MASTER EN ALTO RENDIMIENTO DEPORTIVO
CAPITULO 7
GENERALIDADES SOBRE LA
PROGRAMACIÓN DEL
ENTRENAMIENTO PARA
DEPORTES DE RESISTENCIA
CÍCLICOS
MODULO 2.5
PROGRAMACIÓN DEL ENTRENAMIENTO
DE LA RESISTENCIA
D. FERNANDO NAVARRO VALDIVIELSO
D. MARIANO GARCÍA-VERDUGO DELMAS
CAPITULO 7.-
GENERALIDADES SOBRE LA PROGRAMACIÓN DEL
ENTRENAMIENTO PARA DEPORTES DE RESISTENCIA
CÍCLICOS
La programación del entrenamiento para deportes de resistencia cíclicos debe cubrir
una gran variedad de aspectos. Es necesario conocer las características de cada
deporte. Se precisa centrarse en la duración de la competición, ver las necesidades del
entrenamiento, conocimiento de los componentes que determinan el rendimiento en la
especialidad y los niveles de desarrollo de las diferentes capacidades y
subcapacidades a entrenar.
Una vez definidas la clasificación, las zonas, los componentes del entrenamiento
correspondientes a las diferentes capacidades, resulta más sencillo el proceso de
programación para estos deportes.
La planificación de los deportes de resistencia, viene evolucionando de forma constante.
Desde los planteamientos de Matveyev(1977) hasta las actuales se observan tendencias
que pueden dar una idea aproximada de hacia dónde se dirige el entrenamiento en
deportes de resistencia cíclicos, así como ciertos aspectos que cada vez son más
determinantes del éxito.
La resistencia está presente en cualquier deporte de resistencia cíclico que supere los 8
seg de esfuerzo.
Un corredor de 100 m., pese a que su esfuerzo dura apenas 10 seg., tiene serias
dificultades para mantener la velocidad, durante el último tercio de carrera. Esta
velocidad disminuye por una serie de circunstancias, de las que citamos algunas y que
son siempre consecuencia de los problemas acarreados por la fatiga:
Descenso de la amplitud de zancada, por deterioro de la resistencia de fuerza
Descenso de la frecuencia de pasos, por fatiga neuromuscular.
Dificultades para mantener la técnica de carrera, por deterioro de la fuerza y de las
capacidades coordinativas.
Todos estos efectos, se producen como consecuencia de la fatiga y a saber la mejor
manera de soportar y retardar la fatiga, es mediante el entrenamiento de la resistencia,
en cualquiera de sus niveles.
La problemática actual
El proceso de planificación y programación, cada vez resulta más complejo. Son
muchas las circunstancias por las que el proceso se ve influido y que deberán tenerse en
cuenta si se pretende que las planificaciones y programaciones permitan alcanzar
objetivos en el alto rendimiento:
Los deportistas se han profesionalizado y se ven constantemente presionados, por
diversas circunstancias a competir en los momentos más inoportunos.
Cada vez se tiende a competir en más ocasiones ya que el deportista necesita sacar
rendimiento económico a su corta carrera deportiva.
Las cargas han llegado a niveles sea cual sea sus variables (volumen, cantidad y/o
densidad) en las que difícilmente se puede seguir incrementando entrenamiento.
Esto conlleva a la situación que a través del aumento de dichas cargas no pueda
avanzarse en demasía ya que se está llegando a límites difícilmente superables.
Por todo ello las posibilidades de seguir avanzando (por medios legales) se vienen
ciñendo a los siguientes apartados:
Un mayor y más estricto control del entrenamiento.
Una mejor organización de las cargas en todo el proceso.
Mejores y mas ajustadas planificaciones y programaciones.
7.1. CLASIFICACIÓN DE LOS DEPORTES DE RESISTENCIA CÍCLICOS
EN FUNCIÓN DE SU DURACIÓN.
En la bibliografía, se pueden encontrar diferentes clasificaciones. La mayoría de éstas se
atienen a diferentes criterios (tiempo, substratos energéticos, etc.). En este módulo se
propone una clasificación basada en criterios expuestos en el capítulo 1. Dicha
clasificación se ha establecido en función de la zona y/o subzonas de mayor incidencia.
En la tabla 7.1 se expone la clasificación en la que se han contemplado un total de 7
grupos de especialidades. Debe tenerse muy en cuenta que las especialidades se han
agrupado de acuerdo con la duración del esfuerzo en competición, lo que no quiere
decir que esas zonas de influencia tengan relación con lo que supone el entrenamiento.
Más adelante se contempla esto y se verá que para cada uno de los niveles (básico,
específico, competitivo y regenerativo) se corresponderán zonas y subzonas diferentes.
Tabla 7. 1.- Clasificación de deportes de resistencia cíclicos en función de la duración del
esfuerzo en competición y su zona de mayor influencia. (Gª-Verdugo, 2007). Modificado.
Así pues, en la clasificación se proponen los siguientes apartados:
Resistencia de duración muy corta (RDMC): De 8 a 20”. Se ha considerado que en
tiempos inferiores no se contempla apenas el concepto de resistencia. Se toma por
límite teórico el momento de depleción de los fosfágenos.
Resistencia de duración corta (RDC): de 20” a 90”. Se toma por límite el momento
aproximado en que pierde protagonismo el la vía anaeróbica láctica y se comienza a
producir la inflexión con el metabolimo aeróbico.
Resistencia de duración Media (RDM).
o Resistencia de Duración Media I (RDM I). De 90” a 3 min. Se consideran en
esta apartados los esfuerzos que reparten el protagonismo repartido entre ambas
vías anaeróbica láctica y aeróbica.
o Resistencia de duración media II (RDM II): De 3 a 8 min. Se toma por límite el
momento aproximado en que no se puede mantener las prestaciones
provenientes del VO2 max.
Resistencia de duración larga (RDL)
o Resistencia de duración larga I (RDL I): De 8 a 30 min. Se considera como
límite el momento en el que se pueden mantener esfuerzos a umbral anaeróbico.
o Resistencia de duración larga II (RDL II): De 30 a 90 min. Se consideran
aquellos esfuerzos aeróbicos en los que el substrato predominante origen de la
energía es el glucógeno.
o Resistencia de duración larga III (RDL III): A partir de 90 min. Se consideran
aquellos esfuerzos en los que el protagonismo de la energía proviene tando del
glucógeno como de los lípidos.
o Resistencia de larga duración IV (RLD IV): Se podría contemplar un apartado
más correspondiente a esfuerzos a partir de 2 horas en los cuales serían los
lípidos el substrato predominante.
En la figura 7.1 se exponen todas las especialidades de resistencia para deportes
cíclicos de acuerdo con la zona y/o subzona predominantes y su duración.
Figura 7. 1.- Clasificación de especialidades de deportes de resistencia cíclicos y su ubicación
aproximada en las zonas/subzonas de mayor incidencia. La clasificación se ha establecido
exclusivamente teniendo en cuenta la duración de la competición.
En los tiempos actuales, para llegar al máximo rendimiento en cualquier modalidad
deportiva se requiere de grandes y prolongadas cargas de entrenamiento.
Por ello, no se puede caer en la simplicidad de pensar que aunque se trate de deportes de
resistencia de media, corta o muy corta duración, haya que obviar las grandes
cantidades de entrenamiento.
Por ejemplo, sabemos que un corredor de 800 metros en muchas ocasiones deberá
realizar carrera continua o entrenamientos interválicos prolongados, o un velocista que
deberá estar 3 o 4 horas entrenando en un gimnasio.
Igualmente, se da el caso que en el entrenamiento de disciplinas de RDL, se utilizan
sesiones y métodos de entrenamiento de duración corta o media. El corredor de 10.000
metros deberá realizar trabajo de velocidad o de fuerza especial, en ciertas etapas de la
temporada.
Así pues, pese a tratarse de deportes de corta duración, las zonas de intensidad de
entrenamiento pueden y de hecho, sobrepasan los límites de la clasificación ya expuesta.
7.2. DIRECTRICES GENERALES PARA LA PROGRAMACIÓN DEL
ENTRENAMIENTO EN DEPORTES DE RESISTENCIA CÍCLICOS
La tendencia actual sobre las planificaciones y programaciones del entrenamiento en
deportes de resistencia, viene determinada por una serie de puntos:
Planificación perfectamente estructurada a corto, medio y largo plazo.
Una selección coherente de las competiciones secundarias en el calendario que
permitan servirse de ellas en vez de que interfieran en la preparación.
Trabajar al “límite” individual de los sistemas en ciertas ocasiones, lo que requiere
un riguroso control médico y el soporte de una salud óptima del deportista, mediante
aporte de ayudas ergogénicas y de recuperación.(Reib, 1995).
Mayor aplicación de cargas específicas y mayores concentraciones de estas.
Aumento de la posibilidad de asimilación de cargas crecientes a lo largo del tiempo.
Las corredoras chinas en los años 90 (sin entrar en otros temas extradeportivos)
entrenaban entre 30-40 Km. diarios y mejoraron sus rendimientos desde 1.500 hasta
maratón. Los corredores de Kenia entrenan entre 3 y 5 horas diarias en algunos
momentos de la temporada.
Cada vez más entrenamiento en altitud o en condiciones especiales, más tiempo y
más frecuentemente, para lo cual habrá que estudiar individualmente al deportista y
los efectos que a este le produce el entrenamiento en dichas estancias. De todas
formas nunca se deberá realizar una estancia en altura si esta no permite realizar las
mismas cargas en volumen e intensidad que el que se habría programado para el
nivel del mar (Terrados, 2000).
La creciente importancia a los procesos de regeneración ayudando la aceleración de
estos por medios físicos, médicos, etc.
La importante disminución en las pausas entre esfuerzos en los entrenamientos y de
forma activa, nunca en reposo.
El exhaustivo control del entrenamiento tanto en cuanto a lo programado cuanto a lo
realizado y como consecuencia una rigurosa cuantificación del entrenamiento.
El incremento de la cantidad e intensidad del entrenamiento.
Inclusión creciente del trabajo de resistencia de fuerza dentro, de los objetivos
específicos, con aproximación al modelo competitivo e incidencia en la vía
metabólica, objetivo del momento de la periodización.
El establecimiento de concentraciones periódicas en condiciones óptimas de
entrenamiento que permitan realizar trabajos altamente exigentes.
En líneas generales una cada vez más ajustada y exhaustiva organización de las
cargas del entrenamiento (ya citado al principio de este capítulo).
7.3. NIVELES DE ENTRENAMIENTO DE LAS CAPACIDADES
CONDICIONALES PARA DEPORTES DE RESISTENCIA CÍCLICOS
EN RELACIÓN CON LAS ZONAS DE ENTRENAMIENTO.
Para acercarse a una mejor organización de las cargas de entrenamiento, citado
anteriormente y que se refiere a la mejor organización de las cargas, puede ayudar
considerablemente el modelo de entrenamiento basado en los niveles que se tratan en
este módulo.
En el capítulo 1 se ha visto que para cada capacidad existen cuatro posibilidades de
orientar el entrenamiento y que hemos denominado niveles de entrenamiento (básico,
específico, competitivo y regenerativo). No obstante, los contenidos de entrenamiento
incluidos en cada uno de estos niveles diferirán de unas especialidades deportivas a
otras en función de sus demandas principales de rendimiento. Así, es posible que
determinados contenidos que hayamos determinado como básicos para una
especialidad, lo sean del nivel específico, o incluso competitivo, para otros
Por ello, para una correcta programación, es preciso determinar los componentes de
entrenamiento que se atribuyen a cada uno de estos niveles para cada capacidad y para
cada especialidad.
En al figura 7.2 se presentan los contenidos de entrenamiento (en este caso definidos
por las zonas de entrenamiento) que se relacionarían fundamentalmente con los niveles
de entrenamiento para cada una de las especialidades, definidas en función del tiempo
de duración en la competición, así como las zonas de entrenamiento de mayor
influencia.
Figura 7. 2.- Ubicación de los niveles de entrenamiento en relación con las zonas de
entrenamiento. B.- Nivel básico; E.- Nivel específico; C.- Nivel competitivo; R.- Nivel
regenerativo.
A la hora de entrenar cualquier tipo de resistencia o alguna capacidad (bien sea
resistencia a la fuerza, a la velocidad o a la técnica deberían entrenarse a potencias que
hagan que las cargas incidan en las zonas o subzonas correspondientes. En la figura 7.3
se expone un ejemplo de orientación de los niveles de entrenamiento para
especialidades de resistencia de duración media II (RDM II).
En líneas generales, las capacidades deben ser contempladas desde una relación con la
resistencia. De esta forma es obvio que trabajando mediante determinado número de
repeticiones, con cualquier carga que implique aplicaciones de fuerza, velocidad o de
técnica, se estará incidiendo en la resistencia de manera directa y se estará exigiendo
una cantidad de ATP en unidad de tiempo.
Figura 7. 3.- Ejemplo de organización de los niveles de entrenamiento para deportes de
resistencia de duración media II (RDM II) y sus zonas de incidencia.
7.3.1. Directrices generales para el entrenamiento de resistencia de fuerza
Para muchos autores, la fuerza es la capacidad condicional exclusiva, el resto de las
capacidades no dejan de ser una serie de manifestaciones de la fuerza. Está presente en
la mayoría de los deportes y los deportes de resistencia cíclicos no son una excepción.
La manera en que se manifiesta la fuerza, así como la carga a vencer, influyen
directamente en la cantidad de energía que se precisa por unidad de tiempo. Así pues
una repetición máxima exigirá la máxima cantidad de ATP mientras que una carrera
continua lo hará en cantidades muy inferiores. Esto induce a pensar que según se
manifieste la fuerza, las cargas incidirán en una u otra zona de entrenamiento.
La fuerza ha sido clasificada desde muchos puntos de vista. Entre ellas, las más utilizadas
son las que parten de sus manifestaciones. Estas clasificaciones pueden ser atomizadas
hasta niveles que hacen incluso que se produzcan confusiones. En este libro (que no trata
de profundizar en el entrenamiento de fuerza, sino en el correspondiente a la resistencia) se
propone una clasificación simplificada, tomando como modelo la propuesta por Carlo
Vitori (Vitori, 1988), modificada posteriormente por G.Badillo y Gorostiaga, (G.Badillo y
Gorostiaga, 1995) (figura 7.4).
Figura 7. 4.- Clasificación de manifestaciones de fuerza según el modelo de G.Badillo y
Gorostiaga, (1996). Modificado en García-Verdugo (2007).
La fuerza puede relacionarse con la resistencia a vencer, con la velocidad de ejecución
y con la duración. Cuando se realiza un ejercicio de fuerza, las intensidades pueden ser
máximas. Esto es debido, a la carga a vencer o a la velocidad de ejecución. En cada
caso, se manifiesta de formas determinadas que afectan a los procesos neuromusculares.
Si estas manifestaciones son prolongadas (resistencia) se ven implicados los procesos
bioenergéticos (figura 7.5).
Figura 7. 5.- Manifestaciones de la fuerza en relación con la resistencia a vencer, la velocidad
de contracción y la duración del esfuerzo. Bosco, (2000). Modificado.
En la figura 7.5 se aprecia que las manifestaciones de la fuerza siempre que se realicen
a intensidades máximas, bien sea de carga o de velocidad, inciden en procesos neurales
o energéticos máximos si están referidos a la relación energía/tiempo. Todas estas
manifestaciones van a incidir en la zona 9 de entrenamiento (aláctica intensiva) y que a
nivel energético reclamarán el ATP libre y las fosfocreatina, ambos de manera
prioritaria).
A los porcentajes de esas intensidades máximas se les identifica en términos relativos
(fuerza relativa) como porcentajes a los que se puede mantener en el tiempo o que
admiten más o menos repeticiones en función de la resistencia. Por lo tanto, la
resistencia a la fuerza viene siendo la capacidad de mantener en el tiempo un porcentaje
determinado de una carga máxima, o de permitir un número de repeticiones de ese
porcentaje.
En consecuencia, dependiendo de la intensidad con la que se aplican estos porcentajes,
las cargas correspondientes a la fuerza podrán reclamar prestaciones metabólicas
determinadas e incidir en unas zonas u otras. Estos conceptos permiten determinar la
dirección de la progresión en el entrenamiento de fuerza aplicado a deportes cíclicos de
resistencia (figura 7.6).
Figura 7. 6.- Dirección del entrenamiento del trabajo para mejora de las manifestaciones de la
fuerza y su resistencia. Modificado deGarcía-Verdugo (2007)
Secuenciación del trabajo de fuerza en relación con el trabajo específico de los
deportes ciclicos de resistencia
La posibilidad de simultanear el trabajo de fuerza y el de resistencia no resulta sencilla.
En aquellos casos en los que fuese necesario aproximarlos en el tiempo tampoco resulta
del todo compatible. No obstante, la incompatibilidad puede ser mitigada, siempre y
cuando, se secuencie correctamente o se separen las tareas de la manera adecuada. Por
ello, al principio de una periodización, es recomendable incidir más hacia la fuerza para
ir dejando paso a la resistencia específica. Esto debería cumplirse hasta el momento de
la obtención del máximo rendimiento (microciclo de competición). En este momento, el
trabajo de fuerza pasaría a cubrir los objetivos de mantenimiento.
En la figura 7.7 se expone la secuenciación de los contenidos del entrenamiento de
fuerza a lo largo de un macrociclo. Aquí se han englobado todas las manifestaciones de
la fuerza trabajadas a su máxima intensidad dentro del concepto de fuerza pura. En el
concepto de resistencia de fuerza se engloban todos los trabajos correspondientes a
porcentajes de la fuerza pura mantenidos. Por último, se pasaría a la resistencia
específica.
Figura 7. 7.- Secuenciación de trabajos de resistencia a las manifestaciones de fuerza y de
resistencia específica para deportes de resistencia cíclicos. Por norma general, se propone el
siguiente orden secuencial: primero aumentar la resistencia de fuerza y seguidamente,
manteniendo ésta, pasar al entrenamiento de resistencia específica de la especialidad deportiva.
7.3.2. Directrices generales para el entrenamiento de velocidad
Es sabido que la velocidad, en muchas de sus manifestaciones depende directamente de
la fuerza por lo que no resulta fácil separar ambas. No obstante, para poderla estudiar es
por lo que se plantea por separado.
Si un velocista recorre la distancia de 100 metros en 10 segundos, la velocidad vendría
referida al espacio recorrido en un tiempo determinado. En este caso, se trataría de
velocidad de desplazamiento. Ésta, desde el punto de vista de la física se determina
mediante la fórmula V=S/T (velocidad, igual al espacio dividido por el tiempo). Pero
desde el punto de vista del deporte, el concepto de velocidad resulta más complejo. El
velocista no se desplaza como consecuencia de la acción de un solo “motor”.
Si se analiza la carrera de 100 metros, esos 10 segundos son el resultado de la velocidad
media. Ya que se compone de diferentes velocidades instantáneas que pasan por
diversas fases.
Si se observa la figura 7.8 que corresponde al perfil de una carrera de 100 metros lisos,
se aprecian diferentes fases. En cada una de ellas, es distinta la velocidad, como
consecuencia de la variación de los parámetros de frecuencia de pasos (nº de pasos en
unidad de tiempo) y de la longitud de estos (distancia entre dos apoyos). Así pues, si se
divide la carrera en 4 fases de 25 metros aparecen desviaciones de las diferentes
variables que afectan a la velocidad:
Fase A (de 0 a 25) m: Aceleración rápida. La velocidad con la que se desplaza el
corredor parte de una situación estática (V=0) y aumenta de forma muy rápida,
merced a una fuerte aceleración. Esta aceleración es debida a que, tanto la
frecuencia de pasos como la longitud, aumentan de forma acentuada.
Fase B (de 25 a 50 m): Aceleración lenta. La velocidad de desplazamiento sigue
aumentando hasta llegar a su valor máximo. Esta aceleración más suave, se debe
fundamentalmente a que la frecuencia de pasos comienza a estabilizarse llegando a
su máximo y solamente se puede aumentar la velocidad gracias a que la longitud de
pasos sigue incrementándose ligeramente.
Fase C (de 50 a 75 m): Mantenimiento. En esta fase, se mantiene la velocidad
máxima alcanzada al final de la fase anterior o al principio de ésta. El efecto se
produce gracias a la estabilización de los parámetros de frecuencia y longitud en sus
niveles máximos.
Fase D (de 75 a 100 m.) Desaceleración. En la casi totalidad de los casos, los
últimos metros son más lentos ya se produce una desaceleración por motivo de la
fatiga. Dicha desaceleración viene dada fundamentalmente por la disminución de la
frecuencia. La longitud de pasos, no solo se mantiene sino que los últimos apoyos
pueden aparecer más espaciados. No obstante, este aumento de los últimos pasos no
es capaz de neutralizar la pérdida de velocidad por descenso de la frecuencia.
Figura 7. 8.- Evolución de los parámetros en una carrera de 100 m. lisos: Lp.- Longitud
de paso expresado en metros; Fp.- Frecuencia de pasos expresada en número de apoyos
por segundo.; V.- Velocidad expresada en metros recorridos por segundo.
Según diferentes autores, se pueden distinguir numerosas manifestaciones de la
velocidad. Con la idea de simplificar, en este módulo se van a considerar aquellas que
más determinarán el rendimiento en los deportes de resistencia cíclicos:
Velocidad de reacción: Periodo que transcurre entre la aparición del estímulo y el
momento en que el deportista inicia el movimiento.
Velocidad frecuencial: Resulta la cualidad que permite realizar el mayor número de
movimientos repetitivos y cíclicos en unidad de tiempo,
Velocidad de acción: “La posibilidad de realizar movimientos acíclicos a velocidad
máxima frente a resistencias bajas” (Grosser, 1992).
Velocidad de desplazamiento: Es la que se puede asociar a la fórmula física de
V=S/T. Se trata del desplazamiento del propio cuerpo a través del espacio en el
menor tiempo posible.
Capacidad de aceleración: Supone la capacidad de aumentar una velocidad
determinada en un tiempo establecido. Refiriéndose a la física, viene determinada
por la fórmula A=S/T2, en la que A representa la aceleración; S representa el espacio
recorrido y T, el tiempo invertido en recorrer ese espacio.
Siguiendo el mismo planteamiento realizado con la fuerza se engloban todas esas
manifestaciones dentro de un grupo que se ha denominado velocidad pura. Para ello,
todas ellas, deben estar implicadas con la máxima intensidad posible ya que, de lo
contrario, se estarían aplicando porcentajes de ellas y no podríamos hablar de velocidad
pura sino de velocidad relativa.
Por lo tanto se distingue entre:
Velocidad pura: Que engloba todas las manifestaciones de la velocidad realizadas a
su máxima intensidad (100%).
Resistencia a la velocidad: Se trata del mantenimiento en el tiempo de cualquiera de
las manifestaciones de la velocidad pero realizadas a máxima intensidad (100%).
Velocidad relativa: Que engloba a todas las manifestaciones realizadas a un
porcentaje de la máxima intensidad. Estos porcentajes mantenidos en el tiempo no
son considerados como velocidad ya que coinciden con conceptos de resistencia
específica. Un corredor que se desplaza a un porcentaje del 95% de su velocidad
máxima de desplazamiento, lo está haciendo a ritmo de competición para 800 m.
Luego está aplicando esfuerzos de resistencia específica y estos conceptos se tratan
en otro apartado.
En la figura 7.9 se exponen, de forma gráfica, los conceptos anteriores junto con las
direcciones de entrenamiento (intensiva y extensiva).
Figura 7. 9.- Clasificación de las manifestaciones de la velocidad para el entrenamiento de
deportes de resistencia cíclicos y sus objetivos de dirección del entrenamiento (García-Verdugo,
2007). Modificado.
7.3.3. Directrices generales para el entrenamiento de técnica
La influencia del estado funcional del sistema neuromuscular debe considerarse como
decisivo para el rendimiento de resistencia, incluso en los movimientos cíclicos más
simples (Zintl, 1991).
La técnica deportiva, en aras de una mejora del rendimiento deportivo, debe cubrir una
serie de objetivos:
Dominar las bases teóricas de la técnica adaptada a la especialidad deportiva, lo que
contribuye a la participación activa del deportista.
Elaborar un modelo individual en función de las características individuales.
Mejorar y corregir el gesto (ya dominado) con vistas a optimizar las prestaciones
funcionales y motrices individuales.
Transformar de manera óptima los objetivos tácticos dependiendo de los
reglamentos.
Ejecutar de forma correcta el movimiento con el fin en sí mismo.
Aprovechar al máximo la energía disponible durante la ejecución mediante un gasto
mínimo.
Mantener el gesto deportivo durante todo el tiempo que dura la competición.
En las modalidades de resistencia, tal vez los objetivos más importantes resulten los
dos últimos, ya que el ahorro de energía resulta uno de los factores más determinantes
del rendimiento y del mantenimiento del gesto dependan una gran parte del rendimiento
en los deportes de resistencia cíclicos.
La técnica depende de diferentes factores:
De la complejidad del gesto: Los movimientos deportivos pueden variar en su
dificultad a lo largo de una escala, cuyos extremos están en la simplicidad y la
complejidad. De todas formas, en la práctica resulta relativamente dificultoso
discernir entre lo simple y lo complejo al existir muchas variables que no son
controladas en su totalidad. No obstante, a primera vista, resulta mas sencillo
apreciar, por ejemplo, que existe mayor complejidad en el gesto deportivo que debe
realizar un futbolista que el que debe hacer un deportista que practique un deporte
cíclico.
De la coordinación: Supone la armonización de los movimientos en relación con el
propio cuerpo y el entorno.
De la estructura del movimiento: Para que resulte eficaz, todo movimiento a pesar
de ser coordinado, precisa de un estructuración secuenciada y rítmica de cadenas
cinéticas.
De la totalidad. En el gesto deportivo, el todo siempre es más efectivo que la suma
de las partes. Los movimientos de forma aislada (analíticos) aunque sean
perfectamente ejecutados, no suelen ser tan efectivos como cuando se enlazan de
forma correcta y sin solución de continuidad.
Algunas observaciones acerca del entrenamiento de la técnica
Las correcciones no pueden centrarse exclusivamente en la ejecución externa. Debe
incidirse en mayor manera en las propias sensaciones y vivencias del deportista.
Es siempre preferible que las acciones sean sobre el gesto global para que se pueda
producir el encadenamiento que determina la estructura del movimiento, evitando en
lo posible los movimientos aislados y analíticos.
La técnica con movimientos estereotipados, resulta menos efectiva que aquella que
se adapta a las características individuales del deportista.
La creación de automatismos, no es un fin en sí, sino un medio para liberar los
niveles superiores del encéfalo para permitirle centrarse en problemas más
complejos.
El entrenamiento de adquisición de la técnica regula la automatización de las
destrezas motrices. Éstas deben distinguirse por una alto grado de estabilidad
(memoria) (Martín, Carlz, y Lehnertz, 2001).
Cuando se trate de entrenamiento de modalidades con incidencia en la resistencia, la
técnica no debe ser separada del contexto general del entrenamiento.
Interacciones del entrenamiento de técnica y entrenamiento de condición física
En muchas especialidades deportivas, la condición física puede suponer un soporte
imprescindible para la aplicación y el entrenamiento de la técnica. Es frecuente
comprobar errores en la ejecución, motivados por falta de fuerza, velocidad, resistencia
o flexibilidad. Según esto, en el entrenamiento actual, la técnica y la condición física
vienen cada vez más interrelacionadas. Por ello, para estructurar mejor esta
interrelación, se proponen las siguientes directrices (García-Verdugo, 2007):
Se deben desarrollar las capacidades bajo las pautas de las situaciones que se
producen en competición. Esto implica que los ejercicios técnicos deberán realizarse
con intensidades y duración adecuados para cubrir estas necesidades.
La consolidación de la estructura del movimiento mediante automatizaciones
permite reducir la fatiga, tanto física como psicológica.
En las modalidades orientadas hacia la resistencia es importante la adaptación
técnica. No obstante es imprescindible la adquisición previa de la condición física
necesaria.
El entrenamiento de la condición física, cuando se desarrolla mediante ejercicios
técnicos, produce mayor rendimiento que cuando los ejercicios son más generales.
Se sabe que el entrenamiento específico es el que produce mayores beneficios en el
rendimiento deportivo.
En el marco de la automatización se debe estabilizar la técnica ante la aparición de
la fatiga. Por lo tanto, es necesario combinar la técnica con cargas que provoquen
dicha fatiga.
Sobre la afirmación de algunos autores acerca de la conveniencia de realizar el
entrenamiento de la técnica antes del entrenamiento de condición física, hay otros
autores (Nistch, Neumaier, Marée y Mester, 2002), que afirman que investigaciones
recientes demuestran que esto no está tan claro. Estas últimas afirmaciones se
refuerzan, sobre todo, cuando se trata de especialidades en las que la fatiga juega un
rol importante.
Existen tendencias actuales que indican que el trabajo de técnica después de una
carga física intensa, producen efectos favorables en el aprendizaje motor. A esto
podría añadirse que en las modalidades determinadas por la resistencia, en las
cuales, la técnica se realiza siempre en presencia de la fatiga, este hecho aún cobra
mayor importancia.
La técnica es consecuencia de una serie de sinapsis consolidadas a través de los
procesos de aprendizaje. Pero la fatiga, entre otros efectos, produce el deterioro de
esas sinápsis estables y el reclamo de otras sinapsis sustitutorias (Nistch, Neumaier,
Marée y Mester, 2002). Esto sugiere que en especialidades de incidencia en la
resistencia, es preciso provocar esas nuevas sinapsis, a través de la fatiga y
estabilizar la técnica sobre ellas.
Según Lehnert, (Lehnert, 1991), después de una sesión de técnica, debería
establecerse un descanso de un mínimo de una hora, antes de volver a realizar
ejercicios ya que, en caso contrario, podría deteriorarse la estabilización. A través de
esto último, se puede deducir que, en el entrenamiento de resistencia, la parte
dedicada al desarrollo y estabilización de la técnica debería establecerse al final de
la sesión, sin que se apliquen cargas posteriores y aunque se realice en condiciones
de fatiga.
En los deportes que se tratan en esta capítulo, debe estabilizarse la técnica, incluso
cuando aparece la fatiga. Para lograr dicha estabilización existen dos posibilidades
(Nistch, Neumaier, Marée y Mester, 2002):
- Introducir la ejecución de la técnica de competición, hasta que aparezca la fatiga y
mantenerla hasta el momento en que comience a deteriorarse. Se deben realizar
suficientes repeticiones e incidir en suficientes sesiones, para que se produzcan las
supercompensaciones en la resistencia que permitan mantener la técnica correcta
cada vez durante más tiempo.
- Crear una fatiga previa con otro tipo de cargas para, seguidamente, introducir los
ejercicios técnicos.
Interferencias de la fatiga en el proceso de los aprendizaje y coordinativos
Según Verkhoshansky, (Verkhoshansky. 2002) distingue varias formas específicas de
coordinación de movimientos:
Capacidad de coordinar movimientos que superen resistencias. Por ejemplo,
ejercicios con cargas adicionales.
Capacidad de coordinación de movimientos complejos, en condiciones de máxima
rapidez de ejecución.
Capacidad de conservar la coordinación de movimientos en condiciones de
obstrucción. Por ejemplo los deportes de adversario.
Capacidad de conservar la coordinación de movimientos en condiciones de fatiga
creciente. Esta forma específica resulta determinante en los deportes y
especialidades en las que está presente la fatiga. En ellas, se debe centrar el técnico
cuando trate de entrenar la técnica en resistencia.
La fatiga puede producir importantes interferencias en el proceso de la regulación de la
técnica. Dichas interferencias pueden ser de varios tipos:
Interferencias a nivel sensorial: Alterando los procesos perceptivos.
- Externos: Con un deterioro de las capacidades perceptivas de las informaciones
que provienen del exterior (errores en la apreciación de distancias, velocidades,
objetos en movimiento, etc.).
- Internos: Cuando aparece la fatiga, la percepción del propio cuerpo y de sus
sensaciones cinestésicas, también se ven modificadas. Es muy posible que su
ejecución se vea modificada. Los cambios y modificaciones en la sensibilidad de
la propiocepción dependen de la cantidad de trabajo a ejecutar. La
propiocepción, a diferencia de otras formas sensoriales no posee adaptación y
bajo la influencia de la fatiga se aprecian disminuciones en la precisión de las
sensaciones musculares y articulares (Verkhoshansky. 2002).
Interferencias a nivel del SNC: Mediante la alteración de la regulación del
movimiento, merced al análisis incorrecto y a la elaboración de respuestas
inadecuadas.
Interferencias a nivel de factores de ejecución:
- Mediante deterioros de la coordinación, por errores en las cadenas cinéticas, bien
por mala dirección de movimiento o bien por mala secuenciación. Ante la fatiga
se observan deterioros en la reproducción de movimientos coordinativos.
- Mediante deterioro de las capacidades físicas de soporte (fuerza, velocidad,
resistencia y flexibilidad).
Al día siguiente de una carga exigente y prolongada se aprecian reducciones en las
sensaciones perceptivas, mientas que si la carga ha sido media o débil, no se
aprecian dichas modificaciones (Verkhoshansky. 2002).
Se ha dicho que la fatiga interfiere en los mecanismos automáticos, alcanzados en
situaciones en las que ésta no se encontraba presente. La aparición de la fatiga
obliga de nuevo a intervenir a los niveles superiores del encéfalo e intervenir a la
consciencia. Por lo tanto, obliga a un mayor consumo de energía y de tiempo, lo que
acarrea, a su vez, menor eficacia y eficiencia.
En las primeras fases del proceso de un aprendizaje se produce mayor desgaste en
los depósitos de energía y un mayor consumo de oxígeno (Zintl, 1991).
De acuerdo a todo lo expuesto, para desarrollar la técnica en deportes de resistencia
cíclicos y para producir los automatismos necesarios se proponen las siguientes
directrices:
(1) Determinar en qué zona o subzona se debe incidir con el entrenamiento de la técnica
en cada uno de los niveles de entrenamiento. Para ello, las cargas deberán producirse en
el mismo estado de fatiga con la que se incidirá para cualquier otro tipo de cargas.
(2) Hacer las cargas lo suficientemente repetitivas y prolongadas para que los
movimientos se automaticen en estado de fatiga (figura 7.10).
Figura 7. 10.- Relación de la técnica con la fatiga. Es preciso establecer automatismos
específicos a través del entrenamiento repetitivo del gesto en estado de fatiga.
7.4. COMPONENTES DEL ENTRENAMIENTO PARA DEPORTES DE
RESISTENCIA CÍCLICOS. INCIDENCIA EN LAS ZONAS DE
ENTRENAMIENTO.
Todo entrenamiento debe contemplar el desarrollo de todas las capacidades en pos del
aumento del rendimiento. Esto implica que todas las capacidades deben ser
desarrolladas en la dirección correcta, es decir, en los niveles adecuados para cada
especialidad.
Cada nivel de entrenamiento (básico, específico, competitivo y regenerativo) tienen
unos contenidos. Si dichos contenidos se adecuan a las zonas de entrenamiento esto
puede facilitar considerablemente el proceso de la programación. Bastará en qué zona se
debe incidir con cada uno de los niveles para una especialidad determinada.
Por otra parte se sabe que según la cantidad de energía necesaria por unidad de tiempo,
sea cual sea la carga, incidirán en unas zonas u otras. Por ello, es posible denominar las
capacidades según donde incidan, colocándoles un “apellido” que haga referencia a la
zona/subzona. Esto nos dará los contenidos principales para diseñar los entrenamientos.
En la figura 7.11 se exponen dichos componentes relativos a cada capacidad,
relacionándolos con la zona o subzona donde inciden según sea la potencia con la que
se apliquen. En esta misma figura se expone la propuesta para denominar a estos
componentes y su abreviatura.
Figura 7. 11.- Contenidos del entrenamiento para deportes cíclicos de resistencia en relación
con las zonas de entrenamiento y propuesta de nomenclatura adaptada a las zonas/subzonas de
incidencia.
7.5. RESUMEN
Los deportes de resistencia cíclicos pueden ser clasificados desde el punto de vista del
tiempo que dura la competición. Igualmente, en función de ese tiempo, se consume una
cantidad de energía en unidad de tiempo determinada. En consecuencia cada deporte, en
competición incide en zonas o subzonas determinadas.
A cada una de las especialidades le corresponden niveles de entrenamiento básico,
específico, competitivo y regenerativo determinados que también inciden en zonas y
subzonas concretas. Esto implica que cada una de las capacidades a entrenar a través de
sus contenidos, deben incidir en esas zonas concretas. Por lo tanto es preciso respetar
esas directrices para el desarrollo de la resistencia, de la fuerza, de la velocidad y de la
técnica.
Si las directrices anteriores son correctas, resulta relativamente sencillo el proceso de la
programación del entrenamiento para cada una de las especialidades.
Lo único que faltaría es adaptar esas necesidades energéticas al gesto deportivo
correspondiente a la especialidad.
Cuestionario de Autoevaluación del Capítulo 7
1.- Relaciona los contenidos de entrenamiento con los niveles de entrenamiento para
las especialidades cíclicas de resistencia
2.- ¿Qué directrices propones para el entrenamiento de la técnica en cada uno de los
niveles de entrenamiento?
3.- ¿Que contenidos del entrenamiento para deportes cíclicos de resistencia incluirías
en la zona de entrenamiento aerobica intensiva?
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