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Porto Capivara

El artículo analiza la colonización agrícola informal en la frontera argentino-brasileña de Misiones, Argentina, destacando la ocupación espontánea de tierras fiscales por pequeños agricultores de Brasil y Misiones desde 1960. Se discute cómo las identidades sociales se gestionan en un contexto de diversidad cultural y la relación entre la ocupación agrícola y las representaciones estatales de nacionalidad. La investigación revela que, a pesar de las diferencias oficiales entre argentinos y brasileños, los agricultores manejan el espacio fronterizo como una región homogénea, desafiando las nociones de discontinuidad nacional.
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Porto Capivara

El artículo analiza la colonización agrícola informal en la frontera argentino-brasileña de Misiones, Argentina, destacando la ocupación espontánea de tierras fiscales por pequeños agricultores de Brasil y Misiones desde 1960. Se discute cómo las identidades sociales se gestionan en un contexto de diversidad cultural y la relación entre la ocupación agrícola y las representaciones estatales de nacionalidad. La investigación revela que, a pesar de las diferencias oficiales entre argentinos y brasileños, los agricultores manejan el espacio fronterizo como una región homogénea, desafiando las nociones de discontinuidad nacional.
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net/publication/271810049

Organización doméstica y apropiación de tierras fiscales en la Provincia de


Misiones (Argentina)

Article in Desarrollo Económico · January 1995


DOI: 10.2307/3467286

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1 author:

Otilia Margarita Gabriela Schiavoni


National University of Misiones
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'PORTO-CAPIVARA': LOS OCUPANTES AGRICOLAS DE LA
FRONTERA ARGENTINO-BRASILEÑA (Misiones, Argentina)

Gabriela SCHIAVONI*

El poblamiento agrícola más reciente de Misiones se desarrolla en la fracción


nordeste del territorio, en el límite con Brasil, en un contexto definido por la
presencia simultánea de dos tipos de fronteras; la frontera política entre dos
estados nacionales, y la frontera que nace de la disponibilidad de tierras, la
frontera agraria.
Entre 1897 y 1940 la provincia se pobló mediante colonización planificada
(estatal y privada), con inmigrantes provenientes de países del centro y Este de
Europa, que se asentaron en las tierras del Alto Paraná y en el centro y Sur del
territorio. El proceso que nos interesa aquí es posterior a la colonización oficial;
las «nuevas colonias» se originan a partir de 1960 mediante la ocupación
espontánea de las tierras fiscales vacantes por parte de pequeños agricultores del
Sur de Brasil y de colonias del Sur y centro de Misiones.
El proceso general de formación de las colonias agrícolas en Misiones se llevó a
cabo sin constitución de enclaves étnicos. Excepto el caso de la colonia germana
de Eldorado (Micolis, 1973), los estudios referidos a la estructuración de las
relaciones sociales en colonias agrícolas de la provincia (Bartolomé, 1977;
Ackerman, 1977) destacan que, durante el período formativo, la organización de
las localidades no se basó en el encapsulamiento de las colectividades étnicas o
nacionales. La heterogeneidad étnica y nacional de los extranjeros, su inclusión
temprana en actividades económicas extra-locales, tales como el cultivo de la
yerba mate, y el hecho de que la sociedad regional no constituyera un
ordenamiento estabilizado y de larga data, contribuyeron a crear un «estilo
cultural capaz de manejar la diversidad»

(*) Investigadora del CONICET, Universidad Nacional de Misiones, Posadas,


Misiones, Argentina.

4
(Bartolomé, 1977)1. Las nociones de articulación social (Bartolomé, 1977) y
aculturación recíproca (Ackerman, 1977) aluden a esta distribución balanceada
del poder entre nativos e inmigrantes2.
El presente trabajo analiza la colonización agrícola informal en, el
espacio fronterizo argentino brasilero, coincidente con la zona de tierras fiscales
vacantes de la provincia de Misiones, describiendo los modos de gestión de las
identidades sociales en un contexto en el que la instalación agrícola resulta de
iniciativas individuales, desplegadas en torno a la disponibilidad de recursos
públicos (tierra y madera). Nos interesa comprender el manejo de la
discontinuidad nacional por parte de los ocupantes agrícolas y las representa-
ciones estatales de este proceso.
La visión oficial vincula la ocupación agrícola espontánea con
la nacionalidad brasileña, acentuando la diversidad cultural de las sociedades
nacionales.
Desde fines del siglo pasado, los viajeros y funcionarios que recorren el
territorio de Misiones generan descripciones referidas al agricultor
brasileño, retomadas en ocasión de la creación del «área de frontera», en la
década de 1970. Una etnografía de las relaciones sociales, a su vez, permite
reconstruir las estrategias de los actores (en este caso, ocupantes agrícolas),
poniendo en evidencia un manejo del espacio fronterizo como región uniforme,
en la que los vínculos interpersonales y familiares conforman una red que elude
el límite nacional.
El enfoque de F. Barth centrado en, los límites sociales de las
distinciones culturales constituye un punto de partida para analizar estos diversos
modos de gestión de la nacionalidad. Hannerz refiere que en ocasión de una
conferencia en homenaje a los 25 años de Los grupos étnicos y sus fronteras,
Barth insinuó que a él y sus colaboradores «correspondía haber presentado lo que
tal vez era una de las primeras aplicaciones en antropología de una perspectiva
posmoderna y constructivista de la cultura. Como algo poco habitual para la
época, no habían dado por sentado las fronteras o totalidades culturales, habían
abogado por lo situacional en lugar de lo primordial, y habían centrado su trabajo
en la retórica contemporánea y en las luchas que giraban en torno a la
apropiación del pasado» (Hannerz, 1997).

1
De acuerdo al autor: «.. .el desarrollo yerbatero en la provincia de Misiones está fuertemente
asociado con el surgimiento y consolidación de un «estilo cultural» que, a pesar de la diversidad
étnica y cultural de sus portadores, es llamativamente uniforme y que define la peculiar cultura
pública de Misiones ...» (BARTOLOMÉ, 1977: 261).
2
ELIAS (1994) define las condiciones sociológicas de surgimiento del prejuicio en términos del
vínculo entre «establecidos» y «recién llegados». La mayor cohesión o carisma grupal, de los
establecidos está en la raíz del poder que les permite estigmatizar a los recién llegados. En
Misiones, y especialmente en la frontera agraria, los extranjeros no encuentran un grupo nativo
establecido, dotado de carisma, que pueda estigmatizados en tanto recién llegados.

4
Actualmente, existe una orientación general a concebir las variaciones
culturales en términos de algo continuo y no como entidades integradas y se-
paradas. La diversidad no está tan firmemente atada y «las fronteras son regiones
donde las culturas pueden llegar a desatarse visiblemente» (Hannerz, 1997).
En la situación que analizamos esta perspectiva permite comprender la
existencia de niveles distintos de construcción del espacio limítrofe argentino-
brasileño. Por un lado, el discurso oficial, que enfatiza la discontinuidad y la
diferencia, y por el otro, las estrategias de los ocupantes agrícolas, orientadas al
manejo homogéneo del límite entre naciones.

1.- Frontera agraria y frontera nacional: las representaciones oficiales

Desde fines del siglo pasado, la instalación espontánea de pequeños


productores originarios de Brasil constituye una característica de la estructura
agraria de la provincia de Misiones. La práctica de la agricultura itinerante de
roza y quema (slash-and-burn cultivator) permitió el avance sostenido de la
frontera agrícola. La instalación del colono, agricultor familiar de origen eu-
ropeo, fue paralela a la agricultura del caboclo3.
La caracterización oficial describe al agricultor brasileño como un productor
extractivista, un campesino de supervivencia que se contrapone al productor de
origen europeo, cuyo asentamiento es impulsado por el Estado. Los documentos
y los observadores oficiales tratan estas particularidades sociales adscribiéndolas
a la comunidad nacional, construyendo una diferenciación tajante
argentino/brasileño. Así, en 1897, el agrimensor Queirel, recorriendo el sur de
Misiones señalaba: «... los pobladores brasileros, ... tienen 'la fiebre del
desmonte' ...Nada como los terrenos de monte excita la codicia del agricultor
brasileño, que cree perder el tiempo si no planta en laderas abonadas por los
detritus de bosques más o menos seculares, aunque tenga que arrojar las semillas
entre los gruesos troncos chamuscados del rozado» (Queirel, 1897: 389, 390).
También en 1916, el texto de un álbum escolar de Misiones describe a los
agricultores brasileños en los siguientes términos: «desde San Javier al kilómetro
28 de la Picada a Bonpland predomina casi en absoluto el elemento bra-
sileño

3
OBERG (1965) caracteriza este tipo de agricultor, en Brasil, en los siguientes términos: «Las
únicas herramientas utilizadas son el hacha, el machete y la azada. No se ponen fertilizantes ni se
practica rotación de cultivos. Se hace un claro en el monte o en la capuera, cuando los árboles se
secan se los quema y se esparcen las semillas entre los troncos; a los tres años se reanuda el ciclo.
Este agricultor participa de lo que el autor denomina tipo cultural caboclo. (OBERG, 1965:
1418). La práctica de este tipo de agricultura requeriría, para mantener a una familia, parcelas de
más de 60 hectáreas.

4
de origen negro, como si al entrar al territorio hubiera quedado recelosamente
rezagado en la primera jornada del camino, para constituir una excepción y un
contraste con el resto de los pobladores de raza blanca... El jefe de la familia roza
uno o dos arqueres, quema la selva tumbada en la época oportuna y los entrega a
los brazos de la familia para la labor agrícola del tabaco que fuma y vende, de los
porotos y mandioca que consume y caña de azúcar que transforma en rapadura.
Diariamente sale en persecución de animales silvestres armado de escopeta,
pistola, revólver y machete... para proveerse de carne que cuelga del techo de sus
ranchos y dura unos cuantos días que él pasa durmiendo o contemplándola desde
su lecho cuando no sale en compañía del 'divino' en una procesión multicolor...»
(Gobierno de Misiones, 1916).
En 1940, el agrimensor Gigena Centeno ofrece la siguiente caracterización de
la colonia Caá-Guazú, al sudeste de Misiones: «Sumado a la mala calidad de las
tierras, (está) la negligencia y la falta de capacidad como colono que tiene el
morador del lugar; en su mayor parte oriundos del Brasil, casados con brasileñas
y con hijos brasileños, han trasladado al suelo en que viven todos sus hábitos y
prácticas diversas (...) Un porcentaje elevado de estos pobladores tiene ciertas
prácticas religiosas en las que, según sus propias manifestaciones, hay algunos
impedimentos como el de toda práctica que lleva a la posesión de bienes terrenos
o a la difusión de vicios; por el primero trabajan lo indispensable para subsistir y
por el segundo no plantan tabaco; en esta forma el progreso de la colonia se ve
obstruido por tales elementos» (Diligencia de Mensura-1940. Agr. Oscar Gigena
Centeno-Archivo Dirección de Catastro de la Provincia de Misiones).
Las representaciones oficiales que acompañan el poblamiento moderno del
territorio provincial privilegian la implantación de una agricultura familiar
farmer, asociada al colono descendiente de europeos, desestimulando la
reproducción de un campesinado de subsistencia, identificado con la comunidad
nacional limítrofe (Brasil).
Concluida la colonización oficial (1940), las extensiones fiscales vacantes del
nordeste de Misiones -un área marginal con respecto a la política de colonización
y carente de infraestructura- se convierten en zonas de refugio de la población
rural excedente de los estados del sur de Brasil y de las colonias más antiguas del
sur y centro de la provincia.
La dinámica poblacional del área es la resultante de un campo de fuerzas en el
que actúan distintos frentes de expansión (Reboratti, 1979). Alrededor de 1940,
el noroeste del estado de Río Grande do Sul representa una «frontera en
extinción», el oeste del estado de Santa Catarina es una «frontera estable», y el
sudoeste del estado de Paraná, una «frontera explosiva». En ese contexto, la
provincia de Misiones aparece como una «frontera indecisa», sin desarrollo
dinámico, «la frontera avanza mediante la instalación de pequeños colonos,
posiblemente ilegales, mientras que en el otro extremo se mantiene la presencia
de grandes latifundios forestales» (Reboratti, 1979: 205).

4
Como señalan P. y G. Pinchemel, las fronteras nacionales son
instrumentos geográficos de diferenciación y hacen que una misma entidad
regional adquiera características diferentes por su pertenencia a dos territorios
nacionales. La paradoja de la frontera, agregan los autores, es la de separar
regiones próximas cuya cercanía estimula la relación» (Pinchemel, 1988: 419).
Para el Estado, la frontera política representa una instancia de
construcción de la nacionalidad y de refuerzo de la discontinuidad4. Es por ello
que «... justamente cuando existe coincidencia entre una frontera político-
administrativa internacional y una 'situación de frontera' (área de expansión de la
sociedad nacional) la contribución antropológica se vuelve fundamental.
Estamos tratando allí con factores múltiples, grupos y situaciones diferenciados
que interactúan con la mediación de agentes y aparatos de poder de orígenes
diversos y con competencias de actuación específicas» (Sprandel, 1994).
El discurso geopolítico de la «frontera oficial» identifica la ocupación
agrícola espontánea con la nacionalidad brasileña, si bien las «nuevas colonias»
surgen tanto del desplazamiento de agricultores provenientes de Brasil como de
Misiones.
Así, la ocupación espontánea del territorio de Misiones está asociada a un
problema de «soberanía nacional». En la segunda mitad de este siglo, los
gobiernos latinoamericanos -especialmente los regímenes militares- convierten
las fronteras políticas, en las periferias escasamente pobladas de los territorios
nacionales, en «frentes» de potenciales guerras, y las fronteras pasan a
desempeñar un papel importante en la producción de discursos nacionalistas,
reflejando prácticas de manejo del espacio por parte del Estado antes que
conflictos reales (Foucher, 1991).
En Misiones, las tierras fiscales despobladas de los departamentos de 25
de Mayo, Guaraní, San Pedro y General Belgrano (nordeste del territorio) se
definieron en la década de 1970 como Área de Frontera Bernardo de lrigoyen.
En ese año se promulga la Ley Nacional Nº 18.575, que contiene normas para el
desarrollo e integración de las zonas y áreas de frontera de la Nación. Por un
decreto nacional de 1972 se establece como área de frontera una zona que
comprende a los departamentos provinciales San Pedro y General Belgrano; en
1980 son anexados 25 de Mayo, Guaraní y parte de Iguazú. Definida
oficialmente por la «falta de desarrollo», «carencia de infraestructura de obras
y servicios»,

4
ABDELMALEK SAYAD (1996) señala que la problemática de los extranjeros. de la inmigración,
conduce a la cuestión de la génesis social del Estado, poniendo en evidencia «los mecanismos de
producción de lo arbitrario y la fragilidad en la que se basan todos los actos de naturalización que
lo constituyen (...). Para que haya inmigración es necesario que existan fronteras y territorios
nacionales, y es necesario que haya «extranjeros». La propia figura del extranjero obliga a hablar
de Estado nacional. En términos jurídicos...el extranjero es definido siempre negativamente, como
no siendo del lugar, como siendo no nacional» (SAYAD, 1996: 167-168).

4
«vacío poblacional», «falta de integración física y espiritual con el resto de

nación», y por la «irradiación e infiltración de los países limítrofes»,

frontera comienza a vislumbrarse como un «espacio con destino forestal».


El poblamiento y la ocupación agrícola se asocian a la penetración brasi-
leña. Un informe oficial de 1975 afirma: «... el área fronteriza continúa siendo un
sector con un gran vacío poblacional y ... puede decirse que sigue constituyendo
un despoblado argentino con tendencia a convertirse en un poblado brasileño», y
más adelante: «...el riesgo que significa un poblamiento extranjero limítrofe
lindante a su país de origen es el de que genera la extensión de una ecología
humana -reflejada en el idioma, costumbres, tradiciones, etcétera- que difiere de
lo que podría denominarse idiosincrasia argentina» (Misiones, 1975). La
población extranjera, de brasileños y paraguayos, se localiza predominantemente
en áreas rurales, siendo que «mientras el grupo paraguayo se dedica en su gran
mayoría a las actividades en el obraje, el brasileño prefiere la agricultura...»
(Misiones, 1975). La actividad forestal (el obraje) no supone arraigo y ocupación
del suelo; en cambio la inmigración agrícola brasileña implica un grado mayor
de apropiación de la tierra, y se convierte así en el blanco de esta política de
defensa de la soberanía nacional5.
En 1977 se preparan los «Lineamientos para la Formulación de un
Plan de Desarrollo del Área Bernardo de Irigoyen». La frontera con Brasil se
define como «área dura», con problemas de seguridad, proponiendo una
estrategia de «esterilización de amplios sectores de la frontera mediante la
definición de una política de uso del suelo con poca absorción de mano de
obra..., unida a una efectiva política policial de cuidado de la frontera»
(Misiones, 1977).
A diferencia de otros operativos de frontera (por ejemplo, el caso amazónico; cf.
Schiavoni, 1998), en Misiones, el Estado no acompañó el discurso nacionalista
con una política activa de colonización y extensión de infraestructura en los
nuevos territorios.

El peligro brasileño

Sobre el problema de los «intrusos brasileños», Arjol y Reboratti


(1978), analizando el Censo Ganadero de 1977 para el departamento General
Belgrano, concluyen que sólo el 18 por ciento de las explotaciones está a
cargo

5
En 1976, un diagnóstico socioeconómico del área concluye recomendando «el desarrollo de las
actividades forestales del área, por su ventaja comparativa con el resto del país, explotando e
industrializando el bosque nativo... y reforestando para abastecer de material de fibra larga a
las industrias existentes y a instalarse en la Provincia» (Misiones, 1976).

4
de extranjeros sin radicación y que «el problema no parece tan grave como se ha
pensado» (Arjol y Reboratti, 1978: 59).
La preocupación estatal por reglamentar el poblamiento fronterizo coin-
cide con los movimientos más intensos de ocupación agrícola del área (a partir de
1970). Como señaláramos anteriormente, además de la inmigración brasileña,
estos movimientos involucran a productores provenientes de colonias rurales más
antiguas de la provincia, inmersos en una crisis agrícola desencadenada por el
deterioro de los precios de sus principales productos. Así, el «ocupante» es en
muchos casos un colono empobrecido o un productor joven de Misiones que
migra a los nuevos territorios con el fin de reproducirse socialmente como
agricultor autónomo6.
El traslado a la frontera constituyó, en parte, una respuesta a la crisis agrí-
cola provincial. Los índices de crecimiento demográfico de los departamentos de
frontera evidencian valores elevados para la década 1960-1970 (25 de Mayo: 49
por ciento; Guaraní: 98 por ciento; San Pedro: 56 por ciento, y General Belgrano:
34 por ciento)7. Los informes oficiales referidos a la frontera provincial dan
cuenta de este crecimiento poblacional explosivo enfatizando la ocupación
proveniente de Brasil. y restándole importancia al poblamiento originario de
Misiones.
Los datos del Censo del Área de Frontera de 1978, tomando como indi-
cador el idioma, muestran que sólo un 10,4 por ciento de la población del área
habla exclusivamente portugués, mientras que el 47,7 por ciento es bilingüe
(castellano y portugués) y un 39,6 por ciento habla sólo castellano.
A partir de 1970, las medidas oficiales referidas a las tierras fiscales de
Misiones tienden a desestimular el uso agrícola, resaltando la conveniencia de las
actividades forestales, o de una agricultura tipo farmer (explotaciones familiares
capitalizadas). Las acciones del Estado se orientan a desplazar a los ocupantes
«campesinos brasileños»), estableciendo «colonos»8.

6
Las unidades agrícolas explotadas bajo régimen de ocupación (sin discriminar la ocupación
fiscal) representan casi el 30 por ciento del total de explotaciones agropecuarias provinciales
(Censo Nacional Agropecuario, 1988). A su vez, el 90 por ciento de las unidades de los ocupantes
se ubica en el estrato de superficie de menos de 50 hectáreas.
7
Los Censos Nacionales Agropecuarios de 1960 y 1969 acusan un aumento considerable en el
número de pequeñas explotaciones en los departamentos situados sobre el río Uruguay; esta
expansión se hace ocupando las tierras fiscales (en 1969, el 47% de las explotaciones del área -
1884 unidades- revista en la categoría de «ocupante fiscal»). Los datos del Censo Nacional
Agropecuario de 1969 y del Empadronamiento Nacional Agropecuario de 1974 muestran el
predominio de explotaciones pequeñas (el 9% se ubica en el estrato de 0-50 hectáreas de
superficie total) y de formas de tenencia precaria para los cuatro departamentos del área. Entre
1969-1974 la superficie ocupada aumenta en más de 58.000 hectáreas; a su vez, el número de
explotaciones crece de 3.977, en 1969, a 8.365 en 1974.
8
En 1982 se lanza un programa de colonización de tierras en el departamento de
San Pedro (reformulación de un plan de 1973 conocido como «Plan 38») cuyo
objetivo es «dar solución al problema de numerosos colonos, especialmente de la zona centro
de la provincia, que tienen chacras de superficies reducidas y su hijos, hoy adultos y con
gran experiencia en la explotación agropecuaria de la provincia (...) los anteriores ocupantes que

4
El Plan de Colonización Andresito (1979) prohíbe al acceso a la tierra «a
personas físicas originarias de país limítrofe»9.
Durante las décadas de 1970 y 1980 la colonización informal se
desarrolla en los terrenos fiscales; los latifundios improductivos ubicados sobre
el río Uruguay permanecen despoblados10. A partir de 1984, la administración
provincial logra flexibilizar la reglamentación sobre zonas de seguridad que re-
gula el uso de las tierras fiscales en las áreas de frontera (Ley Nº 21.900), pro-
moviendo la legalización de la instalación espontánea, mediante un sistema que
toma en cuenta la ocupación no-oficial (Schiavoni. 1993).
En los departamentos Guaraní y San Pedro, el conjunto de productores
integrantes de los Consorcios de Mensura comprende una proporción variable
(según consorcio) de agricultores de origen brasileño, que oscila entre el 5 por
ciento y el 15 por ciento; los demás integrantes provienen de las colonias fiscales
de la costa del río Uruguay y de la zona centro de Misiones.
A fines de 1980, agotada la reserva de tierras fiscales, los ocupantes
comienzan a presionar sobre las extensiones privadas, instituyendo «el problema
de la tierra» entre las demandas de las organizaciones agrarias11.
En la frontera agraria de Misiones, la superposición de una situación de
disponibilidad de tierras y un límite nacional define un campo social, que el
Estado intenta controlar y en el que los actores despliegan sus estrategias.
En 1990 el desarrollo de la «frontera nor-oriental» de Misiones se
transforma en uno de los ejes de acción de la administración provincial. La
frontera

no posean vocación, conocimientos, ni medios suficientes para hacer prosperar la empresa


agraria, serán reubicados trasladándolos a quintas cercanas o a la zona de servicios» (Plan de
Colonización San Pedro, sección II; Decreto Nº 2.218/1982).

9
«Sistema de puntaje y adjudicación de lotes fiscales en Andresito», art. Nº 16 de la Ley
Provincial Nº 1.071.

10
En 1978 se realiza un estudio para la «Incentivación de la explotación de tierras privadas en el
área de frontera. (Misiones, 1979). Las áreas despobladas corresponden a zonas de concentración
de la propiedad territorial. En los departamentos Guaraní y 25 de Mayo los latifundios privados
permanecen vacíos junto a tierras fiscales intensamente pobladas. Asimismo, los departamentos
Guaraní, San Pedro y General Belgrano, dentro del área de frontera constituyen lo fracción del
territorio provincial con mayor proporción de población indígena en relación a la población no-
indígena (Censo Indígena Provincial, 1979).

11
A medíados de 1994 se realiza una concentración en El Soberbio (departamento Guaraní) en la
que participan las principales organizaciones agrarias provinciales, nucleadas en la
Coordinadora de Gremios Agrarios (Mam, Apasur, Aplem, Udam), la Pastoral Social
(Diócesis de Iguazú) y el Movimiento de los Sin Tierra de Río Grande do Sul {Brasil). Los
ocupantes solicitan «la puesta en marcha de la reforma agraria que impulsó el justicialismo en
1987» (El Territorio, 3-VII-94). Frente al problema de la ocupación de tierras privadas, el
gobierno inicia un Plan de Regularización de Tierras Privadas (MAA; 1994) que supone la
adquisición de la tierra a particulares para su posterior fraccionamiento y venta a los ocupantes.

4
es incorporada a la sociedad regional y aumenta el control estatal. La creación de
un área de reserva ecológica (Reserva de Biosfera)12 en plena frontera agraria
completa la orientación oficial hacia el cierre de la frontera. La ocupación
agrícola espontánea con baja inversión de capital se asocia a la degradación
ambiental13.
Como señala O. Velho (1979), así como una frontera puede ser abierta a partir
de eventos sociales, una frontera física puede ser cerrada por medios sociales.
Sin embargo, el cierre actual de la frontera agraria de Misiones está acom-
pañado de un discurso oficial que relativiza la frontera política. En 1990 con-
cluye la geopolítica negativa de la doctrina de la seguridad nacional en los países
del cono sur (cf. Kelly citado por Sprandel, 1994: 20), y el tratado del Mercosur
(1991) supone reconsiderar las representaciones en términos de «peligro
brasileño».
La ocupación ilegal de tierras es un aspecto del proceso de institucionalización
de la dinámica fronteriza. Así, «el avance» del movimiento brasileño de los «Sin
Tierra» sobre la frontera agraria de Misiones (cf. La Nación, 10/8/98) 14 es
contestado mediante un discurso oficial que relativiza la cuestión nacional. El
jefe del escuadrón de gendarmería del área afirma que «debe haber más
brasileños ilegales en las villas del Gran Buenos Aires y de Capital Federal que
en esta zona», y «el 60 por ciento de los padres de los agricultores asentados
irregularmente en los departamentos de General Belgrano y San Pedro son
argentinos y el 40 por ciento restante en su mayoría brasileños naturalizados o
con permiso de residencia. Casi la totalidad

12
El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables elaboró un anteproyecto de ley
para declarar de utilidad pública y sujeta a prohibiciones sobre leyes de reserva la superficie de
aproximadamente 31.500 has., actual propiedad de la firma Obraje Esmeralda, en el
departamento de San Pedro (El Territorio; 14-IV-92).
13
Un funcionario que recorre la zona nordeste de Misiones, en el límite con Brasil, refiere lo
siguiente: «llegamos hasta unas chacras... propiedad de Valdemar Ortega, ciudadano brasileño
(¿naturalizado argentino?). En ese lugar tres peones desgranaban maíz. Siguiendo por la picada
una vivienda precaria a escasos metros del arroyo Saracura, en la que viven una pareja con dos
hijos, allí nomás un chiquero... Luego en otro lote encontramos a un empleado... con una escopeta
calibre 20, más adelante otra humildísima vivienda... habitada por una pareja y seis hijos. En
estos parajes la degradación es en todos los órdenes, social y ambiental. Social, por la forma en
que viven los chacreros, y ambiental, porque la cantidad de capueras que vimos fue alarmante.
Sigo pensando que cuando se hace entrega de un permiso de ocupación se comete un acto justo
para el colono que realmente quiere trabajar la tierra y sacar de ella recursos para su subsistencia
y progreso» (El Territorio; 31-VII-94).
14
«La frontera que separa la Argentina del Brasil en las provincias de Misiones y de Corrientes
parece sitiada: alrededor de 600 familias integrantes del Movimiento de los Sin Tierra han
acampado a 50 kilómetros de allí y piensan quedarse», La Nación 10/8/98.

4
tiene hijos argentinos y por lo tanto derecho a vivir en el territorio» (El Te-
rritorio, 30/08/98)15.

II.- Colonización informal y gestión de identidades sociales

La frontera es un espacio social relativamente indiferenciado, en proceso


de incorporación a la formación de clases nacional (Suárez de Soares, 1981).
En el caso de la frontera agraria de Misiones, a pesar de la existencia de
un discurso nacionalista en relación con Brasil, el Estado desempeñó un papel
reducido en la gestión del poblamiento, y la instalación se llevó a cabo de manera
no-oficial. Los migrantes brasileños refieren el ingreso ilegal a Misiones -vía
puertos no habilitados- utilizando la expresión «porto capivara»16. El sentido de
la expresión puede extenderse para describir el proceso general de poblamiento
de las tierras fiscales del nordeste provincial, incluyendo también la migración de
los agricultores originarios de Misiones, definida igualmente en términos de
ocupación informal.
Arjol y Reboratti estudiando la frontera de Misiones en 1978 perciben el
carácter no-oficial de este poblamiento y señalan que «actualmente, y en el habla
popular, se designa como colonia prácticamente a todo paraje ocupado, y así en
la terminología local surgen una serie de «colonias- que no poseen existencia
oficial» (Arjol y Reboratti, 1978: 31).
La forma des-institucionalizada del poblamiento de la frontera agraria de
Misiones contribuyó a que la gestión de las identidades sociales no se rigiera por
un conjunto orgánico de principios y valores referibles a totalidades di-
ferenciadas y bien integradas, sean éstas comunidades nacionales, étnicas o
estratos sociales.
Sociológicamente, los ocupantes agrícolas constituyen una categoría
homogénea (productores sin capital) a ambos lados del límite nacional, aunque
los provenientes de Brasil registran una mayor experiencia en procesos de
concentración fundiaria. La colonización informal se llevó a cabo
mediante

15
Con respecto a los departamentos del área de frontera de Misiones, Gendarmería Nacional
estima que los porcentajes más elevados de extranjeros nacidos en Brasil alcanzan el 15 por
ciento de la población y se loca1izan en los departamentos General Belgrano (16%) y San Pedro
(12%). En Guaraní y 25 de Mayo, los nacidos en Brasil constituyen el 5 y 6 por ciento de la
población total. En la amnistía 1992-94 se obtuvieron alrededor de 500 radicaciones de brasileños
para los departamentos del área de frontera. En esa amnistía se otorgaron 5.600 radicaciones en la
provincia, de las cuales aproximadamente un 30 por ciento correspondió o brasileños.
16
Ingreso ilegal a la Argentina vía puertos no habilitados; literalmente «puerto de los
carpinchos».

4
relaciones interpersonales, presentando la forma de una red17; la continuidad se
estableció mediante relaciones familiares y de amistad. Los relatos de los
ocupantes describen la porosidad de la frontera nacional en la región oriental de
la provincia de Misiones; las sucesivas entradas y salidas del país expresan esta
relativización del límite:
«Mi familia es de Brasil. Pero yo nací aquí en la Argentina. La
mano viene así: cuando papá casó con la madre se fueron para
Campo Ramón (Oberá). Allá tenía familiares de parte de la
madre y ahí se foi y yo nací allá y depois con 4 anno papá y
mamá no podían arreglar los documentos (1966) y ahí se
fueron a Brasil (Porto Xavier) y yo me fui junto pero quedé
anotado. Agora yo vine, hace 7 anno y me fui allá y saqué
libreta de enrolamiento» (departamento San Javier, Misiones).

«Vinimos a Argentina en el 70 (1970), primero estábamos en


25 de Mayo, compramos una mejorita pero mi señora no se ha-
llaba (...). Un día vinimos para acá (departamento San Pedro),
estaba el hermano de ella. Llegamos, ya le gustó y se quedó.
Me fui a vender la mejora y traer la mudanza. Eso era en 1973.
Acampamos en lo de mi cuñado y después compramos la cha-
cra. En esa época se plantaba maíz, soja poroto. Andaba bien.
Después se puso feo, por el 80 (1980) no valía nada y ahí nos
fuimos de nuevo a Brasil (Porto Xavier) teníamos una chacra
chica de 9 hectáreas (…) Después volvimos a Argentina en
1983 y empezamos con burley (tabaco Burley). En Brasil ya no
nos hallábamos ... la patrona también tenia que trabajar en la
chacra porque allá hay que hacer bastante superficie para que
ande: por 1 hectárea de tabaco que se hace acá, allá hay que
hacer 4 o 6 de soja». (departamento San Pedro, Misiones).
«(en 1970) Llegamos acá (departamento San Pedro, Misiones)
en la casa del finado Acosta y en esa época estaba Juvenal da
Rosa, fue el primero que vino porque Senaira, la hija del viejo
Fleitas era argentina y fue y se casó en Brasil con tal de
Juvenal da Rosa. De Campos Novos vinieron los tres Pedros

17
La antropología social ha utilizado la noción de red (BOTT, 1971; MITCHELL, 1969;
FRANKENBERG, 1980; MAYER, 1980) para caracterizar las re1aciones sociales en
colectividades que no forman grupos. La red valoriza «el orden de la interacción», describiendo
conexiones no estructurales (aspecto opcional de la estructura de acuerdo a la formulación de
MITCHELL), basadas en múltiples criterios.

4
(vecinos y compadres). Y ahí papá conocía Pedro Bo; el pri-
mer viaje que ellos hicieron no vinieron por El Soberbio»

(puerto habilitado, departamento Guaraní), vinieron por el


monte, como Pedro Bo., ese venía siempre a caballo, después sí
entramos por El Soberbio (departamento San Pedro, Misiones).

A diferencia de lo que ocurre en la frontera agraria paraguaya (departamentos


del Este, fronterizos con Brasil; cf. Sprandel, 1994), los productores brasileños
que migran a Misiones no son grandes y medianos propietarios que adquieren
tierras e instalan arrendatarios, sino pequeños colonos y «chacreros»18,
excedentes estructurales del capitalismo agrario de las colonias del sur de Brasil,
que se trasladan a Misiones para poner en práctica explotaciones familiares:

«No me quejo de Argentina, es el melhor país del mundo. En


Brasil no se puede estar (…) Tierra hay, pero tienen agarrado
los grandes: se puede ser peón o irse a las ciudades.(...) Y
vinieron gente que yo conocía y dijeron para mí que acá
(departamento San Pedro, Misiones) estaba bon. Yo le dije a
mi mujer: vamos para Argentina o vamos a lustrar zapato en la
ciudad. Y ahí vinimos (...) Nos ya vinimos para quedar, con
nuestra mudanza» (departamento San Pedro, Misiones,
agricultor proveniente de Santo Angelo, Brasil).

Vinieron de Brasil en 1970, porque «estaba Bo., conocido de


papá y para un brasilero, cuando viene acá, lo que encuentra
mejor es la tierra». En Campos Novos tenían una chacrita (10
hectáreas), cuando migraron a Argentina él tenía 8 años; en el
departamento San Pedro, la colonia (ocupación agrícola) recién
empezaba: «había gente ...se compraba chacra a cambio de un
radio, era baratísimo» (departamento San Pedro, Misiones).

El carácter doméstico de la colonización informal en la frontera de Misiones


estuvo favorecido por el escaso margen de acción de los pequeños comerciantes
e intermediarios en la estructuración del poblamiento. En los pocos casos en los
que el financiamiento de la instalación agrícola incluyó obligaciones con un
comerciante, el vinculo no excluía la existencia de relaciones familiares y de
amistad y la dependencia no significó lazos clientelares:

18
En Misiones -y también en algunas zonas de Brasil-, el chacrero es un trabajador sin tierra
propia, encargado de cuidar una chacra ajena. Los modos de remuneración son variables:
permiso para cultivar plantas de autoconsumo, pago de un salario, percepci6n de un porcentaje
sobre cosechas comerciales, etcétera.

4
«Vinimos sólo con 2 valijas porque papá vino ahí, finado
Rodolfo [comerciante] le dio chacra todo, de colchón para
arriba, le dio para pagar en la cosecha. Bueno ahí hicimos 2
cosechas en lo del señor Rodolfo. Y ahí ya tenía fondo, el
primer año ya compramos una chacra». (departamento San
Pedro, Misiones).

En el proceso de ocupación de la frontera agraria de Misiones las dinámicas


domésticas interpenetran las fronteras políticas y las biografías familiares
expresan la permeabilidad de los límites. Algunos agricultores del sur de Brasil
que se instalan en las «nuevas colonias» de la provincia integran grupos
domésticos que funcionan «transnacionalmente»; son familias «deslocalizadas»,
con núcleos en otras fronteras agrarias de Brasil o Paraguay19.

Gabriel (63 años), originario de Río Grande do Sul, tiene parte


de su familia en Mato Grosso (Brasil) y en Naranjal (Para-
guay). Actualmente reside en Misiones pero antes estuvo en
Paraná para plantar café; el padre fue primero, la madre no
quería ir, «es muy duro, hace mucho calor». El cuñado le dijo:
«no es para vos, es para indio». Hay monte: los tigres venían a
comer los huesos de los pajaritos que nosotros habíamos
comido. El sol es tan fuerte que destiñe la ropa». El padre
arregló con el cuñado y se volvieron a Río Grande do Sul. En
ese momento (1972) Gabriel decidió migrar a Argentina, fue a
Gendarmería para presentar la documentación: «me dijeron que
vaya a Uruguayana, pero no adelantó nada, pasé algunas
cosas por porto capivara: máquina de coser, máquina de
plantar, el resto dejé» (departamento San Pedro, Misiones;
productor originario de Brasil).

Hugo (66 años) nació en Río Grande do Sul; cuando tenia 20


años (1950) migr6 a Misiones, recién casado. Primero estuvo
en Dos de Mayo (departamento Cainguás) y después en San
Pedro. En 1978 se trasladó, con toda su familia. a la frontera
agraria amaz6nica (Pará, región de Santarém) porque un cuña-
do y sus sobrinos (de Portela, Río Grande do Sul) se habían
instalado en Rurópolis (Pará) y «llamaron» a sus parientes.

19
HANNERZ (1997) seña1a que la etnografía de las fronteras del Estado no limita a las
loca1idades concretas donde los estados son adyacentes unos a otros, comprende también a los
individuos, grupos u organizaciones que funcionan transnacionalmente: refugiados, trabajadores
migrantes, turistas, comercio y empleos transnacionales, familias en la diáspora y muchos otros.

4
Permanecieron allí sólo 3 años: «cuando llegamos era todo lo
contrario, en vez de progreso éramos cativos de nossos
parentes: [los parientes] plantaron pimienta y cacao y no
consiguía gente para limpieza y para cortejeá, entonces a
idéia delhes foi llevar nosotros allá. tein que trabalhá casi
como escravo, mi cuñado daba sólo una provistita para
nosotros».
Regresaron a Misiones y consiguieron una nueva chacra fiscal
que cedieron a dos de sus hijos y actualmente ocupan un lote en
un latifundio privado, con perspectivas de legalizar la tenencia
(departamento San Pedro, Misiones; productor originario de
Brasil).

A su vez, los ocupantes agrícolas originarios de Misiones que se instalan en la


frontera agraria recorren un itinerario migratorio escalonado, desde las colonias
fiscales del sur de la provincia, manteniendo vínculos de apoyo con la colonia
inmediata anterior (zona centro, Aristóbulo del Valle)20. A medida que se agotan las
posibilidades de acceso a la tierra fiscal «van hacia arriba», buscando desarrollar una
explotación familiar independiente:

«Rico» nació en Caaguazú (sureste de Misiones), a los 19 años


se instaló en la región de Aristóbulo del Valle (departamento
Cainguás). Con 23 años (1983) llegó a la frontera
agraria:«Tenía un amigo, que ahora ya no está y me habló que
acá se podía conseguir tierra. El que me vendió era un tal Solís
que compraba y revendía. Mi chacra saqué con un brique21:
una yunta de buey, una vaca y una pasacassette. Trabajé solo
2 años, me casé (en Aristóbulo) y ya me quedé acá. En esta
chacra no había nada cuando llegué...» (departamento San
Pedro, productor originario de Misiones).

Don Juan P. (de origen polaco, él y su mujer hablan polaco pero


no les enseñaron a sus hijos). El es de O. V. Andrade y ella de
Arroyo del Medio (departamento L. N. Alem, sur de Misiones),

20
Así, los ocupantes retornan a esa colonia para buscar esposa, para enterrar a los muertos, para
resolver problemas de salud (partos, operaciones).

21
Brique es una palabra brasileña que viene de briquebraque (del francés bric-à-brac). Denota
un conjunto de objetos diversos y viejos (arte, artesanía, mobiliario, joyería) y el
establecimiento comercial que compra y vende tales mercaderías (Novo Diccionario Aurelio,
1994). Los ocupantes fiscales de Misiones utilizan esta expresión para referirse al intercambio de
objetos sin intervención de dinero, realizado entre personas de igual rango.

4
se conocieron en Aristóbulo, zona centro de la provincia, a fines
de 1950, y se casaron. Allí vivieron 12 años

(1960-1972). Vinieron a las «nuevas colonias» en 1972 «el


lugar recién empezaba, estaban Al., B. y Juv. Salimos de
Aristóbulo porque vino la mensura y ahí la mensura no se
hacía como acá. También era tierra fiscal pero se trazaba la
línea y caía donde caía era el límite. La chacra de nosotros
quedó un cafundón y vendimos a los vecinos que quedaban con
las mejores partes». Salieron de allí y «se largaron para acá»,
no conocían a nadie. Compraron mejoras, «mejoras que no eran
nada porque el dueño anterior era un obrero de Paraíso, tenía
un rozadito y una choza de láminas». Eligieron una chacra
próxima a la ruta y cerca de la escuela porque tenían una hija de
11 años» (departamento San Pedro, productor originario de
Misiones).

Don S. se instaló en las nuevas colonias en 1980. Tiene 58


años, vino de Aristóbulo del Valle (departamento Cainguás)
donde tenía una chacra pequeña y de mala calidad: «no servía,
1,5 hectárea era tierra, el resto un pierão, un bajadón feísimo,
no daba para plantar nada». La instalación en la frontera se
llevó a cabo con apoyo del yerno: «Como nosotro estaba mal
allá, no servía la tierrita donde vivía, entonces mi genro regaló
para nosotros acá. El compró otra chacra donde vivir y quedó
ésta, allí, ello fue para allá y nosotro quedamos acá»
(departamento San Pedro, productor originario de Misiones).

«Llegué acá en 1984, recién casado, con 20 años y sin hijos.


En Aristóbulo no daba para comprar [tierra] y vinimos para
arriba. Mi chacra es fisco, compré del padre de Mil. un bri-
quero que vendió casi todo los de esta picada» (departamento
San Pedro, productor originario de Misiones).

La constitución de las sociedades locales en la frontera agraria provincial


involucró el establecimiento de redes de intercambio y formas de sociabilidad
basadas en la indistinción del origen nacional de los ocupantes agrícolas. El
proceso de instalación informal, sin apoyo del Estado, supone la colaboración
estrecha entre vecinos y parientes a fin de amortizar los costos de la puesta en
producción de los predios (cf. Albaladejo, 1987; Baranger, 1991; Schiavoni,
1995).
El carácter abierto y la relativa indiferenciación de las «nuevas colonias» de
Misiones son referidos por los ocupantes en términos de: «el que vive en San
Pedro no se halla más, otro lado mejor no hay… de San VIcente para acá ya

4
cambia: ahí el que tiene, tiene, y el que no tiene pelarse. Allá nadie le va dar un
pedazo de tierra para que plante, acá si, hay chacras al rolete y la zona ya es de
gente más ... de ayudá los vecinos. Y cuánto capital más

hay, ya entre la envidia. el pessoal é mais eguísta. Acá se reparte, se presta»


(agricultor, departamento San Pedro, Misiones).
A medida que los productores estabilizan la instalación agrícola (mensura
de los predios, implantación de perennes, participación en proyectos de
desarrollo ganadero y forestal), los modos de gestión de las identidades sociales
se toman dependientes de los procesos de diferenciación agraria y la carrera
ocupante-colono constituye el clivaje fundamental22.
La distinción ocupante-colono es ilustrativa de los distintos momentos de
la instalación, sin correspondencia estricta con pertenencias étnicas y na-
cionales23. De esta manera, la categoría «ocupante» se define fundamentalmente
por el componente de clandestinidad, asociado a condiciones precarias de
tenencia de la tierra, al cultivo de anuales, y en general, a situaciones de
inestabilidad y pobreza. La categoría «colono», por su lado, describe la situación
de legalidad alcanzada a partir de condiciones seguras de tenencia de la tierra,
ocupación estable, arraigo y permanencia, vinculados también a la implantación
de perennes «plantas de raíz») y a la posibilidad de acumular excedentes. En
Misiones, además, la figura del colono está asociada a la inmigración originaria
del centro y norte de Europa que constituyó el poblamiento moderno de la
provincia «gente de origen»).

Conclusiones

Analizamos el proceso de constitución del espacio fronterizo argentino--


brasileño en la provincia de Misiones a partir de las representaciones oficiales y
las estrategias de los actores. La superposición de una frontera agraria y una
frontera política otorgan a este límite características especiales.
Las tierras fiscales vacantes del nordeste provincial definen un espacio
social en formación cuyo ordenamiento está marcado por la escasa intervención
del Estado y la puesta en práctica de una sociedad de ocupantes agrícolas,

22
En este punto es posible que se recuperen adscripciones étnicas o de nacionalidad asociadas a
la posición de colono (productor familiar con perspectivas de acumulación; (cf. BARTOLOMÉ.
1975). Así, la esposa de un productor brasileño se refiere a sus vecinos (ocupantes más pobres)
como «indocumentados. que se cambiaron los apellidos al entrar al país y en la misma familia
tienen apellidos diferentes». Asimismo, la pertenencia étnica, referida al origen europeo, puede
ser exhibida como marca de distinción.
23
Otros análisis consideran las posiciones ocupante y colono en términos de clases sociales
distintas, identificándolas con las categorías étnicas gringo/criollo (cf. ABíNZANO. 1985).

4
excedentes estructurales del capitalismo agrario del sur de Brasil y agricultores
familiares de Misiones con condiciones deterioradas de reproducción social en
las colonias fiscales más antiguas.

Las estrategias de los ocupantes agrícolas ponen de manifiesto una fuerte


integración fronteriza (Mercosur avant la lettre); se trata de actores sociales
marginales con respecto a sus propias sociedades nacionales que migran a las
tierras fiscales de Misiones, desarrollando modos de gestión de las identidades
que no se centran en la confrontación de las diferencias nacionales. Esta
«agilidad cultural» de los ocupantes se deriva también del hecho de que la
colonización informal se llevó a cabo sobre bases individualistas (contactos
personales, redes de interacción), no sujeta al accionar de colectivos (movi-
mientos sociales, grupos étnicos, organizaciones, etcétera).
De acuerdo con Hannerz (1997), las situaciones de diversidad cultural que
hacen que las personas se sitúen en la intersección de grupos diferentes conllevan
un aumento de la individualidad y de la capacidad de producir combinaciones
culturales múltiples24. Las ciencias sociales, que en el pasado se compadecían de
las figuras marginales, actualmente consideran que los pasos fronterizos o las
situaciones de hibridez tienen que ver con la creatividad.
La situación de diversidad nacional que analizamos en este trabajo se
juega en un espacio social en formación, una frontera agraria en la que no existe
una sociedad nativa estabilizada.
Como advierte Elias (1994), la aparición del prejuicio y la
estigmatización del forastero resultan de una configuración social compuesta por
los vínculos entre «establecidos» y «recién llegados»; el carisma grupal de los
primeros enfatiza la distancia cultural con respecto a los «recién llegados»,
generando el estigma. En el proceso que estudiamos aquí, la totalidad de los
ocupantes agrícolas de la frontera agraria provincial -tanto los provenientes de
Misiones como los originarios de Brasil- está en posición de «recién llegados»,
con un status no-oficial. De esta forma, no están dadas las condiciones
sociológicas para el establecimiento de relaciones de exacerbación de las
diferencias. Las estrategias de los actores se desplegaron contorneando las
pertenencias nacionales diversas y anudando vínculos que permitan la apro-
piación de la tierra fiscal y la reproducción de explotaciones familiares.
Las representaciones oficiales de este poblamiento, a su vez, difieren de
las estrategias de los actores y asimilan la ocupación agrícola espontánea a la
nacionalidad brasileña, presentando la colonización informal como un «avance»
extranjero sobre el territorio nacional.
Como señala Abdelmalek Sayad (1996) el proceso de génesis social del
Estado reclama la existencia de fronteras y extranjeros porque son la contra-
24
La interacción individualista, marcada por los intercambios de reserva (cf. GRAFMEYER y
JOSEPH, 1979) sigue la forma de una red, con capacidad para unir lo diferente.

4
partida de la existencia de lo nacional. El problema de los intrusos, del peligro
brasileño, responde a actos de constitución del Estado más que a situaciones
sociales concretas.

En trabajos anteriores (Schiavoni, 1995, 1998), señalamos la paradoja del


fenómeno frontera en Misiones, donde el Estado si bien produjo un corpus
simbólico nacionalista relativo al poblamiento de los nuevos territorios, no
desempeñó un rol activo en la dirección de la colonización. Durante el régimen
militar las iniciativas estatales en la frontera agraria (plan de Colonización
Andresito, Reformulación del Plan 38) están orientadas a la instalación de
farmers. La identificación de los productores sin capital con la figura del intruso
brasileño condena a una existencia no-oficial a las fracciones menos farmer de la
pequeña agricultura. En 1984, la organización de los Consorcios de Mensura
representa un primer reconocimiento de la colonización informal.
El agotamiento de la reserva de tierras fiscales del nordeste de Misiones, el
cierre de la frontera agraria, ocurre durante la fase de institucionalización de la
integración regional (Mercosur), lo que supone una apertura de la frontera
política. La superposición de una frontera agraria y una frontera política hace que
la limitación de la ocupación agrícola coincida con un discurso oficial de
apertura hacia los extranjeros originarios de países limítrofes.
A partir de un enfoque centrado en el análisis de la organización social de
las diferencias culturales, y mediante una estrategia de investigación descriptiva,
nuestro trabajo aspira a plantear la complejidad de las relaciones que intervienen
en la estructuración del espacio limítrofe argentino-brasileño, señalando los
modos cambiantes de gestión de las pertenencias nacionales, tanto desde las
estrategias de los ocupantes agrícolas como desde las agencias del Estado.

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4
RESUMEN

'Porto-capivara': los ocupantes agrícolas de la frontera argentino-brasileña


(Misiones, Argentina)

El poblamiento agrícola más reciente de Misiones se desarrolla en la fracción


nordeste del territorio, en el límite con Brasil, en un contexto definido por la
presencia simultánea de dos tipos de fronteras: la frontera política entre dos
estados nacionales, y la frontera que nace de la disponibilidad de tierras, la
frontera agraria.
El presente trabajo se centra en el análisis de la colonización agrícola informal
en el espacio fronterizo argentino-brasilero, coincidente con la zona de tierras
fiscales vacantes de la provincia de Misiones, describiendo los modos de gestión
de las identidades sociales en un contexto en el que la instalación agrícola resulta
de iniciativas individuales, desplegadas en torno a la disponibilidad de recursos
públicos (tierra y madera). Nos interesa comprender el manejo de la
discontinuidad nacional por parte de los ocupantes agrícolas y las
representaciones estatales de este proceso.

SUMMARY

Porto Capivara: agricultural settlers in the Brazilian-Argentine border


(Misiones, Argentina)

The most recent agricultural settlement in Misiones takes place in the


northeastern part of the territory, along the Brazilian border, in a context defined
by two simultaneous kinds of frontiers: the political boundary between two
national states and the frontier of land availability, the agricultural frontier.
This work concentrates on the analysis of informal agricultural colonization in
the Argentina-Brazil borderland, a space coincident with vacant fiscal land in the
province of Misiones. The ways in which social identities are negotiated in a
context where agricultural settlement is the result of individual decisions based
on availability of public resources (land and wood). We are interested in
understanding the handling of discontinuity in nationality of land occupants and
the visions of this process at the state level.

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