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Sedentarismo y enfermedades modernas

El sedentarismo es una enfermedad carencial que agrava diversas condiciones de salud, como el Síndrome Metabólico, debido a la discrepancia entre nuestro diseño evolutivo y el estilo de vida moderno. La falta de actividad física, exacerbada por la tecnología, ha llevado a un aumento en la obesidad y otros problemas de salud, especialmente en niños. Es crucial ajustar la ingesta de alimentos a nuestras necesidades energéticas para mantener un peso saludable.

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Sedentarismo y enfermedades modernas

El sedentarismo es una enfermedad carencial que agrava diversas condiciones de salud, como el Síndrome Metabólico, debido a la discrepancia entre nuestro diseño evolutivo y el estilo de vida moderno. La falta de actividad física, exacerbada por la tecnología, ha llevado a un aumento en la obesidad y otros problemas de salud, especialmente en niños. Es crucial ajustar la ingesta de alimentos a nuestras necesidades energéticas para mantener un peso saludable.

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Reporte de lectura 7

ENFERMEDADES
CONTEMPORÁNEAS

Nombre Itzel Esmeralda


Mondragón Calderón

Materia Antropología de la
salud

Matrícula 2347126J

Maestro Raúl Islas Huitron

Sección. 06 Semestre.
03
El sedentarismo es una
enfermedad carencial
Casi nadie duda de que el ejercicio físico es
beneficioso para la salud y que el sedentarismo
acelera la aparición y el agravamiento, si ya se
padecen, de numerosas enfermedades, entre
otras, el Síndrome Metabólico y las
enfermedades de la opulencia, que en él se
engloban, el efecto perjudicial del sedentarismo
se produce, según la medicina darwiniana, por
la discrepancia entre nuestro diseño evolutivo y
la forma de vida que llevamos en las sociedades
desarrolladas,

Moverse para comer y comer para moverse


Existe una ley universal en biología que
establece que todo animal ha de pagar un
precio de trabajo muscular para conseguir las
kilocalorías de los alimentos, ya sea un
escarabajo, un pez, una oveja o un leopardo,
debe gastar kilocalorías como actividad física
para obtener la energía de la comida. Y la
supervivencia de cualquier animal depende,
fundamentalmente, de la llamada eficiencia de
subsistencia, que expresa la cantidad de energía
en forma de alimentos que puede adquirir para
una cantidad dada de actividad física, este
balance está finamente ajustado en la
naturaleza, la delgadez o el sobrepeso, no son
situaciones recomendables para sobrevivir en la
vida salvaje, en la mayor parte de los casos,
salvo circunstancias o especializaciones
concretas.

La actividad física de nuestros ancestros


Aunque somos la misma especie desde hace
cien mil años, nosotros somos hoy bastante
diferentes de nuestros antepasados que vivieron
antes de las glaciaciones, parece ser que la
transición morfológica desde el Homo sapiens
arcaico al Homo sapiens moderno no fue debida
a la utilización de nuevos alimentos, ello más
bien se debió a la mejora en la tecnología para
adquirir y procesar los alimentos disponibles,
estas mejoras redujeron la cantidad de trabajo
físico necesario para conseguir el alimento, se
redujo la masa muscular y permitió el desarrollo
de un esqueleto más grácil. En general, los
humanos del Paleolítico gastaban de cuatro a
cinco veces más energía en su actividad diaria
que la que emplea hoy un habitante de
cualquier ciudad.

El sedentarismo de las sociedades opulentas


Vivimos en una sociedad que tiende al
sedentarismo, cualquier persona puede pasar su
jornada desde que se levanta hasta que se
acuesta prácticamente sin haber ejercitado sus
músculos, sólo el mínimo movimiento para
realizar las tareas más sencillas, caminar hasta
el coche o el autobús, sentarse en la mesa de
trabajo, o realizar los gestos cotidianos más
elementales, casi nadie gasta energía para
conseguir alimento porque incluso en los
trabajos que tradicionalmente han requerido un
gran esfuerzo físico como, por ejemplo, la
agricultura o la construcción, el desarrollo de
máquinas ingeniosas que realizan cualquier
tarea han reducido de forma significativa el
esfuerzo que se debe desarrollar, este
sedentarismo es especialmente dramático en
los niños.
El genotipo motor y el sedentarismo
Si se reduce el gasto energético sedentarismo y
se aumenta la ingestión de energía alimentación
excesiva el exceso de energía resultante
inexcusablemente se almacena en forma de
grasa, el cuerpo humano está sometido a las
Leyes de la Termodinámica, mal que les pese a
los vendedores de remedios mágicos para
adelgazar, los requerimientos de ingestión de
energía en el habitante de una sociedad
industrial están en torno, mientras que en los
cazadores recolectores actuales y
probablemente también en los cromañones, en
el hombre moderno el gasto por actividad física
se ha reducido sustancialmente; esto favorece
que se incremente la cantidad de energía
almacenada como grasa y se potencie la
obesidad, además, hay que tener en cuenta los
cambios fenotípicos resultantes del
sedentarismo, como son disminución del
tamaño y la fuerza muscular, mayor resistencia
a la insulina a nivel muscular, menor capacidad
de respuesta cardiovascular y aceleración de la
pérdida de masa ósea osteoporosis y muchas
más.

La obesidad, la madre de todas las


enfermedades de la opulencia
Nuestra evolución, una vez abandonamos el
bosque lujurioso, se ha caracterizado por el
hambre y la dificultad de conseguir alimentos,
nuestro organismo está diseñado para ingerir
los nutrientes que precisa y para acumular una
pequeña reserva de grasa que le permita
sobrevivir a los períodos de hambruna, por eso,
ahora que vivimos en una época de abundancia
permanente de alimentos, debemos limitar su
consumo, hay que ajustar la ingestión de
alimentos a nuestras necesidades energéticas
de tal forma que tengamos el peso que nos
corresponda según edad, sexo y altura, ya
hemos indicado cómo podemos valorar si
nuestro peso es el correcto mediante el llamado
Índice de Masa Corporal (IMC), que se calcula
dividiendo nuestro peso en kilogramos por
nuestra talla en metros, elevada al cuadrado, el
peso o masa corporal es normal.

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