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E

El artículo analiza la sensibilidad del uso de energía en México ante cambios en los precios internacionales de energía, destacando que, aunque los datos de series de tiempo muestran poca sensibilidad, los datos transversales indican lo contrario. Se utiliza un modelo de crecimiento no estándar para demostrar que el comportamiento del uso, gasto y precio de la energía en México puede ser explicado por modelos aplicables a economías desarrolladas, aunque con limitaciones. Los resultados sugieren que el gasto energético sigue de cerca los precios de la energía, mientras que el uso de energía refleja la transición tecnológica de la economía mexicana.

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El artículo analiza la sensibilidad del uso de energía en México ante cambios en los precios internacionales de energía, destacando que, aunque los datos de series de tiempo muestran poca sensibilidad, los datos transversales indican lo contrario. Se utiliza un modelo de crecimiento no estándar para demostrar que el comportamiento del uso, gasto y precio de la energía en México puede ser explicado por modelos aplicables a economías desarrolladas, aunque con limitaciones. Los resultados sugieren que el gasto energético sigue de cerca los precios de la energía, mientras que el uso de energía refleja la transición tecnológica de la economía mexicana.

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EconoQuantum

ISSN: 1870-6622
equantum@[Link]
Universidad de Guadalajara
México

Gómez-López, Claudia S.; Puch, Luis A.


Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana
EconoQuantum, vol. 9, núm. 2, 2012, pp. 123-139
Universidad de Guadalajara
Zapopan, Jalisco, México

Disponible en: [Link]

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Sistema de Información Científica
Más información del artículo Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
Página de la revista en [Link] Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
Suplemento / Supplement

Uso, precio y gasto de energía


en la economía mexicana1
Claudia S. Gómez-López,2 Luis A. Puch3

n Resumen: En esta investigación se estudia la respuesta (sensibilidad) del uso de


la energía ante variaciones estocásticas en el precio internacional de una cesta de
energéticos para una economía en desarrollo y exportadora de petróleo, como es el
caso de México. Está ampliamente estudiado y documentado que, durante la década
de los setenta, los cambios en el precio de la energía tuvieron consecuencias en el
uso de ésta para los países miembros de la OCDE.
La evidencia empírica indica que el uso de energía no es sensible ante variaciones
en los precios internacionales de la energía cuando se utilizan datos de series de tiem-
po, sin embargo, sí hay respuesta en el uso de la energía con datos de corte trans-
versal. Se ha utilizado teoría del crecimiento no estándar para mostrar esta evidencia.
En este trabajo se explora esta evidencia para una economía productora y exportadora
de petróleo. Se demuestra que el mismo modelo que es capaz de explicar los patro-
nes de uso, gasto y precio de la energía para países desarrollados e importadores de
energía es capaz de hacerlo para una economía productora y exportadora de energía,
aunque con algunas limitaciones que se ponen de manifiesto en el trabajo y que son
de interés para aplicaciones relacionadas.

n Abstract: This paper studies the response (sensitivity) of energy use in a develo-
ping, oil-producing economy such as Mexico’s to shocks in the international price
of a representative bundle of energy goods. Many studies have shown how energy
price movements during the seventies resulted in major changes in energy use in
OECD economies. Empirical evidence has shown that when time-series data is
used, energy use is not sensitive to changes in international energy prices, whe-
reas it is when cross-sectional data is used. Non-standard theory has been used to
present this evidence. In this paper, we explore this evidence for an oil-producing
and exporting economy. We show that the model that can explain patterns of energy

1 Los autores agradecen las sugerencias y observaciones de los dictaminadores del artículo.
2 Departamento de Economía y Finanzas, Universidad de Guanajuato. DCEA-Campus Marfil. e-mail: claudia.
gomez@[Link]
3 fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) y Universidad Complutense de Madrid. e-mail:
lpuch@[Link]
124 n Suplemento/Supplement Vol. 9. Núm. 2

use, expenditure and price in developed, energy-importing economies can do the


same for an energy-producing and exporting economy, though with certain limita-
tions, which are highlighted in the text and are of interest in related applications.

n Palabras clave: energía, modelos PuttyClay.

n Clasificación jel: C82, E13, E32, Q43, R10.

n Recepción: 14/07/2010 Aceptación: 15/09/2011

n Introducción

La relación entre capital y energía es un viejo debate en la literatura económica respecto


a si son factores de producción sustitutos o complementarios (Solow, (1987), Pindyck, y
Rotemberg, (1983)). Cuando se utilizan series de tiempo, no existe evidencia sobre el
hecho que cambios en el precio de la energía afecten su uso. Mientras tanto, si se utilizan
datos de corte transversal, el uso de la energía es sensible a variaciones en los precios de
la energía. La mayor parte de la investigación a este respecto se ha enfocado a países
desarrollados y poca atención se ha dedicado a países en desarrollo.
Las firmas tienden a elegir aquellos factores productivos que minimizan el costo total
de producir un nivel determinado de producción. Así, la demanda derivada de insumos,
incluyendo la energía, depende del nivel de producto y de la sustitución entre insumos de
acuerdo a la tecnología y a los precios relativos de todos éstos. Si el capital y la energía
son bienes sustitutos, ceteris paribus, entonces precios de la energía más altos incremen-
tarán la demanda de nuevos bienes de capital. Por el contrario, si capital y energía son
bienes complementarios, entonces precios de la energía más altos disminuirán la demanda
de energía y la de los bienes de capital y equipo.
En términos generales, si se encontrara que las posibilidades de sustitución entre la
energía e insumos no energéticos fuese limitada, entonces se esperaría que el ajuste de
la industria ante precios de la energía más altos fuese más difícil, esto es, que el costo
unitario se incrementaría considerablemente y que la composición del producto sería
menos intensiva en energía, requiriendo con ello cambios tecnológicos.
Berndt y Wood (1975, 1979), Hudson y Jorgenson (1974), Fuss (1977) y Magnus y
Woodland trabajaron con datos para una sola economía y encontraron que energía y ca-
pital son bienes complementarios (el uso de la energía no es sensible ante el precio de
la energía). Griffin y Gregory (1976) utilizaron datos de corte transversal (nueve países)
para determinar los efectos de largo plazo y encontraron que energía y capital son bienes
sustitutos (el uso de la energía es sensible a diferencias internacionales en los precios de
ésta).
El comportamiento del uso de la energía ante variaciones en el precio es estudiado
por Atkeson y Kehoe. Partiendo de un modelo neoclásico, analizan la elección de la in-
tensidad energética en un modelo “putty-clay”, en el cual una gran variedad de tipos
Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana n 125

de capital se combinan con energía en proporciones fijas.4 Un bien de capital (k( y ))


más eficiente es aquél que necesita menos unidades de energía por unidad de capital. Sin
embargo, un tipo de capital más eficiente tiene un costo: la producción bruta por unidad
de capital es más baja cuanto más eficiente es el bien de capital. Un supuesto importante
del modelo es que la inversión bruta en cada tipo de capital debe ser positiva.
En el corto plazo, no hay forma de sustituir energía y capital. A medida que transcurre
el tiempo se incorporan en el mercado nuevos bienes de capital con distintas intensida-
des energéticas, de tal manera que, en el largo plazo, el uso de la energía es elástico con
respecto al precio de la energía. Esto es, la razón capital / energía se ajusta en el tiempo.
El mensaje de Atkeson y Kehoe (1999) es que se necesita complementariedad entre ca-
pital y energía en el corto plazo para replicar el comportamiento de las series de tiempo
entre uso, gasto y precio de la energía. En este artículo nos preguntamos si el supuesto de
complementariedad, combinado con el de irreversibilidad, que discuten Atkeson y Kehoe
(1999) para la economía de EEUU, justifican las observaciones de uso, precio y gasto
de energía de una economía en desarrollo, productora y exportadora de petróleo como la
economía mexicana. Para ello, implementamos una versión centralizada de la economía
descrita por estos autores a los datos correspondientes en el caso de México. El princi-
pal resultado es que el gasto energético (nominal) de la economía mexicana ha seguido
estrechamente la evolución del precio de la energía medido como deflactor de una cesta
de agregados energéticos a lo largo de todo el periodo 1970-2000. Sin embargo, el uso de
energía (real) presenta una tendencia en los datos que refleja la transición tecnológica de
la economía mexicana hacia su estado estacionario. Por otro lado, el ratio capital-energía
en los datos fluctúa sustancialmente más que lo que predice el modelo, lo que sugiere que
otras fuentes de fluctuaciones económicas han influido en la transición tecnológica de la
economía mexicana en las últimas décadas. Además de las fortalezas y de las limitaciones
del modelo para justificar el caso de México, los resultados ponen de manifiesto algunos
aspectos específicos de la calibración para los agregados energéticos que pueden ser de
interés en aplicaciones relacionadas. La caracterización de la mencionada transición tec-
nológica y de su volatilidad exceden los objetivos del presente artículo y quedan para
futura investigación.
En efecto, en los modelos putty-clay no hay posibilidad de sustitución ex post de los
factores de producción, pero hay al menos dos técnicas eficientes ex ante. Esta extensión
del marco neoclásico contribuye a justificar las observaciones de los agregados energéti-
cos. Sin embargo, el marco putty-clay que se considera tampoco tiene en cuenta: (i) la
edad y estructura del capital y (ii) el progreso tecnológico y su naturaleza incorporada o
desincorporada. Estos factores se caracterizan conjuntamente en un modelo de vintage5
que podría contribuir a una mejor explicación de la evidencia descrita. Cuando el progreso
técnico es al menos parcialmente incorporado y las sustituciones ex ante / ex post de fac-
tores son distintas, el capital es entonces un factor heterogéneo en la producción respecto
4 La variable producción energía está formado por una cesta que incluye: gas natural, carbón, petróleo y elec-
tricidad.
5 Se refieren a tomar en cuenta las características del capital a través de “cosechas” de capital que son cuali-
tativa y cuantitativamente distintos.
126 n Suplemento/Supplement Vol. 9. Núm. 2

al conjunto de actividades eficientes. Por lo tanto, las unidades de capital producidas en


años distintos son diferentes en sus estándares técnicos y/o pueden ser eficientes sólo bajo
distintas combinaciones capital-energía. En estos modelos, el capital se descompone en
“tipos” de acuerdo al año de instalación y al conjunto de actividades eficientes ex post
que pueden ser consideradas como homogéneas. A esos tipos de capital se les conoce
como cosechas o generaciones de capital, cuya productividad cabe esperar esté sujeta a
distintas fuentes de fluctuaciones.6
El trabajo se desarrolla de la siguiente forma: en la primera sección se presenta la eviden-
cia empírica que fundamenta el comportamiento de uso, gasto y precio de la energía para la
economía mexicana. La segunda sección desarrolla el modelo “putty-clay”, que incorpora
las propiedades que indican que capital y energía son complementarios en el corto plazo y
sustitutos en el largo plazo. La tercera sección muestra la calibración para los parámetros
del modelo y su simulación. La cuarta sección, presenta los resultados de la simulación
del modelo “putty-clay” y los compara con las series energéticas de la economía mexicana.
Finalmente, en la última sección se presentan las conclusiones del trabajo.

n Evidencia empírica

Los datos que utilizamos fueron obtenidos del Sistema de Cuentas Nacionales (www.
[Link]) y de la Secretaría de Energía ([Link]) para el caso del con-
sumo y producción de energía para el periodo 1970-2000. Los precios de la energía
fueron obtenidos de distintas fuentes: el precio de la electricidad fue obtenido de la Co-
misión Federal de Electricidad y del petróleo crudo, carbón y gas natural, de la Agencia
de Información Energética ([Link]).
La Gráfica 1 presenta el precio de la energía para México y Estados Unidos. La Grá-
fica muestra que ambos países tienen, en términos generales, el mismo patrón de precios
a lo largo del periodo estudiado. La Gráfica muestra el shock internacional de los precios
del petróleo en 1981. Se observa una diferencia en los precios internacionales de la energía
durante el periodo 1980-1986, resultando más bajos para la economía mexicana que para
la economía estadounidense. La economía mexicana se caracterizó en ese periodo por tener
una creciente deuda externa, devaluación del peso y altas tasas de inflación. Una explicación
posible para esta diferencia de precios de los energéticos entre las dos economías es el tipo
de instituciones que tiene cada uno de los países y sus diversas estructuras impositivas, entre

6 Desde el punto de vista ex ante, los modelos pueden ser “clay”, en donde la razón capital/ energía ex ante
eficiente es siempre única mientras que en los modelos “putty” se postula la coexistencia de varias (en con-
secuencia de la combinación de diferentes técnicas de hecho innumerables) combinaciones capital / energía
eficientes ex ante. De estas combinaciones, las firmas elegirán aquélla que más les convenga. Desde el
punto de vista ex post, los modelos pueden ser “clay” –además del efecto de cambio técnico no incorporado–,
en donde la sustitución de factores eficiente ex post no es posible y en los modelos “putty” los factores de
producción pueden ser sustituidos directa y eficientemente.
Por tanto, la combinación de estas restricciones tecnológicas resulta en: (i) ausencia de sustitución entre
capital y energía ex ante y ex post (clay-clay); (ii) ausencia de sustitución ex post (putty-clay) o ex ante (clay-
putty), lo que típicamente implica tecnología tipo Leontief a nivel de la planta y la existencia de al menos
dos técnicas eficientes; y (iii) sustitución eficiente entre capital y energía ex ante y ex post (putty-putty), lo
que ocurre en el caso neoclásico.
Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana n 127

otros. Por ejemplo, durante la administración del Presidente J. Carter (1977-1981), los
impuestos energéticos fueron modificados en Estados Unidos al imponer tasas impositivas
al petróleo y productos derivados. Tales impuestos obedecían a varios propósitos. Uno de
ellos era reducir el déficit federal, otro reducir la dependencia de Estados Unidos del petró-
leo importado y cuidar los riesgos en la economía; finalmente, los impuestos también favore-
cerían la industria petrolera doméstica que se encontraba en recesión durante esos años. Los
defensores de los impuestos petroleros veían en ellos, un estímulo para disminuir los precios
internacionales de este energético (Congress of the United States, 1996).

Gráfica 1
Precio de la energía: EEUU y México
1

0.8 USA
México
0.6

0.4
Logs

0.2

0.2

0.4
1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000

Años

Fuente: Elaboración propia.

La variable uso de la energía se define como e t = Ri Q it Pi0 , donde Qit es el uso de la


energía i, en el año t, Pi0 es el precio del energético i a precios del año base 1995. El gasto
energético es E t = Ri Q it Pit , donde Pit es el precio del energético i en el año t. Finalmente,
Ri Q it Pit
el precio de la energía se define como P te = .
Ri Q it Pit
La Gráfica 2 presenta las razones de los logaritmos de precio, gasto y uso de la ener-
gía respecto al deflactor del PIB, el PIB a precios corrientes y el PIB a precios constantes
respectivamente para la economía mexicana en el periodo 1970-2000. El gasto energético
es altamente sensible ante variaciones en los precios de la energía, mientras que el uso de
energía lo es menos. Se observa una tendencia creciente en la pendiente de uso energético
en la economía mexicana. Esta última evidencia se explica por el hecho que la economía
mexicana se encuentra en crecimiento y no ha alcanzado aún su nivel de estado estacionario.
Se calcularon las correlaciones contemporáneas para las variables energéticas y otras.
Éstas se presentan en el Cuadro 1. Esta medida nos permite confirmar lo ya observado
en las gráficas: el uso de energía es poco sensible ante cambios en el precio de la energía
(aunque sin ser estadísticamente significativo el coeficiente de correlación), mientras que
128 n Suplemento/Supplement Vol. 9. Núm. 2

el gasto muestra una alta relación con respecto a movimientos en el precio internacional
de la energía. Respecto a otras variables no energéticas se observa que existe una rela-
ción positiva entre uso de energía con respecto al producto y al capital, siendo ambas
correlaciones estadísticamente significativas. La relación es baja o nula (y no estadísti-
camente significativa) entre estas dos últimas variables y el precio de la energía. Lo que
sugieren estos últimos resultados es que cambios en los precios de la energía no afectan
la producción y la acumulación de capital o, bien, lo hacen de manera discreta para la
economía mexicana y al estar el uso de energía relacionado positiva y significativamente
con el capital y el producto, sugiere que los factores de la producción energía y capital
son bienes complementarios.

Gráfica 2
México: precio, uso y gasto de energía. Pesos
0.3 Precio
Gasto
0.2 Uso

0.1

0
Logs

0.1

0.2

0.3

0.4
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005

Años

Fuente: Elaboración propia.

Cuadro 1
México: Correlaciones de variables energéticas. Se presentan los niveles de
significancia entre paréntesis para la hipótesis nula de no correlación.

Variables México
Uso de energía-Precio de energía -0.1011 (0.5884)
Gasto de energía-Precio de energía 0.9424 (0.0000)
Uso de energía-Producto 0.8795 (0.0000)
Uso de energía-Capital 0.8721 (0.0000)
Precio de energía-Producto 0.0527 (0.7782)
Precio de energía-Capital 0.2031 (0.2730)
Fuente: Elaboración propia.
Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana n 129

Cuadro 2
México: Persistencia de variables energéticas

Autocorrelaciones
Variable t1 t2 t3
Precio de energía 0.8153 0.6517 0.4890
Gasto de energía 0.7772 0.5833 0.3976
Uso de energía 0.9113 0.8106 0.7022
Fuente: Elaboración propia.

Para analizar la persistencia de las variables energéticas en el tiempo, estimamos las


auto-correlaciones para 1, 2 y 3 periodos. El Cuadro 2 muestra que las variables son per-
sistentes en el tiempo.
Aplicamos el filtro de Hodrick-Prescott7 como un método estándar para extraer la
tendencia de las variables energéticas. Al graficarlas con respecto al tiempo, observamos
un cambio de tendencia en el año 1981, cuando ocurrió el shock petrolero. La Gráfica 3
muestra el ciclo y la tendencia de las variables energéticas de la economía mexicana.

Gráfica 3
Uso, precio y gasto de energía en México. Datos y tendencia
Gasto 0.4
0.2
Logs

0
-0.2
-0.4
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Años
Precio 0.6
0.4
Logs

0.2
0
-0.2
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Años

Uso 0.1 supone que las series de tiempo (y ) pueden ser descompuestas en su componente
7 El filtro Hodrick-Prescott t
0.05
tendencial (gt ) y su componente cíclico (ct ): yt = gt + ct. El suavizamiento de la serie viene determinado por
Logs

la suma de cuadrados 0de las segundas diferencias de la tendencia, mientras que el componente cíclico recoge
desviaciones cuyo-0.05
promedio a largo plazo debe ser cero. El problema para determinar el componente de la
tendencia viene dado -0.1
por:
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
min g ' / c 2t + m / 6^ g t - g t - 1 h -Años
^g t - 1 - g t - 2 h@2 1
T T

(1) t
t=1 t=1

Donde el parámetro λ es un número positivo que penaliza la variabilidad del componente de tendencia de la
serie. Mientras mayor sea λ, la solución de la tendencia tenderá a ser más suave y en el caso extremo en el
que este parámetro tiende a infinito tendremos como solución una línea recta.
0.6
0.4

Logs
0.2
0
-0.2
130 n Suplemento/Supplement
1970 1975 1980 1985 1990 1995 Vol. 9. Núm. 2
2000
Años

Uso 0.1
0.05

Logs
0
-0.05
-0.1
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Años

Fuente: Elaboración propia.

n Un Modelo Putty-Clay

En esta sección describimos el entorno económico. Utilizamos un modelo “putty-clay”


caracterizado por la complementariedad entre los factores de la producción capital y ener-
gía e irreversibilidad, una vez que se ha elegido una combinación de factores productivos.
En este tipo de modelos hay al menos dos técnicas ex ante eficientes, de tal manera que la
función de producción es de tipo Cobb-Douglas. En los modelos “putty-clay”, los bienes
de capital son representados como una amplia variedad de tipos de capital de acuerdo a
las proporciones en que se combinan con otros factores de la producción y no es posible
agregar el capital.
Partiendo del modelo neoclásico, Atkeson y Kehoe (1999) analizan la intensidad
energética en un modelo “putty clay”, en el cual una gran variedad de tipos de capital se
combinan con energía en distintas proporciones fijas. Un bien de capital más eficiente es
aquél que necesita menos unidades de energía por unidad de capital. Sin embargo, usar
capital más eficiente tiene un costo: la producción por unidad de capital es menor cuanto
más eficiente es éste. Un supuesto importante es que la inversión en cada tipo de capital
debe ser positiva.
En el corto plazo, no hay forma de sustituir energía y capital. Sin embargo, a medida
que pasa el tiempo, nuevos bienes de capital que utilizan menos unidades de energía por
unidad de capital son incorporados en el mercado, de tal manera que, en el largo plazo, el
uso de energía es elástico respecto al precio de la energía. Esto es, la razón capital-energía
se ajusta en el tiempo. Esto es, el modelo “putty-clay” permite incorporar las característi-
cas de sustitución y complementariedad entre capital y precio de la energía observadas en
los datos en trabajos previos.

Los Hogares
La economía se compone de un agente representativo que vive infinitos periodos con las
siguientes preferencias:

max E 0 / bt U ^ c t h
3
(2)
t=0

donde ct es consumo y b es el factor de descuento intertemporal y b ∈ (0, 1). La fun-


ción de utilidad tiene la siguiente forma U (ct ) = ln(ct). El trabajo se ofrece inelás-
ticamente.
Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana n 131

Bajo ciertas condiciones que caracterizan Atkeson y Kehoe (1999) en sus proposi-
ciones 1 a 3, se puede demostrar que a partir de la tecnología de la firma, las siguientes
ecuaciones definen las leyes de movimiento de los servicios de capital agregado (zt+1 ) y
del uso de energía (mt+1) para la economía:
f^yh
(3) z t + 1 = ^1 - dhz t + # x ^yh
t
y dy
y

(4) m t + 1 = ^1 - dhm t + # x ^yh y1 dy


t
y

donde xt es inversión en capital -kt de tipo υ, mt es el uso de energía agregado, zt son


los servicios agregados de capital y υt se define como la razón ke , es decir, la intensidad
t
t

energética y δ la tasa de depreciación.


El modelo se puede resolver de forma sencilla con sólo dos variables endógenas,
independientemente de la variedad de bienes de capital que son utilizados. Los servicios
de capital y energía se agregan si se supone (i) que todos los tipos de capital de tipo υ
son totalmente utilizados en equilibrio. Esto es, dado cualquier nivel de salarios, precios
y vector de capital existentes, existe un “valor de corte”de intensidad de energía tal que
todos los capitales con menor intensidad de energía son completamente utilizados y
aquéllos con mayor intensidad de energía son descartados y (ii) existe inversión en cada
periodo en un solo tipo de capital: cuando más un tipo de capital con inversión positiva,
aún cuando los precios de la energía son estocásticos.
Los supuestos (i) y (ii) permiten que cuando todos los bienes de capital se utilizan
completamente, el equilibrio del modelo puede ser encontrado como la solución a un pro-
blema de programación dinámica para sólo dos variables de estado agregadas endógenas.8
Este resultado permite omitir la “maldición de la dimensionalidad” que resulta
cuando se analiza una gran variedad de bienes de capital y de restricciones no negativas
en la inversión. Los supuestos anteriores permiten agregar la economía de la siguiente
manera:

(5) z t + 1 = ^ 1 - d h z t + x t y-t S e

(6) m t + 1 = ^ 1 - d h m t + x t y-t 1

Las variables son las mismas definidas arriba. se y sL son las participaciones de la
energía y del trabajo en el producto respectivamente.

8 Los supuestos [i] y [ii] hacen posible agregar los servicios de capital y de energía.
Se utiliza la solución a este problema restringido para construir una solución candidato al problema original.
Sea {zt+1, mt+1, xt, ct, yt} la solución al problema restringido, con z0 y m0. Se construyen secuencias {kt+1, et}
usando xt y xt (υ) = kt+1 (υ) − (1 − δ)kt (υ) ≥ 0 y se fija et(υ) = k t^yh 6y . La colección resultante de secuencias
y
construidas {kt+1, xt, et, zt, mt, ct yt} de esta manera satisface las restricciones del problema original (Atkeson
y Kehoe, 1999).
132 n Suplemento/Supplement Vol. 9. Núm. 2

Entorno estocástico
Supondremos que los precios de la energía se determinan en mercados internacionales
a un precio exógeno dado –pt–. Tomando como referencia trabajos previos (Finn, 1996;
Kim y Loungani, 1992; Atkeson y Kehoe, 1999 y Díaz, Puch y Guilló, 2004), el precio de
la energía tiene un proceso estocástico ARM A(1, 1) definido como:

(7) log p t + 1 = ^ 1 - t h log pr + t log p t + zft + ft + 1

Donde ft ∼ N (0, v2f ) y pr es el precio promedio de la energía.

Equilibrio
Un equilibrio para esta economía es un conjunto de secuencias {zt+1, mt+1, xt, ct, yt} tales
que maximizan (2) sujeto a (5), (6) y

(8) ct + xt = z 1t - s − pt mt L

con k0 dado, , t = 1 y el proceso de precios estocástico (7) como dado. xt es la inversión


en capital kt (υ), mt es el uso de energía agregado, zt son los servicios agregados de
capital y υt es la razón ke , es decir, la intensidad energética. sL es la participación del
t
t

trabajo en el producto.

El problema del planificador central


El agente representativo maximiza (2) sujeto a (5), (6) y (8)9

9 El sistema de ecuaciones que caracteriza las asignaciones de estado estacionario para la economía está dado
por:

y^1h = z - s - c - ^ 1 - d hm ) 1 - s
1 q
(9)
l

b l

y ^ 2 h = ys - c - ^ 1 - d hm p
(10) e-1 1 se q
b

y ^3h = q -
yse

^1 - s eh
(11)

(12) y ^ 4 h = c + x - z 1 - s + pm
l

y^5h = x -
(13) zd
y- s e

(14) y^6h = m -
x
dy
La aproximación de Taylor de primer orden alrededor del estado estacionario, de acuerdo a King, Plosser y
Rebelo (2002), da como resultado el siguiente sistema linearizado:

qt - W
X c t + 1 + b^1 - dh \
c t = E 0 ;- \ q t + 1 - q * s l ^1 - s lhz - s \
z t + 1E
(15) b l
Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana n 133

n Calibración

Los parámetros a estimar son la tasa de depreciación del capital –δ–, el factor de descuen-
to inter temporal – b – y la participación de la energía en el producto (se = 1 − sL − sK ).
Estimamos las participaciones del capital y de la energía del sistema de cuentas nacio-
nales para el periodo 1970-2000. Los parámetros b y d se obtuvieron a partir de las
condiciones de primer orden del modelo.
La calibración realizada para la economía mexicana nos indica los siguientes paráme-
tros: 0.97 el factor de descuento ( b ), y 5 % la tasa de depreciación como cabe esperar para
una economía en transición.10 Por otro lado, la participación del trabajo en el producto
es 0.35 de acuerdo con los datos. De hecho, diversos estudios la han situado entre 0.35
y 0.42 a la vista de las Cuentas Nacionales. Sin embargo, trabajos recientes basados en
la encuesta de gasto de los hogares (García Verdú, 2005 y Gollin, 2002) de los años
1968, 1977, 1984, 1989, 1992, 1994, 1996, 1998, 2000 y 2002 obtienen que: (i) la parti-
cipación de los factores en México es mucho más cercana a la de Estados Unidos que la
que arrojan las cuentas nacionales con una participación del capital de aproximadamente
40% y el trabajo 60% y (ii) la participación de los factores en México ha sido constante en
el tiempo. Más aún, los hechos estilizados indican que el trabajo tiene una participación
en la renta cercana al 70%, toda vez que es corregida por el autoempleo y el peso de la
economía informal.
Es por esto que adoptamos como valor del compromiso un valor de sL igual al de la
economía estadounidense, en torno al 60%. De manera similar, las Cuentas Nacionales
podrían no estar reflejando bien a lo largo de todo el periodo la participación de la ener-
gía en el producto que resulta ser de 0.012, es decir, la energía aporta un 1.2 % al produc-
to. Si tenemos en cuenta la creciente participación de la energía en el producto a lo largo
de la muestra, así como algunos trabajos recientes que de nuevo sugieren que aunque

(16) qt - W
X ct + b1 X ct+1 + b2 \
yt =- \ qt+1 + b3 \
yt + 1 + b 4 \
pt+1

(17) c* W x t = ^1 - s lhz 1 - s W
ct + x* W z t - m * p *X
l
pt - m* p* Y
mt

(18) z t + 1 = ^1 - dhz * W
z* \ z t - s e y- s X
yt + x * y - s W
e e
xt

(19) m* \
m t + 1 = ^1 - dhm * Y x t - x * y- 1 X
m t + x * y- 1 W yt

donde,
b 1 = ^ 1 - s e h y- 1

b 2 = b^1 - dh

b 3 = b ^ 1 - s e h^ 1 - d h

b 1
b4 =
q * s e y1 - s e

10 Otros trabajos encuentran valores similares para los parámetros: Cole y Kehoe (1996) y Meza (2003).
134 n Suplemento/Supplement Vol. 9. Núm. 2

las economías de México y EEUU son estructuralmente distintas, la participación de los


factores (capital, trabajo y energía) es similar, encontramos aceptable no distinguir en
las simulaciones entre ambas economías en esta dimensión de los datos. El modelo tiene
predicciones más en conformidad con los datos de México para participaciones de trabajo
y energía en el producto más altas que las implicadas por las cuentas nacionales.

Cuadro 3
México. Calibración de los parámetros del modelo

Parámetros EEUU: México México


(Atkeson et al. 1999) (Cuentas nacionales) (Simulación)
b 0.96 0.97 0.96
d 0.10 0.05 0.10
se 0.043 0.012 0.043
sL 0.57 0.35 0.57
Fuente: Elaboración propia.

El Cuadro 3 presenta los parámetros medidos y los empleados efectivamente en las


simulaciones del modelo que se presentan.
El proceso ARM A(1, 1) se parametrizó como en Atkeson y Kehoe (1999) y, dada
nuestra medida del precio, se derivaron los shocks en el precio de la energía que corres-
ponden a México.

n Resultados

Esta sección presenta los resultados obtenidos de la simulación del modelo “putty clay”
para la economía mexicana.
Las correlaciones del modelo respecto a uso de energía ante cambios en el precio de
la energía muestran que la primera variable es sensible a éste. El modelo replica parcial-
mente los datos. Respecto a gasto-precio de la energía, las correlaciones entre los datos
y el modelo son similares y se mueven en la misma dirección. Aunque la mayoría de las
correlaciones son similares a las de los datos, aún queda lugar para mejoras en el mode-
lo, en particular las de uso-precio de la energía y la de uso energía-producto. Aun cuando
la literatura sugiere que un incremento en el precio de la energía influiría en la decisión de
las firmas a sustituir el capital existente hacia aquellos bienes de capital que requirieran
menos unidades de energía por unidad de capital, las correlaciones sugieren que éste no
es el caso. Las correlaciones del modelo se presentan en el Cuadro 4.
La Gráfica 4 presenta las simulaciones del modelo. La Gráfica muestra el logaritmo de
la razón del uso de energía respecto al PIB nominal y la razón del uso de energía respecto
al PIB real para el modelo y los datos de la economía mexicana. El uso de energía no
fluctúa demasiado y el gasto de energía es la variable que absorbe los cambios en los
precios de la energía. Así, el modelo es adecuado para replicar los datos del precio de
la energía; sin embargo, en el caso del uso de los energéticos debe modificarse para que
Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana n 135

tome en cuenta et , ya que si bien es poco sensible a los cambios en el precio de la energía,
muestra una pendiente positiva indicando un aumento en el consumo de la energía en

La Gráfica 5 muestra el logaritmo de la razón capital energía ^ et h de los datos y del


términos reales para la economía mexicana.
kt

modelo “putty clay”. Para el caso de la economía mexicana se aprecia que el ajuste en la
razón kett no es satisfactorio. Esto se debe a las proposiciones del modelo que dicen que los
tipos de capital viejos (ineficientes) son siempre utilizados en equilibrio, no permitiendo
que la razón del modelo varíe como lo hacen los datos. El modelo tiene que ajustarse en
este sentido para que la razón capital energía replique de manera más cercana los datos de
la economía mexicana.

Cuadro 4
México. Correlaciones de la economía mexicana. Datos y modelos

Variables Modelo Datos


Precio de energía-Uso de energía -0.6316 -0.1016
Precio de energía-Gasto de energía 0.9997 0.9423
Precio de energía-Producto 0.8240 0.8659
Uso de energía-Capital 0.6290 0.9180
Uso de energía-Producto 0.2612 -0.0773
Fuente: Elaboración propia.

Aun cuando el modelo fue pensado para una economía en desarrollo e importadora de
energía, como es el caso de Estados Unidos, es adecuado para explicar las variables de
uso, precio y gasto de energía para una economía en desarrollo y productora y exportado-
ra de capital, como es la economía mexicana.
Los resultados sugieren que el modelo debería extenderse para incluir una transición
tecnológica capaz de justificar la ligera tendencia creciente observada en el uso de ener-
gía, así como para incorporar alguna fuente adicional de fluctuaciones consistente con la
volatilidad observada en el ratio capital-energía.

n Comentarios finales

La evidencia empírica ha mostrado que al utilizar series de tiempo, el uso de energía no


varía sensiblemente ante cambios en los precios de la energía mientras que si se utilizan
datos de corte transversal, el uso de la energía es sensible ante variaciones en los precios
internacionales de la energía. En este trabajo se exploraron estas características para una
economía productora y exportadora de petróleo.
Una característica del modelo utilizado –creado inicialmente para una economía desa-
rrollada e importadora de capital–, es que es adecuado para explicar las series de precio y
gasto de energía para una economía en desarrollo, productora y exportadora de petróleo,
como la economía mexicana. Los resultados del modelo “putty clay” muestran que las
predicciones del modelo son similares a las de los datos reales. Más aún, el modelo
136 n Suplemento/Supplement Vol. 9. Núm. 2

Figura 4
México. Uso y gasto de energía. Modelo y datos

0.6 Gasto
0.4
0.2
0
–0.2
Uso
–0.4
–0.6
–0.8
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Modelo (Shocks en el precio de la energía)
Datos

Fuente: Elaboración propia.

Figura 5
México. Relación capital-energía. Modelo y datos

0.4
0.3
0.2
0.1
0
–0.1
–0.2
–0.3
–0.4
–0.5
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Modelo (shocks en el precio de la energía)
Datos

Fuente: Elaboración propia.

predice adecuadamente el comportamiento de las correlaciones entre precio y gasto de


la energía. Las predicciones del modelo no son del todo satisfactorias cuando se trata de
justificar la evolución del uso de energía, aunque la limitación fundamental proviene del
hecho de que la economía mexicana, que en estos años es una economía en transición,
exhibe una ligera tendencia en la participación de la energía en el producto.
Una lección importante de las simulaciones del modelo es que nos provee de evidencia
indirecta para calibrar la participación del capital en el ingreso cercano a 31 , así como
otras participaciones similares a la economía estadounidense. Este resultado es relevante
Uso, precio y gasto de energía en la economía mexicana n 137

puesto que en general se considera que la estructura de la economía mexicana es distinta


a la de la economía estadounidense; sin embargo, las simulaciones llevadas a cabo en esta
investigación nos permiten concluir que con respecto a la participación de los factores en
la producción son más parecidas de lo que se hubiera esperado. Hay que destacar que si
bien este es un resultado de la literatura económica, de manera implícita se está incorpo-
rando todo el trabajo (formal e informal) en la participación del producto total.
Aun cuando el modelo es adecuado para la economía mexicana, hay elementos del
modelo que pueden modificarse. El primer elemento es explicar la tendencia positiva
que se observa en el uso de la energía. El segundo elemento se refiere a la diferencia de
precios con respecto a la economía estadounidense en el periodo 1980-1987. Esto último
se refiere a las instituciones existentes en las economías. Por último, considerar las ca-
racterísticas del mercado de trabajo informal para la economía mexicana que, según el
ejercicio de calibración realizado en este trabajo, es del 22% del trabajo total. Finalmente,
la construcción de los datos para uso y gasto de energía no toman en cuenta la produc-
ción doméstica de energía. Esta característica de la economía mexicana debe tomarse en
cuenta, dado que la economía mexicana es productora de petróleo.

n Apéndice I

Uso, gasto y precio de la energía


La serie de datos cubre el periodo 1970-2001. Los datos de energía toman en cuen-
ta el consumo de usuarios finales. Los usuarios finales consumen energía básicamente
de cuatro tipos: carbón, petróleo, gas natural y electricidad. INEGI y la Secretaría de
Energía proveen datos de consumo de energía total por sector y por usuarios finales
(Residencial, Comercial y Público, Transporte, Agropecuario e Industrial y Minería),
desagregada por productos energéticos primarios y secundarios medidos en petajoules.11
Le llamamos Q Tit ot al uso de energía para cada tipo i en cada periodo t donde i = 1, 2, 3,
4 y se refiere a los cuatro tipos de energía. Q Tit ot es el uso de energía neto del sector in-
dustrial.12 No hay información disponible de uso de energía por tipo de los otros sectores
productivos. Suponemos, como en Atkeson y Kehoe (1999), que el uso de energía en estos
sectores es cero. Los datos de consumo de energía de los sectores de carbón y petróleo
no están disponible y no está desagregada en las cuatro formas de energía. Suponemos
también que el consumo de energía se divide en las cuatro formas de ésta, de acuerdo a las
participaciones promedio de los sectores industriales. Dichas participaciones se calcula-
ron de los datos de consumo de energía del sector industrial.
La construcción de la medida de precios constantes es estándar. Elegimos el año base
1995 y definimos el uso de energía como e t = / Q it Pi0 donde Pi0 es el precio en pesos
por petajoule de energía del tipo i en el año 1995, tomado de INEGI o de la Secretaría
Ri Q it Pit
de Energía. El deflactor del precio de la energía se define como Pt = . Final-
Ri Q it Pi0

11 1 petajoule es equivalente a 0.94708 miles de barriles de petróleo crudo.


12 México: consumo de combustibles para generación de electricidad del SEN y capacidad instalada por tipo.
138 n Suplemento/Supplement Vol. 9. Núm. 2

mente, el gasto nominal de energía está definido como Pt e t = Ri Q it Pit . Los datos de los
precios de los energéticos incluidos en la canasta de éstos no son uniformes. Para la elec-
tricidad, carbón y gas natural se tienen datos para el periodo 1980-2001. Para el petróleo
para todo el periodo.

Producción, consumo, inversión y capital


Atkeson y Kehoe (1999) y Díaz, Puch y Guilló (2004) siguen la metodología de Cooley y
Prescott (1995) para construir medidas de producción, consumo, inversión y capital. Para
la producción, consumo e inversión, quitamos a cada una de éstas series las correspon-
dientes del sector productor de energía.
Para calcular la producción del sector productor de energía, utilizamos el valor
agregado de la electricidad y del petróleo, por no tener disponibles las series de los otros
dos sectores de la energía. A falta de datos, hemos supuesto que el valor agregado de los
sectores de la energía es igual al valor de la producción doméstica.
La producción real bruta es la suma del valor agregado y del gasto en energía:
Pt e t = Ri Q it Pit . La inversión en el sector energético se define como el agregado de com-
pras en estructuras en el sector electricidad y oleoductos y estructuras en el sector pe-
trolero. No se tiene información de inversión en los sectores de carbón y gas natural.
El stock de capital de los sectores energéticos se calcula como el stock de capital en los
sectores electricidad y petróleo.

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