REVENGE Zosan
REVENGE Zosan
Rating: Mature
Archive Warning: Creator Chose Not To Use Archive Warnings
Category: M/M
Fandom: One Piece (Anime & Manga)
Relationship: Roronoa Zoro/Vinsmoke Sanji
Characters: Roronoa Zoro, Vinsmoke Sanji, Dracule Mihawk, Monkey D. Luffy,
Nico Robin, Nami (One Piece), Trafalgar D. Water Law, Donquixote
"Corazon" Rosinante, Donquixote Doflamingo, Cocodrile, Usopp (One
Piece), Vivi, Brook, Portgas D. Ace
Additional Tags: POV Roronoa Zoro, Jealous Roronoa Zoro, Jealous Vinsmoke Sanji, Top
Roronoa Zoro, Bottom Vinsmoke Sanji, POV Vinsmoke Sanji, Love,
Idiots in Love, Violence, ZoSan - Freeform, Drama & Romance,
Vinsmoke Sanji Needs a Hug
Language: Español
Stats: Published: 2023-07-24 Updated: 2024-03-02 Words: 15,020 Chapters:
9/?
REVENGE [Zosan]
by Insanth
Summary
Zoro deberá fingir ser un subordinado de Judge Vinsmoke para llevar a cabo una misión
importante de la organización Hawk.
Debido a un trágico suceso ocurrido años atrás, Zoro siente odio por la familia Vinsmoke y
solo quiere asesinarlos a todos, pero Sanji Vinsmoke es diferente.
Notes
¡Hola! Solo quería avisar que este fanfic tiene escenas de violencia así como también de
carácter sexual. Lee bajo tu propia responsabilidad.
La pareja principal es Zosan, pero habrán otras parejas secundarias que quizás no sean de tu
gusto o tal vez sí. Son secundarias, así que no serán tan importantes como la principal.
Es mi primer fanfic, así que espero no tener tantos errores gramaticales ni ortográficos,
lamento si es que es así. La historia también esta en Wattpad, puedes encontrarla con el
mismo nombre por si gustas leer allí. Mi usuario es lnsanth.
:)
Por último, muchas gracias por darle una oportunidad y leer. Estaré actualizando pronto! :-)
Les mando un abrazo fuerte. <3
Capítulo uno.
Zoro perspectiva.
Roronoa Zoro había sido llamado por su jefe, Dracule Mihawk, líder de una importante
organización criminal. Le quería dar una nueva misión que solo podría platicarse en el
edificio oficial de la organización Hawk.
Caminaba a paso lento, manteniendo la cabeza en alto. Su presencia tan fuerte en ese lugar
hacía temblar a cualquier miembro novato que lo viera por primera vez. Todos allí lo
respetaban y nadie quería tener algún problema con él. Cuando lo veían pasar, solo lo
saludaban cortésmente sin siquiera recibir un saludo en respuesta del asesino.
La oficina de Dracule Mihawk era oscura, de paredes rojizas y luz tenue. Su jefe estaba
sentado en una silla trono de color roja y observaba la luna por el gran ventanal del edificio.
En su mano izquierda tenía una copa de vino.
── Vine tan rápido como pude. ──Mintió, se había perdido más de cinco veces antes de
poder encontrar el edificio──. ¿Cuál es mi nueva misión? ──Se apresuró a preguntar,
ansioso de tener un nuevo objetivo en la mente.
Mihawk aun no lo miraba──. Roronoa. ¿Aún sigues recordando lo ocurrido hace años en tu
pueblo natal?
Sus ojos se abrieron con cierta sorpresa al escuchar esa inesperada pregunta. Varias imágenes
pasaron por su mente; muerte, destrucción, dolor y un culpable. Por supuesto que recordaba
lo ocurrido.
Le parecía extraño que Mihawk trajera ese tema de forma tan repentina, sin embargo, solo
con él podía hablar de eso. Él era la única persona que conocía su pasado y a quien más
respetaba. No solo lo veía como un ejemplo a seguir, sino también como al padre que jamás
tuvo, pero esto último no lo admitiría jamás en voz alta.
── Tu misión será infiltrarte en el castillo del Germa 66 e informarme de los planes de Judge
Vinsmoke. ──El hombre de sombrero lo observó fijamente──. ¿Crees que podrás lograrlo
sin perder la cabeza?
Roronoa volvió a sentir una presión muy fuerte en su pecho. El odio profundo en su corazón
aparecía cada vez que escuchaba ese nombre y recordaba todo lo que ese sujeto le había
hecho a su pueblo. Odiaba con todo su ser a Judge Vinsmoke y a su familia. No había vivido
un día sin imaginar cómo asesinarlos a todos, pero no pudo hacerlo al no tener orden directa
de Mihawk.
── Claro que podré. ──Contestó seriamente──. Pero no me estás dando esta misión solo
por información, ¿Verdad?
── Por el momento sí. No lo matarás hasta que te lo ordene. ──Dijo firme y directo──. Se
lo ha visto interactuar con Donquixote Doflamingo, una alianza entre ambos solo nos pone en
desventaja. Pero ese no es el mayor problema de todos. ──Tomó unos de los papeles que
tenía en su escritorio──. He recibido información sobre un arma destructiva que está
creando.
── Antes los torturaré. ──Dijo con una sonrisa en su rostro, llena de malicia──. Luego los
asesinaré a todos. No imaginas lo mucho que disfrutaré hacerlo.
Mihawk colocó unos papeles sobre la mesa──. Esta es la información sobre la familia
Vinsmoke.
Zoro tomó los papeles y se puso a leer detenidamente los nombres de sus enemigos. En total
eran siete, pero la esposa de Judge había fallecido años atrás y se desconocía la causa. Sus
hijos eran cinco en total: Reiju, Ichiji, Niji, Yonji y Sanji. Cada uno tenía un diferente color
de cabello y sus cejas estaban en forma de espiral extraña. Esto último le pareció ridículo.
── ¿Estos son los hijos de Judge? Parecen salidos de una caricatura. ──Se burló el asesino.
El único que tenía un peinado normal era el tal Sanji, sin embargo, aun poseía esas cejas en
forma extraña.
Zoro continuó leyendo un poco más. No había demasiada información sobre ellos, solo sus
posibles habilidades de combate, pero nada seguro.
── ¿Maestro mayor de obras? ──Leyó uno de los papeles aparte──. ¿No esperas que finja
ser algo como eso, ¿Verdad?
── ¿Creíste que ibas a infiltrarte en su gran castillo como uno de sus sicarios? Eso levantaría
sospechas, Roronoa. He planificado esto perfectamente, así que sigue el plan escrito en esa
hoja.
No pudo replicar nada. Sabía que Mihawk era muy serio cuando se trataba de planificar una
misión, la mayoría de sus misiones salían bien gracias a su gran habilidad de planificación.
Analizaba y calculaba todo a la perfección. Si tenía que fingir ser un maestro de obras y
convertirse en la mano derecha de Judge, entonces eso haría.
── También he obtenido información acerca de lo que desea construir. ──Añadió──. Un
palacio a la par de su castillo. Deduzco que quiere un lugar donde guardar sus armas y hacer
sus experimentos. Pero es demasiado perfeccionista y ha asesinado a muchos maestros ya que
los planos no eran lo suficientemente buenos para iniciar la construcción.
── Tendrás que llevar estos planos y convencerlo de que el palacio será ideal. ──Señaló los
planos sobre la mesa. Los había hecho un miembro muy capacitado de la organización──.
No debes fallar, Roronoa.
Tomó los apuntes y salió de la oficina, decidido en cumplir con esa importante misión.
── Roronoa. ──Escuchó su apellido ser pronunciado por alguien que estaba esperándolo en
el pasillo.
Se detuvo y volteó para ver a Trafalgar D. Water Law, uno de sus compañeros más
importantes de la organización Hawk.
── Así es.
── Yo también seré parte de la misión, pero no de forma tan directa como tú. ──Le
comentó──. Voy tras Doflamingo.
Zoro notó la forma en la cual Law pronunció ese nombre. En los ojos del moreno se notaba el
resentimiento.
Desconocía el pasado de Law porque, al igual que él, era muy reservado y serio. Jamás
hablaba de su pasado. Solo había oído algunos rumores que jamás creyó, sin embargo, todo
parecía indicar que Law tenía algo personal contra Doflamingo.
── Sí.
Solo tuvieron esa corta conversación. Las miradas hablaban por sí mismas: ambos estaban
comprometidos con su misión y se ayudarían de ser necesario.
Zoro estaba en el castillo de la familia Vinsmoke, esperando impaciente ser atendido por
Judge en su gran oficina. Había logrado entrar mostrando su certificado falsificado de
“Maestro mayor de obras”. No había sido del todo fácil, pues el castillo estaba vigilado por
gente del Germa y la mayoría había intentado intimidarlo.
Se sentía demasiado incómodo con ese traje, incluso con esos zapatos tan llamativos, como si
fuera alguien demasiado importante. Odió tener que vestirse de esa forma tan formal.
Horas antes.
── ¡Tienes que verte bien! No querrás ir con esa ropa y pretender que te acepten, ¿¡Verdad!?
¡Ponte esto ahora mismo!
── ¿Por qué justo tú tienes que ayudarme con mi vestimenta? ──Preguntó molesto. Las
constantes quejas de su compañera solo lo ponían de mal humor y odiaba vestirse de esa
manera. Él quería llevar su haramaki y su bandana.
Unos minutos después, la puerta de la oficina se abrió, dejándolo entrar. Cuando vio a Judge
sentado en ese trono, sintió el odio incrementarse otra vez, pero lo disimuló bien.
No estaban solos en ese lugar. Una mujer de cabello rosa lo acompañaba. La reconoció como
su hija mayor, Reiju. Ella lo observó fijamente, pero Zoro la ignoró para enfocarse en Judge.
── ¿Quién eres y qué es lo que quieres aquí? Habla rápido o te mataré. ──Habló el hombre,
muy enfadado.
── Mi nombre es Roronoa Zoro, señor. ──Hizo una reverencia──. Maestro mayor de obras.
No podía perder esa oportunidad así. Se apresuró a sacar los planos de su maletín y los dejó
sobre la mesa, sin darle la oportunidad de responder, le dijo: ── Me retiraré. Gracias por su
tiempo, señor. ──Sin más, salió de la oficina, manteniendo su seguridad en cada paso que
daba. Pocos segundos después, escuchó que la mujer lo llamaba por su apellido.
La conversación que tuvo con Judge ese día se basó en cómo sería el palacio, los diseños y
con quiénes trabajaría Zoro. Judge no permitiría que ningún trabajador ajeno al Germa
entrara al castillo, por lo tanto, Zoro sería encargado de dirigir a la gente del Germa.
También le dejó claro muchas veces que no confiaba en él y que sería vigilado
constantemente. Al primer movimiento en falso, sería torturado y asesinado brutalmente. Por
supuesto, Zoro permaneció tranquilo, asegurándole que no quería nada más que trabajar para
él.
No le pareció nada extraño. Obviamente no tendría la confianza de nadie el primer día, pero
al menos no levantaba sospechas.
El castillo estaba dividido en dos, en una parte convivía la servidumbre, teniendo sus propias
habitaciones y lugar de almuerzo, y en la otra vivía la familia Vinsmoke. Zoro tenía su
habitación propia en la servidumbre, como si fuera parte de ellos.
── Eres joven para ser maestro mayor de obras. ──Le comentó Reiju──. La mayoría suelen
ser viejos.
── Me lo dicen mucho.
Sabía que esa mujer no era ninguna estúpida. Durante todo el “tour” por el castillo, había
estado preguntándole cosas de su vida, pretendiendo tener más información de él. Tendría
que mantener cierta distancia de esa mujer.
Al día siguiente ya se encontraba trabajando. Dirigir una obra no era fácil, a pesar de haber
“estudiado” (solo leyó un par de hojas), no entendía del todo. Además, él no era bueno
dirigiendo a otras personas porque no lograba empatizar con nadie. Muy pocos tuvieron esa
fortuna en el pasado.
Sin embargo, todo estaba saliendo bien, no había ningún problema hasta que escuchó gritos
que venían desde la puerta principal del castillo.
── ¡Suéltenme bastardos! ¡No pienso entrar a ese maldito castillo otra vez!
Se alejó de los constructores para acercarse un poco más y enterarse de lo que estaba
ocurriendo.
Vio a un joven de cabello rubio lanzando patadas a cada guardia que se le acercaba. Varios de
ellos intentaban capturarlo, pero ninguno lo lograba.
── ¡Príncipe, por favor, compórtese y venga con nosotros! ¡Son órdenes de su padre!
──Exclamó uno de los guardias desesperado.
── ¡No me importa que sean órdenes de mi padre! Y no vuelvas a llamarme príncipe. ¡Sabes
que odio que me llamen así!
En sus labios tenía un cigarrillo y vestía un elegante traje que le quedaba muy bien. Su
cuerpo era esbelto, de piernas largas y cintura pequeña. Zoro pensó que sería demasiado
atractivo de no ser por esas cejas.
Caminó hasta el lugar y vio a un guardia en el suelo──. ¿Qué está ocurriendo? ──Fingió no
saber lo que estaba pasando.
── El príncipe no quiere entrar al castillo. Siempre hace esto para rebelarse contra su padre.
Vio la espalda del rubio. Este había alejado de una patada a otro guardia que había intentado
saltar sobre él. A Zoro le pareció cómica la elegancia de sus movimientos a pesar de que
estos fueran muy violentos.
── Oye. Deberías entrar al castillo. ──Le dijo cuando estuvo lo suficientemente cerca de él
y posó su mano sobre el hombro del chico.
El rubio se volteó con rapidez e intentó darle una patada en la cara. Zoro detuvo el ataque con
su brazo, logrando evitar ese golpe. Todo había pasado en menos de dos segundos.
── ¿Un sirviente como tú se atreve a tocarme? ¿Quién te crees que eres, bastardo?
Intentó darle otra patada con la pierna derecha, pero Zoro volvió a detenerla.
── ¿Eh? ¿Ahora la servidumbre tiene nombre? ──Preguntó aún más molesto por aquella
actitud arrogante.
Cada ataque que Sanji lanzaba, era esquivado por el peliverde rápidamente. Los guardias
estaban sorprendidos por la gran capacidad de Zoro ya que nadie en el reino, a excepción de
los Vinsmoke, podía esquivar las poderosas patadas del príncipe.
Zoro se dio cuenta de que debía dejar en claro quién tenía el control de la situación. Tomó
desprevenido al rubio y colocó su cuerpo contra el suelo, inmovilizando sus brazos por detrás
de la espalda──. Tranquilo, príncipe, estas son órdenes de tu padre.
── ¡Suéltame! ──Se removió en el suelo, lleno de ira por esa humillación, nadie jamás
había logrado atraparlo de esa forma──. ¡Te mataré, cabeza de alga!
── Dudo que en esta posición seas capaz de hacerlo. ──Se burló mientras apretaba el agarre
en sus muñecas.
En ese momento los guardias se acercaron a ellos y le agradecieron a Zoro, admirándolo por
completo. Luego se llevaron al rubio, quien no dejaba de insultarlo, muy indignado.
── ¡Me las pagarás, imbécil! ──Logró escuchar por última vez antes de que lograran
llevárselo dentro del castillo.
Chapter Notes
¡Hola! Muchas gracias por leer. :-) Disfruten de este cap, no es tan largo como el
anterior, así que seguramente suba el capítulo tres mañana.
También quería aclarar que físicamente Zoro se ve como después del timeskip y Sanji se
ve como antes del timeskip. Sería como Zoro de 21 y Sanji 19, aunque aún no he
pensado en sus edades en este fanfic, pero igual son mayores de edad.
Sanji perspectiva.
Se sentía impotente porque habían logrado capturarlo. ¿Quién era ese maldito? ¿Cómo había
logrado esquivar sus patadas? Pero, ¿Cómo fue él tan débil como para dejarse atrapar
fácilmente? Ni cien guardias habrían hecho lo que hizo ese hombre en unos segundos. Lo
maldijo una y otra vez en su mente cuando estuvo frente al gran trono de Judge Vinsmoke, su
“padre”.
El hombre lo miraba con desprecio y decepción. Esto no le afectó en absoluto ya que estaba
acostumbrado a esa mirada de parte suya y de sus hermanos por no ser un experimento
perfecto carente de emociones. Sanji era diferente. Él sí era capaz de sentir empatía.
── Los rumores que escucho sobre ti me hacen enfurecer tanto que he pensado en las formas
de asesinarte, Sanji. ──Empezó a decirle──. Debí haberlo hecho cuando descubrí que eras
un experimento fallido, pero ahora es demasiado tarde. Si lo hiciera ahora estaría
reconociendo ante mis enemigos que has sido un fracaso total como Vinsmoke.
Judge saltó de su trono para ir contra Sanji y darle un fuerte golpe en la cara, provocando que
salga disparado contra una de las paredes, golpeándose fuertemente, pero no lo suficiente
como para no levantarse.
── Te obligaré a ser el experimento perfecto con otros métodos.
Dos guardias entraron con una mujer que tenía esposas en sus muñecas y una cinta adhesiva
en la boca. Sanji la reconoció de inmediato. Era Pudding. Parecía haber sido golpeada en el
rostro.
Estuvo a punto de atacar a los soldados del Germa, pero Judge lo detuvo, dándole otro fuerte
golpe.
── Se ve que es importante para ti. ──Le dijo burlándose──. Al igual que todas estas
personas. ──Dejó caer algunas fotografías al suelo.
Sanji abrió los ojos con sorpresa al verlas. Eran sus amigos y su verdadera familia. Todos
ellos estaban allí.
Ira, frustración, impotencia. Solo eso era capaz de sentir en ese momento. Sanji no podía
creer que había perdido una vez más contra ese hombre, incluso cuando creyó que había
ganado al tener una vida normal, en realidad solo estaba involucrando a más personas
inocentes en aquel asunto familiar tan desastroso. Estaba acorralado completamente.
── Déjala ir. ──Dijo levantándose del suelo, sin ser capaz de mirar a los ojos a Pudding──.
Haré lo que quieras.
Judge sonrió triunfante. Hizo una señal para que se llevaran a Pudding y Sanji vio que la
liberaban fuera del castillo. Esto le hizo sentirse más aliviado porque estaba a salvo.
── Seguiré tus órdenes mientras no dañes a ninguno. ──Le dijo Sanji derrotado. Ni siquiera
pensó en pelear contra él, sabía que perdería porque no era lo suficientemente fuerte.
── Ahora lárgate.
Salió de ese lugar apresuradamente. Caminó por los pasillos del castillo hasta llegar a su
antigua habitación. Se deslizó por la puerta una vez que entró en esta y se tocó los bolsillos,
buscando desesperadamente un cigarrillo.
Inevitablemente las lágrimas mojaron sus mejillas. La impotencia, la ira y el dolor estaban
consumiéndolo de a poco. Cuando encontró su cajetilla de cigarrillos se dio cuenta de que
estaba vacía. No quedaba ni un cigarrillo con el cual pudiera calmar esa horrible ansiedad.
No podía dejar de pensar en sus amigos, en la gente del Baratie, en su vida llena de paz. Ya
no sería capaz de volver a vivir de esa forma. Todo aquello se había esfumado en un instante.
Los odiaba. Odiaba al Germa 66 y a su padre. Los odiaba a todos. Pero lo que más odiaba es
que no podía ir contra ellos porque jamás permitiría que sus seres queridos fueran heridos por
culpa suya.
Al día siguiente ya tenía sus cigarrillos y estaba fumando como usualmente hacía. Judge aún
no le ordenaba nada ni tampoco se había encontrado con sus hermanos afortunadamente.
Supuso que estarían ocupados con algún objetivo importante.
Cuando estaba de regreso al castillo, se percató de la obra de construcción que no había visto
el día anterior. Estaban construyendo un nuevo edificio cerca del castillo, pero eso no era lo
que había captado su atención.
El mismo hombre que lo había humillado estaba ahí y daba órdenes como si fuera alguien
importante. Sanji no pudo evitar mirarlo.
── No es tu culpa.
── Él te hubiera matado. ──La interrumpió Sanji──. Hiciste mucho por mí durante estos
años, Reiju. Siempre te lo agradeceré.
Sanji regresó su vista hacia el tipo de cabello verde. Había olvidado su nombre.
Reiju miró hacia esa dirección──. Oh, ¿Te refieres al que logró atraparte?
── Se llama Zoro Roronoa y está a cargo de la construcción del nuevo palacio. ──Comentó
Reiju como si hubiera leído su mente.
── Es un idiota.
Claramente se había visto afectado por ese tipo, sin embargo, había algo más que le
molestaba. Y es que Sanji no podía dejar de mirarlo. Su cuerpo era más grande que el suyo y
se veía trabajado, como si entrenara mucho. Portaba unos aretes en su oreja y su piel era
ligeramente morena.
¿Lindo? ¿Eso era lo que estaba pensando mientras lo miraba? No. Sanji jamás pensaría así de
un hombre. Él solo dedicaba esos pensamientos a las hermosas mujeres del mundo.
── Qué gustos tan malos. ──Dejó de mirarlo, disimulando──. Parece como si tuviera un
césped en la cabeza.
Eso no volvería a ocurrir. Cuando tuviera la oportunidad de humillarlo, lo haría sin piedad.
No dejaría que ese tipo la tuviera fácil en el castillo. Al contrario, haría que se arrepintiera
por haberlo capturado.
Zoro perspectiva.
Caminaba por los pasillos del castillo, perdido otra vez. Empezaba a sospechar que su
orientación no era muy buena. O tal vez él no era el problema, sino las personas que habían
construido ese castillo con múltiples escaleras, habitaciones y pasillos que lo confundían más.
No supo cómo llegó a una cocina. El aroma delicioso del lugar lo mantuvo allí unos minutos
ya que le dio hambre, ¿Habría algo de comida para él?
Se volteó para ver de quién se trataba. Era el rubio de cejas ridículas que había ayudado a
capturar el día anterior. Este lo miraba desde detrás de la isla, tenía un delantal por encima de
su traje y traía un cigarrillo sin encender entre sus labios. Lo que realmente llamó su atención
fue la herida que tenía en su mejilla derecha, ¿Lo habían golpeado?
── Estoy perdido. ──Respondió sencillamente.
── ¿Eres un estúpido?
Ambos se estaban mirando fijamente, lo único que los separaba era la isla.
Capítulo tres.
Chapter Summary
Chapter Notes
¡Hola! Mil disculpas por la demora. Iba a subirlo hace días, pero no se me hizo posible.
Intentaré actualizar pronto, no quiero dejar este fanfic abandonado :-(
Estaré subiendo los capítulos en Wattpad también (por si alguien lee ahí)
Sanji perspectiva.
Sabía lo arriesgado que era cocinar en el castillo. Si Judge se enterara de esto, probablemente
recibiría un castigo severo. Sin embargo, realmente no le importaba mucho. Él amaba
cocinar, ¿Y qué mejor que hacerlo en la cocina de los sirvientes? Allí nadie lo molestaría.
Además, adoraba preparar recetas deliciosas para las hermosas damas que trabajaban allí.
Estaba terminando de preparar una sopa. Solo faltaban unos minutos para que estuviera lista,
así que decidió ponerse un cigarrillo en los labios y esperar un momento.
Pero alguien entró y se alertó. Vio al tipo de cabello verde, observando toda la cocina, como
si fuera la primera vez que entraba a una, ¿Qué estaba haciendo ahí? Frunció el ceño,
molesto.
Lo vio acercarse con un rostro lleno de molestia, pero eso no era suficiente para intimidarlo.
Solo la isla los separaba. Sanji notó la cicatriz en el ojo del peliverde, la cual antes no había
tenido oportunidad de ver desde esa distancia. Sin duda se veía intimidante, mucho más con
esa camisa abierta, parecía un hombre que asesinaba a quien se le cruzara, pero, aun así, Sanji
no se intimidaba fácilmente.
──Tal vez sí debería decirlo ya que nos cruzaremos mucho por aquí. ──Exhaló el humo──.
Te recomiendo irte de este castillo antes de que tu vida se arruine.
──Entonces déjame recomendarte algo también, cejitas. ──Se acercó mucho más a él, casi
invadiendo su espacio personal, Sanji tuvo que alejarse un poco por lo repentino acto──. No
intentes amenazarme cuando ni siquiera pudiste vencerme antes.
Lo vio alejarse de él y salir de allí sin siquiera dejarle responder. Mantuvo sus puños
presionados, lleno de ira.
¿Por qué no pudo ser capaz de responderle en ese momento? ¿Fue porque se acercó
demasiado? ¿Qué le estaba pasando? Ese imbécil estaba molestándole mucho.
Law perspectiva.
Trafalgar Law era alguien sin fortuna en su vida. Sus padres habían fallecido cuando él tenía
apenas trece años, dejándolo a él y a su hermana menor solos. Como no tenían ningún
familiar que los acogiera, ambos sobrevivieron en las calles de las peores formas.
Desde pequeño Law tuvo que trabajar de diferentes formas para poder recibir al menos un
pedazo de pan. Conoció el peor lado de la naturaleza humana y se preguntó cuántas personas
así habrían sido rescatadas por sus padres en el pasado.
A pesar de ser lastimado múltiples veces, jamás permitió que le pusieran una mano encima a
su hermana. Luchó siempre para mantenerla a salvo hasta que un día ella desapareció.
Se enfrentó a muchas personas peligrosas, incluso estuvo a punto de ser asesinado, pero fue
rescatado por Dracule Mihawk, líder de la organización Hawk.
Despertó asustado, observando a su alrededor, dándose cuenta de que no estaba en las calles.
Sintió un fuerte dolor en su abdomen, justo donde había sido apuñalado por un tipo en una
pelea callejera.
Se sobresaltó al escuchar una voz hablarle. Alzó la vista, viendo a un hombre muy bien
vestido, sentado en un sofá rojo, tomando una copa de vino mientras lo observaba fijamente.
──Aún estás débil por la apuñalada que recibiste. ──Le dijo el hombre mientras se
acercaba. Law se tensó──. Y no me has respondido, ¿Cómo te llamas, mocoso?
──Dracule Mihawk, líder de una organización criminal. ──Se presentó serio──. Quiero que
trabajes para mí.
Law frunció el ceño, sin comprender lo que estaba ocurriendo──. ¿Por qué haría eso?
──Yo no te pedí que me salvaras. ──Dijo molesto──. No tengo una razón para vivir, mis
padres murieron y mi hermana desapareció. Estoy solo. ──Presionó sus puños, intentando no
parecer débil frente a ese desconocido.
──Tu hermana podría estar viva esperando que la encuentres. ──El hombre lo miró
diferente, con desprecio──. Pero si eres alguien que se rinde fácilmente, entonces no me
sirves, mocoso. Mejor lárgate de aquí y regresa a las calles, que es donde perteneces.
Ese día Law recordó porqué había estado vivo por tantos años, a pesar de las duras
situaciones que había pasado, siempre había sido por su hermana. Ese hombre tenía razón.
Ella podría estar viva, en algún lugar, esperando por él.
──Espera. ──Dijo casi en un murmullo, esperando ser escuchado por ese hombre──.
Trabajaré para ti.
Presente.
Caminaba por los lujosos pasillos de la mansión de la familia Donquixote, dirigiéndose hacia
la oficina de su líder, Doflamingo. Este último quería hablar de un asunto importante.
Dos semanas atrás había logrado infiltrarse, convirtiéndose en un miembro más de la familia
Donquixote. Aún no había tenido la oportunidad de acercarse tanto a su líder, pero había
conocido a varios miembros, como Giolla, Diamante, Baby 5, Vergo, entre otros. Al parecer
ninguno sospechaba de él, o eso creía.
Cuando entró a la oficina de Doflamingo, lo vio sentado detrás de su escritorio. Había una
persona sentada frente a él, pero no podía ver su rostro, solo su espalda.
──Law. Has llegado a tiempo. ──Dijo Doflamingo con una sonrisa en su rostro──. Te
presento a mi hermano menor, Corazon. Es uno de los comandantes más importantes.
Law estaba frente a él, a poca distancia. Tuvo que levantar un poco su mentón para verlo
debidamente ya que era mucho más alto que él, casi igual que Doflamingo, pero lucía
diferente.
Su vestimenta era una camisa rosa con corazones, un gorro que cubría parte de su cabello
rubio ondulado y unos pantalones oscuros. Uno de sus ojos estaba pintado y parte de su cara
también. Tenía un cigarrillo encendido entre sus labios.
Por alguna extraña razón, Law se sintió nervioso ante su mirada, incluso su corazón latió con
fuerza, como si ese hombre hubiera descubierto algo de él en ese preciso momento. Era
imposible. No lo conocía.
El hombre aceptó el saludo, tomando su mano para darle un apretón que no duró mucho. Law
notó la diferencia de tamaño había entre sus manos y las suyas, pero no fue eso lo que le hizo
sentir incómodo, fue el silencio en respuesta. El hombre no había dicho nada.
Law observó a Doflamingo──. ¿Por qué? ──Preguntó sin entender a qué se debía esa
información.
──Porque él vigilará tus acciones. ──Dijo con una sonrisa──. Todo lo que hagas, él lo
sabrá. Así podré confiar en ti.
Ahora lo entendía. Doflamingo aun no confiaba en él, en realidad, jamás lo había hecho. Ese
tipo no bajó la guardia ni por un momento.
Se sintió un poco estúpido por haber creído que podría haber conseguido su confianza tan
fácilmente, pero no iba a rendirse. Tendría que pasar por cualquier prueba que Doflamingo le
pusiera.
Claro que debía serlo. No por nada era hermano de ese sujeto. Probablemente era igual de
despiadado que Doflamingo o peor.
Aliviado de poder irse, se volteó rápidamente, caminando hasta la puerta, sin siquiera
despedirse del hermano de Doflamingo, Corazon.
Al salir, soltó un gran suspiro. Ser vigilado significaba que debía ser muy cuidadoso con todo
lo que podía hacer o decir. Además, no podría contactarse con Mihawk por un tiempo, al
menos hasta deshacerse de cualquier duda que Doflamingo tuviera sobre él, pero antes
tendría que convencer a Corazon, ¿Cómo lo haría?
Zoro perspectiva.
Caminaba por los pasillos del castillo, nuevamente perdido. Ya se estaba haciendo costumbre
perderse en ese lugar.
Pocos días habían pasado desde que logró convencer a Judge Vinsmoke de tomarlo como
parte del Germa. En esos días se aseguró de no levantar ningún tipo de sospecha, actuando
como alguien normal, incluso fingió estupidez para que creyeran que era alguien común.
Sin embargo, había alguien con quien no podía fingir ser un idiota y ese alguien se trataba del
rubio de cejas ridículas, ¿Por qué no podía simplemente ignorarlo? No dejaba de recordar su
encuentro en la cocina hace tan solo unos días atrás, cuando vio su mejilla enrojecida, ¿Quién
habría sido capaz de golpearlo? No parecía ser un hombre débil en absoluto.
Otra vez estaba pensando en eso, ¿Por qué le importaba? Definitivamente debía dejar de
pensar en ese sujeto y concentrarse en su objetivo.
Se detuvo en seco en medio de uno de los pasillos al ver al rubio hablando con una mujer.
¿Ahora se lo encontraba? Justo cuando pensaba en ignorar su existencia, aparecía frente a él.
Parecía un chiste de mal gusto. Analizó un poco la situación antes de seguir caminando.
Vio al rubio acercarse a la mujer de forma seductora, entregándole una flor, que la mujer
rechazó con una sonrisa incómoda para después irse, dejando al rubio con un rostro
desanimado.
Qué situación tan patética, pensó Zoro. Se apresuró a seguir con su camino, pero cuando pasó
por al lado del rubio, no pudo evitar hacer un comentario.
Zoro mantuvo la calma, notando la forma en la cual lo miraba──. Lo que escuchaste, cejudo.
Al terminar de decir la oración, el rubio le dio una patada en el rostro, que no fue capaz de
esquivar. Zoro cayó al suelo al ser golpeado de tal forma, su boca había sido un poco
lastimada, dejando su labio inferior con un sabor metálico a sangre. Se sorprendió un poco.
Era la primera vez en mucho tiempo que alguien lograba herirlo de esa manera.
El rubio se enfureció más con ese comentario e intentó darle repetidas patadas que Zoro esta
vez fue capaz de esquivar fácilmente. Se negaba golpearlo, sabiendo que podría existir una
clara consecuencia si lo hacía.
Logró acorralar al Vinsmoke contra la pared del pasillo, deteniendo sus ataques
repentinamente. Se acercó lo suficiente como para que no tuviera la oportunidad de atacarlo y
lo miró fijamente.
El rubio lo miró aún más enfurecido──. ¿Por qué no intentas golpearme? ¿Piensas que soy
débil?
¿Débil? Eso era lo que menos pensaba Zoro de él. No por nada había estado pensando en
quién fue capaz de herirlo. Claro que quería golpearlo, pero no podía hacerlo por la misión.
Era debido a eso, no había otra razón por la cual no moliera a golpes al rubio.
Continuará...
Capítulo cuatro.
Chapter Summary
Zoro y Sanji cada vez más cerca, ¿Qué pasará entre ellos?
Chapter Notes
¡Holaaa! Aquí les traigo un capítulo nuevo. Me divertí escribiéndolo, así que espero que
les guste. <3 La historia avanza de a poco, creo que los siguientes capítulos serán más
interesantes, en mi opinión :-)
Por cierto, ya solo falta un día para el Gear 5!!! Me emociona muchísimo!
Muchas gracias por el apoyo! <3
Sanji perspectiva.
Desde el momento que escuchó el comentario del peliverde, sintió mucha ira, ¿Cómo se
atrevía a decir algo como eso? Ni siquiera lo conocía y estaba metiéndose en sus asuntos.
Pero lo que más le enojaba era que no se defendiera de los ataques que le lanzaba.
Su orgullo se sentía herido, no soportaba la idea de que alguien pudiera verlo como un tipo
débil, mucho menos ese sujeto que le molestaba tanto.
──Ya detente. ──Le dijo el otro. Su tono sonaba como una advertencia mientras lo miraba
fijamente a los ojos.
No pudo evitar sentirse extraño ante esa cercanía, pero lo disimuló bastante bien,
manteniendo el contacto visual.
──¿Por qué no intentas golpearme? ¿Piensas que soy débil? ──Preguntó frustrado.
La respuesta lo enfureció aún más. Él no era hijo de ese maldito. Jamás lo sería. Pero no
podía decirlo en voz alta, tenía que seguir pretendiendo ser hijo de ese bastardo para
mantener a sus cercanos a salvo. Lo odiaba y también odiaba a los sujetos como el peliverde.
──Solo un imbécil trabajaría para él. ──Le dijo molesto──. Pero no sería tan difícil
deshacerme de ti. Podría ponerlo en tu contra fácilmente.
Notó que el rostro del peliverde cambiaba, ya no parecía del todo tranquilo, al contrario, lo
miraba con desprecio. Por fin había encontrado un punto débil en ese sujeto, ¿Cómo no se le
había ocurrido antes?
──Inténtalo si estás tan seguro. ──El peliverde se alejó de él, dejándolo libre por fin──.
Pero sería muy patético de tu parte dejar a un hombre sin trabajo solo porque te molestó.
Ahí estaba otra vez. El peliverde siempre tenía algo para decir en su contra y hacerlo quedar
en ridículo, ¿Cuál era su maldito problema?
──Escucha, cabeza de alga. ──Se acercó lo suficiente como para que este lo mirara──. Me
queda claro que estás decidido en quedarte aquí, así que haré que tu estadía sea miserable
hasta que decidas irte por tu propia cuenta.
Sanji estaba dirigiéndose hacia la entrada principal del gran castillo. Había escuchado que
alguien estaba intentando entrar y peleaba con los guardias para lograrlo.
──¡Gatling gun!
Reconoció al instante a uno de sus mejores amigos, Luffy, quien estaba golpeando a los
últimos guardias que intentaban detenerlo, los cuales terminaron siendo noqueados por este.
Saltó sobre él, rodeando sus piernas y brazos en su cuerpo, abrazándolo con mucha fuerza. A
Sanji le costó respirar por unos segundos.
──¡Vine a sacarte de aquí! ──Se bajó de su cuerpo──. Tienes que regresar al Baratie.
El pelinegro lo miraba decidido, como si no existiera otra opción más que aceptar. Sanji
suspiró, sabiendo que sería un dolor de cabeza explicarle que eso no sería posible.
Lo hizo ingresar al castillo por otra entrada, la cual era para la servidumbre. Lo llevó
directamente hacia el comedor, el cual estaba vacío a esa hora. Allí no había riesgo de que
algún subordinado del Germa intentara herir a Luffy por ser un intruso en el castillo.
Algunos minutos pasaron hasta que terminó de cocinar lo que Luffy tanto amaba: carne. Ese
era el plato preferido del pelinegro.
──¡Carne, al fin! ──Exclamó Luffy cuando Sanji puso la bandeja de carne asada frente a
él──. ¡Gracias, Sanji!
──¿Estás loco? Ni tú serías capaz de ganar esa pelea. Lo único que provocarás será una
guerra contra el Germa y todos terminarán muertos.
Sabía muy bien de lo que Judge y sus hermanos eran capaces de hacer. No solo los matarían,
antes se divertirían torturándolos. Pensar en eso le hacía doler la cabeza.
──¿Eres idiota? ──Le preguntó molesto──. No dejaré que arriesgues tu vida. ──Se notaba
lo frustrado que estaba, pero intentó calmarse──. Escucha, Luffy, si quieres ayudarme, solo
asegúrate de proteger a todos mientras yo esté en este castillo.
──¡Pero Sanji…!
──Respeta mi decisión, Luffy. ──Lo interrumpió, sus ojos estaban ligeramente lagrimosos y
sentía una presión en su pecho──. No quiero que mueran, por favor, entiende.
Luffy lo miró sorprendido, probablemente era la primera vez que Sanji se mostraba así frente
a alguien.
──De acuerdo. ──Se acomodó su sombrero de paja──. Confío en ti, Sanji. Sé que
regresarás con nosotros.
Esas palabras tranquilizaron a Sanji. Había logrado convencer al chico más terco y
caprichoso que alguna vez había conocido. Sonrió, mucho más relajado.
──Gracias, Luffy.
Luego de esa difícil conversación, acompañó a Luffy hacia la salida del castillo y se despidió
de él, prometiéndole que algún día regresaría al Baratie y cocinaría para todos otra vez.
Zoro perspectiva.
El día de trabajo no había sido fuera de lo común. Todos los días era lo mismo, asegurarse
que todo fuera bien con la construcción. No lo consideraba un trabajo como tal tampoco.
Su objetivo principal era obtener información sobre el arma destructiva que Judge estaba
creando, pero aún no había tenido la oportunidad de acercarse a este último. Debía crear
alguna situación para hablar con él, o tener suerte y que se diera por sí sola.
Aún así, todo estaba saliendo bien, así que podía relajarse en el comedor de la servidumbre.
Allí comía y tomaba botellas de sake gratuitamente.
A esas horas de la noche solo había una persona con la que siempre se encontraba: Brook. Un
esqueleto parlante que era músico. La primera vez que lo vio se impactó un poco, pero luego
se acostumbró a esa extraña figura que siempre buscaba conversar con él.
Zoro frunció el ceño sin entender cómo un Vinsmoke era sociable. No podía ser cierto que
este tuviera amigos. Probablemente el esqueleto se estuviera equivocando y en realidad se
trataba de algún enemigo del rubio que quería al castillo para asesinarlo.
Algo no tenía sentido. No valía la pena herir algunos guardias para después irse sin conseguir
algo. Cabía la posibilidad de que esta persona hubiera entrado, pero nadie se percatara. Esto
no afectaba su objetivo principal, así que no debía de importarle.
No preguntó nada más. No quería que el esqueleto sospechara que se interesaba en la vida del
príncipe o algo como eso.
Luego de algunos minutos, Brook le recomendó que no bebiera tanto y cuidara de su salud,
después de hacerlo se fue del comedor, dejándolo solo en ese lugar. Por supuesto que no le
hizo caso y continuó bebiendo de la botella.
Lo único bueno que tenía el rubio era su cuerpo. Era muy atractivo, tanto que cada noche no
podía quitarse de la cabeza cómo sería tocar su cuerpo, someterlo y tenerlo bajo su control.
Mientras más tenía esos pensamientos, más bebía y se sentía miserable, como si estuviera
traicionándose así mismo por desear algo como eso.
Sanji perspectiva.
Eran las dos de la mañana y Sanji aún era incapaz de conciliar el sueño. No dejaba de pensar
en sus amigos, en lo que debía hacer para protegerlos y en lo mucho que extrañaba su vida.
La visita de Luffy le recordaba que no estaba solo y que todos esperaban su regreso. Pero no
tenía idea de cómo escapar de allí sin que nadie saliera herido.
Caminó hacia la cocina mientras fumaba su quinto cigarrillo. Lo mejor que podía hacer era
cocinar algo para deshacerse de la ansiedad que estaba sintiendo.
Fue inesperado para él ver al peliverde sentado cerca de la mesa principal, con una botella de
sake en la mano, la cual bebía a cada rato. Este también había notado su presencia allí, pero
ninguno dijo nada al mirarse mutuamente.
Sacó algunos recipientes y buscó los ingredientes para hacer un platillo rápido. Estaba muy
tranquilo hasta que se sintió observado por el peliverde, como si siguiera cada uno de sus
movimientos. Era demasiado evidente, ni siquiera estaba disimulando.
──¿Por qué me miras tanto, idiota? ──Preguntó directamente──. Si quieres decirme algo,
dilo de una vez.
Empezaba a molestarle esa actitud extraña que estaba teniendo el peliverde. Siempre estaba
molestándolo o intentando dejarlo en ridículo, pero ahora solo estaba mirándolo en silencio.
Aún era incapaz de formular una respuesta. Estaba confundido por la actitud del contrario,
quien ahora lo estaba mirando fijamente, desde una distancia muy corta. Por primera vez lo
estaba poniendo nervioso.
──Respóndeme, príncipe.
Ni siquiera le molestó que lo llamara así. Seguía nervioso por esa cercanía, su corazón
acelerándose, como si algo lleno de intensidad fuera a ocurrir entre ambos en cualquier
segundo. El peliverde lo estaba mirando como si fuera a devorarlo por completo y esto le
hacía sentir como una presa.
──Puedes hacer lo que quieras. No me importa. ──Intentó retroceder para alejarse, pero no
fue capaz de hacerlo. El mayor se acercó aún más a él cuando obtuvo esa respuesta.
Sanji sintió sus mejillas arder ante esa cercanía. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué era
incapaz de reaccionar? Tenía que hacer algo, alejarse, lanzarle un ataque o insultarlo. Pero no
podía. Se sentía nervioso, como si fuera un adolescente. Incluso era incapaz de mirarlo.
Continuará…
Dejo link de Wattpad por si se les hace más cómodo leer por ahí, igual publicaré en esta
página y allí :D
[Link]
Chapter Notes
¡HOLAAAAA! Tanto tiempo, JAJAJAJA -risa de nervios-. Me re perdí. :'( Les ofrezco
mil disculpas. Mi idea no era abandonar el fanfic así, mucho menos dejarlo sin un final o
continuación (Estamos recién al inicio de la obra además) pero bueno, necesitaba
organizar mi vida adulta. :-( Es difícil ser un adulto responsable y tener tiempo para
muchas cosas. Por suerte he decidido continuar con esto ya que recordé que es una parte
importante para mí como escritor (siempre me gustó escribir fanfics por diversión) y
bueno. Intentaré subir seguido y espero que tenga mucho apoyo<3 eso es lo que me
motiva a seguir escribiendo. Muchísimas gracias por seguir acá. <3
Sanji perspectiva.
Esa pregunta lo había tomado desprevenido, haciéndole sentir más nervioso que antes. Sabía
a lo que el peliverde se estaba refiriendo con esa pregunta, entendía muy bien la situación,
pero era incapaz de reaccionar de la forma en la que quería. Era incapaz de apartarlo, como si
estuviera paralizado por completo.
Sintió uno de los brazos del peliverde rodear su cuerpo con fuerza, acercándolo más a él.
No pudo responder cuando el rostro del mayor se hundió en el hueco de su cuello y sintió sus
labios besar su piel descubierta. Tal acción le hizo estremecerse, incluso sintió algo que jamás
había sentido antes, un cosquilleo extraño en su cuerpo.
──No- ──Pronunció casi en un balbuceo al sentir que estaba succionando su piel. ¿Por qué
estaba permitiendo eso? Incluso aferró sus manos a los hombros del peliverde, pero no se
esforzó en alejarlo.
Era como si no tuviera escapatoria de los brazos del mayor, los cuales lo estaban sujetando de
tal manera que era incapaz de hacer algún movimiento. Pero no solo era eso. Era la manera
en la que estaba succionando su piel de tal forma, como si le estuviera advirtiendo de que
algo más intenso podría ocurrir en cualquier instante.
──Detente, idiota. ──Lo empujó bruscamente cuando se dio cuenta de que el peliverde
estaba intentando abrir los botones de su camisa.
Su respiración aún estaba levemente agitada, pero había vuelto en sí con tal acción. ¿Qué
mierda acababa de ocurrir? Se sentía como si hubiera hecho algo terrible. ¿Acaso había
perdido la cabeza al estar dentro de ese maldito castillo? Estaba avergonzado, como si
hubiese sido humillado otra vez por ese tipo.
Esa pregunta lo enfureció aún más, ¿Cómo se atrevía a preguntarle algo como eso?
──Cierra la maldita boca, estúpido marimo. Entre nosotros jamarás ocurrirá algo así,
¿Entiendes? No tengo esas preferencias.
Se apresuró a salir de allí, casi huyendo de la situación. Escuchó que el peliverde lo llamaba,
pero lo ignoró completamente. No permitiría que algo como eso se repitiera otra vez.
Se apresuró a encender un cigarrillo y fumar para calmar lo que estaba sintiendo en ese
momento.
Law perspectiva.
Law no se consideraba así mismo una persona muy sociable, de hecho, era una persona de
pocos amigos. No tenía idea de cómo iniciar una conversación casual con alguien porque
nunca tuvo la necesidad de hacerlo. Este rasgo suyo le estaba impidiendo avanzar con su
objetivo.
El primer día que Corazon empezó a perseguirlo, Law ni siquiera lo saludó. Solo se limitó a
ignorar su presencia, pero cada vez le molestaba más estar bajo la mirada de ese hombre. Este
último le impedía hacer algo útil.
Sabía que tenía que ganarse su confianza, pero no tenía idea de cómo hacerlo.
──Me alegra tenerlos a todos aquí. ──Empezó a decir Doflamingo con una gran sonrisa──.
Ahora les puedo anunciar que mañana tendré una importante reunión.
La mayoría empezó a preguntar de quién se trataba, otros murmuraban, mientras que Law
estaba en una esquina, apartado de todos, escuchando atentamente. Miraba el suelo.
──Cocodrile.
Sorprendido de escuchar ese nombre, Law miró a Doflamingo, notando lo contento que este
estaba.
──Así que les ordeno desaparecer de aquí hoy mismo. No quiero que aparezcan por aquí
hasta tres días después de mi reunión o los mataré.
Nadie cuestionó su orden, como si todos entendieran lo que estaba pasando. Law era el único
en ese lugar que no entendía porqué Doflamingo ordenaba algo como eso. Era absurdo. Por
lo que sabía, Doflamingo y Cocodrile no tenían una alianza de ningún tipo como para que no
existiera un gran riesgo al estar ambos solos.
Chapter Notes
¡Hola! Espero que estén muy bien y disfruten de estos capítulos. Hoy subiré 3 capítulos
como maratón. Muchas gracias por leer. <3
Zoro perspectiva.
Zoro continuaba maldiciéndose así mismo por haber bebido demasiado la noche anterior. Él
era un gran bebedor, pero jamás había cometido el error de beber tanto al punto de no
recordar nada de lo ocurrido la noche anterior. Desconocía su propia naturaleza en un gran
estado de ebriedad.
La resaca le impidió hacer correctamente su trabajo, así que decidió tomarse ese día fuera del
castillo del Germa y darle una visita a Mihawk para contarle sus avances en la misión.
Después de haberse perdido múltiples veces, llegó al lugar. Algunos lo saludaron, otros
simplemente ignoraron que estaba allí por temor. Su presencia seguía provocando un gran
impacto en las personas que tenían menor nivel que él.
Para cuando llegó a la oficina de Mihawk, se percató de que la puerta estaba semiabierta.
Decidió no entrar al darse cuenta de que su jefe no estaba solo.
──¿Hasta cuándo seguirás arrastrándote como un gusano por ese ridículo payaso?
Zoro se sorprendió al reconocer esa voz. Se trataba de Akagami no Shanks, un tipo muy
poderoso con el que Mihawk había luchado durante años para probar su fuerza hasta que el
pelirrojo perdió un brazo. Desde entonces ambos mantuvieron una extraña amistad que no
terminaba de comprender.
Sabía que no debía estar escuchando conversaciones ajenas, era algo que no pensaría hacer
nunca, sin embargo, su curiosidad lo mantuvo allí.
──No son celos. Él no está al mismo nivel que tú, es un payaso ridículo y débil. ──Dijo
Mihawk molesto──. No entiendo por qué estás tan enamorado de él.
Zoro no escuchó respuesta y supo que debía largarse de allí. No quería seguir escuchando una
conversación tan íntima e incómoda como esa, mucho menos interrumpirla. Vería a Mihawk
en otra ocasión.
Sanji perspectiva.
¿Cómo había permitido que ese imbécil le dejara marcada la piel? Definitivamente había sido
un error.
──No volverá a pasar. ──Se dijo así mismo mientras se abrochaba el último botón de su
camisa, asegurándose de cubrir esa vergonzosa marca para que nadie se percatara de la
existencia de esta.
Había decidido salir del castillo del Germa esa misma noche. La seguridad era mínima y
nadie se enteraría. Era el momento perfecto para irse por unas horas de ese terrible lugar.
Logró escabullirse sin que nadie se diera cuenta. Encendió uno de sus tantos cigarrillos y
luego se lo colocó entre los labios, empezando a fumar mientras se alejaba lentamente de
allí.
Se dirigía directamente al Baratie. El único lugar que había conocido en toda su vida al que
llamaba “hogar”. Este último era un restaurante lujoso el cual solo permitía el acceso de
personas poderosas y reconocidas. Era un punto de encuentro de estas últimas, así que
alguien “normal” no tenía el acceso permitido, a menos que tuviera contactos dentro del
Baratie.
Allí había trabajado desde los nueve años bajo el cuidado de Zeff y todos los cocineros del
Baratie.
Flashback.
Corrió desesperadamente hacia quién sabe dónde. Esa noche llovía y el pequeño no sabía en
dónde esconderse para evitar ser visto por aquellos guardias que empezaban a buscarlo. En su
cabeza tenía esa horrible máscara de hierro de la cual había sido incapaz de librarse, pero
realmente no le molestaba vivir con esta por toda su vida si eso significaba jamás regresar a
ese terrible lugar.
Su vista se nubló de repente y tropezó con una piedra, cayendo al suelo. Intentó levantarse,
pero no pudo. Estaba completamente agotado por correr tanto. Miró hacia el cielo y dijo con
voz entrecortada: “Ayúdame, mamá” solo para después caer desmayado.
Cuando Sanji despertó, seguía en el mismo lugar donde había tropezado con la piedra. Se
trataba de una carretera abandonada que estaba aislada de la ciudad. Nadie pasaba por allí por
los rumores, muchos le llamaban la “carretera de la muerte” porque la gente que se paseaba
por ahí no regresaba.
Pero el pequeño Sanji no sabía lo peligroso que era, así que siguió caminando por esa ruta,
aún con el miedo de ser encontrado por su “familia” que lo estaba buscando para seguir
torturándolo. No le importaba pasar por sed y hambre, el dolor de estómago no era nada
comparado con los puñetazos de sus hermanos y padre.
Y como si fuera un regalo caído del cielo, el pequeño Sanji vio a lo lejos un gran restaurante,
en medio de la nada misma.
Fin de flashback.
Sanji se detuvo frente al Baratie y se sorprendió al darse cuenta de que fuera de este había un
cartel que decía: “Cerrado temporalmente. Solo clientes especiales.” Sanji frunció el ceño
confundido, ¿Qué significaba eso? Caminó hacia la entrada y antes de pasar, se detuvo en
seco.
Vio a sus amigos cenando. Allí estaba Luffy, devorando la carne como si fuera un animal. A
su lado estaba la hermosa Nami-swan, quien le reclamaba al pelinegro que tuviera más
modales. Y la pareja de Nami, la preciosa Vivi, se reía de ambos.
No solo estaban ellos, también estaba Usopp, aquel mentiroso que siempre inventaba
cualquier historia ridícula para hacerlos reír, y este no estaba solo, lo acompañaba Kaya, su
dulce y delicada novia. Segundos después se les sumó Robin, la encantadora mesera que Zeff
había contratado apenas dos años atrás.
Entró al restaurante y todos se voltearon rápidamente hacia él.
Law perspectiva.
Sabía perfectamente que debía encontrarse con Mihawk para contarle acerca de la reunión
que Cocodrile y Doflamingo iban a tener. Una alianza entre ambos significaba que
aumentaría su poder en gran medida y eso no era nada conveniente para la organización.
Caminó hacia la salida de la gran mansión, decidido en irse, pero allí vio a Corazon, como si
estuviera esperándolo. Había olvidado por completo el hecho de que este último aún tenía la
orden de vigilarlo.
Su hombro fue tocado repentinamente. Se giró y vio que el rubio tenía un papel. Leyó lo que
este decía: ¿Quieres venir a mi casa?
Law frunció el ceño. Todo ese tiempo había pensado que quizás Corazón era un tonto que ni
siquiera sabía escribir, pero al parecer no era así. Iba a negarse, sin embargo, ¿A dónde más
iría? No tenía casa propia.
Estaba tan concentrado en las formas de ganarse su confianza que demoró unos segundos en
darse cuenta de que Corazon se había detenido frente a una pequeña casa que estaba muy
deteriorada. Frunció el ceño sin comprender. Era imposible que él viviera allí.
Lo vio escribir algo en el papel. Cuando se lo mostró, leyó: Vivo aquí. Sígueme.
Le costaba creer que alguien de la familia Donquixote viviera en un lugar tan pobre como
ese. Es decir, ¿Cómo eso era siquiera posible? Se trataba del hermano menor de Doflamingo.
Obviamente también compartía su fortuna y podía comprarse un edificio para sí mismo si así
lo deseaba, entonces, ¿Qué hacía viviendo en un lugar como ese?
Vio al rubio voltearse cuando se percató de que no lo estaba siguiendo y Law no tuvo otra
opción que seguirlo y entrar a la casa.
Por dentro no era tan terrible como se había imaginado. Tenía las paredes despintadas y las
baldosas del suelo rotas, pero nada que no se pudiera arreglar.
Corazon le invitó a sentarse en un sofá de color rojo, desgastado y viejo. Se sentó allí casi por
obligación y luego Corazon desapareció del lugar, dejándolo solo por unos minutos.
En realidad, sí quería, pero desconfiaba del rubio. Era un tipo demasiado extraño, incluso le
parecía impredecible, ¿Por qué de repente se comunicaba con él escribiendo en un papel?
Podría haberlo hecho días antes, cuando estaban en la mansión Donquixote, ¿Y qué pretendía
al invitarlo a ese lugar?
El rubio escribió algo en el papel y luego se lo pasó. Leyó: Iré a tomar una ducha. Espera
aquí.
En cuestión de segundos estaba solo en esa sala. Se levantó del sofá y empezó a explorar la
casa, aprovechando que Corazon no estaba presente en ese momento. Tal vez podría
encontrar algo importante que fuera de utilidad para la misión, como información de la
familia Donquixote o algo como eso.
Revisó muchos lugares, pero no encontró nada. No quería arriesgarse a ser visto, así que
procuró ser rápido en su exploración, sin embargo, encontró algo interesante.
Se trataba de una puerta que, a simple vista, parecía imposible de abrir. Tenía un candado y
era diferente a las demás. Lo que hubiera dentro de esa habitación, debía ser importante.
De repente sintió algo frío contra su nuca, un arma de fuego estaba siendo presionada contra
su cabeza en ese momento. Su corazón comenzó a latir desenfrenadamente ante la idea de ser
asesinado en cualquier instante.
──Quédate quieto si quieres seguir vivo. ──Escuchó una voz ronca hablarle──. No dudaré
en matarte si haces algún movimiento.
Aunque no pudiera verlo, sabía perfectamente quién era el dueño de esa voz.
──Así que sabes hablar. ──Respondió molesto.
Continuará...
Chapter Notes
Aquí les traigo otro capítulo. ¡Espero que les guste! Gracias por el apoyo. <3
Zoro perspectiva.
Zoro avanzaba por los pasillos del gran edificio de la organización, esquivando e ignorando a
cualquiera que se le cruzara por el camino.
No había estado en sus planes escuchar tal conversación entre dos líderes poderosos.
Realmente no le importaba el tipo de relación que estos tuvieran, siempre y cuando no
afectara a la organización. Zoro sabía que Mihawk no permitiría que esto ocurriera, sin
embargo, escuchar a su jefe decir esas palabras, como si realmente le importara lo que hiciera
el pelirrojo, le preocupó un poco. Ni siquiera podía imaginarse a Mihawk sintiendo algo por
este. Era algo inconcebible.
No pudo evitar preguntarse así mismo cómo se sentiría eso. Ese “amor” del que todos
hablaban como si fuera un sentimiento sumamente importante para la vida. Zoro pensaba que
esto era una estupidez.
El amor nunca había existido en su vida, y si alguna vez existió, este se desvaneció
completamente. Él solo conocía el odio, era el único sentimiento que lo había acompañado
durante toda su vida y estaba decidido a seguir con este hasta el día de su muerte.
──Zoro. ──Escuchó que una voz femenina lo llamaba──. Te perdiste otra vez, ¿Verdad?
Volteó para ver a la mujer que le hablaba. Se trataba de Kikunojo, una de las mejores
espadachinas de la organización, con quien había tenido la oportunidad de practicar múltiples
de veces anteriormente. La respetaba mucho.
──Sí. ──Dijo en respuesta, sin molestarse. Si se hubiera tratado de otra persona, la reacción
sería diferente, pero se trataba de Kikunojo, alguien que lo conocía desde que llegó a la
organización Hawk.
──Te acompaño. ──Le dijo con una sonrisa gentil.
──La gente habla mucho de ti. ──Empezó a contarle──. Creen que perderás el control de
tus emociones y fracasarás en la misión.
──Ellos esperan que fracase, pero eso no ocurrirá. ──Respondió seguro de sí mismo──.
Tengo todo bajo control.
Zoro frunció el ceño, sin entender a qué se estaba refiriendo con ese comentario.
──Cuando te conocí, eras un niño lleno de odio y deseos de venganza. ──Prosiguió, sin
dejar de caminar a su lado──. Recuerdo lo mucho que entrenabas para volverte más fuerte y
vengar a tu pueblo. Incluso llorabas de ira y frustración cuando Kuina te ganaba en los
enfrentamientos. Pero Zoro ──Hizo una pausa y se giró para mirarlo──. Tú ahora no traes
tus katanas.
Se sorprendió al darse cuenta de que lo que decía era cierto. No traía sus katanas, ¿Cómo
había podido olvidarlas? Las había llevado al castillo del Germa, escondiéndolas en la
habitación, solo por si algo ocurría.
──¿A dónde quieres llegar? ──Le preguntó directamente, un poco molesto por todo lo que
le estaba diciendo tan de repente.
Pero sabía muy bien lo grave que era para un espadachín no llevar sus katanas.
──Creo que tienes el control de tus emociones porque no estás sintiendo ira todo el tiempo
como lo hacías antes. Por eso has olvidado tus katanas, no son necesarias si no piensas en
atacar todo el tiempo. ──Dijo con una sonrisa gentil, intentando calmarlo, sin
conseguirlo──. ¿Hay algo en ese castillo que sea diferente para ti?
Esa pregunta le hizo pensar en alguien de forma inmediata. Sanji Vinsmoke llegó a su mente.
El rubio provocaba algo inexplicable en él, el deseo de poseer aparecía cuando lo tenía cerca
suyo.
Kikunojo no estaba del todo equivocada. En realidad, había alguien diferente en el castillo,
pero Zoro jamás lo admitiría ni aceptaría que ese sujeto estaba provocándole otro tipo de
emociones que no sabía que existían.
Law perspectiva.
El panorama no era bueno. Su mente y cuerpo sabían que podría morir en cualquier instante,
provocando que su corazón siguiera acelerado. Estaba atrapado.
Mantuvo la calma. Él siempre había logrado escapar de la muerte. Había asesinado a
múltiples de enemigos con tácticas inteligentes, pero esta vez era diferente. No era capaz de
predecir las acciones de Corazon.
No tuvo más opción que obedecer esa orden. Caminó lejos de la puerta, aun sintiendo la boca
de la pistola presionando su cabeza. Cuando estuvo lejos, se detuvo.
──Esa habitación debe ser muy importante como para que estés dispuesto a matarme.
Volteó para ver a Corazon, quien no tenía el mismo aspecto de antes; su rostro no tenía el
típico maquillaje que usaba siempre, su cabello ondulado estaba libre, sin ningún gorro que lo
cubriera, y su ropa era distinta también. Tenía una camisa blanca con unos jeans azules.
Sostenía la pistola con una mano mientras que la otra estaba siendo ocupada por un cigarrillo,
al cual le dio una rápida calada mientras lo miraba fijamente.
Law se dio cuenta de que no parecía la misma persona de antes, ¿Qué había pasado con su
aspecto ridículo? ¿Por qué ahora parecía alguien normal? Esas preguntas pasaron por su
mente.
En ese momento, vio al rubio bajar su arma y guardársela en la parte trasera de su pantalón.
Esto sorprendió a Law, quien esperaba que siguiera amenazándolo o incluso le disparara. El
rubio ahora actuaba tan prepotente, como si asumiera que no lo atacaría en ese instante.
──Escucha, idiota. ──Se acercó más a él sin sentirse intimidado. Lo tomó por el cuello de
su camisa, obligándole a agacharse hasta su altura para mirarlo directo a los ojos──. No sé
qué juego estés jugando, pero no subestimes mi fuerza.
──No es conveniente para ti ponerte en mi contra. ──Le dijo sin siquiera inmutarse por el
agarre. Lo miraba fijamente también──, ¿Sabes lo que pasaría si le digo a Doffy que eres un
traidor? ──Hizo una breve pausa y le dio una calada a su cigarrillo──. Te torturaría hasta
descubrir para quién trabajas.
Law tragó saliva, impresionado por su respuesta, sin poder creer que había sido descubierto
por Corazon tan fácilmente, ¿Cómo? ¿Quién era él? ¿Qué quería? Apretó con fuerza la
camisa del rubio, sintiendo mucha impotencia porque, aunque intentara deshacerse de
Corazon, no podría. No tenía la fuerza suficiente para matar a ese tipo.
Sanji perspectiva.
Sanji fue abrazado por la mayoría de sus amigos, quienes se alegraban de verlo allí otra vez y
le dedicaban palabras de cariño. El rubio no pudo evitar sonreír contento, feliz de volverlos a
ver y ser recibido de tal forma. Había estado necesitando eso.
Aquello duró varios segundos hasta que empezaron a bombardearlo de preguntas que aún no
estaba listo para responder. La pregunta más dolorosa era sobre si su regreso era definitivo.
No sabía cómo responder y todos lo miraban esperando que dijera algo importante.
Todos ellos le habían ayudado durante años y seguían allí brindándole su apoyo, a pesar de
que estuvieran en peligro por su culpa.
Antes de que alguno de ellos dijera alguna palabra, alguien más habló claro y firme en ese
momento.
Sanji alzó la vista para ver a Zeff. El viejo lo miraba con una sonrisa llena de orgullo, como si
hubiera sabido que el rubio regresaría allí tarde o temprano. Era una mirada paternal, cargada
de afecto y admiración que solo un verdadero padre le regalaría a un hijo. Una mirada que
jamás recibió ni recibiría de Judge.
El regreso de Sanji en el restaurante significaba una gran celebración que incluía comida y
alcohol. Pero él sabía bien que eso no duraría por siempre.
Sanji se dirigió a la oficina personal de Zeff para hablar con él a solas. El viejo se sentó en
una silla muy antigua y lo miró serio.
──Solo unas horas. Tengo que volver antes de que amanezca. ──Sacó su cajetilla de
cigarrillos y puso uno entre sus labios──. No puedo quedarme y poner sus vidas en riesgo.
──No pongas tanto peso sobre tus hombros. ──Le dijo Zeff seriamente──. Si sientes que
no puedes soportarlo, puedes pedir ayuda. No somos muchos, pero somos fuertes como para
defendernos del enemigo.
──Puedo soportarlo. ──Respondió después de exhalar el humo──. Viejo, ¿Por qué has
cerrado el restaurante?
Sanji entendió lo mucho que afectaba su ausencia en el Baratie. Luego de esa conversación,
regresó con sus amigos y se pusieron a conversar de los últimos sucesos importantes mientras
comían y bebían. Deseó que eso no se terminara nunca, pero desafortunadamente era
momento de volver al castillo.
A pesar de que fuera difícil aceptarlo, todos lo habían hecho. Entendían la desafortunada
situación por la que estaba pasando y sabían que no era fácil. Esto lo tranquilizó mucho.
──Sanji, espera. ──Lo llamó Nami antes de que pudiera salir por la puerta del
restaurante──. Pudding me pidió que te diera esto si algún día regresabas. ──Le entregó un
sobre de papel que parecía tener una carta.
Eso era inesperado. La última vez que vio a Pudding fue en el castillo del Germa, cuando
había sido secuestrada y maltratada por su culpa. Él había creído que ella lo odiaba.
Asintió más relajado y guardó la carta en el bolsillo de su pantalón. La leería cuando llegara
al castillo. Se despidió nuevamente de Nami y salió del Baratie.
Mientras caminaba por la carretera, se dio cuenta de que esa noche faltó la presencia de una
persona muy importante para él, alguien que había deseado ver también. Ese alguien era Ace.
Continuará...
Chapter Notes
Zoro perspectiva.
Al día siguiente, Zoro ya estaba en el castillo. Lo primero que hizo al regresar a ese lugar, fue
asegurarse de que sus katanas estuvieran en su habitación. Y para su buena suerte, seguían
allí, intactas. Las había escondido bajo la cama y seguirían allí hasta que fuera necesario
usarlas.
El día de trabajo era lo mismo de siempre. No había un avance tan rápido, lo cual le
beneficiaba ya que esto significaba que tenía más tiempo para llevar a cabo su misión.
Cuando terminó el trabajo de ese día, fue al gimnasio de la servidumbre a ejercitar su cuerpo.
Lo que más hacía era levantar pesas, comprobando su nivel de fuerza, la cual era bastante
elevada. Mientras se ejercitaba, se dio cuenta de que alguien lo estaba espiando desde la
puerta. Frunció el ceño, volteándose para ver de quién se trataba, pero la extraña figura se
escondió.
Unos pocos segundos después, pudo ver a una extraña criatura que parecía un peluche con
vida. Era de estatura baja, tenía un sombrero rosa en la cabeza y un pantalón corto. Sus ojos
eran grandes y su pelaje marrón claro. Probablemente fuera algún experimento fallido del
Germa.
No sabía si tenía algún sentido hablar con esa extraña criatura, sin embargo, tenía el
presentimiento de que no era alguien malo, al contrario, parecía ser una víctima del Germa.
──Sí. ──Dijo tocándose su asta rota──. Ellos me hicieron esto cuando me separaron de mi
padre, el doctor Hiruluk. ──Hablaba triste──. Me obligan a formar parte de sus
experimentos y me golpean.
Zoro sintió lástima por aquella criatura, la cual seguramente estaba pasando por un infierno
dentro de ese castillo.
──No puedo ayudarte ahora. ──Le dijo sintiéndose comprometido al haber escuchado su
historia──. Pero lo haré pronto. Tienes mi palabra.
Los ojos del reno brillaron de esperanza al escuchar esas palabras. Zoro no fue consciente de
que había ganado un pequeño aliado en ese momento.
Sanji perspectiva.
No estaba contento por regresar al castillo, pero al menos se sentía mucho mejor luego de
haber visto a sus amigos y verdadera familia. Ya no estaba culpándose tanto.
Aún no se atrevía a leer la carta de Pudding. No se sentía preparado para hacerlo, por lo cual,
guardó la carta en su armario. La leería en otro momento, cuando se sintiera listo para lo que
fuera que hubiera escrito la chica allí.
Ese día se vistió elegante, pero tuvo que ponerse una bandana en el cuello para cubrir esa
marca que aún permanecía allí.
Afortunadamente para él, no había visto al peliverde desde lo ocurrido esa noche. Evitaba
pasearse por los pasillos del castillo o ir a los lugares en los que este frecuentaba. No quería
encontrarse con él.
Pero esa noche debía ir al comedor de la servidumbre porque les había prometido cocinarles
un festín ya que habían sido un gran soporte para el rubio en el pasado y lo seguían siendo en
el presente. Lo único que deseaba era que ese tipo no apareciera allí y arruinara todo con su
presencia.
[…]
Había pasado varias horas cocinando diferentes comidas, postres y golosinas. Claro que tuvo
la ayuda de la dulce Cosette para poder terminar más rápido los platos principales.
Todo era servido en una gran mesa y allí la mayoría disfrutaba del gran festín.
Brook, el esqueleto que lo conocía desde que era un niño, tocaba música y reía alegremente.
──Tocas muy bien el piano, Brook. ──Le dijo cuando estuvo cerca de él.
Todo parecía ir bien. Eso era lo que creía hasta que una de las bandejas de comida que traía
Cosette cayó al suelo y fue pisada por uno de los invitados accidentalmente. Claramente no
había sido intencional. Sanji estaba a punto de dirigirse hacia Cosette para ayudarle, pero se
detuvo en seco al ver al peliverde levantar aquellos onigiris del suelo. Segundos después lo
vio comérselos sin importarle que estos estuvieran arruinados.
Sanji observaba esto en completo shock, como si estuviera viendo a una persona
completamente diferente.
No, no podía ser cierto. Se negaba a creer que ese tipo que lo molestaba tanto fuera la
persona que había esperado tanto tiempo conocer. Era imposible.
De repente su mirada se encontró con la suya, pero la esquivó rápidamente, sintiendo sus
mejillas arder de la vergüenza al ser descubierto.
──¡Oye, cocinero! ──Sabía que era él, pero lo ignoró completamente, siguiendo su
camino──. Espera.
──¿Qué mierda quieres, idiota? ──Se soltó de su agarre bruscamente y lo miró serio,
intentando ocultar su nerviosismo ante la idea de tenerlo cerca otra vez.
La realidad era que se sentía nervioso ante la posibilidad de que volviera a ocurrir lo de
aquella noche.
De repente, el peliverde lo empujó dentro de un cuarto viejo, el cual era utilizado para
guardar productos de limpieza y estaba abandonado en aquella zona del castillo. Era pequeño
y muy incómodo.
──¿¡Qué haces!? ──Exclamó sorprendido por el repentino acto y lo miró muy molesto.
Intentó alejarse lo más que pudo de él, pero el cuarto era pequeño──, ¿Por qué nos has
metido aquí?
Sabía que no valía la pena ser agresivo allí. Aún si quisiera darle una patada e irse de allí, el
peliverde continuaría insistiendo. Las intenciones de este eran claras, pero Sanji no permitiría
que eso pasara otra vez.
──Lo que pasó la otra noche no volverá a ocurrir, idiota. ──Dijo seguro de sí mismo──. No
soy homosexual, ¿Entiendes?
Continuará...
Hasta aquí el maratón de capítulos. :-) Estaré publicando el capítulo nueve pronto. <3
Muchísimas gracias por leer y apoyarme. ¡Les mando un abrazo fuerte!
Capítulo nueve.
Chapter Summary
El descontrol.
Chapter Notes
¡Holaaa! Pasó mucho tiempo desde la última vez que subí un capítulo nuevo, pero aquí
está. Muchas gracias por el apoyo y lamento la demora, así como las faltas ortográficas
y de gramática.
¡Les mando un abrazo fuerte a esas personas que han dejado kudos! Esto me anima a
seguir escribiendo esta obra. Espero recibir comentarios pronto <3
Zoro perspectiva.
Desde el momento que vio al rubio esquivar su mirada e irse de ese lugar supo que algo no
andaba bien con el Vinsmoke. Ese comportamiento no era normal, incluso parecía que
estuviera huyendo de él. ¿Por qué?
Flashback.*
──Escucha, cabeza de alga. ──El rubio se acercó demasiado a él, mirándolo fijamente a los
ojos──. Me queda claro que estás decidido en quedarte aquí, así que haré que tu estadía sea
miserable hasta que decidas irte por tu propia cuenta.
En aquel cuarto de limpieza no había mucho espacio como para que pudieran alejarse el uno
del otro. Zoro había actuado por impulso al haberlo encerrado allí junto a él, pero realmente
necesitaba entender el comportamiento del Vinsmoke. Necesitaba una respuesta.
──Lo que pasó la otra noche no volverá a ocurrir, idiota. ──Le dijo el rubio, mirándolo a los
ojos──. No soy homosexual, ¿Entiendes?
Había esperado cualquier cosa menos aquella extraña afirmación del menor. Se quedó quieto,
manteniendo su mirada fija en los ojos de este, intentando entender a qué se estaba refiriendo.
En su cabeza no existía la posibilidad de que hubiera hecho algo estando ebrio. Jamás se
había descontrolado como para hacer alguna estupidez.
──No finjas que no lo recuerdas. ──Dijo el rubio. De repente se acercó más a él y se quitó
la bandana que tenía en el cuello, dejándole ver una marca en su piel──. ¡Tú me hiciste esto
sin que yo lo quisiera, maldito bastardo!
Ahora entendía el comportamiento del menor. Este último estaba reprimiendo sus deseos al
igual que él.
──Ahora lo recuerdo todo. ──Aprovechó aquella cercanía para tomar las muñecas del rubio,
colocándolas por encima de su cabeza para inmovilizarlo completamente──. Dices que no lo
querías, pero no me detuviste esa noche, príncipe.
──¡Suéltame, idiota! ──Dijo intentando deshacer su agarre, pero Zoro mantuvo sus
muñecas firmes contra la pared──. ¿Quieres que te mate?
Acercó su rostro más al suyo, mirándolo a los ojos, notando la gran molestia del rubio. Esto
le divertía un poco.
──No te engañes a ti mismo. ──Le dijo con una sonrisa en sus labios──. Sé que te gustó lo
que te hice.
En ese preciso instante fue golpeado en el rostro, lo que provocó que soltara las muñecas del
rubio de forma inmediata, alejándose unos pasos de él y tocándose el lugar donde había
recibido aquel golpe. El rubio lo miraba enfurecido y una de sus piernas estaba levantada.
──¿Cómo...? ──Ni siquiera terminó de formular la pregunta cuando recibió otra patada, esta
vez en su abdomen, provocando que cayera de rodillas al suelo por aquel ataque tan fuerte.
──Cierra la maldita boca. ──Le dijo el rubio──. ¿Crees que puedes hacer lo que quieras
conmigo? No actúes tan arrogante, bastardo.
No había terminado de recuperarse cuando en ese instante el rubio aprovechó para darle una
patada en el rostro, logrando que esta vez cayera al suelo. En ese momento Zoro sintió algo
que hace mucho no experimentaba.
Frustración y enojo.
Eso confirmaba que el rubio había disfrutado lo que le hizo esa noche, pero jamás lo
admitiría. Esto ya no le importaba a Zoro.
Haber sido golpeado de tal forma por el rubio le hizo darse cuenta de lo mucho que bajó la
guardia frente a su enemigo. Había olvidado de que estaba tratando con un Vinsmoke y de su
real objetivo en ese lugar.
[...]
Horas después.
Su mente estaba completamente enfocada en su trabajo, así que no tenía tiempo de pensar en
el rubio. Incluso decidió trabajar más horas, aunque no fuera necesario.
Iba de regreso a su habitación asignada, serio y con sueño, pero se detuvo al escuchar una
conversación que estaban teniendo los subordinados del Germa.
──Por lo que sé, el príncipe Sanji está siguiendo las órdenes del amo.
──Estoy seguro de que ya lo hizo. Sabes cómo son, ellos sienten felicidad al matar.
Haber oído eso lo llenó de ira en tan solo unos segundos. Su mandíbula se tensó y si no fuera
por su autocontrol, habría golpeado algo en ese momento. Claramente estaba afectado.
Sanji perspectiva.
Roronoa Zoro. Así se llamaba el tipo que le robaba la paz, ¿Cómo un subordinado de Judge
lograba provocar tanto en él? Como si fuera esa persona que había esperado conocer por
mucho tiempo.
Exhaló el humo de sus pulmones. Era imposible. Eso se decía así mismo hasta que recordaba
lo ocurrido horas atrás.
Le molestaba tanto que el peliverde tuviera razón. Ya no podía negar que sí había deseado
que el peliverde lo besara, aunque esto lastimara su orgullo, era cierto.
Incluso estando en esa habitación deseó que ocurriera, pero fue él mismo el que no lo
permitió al golpearlo, ¿Acaso estaba arrepentido? Era tan contradictorio y lo sabía bien.
Para que su hermana pidiera un favor, debía ser algo muy importante. Eso pensó Sanji en ese
momento.
Su hermana sonrió.
──Padre me encargó informarle a Roronoa Zoro que debe presentarse en su oficina mañana,
¿Serías capaz de entregarle ese mensaje por mí?
Se llevó un cigarrillo a los labios luego de escuchar aquella petición. Parecía una broma de
mal gusto, ¿Por qué tenía que ser en ese día? No podía ser peor.
──Tengo una cita esta noche y no quiero llegar tarde. ──Dijo Reiju acomodándose el
cabello de forma coqueta.
Sanji frunció el ceño, preguntándose así mismo quién sería el desafortunado que saliera con
su hermana.
──Lo haré.
No iba a negarse a la petición de su hermana. Ella había hecho tanto por él, que realmente no
le importaba tener que enfrentarse al peliverde nuevamente, podía hacerlo si era para hacerle
un favor a su familia.
[...]
Se dirigía hacia la habitación de ese hombre, con su último cigarrillo entre sus labios,
intentando calmarse un poco. Sabía que no le esperaba algo bueno, pero él no era ningún
cobarde como para intimidarse fácilmente.
Tocó la puerta de la habitación y esperó unos segundos hasta que fue abierta, encontrándose
de frente con ese hombre. Este tenía un atuendo diferente al de horas atrás; vistiendo una
camisa amarilla, la cual tenía los botones abiertos, permitiéndole ver parte de su pecho bien
trabajado. Cuando vio su rostro, notó que tenía una herida cerca de su boca, consecuencia de
los golpes que le había dado antes en aquella habitación.
──¿Qué estás haciendo aquí? ──Preguntó el peliverde muy seriamente, sin dejar de mirarlo
a los ojos ni por un segundo.
──Solo vine a hablar contigo. ──Respondió rápidamente, un poco nervioso por la mirada
que el contrario le estaba dando en ese momento.
Vio al mayor hacerse a un lado y abrir un poco más la puerta, aun mirándolo serio.
Sabía que no era necesario entrar a esa habitación, pero su orgullo le gritaba que entrara para
demostrarle al peliverde que no se sentía intimidado por él, a pesar de que era todo lo
contrario. Algo no estaba bien.
──No te hagas ideas equivocadas. ──Le dijo volteándose para verlo──. Solo vine a...
Antes de que finalice la oración, fue empujado violentamente contra la pared, y una de las
manos del mayor atrapó su cuello, apretándolo duramente. Sanji intentó defenderse de aquel
ataque, lanzando una patada, pero el peliverde solo aprovechó ese movimiento para atrapar su
pierna con una de sus manos.
──Creo que has venido a disculparte por lo que hiciste, ¿No es así?
Los ojos del mayor lo miraban intensamente, como un depredador a punto de cazar a su
presa. Intentó alejar la mano del peliverde de su cuello, pero era imposible, no tenía la fuerza
suficiente como para hacerlo. Poco a poco su vista fue nublándose por la falta de oxígeno.
Entonces su cuello fue liberado y recuperó el aire que había perdido. Lo miró desconcertado,
sin poder creer que ese sujeto había tenido la oportunidad de asesinarlo en ese instante.
Su cuerpo fue volteado, esta vez su mejilla estaba contra la fría pared, y sus muñecas estaban
siendo inmovilizadas detrás de su espalda por una de las manos del peliverde.
──Debí haberlo sabido. ──Le hablaba cerca de su oreja, su tono grave hizo que la piel de
Sanji se estremeciera──. Has matado personas inocentes, ¿Cómo serías capaz de
disculparte?
Sanji frunció el ceño al escuchar tal afirmación, ¿De qué mierda estaba hablando ese tipo?
Jamás había herido a alguien inocente, tampoco sería capaz de hacerlo nunca. Él no era así.
Pero los rumores decían lo contrario y estaba seguro de que ese idiota se los había creído.
Y a pesar de que esto le afectara, su obligación en ese castillo era actuar como si realmente
fuera aquel asesino que todos creían que era.
──¿Y eso qué? No debería importarte, bastardo. ──Dijo pretendiendo que esto no le
afectaba──. Solo eres un subordinado con el que puedo jugar. ──Añadió sonriendo
falsamente.
──No me importa. ──Le respondió fríamente──. Esta noche haré lo que quiera contigo.
Los dedos del peliverde entraron en su boca en ese momento y le obligaron a callarse cuando
intentó responder aquella última frase. Estaba bajo su control en esa posición y esto
provocaba que fuera más vulnerable.
Sintió un cosquilleo en su cuerpo al escuchar esa orden y obedeció sin mucha resistencia,
succionando los gruesos dedos del mayor de forma torpe, no sabiendo hacerlo
correctamente.
Volvió en sí mismo cuando su boca fue libre y el peliverde estaba bajando su pantalón junto
con su ropa interior, dejando su trasero completamente libre en cuestión de segundos.
──Espera- ¿Qué harás? ──Preguntó sorprendido mientras miraba por encima de su hombro
y se removía, intentando librarse del agarre de sus muñecas.
Iba a responder agresivamente, pero la mano del mayor golpeó su trasero con fuerza, dándole
un azote que le hizo soltar un quejido inevitable, sorprendido por ese acto.
──Tu culo está rojo solo por una nalgada. ──Se burló──. Está rogando que meta mis
dedos.
Obtuvo otro azote en respuesta y esto empezaba a sentirse extraño. Como si provocara algo
más en él.
──¿Crees que puedes actuar insolente en esta posición? ──El mayor sonaba molesto──.
Abre tus piernas.
──¡A-agh! ──De sus labios salió un quejido cuando los dedos húmedos del peliverde
acariciaron su entrada, solo para segundos después adentrarse──. ¡D-duele!
──Sopórtalo.
──Quítalos- ──Dijo jadeante, cerrando sus ojos con fuerza──. Es... es extraño... ¡Oh!
──Gimió repentinamente al sentir algo que jamás había experimentado. Un placer diferente,
como si algún punto en su interior hubiera sido tocado.
──¿Aún quieres que los quite? ──Preguntó el mayor con un tono burlón, sin dejar de mover
sus dedos contra ese punto──. Estás apretando mucho.
No podía entender cómo algo así podía sentirse tan bien. Mordió su labio inferior para evitar
gemir de forma tan humillante. No quería demostrarle a ese tipo que estaba disfrutando de
eso, aunque su cuerpo lo delatara con una reciente erección.
Cuando creyó que podría controlar sus gemidos, sus muñecas fueron liberadas y el peliverde
ahora tenía su otra mano metida dentro de su camisa, llevando sus dedos alrededor de uno de
sus pezones, pellizcándolo.
Tenía sus manos apoyadas en la pared y sentía que sus piernas temblaban por todo el placer
que estaba sintiendo en ese momento. Los dedos del mayor se movían en su interior de forma
brusca, tocando una y otra vez ese punto, desesperándolo.
──J-justo ahí... ──Balbuceó, ni siquiera se había dado cuenta, pero había movido sus
caderas contra los dedos del peliverde──. Q-quiero más...
Estaba fuera de sí. Todo el placer estaba volviéndolo loco y le desesperaba. Como si estuviera
a punto de llegar solo por sus dedos.
──¿Quieres algo más grande? ──Sintió la respiración del peliverde cerca de su oreja──. Di
lo que tanto quieres.
Incluso escuchar su voz era excitante. Todas las emociones y el placer intenso estaban a
punto de acabar con él ahí mismo.
Giró su rostro y tomó al mayor del cabello para acercarlo más a él, lo suficiente como para
ser capaz de besar sus labios de forma vehemente.
Llegó al clímax en ese momento, empujando por última vez sus caderas contra los dedos del
peliverde, sintiendo sus pezones endurecerse más bajo su mano y su boca ser invadida por la
lengua de este. Había sido suficiente para que se corriera intensamente, manchando parte de
su camisa blanca y abdomen.
Continuará...
*El flashback es del capítulo número 4, la última interacción que Zoro recuerda haber
tenido con Sanji.
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