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Adquisición del Lenguaje en Niños

El documento aborda el desarrollo semántico y la referencia en la adquisición de la lengua materna, destacando las etapas desde la emisión de holofrases hasta la combinación de palabras. Se enfatiza la importancia del contexto social y la interacción con cuidadores en el aprendizaje del lenguaje, así como el papel de la atención compartida y el mapeo rápido en la categorización de significados. Además, se discuten conceptos como la sobreextensión y restricción semántica, así como la desambiguación en la referencia a entidades.

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Adquisición del Lenguaje en Niños

El documento aborda el desarrollo semántico y la referencia en la adquisición de la lengua materna, destacando las etapas desde la emisión de holofrases hasta la combinación de palabras. Se enfatiza la importancia del contexto social y la interacción con cuidadores en el aprendizaje del lenguaje, así como el papel de la atención compartida y el mapeo rápido en la categorización de significados. Además, se discuten conceptos como la sobreextensión y restricción semántica, así como la desambiguación en la referencia a entidades.

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DESARROLLO SEMÁNTICO

Texto: El Desarrollo Semántico Y El Desarrollo De La Referencia En La Adquisición De La


Lengua Materna.
1. UN MODELO DE ADQUISICIÓN DEL COMPONENTE SEMÁNTICO.
El proceso de adquisición de la lengua materna y el inicio del desarrollo de la referencia
comienzan en la ETAPA HOLOFRÁSTICA o de EMISIONES DE UNA PALABRA POR VEZ.

Los niños pueden emitir sus primeras palabras a diferentes edades, pero generalmente sucede
entre los 10 y los 13 meses.
Desde lo pre-lingüístico el niño percibe que las personas y objetos que lo rodean inician
acciones y como se ven afectados por ellas; comienza a asociar eventos específicos a
personas. Está construcción categorial es anterior a la representación lingüística que puede
hacer el niño del mundo que lo rodea.
En la etapa temprana el niño codifica las categorías conceptuales que se han adquirido pre-
lingüísticamente.
Primero el niño se comunica por holofrases (emisión de una palabra) gestos y vocalizaciones.
Y luego usa emisiones de muchas palabras. El niño puede afectar el comportamiento de los otros
mediante la holofrase con cierta fuerza ilocutiva (intención del hablante). Las primeras palabras
son utilizadas para realizar actos de referencia, vinculados con objetos y sucesos que se
encuentran en el medio físico, emitiendo holofrases cuando perciben actividad o un cambio en el
ambiente.

 Casi todos los niños adquieren un vocabulario de 50 palabras ANTES de unir 2 o +.

Los Factores que Facilitan el Conocimiento de las Primeras Palabras son:


 Experiencias propias del niño
 Acciones / cambios en el ambiente
 Función comunicativa que expresan las palabras
 El contexto en que se usa el lenguaje
 Modelos maternos de la lengua y la respuesta de ella a los intentos del niño de
verbalizar.
El uso temprano de las palabras que hace el niño pequeño, es diferente al uso que hace el adulto.
Esto tienen que ver con los límites de las categorías conceptuales que los niños les asignan a sus
primeras palabras EN LA ETAPA HOLOFRÁSTICA, esto culmina cuando el niño añade más
palabras a su léxico. Estas referencias pueden ser de SOBREEXTENSIÓN y RESTRICCIÓN
SEMÁNTICA.
SOBREEXTENSIÓN: se produce cuando el niño le asigna un significado diferente, más amplio, a
una palabra. Se basa a su vez, en similitudes perceptuales que el niño establece y que no
coinciden con las del adulto. Por ejemplo, un niño usa "perro" para referirse a todos los animales
con 4 patas.
RESTRICCIÓN SEMÁNTICA: se da cuando el niño cambia el significado de una palabra,
haciendo que éste sea menos general, es decir que se pueda usar más limitadamente de lo que
admite en realidad. Por ejemplo: cuando el niño le dice “postre” solo a la papilla de frutas y no a
todos los postres que existen.
Así, en el 1er año de vida, los niños adquieren la lengua materna, a menudo sobre-
extendiendo o restringiendo el significado de las emisiones de las holofrases.

En la etapa de dos palabras por vez, la lengua que usa el niño es más simple que la del adulto,
porque carece de determinantes, preposiciones, nexos, conectivos, etc.; a pesar de eso, las
emisiones de dos palabras por vez han sido consideradas creadoras.
Las RELACIONES SEMÁNTICAS de 2 Palabras que han sido halladas en esta etapa son:

a. AGENTE – ACCIÓN: Mamá saca. Una entidad animada capaz de ejecutar la acción.
b. ACCIÓN – OBJETO: Come papa. Algo o a alguien directamente afectado por la acción, sin
expresar quién la realiza.
c. AGENTE – OBJETO: Niño pelota. Alguien y algo que se relacionan mediante una acción sin
expresarla.
d. ACCIÓN – LOCACIÓN: Salta cama. Un cambio de estado a partir de alguien que ejecuta la
acción y un algo que recibe el cambio de estado.
e. ENTIDAD – LOCACIÓN: Mamá cocina. Un cambio de estado sin expresar la noción de acción,
señalando solo una entidad objetal y el lugar donde ésta se ubica.
f. POSEEDOR – POSESIÓN: Pata gato. El poseedor y lo poseído sin expresar la acción.

g. ENTIDAD – ATRIBUTO: Auto rojo. La entidad objetal y el atributo o cualidad, sin señalar la
acción en transcurso o el cambio de estado.
h. DEIXIS – ENTIDAD: Esa muñeca. Ese auto.

Estas expresiones corresponden a emisiones de dos palabras que aparecen entre los 18 y 20
meses.

Hay un modelo sistemático que explica el paso de las emisiones de dos palabras a emisiones de
multi-palabras. En este pasaje no se crean nuevos significados de relaciones, sino que se
combinan aquellas palabras a las que ya ha denominado su uso.

Así por ejemplo producirán expresiones con: agente + acción + objeto (perro come papa).

A través de la escucha y del uso de la lengua materna en interacciones con terceros, los niños
entienden que los conceptos (las ideas, las cosas etc), están representadas por palabras y
oraciones de la lengua que emplean los adultos.

2. LA REFERENCIA CONJUNTA.
En la actualidad, se sostiene que el medio ambiente social y cultural en el que el niño vive, es el
que le permite adquirir el lenguaje a través de una lengua específica y determinada.

Las rutinas en que el niño y su cuidador/a interactúan, facilitan la construcción de la referencia


lingüística, a través de la atención conjunta (compartida) en un mismo objeto o evento. Este
proceso facilita que el niño asocie el significado con su significante.
Por ejemplo, mediante el juego enseñarle al niño que es una pelota.
La referencia es la primera dimensión semántica que se adquiere, aunque no es un proceso
sencillo.

En un comienzo, los niños se comunican por medio de contacto visual, emociones, vocalizaciones
pre-lingüísticas y gestos; mientras van adaptando sus interacciones a las que observan en las
personas que los rodean. Durante este proceso es clave que la madre le hable a su hijo, pues ella
presenta un efecto facilitador en el aprendizaje, orientando la comunicación pre-verbal hacia la
comunicación lingüística. Las madres proveen un esfuerzo colaborativo necesario para minimizar
el esfuerzo de los niños.

EL PROCESO DE REFERENCIA SE DIVIDE EN TRES FASES:


1. FASE DE RECIPROCIDAD AFECTIVA (0 a 6 meses). La intención y el tema de la interacción
se funden y nacen los primeros indicios de compromiso interpersonal.

La madre coordina sus interacciones con la atención del niño.


Las producciones faciales, gestuales y verbales de la madre son usadas como indicios para el
niño.
2. FASE DE REFERENCIA NO VERBAL (6 a 8 meses). Los episodios de involucramiento
conjunto hacia los objetos se multiplican. (empieza a tener + “conversaciones”)
El acto comunicativo y el tema de la interacción se diferencian gradualmente.
3. FASE DE REFERENCIA LINGÜÍSTICA (9 a 18 meses). Después de la aparición de las
primeras etiquetas léxicas, los niños comienzan a participar voluntariamente en episodios de
interacción. Intentan compartir su conocimiento e intenciones, dando paso a la cooperación.
Recién a mediados del 2do año los niños son capaces de asumir su rol en la coordinación social,
necesaria para lograr la referencia conjunta (correspondencia mundo-etiqueta-palabra).
Este avance del niño hacia la actividad referencial conjunta se da gracias a que la madre maneja
el proceso comunicativo desde el principio.

Para lograr el desarrollo en los niños, las madres utilizan recursos como gestos y prosodia, para
captar y mantener la atención del niño en un objeto o evento compartido. Estos recursos son
cruciales para establecer la referencia conjunta, que es fundamental en la adquisición del
lenguaje.
Las madres resaltan notoriamente los referentes, ayudando así a los niños a comprender y
participar en el proceso comunicativo. Este enfoque facilita que los niños desarrollen habilidades
comunicativas y referenciales, esenciales para su desarrollo cognitivo y social.

3. ATENCIÓN COMPARTIDA: EL SEÑALAMIENTO.

El señalamiento es una acción basada en la atención conjunta, la cual sirve para comprometerse
con un interlocutor y experimentar un evento en conjunto.

Se distinguen 2 componentes en este comportamiento:


1. Atención Compartida: Los niños buscan dirigir la atención de un adulto a algún evento o
entidad externa, para alinear ambas atenciones.
2. Actitud Compartida: Los niños expresan interés u otra actitud, en espera de que el adulto
alinee su propia actitud con la del niño (sienta lo mismo).
Ejemplo: un niño le dice a su madre que mire el avión, la madre comparte la atención, más es
indiferente emocionalmente (atención compartida), pero el niño insistirá, no sólo buscando que la
madre mire el avión, sino también compartiendo las emociones (actitud compartida).

Éste comportamiento no es de carácter egocéntrico, simplemente los niños desean expresar su


interés en un objeto y compartirlo con la otra persona. Ejemplo: el adulto referente está mirando el
celular con atención, el niño buscará de alguna forma compartir esa atención, aunque el objeto no
sea de su interés, por eso, no es de carácter egocéntrico.

Lo que determina las habilidades comunicativas de cada niño, es el input materno, el cual es un
componente integral de la interacción, y es el que influye de manera afectiva en el desarrollo de
las extensiones semánticas.

 Teniendo en cuenta la edad del niño se puede observar que:

A los 12 meses:
Las intenciones comunicativas pre-verbales, como el señalamiento, es un acto plenamente
comunicativo.
Involucran dos componentes esenciales de los actos lingüísticos adultos: la referencia y la actitud
hacia los referentes.

Revela una comprensión social-cognitiva de la atención.


Durante las primeras palabras, se alternar los gestos con las expresiones lingüísticas. Si los niños
realizan un gesto que los adultos no logran comprender pueden apoyarse en emisiones
lingüísticas para clarificar su intención comunicativa y viceversa.

con el ambiente.
A los 2 años:

Ya poseen la habilidad de tomar en cuenta el contexto y ajustar su comunicación a la perspectiva


de otras personas.
Adaptan el uso de sus recursos verbales y no verbales de referencia cuando el contexto
comunicativo lo requiere, aunque en ocasiones no logren ajustarlos de forma adecuada.

Es más probable que empleen medios no verbales que sean ineficaces, teniendo que usar el
señalamiento.
A los 3 años y ½:

Son capaces de usar las indicaciones o las formas de deícticas con mayor exactitud.

4. LA REFERENCIA Y EL CONTEXTO MEDIATO.


El habla de los niños, en la etapa temprana del desarrollo, se restringe al aquí y el ahora; el dllo-
de la capacidad para referirse a objetos, personas y eventos desplazados del presente y del
contexto inmediato, tanto en el espacio como en el tiempo, representa un gran paso lingüístico y
categorial.
Este avance se logra solo a través de medios lingüísticos. Se ha comprobado que las
habilidades de comprensión de la referencia ausente son más tempranas que las habilidades de
producción.
La comprensión de la referencia ausente en los aprendices de la lengua materna involucra 4
habilidades fundamentales; estas se desarrollan entre los 1;0 y los 2;6 años.

A. Los niños deben ser capaces de mirar o hacer un gesto hacia la entidad referida cuando se
emite una expresión;
B. Los niños deben ser capaces de representar las entidades que no están disponibles
perceptualmente en el contexto inmediato.

C. El nivel de comprensión simbólica debe ser tal que los niños reconozcan que las palabras
simbolizan representaciones de entidades.
D. Los niños deben comprender que la intención del hablante al producir una emisión intenta
converger en un foco compartido ausente y exclusivamente mental.

Los niños desde alrededor de los tres años son capaces de contribuir en la conversación al iniciar
y establecer referencia a eventos temporalmente desplazados.

 Dos Características de las Conversaciones Iniciales de los Niños acerca de la Referencia


Desplazada en el Tiempo:
1. Predominancia del andamiaje del adulto: los niños son capaces de participar
espontáneamente en la conversación acerca de eventos ubicados en el pasado inmediato, pero
dependen del andamiaje (fundamento) materno tales como el uso de rutinas conversacionales.
2. Referencia a eventos rutinarios y al pasado-futuro inmediato: existe un apoyo contextual y
discursivo sobre el que los niños basan sus referencias al pasado.

5. LA REFERENCIA AUSENTE Y LA CATEGORIZACIÓN: EL MAPEO RÁPIDO.

El fenómeno que permite a los niños referirse a entidades por medios lingüísticos se denomina
MAPEO. Mediante el mapeo, una palabra adquiere significación por su conexión a una categoría
conceptual; es decir, los significados de los lexemas son representados en la mente mediante el
mapeo del significado de las palabras en categorías conceptuales.
Este proceso ocurre cuando una persona almacena en su mente una experiencia o un objeto,
pero no como algo específico, sino de una forma más general y abstracta, en una CATEGORÍA
CONCEPTUAL. Estas son útiles ya que operan en la adquisición del conocimiento, permite que
un sujeto pueda agrupar las diversas experiencias que vive cotidianamente, en una misma
categoría.
Las categorías no se constituyen necesariamente sobre la base de un elemento común. Es más,
dentro de cada categoría se pueden distinguir miembros centrales y miembros no centrales;
incluso se ha determinado que los límites entre las categorías no son claros, sino más bien
borrosos y difíciles de determinar.
El desarrollo de la categorización involucra la capacidad del niño para determinar los atributos de
los referentes, discriminando aquellos que son más sobresalientes para agruparlos en una misma
categoría. Éste proceso, permite al sujeto simplificar la realidad, no solo está determinado por las
características psicológicas del individuo, sino que también es influida por las experiencias que
vive el niño en distintos contextos de comunicación.
Uno de los procesos involucrados en el dllo. temprano del vocabulario es el MAPEO RÁPIDO.
Este mecanismo, que fomenta el aprendizaje rápido de palabras en los primeros años, se
caracteriza como la habilidad de los niños para comprender el significado de una palabra
después de solo unas pocas exposiciones a ella.

Cuando toda la información está presente, los niños retienen los mapeos rápidos y se resisten a
reasignar una etiqueta conocida a un objeto diferente, o a etiquetar un referente ya mapeado con
una segunda denominación.

Sin embargo, se presentan diferencias al momento de asignar una etiqueta ya mapeada, cuando
el referente no se encuentra presente; en ésta situación, los niños mayores (entre 4 y 5 años)
mantienen más estrictamente el mapeo ya efectuado que los niños menores (entre 3 y 4 años).
Esto indica que los niños menores pueden desligarse más fácilmente de los mapeos iniciales que
los de mayor edad.

6. LA REFERENCIA Y LA DESAMBIGUACIÓN.
El efecto de desambiguación es el acto comunicativo que se realiza al elegir coherentemente uno
u otro referente, juega un rol fundamental en la referencia a entidades mediante la denominación.
Esto quiere decir que los niños prefieren mapear una sola etiqueta a una sola entidad.
El principio de Exclusividad Mutua plantea que los niños poseen una predisposición para
aceptar sólo un nombre por entidad, esto da a entender que las palabras son exclusivas, que las
entidades poseen propiedades únicas.

Las explicaciones socio-pragmáticas del efecto de desambiguación plantean que los niños
asumen que, cuando un hablante presenta dos palabras distintas, intenta referirse a dos cosas
diferentes.
Debido a esto se plantea el principio de convencionalidad que dice que los niños pueden
desarrollar la expectativa de que los adultos usan una expresión específica para manifestar cierto
significado. Esta expectativa se denomina Expectativa de Competencia que, en contextos de
desambiguación, provee la motivación pragmática para que los niños infieran que probablemente
hay un referente para la nueva etiqueta en la situación inmediata.
El principio de exclusividad mutua, que sugiere que los niños asignan una sola etiqueta a una
entidad, se contrapone a la polisemia, la capacidad de asignar múltiples etiquetas a una misma
entidad. La polisemia refleja un conocimiento más realista de las relaciones palabra-mundo, ya
que una entidad puede ser nombrada según varias categorías conceptuales. Se proponen varias
explicaciones sobre las limitaciones de la polisemia en el desarrollo temprano del lenguaje:
a) La polisemia puede ser suspendida al aprender las primeras palabras, ya que la exclusividad
mutua prevalece cuando los niños escuchan un segundo nombre para una palabra ya conocida.

b) Los niños pueden tener acceso a varias etiquetas para un referente, pero no pueden
producirlas de manera inconsistente si no comprenden completamente las relaciones entre
palabras y referentes.
c) Los niños pueden limitar la polisemia al creer que una entidad solo debe tener una etiqueta.
d) Los niños pueden usar las etiquetas sin comprender plenamente la flexibilidad comunicativa de
la polisemia.
Deák dice que los niños no siguen estrictamente la regla de “una palabra por objeto”, y que la
exclusividad mutua varía según la situación de aprendizaje. Aunque la polisemia puede verse
restringida justo después de aprender una palabra nueva, a los 3 años los niños ya pueden
producir múltiples etiquetas para una entidad.

7. SOBREEXTENSIÓN Y RESTRICCIÓN SEMANTICA.

 Sobre-extensión semántica

Es el fenómeno en el cual los niños utilizan una palabra para referirse a un rango de objetos más
amplio de lo que corresponde, extendiendo así su significado más allá de los límites de su
categoría. Este fenómeno es común en las primeras etapas del desarrollo lingüístico y puede
estar motivado por diversas razones:
1. Error de Categoría: los niños aplican erróneamente una palabra a un objeto porque tienen una
concepción equivocada de la categoría a la que pertenece el objeto. Por ejemplo, un niño podría
usar la palabra "perro" para referirse a un caballo porque, en su mente, ambas entidades
comparten características comunes (como el tamaño o la forma).
2. Solución Pragmática para un Vocabulario Insuficiente: los niños la utilizan para cubrir su
falta de vocabulario. En este caso, el niño usa palabras que ya conoce para etiquetar objetos
nuevos, en base a similitudes, aunque no sean correctas desde el punto de vista de un adulto.
3. Error de Recuperación: al intentar recuperar una palabra para un objeto, se activa de manera
incorrecta una palabra previamente aprendida que está asociada conceptual o perceptualmente
con el objeto, pero no corresponde. Es decir, el niño puede estar buscando la palabra correcta,
pero selecciona una que está relacionada de manera más superficial o fonológica con la original.

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