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Ética y Política del Psicoanálisis Actual

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Borrador del proyecto de Tesis

Innocenti Irrazabal, Gala

Tema

Del Nombre del Padre a los nombres del padre: ¿Cómo pensar la dimensión política y
ética del discurso del psicoanálisis en la época posmoderna y sus derivaciones en la
clínica?

Fundamentación

Me propongo pensar la dimensión política y ética que el discurso del psicoanálisis tiene
en esta época de la historia que nos toca vivir. Parto de la hipótesis de que en la misma
habitan una innumerable cantidad de discursos centrados en prescripciones sobre cómo
vivir la vida, y de la mano, infinitos amos disfrazados de consejeros, expertos,
especialistas, gurúes, influencers, etc. los cuales operan como causa de malestar y de
especificas estructuras que toma el sufrimiento en dicho contexto social donde se
inscriben. Si, como plantea Alemán siguiendo a Freud, el superyo es una pulsión
disfrazada de ley (2010), me pregunto: ¿Cuáles son las leyes que se están ofreciendo
como mascaradas al mismo? ¿con qué costos se paga encorsetar la vida? Al mismo
tiempo que estos discursos prometen/garantizan una salida posible para el dolor (vía el
consumo, vía la prescripción, vía la receta, vía la lista de comprobación) aumentan el
padecimiento.

Realizaré un recorrido por el concepto de discurso sirviéndome de teorizaciones


provenientes del campo de la filosofía, de la sociología y del psicoanálisis partiendo del
siguiente piso: los discursos son productores de subjetividad y son modos de hacer lazo
social, esto deriva en ahondar con ánimo investigativo los efectos de los que son causa.

Se torna indispensable debatir con ciertos conceptos de Foucault (1985) para comenzar
a pensar el papel que cumplen los discursos en la construcción de subjetividad(es). En
este sentido, el autor plantea que un dispositivo es un conjunto heterogéneo que
compone discursos, instituciones, normas, instalaciones arquitectónicas, enunciados
científicos, proposiciones filosóficas, morales, entre otras; lo cual compone una red,
cuya naturaleza es dinámica, es decir, entre los elementos existe un juego en los
cambios de posición y en las modificaciones de sus funciones, que pueden ser muy
diversas. Por último, plantea que un dispositivo surge en un momento y en un contexto
socio histórico determinado, respondiendo a una urgencia, es decir, tiene desde el
comienzo un lugar estratégico. Así, para hacer inteligible un dispositivo resulta
necesario establecer sus condiciones de producción.

Los discursos se hacen prácticas por la captura o el pasaje de los individuos a lo largo
de su vida por dichos dispositivos, produciendo formas de subjetividad. Los dispositivos
constituirían a los sujetos inscribiendo en sus cuerpos un modo y una forma de ser; pero
no cualquier manera de ser. Lo que inscriben en los cuerpos son un conjunto de saberes,
praxis e instituciones que tienen por objetivo controlar, gobernar y administrar el
pensamiento, los gestos y el comportamiento de ellxs1. Por otro lado, para que un
discurso tenga veracidad, el dispositivo le adjudica un sujeto que lo invista de autoridad,
tanto por su trayectoria como por su saber en el tema (Foucault, 1985). Estamos frente a
todos aquellos expertos en alguna especificidad, en algún recorte -cada vez más
pequeño- de la vida; recorriendo la alimentación, el sueño, el sexo, el amor, la amistad,
el género, la crianza de las infancias. Estos discursos van mecanizando al modo de un
recetario con pasos a seguir cada arista de la vida, proceso que termina ubicándose en
las antípodas de lo que implica una decisión. Aquella que se realiza prescindiendo de
nudos de amarres y de garantías futuras. Aquellas que no responden al imperativo de
que todo esté en marcha, andando y funcionando.

El reino del Nombre del Padre, significante de que el Otro existe, corresponde siguiendo
a Miller (año) a la época freudiana del psicoanálisis. Si Lacan lo despejo, actualizo,
formalizo, no fue por adhesión, es decir, para continuarlo. Sino para ponerle fin,
representado en el matema S(/A), el significante del Otro tachado, y que estallo cuando
presento los nombres del padre, pluralizando el Nombre del Padre. Esta inexistencia del
Otro inaugura para dicho autor “la época lacaniana del psicoanálisis”. La época de los
desengañados, donde no hay más que puro semblante.

Esta época, nuestra época, se ve inmersa en un continuo movimiento de


desmaterialización sobre la cuestión de lo real, inscribiendo en el horizonte una crisis

1
Se utilizará la letra “x” como así también la “e” indistintamente para hacer referencia a la
diversidad existente de expresiones de género, uso de pronombres y de las maneras en que cada
sujetx decide nombrarse.
permanente de sentido. El ser y el sentido de lo real se volvió una pregunta incesante y
aquí emergen los nuevos ordenes simbólicos intentando ocupar aquel lugar vacio del
Otro que empujan malestar.

MILLER. AMOS. COMITÉS DE ETICA.

LACAN. DISCURSOS.

Considero ético preguntarme cómo operar todos los días en la práctica sin inscribir
el síntoma en el contexto actual del lazo social que justamente lo determina en su
forma/estructura. Elaborar lecturas sobre los malestares propios de cada época es una
de las maneras de sostener el valor político del psicoanálisis. Mi apuesta es una apuesta
por la pregunta, aquella que produce un movimiento de desocultamiento; tanto al
interior del campo académico como en la praxis cotidiana de la profesión. Estamos
haciendo referencia, siguiendo en esta línea a Enrique Carpintero (2008), a un “giro del
psicoanálisis” donde el paradigma de la represión sexual en el que se ha desarrollado la
practica psicoanalítica ha trocado en el predominio del trabajo de la muerte como
pulsión, cuyo efecto es aceptar la necesidad de realizar modificaciones en el orden de la
técnica, teoría, formación y transmisión del psicoanálisis.

¿Qué testimonia la clínica? En principio que el reino del Nombre del Padre ha
finalizado. Lo cual no es sin consecuencias. Por ello, tendré en el horizonte de la
problematización el contexto pandemia y post pandemia (al modo de un quiebre con lo
real). Como así también posmoderno, capitalista-neoliberal y mediático, donde la
clínica está inmersa y de la que es testigo todos los días. En este punto encarar el valor
político del síntoma será una apuesta sin garantías hacia la posibilidad de trastocar el
estatus de este. Investigar sobre este concepto que se presta como una dupla, poniéndolo
en tensión con el contexto actual que responde al utilitarismo del semblante.

“una vez que la indecibilidad ha alcanzado el fundamento mismo, una vez que la
organización de un cierto campo esta gobernada por una decisión hegemónica,
hegemónica porque no se halla objetivamente determinada, porque eran posibles
diferentes decisiones, el ámbito de la filosofía llega a su fin y comienza el ámbito de la
política”. Ernesto Laclau, emancipación y diferencia, 1996.
LEVIN.PANDEMIA  Los principios básicos de funcionamiento del sistema
capitalista definen de modo determinante la subjetividad social de esta época de la
historia, hablar de una subjetividad capitalista es hablar de un modo social de ser que
sostiene unos valores que vienen dados desde afuera y que los sujetos hacen propios:
individualismo, hiperconsumo, desdén por el que sufre, predominio del varón, y una
idea bastante restringida de lo que significa triunfar en la vida.

FELDMAN LO POLITICO DEL SINTOMA

USOS DEL SINTOMA. Colette soler y Luciano Lutereau

¿Qué sucede con aquellos sujetos que no logran cumplir con los requisitos que exigen
las nuevas modalidades de goce?

Que el poder no se define exclusivamente a partir de los actos de prohibición es algo


que Foucault ha planteado a lo largo de sus escritos. El autor propone otro análisis,
concibiendo positivamente a las tecnologías del poder: a lo largo de los siglos XVII y
XVIII se produce toda una invención en estas tecnologías, las cuales no están
caracterizadas por valores negativos, sino que están destinadas tanto a la disciplina
(perfeccionamiento de una anátomo-política) como a la regulación (perfeccionamiento
de una bio-política). Es decir, la vida misma comienza a ser objeto de las técnicas del
poder (Foucault, 1991).

A partir de finales del siglo XX, es cuando algunos autores denominan que nos
encontramos en una nueva forma de organización de la sociedad. Son las sociedades de
control o de seguridad (Deleuze, 1999), dónde los dispositivos no son los mismos que
en las sociedades disciplinarias, han mutado. En un escenario híbrido, junto con las
instituciones totales, la biomedicina y sus articulaciones legales, PENSAR ACA, etc.,
encontramos nuevas estrategias de captura: la televisión, las redes sociales, la
publicidad, el mercado. El saber operó (CUANDO? Sociedades disciplinarias?) como
Otro social, brindando certezas y rasgos identificatorios que, por supuesto, han sido en
gran parte dolorosos. En la actualidad, donde lo viejo se encuentra con la masificación
de lo nuevo, hay innumerables otrxs sociales brindando saberes sobre la vida,
construyendo sentidos sobre cómo habitar las, les y los cuerpxs; lo cual es un encuentro
fallido con lo real. ¿Cómo irrumpe el síntoma “resolviendo” la angustia que esta
operación genera?  ¿el síntoma arma la estructura o la estructura arma el síntoma? (JB
RITVO).
En este momento socio histórico, por lo tanto, emergen otras figuras predominantes,
como el papel del consumidor. El alma ya no es fuente de preocupaciones, por lo menos
desde el siglo pasado; las redes de saber/poder pasan por el cuerpo y la salud, y el
disciplinamiento de la vida se realiza en privado. Como plantea Judith Butler (2000), en
estas sociedades de control/seguridad la opresión no opera simplemente a través de
actos abiertos de prohibición, sino que lo hace subrepticiamente, como agente
encubierto, por debajo de la mesa, sirviéndose de diversos dispositivos y prácticas que
producen sujetos viables e inviables: patológicos o normales, indeseables o deseables.

Bibliografía

.Aleman, J. (2010). Para una izquierda lacaniana… Intervenciones y textos. Buenos


Aires: Grama Ediciones.

.Butler, J. (2000). Imitación e insubordinación de género. En Allouch, J. y otros. Grafías


de Eros: historia, género e identidades sexuales (pp. 87-113). Buenos Aires: Edelp.

.Carpinero, E. (2008). Un paradigma de época: lo innombrable de la pulsión de muerte.


En https://www.topia.com.ar/articulos/un-paradigma-de-%C3%A9poca-lo-
innombrable-de-la-pulsi%C3%B3n-de-muerte

.Deleuze, G. (1999). Conversaciones: Post-scriptum sobre las sociedades de control.


Valencia: Pre-Textos.

.Feldman, L. (2019). Política del síntoma: ¿Qué tiene el psicoanálisis de político? En


http://lobosuelto.com/politica-del-sintoma-que-tiene-el-psicoanalisis-de-politico-lila-
maria-feldman/

.Foucault, M (1985). Saber y Verdad. Madrid: Ediciones de la Piqueta.

.Foucault, M. (1991). Las redes del poder. Buenos Aires: Almagesto.

.Lacan, J. Seminario 2: “El Yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica”.


Buenos Aires: Paidós.
.Lacan, J. (1992). Seminario 17: “El reverso del Psicoanálisis”. Buenos Aires: Paidós.

.Levín, S. (2022). Volver a pensarnos. Salud mental, política y postpandemia. Buenos


Aires: Ediciones Futurock.

.Miller, J. (2005). El Otro que no existe y sus comités de ética. Buenos Aires: Paidós.

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