La Relación entre los Derechos
Humanos y la Guerra:
Complementariedad Normativa en
Contextos de Conflicto Armado
Introducción
A lo largo de la historia, la guerra ha sido una de las mayores amenazas para la dignidad, la
integridad y la vida de las personas. En respuesta, el Derecho Internacional ha desarrollado
mecanismos para mitigar sus efectos, especialmente sobre la población civil y los
combatientes que han quedado fuera de las hostilidades. Dos ramas del Derecho
Internacional, el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos (DIDH), se han consolidado como pilares fundamentales para proteger
la humanidad incluso en los momentos más oscuros de la guerra. Aunque nacieron en
contextos diferentes y con objetivos específicos, hoy se reconoce su aplicación conjunta y
complementaria en situaciones de conflicto armado.
Marco Jurídico de Protección en Conflictos Armados
El Derecho Internacional Humanitario es un conjunto de normas que, por razones
humanitarias, limita los efectos del conflicto armado. Su objetivo es proteger a las personas
que no participan en las hostilidades y regular los medios y métodos de guerra. Se aplica
exclusivamente durante los conflictos armados y está recogido en tratados como los
Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales (Naciones Unidas, 2011, p. 7).
En cambio, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos establece los derechos
fundamentales inherentes a todas las personas, sin distinción de nacionalidad, raza, religión
u otra condición. Aunque en un principio se consideraba aplicable solo en tiempos de paz,
actualmente existe un amplio consenso sobre su vigencia en contextos de guerra. Como lo
establece el Comité de Derechos Humanos en su Observación General Nº 31, las
obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos persisten aun durante
conflictos armados (Naciones Unidas, 2011, p. 6).
Aplicación Concurrente y Complementaria
La relación entre estos dos marcos normativos ha evolucionado hacia un modelo de
aplicación concurrente. Es decir, durante los conflictos armados se aplican tanto las normas
del DIH como las del DIDH. Aunque el DIH actúa como lex specialis —la norma específica
que regula el contexto de guerra—, ello no implica la suspensión de los derechos humanos.
El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha reconocido que ambos
conjuntos normativos se complementan y refuerzan mutuamente (Naciones Unidas, 2011,
p. 6).
La coexistencia de estos marcos ofrece una protección más integral. Por ejemplo, mientras
el DIH prohíbe ataques contra civiles y regula el trato a los prisioneros de guerra, el DIDH
garantiza el derecho a la vida, la prohibición de la tortura y el derecho a un juicio justo, sin
importar las circunstancias. De esta manera, ambos cuerpos normativos trabajan en
sinergia para proteger a las personas afectadas por la violencia armada.
Responsabilidad y Rendición de Cuentas
La relación entre los derechos humanos y la guerra también se manifiesta en la rendición de
cuentas por violaciones graves. Tanto el DIH como el DIDH establecen obligaciones para los
Estados y, en ciertos casos, para actores no estatales, como grupos armados. Las
infracciones graves de estas normas pueden constituir crímenes internacionales, tales como
crímenes de guerra, genocidio o crímenes de lesa humanidad, juzgables ante tribunales
nacionales o internacionales, como la Corte Penal Internacional (Naciones Unidas, 2011, p.
80).
Además, ambos marcos reconocen los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la
reparación. Las Naciones Unidas han adoptado principios orientadores que establecen
medidas judiciales y extrajudiciales para garantizar la rendición de cuentas, incluyendo
comisiones de la verdad y reparaciones simbólicas y materiales (Naciones Unidas, 2011, p.
95).
Los Actores Obligados por la Normativa Internacional
Tradicionalmente, los Estados han sido considerados los principales responsables del
cumplimiento del DIH y el DIDH. No obstante, la práctica reciente ha ampliado esta
responsabilidad a actores no estatales, especialmente cuando ejercen control sobre
territorios y poblaciones. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha instado en
varias ocasiones a grupos armados a respetar estas normas, reconociendo que la protección
de los derechos fundamentales no debe depender únicamente del estatus legal del actor
(Naciones Unidas, 2011, p. 27).
Esta extensión de responsabilidades es fundamental para garantizar la protección de los
derechos humanos en conflictos armados no internacionales, donde los Estados pueden no
tener control total del territorio. En tales casos, la responsabilidad de proteger a la
población recae también en los grupos armados que ejercen poder de facto.
Conclusión
La relación entre los derechos humanos y la guerra está determinada por la necesidad de
proteger la dignidad humana incluso en los contextos más hostiles. A través de la aplicación
conjunta del DIH y el DIDH, la comunidad internacional busca asegurar que las normas
básicas de humanidad no se pierdan durante los conflictos armados. Ambos marcos
jurídicos no solo son compatibles, sino que se complementan para ofrecer una protección
más sólida y coherente. Reconocer esta relación es esencial para fortalecer el respeto del
derecho internacional, promover la rendición de cuentas y garantizar la justicia para las
víctimas de la guerra.
Referencias
Naciones Unidas. (2011). *Protección jurídica internacional de los derechos humanos
durante los conflictos armados*. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos.