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Tejido Muscular

El documento aborda el tejido muscular, su importancia en la anatomía animal y su función en el movimiento. Se describen los tres tipos de tejido muscular: esquelético, cardíaco y liso, junto con sus características, funciones y estructuras celulares. Además, se enfatiza la relevancia del estudio del tejido muscular en medicina veterinaria para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades musculares en animales.

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Tejido Muscular

El documento aborda el tejido muscular, su importancia en la anatomía animal y su función en el movimiento. Se describen los tres tipos de tejido muscular: esquelético, cardíaco y liso, junto con sus características, funciones y estructuras celulares. Además, se enfatiza la relevancia del estudio del tejido muscular en medicina veterinaria para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades musculares en animales.

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Universidad Nacional Experimental De los Llanos Occidentales

“Ezequiel Zamora”
Vicerrectorado de Planificación y Desarrollo Social
Sub-Programa: Medicina Veterinaria
Sub-proyecto: Histología Veterinaria

Tejido Muscular

Profesor(a): Bachilleres:
Jabier Valera Castillo Rousso C.I: V-26.282.211
Laurys Vasquez C.I: V-32.047.921
Johangry Betancourt C.I: 33.105.836
Victoria Bolivar C.I: 32.531.888

Barinas, noviembre del 2024


Índice:

Introducción3

Tejido muscular

Tipos de tejido muscular

Músculo esquelético estriado.

Músculo cardiaco.

Músculo liso

Miocito

Tipos de fibras musculares

Funciones del tejido muscular

Fisiologia del tejido muscular

Conclusion

Referencias Bibliograficas
Introducción:

El tejido muscular, un componente fundamental en la anatomía de todos los animales, es el


responsable de generar el movimiento que caracteriza a los seres vivos, la función muscular
es esencial para la supervivencia y el bienestar de cualquier especie, este tejido está
compuesto por células especializadas, llamadas fibras musculares, que poseen la capacidad
única de contraerse y relajarse en respuesta a estímulos nerviosos.

Existen tres tipos principales de tejido muscular: el esquelético, el cardíaco y el liso, cada
uno de ellos presenta características estructurales y funcionales distintivas que los adaptan a
desempeñar roles específicos en el organismo. El músculo esquelético, por ejemplo, se
encuentra unido a los huesos y permite el movimiento voluntario, como caminar o correr.
El músculo cardíaco forma las paredes del corazón y se contrae de manera involuntaria y
rítmica para bombear sangre a todo el cuerpo. Por su parte, el músculo liso se localiza en
las paredes de órganos internos, como el estómago y los vasos sanguíneos, y es responsable
de movimientos involuntarios, como la peristalsis intestinal.

A nivel microscópico, las fibras musculares están compuestas por miofibrillas, estructuras
cilíndricas que contienen los filamentos de actina y miosina, estos filamentos proteicos son
los responsables de la contracción muscular, un proceso complejo que implica la
interacción de diversas moléculas y la liberación de energía en forma de ATP, la
organización precisa de los miofilamentos confiere a las fibras musculares una apariencia
estriada en el caso del músculo esquelético y cardíaco.

El estudio del tejido muscular es de suma importancia en la medicina veterinaria, ya que


numerosas enfermedades y trastornos afectan a este tejido, los médicos veterinarios deben
conocer en profundidad la anatomía, fisiología y patología del músculo para poder
diagnosticar y tratar de manera efectiva las afecciones musculares en animales, además, el
tejido muscular desempeña un papel crucial en la producción de alimentos de origen
animal, por lo que su estudio es esencial para optimizar la producción y el bienestar de los
animales de granja.
Tejido Muscular:

El tejido muscular es responsable del movimiento de los organismos y de sus órganos. Está
formado por unas células denominadas miocitos o fibras musculares que tienen la
capacidad de contraerse. Los miocitos se suelen disponer en paralelo formando haces o
láminas. La capacidad contráctil de estas células depende de la asociación entre filamentos
de actina y filamentos formados por las proteínas motoras miosina II presentes en su
citoesqueleto.

Tipos de tejido muscular:

El tejido muscular se divide en tres tipos: esquelético, liso y cardiaco. Se diferencian por el
aspecto y organización de sus células. Así, las células del músculo esquelético son muy
largas y estriadas con unas bandas perpendiculares al eje longitudinal celular cuando se
observan al microscopio, de ahí que también se les llame músculo esquelético estriado. Las
células del músculo cardiaco, o cardiomicocitos, son mucho más cortas, son ramificadas y
poseen también estrías. Las células musculares lisas son fusiformes y sin bandas
transversales, de ahí el nombre de músculo liso.

1. Músculo esquelético estriado:

El músculo estriado esquelético se denomina también voluntario puesto que es capaz de


producir movimientos voluntarios, es decir, está inervado por fibras nerviosas que parten
del sistema nervioso central. Los músculos esqueléticos están generalmente conectados a
los huesos directamente o más comúnmente a través de los tendones, a excepción de
algunos como los del ojo, los de la parte superior del esófago o la lengua.

Las células que componen el músculo estriado esquelético son las células musculares
estriadas esqueléticas, también llamadas fibras musculares o miocitos, junto con tejido
conectivo y vasos sanguíneos. Las células musculares se asocian entre sí para formar los
fascículos musculares, y éstos a su vez se unen para formar el músculo esquelético (Figuras
1 y 2), principal responsable de la movilidad de los animales. Las células musculares están
rodeadas por una lámina basal, que es matriz extracelular. Además, las células musculares
están rodeadas por fibras reticulares y colágenas que forman el endomisio. Cada fascículo
muscular está rodeado por otra envuelta de conectivo denso denominada perimisio y todo el
músculo por el epimisio, también tejido conectivo (Figura 1). Por estas envueltas de tejido
conectivo penetran y se dispersan los vasos sanguíneos y ramificaciones nerviosas que
controlan la contracción muscular.

Como se mencionó anteriormente, los músculos que no están conectados a los huesos, o al
menos no conectados mediante tendones, tienen una organización diferente en la zona de
anclaje. Así, se adhieren directamente, de una manera más o menos difusa, al tejido
conectivo de las estructuras que tienen que mover. Entre estos destacan los que mueven los
los ojos, la lengua, o el esófago.

Las células musculares estriadas esqueléticas son células muy alargadas dispuestas en
paralelo formando haces o láminas. Son células no ramificadas y presentan una longitud
que puede ir desde unos pocos mm a los 30 cm, con un diámetro de entre 10 a 100 µm. Son
multinucleadas (sincitios: dos o más núcleos compartiendo el mismo citoplasma) y sus
núcleos se disponen en la periferia celular. El aspecto estriado de las fibras musculares se
debe a la disposición especial de los filamentos de actina y miosina de su citoplasma,
conjuntamente denominadas miofibrillas, los cuales se organizan en haces paralelos al eje
principal de la célula. Las bandas oscuras corresponden a la superposición entre filamentos
actina y de miosina, y las claras sólo a filamentos de actina.

Las células musculares, aunque pueden incrementar y disminuir su tamaño (hipertrofia), no


se suelen dividir en condiciones normales. En la vida postnatal el aumento del número de
células del tejido muscular (hiperplasia), se debe a otras células denominadas células
satélite. Éstas son células mononucleadas asociadas a las células musculares estriadas, y se
localizan entre su membrana celular y la lámina basal. Actúan como células madre adultas
que tienen la capacidad de producir nuevas células estriadas maduras con capacidad
contráctil.

Las células musculares están gobernadas por motoneuronas localizadas en el encéfalo o en


la médula espinal, y son de contracción voluntaria. Cada motoneurona es capaz de inervar a
varias células musculares. Se denomina unidad motora al conjunto de células musculares
inervadas por un mismo axón, más el propio axón. Las unidades motoras pueden ser
grandes (más de 100 células inervadas por un mismo axón) o pequeñas (con varias decenas
de células musculares inervadas por un mismo axón), dependiendo de la precisión que se
necesite para ese músculo. Más precisión significa unidades motoras más pequeñas. Pero
además, no todas las células musculares son iguales sino que existen unas denominadas de
contracción lenta y otras de contracción rápida. Las primeras son más pequeñas, más
oscuras debido a la mayor concentración en mioglobina y poseen más mitocondrias,
mientras que las segundas se caracterizan por ser de mayor tamaño, más claras y poseen
menos mitocondrias. La actividad de cada tipo depende de las distintas necesidades
motoras. Las de contracción lenta actúan en movimientos prolongados y en el
mantenimiento de la postura, mientras que las de contracción rápida actúan en movimientos
breves e intensos. Ambos tipos de fibras se encuentran en todos los músculos aunque con
diferente proporción.

2. Músculo cardiaco:

Como su nombre indica, el músculo cardiaco, o miocardio, forma las paredes del corazón.
Su misión es el bombeo de sangre por parte del corazón mediante la contracción de las
paredes de éste.

El músculo cardiaco está formado por cardiomiocitos. Estas células musculares son
mononucleadas, con el núcleo en posición central. Son más cortas (unas 80 µm) y más
anchas (unas 15 µm aproximadamente) que las células musculares esqueléticas, y son
ramificadas. Presentan estrías transversales cuyo patrón es similar al de las células
musculares esqueléticas, con bandas oscuras que se corresponden con la superposición de
los filamentos de actina y miosina de su citoesqueleto, y con bandas claras que
corresponden sólo a los filamentos de actina. A la membrana plasmática de las células
musculares estriadas se le llama sarcolema, la cual, en mamíferos, se invagina para formar
los túbulos transversales, con un diámetro de unos 5 a 20 nm.

Los cardiomiocitos están unidos entre sí por los llamados discos intercalares, que aparecen
como bandas oscuras en las preparaciones histológicas, y que son un conjunto de complejos
de unión donde se pueden encontrar desmosomas y uniones adherentes. La misión de los
complejos de unión es la de mantener cohesionadas las células, siendo los principales sitios
de anclaje del citoesqueleto de células contiguas. También hay uniones en hendidura que
permiten la sincronización contráctil ya que comunican citoplasmas de células vecinas de
manera directa. El músculo cardiaco no se ancla a tendones.

La contracción del corazón está controlado por el sistema nervioso autónomo, el cual ajusta
la frecuencia y fuerza de las contracciones, pero el ritmo de las contracciones está generado
por unos cardiomiocitos especiales que funcionan como marcapasos. Por ello al músculo
cardiaco también se le llama músculo estriado de contracción involuntaria. Las uniones en
hendidura favorecen la sincronización de las contracciones mediante la conexión de
citoplasmas de células contiguas. Por ello no todas las células cardíacas están inervadas por
las fibras nerviosas sino sólo los cardiomiocitos marcapasos. La frecuencia cardíaca está
también controlada hormonalmente.

Las células musculares cardíacas tienen muy poco glucógeno y por ello no pueden obtener
mucha energía de la glicolisis. Ello implica que la mayor parte de su energía procede de la
fosforilación oxidativa, con un gran consumo de oxígeno. Así, cuando se produce un corte
en el suministro de oxígeno se producen daños celulares rápidamente.

3. Músculo liso:

Al músculo liso también se le denomina involuntario o plano. Se encuentra en todos


aquellas estructuras corporales que no requieran movimientos voluntarios como el aparato
digestivo, vías respiratorias, algunas glándulas, vesícula biliar, vejiga urinaria, vasos
sanguíneos y linfáticos, útero, etcétera.

Las células musculares lisas tienen una longitud que varía entre 20 y 500 µm y su diámetro
está entre 8 y 10 µm. Aunque en el miometrio uterino pueden llegar a medir 800 µm de
longitud. Son células largas y fusiformes, presentando en ocasiones sus extremos
ramificados. Poseen un núcleo que, en estado relajado, es elongado y localizado en posición
central. En los polos del núcleo hay zonas de citoplasma donde se disponen la mayoría de
los orgánulos, y que contienen pocos filamentos del citoesqueleto. El resto del citoplasma
muestra un aspecto homogéneo y es donde se localiza el aparato contráctil que, al contrario
que en el músculo esquelético o el cardíaco, no se organiza en estructuras regulares o
estrías visibles con el microscopio óptico. El nombre de músculo liso se debe a que carece
de dichas estriaciones en su citoplasma. Todas las células musculares lisas están rodeadas
por una capa de matriz extracelular denominada lámina basal, que deja algunos espacios
que permiten a las células musculares contiguas formar uniones en hendidura.

En el citoplasma de las células musculares lisas se observan aglomerados de proteínas en el


citoplasma denominados cuerpos densos que son ricos en α-actina y a los que se unen
filamentos de actina (Figura 3). Estos cuerpos densos actuarían de forma similar a los
discos Z del músculo esquelético. En las membranas plasmáticas también se observan
estructuras oscuras denominadas cuerpos o placas densas donde se anclan también
elementos del citoesqueleto. Los puntos oscuros más pequeños corresponden a los
filamentos de miosina cortados transversalmente. En torno a estos se disponen de forma
dispersa los filamentos de actina, que junto con los de miosina permiten la contracción
celular. Hay unos 15 filamentos de actina por cada uno de miosina (en el músculo estriado
es de 6 a 1). El músculo liso es rico en filamentos intermedios como la desmina y
vimentina. En general, el músculo liso contiene más o menos la mitad de concentración de
proteínas que las del músculo esquelético, sobre todo es menor la concentración de
miosina. Por otra parte, la cantidad de actina y tropomiosina es similar en ambos tipos de
músculos. Sin embargo, la miosina del músculo liso ha de ser fosforilada para para que se
produzca la activación de la actina. El músculo liso no contiene troponina.

El músculo liso se encuentra en multitud de lugares del organismo donde la organización de


sus células musculares es diversa y se adapta a la función que desempeñan. Así, por
ejemplo, pueden aparecer aisladas en el tejido conectivo, formando haces muy pequeños en
la dermis, unidos a los bulbos pilosos, o formando capas concéntricas en el aparato
digestivo. El papel de la musculatura lisa en los órganos huecos es doble: mantener las
dimensiones frente a expansiones potencialmente dañinas mediante su contracción tónica y
realizar la función contracción del propio órgano como el digestivo con los movimientos
peristálticos o la regulación del flujo sanguíneo en el sistema cardiovascular.

Miocito:

El miocito o fibra muscular tiene una estructura microscópica característica. La membrana


celular se llama sarcolema y el citoplasma sarcoplasma. Los orgánulos tienen nombres
diferentes a los del resto de los tejidos; el retículo endoplásmico liso se llama retículo
sarcoplásmico liso; y las mitocondrias sarcosomas. A la unidad anatómica y funcional se la
denomina sarcómero.

Cada fibra contiene numerosas miofibrillas orientadas longitudinalmente. Las miofibrillas


contienen filamentos formados por proteínas contráctiles que hacen posible que la fibra se
acorte o alargue. La disposición de los filamentos es alternante entre los más gruesos
formados por miosina y otros más finos compuestos de actina. Ambos tipos se imbrican, de
tal forma que cada filamento fino se ubica entre dos gruesos y viceversa. El desplazamiento
de los filamentos entre sí permite que la fibra se acorte o alargue generando movimiento.4

Cada fibra muscular contiene entre cientos y miles de miofibrillas. Cada miofibrilla está
formada por 3500 filamentos de miosina y 1500 de actina. Se llama unidad motora al
conjunto de varias fibras musculares que responden al unísono tras el estímulo de una
neurona motora. El número de fibras por unidad motora es muy variable, por término
medio alrededor de 150, pero solo entre 3 y 6 en los pequeños músculos que realizan los
delicados movimientos del ojo. Cuando una unidad motora se activa, se contraen
simultáneamente todas las fibras que la componen, siguiendo la ley del todo o nada.

Tipos de fibras musculares:

Las fibras musculares que forman el músculo estriado o voluntario son de dos tipos
principales:

Tipo I, también llamadas lentas o rojas, están especializadas en contracciones potentes,


lentas y duraderas en el tiempo. Disponen de gran cantidad de mioglobina y numerosas
mitocondrias.4

Tipo II, también llamadas rápidas o pálidas. Se encargan de movimientos más rápidos y
precisos. Tienen menos mioglobina que las de tipo I y el número de mitocondrias es menor
por lo que se fatigan con facilidad.

Funciones del tejido muscular:


El tejido muscular genera los movimientos del organismo, tanto los voluntarios como los
involuntarios. Mantiene la postura, genera calor y sirve como protección de otros órganos.

 El músculo esquelético representa la mayor parte del tejido muscular del organismo
humano. Es responsable de todos los movimientos corporales voluntarios, tanto de
las extremidades como del tronco. También hace posible la mímica facial, el
movimiento de la lengua y el del ojo en todas direcciones.

 El músculo liso se encuentra en las paredes de los vasos sanguíneos y en las paredes
de muchas vísceras internas.

 La contracción de los músculos del intestino, estómago y esófago permite


que el bolo alimenticio progrese por el tubo digestivo.

 La musculatura lisa del útero genera las contracciones de este órgano


durante el parto.

 El músculo liso de las paredes de los vasos sanguíneos hace que estos
disminuyan de calibre (vasoconstricción) o se dilaten (vasodilatación)
dependiendo de las necesidades.

 La musculatura lisa de la pared de la vejiga urinaria provoca la micción.

 El músculo esfínter del iris hace que la pupila se contraiga y el músculo


dilatador del iris que la pupila se dilate para facilitar la visión nocturna.

 El músculo cardíaco hace posible los movimientos del corazón que se contrae
regularmente para impulsar la sangre a través del sistema circulatorio.

Fisiología del tejido muscular:

En la contracción muscular participan los siguientes elementos:

Actina: es el eje central del filamento y forma hilos que se enrollan con un diseño
helicoidal.

Miosina: filamento grueso que supone 2/3 de las proteínas del músculo esquelético.
Tropomiosina: proteína en forma de tubo, que se enrolla alrededor de los hilos de la
actina.

Troponina: proteína compleja que se une a intervalos regulares a los dos hilos de actina, y
a la tropomiosina.

Retículo sarcoplasmático: almacena calcio y regula su flujo, importante para la


contracción muscular.

Túbulos transversales o túbulos T: responsables de la contracción uniforme de cada fibra


muscular esquelética.

Por último, los tendones son fascículos de tejido conectivo dispuestos en cordones o
bandas, que aseguran la unión de los músculos a los huesos.
Conclusión:

El tejido muscular es el responsable de generar la fuerza necesaria para que los organismos
puedan interactuar con su entorno, su versatilidad se manifiesta en tres tipos principales: el
esquelético, que nos permite movernos voluntariamente; el cardíaco, que late
incansablemente para bombear sangre; y el liso, que trabaja en silencio en órganos internos
como el estómago y los vasos sanguíneos.

Más allá de su función obvia en el movimiento, el tejido muscular desempeña roles


cruciales en otras funciones vitales, contribuye al mantenimiento de la postura, genera calor
para regular la temperatura corporal y protege órganos internos. A nivel celular, la
compleja interacción entre proteínas como la actina y la miosina permite la contracción
muscular, un proceso que consume energía y requiere una coordinación precisa. Desde un
punto de vista evolutivo, el desarrollo del tejido muscular ha sido un hito fundamental,
permitiendo a los animales explorar nuevos nichos ecológicos y adaptarse a ambientes
cambiantes.

La investigación en el campo de la fisiología muscular ha avanzado significativamente en


las últimas décadas, revelando detalles fascinantes sobre su estructura y funcionamiento,
sin embargo, aún quedan muchos misterios por resolver, como los mecanismos moleculares
que subyacen a ciertas enfermedades musculares o el potencial de la ingeniería de tejidos
para regenerar músculo dañado, comprender a fondo el tejido muscular no solo es esencial
para el desarrollo de nuevas terapias, sino también para mejorar nuestro conocimiento sobre
la vida misma.

En conclusión, el tejido muscular es un tejido dinámico y complejo que desempeña un


papel fundamental en la vida de los organismos, su capacidad de generar fuerza y
movimiento, así como su contribución a otras funciones vitales, lo convierten en un objeto
de estudio imprescindible y relevante para diversas disciplinas científicas.
Referencias Bibliográficas:

Universidad Computlense Madrid / Musculo / Disponible en:


[Link]

[Link] / Tejido Muscular / Disponible en:


[Link]

[Link] / Tejido Muscular / Disponible en:


[Link]

[Link] / Tejido muscular: Anatomía y Fisiología en el ganado / Disponible en:


[Link]

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