Análisis a los valores y juicios morales femeninos: la
importancia de la literatura transgresora.
Resumen: En el siguiente trabajo se realizará una crítica a los valores morales y juicios
femeninos a lo largo de la historia, y como estos no son juzgados al mismo nivel que los
masculinos. A partir de esto, se analizará el caso de los estereotipos femeninos literarios y
como estos ayudan a que se mantenga el enfoque machista y misógino de la época,
teniendo en consideración la forma en la que escribían los hombres al referirse a la mujer
en sus obras literarias, concluyendo que estas visiones tan mediocres de la mujer tenían
como objetivo mantener la supuesta inferioridad femenina, para que el hombre siguiera
con su postura superior. Sin embargo, se logrará reconocer que existen narraciones que
rompen con dichos estereotipos. Por esto, se examinará el caso de Ibsen con su obra
“Casa de Muñecas” y Lawrence con su novela “El amante de Lady Chatterley”, pues estas
escrituras revelan un momento transgresor para las mujeres protagonistas de estas y
revelan una manera muy poco usual de cómo los autores empoderan a las mujeres de la
sociedad con sus personajes femeninos que se revelan en contra de los valores y
estereotipos sexistas de sus respectivas épocas, concluyendo que esto puede cambiar la
realidad para muchos lectores y escritores.
Palabras claves: Estereotipos – transgresor – literatura – moral femenina.
A lo largo de la historia, la sociedad ha creado valores y creencias que surgieron a
partir de la moral, la cual se caracteriza por poseer dos visiones completamente
diferentes. Por un lado, está la moral que se le asigna al hombre, y por otro lado, la moral
perteneciente a la mujer. Estos diferentes tipos de moral se caracterizan por ser casi
opuestas y contradictorias, lo que quiere decir que el actuar de un hombre nunca podrá
ser juzgado de la misma forma que el actuar de la mujer, independientemente de cuál sea
la acción, pues la mujer acaba siendo la más perjudicada a la hora de evaluar su moralidad
y deber social.
Dicha diferenciación de moralidad y juicios demuestra ser una problemática en la
actualidad. Si bien es un aspecto que ha sido regularizado con el pasar del tiempo, siguen
existiendo diversas inequidades entre los actos sociales, morales y culturales masculinos y
femeninos. Esto ha sido expresado y mantenido por diversos medios, como las películas,
obras, novelas, etc. Pues siempre muestran al personaje femenino con los mismos valores
y asignándole las típicas actividades y actitudes de lo que la sociedad nos ha enseñado
sobre el comportamiento de la mujer. Mientras tanto el personaje masculino se
caracteriza por ser dinámico e interesante, con más oportunidades y con una personalidad
protagónica.
Esto implica una situación grave con respecto a los estereotipos de género, que
mantenemos hasta nuestros días en diversas actividades de la vida cotidiana sin darnos
cuenta, ya que estos se han conservado con el pasar del tiempo. Sin embargo, hay
diversas obras que se encargan de resaltar el papel femenino de manera diferente,
dándole un aspecto protagónico y más interesante a la historia desarrollada por parte de
la mujer. Es por esto que es importante recalcar los diversos personajes femeninos y
masculinos en la literatura y también, la participación de estos en la escritura, pues
también influye de forma fundamental a la hora de interpretar la realidad del autor o
autora, y a la vez, de transformar la realidad de los lectores.
Virginia Woolf (1929) habla de lo curioso que la causaba el caso de que muchos
hombres escritores tomaban a la mujer de inspiración a la hora de realizar sus obras, pero
esto no era compartido por el sexo femenino, pues las mujeres no hablaban sobre
hombres en sus narraciones. Woolf dice “…lo sorprendente y difícil de explicar era el
hecho de que el sexo -es decir, la mujer- atrae también a ensayistas, agiles novelistas,
jóvenes doctorados en letras, hombres sin diplomas; hombres que no tienen otra
clasificación que la de no ser mujeres. Algunos de estos libros eran notoriamente frívolos y
burlescos…” (Página 30-31).
Así, Woolf se refiere a las características poco atrayentes que los autores
relacionan con las mujeres, ya que estos personajes se mantienen en la misma posición;
sumisa, pendiente del personaje protagónico y que vive siendo dependiente de este,
como es el clásico ejemplo de la esposa y madre, que depende económica y socialmente
de su marido. Teniendo esto en cuenta, ¿Cuál es la razón por la que los autores conservan
esta visión femenina? A parte de intentar reflejar la realidad, la cual también se mantenía
sexista y misógina, los hombres describen a la mujer despectivamente en la literatura para
mantener la inferioridad que tanto las caracteriza y así, el hombre se mantenga como el
ser superior, que las mantiene y que sabe mucho más que ellas.
“Por eso Napoleón y Mussolini insisten enfáticamente en la inferioridad de las
mujeres, porque si ellas no fueran inferiores, ellos no serían superiores. Eso explica en
parte lo necesarias que son las mujeres para el hombre” (Woolf, 1929, p. 39). Lo que a su
vez, explica porque las mujeres son un tema tan recurrente para el hombre en la
literatura.
No obstante, existen obras que niegan este estereotipo asignado a la mujer.
Ejemplos claros sobre esto es “Casa de Muñecas” de Henrik Ibsen, obra representada en
1879, y la novela “El amante de Lady Chatterley” de D. H. Lawrence, escrita en 1929. Estas
obras rompen con los paradigmas que eran permitidos para las mujeres de su respectiva
época, y los autores le dan la oportunidad de dar su opinión a un personaje que
normalmente, estaba acostumbrado a mantener silencio y el orden. Ibsen y Lawrence, a
partir de sus narrativas, les dan voz a las mujeres que fueron silenciadas a lo largo de la
historia y rompen el estereotipo femenino.
Ibsen cuenta la historia de Nora, la protagonista, quien se cuestiona los mandatos
sociales de género manifestando que no puede conformarse con lo que dicen los
hombres. De esta forma, la protagonista percibe que no le alcanza con ser esposa y madre
y se pregunta acerca de su identidad. El autor toca un tema que no es recurrente en la
literatura, mucho menos desde la perspectiva varonil, pero aún así decide centrarse en los
pensamientos propios de un personaje femenino, y le da la oportunidad de que ella pueda
tomar sus propias decisiones.
Por otro lado, Lawrence nos narra la historia de Constance, una mujer casada con
Clfford, quien tenía limitaciones sexuales. El matrimonio era parte de la burguesía, y vivían
en una sociedad sexista y clasista. Ella acaba rompiendo con los valores y forma de vida de
este sistema de clases sociales cuando se enamora de un guardabosques, empleado de su
marido.
La novela resulta ser radical para su época, ya que aborda temáticas que no suelen
ser relacionadas a las mujeres; la infidelidad y la capacidad de la mujer de vivir su
sexualidad de manera libre. También, hace referencia a la visión de los hombres y el tipo
de relación sexual que suelen establecer con las mujeres, la cual es muy crítica y
extremadamente negativa (López Sánchez, 2018). Los valores masculinos presentes en la
obra suelen ser el poder, el dinero y la ambición, como se ve en el caso de Clifford y sus
amigos, dejando de lado cosas que realmente importan en la vida de los seres humanos,
como las relaciones sexuales y amorosas.
Lawrence e Ibsen se caracterizan por ser autores que se preocuparon de visibilizar
la situación de muchas mujeres, lo cual es fundamental para la forma de ver a los
estereotipos de género, ya que lograron crear controversia al marcar una diferencia con el
resto de las obras y novelas de sus respectivas épocas. Es importante destacar la visión
masculina de estos autores sobre la situación de la mujer, ya que al ser presionada a
mantener los valores tradicionales de la familia y el matrimonio, vivía bajo la sombra del
hombre que estaba a su lado y se comparaba constantemente con él y con el resto de la
sociedad masculina. Así, estos autores hombres le dan la oportunidad a la mujer de que
sea capaz de tener sus propias ideas y les otorgan un poco de liberación con sus
narraciones.
Es importante destacar, también, como la realidad está en constante cambio y sin
duda, los estereotipos y la forma en la que juzgamos a hombres y, sobre todo, a mujeres,
ha cambiado. Esto involucra significativamente a las obras, sin importar el medio, pues
estos tienen el propósito de mantener o cambiar aquellas injusticias que marcan tanto la
vida de las personas. De esta forma, la literatura cobra un papel fundamental a hora de
formar realidades, y definitivamente ha ayudado a cambiar la forma en la que se veía
antiguamente y también, la forma en la que se ve actualmente a la mujer.
Referencias bibliográficas.
López Sánchez, F. (2018) El amante de Lady Chatterley. Revista de sexología, 7(1),
21-32. Microsoft Word - Volumen 7(1) 2018 junio .doc ([Link])
Woolf, V. (1929) Un cuarto propio. Cuarto propio, Santiago de Chile.