Documento
Voces:
DAÑOS Y PERJUICIOS ~ FILIACION ~ FILIACION EXTRAMATRIMONIAL ~ PROCEDENCIA DE LA
INDEMNIZACION DE LAS CONSECUENCIAS NO PATRIMONIALES ~ RECONOCIMIENTO DE HIJO
Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Salta, sala I(CCivyComSalta)(SalaI)
Fecha: 04/09/2024
Partes: “A. L. del R. c. B., A. A. s/ Filiación”
Publicado en: JANOA 2025 (febrero) , 24, con nota de Nancy E. Aguilar; JA 2025-I, con nota de Nancy E.
Aguilar;
Cita: TR LALEY AR/JUR/130317/2024
Sumarios:
1 . El reconocimiento oportuno del hijo es un deber jurídico, y dicho deber, en el caso concreto, fue incumplido
pues se presume que el demandado sí tuvo conocimiento del embarazo de la persona con quien mantuvo
relaciones sexuales, por el tiempo que haya durado el vínculo con esta, sea breve o no, oculto, clandestino, si
fue o no un noviazgo, porque nada de esto tiene incidencia en la producción del daño reclamado. Esto desde la
convicción de que tales circunstancias no impidieron al demandado representarse —razonablemente— las
“consecuencias inmediatas” de ese suceso, y de la alta probabilidad de que su amante quedara embarazada,
según el curso natural y ordinario de las cosas.
2 . El repentino interés del progenitor de someterse en lo inmediato a la prueba biológica en un ámbito
extrajudicial tuvo la clara intención de evitar un eventual juicio de filiación y el pago de una indemnización de
daños y perjuicios que pudiera corresponder, como así también un posible reclamo alimentario; con lo cual, el
argumento de un total desconocimiento de la paternidad hasta ese momento de “certeza” científica (ADN),
parece tambalear.
3 . Según los dichos de la actora y los testimonios brindados en la causa, se aprecia que ella sufrió privaciones
materiales y disvaliosas repercusiones espirituales, teniendo en cuenta lo difícil que fue para su madre llevar
adelante sola el embarazo y luego su crianza. Frente a esto, la desaprensión y el desinterés del progenitor
asoman en su endeble crítica por una supuesta falta de acreditación del daño moral, derivado de un
reconocimiento filial tardío suyo. Por lo demás, se debe señalar que el hecho de que la madre de la actora no
haya efectuado el reclamo judicial para que se otorgue el emplazamiento filial a su hija, ciertamente no exime
de responsabilidad al progenitor demandado, por lo que tampoco interesa determinar si aquella incurrió en algún
tipo de culpa, toda vez que lo discutido en este juicio es, únicamente, la responsabilidad del padre remiso al
reconocimiento filial.
4 . La suma dineraria establecida en concepto de daño moral puede parecer incluso “conveniente” en términos
económicos, si se compara con la magnitud del daño realmente causado a su hija biológica, quien tuvo que
esperar más de dieciocho años para obtener un reconocimiento filial paterno. Por lo tanto, no resulta una opción
válida reducir la condena pecuniaria. Esto, además de la evidente inidoneidad técnica del argumento presentado
por el apelante para sostener tal agravio, que roza la deserción debido a su manifiesta insuficiencia. Lejos de
constituir un cuestionamiento a lo resuelto por el a quo, lo expresado solo refleja una mezquina y caprichosa
disconformidad con la decisión.
Texto Completo:
Expte. N° 725.943/21
2ª Instancia.- Salta, setiembre 4 de 2024.
La doctora Chamale de Reina dijo:
I. Que, contra la sentencia dictada bajo actuación N° 8198739 que declaró abstracta la cuestión referente a la
filiación peticionada por la actora, en virtud del reconocimiento efectuado por el demandado, Sr. A. A. B., en
fecha 26/01/2021, condenándolo a pagarle la suma de ... pesos ($...) en concepto de daño moral, con imposición
de las costas del proceso, este último interpuso recurso de apelación (act. N° 8438989). Dicho remedio procesal
fue concedido libremente y con efecto suspensivo, de acuerdo a lo dispuesto por resolución obrante en
actuación N° 941549 del expediente digitalizado (SED).
Abonada tasa de elevación, mediante actuación N° 9694456 el apelante expresa agravios. Luego, por
actuación N° 9733285 se oficia a Mesa Distribuidora para el sorteo de la Sala de la Cámara de Apelaciones en
lo Civil y Comercial que va a intervenir en autos, disponiéndose, seguidamente, su remisión (act. N° 10027581).
Por actuación N° 9849463 el apelante solicita que se disponga el traslado de su expresión de agravios a la
contraria, lo que se cumple a través de actuación N° 9864306.
© Thomson Reuters Información Legal 1
Documento
Elevados los autos a la Alzada (act. N° 10027581), y radicados en esta Sala Primera, mediante actuación N°
10138270 se hace conocer la integración del tribunal, la que se encuentra consentida por las partes (v.mov. env.
N° 17812227, “a Nota”).
Al fundar su apelación, el Sr. A. A. B. solicita la modificación de los puntos II y III de la sentencia en crisis,
con expresa imposición de costas a la contraria.
En primer término se agravia por la atribución del daño a su parte porque, según entiende, no se dan los
presupuestos necesarios para que la omisión paterna sea reprochable y configure la responsabilidad civil que
haga viable el resarcimiento. A su criterio, en la causa no se probó su culpa o dolo para que proceda
resarcimiento alguno, insistiendo en que no existió conducta renuente suya, y que se sometió a la realización de
la prueba de ADN voluntariamente ante el pedido de la actora. Acota que su deber de reconocimiento nació a
partir de su conocimiento fehaciente de la paternidad.
Pone de resalto que la falta de reconocimiento no fue su responsabilidad, por cuanto, luego de 18 años fue
que recién se anotició de que tenía una hija extramatrimonial, de casi la misma edad de su hija matrimonial.
También se agravia por el monto de la condena por daño moral, insistiendo sobre la ausencia de
responsabilidad suya por la falta de reconocimiento, la que —a su entender— no le es imputable.
Por último se agravia por la imposición de las costas a su cargo, considerando que es incorrecta la decisión
del a quo porque la actora no se vio “obligada” a realizar el juicio de filiación —insiste—, toda vez que él ya la
había reconocido en forma previa al traslado de la demanda. Razón por la que solicita la revocación de dicha
condena por los gastos causídicos.
Cumplido el traslado del memorial (act. N° 9864306), a través de actuación N° 10016674 contesta la actora,
quien peticiona el rechazo del recurso de apelación interpuesto por el demandado, también, con imposición de
costas a cargo de éste.
Pone de resalto que, contrariamente a lo aducido por el Sr. B., éste siempre supo de la existencia de una hija
extramatrimonial, y que igualmente sabía el lugar donde ella residía junto a su progenitora, la Sra. C. A., porque
él trabajaba en esa zona; enfatiza en que su progenitor nunca aportó datos que permitan localizarlo y que supo
que se había casado al poco tiempo de aquella relación con su madre, y que había nacido la primera hija de su
matrimonio.
Destaca que tal como surgió de las testimoniales brindadas en autos, toda la familia Aquino sabía de la
relación de su progenitora con el Sr. B., y que ella tenía la convicción de que la única manera de lograr su
reconocimiento filial era acudiendo a los medios legales, pues en todas las oportunidades en las que su
progenitora, la Sra. C. A., le pidió a él que lo hiciera voluntariamente, su negativa fue rotunda.
Respecto al agravio por la supuesta ausencia de pruebas del daño moral, rebate enfatizando en que la falta de
emplazamiento en el estado de hijo causa daño moral y que éste no requiere especial prueba, dado que se trata
de un daño in re ipsa, al privarse a la víctima del goce de sus legítimos derechos.
En cuanto al agravio por el monto del daño moral destaca que está vastamente probado que hubo una
violación a la obligación de no dañar al otro, ya que se vio lesionada en sus derechos personalísimos al
emplazamiento filial.
Por otra parte hace hincapié en que la resolución en crisis fue dictada en fecha 03/11/2022, y que a la fecha
de contestación de estos agravios —octubre de 2023— ya había transcurrido un año sin que cumpla con tal
débito. Por esta razón es que solicita que, en atención a la situación inflacionaria que atraviesa nuestro país —de
público conocimiento—, se apliquen intereses conforme tasa activa del Banco Nación hasta la fecha de su
efectivo pago.
Finalmente, considera improcedente el agravio por las costas impuestas, porque —según dice— la
realización de la acción de filiación fue necesaria, ya que no era la primera vez que su progenitora (Sra. C. A.),
le peticionaba al demandado el reconocimiento filial, y que nada le aseguraba —según entendió— que esta vez
sí fuera a reconocerla como su hija.
Resalta la circunstancia de haber tenido que solicitar alimentos provisorios como medida cautelar, debido a
que su progenitor siempre se había desentendido totalmente de sus necesidades.
Corrida vista al Sr. Fiscal de Cámara Civil, Comercial y Laboral (act. N° 10631334), éste dictaminó
aconsejando el rechazo del recurso de apelación interpuesto por el demandado, por las razones que allí expresó
y a las cuales se remite brevitatis causae (act. N° 10631334).
© Thomson Reuters Información Legal 2
Documento
Mediante actuación N° 10816637 se llaman los autos para sentencia, providencia que se encuentra
debidamente notificada y consentida, conforme surge de las constancias obrantes en el sistema Iurix (v.mov.
env. N° 17817227; “a Nota”).
II. Que, del cotejo de las actuaciones obrantes en el expediente digitalizado (SED), se tiene que el recurso de
apelación fue interpuesto y fundado tempestivamente (v. acts. N° 8438989, 9415496 y 9694456).
III. Que, en el sub lite, como ya se dijo, el a quo dictó sentencia declarando abstracta la cuestión de la
filiación paterna reclamada en la demanda, en razón de que ésta quedó determinada a partir del reconocimiento
voluntario realizado por el Sr. A. A. B. Aunque, seguidamente, lo condenó a pagar indemnización por la suma
de ... pesos ($...) en concepto de daño moral por la falta de reconocimiento filial, y le impuso las costas del
proceso.
Para así decidir, el a quo consideró que con la incorporación a la causa de la constancia de inscripción en la
marginal de la partida de nacimiento de la actora (v.act. N° 5592126), el demandado efectivamente reconoció a
la Srta. L. d. R.A. como su hija biológica. En tal sentido entendió que dicha circunstancia de sustracción de la
materia justiciable no obedeció a motivos extraños a la voluntad de las partes sino a la puntual actuación del
demandado. No obstante entendió que, por su inicial conducta reticente, correspondía imponerle las costas del
proceso.
Respecto de la indemnización por daño moral requerida por la actora, la sentenciante de grado concluyó en
que hubo un obrar antijurídico de parte del demandado, al eludir voluntariamente la obligación de reconocer un
hijo. Y que esto conlleva la responsabilidad de responder por los daños ocasionados a quien tenía el derecho de
ser emplazado en el estado de familia respectivo, por habérselo privado del derecho al nombre, a conocer su
identidad y a todo lo que le puede brindar un padre en el aspecto material y, sobre todo, en lo espiritual y moral.
Luego, expresó el monto indemnizatorio de dicho rubro en ... pesos ($...).
De esta condena indemnizatoria se agravió, esencialmente, el demandado apelante.
IV. Que, así las cosas, deviene oportuno efectuar las siguientes consideraciones:
Primeramente recordar que la filiación importa el vínculo jurídico recíproco que une a los hijos con los
padres, fundado en el hecho biológico de la generación (filiación biológica o por naturaleza) o en una decisión
de la ley (filiación adoptiva). De tal concepto resulta claro que en la filiación por naturaleza debe existir
coincidencia entre quienes se encuentran emplazados como padres e hijos y quienes biológicamente lo son, a
cuyos fines el legislador ha estructurado un menú de acciones (cfr. Tagle de Ferreyra, Graciela, “Interés
Superior del Niño. Visión jurisprudencial y aportes doctrinarios”, Ed. Nuevo Enfoque Jurídico, Córdoba, 2009,
ps. 230/231). Además, la filiación tiene su basamento en el derecho a la verdad y la identidad de los menores
con relación a su origen: “El saber quién soy, que expresa el contenido esencial del derecho a la identidad, tiene
alcances mucho más amplios que se derivan de la propia dignidad de la persona humana, abarcando —entre
otros— el derecho a construir la propia historia familiar” (Gil Domínguez, Andrés; Famá, María Victoria;
Herrera, Marisa; “Derecho Constitucional de Familia”, t. II, Ediar, Buenos Aires, 2006, p. 812). Es el acceso a
la verdad lo que debe constituir un pilar central en la determinación del núcleo familiar y es el Estado a través
de su poder el que debe garantizar éste derecho conforme lo afirma la Ley 26.061 de Protección Integral de los
Derechos del Niño y Adolescente, derecho que no se agota en un nombre y apellido, sino que trasciende a un
emplazamiento social, cultural, etc. (J.Civ., Fam. y Suc. Tucumán, N° 1; cita online: TR LALEY
AP/JUR/894/2012).
Igualmente se tiene el derecho a ser reconocido por sus progenitores, para de ese modo obtener el
emplazamiento correspondiente en el estado de familia. Este derecho tiene consagración expresa no sólo en
nuestro ordenamiento legal nacional sino, también, en los pactos internacionales de jerarquía constitucional (art.
75, inc. 22, CN; Convención sobre los Derechos del Niño, arts. 7° y 8°; Convención Americana sobre Derechos
Humanos, arts. 17 y 19; Pacto Internacional de Derechos Civil y Políticos, art. 24). En esa inteligencia se ha
dicho, que “el reconocimiento es un acto jurídico familiar voluntario, irrevocable para el reconociente, puro y
simple, unilateral, individual y declarativo del estado de familia. Sin embargo, su carácter declarativo no
importa atribuirle el de discrecional, pues la decisión de reconocer al hijo no queda librada al exclusivo arbitrio
del progenitor. Lejos de ser un acto privado, el reconocimiento del hijo impacta en derechos humanos
sustanciales, fundamentalmente la identidad. La identidad personal refiere a un profundo y radical modo de ser
de la persona” (cfr. Lorenzetti, Ricardo Luis, “Código Civil y Comercial de la Nación Comentado”, 1ª ed.,
Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2015, t. III, ps. 640/641).
La negación voluntaria a establecer la filiación de un hijo constituye una conducta antijurídica, habiéndose
© Thomson Reuters Información Legal 3
Documento
señalado al respecto que “La falta de reconocimiento viola derechos de la personalidad, a la identidad, a tener
una filiación, al emplazamiento en un determinado estado civil, concretamente en el estado de hijo, reconocidos
en los tratados incorporados a nuestra Constitución Nacional, especialmente la Convención sobre los Derechos
del Niño. Por lo tanto, la negativa al reconocimiento voluntario constituye un acto antijurídico que, si ocasiona
daños, genera responsabilidad civil y el derecho a la indemnización a favor del hijo afectado” (cfr. Rivera, Julio
César; Medina, Graciela, “Código Civil y Comercial de la Nación Comentado”, 1ª ed., Thomson Reuters - LA
LEY, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2014, t. II, p. 397).
El Cód. Civ. y Com. de la Nación, en su artículo 587, expresamente prevé la reparación del daño causado en
tales circunstancias, en los siguientes términos: “El daño causado al hijo por la falta de reconocimiento es
reparable, reunidos los requisitos previstos en el Capítulo 1 del Título V del Libro Tercero de este Código”.
Es decir que no basta con la procedencia de la acción filiatoria para que se acoja el reclamo resarcitorio del
daño moral, si no se encuentran reunidos los presupuestos comunes de la responsabilidad civil: antijuridicidad,
culpabilidad, relación causal y daño. No es el hecho material de la falta de reconocimiento el que por sí genera
responsabilidad civil, sino que es necesario que concurran los restantes presupuestos ya aludidos de atribución
subjetiva, daño y causalidad, pues se trata de una responsabilidad subjetiva fundada en la culpa o el dolo de
quien, sabiendo o debiendo saber que es padre, se sustrajo del cumplimiento de su deber jurídico.
V. Que, a la luz de tales lineamientos se procede a escrutar los antecedentes obrantes en la causa para, luego,
confrontarlos con los agravios formulados por el demandado apelante. Esto, con la finalidad de decidir sobre la
admisibilidad o inadmisibilidad de su planteo recursivo. Para esto deviene oportuno reparar en que la apelación
no constituye un nuevo juicio, sino un procedimiento cuyo objeto consiste en verificar, sobre la base de la
resolución impugnada, el acierto o error con que ésta ha valorado los actos producidos en la instancia anterior;
de ahí que no se trate de reiterarlos o renovarlos, sino de confrontar el contenido de la resolución con el material
fáctico y jurídico ya incorporado, a fin de determinar si ese material ha sido o no correctamente enjuiciado (cfr.
Masciotra, Mario, “Poderes-deberes del tribunal de Alzada”, LA LEY, cita Online: AR/DOC/5295/2015;
CACCSalta, Sala I, t. 2020-SD: 164; 2023 - SD: 207; 267).
De otra parte cabe tener presente, que los jueces no están obligados a hacerse cargo de todos y cada uno de
los argumentos expuestos por las partes ni a analizar las pruebas producidas en su totalidad, sino que pueden
centrar su análisis tan solo en aquellos elementos que consideren esenciales y decisivos para dictar el veredicto
de la causa (CSJN, Fallos: 221:37; 222: 186; 247: 202; 310: 1162; entre muchos otros).
V.a. De las constancias obrantes en autos surge que la joven L. R. A. nació el 12 de marzo de 2002 (v. fs. 4),
y que no fue reconocida por su padre sino hasta el día 26 de febrero de 2021, conforme se coteja con el acta de
nacimiento con la marginal del reconocimiento que fue incorporada mediante actuación N° 5592126; es decir,
este acto jurídico familiar voluntario se produjo cuando aquélla tenía casi diecinueve (19) años de edad. La
demanda de filiación fue presentada en fecha 05/02/2021 (v. cargo, act. N° 5311851).
También se tiene que dicho reconocimiento se verificó con posterioridad al examen de ADN practicado en
el laboratorio “ADNSalta”, el que arrojó como resultado la compatibilidad con la existencia de vínculo de
paternidad de A. A. B. respecto de L. R. A., con una probabilidad de paternidad superior al 99,99% (v. fs. 5).
Además, se produjeron las pruebas testimoniales ofrecidas por ambas partes, cuyos testimonios han quedado
incorporados al expediente digitalizado (SED). En lo que interesa, los testigos dijeron que el demandado sí
conocía de la existencia de la hija desde el momento del embarazo de la Sra. C. A.; y si bien estas
manifestaciones, de las personas pertenecientes a su entorno familiar, contraponen abiertamente con el
desconocimiento de tales hechos alegado por aquél, lo cierto es que dicha prueba no fue impugnada ni
cuestionada por el Sr. B., a pesar de que haber tenido activa participación durante su producción (v. actas de
audiencias; acts. N° 6608024, 6600280, 6600350).
V.b. En atención a que la crítica del apelante se asienta, precisamente, en su convicción de no haber
incurrido en un actuar disvalioso que pueda ser generador de responsabilidad civil con reparación pecuniaria,
corresponde a este tribunal reexaminar las circunstancias fácticas antes reseñadas, al efecto de expedirse sobre
el acierto o el desacierto del a quo para establecer la condena por falta de reconocimiento filial voluntario.
El presupuesto central de la responsabilidad civil que viene aquí discutido es el factor de atribución —de
carácter subjetivo—, ligado al de la antijuridicidad, toda vez que la omisión del reconocimiento no solamente
puede obedecer a una intencionalidad del progenitor renuente sino que también puede ser el resultado de una
conducta desidiosa de su parte.
Resulta crucial, entonces, esclarecer si el demandado sabía o debía saber de su paternidad con anterioridad
© Thomson Reuters Información Legal 4
Documento
al acto de reconocimiento filial, por tener conocimiento sobre el embarazo de la Sra. C. S. A. —progenitora de
la actora—, y/o de la existencia de una posible hija suya.
Ambas partes han coincidido en señalar que la relación entre los progenitores de la actora —C. S. A. y A. A.
B.— se mantuvo por un tiempo breve, que el lugar de trabajo que éste tenía al momento de conocerse con ella,
estaba ubicado en el mismo barrio donde residía la Sra. A. Ahora bien, el Sr. B. argumentó que no existió
conducta renuente de su parte y que, por el contrario, se “portó” conforme a derecho (sic.), sometiéndose
voluntariamente a realizar la prueba de ADN, cumpliendo con su deber legal; que acreditó “acabadamente” no
tener conocimiento de la existencia de Lourdes y que, por estar casado, la relación con la Sra. C. A. fue “corta”
y “oculta”; que él no dio datos personales suyos, como ser su dirección, por lo que supuso que ésta no pudo
ubicarlo para darle la noticia del embarazo ni del nacimiento de su hija; que, además, en esa época no existían
las redes sociales ni la telefonía móvil. Dijo que quedó desempleado al poco tiempo de entablar la relación con
la Sra. C. A. y que por eso perdió contacto con ella; que apenas tuvo conocimiento “fehaciente” de su
paternidad procedió a reconocer a la hija, y que la demora en su registro es atribuible al organismo
administrativo que otorga turnos, y también por la cuestión de la pandemia Covid-19. Destacó la tramitación de
un juicio de alimentos voluntarios. Aseveró que no existe daño moral alguno, y que si la actora se vio privada
del reconocimiento filial tampoco fue responsabilidad suya porque no existió un reclamo materno; que no se
acreditó en autos la afección que dijo padecer la actora por la omisión paterna, pues ni siquiera se pidió una
pericia psicológica. Adujo que las dudas que él tuvo sobre su paternidad son razonables, en atención al carácter
“no exclusivo” de la relación sentimental iniciada con la madre de L.
Del confronte de su versión con los elementos probatorios colectados en la causa se concluye en la
inadmisibilidad del agravio. Para ello basta con reparar en que el reconocimiento oportuno del hijo es un deber
jurídico, y dicho deber, en el caso concreto, fue incumplido pues, en virtud de los testimonios antes valorados,
se presume que aquél sí tuvo conocimiento del embarazo de la persona con quien mantuvo relaciones sexuales,
por el tiempo que haya durado el vínculo con ésta, sea breve o no, oculto, “clandestino” —en razón de su estado
civil (casado), según dijo—, si fue o no un noviazgo, porque nada de esto tiene incidencia en la producción del
daño reclamado. Esto desde la convicción de que tales circunstancias no impidieron al Sr. B. representarse
—razonablemente— las “consecuencias inmediatas” de ese suceso, y de la alta probabilidad de que su amante
quedara embarazada, según el curso natural y ordinario de las cosas (art. 1727, Cód. Civ. y Com. de la Nación).
En cuanto a la supuesta acreditación acabada de los hechos que invocó el demandado, lejos está de serlo,
pues de las escasas pruebas ofrecidas por su parte (v. act. N° 5509005, pto. X) sólo cabe tener por cierto el
reconocimiento filial realizado frente a un requerimiento extrajudicial y luego de someterse voluntariamente a
los análisis genéticos pertinentes (v. documental adj. act. N° 5592126), ninguna otra prueba más; ni su supuesto
despido laboral, ni la fecha en que aconteció, entre otros dichos suyos que quedaron sin sustento.
No hay duda de que esta actitud no puede ser reprochable, pero lo que así resulta serlo es que dicho acto
jurídico no haya sido oportuno, al haber demorado más de dieciocho (18) años en llegar, —y precipitado—
posiblemente por requerimiento extrajudicial de su hija. Ergo, éste reconocimiento es tardío y los perjuicios que
razonablemente pudo haber causado, entre ellos el moral —aquí discutido—, hacen procedente el reclamo
indemnizatorio.
Con respecto a la prueba instrumental ofrecida, esto es el Expediente N° 728.486/21, caratulado “B., A. A.
c. A., L. del R. - Alimentos Voluntarios” —cuya visualización se realiza en este acto a través del SED, por
resultar conexo al presente—, se advierte que el inicio de dicho proceso, el 1°/03/2021, fue en fecha posterior al
de marras (v. fs. 1 y 2), aunque el traslado de esa demanda recién fue notificado a la Srta. A. en fecha
07/04/2021, cuando la presente litis ya se encontraba trabada (v. act. N° 5355552, ced. notif. 16/03/2021), y con
alimentos provisorios ya fijados (v. fs. 21/22) y consentidos por el Sr. B.; esto conforme su propia
manifestación, plasmada en actuación N° 5509005 del Expte. N° 728486/21. Luego, se tiene que en fecha
21/04/2021 se ordenó su archivo, en razón de no haber prestado conformidad la allí demandada, Srta. A., a la
propuesta de alimentos realizada por el Sr. B.
Por lo tanto, tampoco cabe considerar este dato como un atenuante a la reprochabilidad de la conducta del
demandado antes atribuida, y no lo excusa. Porque en el singular contexto fáctico de la causa es dable
presuponer —a criterio de esta Vocalía—, que el repentino interés del progenitor de someterse en lo inmediato a
la prueba biológica en un ámbito extrajudicial, tuvo la clara intención de evitar un eventual juicio de filiación y
el pago de una indemnización de daños y perjuicios que pudiera corresponder, como así también un posible
reclamo alimentario; con lo cual, el argumento de un total desconocimiento de la paternidad hasta ese momento
de “certeza” científica (ADN), parece tambalear.
© Thomson Reuters Información Legal 5
Documento
Huelga aclarar que toda esta previsión de parte del demandado luce razonable, y para nada censurable. Pero
no purga el reproche merecido por el reconocimiento tardío, en detrimento de los derechos de la única
damnificada: su hija L.
Según los dichos de la actora y los testimonios brindados en la causa, se aprecia que ella sufrió privaciones
materiales y disvaliosas repercusiones espirituales, teniendo en cuenta lo difícil que fue para su madre, la Sra. C.
A., llevar adelante sola el embarazo y luego su crianza; repárese en aquello de que sus abuelos maternos no
aceptaron esta situación y que por eso no le permitieron vivir en su casa a su mamá y a ella, recién nacida, por
lo que fue acogida por una tía (v. acts. N° 6600350, 6600280). Y que al día de hoy aquélla sigue haciéndose
cargo, exclusivamente, de su manutención, lo que le posibilita el seguir estudiando y capacitarse.
Frente a esto, la desaprensión y el desinterés del progenitor asoman en su endeble crítica por una supuesta
falta de acreditación del daño moral, derivado de un reconocimiento filial tardío suyo.
Por lo demás, señalar que el hecho de que la madre de la Srta. L. R. A. no haya efectuado el reclamo judicial
para que se otorgue el emplazamiento filial a su hija, ciertamente no exime de responsabilidad al progenitor
demandado —como lo pretende éste en su defensa—, por lo que tampoco interesa determinar si aquélla incurrió
en algún tipo de culpa, toda vez que lo discutido en este juicio es, únicamente, la responsabilidad del padre
remiso al reconocimiento filial.
De allí que deviene innecesario el énfasis puesto por él para descalificar la relación sentimental que tuvo con
C. S. A., mediante afirmaciones tales como su “clandestinidad”, en razón de su estado civil (casado) —lo que
reiteró hasta el hartazgo—, o a un “carácter no exclusivo”, como si con ello se pudiera “subsanar” la omisión en
el reconocimiento de su paternidad, o liberarlo de su deber jurídico para con la hija. Claramente inaceptable esta
argumentación.
En definitiva, está demostrada aquí la existencia de este acto jurídico familiar voluntario pero al que no
puede tenerse por oportuno o tempestivo bajo ningún punto de vista, por lo que la indemnización debida a la
hija en concepto de daño moral es procedente, tal como lo decidió el a quo en su sentencia, por lo que
corresponde así confirmarla, rechazándose el agravio formulado en ese sentido.
En esa inteligencia cabe tener presente que “cuando se repara el daño moral no se incluye como rubro la
falta de amor y de afecto, ello pertenece al aspecto espiritual de las relaciones de familia, sobre el cual el
derecho no actúa, salvo que trasciendan en determinadas conductas, como son por ejemplo, el abandono, que
permitirá accionar por privación de la patria potestad o la falta de asistencia, que permitirá demandar alimentos
(Bossert - CNC, Sala F, 19/10/1989, en LA LEY, 1990-A-I)” (J.Civ.Fam. y Suc. Tucumán, N° 1; cita: TR
LALEY AP/JUR/894/2012).
V.c. En cuanto a la queja por el monto establecido para la reparación civil del daño moral causado a la
actora, se anticipa su rechazo.
En efecto, en la particular situación de la causa y la apreciación antes efectuada respecto a la conducta del
demandado, la cuantía fijada para la indemnización luce congruente con la postulación de la actora, y razonable
teniéndose en cuenta que no fue impugnada por la beneficiaria.
Ahora bien, en consideración a la crítica realizada por el condenado, cabe acotar que la suma dineraria
establecida puede mostrarse hasta “conveniente”, en términos económicos, y si se compara con la entidad del
daño realmente ocasionó a su hija biológica, quien tuvo que esperar más de dieciocho años para contar con un
reconocimiento filial paterno. Por lo que no resulta una opción válida morigerar la condena pecuniaria. Esto,
amén de la advertida inidoneidad técnica del argumento ensayado por el apelante para sostener tal agravio,
rayano a la deserción, en razón de su manifiesta insuficiencia. Pues, lejos de constituir un cuestionamiento a lo
resuelto por el a quo, lo allí expresado solo traduce una mezquina y caprichosa disconformidad con la decisión,
por lo que releva al tribunal de hacer otro mérito a su respecto.
V.d. Por último, al haberse confirmado la condena indemnizatoria y su quantum, por las razones dadas
precedentemente, no cabe duda de la calidad de vencido que reviste el demandado. Ergo, el agravio formulado
por la imposición de las costas del proceso a su cargo, lógicamente, debe ser, sin más, desechado.
VI. Que, con relación a la petición efectuada por la actora en su contestación a los agravios (v. act. N°
10116624, pto. III), para que se aplique al monto de la condena los intereses conforme tasa activa del Banco
Nación hasta la fecha de su efectivo pago, con sustento en “la inflación” públicamente conocida por la que
atraviesa nuestro país (sic.), cabe realizar algunas precisiones:
En primer término tener presente que si bien el tribunal de alzada no puede expedirse sobre capítulos no
© Thomson Reuters Información Legal 6
Documento
propuestos a la decisión del juez de primera instancia (art. 271, Cód. Proc. Civ. y Comercial), este principio
cede tratándose de los intereses —tal como lo prevé la mencionada norma—, imponiéndose la necesidad de
resolver sobre ellos, máxime cuando se refiere a la indemnización de daños y perjuicios (CNCiv., Sala B,
Rep.LL, 1977-1309, N° 64; cit. Loutayf Ranea, Roberto G.; “El recurso ordinario de apelación en el proceso
civil”, 2ª ed., Astrea, Buenos Aires, 2009, T. 1, p. 199).
Sentado ello cabe meritar, también, que si la sentencia de primera instancia no ha establecido al menos las
bases sobre las cuales debe practicarse la futura liquidación del monto indemnizatorio, dicha omisión debe ser
salvada por el tribunal de segunda instancia, pues resulta valioso que en la medida de lo posible la sentencia
definitiva concluya todas las cuestiones y no las difiera para una etapa posterior (cfr. Pettis, Christian R.,
“Capítulo X Sentencia”, en “Proceso de Daños”, Dir. Kiper, Claudio M., 2ª ed. actualizada y ampliada, LA
LEY, Buenos Aires, 2010, t. II, p. 306).
Como es sabido, los daños e intereses tienden a colocar al acreedor en la misma condición en que se hubiera
encontrado por el cumplimiento oportuno de la obligación, tratándose de una consecuencia del principio de la
reparación integral.
Ahora bien, se ha sostenido que si el accionante omitió en la demanda reclamar intereses, no corresponde,
en principio, que el juez los admita en la sentencia pues, tales accesorios no integran la relación procesal. Sin
embargo, en esta temática hay que ser cautos. En efecto, tratándose de un reclamo resarcitorio de daños en el
que el actor omitió expresamente solicitar intereses sobre las sumas indemnizatorias, se entendió que más allá
de la omisión, la lectura del escrito de demanda permitía concluir que la parte actora postulaba la obtención de
una reparación integral de los perjuicios ocasionados por el acto ilícito (cfr. Pettis, Christian R.; op. cit., t. II, p.
307).
En el sub lite se verifica una situación similar, en tanto la actora omitió solicitar en su reclamo
indemnizatorio la aplicación de intereses (v. fs. 10/12), por lo que no correspondería, también en principio,
atender a la solicitud realizada en esta instancia ad quem. No obstante, cabe ponderar aquí dos aspectos
esenciales: el primero tiene que ver con la naturaleza del daño causado al hijo por la falta de reconocimiento
paterno oportuno —en el caso de L., el resarcimiento procura reparar las consecuencias de tal omisión con casi
diecinueve (19) años de edad—; y el segundo, la evidencia del particular contexto socioeconómico de nuestro
país, que permite inferir la imposibilidad de mantener incólume el contenido económico de la sentencia dictada
por el a quo al no haberse establecido un “paliativo” para los deteriorantes efectos inflacionarios. Máxime
cuando la condena indemnizatoria impuesta en autos se encuentra suspendida en su cumplimiento, en razón del
trámite recursivo en curso.
De allí entonces que resulte viable la solicitud efectuada por la actora, para lo que se considera adecuado
modificar la sentencia en crisis (act. N° 8198739, pto. II), dejándose establecido que al monto de la condena
resarcitoria por daño moral —fijado en $...—, se le aplique una tasa de interés activa cartera general (préstamos)
nominal anual vencida a treinta (30) días del Banco de la Nación Argentina, a partir de la fecha del dictado de la
sentencia de grado y hasta su efectivo pago.
VII. Que, en cuanto a las costas generadas en la alzada, este Tribunal decide imponerlas al apelante vencido,
por aplicación del criterio objetivo de la derrota (art. 67, 1° párrf., Cód. Proc. Civ. y Comercial).
VIII. Que, conforme lo dispuesto por Acordada N° 12.062 de la Corte de Justicia de Salta, se determina que
los honorarios de los letrados intervinientes en la Alzada sean calculados en un (40%) sobre la base de la
regulación que se efectúe en primera instancia (art. 15 ley 8035).
El doctor Casali Rey dijo:
Que por sus fundamentos, adhiero al voto precedente.
Por ello; la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Salta falla: I. Rechazando
el recurso de apelación interpuesto por el demandado, Sr. A. A. B. a través de actuación N° 8438989 y, en su
mérito, confirmando la sentencia registrada bajo actuación N° 8198739, en todo lo que fue materia de agravio.
Ello, por las razones expresadas en los Considerandos de la presente. II. Imponiendo las costas de la Alzada al
apelante vencido, de acuerdo a los fundamentos dados en el Considerando VII de la presente. III. Haciendo
lugar a la solicitud efectuada por la actora (a fs. 10/12 - pto. IV) y, en su mérito, modificando el punto II de la
sentencia dictada bajo actuación N° 8198739, en el sentido de dejar establecido que al monto de la condena
resarcitoria por daño moral —fijado en $...—, se le aplique una tasa de interés activa cartera general (préstamos)
nominal anual vencida a treinta (30) días del Banco de la Nación Argentina, a partir de la fecha del dictado de la
sentencia de grado y hasta su efectivo pago. IV. Dejándose establecido que los honorarios de los profesionales
© Thomson Reuters Información Legal 7
Documento
intervinientes en la Alzada, se regularán conforme lo expuesto en el Considerando VIII de la presente. V.
Mandando se registre, notifique y, oportunamente, bajen los autos al Juzgado de origen. — Ivanna Chamale de
Reina. — Ricardo Casali Rey.
© Thomson Reuters Información Legal 8