ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS [Link]
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PERSONAJES:
1. NARRADOR
2. ALICIA
3. CONEJO BLANCO
4. HERMANA
5. ROSA
6. FLOR 2
7. FLOR 2
8. FLOR 4
9. DEE
10. DUM
11. ORUGA
12. GATO RISÓN
13. LEIBRE DE MARZO
14. SOMBRERERO
15. LIRÓN
16. DOS
17. CINCO
18. SIETE
19. REINA DE CORAZONES
20. REY DE CORAZONES
21. MULTITUD
22. 10 SOLDADOS
23. 10 CORTESANOS
24. 10 INFANTES REALES
25. SOTA DE CORAZONES
26. FLORES
27. MARGARITAS
28. DIANA(GATA)
GUION:
I
NARRADOR: Era un día bonito y caluroso, y Alicia una niña alegre, empezaba a cansarse de estar sentada cerca de su
hermana que leía un libro a la sombra de un viejo árbol.
HERMANA: En la mañana del 12 de octubre, descubrió el nuevo mundo, Cristobal Colón. Ese acontencimiento
conmovió profundamente a Europa, dando a Colón … Alicia. Alicia , pon a tención a tu clase de Historia.
ALICIA: Es muy aburrido. Y ese libro no tiene dibujos.
HERMANA: Los mejores libros de este mundo no tienen dibujos.
ALICIA: Pues en este mundo, en mi mundo tendrían puros dibujos. Si yo hiciera mi mundo , todo sería un disparate,
porque todo sería lo que no es, y entonces al revés, todo lo que no es, sería; y lo que no podría ser, no sería ¿Entiendes?
Gato: No.
(Alicia canta)( Margaritas)
II
NARRADOR: De pronto, pasó muy cerca de ella un Conejo Blanco de ojos rosados.
1
ALICIA: ¡Un conejo vestido y con reloj!
CONEJO BLANCO: Ya se me hizo tarde, me voy, me voy, me voy.
ALICIA: ¿Por qué se le haría tarde a un conejo? ¡Tengo que alcanzarlo! Sr. Conejo.
CONEJO: ¿ No ves, no ves? Ya son más de las tres. Me voy, me voy, me voy. Si me hablan ya no estoy. Me voy , me
voy.
ALICIA: ¿ Será que va a una fiesta? ( Lo sigue) Mira, que lugar tan raro para una fiesta, aunque hacemos muy mal en
meternos aquí. Después de todo, nadie nos ha invitado y quién sabe si por curiosos… (Cayendo) ¡Ahhhhhh!
NARRADOR: Alicia siguió al conejo y se metió a la madriguera, que era parecido a un túnel muy [Link] pronto,
Alicia fue a caer, sin lastimarse, sobre un montón de hojas secas. Alicia se levanto, y vio otro largo corredor, por donde
corría el Conejo Blanco. (Abre varias puertas y se encuentra El Picaporte)
III
PICAPORTE: ¡ Oh! ( Se queja)
ALICIA: Perdone usted.
PICAPORTE: No hay cuidado, aunque la nariz me has estrujado. Hice un verso. Estrujado, cuidado, un poeta he
resultado. Soy tu amigo el Picaporte, ¿ en qué te puedo ser útil?
ALICIA: Voy tras de un conejo blanco, así que si es tan amable (abre la boca) Sí, allí está. Tengo que pasar.
PICAPORTE: Lo siento, eres muy grande. Impasable.
ALICIA: Dirá usted imposible.
PICAPORTE: No, impasable, nada es imposible aquí. En la mesa hay un frasco, lee las instrucciones, directamente te
dirijirán en la dirección a donde quieras dirigirte.(Alicia bebe, se hace pequeña)
ALICIA:De este tamaño ya puedo pasar.
PICAPORTE: Olvidé descirte, estoy bien cerrado, en la mesa está la llave. Jajaja.
ALICIA: ¿Ahora cómo la alcanzo?
PICAPORTE: Aquí esta mi caja. “Cómeme”.
(Alicia le da una mordida y comienza a crecer
PICAPORTE: Vamos, vamos, no se remedia nada llorando.
ALICIA: Lo sé, pero no puedo evitarlo.
PICAPORTE: Pero niña haz un esfuerzo ¡Nos vamos a ahogar! ¡El frasco, el frasco! (Abre la boca)
ALICIA: ¡Debería de estar avergonzada!. No debí haber llorado tanto, eso no resovió nada. ¡Sr. Conejo!
CONEJO BLANCO: Me voy, me voy.
2
ALICIA: ¡Señor conejo! ¡Señor conejo! ¡Espere un momento! ¡Por favor escúcheme!.
IV
Escena Gemelos
(Aparaece en un bosque)
ALICIA: Aquí no está, ¿a dónde iría? (Los gemelo la siguen) ¡Que muchachitas tan iguales! (Lee) Tweedle Dee, Tweedle
Dum.
DEE 1: Si crees que somo de mentiras, paga por vernos.
DUM 2: Si crees que somo de a deveras, tienes que hablarnos.
(Bailan)
JUNTOS: ¡Es lógico!
ALICIA: Mucho gusto. Y a diós.
DEE: A diós es lo último.
DUM : Sí, porque lo primro en una visita es… un apretón de manos, es lo primero y después decir su nombre.
ALICIA: Vaya, pues me llamo Alicia y ando siguiendo a un conejo blanco.
DEE: No, no puedes irte.
DUM: No, la visita acaba de empezar. Jugamos al escondite. O al botón, botón, ¿quién tiene el botón? Si te quedas te
enseñamos a boxear.
ALICIA: Muy amables , pero tengo que irme.
JUNTOS: ¿Por qué?
ALIIA: Porque ando tras un conejo blanco.
JUNTOS: ¿ Por qué?
ALICIA: Tengo curiosidad de saber dónde se ha ido.
DEE: ¡Eres curiosa!
DUM: ( En secreto) Las ostras también eran curiosas, ¿te acuerdas?
DEE: Sí, y ya sabes lo que les pasó.
JUNOTOS: Pobresitas. (Comienzan a llorar)
ALICIA: ¿Qué les pasó a las ostras?
JUNTOS: Ah, no te interesaría.
ALICIA: Sí, me interesa.
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JUNTOS: No, no, tu tienes demasaida prisa.
ALICIA: Podría quedarme un rato.
JUNTOS: ¿ De veras? (la acomodan para que se siente)
DEE: “La morsa y el carpintero”.
Dum: O…“La historia de las ostras curiosas”.
Entra Carpintero y Morsa a la playa.
NARRADOR: Un carpintero a pasear con una morsa fue, le sorprendió el encontrar arena junto al mar.
CARPINTERO: Sr. Morsa, yo calculo que en un año por lo bajo, barrerermos esta arena si le agrada a usted el trabajo.
MORSA: No hables de trabajo que para eso no nací, un carnaval, esa es la ley, así lo manda el rey.
(Encuentran a las ostras en la palya) Os invito a pasear, no hay nada que temer, primero andar, después charlar, sería un
gran placer.
MADRE DE OSTRAS: Se deben cuidar y por ningún motivo lo deben acompañar.
MORSA: Muchas cosas van a concer, vengan preciosas el mundo a conocer, se van a divertir.
(Las Ostras lo siguen y las conduce a una mesa) Tú, ve a traer el pan. (A las Ostras) Que empiece el festín. ( Se las come)
OSTRAS: ¿ Festín?
CARPINTERO: Ostritas. Ostritas, y nadie contestó, no había nada extraño, porque él se las comió. (Lo persigue)
Alicia: Que cuento tan triste.
JUNTOS: Y tiene su moraleja.
ALICIA: Sí claro, si fuéramos ostras.( Se escapa)
NARRADOR: Al ir corriendo, llego a una casita muy hermosa en cuya puerta se leía en letras de bronce el nombre “C.
Blanco”.
V
CONEJO BLANCO: ¿Que haces aquí Mariana? ¡Ve a casa rápidamente y tráeme mis guantes!
¡Mi piel y mis bigotes!. Hará que me ejecuten tan seguro como que el sol sale de día. ¿Dónde pude haber dejado mis
guantes?. ¿Dónde?.
NARRADOR: Alicia estaba muy asustada y corrió en la dirección que le indicaba el conejo, sin intentar sacarlo de su
error.
ALICIA: Si yo fuera conejo, ¿dónde dejaría mis guantes? ( Ve en una cajita “cómeme”, lo come y crece mucho)
CONEJO: ¡Hay un monstruo en mi casa!
(Alicia comió de otra galleta, se hizo pequeña nuevamente y echó a correr detrás del Conejo Blanco)
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ALICIA: ¡Espere señor Conejo. Así de pequeña nunca lo podré alcanzar.
VI
NARRADOR: Se encontró sola en un jardín gigante, con unas crituras únicas.
ALICIA: ¡Que mriposas mas raras!
ROSA: Te refieres a las mariposas Panqué.
ALICIA: ¿De dónde salió esa voz? Usted, usted, que disparate las flores no hablan.
ROSA: Por supuesto que hablamos, querida.
FLOR 2: Si alguien es digno de nuestra atención.
FLOR 3: Soltamos la lengua.
CAPULLOS: Y también cantamos.
FLOR 4 : ¿Te gustaría oÍr una canción?
ROSA: Todas cantaremos “La fiesta del jardín”, es la que mejor nos sale.
(Cantan “La fiesta del jardín”) FLORES
ALICIA: Estuvo precioso.
ROSA: Gracias querida
FLOR 2 : ¿ De qué clase de jardín provienes tú?
ALICIA: Yo no vengo de ningún jardín.
FLOR 3: A lo mejor es una flor del campo.
ALICIA: No, no soy una flor del campo.
ROSA: ¿De qué especie o género provienens querida?
ALICIA: Soy del género humano, Alicia.
FLOR 3 : ¿Has visto alguna Alicia con un capullo como este?
FLOR 2 : Pues pensándolo bien , con capullo ni sin el.
FLOR 4:Y fíjate que corola, que color tan peculiar.
FLOR 3: Sin aroma.
FLOR 4: Miren esos tallos, muy raquíticos diría yo.
ALICIA: Pero si yo no soy flor.
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FLOR 2: Ajá, ya me lo sospechaba. No es más que una simple Movile Bulgaris
TODAS: ¡Ay no!
ROSA: No nos comviene, que se vaya. (Todas la comienzan a hechar de alli)
VII
NARRADOR: Cerca de ella había un hongo enorme. Alicia se estiro con la punta de sus pies para ver por arriba de el, y
lo que vio, fue una gran oruga azul que estaba sentada arriba del hongo fumando tranquilamente una larga pipa. Los dos
se miraron, hasta que finalmente la oruga azul se saco la pipa de la boca y le hablo con voz adormilada.
ORUGA: ¿Quién eres tú?.
ALICIA: Ya no lo sé Sr. Al menos sabía quien era yo cuando me desperté esta mañana, he cambiado tantas veces que
ya no lo sé.
ORUGA: Explícate mejor .
ALICIA: Me temo que no puedo explicarme mejor, porque yo ya no soy yo.
ORUGA: Te has enredado.
ALICIA: No puedo explicarlo mejor porque tampoco lo entiendo yo.
ORUGA: Tú, ¿quién eres tú?
ALICIA: Ser mejor que me vaya señor Oruga, o empezaremos esta conversación otra vez ¡Nos vemos!.
ORUGA: ¡Regresa! Tengo algo importante que decirte.
ALICIA: ¿Qué?
ORUGA: ¡Controla ese mal genio que tienes!.
ALICIA: ¿Eso es todo?.
ORUGA: No. ¿Tu crees que has cambiado?.
ALICIA: No lo creo. No puedo mantener la misma estatura por quince minutos.
ORUGA: ¿Estas contenta ahora?.
ALICIA: ¡Imposible! Me gustaría estar más alta. Debo medir siete centímetros, y eso es ridículo.
ORUGA: Es una buena altura. ¡Eso es lo que yo mido!
ALICIA: Perdóneme señor Oruga, y no se sienta ofendido, pero no estoy acostumbrada a ser tan pequeña.
ORUGA: Ya te acostumbrarás.
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( La oruga volvió a meterse la pipa en la boca y empezó a fumar de nuevo. Después se saco la pipa de la boca, y bostezo
varias veces. Después se bajo del hongo, y se alejo deslizándose por la hierba)
ORUGA: Un lado te hará crecer, y el otro lado te hará disminuir.
ALICIA: ¿Un lado de qué?. ¿El otro lado de qué?.
ORUGA: Del hongo, eso todos lo saben.
NARRADOR: Tan pronto como la oruga se fue, Alicia estiro los brazos y corto un pedazo del hongo. Un pedazo con su
mano derecha, y otro pedazo con su mano izquierda. Después comió un poco, hasta que recupero su estatura
normal. Después se guardo un pequeño pedazo del hongo en su bolsillo, y empezó a caminar por el
bosque. Repentinamente, vio un gran gato negro que sonreía de oreja a oreja. Era el Gato Risón.
ALICIA: ¿Podría decirme que camino debo tomar?.
GATO RISÓN: Ja, ja, ja, ja, depende a donde quieras llegar.
ALICIA: No me importa mucho.
GATO RISÓN: Entonces no importa que camino tomes.
ALICIA: Mientras llegue a algún lugar. ¿Qué tipo de gente vive aquí?.
GATO RISÓN: Al norte vive un sombrerero, y al sur vive una liebre de marzo. Los dos están bien locos.
ALICIA: Pero no me gustan los locos.
GATO RISÓN: Todos estamos bien locos aquí. Yo estoy loco, tú estás loca.
ALICIA: ¿Por qué dice eso?. ¿Cómo sabe que yo estoy loca?.
GATO CHESHIRE: Porque estás aquí. ¿Dime, vas a jugar al croquet con la Reina?
ALICIA: Me gusta el croquet, pero nadie me ha invitado.
GATO RISÓN: De todos modos allí nos veremos.
NARRADOR: Y el gato desapareció lentamente.
GATO RISÓN: Ja, ja, ja, ja.
ALICIA: ¡Eso fue muy gracioso!. Muchas veces he visto un gato sin una sonrisa, pero no una sonrisa sin un gato. Iré a
visitar a la Liebre de Marzo.
NARRADOR: Alicia no había caminado mucho, cuando vio la casa de la Liebre de Marzo. Las chimeneas tenían forma
de orejas, y el techo era de piel. Se dirigió hacia la casita, y comió un pedacito del hongo mágico para reducir un poco su
tamaño. Delante de la casa había una mesa puesta para dos, y allí se encontraban sentados la Liebre de Marzo y el
Sombrero tomando té. Entre los dos estaba sentado un Lirón profundamente dormido, al que usaban como almohada. La
mesa era muy grande, pero los tres todos estaban en un rincón amontonados. Cuando Alicia se acerco, ellos le dijeron.
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LIEBRE DE MARZO Y SOMBRERERO: ¡No hay lugar para ti!.
ALICIA: ¡Claro que sí!. Me sentare en ese sillón.
LIEBRE DE MARZO: ¡Entonces toma vino!.
ALICIA: ¡Como voy a tomar vino, si solo hay te!.
LIEBRE DE MARZO: Ya sabía que no había vino.
ALICIA: Entonces por qué me dices que me lo tome. ¡Eres muy descortés!.
LIEBRE DE MARZO: Tampoco es cortes sentarse a una mesa donde no te han invitado.
ALICIA: Yo no sabía que era tu mesa, esta puesta para cuatro.
NARRADOR: Mientras tanto, el Sombrerero miraba a Alicia silenciosamente. Finalmente dijo.
SOMBRERERO: Deberías de cortarte el cabello, lo traes muy largo.
ALICIA: Tal parece que nunca le dijeron que no se metiera en las cosas ajenas.
SOMBRERERO: Dime, en que se parece un cuervo a un escritorio.
ALICIA: Me gustan las adivinanzas, y esta creo que puedo adivinarla.
LIEBRE DE MARZO: ¿Te sabes la respuesta?.
ALICIA: Así es.
LIEBRE DE MARZO: Dime lo que piensas.
ALICIA: Ya lo hago. O al menos pienso lo que digo, es lo mismo.
SOBRERERO: No es lo mismo. ¿Es lo mismo decir decir veo lo que como, que como lo que veo?
LIEBRE DE MARZO: O ¿Me gusta lo que tengo, que tengo lo que me gusta?
LIRON: O ¿Respiro mientras duermo, que duermo mientras respiro?
NARRADOR: Todos guardaron silencio por un rato, mientras Alicia pensaba en todo lo que sabía sobre cuervos y
escritorios. Entonces el Sombrerero le pregunto a Alicia, mientras veía su reloj.
SOBRERERO: ¿Qué día es hoy?
ALICIA: Es día cuatro.
SOMBRERERO: Este reloj se equivoca por dos días. Te dije que la mantequilla no funcionaria.
LIEBRE DE MARZO: Era la mantequilla de mejor calidad. Déjame ver tu reloj. Lo sumergiré en el té y espero que
funcione.
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ALICIA: Que reloj tan raro. Te dice el día del mes, pero no te dice la hora.
SOMBRERERO: ¿Tu reloj te dice que año es?
ALICIA: Claro que no.
SOBRERERO: Entonces no le veo nada raro al mío. El Lirón se durmió otra vez, le echare te caliente en la
nariz. Ahora que lo recuerdo, ¿ya sabes la respuesta de la adivinanza?.
ALICIA: No, me doy por vencida. ¿Cuál es?
SOBRERERO: No tenemos ni la menor idea. ¿Verdad Liebre de Marzo?
LIEBRE DE MARZO: Tienes razón. Nos estamos aburriendo. Cuéntanos una historia, jovencita.
ALICIA: En este momento no me acuerdo de ninguno.
SOMBRERERO: Entonces que lo cuente el Lirón.
ALICIA: El Lirón está dormido.
LIRON: No estoy dormido. He escuchado cada palabra que ustedes han dicho.
SOMBRERERO: Cuéntanos algo.
ALICIA: ¡Si, por favor!
SOMBRERERO: ¡No hable, jovencita tonta!
( Alicia se levanto y se fue. Ninguno trato de detenerla , aunque ella tenía la esperanza de que lo hicieran. En lugar de
eso, tanto la Liebre de Marzo como el Sombrerero intentaban meter al Lirón adentro de la tetera).
ALICIA: ¡Jamás volveré a ver a esos locos!. Ah, en ese árbol hay un pequeña puerta en el tronco. Entrare. ¡Pero qué
hermoso jardín!. ¡Es el mismo que vi a través de la pequeña puerta de aquel salón!. ¡Hay flores de brillantes colores, y
una fuente de agua fresca y clara!.
VIII
NARRADOR: Había un gran rosal cerca de la entrada del jardín. Las rosas eran blancas, pero había tres cartas de la
baraja, los cuales hacían de jardineros, y que estaban pintando las flores de color rojo. Alicia escucho la conversación que
tenían estos extraños jardineros.
DOS: ¡Ten cuidado, Cinco! ¡Me estas salpicando de pintura!
CINCO: No fui yo. Fue Siete, el me empujó con su codo.
SIETE: Tu siempre me culpas.
CINCO: ¡Cállate, Siete!. Ayer, la Reina dijo que merecías que te cortaran la cabeza!
DOS: ¿Por qué?
SIETE: ¡Que te importa, Dos!
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CINCO: ¡Si le importa!. Por llevarle bulbos de tulipán a la cocinera en vez de cebollas.
SIETE: ¡Miren, una niña!
ALICIA: ¿Serían tan amables de decirme por qué están pintando esas rosas?.
DOS : Sucede señorita, que cometimos un error. Plantamos un rosal blanco, en lugar de uno rojo como dijo la
Reina. Así que estamos haciendo lo mejor que podemos para pintarlo de rojo antes de que ella venga.
SIETE: ¡Silencio!. ¡La Reina!.
IX
NARRADOR: Los tres jardineros instantáneamente se arrojaron de bruces en el suelo. Se escuchaba el sonido de
muchos pasos, y Alicia miro a su alrededor, ansiosa de ver a la Reina. Primero llegaron diez Soldados armados de
garrotes. Todos, al igual que los jardineros, tenían forma de naipes de baraja. Le seguían diez Cortesanos, después diez
Infantes Reales, que adornados de corazones saltaban alegremente tomados de la mano. Después venían los invitados,
muchos reyes y reinas, y entre ellos, el Conejo Blanco. Atrás, venia la Sota de Corazones, cargando la corona del rey, y al
final de la gran procesión, venia el Rey y la Reina de Corazones. Cuando llegaron delante de Alicia, se detuvieron y la
miraron, y la Reina dijo.
REINA DE CORAZONES: ¿Quien es ella?. ¡Nadie lo sabe!. ¿Como te llamas, niña?.
ALICIA: Me llamo Alicia, su Majestad. (Pensando en voz alta) No debería tener miedo, solo son un montón de barajas.
REINA DE CORAZONES: ¿Y esos que estan en el suelo de espalda, quienes son? Todos mis cortesanos son iguales por
el reverso! ¡Contéstame, Alicia!
ALICIA: ¡Yo no sé quiénes son! A mí no me interesa saberlo.
REINA DE CORAZONES: ¡Córtenle la cabeza por irrespetuosa!
MULTITUD: !Si, córtenle la cabeza!
REY DE CORAZONES: ¡Un momento!. Yo, el Rey, tengo derecho de opinar. ¿Que no ves, mi querida Reina, que ella
es tan solo una niña. Tal vez ella sepa jugar croquet.
REINA DE CORAZONES: Si sabe jugar, la perdonare. ¡Alicia, sígueme y párate enseguida del Conejo!.
ALICIA: Hola, señor Conejo, hasta que nos encontramos otra vez. ¿Dónde está la Duquesa?.
CONEJO BLANCO: ¡Cállate!. Está condenada para que le corten la cabeza.
ALICIA: ¿Por qué?. ¿Qué hizo?.
CONEJO BLANCO: Se le hizo tarde, la Reina se enojo y la regaño porque no traía el abanico, y la Duquesa le dio una
bofetada.
ALICIA: Ja, ja, ja, eso es muy gracioso.
CONEJO BLANCO: ¡La Reina te escuchará! Guarda silencio, hemos llegado al campo de Croquet.
10
NARRADOR: Era un campo muy extraño. Estaba lleno de elevaciones y zanjas. Las pelotas eran erizos, y los mazos
eras flamencos vivos. Los soldados tenían que doblarse para formar los arcos. Cuando la Reina dio la orden, todos
empezaron a correr en diferentes direcciones, peleando y gritando. Pero cuando alguno lograba aventajar a la Reina, ella
gritaba.
REINA DE CORAZONES: ¡Córtenle la cabeza!.
ALICIA: Usted no puede dejarme sin cabeza. ¡Tengo el derecho a tener un juicio!.
REINA DE CORAZONES: ¡Muy bien, vayamos a mi castillo!
X
NARRADOR: Así fue como Alicia entró al castillo de naipes, acusada de vencer a la Reina en el partido de
croquet. Allí había un jurado. El Sombrerero y la Liebre de Marzo eran los miembros del jurado. El Conejo Blanco era
la parte acusadora, y Pat era la parte defensora. Alicia se imagino lo fea que se vería sin cabeza, así que tomo de su
bolsillo un pedazo de hongo, se lo comió y dijo.
ALICIA: Si crezco me salvare. Es mi única oportunidad. ¡Si estoy creciendo!. ¡Me estoy haciendo grande, y más
grande!.
REINA DE CORAZONES: ¡Primero diré la sentencia, después el veredicto, y fuera tu cabeza!.
ALICIA: ¡No creo que lo logres Reina de Corazones!. ¡Tú no eres más que una simple baraja!. ¡Y yo estoy grande!.
REINA DE CORAZONES: ¡Te ordeno que te calles!.
ALICIA: ¡No me callare!. ¡Todos ustedes solo son unas barajas!. ¡ No les tengo miedo!.
NARRADOR: Entonces las Barajas se levantaron, y enfurecidas cayeron sobre Alicia. La niña trato de luchar con ellas,
pero no pudo. Trato de levantarse, y entonces se dio cuenta de que estaba recostada con la cabeza en el regazo de su
hermana, y que todo había sido un sueño maravilloso.
ALICIA: ¡Ay hermanita, tuve un sueño muy raro!. ¡Algún día te lo contare!. ¡Eso sí, te prometo que no volveré a ser
tan curiosa!.
NARRADOR: Repentinamente, Alicia vio un conejo.
ALICIA: ¡Mira!. ¡Mira hermanita!. ¡Un Conejo Blanco con chaleco y reloj!. ¡Lo seguiré!. ¡Ven!. ¡Ven conmigo al
país de las maravillas!.
Fin
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