Cómo Odebrecht ganó contratos de obras públicas: sobornos y corrupción
El departamento de Justicia de Estados Unidos y el conglomerado de la empresa de construcción
brasileño Odebrecht el 21 de diciembre de 2016, abordaron un acuerdo sin precedentes contra la corrupción
en el que se admitió que esta empresa había pagado sobornos a funcionarios públicos por cientos de millones
de dólares con el propósito de obtener contratos de obras públicas en 12 países de América Latina, África y
Europa. Varias investigaciones con un profundo análisis de la naturaleza de las actividades corruptas de
Odebrecht en Latinoamérica, la extensión de sus prácticas ilícitas sobre la empresa, sus proyectos, y la red de
corrupción que continúa salpicando a algunas de las élites políticas más importantes de la región, ha
generado un profundo mal estar social y una crisis de confianza en las instituciones públicas. En el 2014
Odebrecht, que para esos tiempos era la constructora transnacional más grande de Latinoamérica, empezaron
a acusarla de participar en actividades ilícitas con la gigante petrolera estatal de Brasil “Petrobras”, en
conjunto con la investigación conocida como “Operación lavado de autos” (“Operação Lava Jato”). Lo que
dio pase a una investigación de lavado de dinero local, al poco tiempo se volvió en un escándalo de
corrupción internacional, cuando las autoridades brasileñas encontraron evidencias de que Odebrecht había
pagado coimas a las élites políticas de Argentina y Perú (Orta, C., 2017).
La empresa tenía contratos con la petrolera desde hace décadas. Los investigadores tardaron más de
un año en encontrar pruebas, que llevaron a la detención de Marcelo Odebrecht, presidente y nieto del
fundador del grupo, en junio de 2015. Desde entonces, Brasil se ha visto envuelto en los detalles del
complejo y multimillonario sistema de corrupción liderado por la constructora y sus filiales (Gil, A., 2017).
En realidad, el esquema de corrupción de Odebrecht comenzó al menos en 2001. Sin embargo, no fue
hasta finales de 2016 que se conoció la magnitud de la red, luego de una investigación conjunta de las
autoridades de Estados Unidos, Brasil y Suiza. Odebrecht y su filial Braskem se declararon culpables de
cargos criminales y aceptaron pagar multas por US$3,5 mil millones. La empresa admitió haber pagado al
menos US$788 millones en sobornos a funcionarios del gobierno y partidos políticos para obtener contratos
de obras públicas. De ese total, aproximadamente US$735 millones fueron pagados en 10 países
latinoamericanos a lo largo de más de una década (BBC Mundo, 2017).
En base a estas cifras, podemos estimar el "retorno de la inversión" que Odebrecht obtuvo por los
sobornos pagados. La compañía obtuvo el mayor retorno en Argentina, donde por cada dólar invertido en
sobornos recibió casi menos de 8 dólares. Por otra parte, obtuvo su peor retorno en República Dominicana,
donde por cada dólar invertido en sobornos, la compañía obtuvo solo 1,80 dólares. Pero la cantidad de
sobornos que Odebrecht pagó podría ser incluso mayor que la reportada por el Departamento de Justicia de
Estados Unidos, según funcionarios involucrados en las investigaciones de Odebrecht en varios países de la
región. En Colombia, por ejemplo, las autoridades han estimado que el valor real de los sobornos pagados
por Odebrecht podría ser casi el doble de lo que la empresa ha admitido, entre US$22 y 27 millones. En
Guatemala, las autoridades creen que pueden existir unos US$4 millones en sobornos que no fueron
incluidos en el acuerdo de declaración de culpabilidad. Y en Ecuador, según la organización de
investigaciones “Mil Hojas”, el valor real de los sobornos pagados podría ser de US$300 millones, casi
nueve veces más que lo estimado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (BBC Mundo, 2017).
Es posible que nunca se conozca el valor total de los sobornos pagados por Odebrecht. Sin embargo,
lo que está claro es que la compañía orquestó una operación criminal masiva y altamente sofisticada que
operó durante años en la sombra de las altas esferas del gobierno y la industria. Existió una
complementariedad compleja y una relación cambiante entre el modelo de negocios y el modelo de
influencias. La relación entre los dos modelos se fue reforzando a medida que el grupo Odebrecht creció y se
internacionalizó, y luego el escándalo Lava Jato, donde se descubrió el componente ilegal del modelo de
influencias, hizo que este último terminara predominando (CNN Español, 2017).
La eficacia del vasto plan de sobornos y lavado de dinero de Odebrecht dependía de un sistema
complejo y multifacético, que incluía el uso de cuentas bancarias a nombre de empresas en paraísos fiscales
y otras artimañas contables diseñadas para ocultar los flujos financieros ilícitos. Sin embargo, en esencia, la
empresa obtenía sus ganancias ilegales mediante el uso de tres mecanismos sencillos: sobornos, demoras y
recargos. El hecho de que Odebrecht fuera una empresa familiar antigua, dirigida por cuatro generaciones de
ingenieros constructores durante un siglo, permitió ir acumulando y trasmitiendo una experiencia de
vinculaciones y negocios desarrollados obra por obra. Existe entonces un proceso iterativo que va de las
obras a los dos modelos, y de los dos modelos a las obras, que los jefes del grupo fueron desarrollando en
este tiempo y espacio, adquiriendo experiencia como un poder permanente que se relacionaba con el
cambiante escenario político y burocrático y actuaba en varios mercados. Este proceso de expansión y
adaptación, y la compleja y cambiante relación entre los dos modelos, quedan revelados al conocer su
historia (Irujo, J., 2018).
En los 15 años que abarcaba el acuerdo de culpabilidad, Odebrecht fue responsable de más de 155 proyectos
de construcción, de los cuales al menos 45 se encontraban en Brasil, y los otros 110 se extendían por toda la
región. En todos los países, la constructora utilizó una compleja red de empresas ficticias para pagar
sobornos. En la isla caribeña de Antigua llegó a adquirir un banco local para facilitar la tarea. Según las
autoridades, Odebrecht utilizó diferentes "mecanismos de lavado de dinero" para dificultar el seguimiento de
las transacciones. Los pagos a funcionarios públicos en los países mencionados procedían del Departamento
de Operaciones Estructuradas de la empresa, que en Brasil pasó a conocerse como "departamento de
sobornos". Este departamento, con una contabilidad paralela, aseguraba los fondos utilizados y autorizaba
las transferencias con la supervisión del presidente de la compañía (Gil, J., 2017).
Los contratos de las obras negociadas bajo este esquema tenían sobreprecio, el excedente se dividía entre los
funcionarios y políticos encargados de asignarlas, a cambio de primero lograr la preferencia para ser
adjudicado en la obra. Segundo, poder inflar los costos de la misma para no solamente sacar de ahí lo que le
costaba la coima, sino también un lucro adicional. Al igual que en Brasil, en Latinoamérica las constructoras
financiaron campañas políticas, incluso de facciones contrarias a cambio de asegurarse contrataciones de
obras públicas de gran envergadura. Hay poca transparencia en la forma como se financian las campañas
electorales a nivel regional, las normas que existen no contribuyen a que sea transparente en la ejecución de
gastos y también que se conozcan quiénes son los reales aportantes en las campañas políticas, esto beneficia
a los partidos políticos y también a las compañías que los financian (Castaño, 2017).
El sistema que se ideo facilito a Lozoya y a muchos corruptos lavar su dinero, pues lograron articular un
montón de sobornos desordenados y los centralizaron en lo que se llamó “Departamentos de Operaciones
Estructuradas”. Primero, crearon varias empresas de maletín para mover el dinero entre ellas, es decir, una
empresa inexistente sin oficinas ni empleados llamadas también empresas fantasmas. Luego, fabricaron
contratos falsos los cuales eran de asesorías ficticias, como una consultoría sobre ingeniería u otras.
Teniendo estos contratos falsos se depositaba el dinero en las cuentas de esas empresas fantasmas, se
transfería en cuentas diferentes las veces que era necesario para que el dinero sea más difícil de rastrear, en
el cual los clientes políticos utilizaban apodos para mantener lejos a las autoridades. En caso de que los
bancos ponían limitaciones con sus regulaciones procedían a comprar el banco en este caso el “Meinl Bank
Antigua” (Gorriti, G. y Mella, R; 2022).
El departamento de operaciones estructuradas logró lavar dinero por varios años de forma infalible. Todo
esto fue expuesto por María Lucia Tabares y Ángela Palmeira que eran secretarias de la empresa. Esto
facilito determinar cómo funcionaba el departamento que administraba los sobornos que mancho a muchos
gobiernos Latinoamericanos, pero no en todos los países la justicia actuó de la misma manera.
Estos ejemplos muestran que Odebrecht utilizó los sobornos no sólo como un método para obtener contratos
lucrativos, sino también como un medio para mantener ventajas competitivas potencialmente injustas sobre
empresas rivales en la región.
De hecho, un gran número de altos funcionarios y exfuncionarios latinoamericanos de diversas orientaciones
políticas han sido relacionados con sobornos de Odebrecht. Así mismo, relativamente pocos funcionarios
han sido detenidos o procesados, y en varios países las investigaciones en torno a Odebrecht han sido
politizadas (Durand, F., 2023).
La deficiencia de las autoridades que permitieron la corrupción de Odebrecht en el Perú
Fallas en las instituciones públicas:
Falta de transparencia y control: En muchos casos, los procesos de contratación pública eran
opacos y no estaban sujetos a suficientes controles. Esto facilitó que Odebrecht pagara sobornos a
funcionarios para obtener contratos. La corrupción origina consecuencias devastadoras para la gestión
pública, socava su credibilidad y obstruye el cumplimiento de los fines que persiguen sus instituciones,
dificultando el acceso igualitario a bienes y servicios esenciales, afectando la vida, salud y otros importantes
derechos de ciudadanos en situación de pobreza, pobreza extrema y poblaciones vulnerables, en todo el
mundo. La corrupción en la administración pública es uno de los principales problemas del país, que se
presenta en todos los niveles de gobierno, fenómeno que tiene impacto en el desarrollo político, económico y
social. En el desarrollo político, falta de liderazgo político, de meritocracia, crisis de la ética y valores, falta
de una construcción partidaria, distorsión de las políticas públicas por la ineficiente asignación de los
recursos públicos, que surge con las contrataciones del Estado, generando falta de transparencia, de
rendición de cuentas y deslegitimación de las instituciones, con autoridades implicadas en delitos de
corrupción. En el desarrollo económico, tiene efecto perjudicial en los ingresos fiscales, inversiones,
recolección de impuestos, niveles de productividad, débil sistema de control y fiscalización de recursos
genera desigualdad e incremento de la pobreza y grave crisis de gobernabilidad. En el desarrollo social,
vulnera los derechos humanos, afectando la salud pública, acceso igualitario a los bienes y servicios, creando
un ambiente antidemocrático, inseguridad, ausencia de valores (Martinez, M. R.; 2019).
Los auditores fallaron en detectar el fraude de Odebrecht debido a una serie de factores:
El uso de empresas ficticias y cuentas offshore: el sofisticado sistema que Odebrecht
estableció para ocultar los sobornos implicaba el uso de una red intrincada de empresas ficticias y cuentas
bancarias en paraísos fiscales (Auditool, 2023). Esto hizo extremadamente difícil rastrear los movimientos
de dinero y relacionarlos con actos corruptos.
Contabilidad creativa: Odebrecht empleó técnicas de contabilidad creativa para disfrazar
los sobornos como gastos legítimos. Por ejemplo, los sobornos se contabilizaron como costos de consultoría
o comisiones. Además, se utilizó la "Caja 2", un sistema paralelo de contabilidad para llevar un registro de
estos pagos ilícitos sin reflejarlos en los libros oficiales (Valencia, 2018).
Cultura corporativa de corrupción: Odebrecht creó una cultura en la que la corrupción
era vista como una práctica empresarial normal. Esto dificultó enormemente cualquier esfuerzo de auditoría
interna o externa, debido a que los empleados estaban condicionados a aceptar estas prácticas y a ocultarlas
de los auditores (Ospina, 2018).
La cantidad total de dinero que Odebrecht pagó en sobornos: La investigación estima que la cifra supera
los USD 3.000 millones, pero es posible que la cifra sea aún mayor. Esto se debe a que Odebrecht ha
admitido haber pagado sobornos en varios países, pero es posible que haya más países involucrados (BBC
News Mundo, 2017).
La participación de otras empresas en la corrupción de Odebrecht: La investigación ha logrado
identificar a algunas empresas que participaron en el esquema de corrupción, pero es posible que haya más
empresas involucradas. Esto se debe a que Odebrecht era una empresa multinacional con operaciones en
muchos países (Proetica, 2021).
La falta de cooperación de algunos países: Algunos países, como China y Venezuela, han sido reacios a
cooperar con la investigación. Esto ha dificultado la obtención de información sobre la participación de
Odebrecht en estos países. Hay varias razones por las que estos países pueden haber sido reacios a cooperar.
En algunos casos, puede ser por razones políticas. Por ejemplo, China puede haber sido reacia a cooperar
porque no quería perjudicar sus relaciones con Brasil, un importante socio comercial. En otros casos, puede
ser por razones legales. Por ejemplo, Venezuela puede haber sido reacia a cooperar porque no quería que se
investigara la corrupción de sus propias autoridades (Cárdenas, 2023).
Las amenazas y muertes de testigos: Al menos tres testigos clave en el caso Odebrecht han muerto en
circunstancias sospechosas. Esto ha generado preocupación por la seguridad de los testigos y ha dificultado
la obtención de información de ellos (De la Torre, A; 2022).
La investigación del caso Odebrecht ha puesto de relieve la necesidad de mejorar los mecanismos de
control para garantizar las buenas prácticas de gobierno corporativo. En particular, se cuestiona la eficacia de
los sistemas de control interno de las empresas, que deben ser más robustos para detectar y prevenir actos de
corrupción. Para ello, es necesario que los gobiernos y las organizaciones regionales trabajen juntos para
estandarizar los mecanismos de control. Esto ayudaría a garantizar que todas las empresas, públicas o
privadas, estén sujetas a las mismas normas y que sea más difícil para ellas escapar de la responsabilidad
(RPP, 2018).
A lo largo de los años, se han creado diferentes organizaciones para abordar este problema. Estas
organizaciones han trabajado para desarrollar mecanismos para prevenir y detectar actos de corrupción. Una de
estas organizaciones es la OCDE, que ha promulgado los principios de gobierno corporativo. Estos principios son
una serie de recomendaciones para que las empresas establezcan sistemas de control interno eficaces ( Salcedo,
E., Garay, L. y Macías, G.; 2019).
Cómo Odebrecht ganó contratos de obras públicas: sobornos y corrupción
La extensión de sus prácticas ilícitas sobre la empresa, sus proyectos, y la red de corrupción que continúa salpicando a algunas de
las élites políticas más importantes de la región, ha generado un profundo mal estar social y una crisis de confianza en las
instituciones públicas. En el 2014 Odebrecht, que para esos tiempos era la constructora transnacional más grande de
Latinoamérica, empezaron a acusarla de participar en actividades ilícitas con la gigante petrolera estatal de Brasil “Petrobras”, en
conjunto con la investigación conocida como “Operación Lava Jato”. Lo que dio pase a una investigación de lavado de dinero local,
al poco tiempo se volvió en un escándalo de corrupción internacional. Los investigadores tardaron más de un año en encontrar
pruebas, que llevaron a la detención de Marcelo Odebrecht, presidente y nieto del fundador del grupo, en junio de 2015. Hasta
finales de 2016 que se conoció la magnitud de la red, luego de una investigación conjunta de las autoridades de Estados Unidos,
Brasil y Suiza. La empresa admitió haber pagado al menos US$788 millones en sobornos a funcionarios del gobierno y partidos
políticos para obtener contratos de obras públicas. El hecho de que Odebrecht fuera una empresa familiar antigua, dirigida por
cuatro generaciones de ingenieros constructores durante un siglo, permitió ir acumulando y trasmitiendo una experiencia de
vinculaciones y negocios desarrollados obra por obra. Los contratos de las obras negociadas bajo este esquema tenían sobreprecio,
el excedente se dividía entre los funcionarios y políticos encargados de asignarlas, a cambio de primero lograr la preferencia para
ser adjudicado en la obra. Segundo, poder inflar los costos de la misma para no solamente sacar de ahí lo que le costaba la coima,
sino también un lucro adicional. Al igual que en Brasil, en Latinoamérica las constructoras financiaron campañas políticas, incluso
de facciones contrarias a cambio de asegurarse contrataciones de obras públicas de gran envergadura. Por otra parte, crearon
varias empresas de maletín para mover el dinero entre ellas, es decir, una empresa inexistente sin oficinas ni empleados llamadas
también empresas fantasmas. Luego, fabricaron contratos falsos los cuales eran de asesorías ficticias, como una consultoría sobre
ingeniería u otras. Teniendo estos contratos falsos se depositaba el dinero en las cuentas de esas empresas fantasmas, se transfería
en cuentas diferentes las veces que era necesario para que el dinero sea más difícil de rastrear, en el cual los clientes políticos
utilizaban apodos para mantener lejos a las autoridades. En caso de que los bancos ponían limitaciones con sus regulaciones
procedían a comprar el banco en este caso el “Meinl Bank Antigua”.
El departamento de operaciones estructuradas logró lavar dinero por varios años de forma infalible. Todo esto fue expuesto por
María Lucia Tabares y Ángela Palmeira que eran secretarias de la empresa. Esto facilito determinar cómo funcionaba el
departamento que administraba los sobornos que mancho a muchos gobiernos Latinoamericanos, pero no en todos los países la
justicia actuó de la misma manera.
La deficiencia de las autoridades que permitieron la corrupción de Odebrecht en el Perú
Fallas en las instituciones públicas: Falta de transparencia y control: En muchos casos, los procesos de contratación pública eran
opacos y no estaban sujetos a suficientes controles. Esto facilitó que Odebrecht pagara sobornos a funcionarios para obtener
contratos. El uso de empresas ficticias y cuentas offshore hizo extremadamente difícil rastrear los movimientos de dinero y relacionarlos con
actos corruptos. Odebrecht empleó técnicas de contabilidad creativa para disfrazar los sobornos como gastos legítimos. La falta de
cooperación de algunos países: estos pueden haber sido reacios a cooperar porque no querían que se investigara la corrupción de sus propias
autoridades. Las amenazas y muertes de testigos: Al menos tres testigos clave en el caso Odebrecht han muerto en circunstancias
sospechosas. Esto ha generado preocupación por la seguridad de los testigos y ha dificultado la obtención de información de ellos.