Érase una vez...
Estas tres palabras tienen un poder especial; cuando las escuchamos,
inmediatamente nos dejamos llevar por la magia y nos sumergimos en el mundo de la
fantasía. Seguro que te encanta escuchar historias de lugares lejanos, personajes
encantados, episodios increíbles..., pero posiblemente también te guste contarlas. Niños y
mayores disfrutamos con los cuentos, muy especialmente con los que nos ha legado la
tradición. ¿Quieres saber más sobre los cuentos? ¿Te gustaría convertirte en un buen
cuentacuentos? Pues, érase una vez...
EL CUENTO
El cuento es un relato breve escrito en prosa, en el que se narran hechos fantásticos o
novelescos, de forma sencilla y concentrada, como si hubiesen sucedido en la realidad. Se
trata, por tanto, de un tipo de obra que pertenece al género narrativo.
Aunque tendemos a creer que los cuentos se escriben para los niños, no es así; muchos de
los que hoy consideramos infantiles fueron creados para los adultos y luego adaptados para
los pequeños.
Existen dos tipos de cuentos, los llamados tradicionales o populares, que son historias
creadas por el pueblo y que se transmiten de generación en generación oralmente, y los
cuentos de tradición literaria, que son creaciones de un autor concreto que han llegado a
nosotros a través de los libros.
LOS CUENTOS TRADICIONALES O POPULARES
Antiguamente mucha gente no sabía leer ni escribir, por eso los cuentos se transmitían de
forma oral. Los padres o los abuelos los contaban alrededor de la lumbre para divertir a los
más jóvenes y mostrarles con ellos unos valores o unas enseñanzas provechosas. De ahí que
la historia sea sencilla y se narre de forma lineal desde el comienzo hasta el final.
El tiempo en el que se desarrolla el relato (muy impreciso): érase una vez, hace muchísimos
años, en tiempos de Mari Castaña... El lugar (indefinido) donde transcurre la acción: en un
lejano país, en un bosque, a dos leguas de...
En la estructura de los cuentos hay un planteamiento, un nudo y un desenlace:
En el planteamiento se presentan:
Los personajes, a los que se caracteriza como buenos o malos desde el principio, sin que
varíen a lo largo del relato. Los protagonistas son niños pobres, a veces huérfanos, o bien
hijos de reyes, princesas, etc.; y los antagonistas o personajes que se oponen a sus proyectos
son dragones, ogros, brujas, duendes, diablos, etc. El inicio del asunto del relato.
En el nudo se desarrolla el conflicto, la acción principal. Los antagonistas intentan dificultar
la labor que han de realizar los protagonistas o hacerles algún mal, pero estos, ayudados por
un hada, una viejecita, un gnomo bueno, etc., o con la ayuda de un talismán o su propio
ingenio, logran superar todas las dificultades que se les presentan.
El desenlace o final suele ser feliz; se premia el valor, la bondad o la inteligencia del
protagonista, casi siempre con el amor y el matrimonio. Finaliza con frases como: Colorín
colorado, este cuento se ha terminado; fueron felices, comieron perdices...
Si analizamos los relatos populares de distintas culturas, descubriremos que muchos de
ellos tienen contenidos muy parecidos, que se producen anécdotas o episodios similares.