenta en la visión de que la
educación debe responder a nuevas maneras de sentir, conocer y construir las
identidades tanto individuales como sociales.
El documento se desarrolló bajo los parámetros de la investigación de tipo
descriptiva, el diseño se encuadra en el marco de la investigación tórica o
documental. La técnica que se utiliza para la recolección de la información es la
revisión documental, resumen analítico y la técnica de análisis es el análisis
documental y descripción profunda. Se utilizó una tabla Excel como instrumento de
recogida de datos.
Los autores concluyeron que la construcción de la identidad, como juego
indisoluble entre lo heredado y lo adquirido, es la oportunidad para definirse a sí
mismo en estrecha relación con los demás; es en este juego experimental en donde se
aprenden diversas tonalidades y matices que permiten romper con algunas visiones
rígidas del mundo de la vida.
Teniendo en cuenta lo expuesto por los autores, se considera un aporte de
mucha importancia para la presente investigación por cuanto se muestra de una
manera clara la incidencia de la claridad sobre el concepto de identidad cultural en
ciertos comportamientos que adquieren los jóvenes y que los manifiestan en la vida
diaria de muchas maneras, en este sentido, a través del conocimiento y arraigo de la
identidad cultural en las escuelas, se pueden crear estrategias que colaboren en la
disminución de la perdida de la identidad cultural y el desarrollo de la autonomía en
los jóvenes estudiantes.
En torno al etnoturismo, Delgado (2018), realizó una investigación titulada:
“Efectos socio culturales del desarrollo del etnoturismo en las comunidades indígenas
los Yaguas etnia Yagua y Mocagua de etnia Tikuna de Amazonas, desde una mirada
sostenible” Con el propósito de: poder determinar los efectos socio culturales que se
dan por el desarrollo de la actividad etnoturística en las colectividades indígenas
Mocagua de etnia Tikuna y Los Yaguas de etnia Yagua del Amazonas en Colombia
La investigación se basó en una revisión bibliográfica, donde se realizó un
análisis de los términos etnoturismo y ecoturismo, con el objetivo de contextualizar al
lector con relación a la tipología de turismo que se presenta en la región de
Amazonas. Seguidamente, se hace en un breve análisis la tradición de cada etnia y la
forma como las comunidades comenzaron a participar en el turismo. Luego, se
indagó a cerca de los efectos socioculturales que se presentan en algunas
comunidades indígenas de Latinoamérica por el desarrollo turístico.
La investigación tiene un enfoque cualitativo finalmente, como instrumentos de
investigación aparte de la revisión bibliografía, se utilizaron entrevistas para la
recogida de los datos, se realizó un trabajo de campo en las dos comunidades, donde
se logró la determinación que en la comunidad Mocagua se generan efectos
socioculturales como: estereotipos y afectación a la cohesión social; y en la
comunidad Los Yaguas se generan: estereotipos, comercialización de la cultura,
congelamiento de la cultura y aculturación.
Resulta oportuno, mencionar el gran aporte que la autora mencionada hace a
esta investigación porque luego de las consideraciones anteriores se evidenció que su
investigación muestra en líneas generales, que el desarrollo del etnoturismo puede
influir de manera significativa en la preservación de la identidad cultural, además el
estudio proporcionó información valiosa para la construcción del marco teórico y
para poder proponer estrategias para generar conciencia estudiantes y docentes de la
incidencia de la educación en etnoturismo para que los jóvenes desarrollen y
promuevan su identidad cultural.
Finalmente, se tuvo en cuenta la investigación desarrollada por Berrio & Paipa
(2013), a la cual denominaron: “Fortalecimiento del turismo alternativo en las
comunidades indígenas Wayuu para garantizar la integración urbana y ambiental del
territorio. caso: corregimiento el Cabo de la Vela.” Presentada en la universidad San
Buenaventura, cuyo objetivo primordial es: identificar los factores que determinen el
desarrollo integral y sustentable del Turismo Alterno para la comunidad Wayuu del
Cabo de La Vela en el Departamento de La Guajira.
Este estudio, se refiere a un proceso de desarrollo sostenible para la comunidad
Indígena Wayuu, teniendo en cuenta que será una oportunidad en donde se logrará a
involucrar otros espacios del desarrollo, de liderar, convocar, concertar, imaginar y de
propiciar un proyecto que a su vez sea un articulador entre lo rural y urbano.
Ofreciéndole de este modo las estrategias que se requieren para fortalecer el proceso
del etnoturismo desarrollado en esta comunidad aprovechando el gran potencial
paisajístico y cultural.
Se realizó una investigación empírica de campo, se realizaron entrevistas para
recoger los datos. Así mismo se hizo, levantamiento urbano, levantamiento
arquitectónico y un estudio fotográfico de la zona que a su vez complementa el
diagnostico por percepción y/o comprensión de la experiencia vivida. Se concluyó
que es importante la capacitación de la población indígena sobre los conocimientos
del etnoturismo, lo que les favorecería en el desarrollo sustentable y al mismo tiempo
al fortalecimiento de la identidad cultural del pueblo Wayuu.
2.2 Teorías relacionadas con la investigación
Para Rodríguez (2012), esta parte de la investigación, consiste en la exposición
breve, precisa y oportuna de las teorás científicas y de hechos empíricamente
almacenados a cerca del objeto de investigación. Asimismo, describe que éste
representa los límites dentro de los cuales se ubican los diferentes conceptos
manejados en la investigación, al igual que ubica en la búsqueda de ciertos hechos ya
que a partir del efoque teórico original, el investigador encuentra algunos en el
conocimiento cuyo procedimiento le interesa iniciar o profundizar en su trabajo de
investigación.
Por su parte Pulido, Valleni & Zuñiga (2010), vislumbran dos importantes
etapas a cubrir: la revisión de la literatura que soportará la investigación y la adopción
de una teoria o el desarrollo de una representación teórica. Con base en lo descrito,
en ésta investigación la fundamentación teorica estará sustentada en el enfoque de
diversos autores que son expertos en el tema de estudio y que a continuación se
resaltan.
2.2.1. Identidad cultural
La identidad cultural es considerada como un conjunto de tradiciones, símbolos,
valores y creencias, al igual que modos de comportamiento que operan como
elementos cohesionadores dentro de un grupo social. Y que funcionan como
fundamento para que los individuos que lo conforman puedan cimentar su
sentimiento de pertenencia. Sin embargo, las culturas no son homogéneas; sino que
intrínsecamente en ellas se encuentran otros grupos o subculturas que hacen parte de
su pluralidad interna en respuesta a los códigos, normas, intereses y rituales que
comparten los grupos que se encuentran dentro de la cultura dominante (Berger &
Lukman, 1998)
De acuerdo con Molano (2013), citando a González (2000), la identidad
cultural encierra un sentido de pertenencia de un grupo social con el que se
comparten algunos rasgos culturales, como valores, creencias y costumbres. Para el
autor, la identidad no constituye no es un concepto fijo, sino que este es recreado
individual y colectivamente y alimentado de manera continua del medio exterior.
Para Molano, la identidad cultural se define históricamente a través de una
variedad de aspectos en los que se plasma su cultura, como la lengua, las relaciones
sociales, así como también los ritos y ceremonias que son propias de cada cultura. O
sencillamente, los comportamientos colectivos, Es decir, los sistemas de valores y
creencias. Una característica propia de los elementos de identidad cultural es el
carácter inmaterial que es resultado de la colectividad.
El autor agrega que la identidad es posible y se manifiesta a partir del
patrimonio cultural, que existe previamente y su existencia es independiente de su
afirmación o valoración. Es la sociedad la que configura su patrimonio cultural
estableciendo e identificando los elementos que desea valorar y que se apropia de
ellos, convirtiéndolos en el referente de identidad. Dicha identidad implica, que las
personas o grupos se reconozcan históricamente en su entorno físico y social y es ese
reconocimiento permanente el que le provee un carácter activo a la identidad de la
cultura.
Molano (2013), citando a Bákula (2000), añaden que la identidad está ligada a
la historia y al patrimonio cultural. “La identidad cultural no existe sin la memoria,
sin la capacidad de reconocer el pasado, sin elementos simbólicos o referentes que le
son propios y que ayudan a construir el futuro.” (p.73) El patrimonio cultural y la
identidad no son considerados elementos estáticos, sino que constituyen entidades
que experimentan permanentes cambios, se condicionan además por factores externos
y por la retroalimentación permanente entre ambos
Por otro la identidad también puede ser entendida como una construcción
social. De acuerdo a Berger y Luckmann (1984), ésta puede explicarse como una
construcción social que nace de la reflexión entre el individuo y la sociedad.
“Constituye un elemento fundamental de la realidad subjetiva en cuanto se encuentra
en una realidad dialéctica con la sociedad y se forma por procesos sociales.” (p. 136)
Los procesos sociales que intervienen tanto en la formación como en el
mantenimiento de la identidad son determinados por la estructura social. Pero
equitativamente, las identidades derivadas del Inter juego de la conciencia del
individuo y estructura social, reaccionan a cerca de la estructura social,
conservándola, modificándola, o sencillamente transfigurándola.
Cabe agregar que, en el ámbito educativo, la identidad cultural se refleja a
través de la toma de conciencia de las diferencias y las semejanzas concernientes a las
comunidades y grupos sociales con procesos históricos similares o incluso diferentes.
La identidad de la cultura como tal puede ser entendida como un conjunto tanto de
valores y tradiciones como también de símbolos, creencias y formas de
comportamiento que actúan como un elemento que hace cohesión dentro en una
colectividad social y que actúan como sustrato para que los individuos que lo forman
puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia.
Atendiendo a lo citado por los autores, coinciden sus teorías en lo que respecta
a considerar que la construcción de la identidad implica, por un lado, cómo los
sujetos se miran a sí mismos en un grupo con relación a otro u otros grupos, pero
además tiene que ver con la forma cómo los demás, (individuos y grupos) desde
afuera los asumen con referencia a sí mismos, es decir, como las otras personas los
reconocen y les establecen una identidad. Si la identidad es construida en oposición a
los otros, las intrusiones de otras culturas implican la pérdida de autonomía y por lo
tanto la pérdida de identidad.
En este sentido, la dinámica de la autodefinición cultural implica un continuo
contacto entre culturas, pero esas relaciones culturales raramente son de igualdad.
Teniendo en cuenta que las culturas no son manifestadas aisladamente, sino que se
manifiestan en una compleja red de relaciones establecida por la incorporación de
relaciones de diversa índole como: económicas, científicas, políticas y culturales que
terminan por llevar cualquier relación entre dos culturas a una relación asimétrica
En concordancia con lo expuesto por los autores anteriormente mencionados,
las investigadoras de este estudio, están en común acuerdo con el concepto de la
identidad cultural que expresan los teórico, ya que se trata de un sentimiento de
pertenencia de una colectividad social que tiene unas características y rasgos
culturales particulares, que establecen diferencias entre resto de la colectividad y por
los que además es juzgado, valorado y apreciado. Así, la identidad cultural son los
rasgos culturales característicos de un pueblo
Resulta oportuno mencionar que, a través de la temática de la identidad
cultural, los autores hacen un aporte significativo para esta investigación por cuanto
en este estudio se busca hacer un breve recorrido sobre la evolución de los conceptos
de identidad cultural para poder hacer un análisis de las características de la perdida
de la identidad cultural de los estudiantes de 2° y 6° de los Centros Etnoeducativos
Número 4 el pasito y Nuestra Señora De Fátima del distrito de Riohacha y Manaure
2.2.1.1. Factores que intervienen en la pérdida de la identidad cultural
La pérdida de cultura se debe a la introducción de diversas culturas dentro del país,
como consecuencia de la amplia migración e inmigración, también se debe a que los
ciudadanos de ese país no reconocen su cultura (tradiciones, costumbres, etc.) lo que
genera la pérdida de identidad cultural. Dentro de esta perspectiva se consideran
como factores asociados a la perdida de la identidad cultural algunos como: el
sincretismo, la tecnología, la discriminación, el racismo, la marginación y la
migración entre otros:
2.2.1.1.1. Sincretismo
Para Gutiérrez (2014), El término «sincretismo» se utiliza como el calificativo, más o
menos especializado, que identifica las religiones de las culturas mestizas. Y así, se
convierten en términos co-extensivos los de mestizaje y sincretismo. Como en el
sincretismo, lo que caracteriza a lo mestizo es su mezcla y esta mezcla se manifiesta
en un continuo tal que es difícil, si no imposible, aislar los elementos que entran en
ella y su proporción en el conjunto general. De ahí, la prolijidad expansiva de la
terminología descriptiva de los mestizajes —que se manifiesta, durante el siglo
XVIII, en las pinturas de castas.
Como sincretismo se denomina el proceso mediante el cual se concilian o amalgaman
diferentes expresiones culturales o religiosas para conformar una nueva tradición. En
este sentido, el concepto de sincretismo ha sido empleado por la antropología
cultural para referirse al proceso mediante el cual dos tradiciones diferentes que se
ven obligadas, por alguna circunstancia histórica, a convivir durante un prolongado
periodo de tiempo, experimentan una gradual asimilación de los elementos culturales
de la otra, dando como resultado una expresión cultural nueva y única formada a
partir de la mezcla de ambas.
villalobos (2006), se conoce el proceso de mestizaje y transculturación que se
produce a partir de la unión de distintos pueblos, razas, creencias y tradiciones
culturales, y que arrojan como resultado una nueva identidad cultural híbrida,
mestiza, con características y elementos propios de todas las culturas que se
fundieron.
El sincretismo es el carácter híbrido que proviene en América Latina de fusiones y
mestizajes y se acentúa en casi todas las sociedades contemporáneas por las
complejas interrelaciones entre lo tradicional y lo moderno, lo popular y lo culto, lo
subalterno y lo hegemónico. A esa mezcla y cooparticipación de formas culturales
provenientes de diversa índole que permanecen en convivencia
Se denomina sincretismo al proceso cultural en el que dos tradiciones, doctrinas
religiosas e incluso prácticas lingüísticas se entremezclan, conciliando sus contenidos
diferentes. Generalmente se da en términos de fusión y asimilación, obteniendo así un
producto cultural totalmente nuevo, aunque con signos más o menos evidentes de los
iniciales.
El sincretismo es un mecanismo usual y fundamental en la constitución de las
culturas humanas. Se ha dado a lo largo de la Historia en diversos ámbitos,
generalmente entre las culturas o civilizaciones forzadas geográfica o históricamente
a convivir durante mucho tiempo.
En el caso de los pueblos conquistados, su cultura no es totalmente reemplazada por
la de los conquistadores, sino asimilada. Esto significa que parte de ella sobrevive
dentro de la cultura dominante, cambiándola para siempre.
2.2.1.1.2. La tecnología
De acuerdo con Robles (2003), El desarrollo tecnológico ha ido aumentando con el
tiempo, esto ha causado diferentes tipos de cambios, afectando tanto la cultura como
las relaciones interpersonales, los cuales han perjudicado a gran parte de la población,
en este caso particularmente la colombiana, ya que no todas las culturas del país se
han apegado y aceptan a estos cambios tecnológicos, quedando así en sus típicas y
antiguas costumbres, dejando de lado la llegada de la nueva tecnología y quedándose
en sus costumbres de siempre, argumentando que esta nuevas tecnologías solo van a
alejar más a las personas unas de otras, cambiando su forma de expresarse, hablar,
dirigirse hacia otros y relacionarse, provocando así una pérdida de "humanidad" y
volviendo a las personas más individualistas e inconscientes, dándole más
importancia a las cosas materiales y desechables, como aparatos tecnológicos, que a
la vida de las mismas personas.
Sin embargo, lo que no se puede negar es que la tecnología siempre va a estar ligada
a la cultura y a las relaciones interpersonales, ya que nos ha ido aportando diferentes
tipos de herramientas que nos ayudan para desarrollar distintos métodos de
supervivencia, producción, creación, adaptación, entre otros aspectos, y que nos
ayudarán a avanzar para lograr una mejor forma de transferir información y
conocimiento, obteniendo así una mayor capacidad de resiliencia, para salir de los
diferentes problemas del pasado y poder crear diferentes soluciones a problemas que
nos impedían, en el pasado, progresar hacia un futuro más actualizado: "la cultura
cambia en respuesta de la gente para adaptarse" (Robles. 2003).
Según Matos (2019), el uso sea adecuado o no de las tecnologías origina tres
grandes problemas que atentan contra la preservación de la identidad cultural,
estos son:
extranjerización de la cultura, internacionalización de los símbolos,
inundación de la cultura nacional con elementos culturales foráneos.
Los riesgos y beneficios que implica la tecnología son directamente proporcionales a
los retos y estrategias que
en materia de política cultural deben desplegarse. Corresponde, hoy, poner en
acción la creación y la participación social, tal como se expresa en las
concepciones que sobre ciencia y tecnología existen en la década
de los 90. Cada día la tecnología demanda más de nuestro tiempo y de nuestras
prioridades, por lo que distorsionan las relaciones de nuestro mundo.
De ahí, que el reto inevitable de asumir la tecnología, como forma de
organización social y parte de un sociosistema, debe mover a estrategias que
no eximan de la participación activa y creadora a nuestras universidades en
tanto factor de desarrollo tecnológico y promoción cultural, no borre el legado
cultural de nuestras sociedades autóctonas, y no permita a la comunicación
convertirse en incomunicación y desinformación.
Delgado & Loaiza (2011), las comunidades indígenas han ido evolucionando día a
día como cualquier sociedad y la aparición de las Tecnologías de Información y
Comunicación han ido influenciando rápidamente, trayendo progreso, conocimiento y
avance en cuanto al aprendizaje, sin embargo, también se han visto perjudiciales pues
mucho de sus integrantes han adoptado nuevas tendencias y/o costumbres,
desplazando así parte de su Identidad Cultural propia de su etnia.
Está demostrado que ninguna comunidad o sociedad no puede ser ajena a las nuevas
tecnologías de la información y comunicación, debido a la globalización y la
transculturación sin embargo se puede decir que estas sociedades se han dejado
influenciar por los avances tecnológicos y las nuevas tendencias de la comunicación.
Es importante resaltar que las tecnologías constituyen un medio influyente en la
pérdida de identidad cultural en la Comunidad wayuu teniendo en cuenta que sun
miembros ya no son ajenos a estos avances; considerando que desde los niños
adolescentes y adultos usan Tecnologías de información y Comunicación como el
celular, el internet, la radio, el televisor; lo que ha influenciado severamente en la
perdida de la identidad cultural si se tiene en cuenta que muchos de ellos, ya no
conservan sus vestimentas típicas, hacen uso de internet sólo para informarse, más no
para difundir su cultura, a fin de atraer visitantes con interés de desarrollar alguna
actividad turística por su diferenciación cultural. Además de ello, especialmente las
mujeres que tienen acceso a la tecnología, prefieren hacer uso de ella que dedicarse a
las labores típicas de la cultura como el tejido y la artesanía wayuu.
2.2.1.1.3. Discriminación
Para definir un acto como discriminatorio, la ley habla de la discriminación como:
Toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con
intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional y tenga por objeto o
resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el reconocimiento,
goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades, cuando se base en uno o más
de los siguientes motivos: el origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el
sexo, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, económica, de salud
o jurídica, la religión, la apariencia física, etcétera, o cualquier otro motivo. (Ley
Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (lfped)., 2014)
Por su parte, Courtis (2006), menciona el uso común del término discriminación
para referirse al uso de expresiones que lesionan moralmente, ofenden o insultan a
través de estereotipos negativos y prejuicios
La discriminación hacia otros se produce cuando hay una actitud adversa hacia una
característica particular, específica y diferente. La discriminación social se produce
cuando una persona es tratada de manera desigual o inferior como, por ejemplo, por
pertenecer a una clase social diferente o por discriminación religiosa, que es cuando
una persona es marginada por tener una religión diferente.
La causa de la discriminación se debe al temor y, por lo tanto, rechazo a las personas
que son diferentes. Esto se debe a la falta de educación ignorando el hecho que existe
una diversidad humana que debemos respetar. La discriminación lleva a
consecuencias graves contra el bienestar social generando intolerancia, violencia,
racismo y xenofobia.
La segregación y la exclusión social son también resultados graves de la
discriminación, y tienen un impacto muy negativo en la sociedad.
Ocando & Rivas (2013), La discriminación que han sentido los wayuu frente a la
cultura dominante ha influido en sus procesos de autodefinición. En este sentido, la
autodefinición ha sido consecuencia de procesos experienciales de dos tipos:
individuales (a partir de las propias realidades familiares, locales, contextuales como
individuo) y colectivos (en el sentido de mapuches urbanos, como comunidad, como
pertenecientes a un mismo pueblo).
La discriminación ha contribuido a producir o acrecentar una autoidentificación por
reacción, donde los wayuu se identifican como tales a partir de las situaciones
conflictivas vividas en sus diferentes períodos de socialización, y que se han
sustentado en características físicas, donde los wayuu, muchas veces han sido
tratados de “indio” o “salvaje” por su apariencia. La autoidentificación es sobre todo
una actitud defensiva. Desde un punto de vista individual y microsocial, wayuu en
Colombia corresponde justamente al "sentimiento", a la "conciencia de pertenencia
que manifiesta el individuo en relación a su grupo étnico" y "a la manera en como
ellos se identifican en último término, y en cómo son identificados por los wayuu ".
El proceso de diferenciación de los wayuu con los no wayuu o también llamados
arijunas se da en un contexto de relaciones no recíprocas y de desigualdades sociales
y económicas, donde estereotipos étnicos y estereotipos sociales se acercan y
aproximan. El wayuu se reconstruye como tal a pesar del contexto de "conflicto
étnico", a lo largo de un proceso de subvaloración y de discriminación que enfrenta
en el medio urbano y social.
La discriminación ha llevado a la aparición de estereotipos respecto de los indígenas
wayuu, calificándolos de “flojos, analfabetos, borrachos, violentos”, lo cual ha
influido no sólo en las relaciones interétnicas sino también en la propia
autovaloración de la identidad (pérdida de autoestima, sentimientos de inferioridad,
etc.), afectando la creencia en las propias capacidades de los wayuu, minando su
capital social, especialmente degradando algunos de sus elementos precursores como
la lengua, la cultura, la historia, etc., esta discriminación provoca que muchos wayuu
cambien sus costumbres y tradiciones para no sentirse amenazados, con todo lo que
ello involucra no solo para el individuo sino para el mismo pueblo wayuu, en
términos de debilidad.
Las diversas experiencias personales vividas por los wayuu están marcadas además
por diferentes dimensiones, que determinan las visiones que cada uno realiza de su
entorno y posición ante la vida. Las etapas escolares constituyen uno de los primeros
puntos de contacto formal con la cultura mayoritaria, y es aquí donde se producen los
primeros conflictos sobre la perdida de la identidad de la cultura wayuu y donde
comienzan a desencarnarse los factores de autoidentificación, al confrontar la realidad
presentada por los padres wayuu y la que se vive en los colegios.
Sin embargo, según los propios wayuu, esta situación ha ido cambiando a partir de la
aparición de los movimientos indígenas wayuu, que se han convertido en un espacio
para la promoción de la cultura y, en algunos casos, para la promoción de los
derechos políticos indígenas. Por lo tanto, los movimientos se convierten no sólo en
elementos aglutinadores sino que también refuerzan la identidad y permiten una
reconstrucción positiva de los procesos de autodefinición de los wayuu
2.2.1.1.4. Racismo
Marí (2009), el racismo es un determinismo que atribuye al patrimonio genético de
un grupo características intelectuales y morales, al tiempo que establece una
valoración discriminatoria entre unos grupos y otros. Según esto, habría «razas»
humanas que presentarían ciertas diferencias biológicas que podrían justificar el
dominio sobre otras «razas». Sin embargo, ahora podemos afirmar que lo que
normalmente se entiende como «raza» es simplemente un estereotipo cultural basado
en la apariencia externa y el prejuicio.
Caballero (2010), Cuando hablamos de racismo estamos hablando de un tipo de
discriminación, aquella que se produce cuando una persona o grupo de personas
siente odio hacia otras, por tener características o cualidades distintas, como el color
de piel, idioma o lugar de nacimiento. Una de las causas más comunes de las
actitudes racistas puede encontrarse en el miedo a lo diferente o a las personas que
vienen de otros países, por desconocimiento o falta de información al respecto.
Hering (2008), por toda historia, han existido muchas formas de racismo contra las
personas indígenas. Ellos no tienen mucha representación en los gobiernos, hay
estereotipos horribles pero muy comunes y generalmente no tienen el respeto que
merecen. A causa de la falta de la representación política, los problemas como la
pobreza y estándares de vida muy bajos en comunidades indígenas que muchas veces
no tienen la atención que merecen. Esta falta de representación continúa el racismo
que empezó con la colonización. Los conquistadores empezaron un sentido de
superioridad sobre las personas indígenas, que todavía existe hoy, pero ahora resulta
en los gobiernos que no tienen respeto por las comunidades indígenas.
Con la población indígena se da el Racismo etnocentrista. Este tipo de racismo está
basado en la superioridad cultural del propio grupo, por lo que este asume que otros
grupos diferentes suponen una amenaza cultural. En este tipo de racismo no hay
derecho a la igualdad y se cree que las personas que son de una raza diferente a la
propia deben someterse al grupo predominante. El rechazo de costumbres, creencias,
comportamientos, religiones o lenguas de otros grupos étnicos son actitudes
recurrentes en este tipo de racismo.
No son pocas las veces que los pueblos indígenas plantean cuestiones relacionadas
con la discriminación sistémica y del racismo directo del Estado y de sus autoridades.
Esta discriminación se manifiesta de distintas maneras, como interrogatorios
frecuentes e innecesarios por la policía, actitudes condescendientes de los maestros
hacia los alumnos o la descortesía de una recepcionista en una oficina pública. En su
expresión más extrema, estas formas de discriminación terminan en burdas
violaciones de los derechos humanos, como asesinato, violación y otras formas de
violencia o intimidación. Suele ser difícil cuantificar y verificar estas formas de
discriminación pues las autoridades simplemente no dejan constancia de ellas o no las
desglosan por origen étnico.
El racismo es el odio, rechazo o exclusión de una persona por su raza, color de piel,
origen étnico o su lengua, que le impide el goce de sus derechos humanos. Es
originado por un sentimiento irracional de superioridad de una persona sobre otra
2.2.1.1.5. Marginación
Otros autores —Kaztman (2007), entre ellos— se refieren a la marginalidad ya no
tanto en relación con la ubicación geográfica de la vivienda, sino con respecto al
mercado del trabajo y a la ubicación dentro de la estructura ocupacional. Kaztman
destaca la presencia de elementos psicológicos cuando plantea que la marginalidad,
como posición social, resulta del efecto combinado o del desajuste de tres elementos:
las metas culturales legitimadas por la cultura, que definen los estilos de vida a los
que aspira la mayoría de la población; el acceso a los medios o las oportunidades para
alcanzar tales metas, que dependen fundamentalmente de la capacidad de la economía
para absorber mano de obra en empleos productivos; y fi nalmente, la capacidad de
los individuos para aprovechar tales condiciones.
Poe su parte, Marcial (2005), La concibe también en relación con la población que no
tiene acceso a ciertos servicios sociales y urbanos como la educación, el trabajo, la
canasta básica completa, la vivienda digna, la recreación, el agua entubada y la
electricidad, entre otros. Al mismo tiempo, advierte que al denominar a este sector de
la población como marginal, se corre el riesgo de diferenciar y excluir del resto de la
sociedad, limitando las posibilidades del trabajo integral que se debe hacer con él.
Señala que, por lo general, la exclusión y el rechazo han tenido su base en la
intolerancia de un sector en el proceso de integración con individuos supuestamente
marcados por su origen, situación socioeconómica, religión, actividad laboral,
identidad, preferencia sexual, forma de vestir, gestos, características corporales,
diferencias biológicas, naturales o de crecimiento individual. Los marginales han sido
entonces las personas apartadas de la normalidad, de las características que se
deberían tener; así dejan de gozar de los beneficios de la vida social. Las mujeres, los
niños y las niñas, las personas enfermas, los pobres, los extranjeros y también quienes
se dedican a la prostitución, a la mendicidad y a la especulación, han sido
estigmatizados y limitados en el goce de sus derechos.
situación o posición en la que se encuentran grupos sociales que están al margen, pese
a su voluntad de integrarse”, y la definen también como “[...] el proceso por el cual
las personas o colectivos con mayor vulnerabilidad llegan a la exclusión social que
supone otras exclusiones previas de la educación, de la cultura, del trabajo la noción
de marginalidad asociada a un proceso complejo, con causas y consecuencias
disímiles.
Merlo & Milanese (2000), por su parte, diferencian las implicaciones psicosociales
de las psicodinámicas cuando se refieren a la marginación. Desde el primer punto de
vista plantean que una posición se define como más o menos marginal en función del
contexto. Aquí es preciso considerar la cultura de pertenencia, las representaciones
sociales más difundidas y las condiciones materiales que caracterizan la imagen de
pobreza en una sociedad determinada. Según esta perspectiva se puede estar
marginado desde el punto de vista social, pero no desde el político o cultural. La
marginalidad puede proveer una forma de identidad, una fuente de construcción de
orgullo de grupo que genera una sensación de relevancia y poder social.
2.2.1.1.6. Migración
Una de las amenazas más graves que encaran los pueblos indígenas mencionados en
la publicación es el desplazamiento de sus tierras, territorios y recursos. Sin embargo,
en muchas ocasiones se ignora de qué manera esto puede influir en las diferentes
culturas que conforman el planeta. Por ejemplo, los hijos de los migrantes suelen
abandonar sus tradiciones para adoptar los valores del nuevo país que los recibe.
Según Martell & Garay (2015), “los integrantes de algunas regiones o países
prefieren las culturas de otros, de hecho llegan a admirarlos y reconocer, a veces, que
son menores y poseedores de capacidades que un habitante común no posee” (p.3) es
por esto que las costumbres y tradiciones que son la esencia de ser de la identidad
cultural se pierden progresivamente al no ser cultivadas, por la vergüenza de sus
raíces a su vez que abandona por completo su identidad ancestral que lo define y
acepta de tal manera una cultura extraña tal como ocurre en la provincia.
Para las comunidades indígenas, el efecto de la migración ha profundizado la
vulnerabilidad en algunos casos, Sánchez (2003), afirma que la llegada de los
migrantes indígenas a las comunidades receptora provoca ciertos efectos: “a veces
son recibidos con recelo por la población local por sus diferentes costumbres y voces,
pero también por su inconfundible aspecto y su pobreza”
(p.25). Al respecto Oehmichen (2005), afirma que:
Los indígenas cuando migran se encuentran en una posición de
marginalidad, pues en ciertos aspectos son reconocidos como miembros
de la nación, y en otros son considerados como extranjeros. Son ubicados
como miembros de la nación, pero carecen de derechos específicos. En
las ciudades son incorporados como fuerza de trabajo, aunque
generalmente en ocupaciones mal pagadas y carentes de derechos
laborales. Son residentes en las ciudades, pero se les conmina a que
regresen a sus pueblos. Tienen derecho al libre tránsito, pero su presencia
en las ciudades es motivo de conflicto. Se les considera, en fin, como
extraños (p. 16)
En los proceso migratorios, los sujetos que se desplazan tienen una cultura propia que
al llegar a un nuevo espacio entran en contacto con sujetos de otras culturas, en donde
se construyen Cuche (2007), Estas nuevas elaboraciones muestran el carácter
dinámico y evolutivo de la cultura, y la migración genera transformaciones tanto en la
comunidad receptora como en la comunidad de partida.
Para construir la cultura, entre otras cosas, se requiere participar de la memoria
colectiva, que se transmite a partir de la lengua y de las prácticas tradicionales.
Cuando los migrantes reproducen las prácticas culturales en otro espacio geográfico,
su significado se reinterpreta; pero se mantienen los lazos con la comunidad de
origen, se suprimen las distancias en lo imaginario y se reconstruye la identidad de
los sujetos.
El movimiento de personas de un lugar a otro siempre ha existido, por lo que de
alguna forma es visto de forma natural, pero a veces se ignora el efecto que tiene en
la identidad de la gente que se va y en las generaciones subsecuentes. En este caso, es
con los hijos donde se presenta un mayor cambio, ya que, en lugar de adoptar las
costumbres del país de origen, asimilan las de su nuevo hogar y con ello, van
desapareciendo poco a poco las raíces y sus orígenes.
Los migrantes influenciados por una educación alienante, por el capitalismo, por los
que consideran el dinero el único valor y por falta de conciencia en relación a su
pueblo, son fáciles presas de cambios culturales rotundos; en concordancia a la
alimentación ya no prefieren los alimentos de su parroquia, en relación a la música no
les gustan escuchar músicas típicas, en relación al vestido ya no quieren poner los
vestidos de su pueblo, ya no quieren hablar la lengua materna, muchas veces incluso
sabiendo la lengua manifiestan no saberla.
2.2.1.2. Características de pérdida de identidad cultural
Según lo expuesto por Garrido (2014), la identidad cultural está caracterizada por la
influencia de forma significativa del entorno en el que se desarrolla el individuo,
también, por el contexto cultural e histórico del mismo. De acuerdo al autor, la
identidad de la cultura se subdivide en otras categorías, como la identidad individual,
colectiva y de género, entre otras. La identidad cultural de Latinoamérica se
encuentra muy marcada por el mestizaje producto del descubrimiento
De otro modo, la identidad cultural es influenciada por todas las demás
identidades; por tal motivo, cuando se refiere a este tema se le relaciona con otras
definiciones como pluricultura y multidiversidad, lo que de una u otra forma va
llevando paulatinamente a la perdida de la identidad cultural.
De igual forma, la identidad cultural se caracteriza por construir vínculos
sociales a pesar de las diferencias individuales que constituyen a cada persona. Este
concepto permite establecer parentescos dentro de una comunidad, lo que trae como
consecuencia no solo el sentimiento de pertenencia, sino también de familiaridad y
de empatía entre los miembros de otra cultura. Algunas características de la perdida
de la identidad cultural que se pueden resaltar son: la pérdida de costumbres y
tradiciones, la vergüenza por la cultura, los aprendizajes culturales deficientes y la
Implicación de la educación en la identidad cultural (Garrido, 2014)
2.2.1.2.1. Pérdida de costumbres y tradiciones wayuu
De acuerdo a la Real academia de la lengua española (RAE) (2014), “las costumbres
son una Manera habitual de actuar o comportarse, costumbre o practica tradicional de
una colectividad o lugar y tradición es la transmisión de noticias, composiciones
literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc. hecha de generación en generación.”
(p.87) En síntesis, se puede decir que el patrimonio inmaterial cultural constituye
todas las costumbres y tradiciones que una región ha obtenido a través del tiempo
para que de esta manera sean compartidas y así crear la identidad de un determinado
lugar
Para Regalado, Marín & Rodríguez (2014), en un mundo globalizado y lleno de
prejuicios la educación es un factor condicionante en la perdida de las costumbres y
tradiciones, de acuerdo con la educación que se imparte en las escuelas, como los
medios de información, propician desde sus discursos el abandono paulatino de
prácticas ancestrales estas llamadas practicas engloban desde el escuchar música
autóctona hasta la preparación de remedios caseros que son tradición para curar
enfermedades en cada familia y que son reemplazados por prácticas modernas que
destruyen las costumbres y tradiciones, según algunos docentes de escuelas, colegios
y universidades son mejores.
Ante esto, Morales & Aguilera (2015), indica que la educación impartida desde
la infancia es un punto fundamental para el arraigo de las raíces y la identificación
con sus ancestros, El reconocimiento de las costumbres y tradiciones indígenas desde
la edad inicial es fundamental para que se dé una apropiación de estas costumbres y
tradiciones por este motivo, hay que fortalecer las bases para que en la adolescencia
no se desconozcan los orígenes de los miembros de la etnia.
En este sentido, la educación juega un rol de vital importancia al momento de
impartir el conocimiento a los niños y adolescentes que son la clave principal para la
conservación de las costumbres y tradiciones, pero en la actualidad la educación que
se brinda en escuelas, colegios y universidades está saturada de conocimiento
contemporáneo, dejando atrás la sabiduría ancestral que debería ser enseñada en
asignaturas dedicadas a transmitir estos conocimientos. Actualmente, son muchas las
costumbres y tradiciones que han venido desapareciendo en la cultura del pueblo
wayuu, algunas han perdido importancia con el tiempo entre los miembros de la
comunidad, esto se debe a algunos factores que predominan en la sociedad, los cuales
afectan negativamente en la pérdida progresiva del patrimonio cultural inmaterial, por
tal motivo se hace énfasis en los siguientes:
2.2.1.2.1.1 El encierro: para Reverol (2010), se trata de un rito de transición
por el cual atraviesa la niña wayuu para convertirse en “Majayut” (Señorita). Con el
período de menstruación las jóvenes wayuu ya inician una preparación para asumir
un papel importante dentro de la comunidad y ya pueden prepararse para casarse.
Cuando esto sucede, se elabora un rancho o se dispone un lugar dentro de la vivienda
de la familia; el cual es dividido o separado del resto de la casa con una pieza de tela
blanca o una pared, donde la joven será recluida y solo tendrá contacto con mujeres,
considerando que la tradición prohíbe que la “Majayut” sea observada o caso
contrario ella vea a algún hombre.
Esta es una de las costumbres de la etnia wayuu que se ha venido desdibujando
si se tiene en cuenta que las jóvenes wayuu son las que más pierden la identidad de la
cultura, se muestran reacias al encierro y muchas veces se rebeldizan ante este, esto
se debe principalmente al ritual de corte de cabello y el adiestramiento en los
quehaceres del hogar como el tejido y la habilidad de ser mediadora en los conflictos
de la familia ya que este proceso puede durar tradicionalmente entre 1 año (12 lunas)
y 5 años.
2.2.1.2.1.2. El casamiento: luego de que la “Majayut” ha superado El
Encierro ya es apta para casarse. De acuerdo con la mitología indígena del pueblo
wayuu la ley del pago fue determinada por “Maleiwa” (dios creador), para que el
padre pueda recuperar lo que inicialmente el también pago por la madre de su hija. En
este sentido, cuando un hombre pretende a una joven wayuu se acerca a su tío
materno y se ofrece un regalo a la familia. La aceptación del regalo implica la
aprobación del novio y se negocia el pago o “Dote” que va a depender del estado
económico de los parientes del novio. En este pago colabora toda la familia, de esta
manera se manifiesta el aprecio del novio y se busca asegurar la fidelidad de la
esposa. En caso de que la mujer no cumpla con sus deberes o le sea infiel, el esposo
podrá solicitar la devolución de la “Dote” o una compensación adicional, según sea el
caso (Reverol, 2010).
Este es un hecho de suma importancia de la vida del pueblo Wayuu, que no
debe ser interpretado o juzgado desde la perspectiva del “Alijuna” ya que dentro de
la cultura Wayuu no se intenta dar un valor comercial a la mujer, sino más bien un
valor moral. Sin embargo, para otras culturas es visto de esa manera por lo que las
jóvenes sienten vergüenza de sentirse utilizadas como un objeto de valor dado que en
otras culturas en Colombia el matrimonio no se da de esta manera.
2.2.1.2.1.3. Baile wayuu La Yona: Según Reverol (2010), esta es una de las
costumbres más representativas del pueblo wayuu. La danza Yonna es celebrada por
razones especiales como una buena cosecha, la bienvenida a un visitante o el honor
de alguien. El baile se hace sobre un terreno bien despejado y plano al que se le
denomina el pioi. Participar del baile no sólo implica congregarse en sociedad, sino
que también significa acción de gracias por lo que se posee o por lo que se pretende
conseguir.
Cuando un hombre de la etnia wayuu ingresa en el círculo del baile hace un
reto a las mujeres. Una de ellas baila hasta que el hombre se canse o lo tumbe al
suelo. El hombre tiene la tarea de danzar con todas las mujeres wayuu y la cercanía
entre ellos hace referencia al agrado o disgusto, para de esta manera poder dar inicio
una relación amistosa. Luego de terminarse las fiestas es ofrecido un regalo a todas
las jóvenes y mujeres que participaron en el baile como un reconocimiento a sus
fuerzas.
La pérdida de este tradicional baile Wayuu se debe básicamente a la
introducción de otros ritmos como el ballenato, la salsa, el merengue, el reguetón y la
popular champeta en la cultura wayuu, lo que genera que especialmente a los jóvenes
wayuu no les guste participar activamente de este ritual, teniendo en cuenta que sus
gustos y preferencias se han venido inclinando gradualmente hacia otros bailes como
los mencionados anteriormente (Reverol, 2010).
2.2.1.2.2. Vergüenza por la cultura
Cotacachi (2014), Afirma que la mayoría de los pueblos indígenas han
experimentado a través de la historia una enorme presión social y política, de la
sociedad o del gobierno, que ha desincentivado el arraigo de las culturas así como
también el uso de las lenguas nativas, las vestimentas y otros elementos que forman
parte de las culturas. De igual manera la depreciación de las lenguas nativas, y en
muchos casos la vergüenza de hablar estas lenguas, y de hacer uso de los atuendos lo
que ha causado que las familias indígenas prefieran tanto uso del idioma dominante
como los atuendos de otras culturas como mecanismos de adaptación al contexto
social que también es dominante. Como resultado de esto, las nuevas generaciones se
encuentran en un proceso de olvido y perdida de su propia identidad cultural.
De acuerdo con Altamirano (2017), uno de los motivos por lo que se ha
venido perdiendo la identidad cultural es por la migración de los individuos y grupos
familiares hacia a las ciudades, en donde los jóvenes adoptan costumbres extrañas
para ellos y se avergüenzan de sus orígenes. En autor agrega que, un ejemplo de ello,
es que los jóvenes y adultos hasta cierta edad no quieren vestir los atuendos que
hacen parte de su cultura, por lo que se considera que se ha perdido la identidad en el
atuendo tradicional.
En las comunidades indígenas también se está perdiendo la hermandad
absoluta, así como la concepción cultural e ideológica propia, resultado de un proceso
histórico que ya no les importa a las nuevas generaciones. De igual modo sucede con
la lengua materna, que, por no ser un idioma como el español o inglés, que ha
trascendido las fronteras, se avergüenzan de hablarlo y, es más, niegan que lo hablen,
aunque es la lengua de su origen.
Según Espinosa (2011), las personas jóvenes son, indudablemente, la parte de
la población que se ha visto mayormente afectada por las tensiones identitarias que
genera la globalización. Ya que en los y las jóvenes se observa de manera clara una
gran tensión entre el cambio o la apertura y la conservación de la tradición de su
cultura. Las fronteras étnicas, en esta población, incluyen también el impacto que
producen los medios de comunicación y el consumo cultural masivo, que es
fomentado por la economía de libre mercado.
Ahora bien, los estereotipos que se relacionan con la población indígena wayuu
se ocasionan en un proceso de estigmatización que es trasmitida a través de la historia
y de generación en generación. Diversos períodos de la historia de esta cultura,
registran un imaginario social negativo que está basado en la inferiorización, la
humillación y la subvaloración cultural, que es relacionada siempre a la vergüenza de
los jóvenes y al retraso de la cultura wayuu.
De igual manera, la terquedad, el separatismo y la falta de razón son
imaginarios sociales que están relacionados con la resistencia del pueblo wayuu a la
asimilación cultural. Se da la aculturación entendida como el abandono de la cultura
de origen, además de la adopción y supra valoración de la cultura dominante.
(Espinosa, 2011)
2.2.1.2.3. Aprendizajes deficientes
De acuerdo con Estébanez (2005), Se asume en un primer momento que el trabajo
para el desarrollo de la identidad cultural requiere de estrategias de enseñanza que
armonicen los ritmos de aprendizaje y la diversidad cultural o particularidades
presentes en la escuela, orientando a los alumnos a estimular el autoaprendizaje a
través de un autoconocimiento de sus particularidades personales y culturales que le
permita sentirse fortalecidos para compartir y entrar en un dialogo intercultural. En
este sentido, la educación debe esforzarse al mismo tiempo por formar individuos
conscientes de sus raíces a fin de que puedan disponer de puntos de referencia que le
sirvan para ubicarse en el mundo y por enseñarles a respetar a las demás culturas,
para así, tolerar las diferencias y aprender a convivir juntos
Estébanez (2005), indica además que los estudiantes indígenas con frecuencia
se dan cuenta de que la educación que el gobierno les ofrece la promoción del
individualismo y un ambiente competitivo, en vez de modos comunitarios de vida y
cooperación. No les son enseñadas técnicas de supervivencia ni de trabajo apropiadas
para las economías indígenas, y en muchas ocasiones vuelven a sus comunidades con
una enseñanza pública que es irrelevante o inapropiada para sus necesidades. Se ven
obligados a buscar empleo en la economía nacional, lo que concluye en un círculo
vicioso de quebrantamiento social, migración de profesionales y falta de desarrollo,
sobre todo porque los empleos y los sueldos a los que aspiran muchas veces no están
en concordancia con sus logros académicos.
En este sentido, la diferencia de calidad en la educación permanece, lo que
genera bajos resultados en la educación de las etnias indígenas. Las situaciones de
extrema pobreza, así como también la exclusión y aislamiento social no son un buen
pronóstico para los programas de educación sostenibles y multiculturales que se han
destinado para la educación de los pueblos indígenas.
Por otro lado, la educación formal ha logrado entrar dentro de esta etnia y por lo
tanto se ha visto en la obligación de formar el currículo particular para esta cultura,
con el objetivo de fortificar sus costumbres y tradiciones. Es de anotar que la
educación para la población rural e indígena es muy escasa. Además, es realizada en
condiciones inadecuadas, para la garantía de un aprendizaje significativo, que
sobrepase los requerimientos particulares de la comunidad. Para un mejor
entendimiento de las condiciones en las que es producida la educación de la
comunidad Wayuu, frente a las ofrecidas en la educación occidental formal, es
importante hacer una comparación entre los contrastes de una y otra forma
educacional.
Abuchaibe & correa (2015), por su parte, resaltan que la formación Wayuu es
una formación de transmisión de saberes se le podría llamar “educación propia”. En
donde se deben resaltar aspectos que relacionan la educación con la corporeidad o
cosmovisión Wayuu, ejemplo de esto es el proceso de formación de la madre, la cual
enseña las labores y prácticas tradicionales de la cultura y la vivencia. Dentro de la
creación de una política de educación debe resaltarse la formación desde el espacio en
el cual se le entregara al individuo su formación y su integralidad como ser social. La
continuidad en la formación, es un aspecto relevante que debe evaluar la política.
Porque para el indígena wayuu la educación no empieza solo con el acto de la
escolaridad, sino parte desde la familia y el contexto de su etnia.
Es por esto que la escolaridad, y la universidad desde el contexto occidental.
En este se4ntido, la escuela debe organizar y establecer la unión con el pensamiento
de formación de la etnia wayuu con la formación tradicional. De manera que la
educación propia tenga los elementos para hacer una educación especial y diferente a
la educación tradicional, incluyendo a la educación intercultural, fortaleciendo de esta
manera la educación de la etnia wayuu y evitando que se den aprendizajes
deficientes.
2.2.1.2.4. Implicación de la educación en la identidad cultural
Para Estébanez (2005), la cultura e identidad son condiciones que requieren un
análisis profundo y una amplia discusión, pero aquí son desarrolladas sólo aquellas
implicaciones que resultan más obvias para la educación, sin intentar agotar las
posibilidades. La primera es que la cultura, tal como lo establece Estébanez lleva
implícita un proceso de aprendizaje que se desarrolla en dos dimensiones: el de
aprender y el de transmitir, todo el sistema de valores, creencias y comportamientos a
través de un idioma, que es también parte de la cultura. También se aprende
individual y socialmente, de generación en generación lo que constituye un proceso
ontogenético-filogenético.
Este proceso de aprendizaje y transmisión se da tanto en la vivencia de las
relaciones humanas como en las instituciones que tienen fines más definidos y
organizados como la escuela. De hecho, la relación entre la educación y la cultura se
evidencia desde la pedagogía antropológica de Sprenger que imagina la educación
como la “propagación de la cultura”
Igualmente, Yurén (2010), indica que el proceso de aprendizaje y transmisión
de la cultura conlleva implícitamente un sentido de desarrollo y formación. De un
lado, tiene que ver con el proceso de socialización que constituye en esencialmente el
aprendizaje de vivir y convivir del individuo con el grupo social. De igual modo,
implica el desarrollo de la personalidad y de las potencialidades y capacidades del ser
humano para realizarse y luego perfeccionarse. De igual manera, conduce a un
proceso de humanización, a través del cual el individuo perfecciona su condición
humana. Implícita también este pensamiento de formación del individuo como
construcción y configuración más allá de lo establecido por la socialización que
ninvolucraq la apropiación de normas y órdenes institucionales y la enculturación que
se refiere al lenguaje, usos, costumbres, y saberes de las culturas. En el sentido
construcción, desarrollo y formación, el hombre es un sujeto que es capaz de crear,
recrear y renovar la cultura, así como también los órdenes sociales.
Partiendo de la interpretación de la construcción de la identidad como
incorporación, las escuelas tienen la finalidad de testificar, realizar y adaptar a sus
estudiantes a los elementos fines de la cultura y de la sociedad. Es decir, la escuela se
convierte en un establecimiento que reproduce y afirma los elementos culturales y las
interacciones del grupo social. Se convierte además en el agente social que vincula la
cultura.
Dentro de esta perspectiva, el docente constituye la representación de la cultura
que enseña desde la culturalidad. Es por tanto un reproductor que busca la adaptación
del individuo, el estudiante, al sistema cultural para que realice así su propio ser. Es la
educación como reproducción cultural y social. El educador es tributario de la cultura
que transmite y hace de puente entre dos generaciones. (Yurén, 2010)
Yuren (2010), agrega que las relaciones desiguales de las culturas también
tienen muchas implicaciones. Estas relaciones conllevan dominación de una cultura
sobre otra. Acarreando como resultado de la relación desigual una digestión cultural.
En la Identidad cultural y la educación en una relación de poder y dominio, la cultura
dominante se impone y superpone mediante un proceso de asimilación que no
necesariamente es de integración, en deterioro de la cultura minoritaria.
Ahora bien, asimilación no debe confundirse con integración. La primera
involucra sumisión y una total identificación con el sistema de valores de la cultura
dominante y, por ende, el desvanecimiento de la cultura minoritaria. La integración,
por el contario hace referencia al proceso gradual a través del cual los miembros de
una colectividad se hacen participes activos de la vida cívica, económica, social y
cultural de una nación, sin que por esta razón se pierda su identidad cultural.
Presume, entonces, que se reconozca la cultura de cada grupo y la generación de
escenarios para que éstos puedan interactuar y enriquecer mutuamente su cultura, sin
que se dé la aculturación.
Por su parte Gadotti (2006), indica que la pedagogía no debe descuidar, en ninguno
de los niveles de enseñanza, la formación de valores morales, éticos, políticos y
espirituales, que con seguridad son los que asegurarán el compromiso de las nuevas
generaciones con las transformaciones sociales más justas y equitativas en los
diferentes ámbitos sociales, económicos y políticos que demanda la complejidad del
mundo actual. La nueva pedagogía crítica, renovada y profundamente humanista,
debe considerar que constituye como nunca antes un instrumento para el cambio
social latinoamericano.
Por su parte, la escuela se erige como espacio estructural e institucional de las
sociedades para reproducir su ideología y ejercer el poder.El autor, sostiene que “la
escuela se constituía en el instrumento más acabado del capitalismo para reproducir
las relaciones de producción y la ideología del sistema” (Gadotti, 2006) En tal
sentido, las tendencias actuales muestran cómo las escuelas privadas latinoamericanas
responden a una educación que se convierte en servicio y oferta del mercado pues, en
última instancia, reproducen las concepciones ideológicas capitalistas de las que son
parte y a las cuales se deben.
Para Freire (2007), la educación popular aboga por la confluencia entre los espacios
simbólicos, la vivencia, la experiencia, los aprendizajes de la cotidianidad, de las
potencialidades de cada sujeto participante desde los diferentes compromisos que
asume en la sociedad. Una concepción de la educación que acepta y legitimiza la
diferencia, la transformación del ser humano, su papel en la construcción y en la
crítica permanente de la realidad social y cultural más inmediata en la que se inscribe.
La educación popular debe ser entendida como un proceso sistemático de
participación y formación mediante la instrumentación de prácticas populares y
culturales tanto en los ámbitos públicos como privados.
En torno a esto, se hace indispensable la coherencia entre políticas culturales y
políticas educacionales, que aseguren la perdurabilidad de un enfoque integrado, en el
que educación y cultura se articulen en pos de prácticas comunes, rescatando al sujeto
con sus aprendizajes y conocimientos previos, así como con sus tradiciones populares
y culturales más diversas. En este sentido, resulta imprescindible una
conceptualización de cultura popular que movilice desde las prácticas culturales a los
sectores populares en torno a proyectos comunes, que aseguren, en última instancia,
la legitimación de identidades populares.
Dada las consideraciones expuestas por cada uno de los autores en mención se
aprecia claramente que sus conceptos están en concordancia en lo que se refiere a que
la escuela en este contexto de relaciones funciona como institución de asimilación por
medio de la cual se impone todo el sistema cultural dominante y se subordina la
cultura más débil. Parte de la premisa que las identificaciones étnicas impiden a los
estudiantes participar plenamente en la cultura nacional. Si la escuela favorece la
identificación cultural, se retrasa el crecimiento académico de los estudiantes y se
contribuye al desarrollo de las tensiones étnicas. De acuerdo con los autores, la meta
de la educación es según esta perspectiva, liberar a los estudiantes de sus
características étnicas para permitirles adquirir los valores y conductas de la cultura
dominante, aunque esto signifique debilitar o perder la identidad y la cultura
dominada.
En el mismo sentido, la influencia en la formación identitaria a partir del análisis de
la biografía del sujeto participante en el proceso educativo es la categoría que articula
esta perspectiva. Precisamente esta concepción de Freire (2007), acerca de la
biografía del individuo y de su lugar constituye una propuesta pedagógica que
incorpora al sujeto, su historia personal, sus tradiciones culturales y populares en
función de un aprendizaje apropiado desde la vivencia de los sujetos participantes en
los procesos educacionales. Se convierte así el sujeto en protagonista de su
educación.
A juicio de las investigadoras, la importancia que tiene la integración en la educación,
por medio de la cual los aprendizajes no quedan limitados al aula sino, muy por el
contrario, atraviesan las fronteras del establecimiento permitiendo que la educación
formal los prepare para desenvolverse en todos los contextos sociales. Los criterios
anteriores permiten conceptualizar el papel que ha alcanzado el pensamiento
educacional en torno a la conformación y desarrollo de la identidad cultural de las
nuevas y continuantes generaciones de jóvenes, pues el conocimiento teórico debe ser
formado para la vida, y que sea capaz de actuar creadoramente en su entorno social
donde se desarrolla.
Una vez expuestas las anteriores consideraciones, puede decirse que estos
conceptos son de gran ayuda para el desarrollo de esta investigación, ya que
proporcionan una orientación bastante clara a las investigadoras sobre el papel
que juega la educación en la identidad cultural de los pueblos y especialmente de
las comunidades indígenas ya que cuando los escolares indígenas se ven expuestos
solamente a la ideología nacional en detrimento de su ideología nativa, están en
peligro de perder parte de su identidad, su conexión con sus padres y antepasados y,
en última instancia, de quedar atrapados en tierra de nadie, lo cual los despoja de un
importante aspecto de su identidad sin que por ello lleguen a ser totalmente
asimilados por la sociedad nacional dominante.
En este sentido la tarea de la educación es fomentar una serie de valores comunes a
todas las culturas como la dignidad, el respeto, la tolerancia y la solidaridad, que
propicien la creación de un clima de respeto intercultural y que conlleven un
desarrollo local basado en la diversidad. De esta manera, la comunicación entre las
diferentes comunidades vecinas debe ser base para la construcción de las identidades
culturales de cada una de ellas.
De igual manera se debe prestar especial atención a la prevalencia de las costumbres
y tradiciones de las comunidades estudiantiles que pertenecen a comunidades
indígenas para arraigar su identidad cultural a través del fomento de una educación
que le permita tener acceso a su cultura como tal y al fortalecimiento de la misma a
través de programas y actividades educacionales que les permita involucrarse mucho
más con su cultura.
Conocer a los alumnos y conocer al educador
Esta situación demanda al docente conocer quiénes son sus alumnos, qué piensan,
qué hacen, por qué están aquí, de donde vienen, cuales son sus principales patrones
culturales, además el debe aperturarse para que el alumno lo conozca es decir “lo
primero que debe tener en cuenta el educador es que no puede desarrollarse la
enseñanza si no hay un conocimiento mutuo entre ambas personas. Ante está
necesidad, de conocer y conocerse, el educador debe dedicarle el espacio y el tiempo
necesarios”.
Conocer el entorno físico y la comunidad
La misma comunidad se convierte en un medio y fin para la enseñanza-aprendizaje de
la identidad cultural. Desde esta perspectiva, se ha tenido en cuenta lo que señalara
Delors, y posteriormente Edgar Morin en sus estudios encargados por la UNESCO
sobre la educación para un futuro sostenible: acercar a la escuela a la realidad social
en la que se encuentra enclavada es primordial, “la comunidad a la que pertenece el
individuo es un poderoso vector de educación”. Por lo tanto el docente debe
conocerla en sus distintas dimensiones.
Establecer un diálogo cultural.
“Los educadores pueden no compartir las costumbres, tradiciones o hábitos de un
grupo social. Incluso pueden descalificarlos y desaprobarlos. Pero esto supone negar
la cultura del otro y tratar de imponer los parámetros culturales del educador. Por el
contrario, la enseñanza, como relación interpersonal, debe partir del respeto mutuo. El
educador puede propiciar un diálogo cultural, que logre entramar diferentes modos de
vida, siempre respetando las diferencias, con el objetivo de un crecimiento de todos
los participantes del proceso”.
la educación formal ha logrado entrar dentro de esta etnia y por lo tanto se ha
visto en la obligación de formar el currículo particular para esta cultura, con el fin de
fortalecer sus costumbres y tradiciones.
Dentro de este currículo se encuentra enmarcada la enseñanza sobre: la
territorialidad, la cosmovisión y tradición de la cultura wayuu, la lengua wayunaiki,
el desarrollo Wayuu ( La comunidad y la legislación indígena, la constitución
nacional), artes y juegos tradicionales apropiados para los Wayuu, medicina
tradicional Wayuu y apropiada , etnociencia ( Saberes Wayuu, el entorno comentario
y natural)
2.2.2. Etnoturismo
Es el turismo especializado y dirigido que se realiza en territorios de los grupos
étnicos con fines culturales, educativos y recreativos que permite conocer los valores
culturales, forma de vida, manejo ambiental, costumbres de los grupos étnicos, así
como aspectos de su historia
Hoy en día la industria del turismo es una de las mayores generadoras de riquezas a
nivel mundial. No es una novedad saber que ha llegado a casi todos los rincones del
planeta, satisfaciendo hasta los más extravagantes gustos. Dentro de ese espectro,
existe una modalidad llamada Etnoturismo, en la cual los elementos simbólicos de
una cultura determinada se transforman en un producto comercial que se ofrece como
atracción turística.
En este sentido, Hernández & Martín (2004), conceptualizan el etnoturismo como el
viaje y visita, ecológicamente responsables, a parajes en estado relativamente natural,
a fin de “disfrutar de la naturaleza y apreciarla (así como las características étnicas o
culturales del lugar, pasadas y presentes), que promueve la conservación, surte
escasos efectos negativos y abre cauce a la participación socioeconómica, activa y
beneficiosa, de la población local.”(p.28)
Para Adams (2007), el etnoturismo es un escenario en el cual la atracción principal es
la de “conocer” otros pueblos con costumbres y formas de vida exóticas y distintas
para quienes las están presenciando. Sus operarios buscan ofrecer una autenticidad ya
elaborada y adaptada para que pueda ser objeto de consumo: “un caso donde la
tradición es negociada” (p. 309) Es decir, una oferta de productos basados en una
tradición negociada por un grupo de operadores que convierten unos elementos
históricamente reconocidos y representativos de la cultura en un producto susceptible
de ser consumido por visitantes en busca de nuevas emociones.
El etnoturismo adquiere sentido al volverse un espacio donde aglomeraciones o
pequeños grupos conformados se encuentran con esos otros, dentro de una atmósfera
ligada “al anonimato, al conformismo y a la ausencia de responsabilidades” Rossel
(1998), La oferta consiste en una diversidad étnica o racial que comparte una
comunidad que pueda servir, ya sea de anfitriona, como de atracción turística.
El etnoturismo como objeto de mercado, es aún más complejo pues además de
intercambios de objetos y servicios, posee intercambios de símbolos y de
experiencias simbólicas. De hecho el mercado de lo simbólico, es uno de sus
principales medios para consolidarse. Aún cuando ese tipo de productos representan
algo que sus consumidores difícilmente llegarían a comprender, para los anfitriones,
esos símbolos son palpables y están sumergidos en contextos culturales, que
refuerzan su identidad frente a otros. Para convertirlos en productos consumibles
tienen que descontextualizarlos y presentarlos de maneras simplificadas y
superficiales, hecho que sin embargo no implica que pierdan sus significados y
contextos para ellos mismos.
Dadas las condiciones en las que se da el intercambio en los planes etnoturísticos, el
turista no tiene acceso a ese universo porque de entrada, está recibiendo meras
representaciones -de nuevo- descontextualizadas de esa cultura. El anfitrión Wayúu
abre sus puertas y revela algunos elementos que resaltan positivamente su cultura y
que son agradables de escuchar, pues no es común que un turista pague por unas
vacaciones en las que tenga que sentir preocupaciones ajenas o hasta pensar en pasar
un mal rato. Deja de ser el Wayúu-cotidiano para ponerse en el papel de Wayúu-
modelo y por lo tanto hacer representaciones de ciertos símbolos. En ese sentido, es
auténtico como producto comercial pues cumple con todos los requisitos para que
pueda ser digerido por sus consumidores sin problema.
Mediante el análisis de diferentes elementos que componen al etnoturismo en la
Guajira y que lo identifican como un escenario en donde el atractivo reside en las
representaciones culturales de los wayúus, uno de sus mayores aportes proviene del
mercado de lo simbólico. La base del etnoturismo es precisamente la de consumir un
símbolo lo suficientemente atractivo como para incitar a un público determinado a
vivir una experiencia llena de una simbología totalmente ajena, con la esperanza vana
de poder apropiarse de algo de lo que pueda vivir allí. Al comprender la naturaleza de
esa actividad, se advierte cómo ese tipo de mercado está en todo cuanto la sociedad
occidental consume cotidianamente.
La escogencia de los símbolos a ser representados ante un público como los turistas,
por parte de sus anfitriones wayúus, depende de diversos motivos relacionados con la
duración, la estética y el fácil reconocimiento de los primeros para que sean
relacionados por los espectadores como lo “típico” del Wayúu o de su cultura. Esos
elementos por lo tanto se reducen a las manifestaciones que por años la Nación ha
encasillado dentro de lo que se denomina “folklore”: el baile de la Yonna, las
“rancherías modelo”, el friche asado, la chicha, entre otros. Del mismo modo
experiencias simbólicas ligadas a esos elementos: pasar la noche bajo las enramadas
la forma de hablar de doña Ana Pushaina, dormir en chinchorros, experimentar las
comidas típicas, bailar con los indios y por supuesto posar con ellos para la fotografía
de recuerdo. Y otras en donde aún siendo objetos materiales o “artesanías”, su valor
agregado no está en su uso sino en lo que simbolizan: las mochilas, los chinchorros,
las mucuras de barro, las mantas wayúus y demás.
2.2.2.1. Prácticas etnoturísticas
La gran necesidad de la práctica etnoturística se basa en la preservación, divulgación
e interacción de las identidades de los pueblos o razas con los visitantes.
Además, gran parte de estas poblaciones han sido marginadas por otras poblaciones y
en algunos casos hasta por los mismos gobiernos, producto de la globalización, ya
que no se ajustan a los ideales “civilizados”. (Jímenez, 2020)
Algunas actividades etnoturisticas que se realizan dentro de la cultura wayuu son:
Ranchería turística Yanama (reuniones con los mayores wayuu), artesanías Wayuu,
baile tradicional de la yonna, el senderismo, las visitas a los sitios sagrados de la
comunidad entre otras.
Según Procasur (2015)Las rancherías son la organización familiar y ancestral de la
comunidad Wayúu, espacio donde desarrollan y difunden sus expresiones culturales
en convivencia y armonía con el entorno natural. En la Guajira se han desarrollado
modelos de negocio centrado en el etnoturismo, que combina la valoración de los
activos culturales para el desarrollo de iniciativas generadoras de ingresos, con el
fortalecimiento de la formación étnica de los jóvenes a través de la etnoescuela. El
modelo etnoturístico estimula a las familias y los jóvenes, formados culturalmente
para la preservación de los rasgos materiales e inmateriales de la cultura. a
aprovechar este saber único como una oportunidad de generación de ingresos, sobre
la base de un turismo responsable y auto determinado por los principios y límites de
la cultura Wayúu.
2.2.2.1.1. Ranchería turística
Para Vásquez & Correa (1993), La ranchería turística consiste en dar un recorrido
por la tradición wayuu a través del cual se utilizan guías que les hace el recorrido
turístico a los visitantes. En primer lugar, una ranchería consiste en una agrupación de
viviendas, en las cuales habitan grupos de familias emparentadas por lazos
sanguíneos maternos. Tales vínculos tipifican a la familia Wayúu, como matrilocal,
dentro de la cual, el hombre suele ser polígamo, se ausenta periódicamente y muchas
veces definitivamente, para conformar un nuevo hogar. “Los Wayúus conforman
vecindarios y a partir de ellos una patria Wayúu (o sistema de vecindarios como
punto de referencia espacial para los apüshi (parientes uterinos) o los oupayu
(parientes uterinos del padre)”
Por lo general las rancherías turísticas pertenecen a familias Wayúu que decidieron
abrir sus puertas a los visitantes, atenderlos y hacerles una síntesis de su cultura. En
sus recorridos muestran la reafirmación de estos grupos ligada al territorio. Hablan a
cerca de la memoria de sus genealogías, también lo hacen con el territorio que
ancestralmente les ha pertenecido. Por ejemplo los cementerios son instrumentos
simbólicos para demarcar esa territorialidad. Aún cuando esos grupos se desplacen.
También cuentan a los visitantes su mitología, y hacen un recorrido colorido por sus
preciosas artesanías wayuu que incluyen la elaboración de los famosos chinchorros,
mochilas wajireñas y otros accesorios que son muy apetecidos por los turistas. Otro
lugar especial de recorrido, es el de las cocinas wayuu construcciones elaboradas con
base en el yotojoro y las columnas se componen de palos fuertes o trupillos en forma
de horqueta para encajarlos en la estructura de los techos; los fogones se ponen en el
piso. Las mujeres, encargadas de estos oficios, cocinan con carbón de leña. En
términos generales, las cocinas son amplias y no están del todo cubiertas ya sea por
sus paredes cortas como por falta parcial de techo.
Por otro lado se encuentran las enramadas, que consisten en varias columnas de
trupillos que sostenían el techo de yotojoro cuidadosamente amarrado. Su finalidad
consiste en la de mantener un espacio fresco de día y cálido durante la noche, para
guindar los chinchorros. Allí trascurren los períodos de descanso y de reunión con los
vecinos o parientes que vienen de visita. No se trata de un espacio netamente
masculino pero es uno de los más frecuentados por los hombres; también se usan para
hospedar y atender a los turistas, donde se les enseña a dormir en hamaca. (Urrego,
2005)
Las rancherías tambien incluyen algunos elementos “típicos”: como el corral para
los animales, hecho de palos secos entrecruzados donde generalmente guardan a los
chivos, Un sitio en donde se preparaba el chirrinchi, una bebida alcohólica
proveniente de la panela. El lugar cuenta con todos los elementos para su fabricación,
los tanques, los hoyos y un horno de barro. En este sitio, los guías explican a los
visitantes los procedimientos para la preparación del chirrinchi, así como las normas
bajo las cuales debe realizarse, así como también que esta actividad esta reservada
únicamente para los hombres, al igual que el cuidado de los animales entre otras.
Posteriormente se pasa al lugar “sagrado” en donde se encuentran enterrados sus
antepasados.
Una vez terminado el recorrido por la ranchería, llega el turno a la degustación del
plato típico que es el famoso “friche”, alimento compuesto de chivo asado y bollo
limpio y es acompañado por un vaso de chicha. Además de ello, se pinta los rostros
a los visitantes con una pintura cobriza utilizando un pincel “a la manera como lo
hacen los Wayúu”. El recorrido finaliza con el tradicional baile típico o danza de la
Yonna o la popular Chicha Maya. Este es un baile que no se realiza muy seguido
sino que sólo la bailan cuando se requiere, pero esta es una de las celebraciones más
representativas de la cultura wayuu.
2.2.2.1.2. Artesanías Wayuu
Una representación del patrimonio cultural de una región. Esta se encuentra cargada
de reconocimiento y respeto propio y del grupo en específico (Red Iberoamericana de
Innovación y Transferencia de Tecnología para el Fortalecimiento -, 2011). Una
actividad de transformación para la producción creativa de objetos, ya sea totalmente
a mano, o con la ayuda de herramientas manuales o incluso de medios mecánicos,
siempre que la contribución manual directa del artesano siga siendo el componente
más importante del producto acabado. La actividad se realiza a través de la estructura
funcional e imprescindible de los oficios y sus correspondientes técnicas y está
condicionada por el medio geográfico –que constituye la principal fuente de materias
primas— así como por el marco sociocultural donde se desarrolla (Carrasquilla,
2011) (Artesanias de Colombia, 2016)
Kanas es la máxima expresión del tejido wuayúu, es un arte muy antiguo,
probablemente originado en la alta Guajira. Consiste en un tejido de figuras
geométricas estilizadas, representando elementos del medio natural que rodean la
vida cotidiana del wuayúu.Entre más complejas las figuras, mayor valor adquiere la
pieza. Se teje en telar de horqueta. Cada kanas tiene un nombre y significado.
El chinchorro y la hamaca son los tejidos más representativos de la cultura Wuayúu.
Aunque el chinchorro y la hamaca tienen una misma función, a nivel de textiles
tienen diferencias marcadas; el primero es elástico y de tejido suelto y el segundo es
pesado y compacto, de un tejido paleteado. Las hamacas y chinchorros se elaboran
manualmente; una vez terminado el cuerpo central, la cabuyera, el asa o agarradera, y
el fleco se tejen por separado. La cabuyera va atada a la cabecera y el fleco es una
franja larga y angosta que cuelga de los orillos laterales del cuerpo del chinchorro.
Shei es una manta funeraria en la que envuelven y entierran a los difuntos; es
rectangular y de gran colorido, rica en dibujos de kanas. Liíra es la faja larga y
angosta que hace parte del guayuco masculino. Mantalaju es la faja que va sobre el
pellón y se ata a la silla de montar y a la cincha. Atula es una compleja técnica de
trenzado de hilos, que demanda mucha destreza y concentración. La mochila, susu o
‘lo que camina con uno’, nunca falta en la indumentaria wayúu; se teje en crochet o
ganchillo, con la fibra del maguey y el algodón.
Existen varias clases de mochila: Susuchon, que lleva el nombre colgado de la faja,
una a cada lado del guayuco; Susu, la mochila de diario, de tamaño mediano, que el
wayúu lleva a todos lados; Ainacajatu, una mochila grande donde la mujer lleva el
chinchorro, ropa y lo necesario para los viajes; Kapatera, la mochila grande del
hombre, una especie de tubo cilíndrico, con dos bocas y cordones de cierre que se
utilizan también de colgaderas.
Kattowi, una mochila de malla muy resistente y de múltiples usos, para transportar
ollas y múcuras llenas de agua.
Artesanías de Colombia (2018), Dentro de las tradiciones artesanales del pueblo
Wayúu, se encuentra la cerámica amucheque representa la unión entre los elementos
que componen el mundo (agua, aire, tierra y fuego). Se trata de una pieza de vital
importancia en la celebración de diferentes rituales que honran la presencia de la
mujer en la comunidad. La cerámica amuche, que significa múcura en lengua wayúu
(Wayuunaiki), se logra al unir dos tipos de arcilla: el barro y el polvo triturado del
casushi, una piedra blanca que se pone en el agua hasta que se vuelve maleable. Con
las manos arman múcuras, cazuelas, chocolateros, vasos, materas, floreros, ollas,
portavasos y servilleteros. La pieza se seca al sol durante cuatro horas, se gruñe para
quitar las imperfecciones, se lija y se brilla con una piedra lisa de río.
Para obtener el vinotinto con el que se pintan los objetos, utilizan una piedra roja
llamada urisha, que está compuesta por óxido de hierro. La piedra se quema en las
brasas y se tritura para conseguir un polvo que, al mezclarse con el agua, aporta el
color. Las piezas, que antes se quemaban en un hueco con estiércol de vaca, ahora
entran a un horno de gas a 1.200 grados
Después de 24 horas se sacan, se enfrían y finalmente se bañan con agua para que
queden rosadas. Sobre los objetos se dibujan distintos kanas o diseños wayúu como
“el camino de la vida”, “las marcas que deja la culebra en la arena”, “la espiral”, que
indica el sendero que deben seguir los Wayúu después de muertos, y los cachos de
ovejo, que representan la fuerza de la cultura.
Los hombres wayúu elaboran sombreros de hoja de palma, apropiados para las
jornadas de intenso sol, mantas y guaireñas o alpargatas (el calzado hecho para
resistir ingentes jornadas en la arena), entre otros. El tejido para el pueblo wuayúu es
más que una práctica cultural y herencia de sus ancestros, es una forma de concebir y
expresar la vida tal como la sienten y la desean. Un arte pensado y gozado. La
observación de sus innumerables tejidos les permite leer el espíritu que guía su acción
y pensamiento.
Las artesanías son todos los objetos que son producidos o transformados a mano o
con ayuda de herramientas rudimentarias, que permite crear elementos con valores
simbólicos, históricos y culturales, los cuales, emergen como una práctica de
mercado, propio del entorno sociocultural con fines de utilidad, son un medio de
rentabilidad complementaria a las formas de ingresos tradicionales de la comunidad
wayúu. Dicha ocupación también se establece como una de las principales
ocupaciones de la etnia. Los factores determinantes que vinculan el comercio con la
producción de artesanías, emerge ante la demanda de objetos de representación
cultural con identidad implícita de tradición en un elemento elaborado a mano. La
comercialización de piezas históricas, plantea una reciprocidad y cruce histórico y
cultural que adquiere valor social. El tejido wayúu representa una tradición indígena
[Bolsas, mochilas, chinchorros, telares funerarios, hamacas y diversos tipos de
trenzados 100% artesanal] que traen en su realización plasmada una cantidad de
trabajo social, cultural y tradicional [valor de cambio] que se hace proporcionalmente
determinada como mercancía mediante el intercambio, en un valor, un costo
económico. (Carrasquilla, 2011, pág. 23).
La industria más desarrollada en esta cultura es la textil seguida por la cerámica las
mujeres son expertas tejedoras y conservan los hermosos diseños tradicionales en los
chinchorros y en las mantas que son los trajes que usan las mujeres y las mochilas.
Tambien desarrollan numerosos objetos de utilidad tejidos con colores muy vistosos
La producción artesanal es una actividad económica complementaria en la familia, la
cual es realizada por las mujeres, cuyos productos principales son los chinchorros y
mochilas; parte de la producción es para uso en el hogar y a nivel personal, otra parte
se comercializa en las comunidades por encargos, por venta directa o en las cabeceras
municipales. Esta producción artesanal tiene una fortaleza consistente en que es un
producto que gusta y se comercializa, pero a su vez tiene una amenaza por la baja
materia prima disponible en las comunidades para elaborar los productos típicos de la
cultura, debido a la escasez de recursos económicos. Algunos hombres son artesanos,
elaboran un calzado llamado guajireñas, que también son comercializadas en
mercados locales. Los productos artesanales de hombres y mujeres dan identidad a la
etnia cultural Wayuu.
En la organización social de la cultura Wayuu, las mujeres tienen un papel muy
importante ya que a excepción de la mayoría de las etnias indígenas latinoamericanas,
gozan de numerosos privilegios reclusos a los hombres Wayuu. 60 La cultura Wayuu
es la única cultura indígena matrilineal colombiana, en el sentido que los hijos
heredan el nombre del clan maternal, además crecen y son educados en su interior. La
mujer Wayuu es por lo tanto quién transmite y supervisa la cultura indígena,
cuidando las actividades sociales, políticas y Los trabajos tradicionalmente realizados
por las mujeres Wayuu son las artesanías textiles y la cerámica, adornados con los
diseños indígenas tradicionales de la región.
Según Vásquez & Correa (1993), El ser mujer Wayuu se caracteriza principalmente
por ser tejedora. Es una labor simbólica y material: por un lado simbólica, ya que
gracias a la mujer se tejen las relaciones sociales en los grupos y por otro lado,
material porque ella es la encargada de confeccionar las hamacas, las mantas, las
mochilas. Los tejidos son un motivo de prestigio social dentro de la comunidad, ya
que la mujer pasa a ser reconocida por la calidad de los tejidos y por la tradición que
guarda con éstos. Es importante aclarar que el tejido no solamente es una labor
femenina, los hombres también realizan tejidos como por ejemplo los sombreros,
algunas mochilas y waireñas. Así mismo, los hombres son los encargados de tejer los
techos y los corrales de las casas, elaborados con madera o con elementos de la
naturaleza.
Por otro lado, los tejidos se han convertido en un aspecto importante dentro de la
comunidad Wayuu, ya que son un ingreso económico para las familias, debido a la
comercialización de estos productos. Hoy en día estos tejidos se conocen en casi todo
el mundo por sus diseños y colores, lo que ha generado una gran demanda de estos
tejidos. Se distribuyen en centros urbanos cercanos y después son vendidos por
almacenes. Estos tejidos se diferencian de los tradicionales, ya que están elaborados
con hilos industriales, lo que les da el toque “moderno”.
2.2.2.1.3. Baile la yonna
El baile tradicional Wayuu es conocido como Yonna y es realizado por una mujer
vestida con mantas largas de colores llamadas ashein. Tiene la cara pintada con una
sustancia que normalmente es extraída de árboles de la serranía Makuira. Las mujeres
están acompañadas por un hombre, quien lleva en la cabeza un karatse, que es una
especie de aro con borlas de lana de muchos colores, plumas y una especie de
taparrabo, llamado wayuco. El baile se realiza en un espacio circular (piui) y consiste
en que la mujer debe perseguir al hombre al ritmo del tambor y el hombre debe
desplazarse hacia atrás con largos pasos evitando caerse. Si el hombre se cae, la
mujer gana y si decide retirarse por el cansancio es felicitado por los demás.
Para Correa (2017), La Yonna es una manifestación cultural de múltiples
connotaciones simbólicas que mantiene dentro de la cultura guajira tres atributos
esenciales: búsqueda del equilibrio social, solidaridad colectiva y relación entre el
cosmos y el hombre. Básicamente los wayúu se reencuentran a través de este baile
que consolida y perpetúa sus tradiciones.
La Yonna o chichamaya es una de las expresiones culturales de la Guajira. Este baile
constituye la manifestación más auténtica de diversión wayuu. Su origen se remonta
hasta los tiempos mitológicos. El concepto de yonna se ha deformado tanto que
algunos lo han considerado como una danza o ritual ejecutada al compás de una
música bulliciosa de tambor, y no toma en cuenta la riqueza de su contenido.
La kasha o caja, único instrumento utilizado en esta celebración, imita los diferentes
sonidos del mundo wayúu; con su toque se inicia la celebración. A lo largo del baile
la mujer persigue al hombre al son del tambor. Ella va abriendo la manta con ambas
manos y él se desplaza hacia atrás con largos pasos evitando caerse. Finalmente
cuando ya no puede más, cae e inmediatamente ambos son reemplazados por otra
pareja.
La yonna tiene diferentes pasos por que al wayuu le ha gustado observar e imitar todo
lo que se encuentra entorno.
1. Samutkuya:paso del gallinazo
2. Mushalekuaya:paso de la caricia
3. Jayumulerkuaya:paso de la mosca
4. Karaykuaya:paso del aclaraban
5. Chocokuaya:paso del trompo
6. Jeyukuaya :paso de la hormiga
7. Petkuaya:paso de la perdiz
8. Anuwanakuaya:paso del rey del gallinazo
9. Wainpiruaikuaya:paso del pauralata
10. Wawachikuaya:paso de la torta
El baile Chichamaya se ejecuta para celebrar una serie de acontecimientos: la
recolección del grano, la abundancia de la cosecha, agradecimiento a Maleiwa, el
creador, y también, para que las siguientes cosechas sean iguales o mejores; para
presentar a las jóvenes majayur en sociedad, luego del encierro; y por alguna
revelación a través de los sueños, se le agradece a Seyúu, espíritu protector. (Correa,
2017)
La Danza Wayuu. Comúnmente llamada danza Chichamaya, la Yonna es
considerada la manifestación folclórica Colombo-Venezolana más auténtica, pues
simboliza el enorme patrimonio cultural albergado por la etnia wayúu.
Es un rito comportamental de múltiples connotaciones simbólicas que mantiene
dentro de la cultura guajira tres atributos esenciales: búsqueda del equilibrio social,
solidaridad colectiva y relación entre el cosmos y el hombre. Básicamente los wayúu
se reencuentran a través de este baile que consolida y perpetúa sus tradiciones.
2.2.2.1.4. Senderismo
palabra sendero está directamente conectada con el creciente interés de las personas
por conocer y disfrutar de entornos naturales y rurales por parte de una población
cada vez más urbana. En los tiempos más remotos se les usaba para unir poblaciones
ya sea a pie o bien usando algún animal como medio de transporte. Ahora bien, a
pesar de no presentar una gran circulación de tráfico es importante tener en cuenta
que algunos hay que recorrerlos con mucho cuidado debido a que la mayoría son
ciertamente angostos, curvos y están ubicados en zonas montañosas, lo cual hace que
se tornen muy peligrosos.
En este sentido, Drumm & Moore (2012), manifiestan que “los senderos son
caminos recorridos señalizados e interpretativos donde el visitante puede disfrutar a
pie, a caballo o en bicicleta de las actividades de excursionismo. Los senderos pueden
ser autoguiados o pueden ser explicados por un guía de naturaleza”. (P. 120). En
la actualidad y junto a otro tipos de caminos rurales, los senderos son muy usados
también para realizar prácticas deportivo turística que se conoce
como turismo activo cuyo objetivo es toparse con diversas aventuras en un entorno
natural.
Dentro de esta perspectiva, Roca (2012), manifiesta que el sendero es
un camino o senda que se caracteriza por ser muy pequeño y angosto y que se
encuentra especialmente en las zonas rurales. El objetivo principal que cumplen estos
tipos de caminos es la unión de las comunidades o poblaciones pequeñas y por lo
tanto se les considera como caminos secundarios que muchas veces, pueden no
encontrarse señalizados ni pavimentados. Esto, debido a que no presentan
una circulación muy intensa de personas, generalmente, se les recorre a pie,
motocicleta, o en bicicleta.
Por su parte Pérez; M, (2009), manifiesta que:
los senderos son, la mayoría de las veces, senderos rurales (peatonales) que, una
vez permitido comunican varias ciudades o aldeas. En la actualidad, los
caminos se convirtieron en las rutas utilizadas por los turistas para llegar a
diversos lugares de interés. Significa actividad recreativa de senderismo que se
convierte en los caminos o senderos que son generalmente aprobados y
marcados por las autoridades. El objetivo es que la gente puede disfrutar de la
naturaleza y descubrir la cultura local. (P. 35)
Una vez expuesta las consideraciones anteriores, puede decirse que los autores
concuerdan al manifestar que un sendero es un camino estrecho destinado al tránsito
de personas y que además de esto, los senderos permiten la comunicación entre los
pueblos pequeños o veredas. Consideran también que actualmente los senderos se han
convertido en rutas utilizadas por los visitantes para llegar a distintos atractivos
turísticos de las regiones; que pueden ser recorridos a pie, en animal motocicletas o
bicicletas.
Ahora bien, desde la óptica de la investigadora, los senderos son vías o sendas
que se caracterizan por ser muy pequeñas y angostas bien sea de tierra o pedregosos,
y por lo general se encuentran ubicados en las zonas rurales. Estos permiten que
exista conexión entre pueblos y vecindades, por lo tanto, deben ser considerados de
gran importancia para la ejecución de actividades que involucren el ecoturismo en los
diferentes atractivos turísticos con que cuenta una región.
De acuerdo a lo planteado, cabe resaltar que en este estudio se pretende
profundizar en la temática del ecoturismo como fuente alternativa de desarrollo
sostenible, lo cual implica que se tengan en cuenta ciertos factores que inciden para
que se dé un buen desarrollo del ecoturismo en la región, para lo cual es importante
tener presente los senderos con que cuenta la reserva forestal montes de oca siendo
uno de los atractivos de apoyo fundamental, para poder proponer estrategias de
adecuada utilización de los mismos dentro del paquete turístico que se le pueda
ofrecer a los visitantes del lugar.
La actividad más destacada es el senderismo que, además de caminatas inolvidables,
miradores panorámicos y baños de agua cristalina, le permite al visitante el contacto
con la cultura wayuu y la observación de gran variedad de flora y fauna. Existen
numerosos senderos de diferentes dificultades que se pueden hacer con un guía
autorizado y tras registrarse en el libro de visitantes. Dentro del senderismo wayuu se
dan las siguientes actividades:
Caminatas ecológicas: permite la realización de caminatas guiadas con diferentes
grados de dificultad (baja y media) para disfrutar de diferentes atractivos naturales
como miradores panorámicos, dunas, piscinas naturales y arroyos temporales.
Igualmente se ofrece la posibilidad de practicar senderismo a través de caminatas que
recorren diferentes territorios y paisajes de la alta guajira que presentan un grado de
dificultad alto, incluye varias horas de caminata, requiere buenas condiciones físicas
y experiencia en senderismo.
Observación de Aves: La región de asentamiento wayuu presenta una variedad de
especies de aves, de las cuales siete son subespecies endémicas: Guacharacha
Guajira, Cucarachero anteado, Mielero patirrojo, Mirla ventriblanca, Barranquero
coronado, Tico- Tico pinzón alidorado y vireo-verderon rastrojero. Adicionalmente,
esta es una zona importante para aves migratorias neárticas. Estas características le
confieren la distinción como Área Importante para la Conservación de las Aves
donde además se pueden apreciar los famosos flamingos rosados por los alrededores
de Mayapo. Todas estas características hacen del territorio wayuu un escenario
propicio para el avistamiento de aves.
Observación de Fauna y Flora Silvestre: Al recorrer los diferentes senderos y
caminos ecoturísticos se puede observar diferentes especies de flora asociadas al
mosaico de Cactus, tunas y Matorral espinoso en el cual predominan las cactáceas,
especies con espinas y hojas pequeñas; Bosque Ripario el cual presenta vegetación
arbustiva o arbórea exuberante con árboles de diferentes especies Bosque Seco
Tropical donde se encuentran especies como el cresta de gallo, indio desnudo, caraño,
trupillo, dividivi, olivo, algarrobo, aceituno, entre otros. Igualmente se pueden
observar diversos insectos, reptiles, anfibios tales como Allobates wayuu.
Observación del Patrimonio Cultural: La Guajira guarda escenarios de importancia
cultural para la etnia Wayuu por hacer parte de su cosmogonía y mitología, tal es el
caso de la “Piedra de Wolunka”, las dunas de Aleewolu´u y los vestigios
arqueológicos situados en el corregimiento de Siapana (rocas con pintura rupestre).
Estos sitios pueden ser visitados para conocer de primera mano los cuentos, mitos y
leyendas que recrean su historia. Por otra parte por ser un Área traslapada con
comunidades indígenas Wayuu, ofrece la posibilidad de interactuar con esta cultura
viva, conociendo y aprendiendo de su organización social clanil, artes, tradiciones y
hábitos cotidianos.
Educación Ambiental: La exuberante naturaleza del Área las exuberantes salinas y
su estado de conservación la convierten en un lugar apto para la realización de
investigación científica. Además, como en todos los lugares abiertos al turismo, aquí
se llevan a cabo actividades de educación ambiental a través de las charlas de
inducción a los visitantes, la interpretación ambiental y cultural asociada a los
diferentes recorridos ecoturísticos, reuniones comunitarias y visitas a instituciones
educativas locales.
Recorrido Santuario de flora y fauna Los Flamencos y Ranchería Wayuu: La
experiencia de viaje en el Santuario de Flora y Fauna Los Flamencos y Rancheria
Wayuu es única en Colombia. El escenario donde se lleva a cabo el recorrido goza
de gran variedad de fauna y paisaje, en donde se destacan los flamencos rosados,
las tortugas marinas, aves exóticas, chivos entre otros. Estos ecosistemas están
compuestos de bosque tropical seco, manglares, y lagunas costeras en una zona
desértica. Se puede conocer estos espacios naturales y aprender de su importancia
de conservación acompañado por un guía wayuu experto.
En esta región de la Guajira durante la experiencia en Los Flamencos y Ranchería
Wayuu, es posible sentir la magia de la naturaleza desde un cayuco (barca de una
sola pieza de madera) movida por los constantes vientos de la sierra y el mar, así
como conocer las insólitas rancherías construidas en barro y yotojoro (corazón del
cactus). También se puede descubrir la forma de vida, costumbres y tradiciones de
la cultura Wayuu. Desde sus coloridas artesanías y vestuarios hasta su mitología
relacionada con aves y la naturaleza.
2.2.2.1.5. Visitas a los sitios sagrados de la comunidad
Cementerios
Según Chacín (2016), los cementerios son lugares sagrados para el pueblo wayuu,
porque allí reposan sus familiares difuntos, mientras que su alma va a un lugar
sagrado, al lugar destinado por Ma’leiwa (Dios). El alma se encuentra con los
parientes muertos donde comparte los sucesos vividos en la tierra. Los wayuu creen
en sus muertos, le rinden honores. Los restos son cuidados por la familia de línea
materna. Cada clan tiene su propio cementerio.
EL lugar “sagrado” es en donde se encuentran enterrados los antepasados de la
comunidad wayuu. en este aquí se habla a los visitantes sobre la importancia del
sitio, donde los wayuu envuelven a sus muertos en sus chinchorros y los entierran en
un sitio específico, y a los niños los entierran en el lugar en donde yace algún adulto
pues de otra forma, la familia del pequeño no puede tener más hijos y prosperar; es
fundamental que esten cerca los unos de los otros. El lugar está rodeado con una
cerca de palos entrecruzados que representa la continuidad de la vida, porque de los
palos puede volver a crecer un árbol, una rama, y así mismo más hijos y más hijas. En
cambio, al usar cemento, ese proceso no puede continuar pues del cemento, no nace
nada.
Para Perrin (1980), La muerte también se constituye en un elemento esencial y
significativo en la cultura wayúu. Ellos consideran que después de la muerte la
persona va a Jepirá, lugar ubicado en el cabo de la Vela; el cual es concebido como
un sitio donde reina la felicidad y se descansa hasta el segundo velorio, cuando se
exhuman los restos para enterrarlos en un lugar definitivo, desde donde el fallecido
emprenderá el camino hacia la eternidad (Perrin, 1980).
Viaje por Jepirra
Jepirra se encuentra ubicado en la orilla del mar Caribe, al pie del cerro Kamaichi, es
conocido con el nombre de El Cavo de Vela.
Según Mejía (2009), Es un lugar sagrado que encierra muchos misterios y constituye
el paraíso terrenal donde reposan las almas de los Wayuu. Cuando las personas
mueren, se van con todas las pertenecías, tales como animales, joyas, utensilios de
cocinas y todo lo que en vida les perteneció. Es por eso que cuando muere un Wayuu,
no lo lloran inmediatamente después de fallecer, sino que lo dejan encerrado solo por
unas horas, esto con el fin de tener suficiente tiempo para alistarse a recoger sus
pertenencias, para pasar a una segunda vida. Cuando lo llevan a la tumba le preparan
avíos, como Tulu`jashi60, bollos y chicha. Tabaco, ron y todo lo que le gustaba en
vida se lo acomodan en un Kattoli61, ya que el viaje es largo para llegar a Jepirra, de
lo contrario el difunto reclama sus pertenencias a través de sueños.
Según relatos de algunos ancianos que viven en las zonas aledañas de Jepirra, han
dado testimonios de que al caer la tarde han tenido la oportunidad de escuchar ruidos,
mugidos de vacas, murmullos de personas, risas y llantos de niños, como también
ladridos de perros, risas de señoritas y ruidos como si estuvieran ordeñando vacas.
Cuando muere un Wayuu, pasa a vivir la segunda vida en Jepirra, con todo los
animales que se sacrificaron en el velorio, pero el espíritu se convierte en Yulu`ja que
de día se transforma en lagartijas, culebras, tuqueques63 y de noche vive como los
seres humanos. Los espíritus salen a cazar el espíritu de los vivos; para los Wayuu,
cuando una persona viva duerme, el cuerpo queda solo y el espíritu sale a recorrer
diversos sitios, entonces el espíritu de los vivos cuando se encuentran con el de los
muertos los caza y los mata, a veces resultan heridos, y el Wayuu cuando despierta
siente malestar y con el cuerpo adolorido, producto del dardo de Yulu’ja (Chacín,
2016)
Serranía de Macuira
Chacín (2016), sitio sagrado de la mitología Wayúu con una visita al Chorro de
Ipakiwou, donde está el Paredón Rocoso escenario de la leyenda de la Princesa
Macuira, que al ser convertida en roca llora eternamente, formando pequeñas lagunas
de agua cristalina.
Ilustración 1:El médano Fuente: Fontalvo 2010
El Medano de Aleewalu’u, es un lugar sagrado y ceremonial para la mitología
Wayúu, se trata de un bloque de arenas que el viento transporta a las serranías. Es en
este sitio donde Mareiwa, el espíritu creador, formó a su pueblo. El Cerro
Aleewalu’u, está ubicado en la parte baja del cerro de Iitojut, en la Serranía de La
Macuira, hacia el Oeste de Nazareth. Se le da este nombre, porque a este lugar llegan
las personas que son amigas, los enamorados y todas aquellas que quieran disfrutar de
un paseo de maravillas en este tierno lugar. Aleewalu’u proviene de la palabra
aleewaa, que tradicionalmente traduce amistad, quererse mutuamente.
Cerca a El Medano está la piedra de Wolunka, lugar en el que según el mito Wayúu
de la vagina dentada, la joven Wolunka recibió una flecha luego de que unos
muchachos la vieran desnuda y dispararan a su vagina que exhibía unos dientes,
luego de esto la joven cayó en la piedra sangrando, dando origen a la primera
menstruación de la mujer Wayúu. (Chacín, 2016)
La forma ideal de terminar tu recorrido mitológico por La Serranía de Macuira es un
lugar sagrado Wayúu: Kalal, un hermoso nacimiento de agua donde habita Pulowi, el
espíritu de la naturaleza.
Ilustración 2: piedra de Wolunka: Fuente: Fontalvo 2010
Taluwayuupana-Ipa Pulaska (la piedra del destino)
En Taluwayuupana cerca de Punta Espada en lo más septentrional de la Península de
La Guajira, se encuentra una piedra que continúa atrayendo la curiosidad de mucha
gente, tanto wayuu como los alijuna (no indígena) que visitan este lugar misterioso.
La cavidad presenta dos orificios, uno de entrada y otro de salida, según los logros de
la persona al atravesarla, se predice la duración de su existencia. Si la persona logra
atravesar con facilidad, aunque sea de contextura gruesa, tendrá larga vida, mas para
el que no logra atravesar su cuerpo totalmente, su muerte está próxima. Las personas
que alcanzan entrar hasta la mitad del cuerpo vivirán medio año y los que entran hasta
las piernas, les esperan una vida de tres o cuatro años. (Chacín, 2016)
Los nativos del lugar pudieron confirmar que la piedra del destino se había convertido
en hogar de Püloui, que aún encierra muchos misterios. Cuando se acerca la estación
lluviosa, la piedra arroja relámpagos y truenos. Es una piedra que tiene una entrada y
una salida en forma de una pequeña cueva. Se encuentra en punta espada, parte de la
Alta Guajira y está en medio del desierto. Recibe este nombre porque ciertamente es
sagrada y misteriosa; a las personas que entran allí les dice su destino y su futuro en
este mundo. Muchas de las personas que han entrado allí y la conocen, comentan que
tiene una abertura a la entrada y a la salida es estrecha; pero si la persona es delgada o
robusta puede salir siempre y cuando su destino sea tener poco tiempo de vida, o lo
contrario, más vida por delante. Esta forma de saber nuestro futuro por medio de esta
piedra misteriosa ha sido algo concebido desde la misma naturaleza, que el hombre.
(Chacín, 2016)
Piedras sagradas de Aalasü
Aalasü se encuentra ubicado en el Corregimiento de Siapana, Alta Guajira
colombiana, donde existe una piedra grabada, conformando un conjunto de signos y
figuras jeroglíficos (jeerü), talladas en varias rocas que representa los distintos clanes
o linajes de familias wayuu. Estas piedras se halla situado al pie del cerro Wasatu’ulu
rodeado de cactus, tunas, cujíes y sus espinas se alzan como millones de puñales. El
cerro emerge sobre un montón de piedras grises. Tras las piedras se ven la presencia
de víboras venenosas, cuevas de zorros, reptiles y otras alimañas. (Chacín, 2016)
Anteriormente, después de fuertes inviernos, se observaba la presencia de botijas o
múcuras que contienen los osarios de los primeros pobladores que murieron durante
las epidemias, el tiempo y el sol se lamieron todo, sólo quedó el color amarillento de
los restos. Son numerosos los relatos de los ancianos sobre esta piedra que desde hace
muchos años ha sido visitada por antropólogos, investigadores y estudiosos de
diferentes nacionalidades.
La mitología wayuu afirma que fue Ma’leiwa (Dios), en un tiempo muy remoto se
bajó en ese lugar, venía montado sobre un caballo blanco y luego junto con sus
acompañantes, grabaron sobre la gran piedra los símbolos de cada clan wayuu: Los
Ipuana, los Juusayuu, los Sapuana, los Epieyuu, los Püshaina, los Siijona, los
Epinayuu... de allí cada clan tomó su símbolo totémico para herrar sus ganados para
señalar la procedencia de su parentela, sus tejidos y cerámicas. A cada clan Ma´leiwa
le asignó su animal símbolo, pues fueron los animales la generación que antecedió a
la generación de los humanos, los wayuu. (Chacín, 2016)