Dip 2
Dip 2
CUESTIÓN MALVINAS
Alegato Ruda 1964: Las Malvinas son parte del territorio argentino ocupado ilegalmente por Gran Bretaña
desde 1833, en virtud de un acto de fuerza, que privó a nuestro país de la posesión del Archipiélago.
Como consecuencia de ello, Gran Bretaña impuso allí el régimen de colonias.
Desde entonces, 1833, la República Argentina ha reclamado a Gran Bretaña la reparación debida por el
agravio inferido. En estos 131 años no ha consentido, ni consentirá jamás, la separación de parte del
territorio nacional, por medio de un acto ilícito e inaceptable.
Nuestro propósito es persuadir a la comunidad internacional de que las mencionadas Islas son parte
integrante del territorio argentino y que el deber jurídico y moral de Gran Bretaña es devolverlas a su
verdadero dueño, afirmándose así el principio de la soberanía y de la integridad territorial de los Estados,
base de las relaciones internacionales pacíficas.
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Las autoridades argentinas afincadas en las Islas, fueron expulsadas por la armada británica.
Jurídicamente esta acción de fuerza no puede generar o crear derecho alguno y, políticamente, los
acontecimientos de 1833 fueron un reflejo más de la política imperialista que las potencias europeas
desarrollaron durante el siglo XIX en América África y Asia.
Los ingleses jamás habían poseído efectivamente la totalidad del Archipiélago de Malvinas, antes de
1833. Sólo fundaron en 1765, en una isleta llamada Saunders, el fuerte de Puerto Egmont. En 1774, lo
abandonaron voluntariamente y recién 59 años más tarde se presentaron para desalojar, en forma
violenta, a la población argentina, estableciendo así su único título. La documentación publicada en esa
época demuestra fehacientemente que esas islas fueron descubiertas por navegantes españoles, que
cruzaban por el estrecho de Magallanes.
La principal cuestión que se debatió durante esta primera escaramuza diplomática sobre las Islas, fue si
los británicos tenían algún derecho a penetrar en esas regiones.
Estos actos de consulta de 1749 a la Corte Española, son una demostración categórica del reconocimiento
de Inglaterra a los derechos de España sobre las islas y las costas de América del Sur ubicadas en una
zona en que no podían navegar ni comerciar los barcos británicos, ni menos ser objeto de ocupación.
El Tratado de paz de 1604, entre España e Inglaterra, volvió las cosas y los derechos al status quo ante
bellum, quedando sin efecto los que se hubieran podido adquirir con anterioridad a su firma, inclusive los
del pretendido descubrimiento inglés. Posteriormente en el Tratado de Madrid de 1670, se convino que
Gran Bretaña conservaría todas las tierras, islas, colonias y dominios que poseyera en América; pero este
reconocimiento de la soberanía inglesa en América del Norte era acompañado en contra partida por otra
cláusula que disponía que “los súbditos de Gran Bretaña no dirigirán su comercio, ni navegarán a los
puertos o lugares que el Rey Católico tiene en la dicha India, ni comerciarán con ellos”. Más aún, el tratado
de Madrid de 1713, estableció: “Su Majestad Británica ha convenido en promulgar desde Iuego las más
fuertes prohibiciones y debajo delas más rigurosas penas a todos los súbditos a fin de que ningún navío
de la Nación inglesa se atreva a pasar a la mar del Sur ni a traficar en otro paraje alguno de las Indias
españolas”. Esta disposición de prohibir la navegación y el comercio a Gran Bretaña en zonas que no
hubieran estado abiertas al tráfico a fines del siglo XVII fue ratificada nuevamente en Utrecht en 1713.
En consecuencia, en 1749, momento en que intentó Gran Bretaña enviar la primera expedición, no podía
considerar res nulius, sujeta a apropiación, a las Islas Malvinas. Recién en febrero de 1764 se produce el
primer intento de colonización por parte de Luis Antonio de Bougainville, marino francés, que fundó
Puerto Luis en la Malvina Oriental, a nombre del Rey de Francia.
Inglaterra envió por entonces una expedición clandestina que fundó Puerto Egmont, en 1766, en el Islote
Saunders, vecino a la Malvina Occidental, en el lugar que Bougainville había llamado Port de la Croisade.
España, mientras tanto, protestó formalmente ante el Gobierno francés obteniendo el reconocimiento de
sus derechos de dominio. El Rey Luis XV ordenó a Bougainville la entrega de Puerto Luis previo pago de
todos los gastos en que se había incurrido. La entrega se cumplió solemnemente, en una ceremonia el 1
de abril de 1767 en el mismo Puerto Luis reconociéndose así los derechos legítimos de la Corona
Española a estas islas. Previamente, el Gobierno había dictado una Real Cédula el 4 de octubre de 1766
que declaraba a las Islas dependientes de la Capitanía General de Buenos Aires y se nombró a Don Felipe
Ruiz Puente como Gobernador. Los españoles quedaron ocupando Puerto Luis con pobladores españoles
y con un establecimiento militar, cambiándosele el nombre por el de Puerto Soledad. En el islote Saunders
quedaba la pequeña guarnición británica de Puerto Egmont que se había establecido en 1766.
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España, solucionado su diferendo con Francia, dirigió su atención a Puerto Egmont, y la guarnición
británica fue desalojada del Islote Saunders por las fuerzas españolas de la Escuadra del Río de la Plata al
mando del Gobernador de Buenos Aires, Buccarelli, el 10 de junio de 1770.
Gran Bretaña se sintió lesionada en su honor por la acción de armas contra Puerto Egmont y reclamó ante
la Corte de Madrid.
Las negociaciones diplomáticas, en las que intervino también Francia, fueron largas y engorrosas y
finalmente se llegó a una solución el 22 de enero de 1771. El embajador de España en Londres, Príncipe
de Masserano, declaró que su monarca “desaprueba la susodicha empresa violenta y se compromete a
restablecer las cosas al estado al que se hallaban antes del episodio”, agregando: “la restitución a su
Majestad Británica del Puerto y Fuerte llamado Egmont no puede ni debe afectar, en modo alguno, la
cuestión de derecho anterior de soberanía de las Islas Malvinas”. De este acto diplomático se destaca, en
primer término, su naturaleza de aceptación de la declaración española, aceptación que no contiene
ningún rechazo de la expresa reserva hispánica de soberanía sobre las Islas. El silencio de Gran Bretaña
ante una reserva escrita tan expresa, no puede ser interpretado sino en su verdadera naturaleza, es decir
como su aceptación.
Debemos destacar, además, que en toda la documentación de estas negociaciones diplomáticas, así como
en los documentos finales, se habla únicamente de la entrega de Puerto Egmont al status qua ante, pero
no de las Islas Malvinas en general, las que sí, claramente, están comprendidas en expresa declaración
española de soberanía.
El 22 de mayo de 1774, los ingleses abandonaron voluntariamente el islote Saunders, llamado por
entonces, por los ingleses, Isla de Falkland, en singular. Cuando se retiran los ingleses de esta isla dejan
en ella una placa de plomo. Pasarían 59 años antes que los ingleses volvieran a las Malvinas y el único
titulo que podían exhibir en 1833 era solamente esta placa de plomo, que fue removida por los españoles
y llevada a Buenos Aires. La insólita pretensión de Gran Bretaña en 1833 se basa en una supuesta
posesión a través de una placa de plomo, contrariamente al derecho internacional de la época que
requería, como condición de dominio, la posesión efectiva.
Los ingleses estuvieron después de la entrega de España de Puerto Egmont solamente tres años en la isla
y que no retornaron a ella hasta 1833. Pasaron 59 años en los cuales estas islas estuvieron, sin protesta
alguna por parte de Gran Bretaña, en poder de los españoles primero y de los argentinos después,
quienes ejercieron todas las atribuciones del Gobierno, no sólo en Puerto Soledad sino en todo el
Archipiélago y mares vecinos, con el asentimiento de la Corona Británica. Hasta la revolución de mayo de
1810 que marcó el comienzo de la independencia argentina, España ejerció todo tipo de actos de dominio
sobre las Islas Malvinas.
En 1776 creó el Virreynato del Río de la Plata, incluyendo las mencionadas islas, que pertenecían a la
Gobernación de Buenos Aires, e Inglaterra no dijo nada.
En 1777 se destruyeron todos los edificios y construcciones de Puerto Egmont. para evitar que se
despertaran ambiciones de buques de otras banderas e Inglaterra no dijo nada.
El Gobierno español nombró numerosos y sucesivos Gobernadores de las Islas entre 1774 y 1811, que
ejercieron su autoridad en forma ininterrumpida sobre el territorio de las Islas y mares vecinos, e Inglaterra
tampoco nunca dijo nada. El silencio de Inglaterra, desde 1774 hasta 1829, acerca de las Malvinas,
confirma su reconocimiento del derecho español y su voluntad de no volver al Archipiélago.
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La Convención de 1790, al reconocer el status quo existente en la América Meridional por parte de Gran
Bretaña, constituye la prueba jurídica definitiva de su falta absoluta de derechos para fundar en las
Malvinas ningún establecimiento permanente.
Impulsada por los intereses mencionados, Gran Bretaña resolvió protestar por la creación de la
Comandancia político-militar. El 10 de noviembre de 1829, formuló una reclamación expresando que el
Gobierno argentino había asumido “una autoridad incompatible con los derechos de soberanía de Su
Majestad Británica sobre las islas”.
En 1832 volvió nuevamente, por tercera vez, la Argentina a poblar Puerto Soledad, nombrándose un
nuevo Gobernador civil y militar.
Los ingleses arriaron el pabellón argentino y ocuparon por la fuerza Puerto Soledad y así quedó
consumado mediante el despojo un capitulo más de la historia colonial. Casi todos los habitantes
argentinos fueron expulsados de las islas. El 3 de enero de 1833, casi 60 años después del retiro
voluntario de 1774, los británicos cometieron este acto de fuerza en Puerto Soledad, en la isla Malvina del
Oeste, donde jamás habían estado en tiempo alguno. Al año siguiente ocuparon todo el archipiélago. La
fuerza sigue siendo la base de la presencia británica en el archipiélago y este acto de fuerza, arbitrario y
unilateral, que nunca fue ni será consentido por la República Argentina, no puede generar o crear derecho
alguno en favor de Gran Bretaña.
Desde entonces, en todas las ocasiones que se le han presentado, la República Argentina ha reiterado su
protesta frente al acto de fuerza y a la ocupación ilegal.
El problema jurídico debe ser examinado a la luz del momento en que tuvo origen el problema y debemos
tener presente que desde fines del siglo XVI, impera la regla en derecho internacional que, para la
adquisición de territorios res nulius era necesaria la ocupación, que prevalece sobre el descubrimiento que
sólo confiere título preliminar y precario. Este titulo, llamado titulo incoado (inchoate title) debía ser
afirmado por medio de la ocupación efectiva; no bastaba, en el siglo XVIII, ni el descubrimiento, ni la
ocupación ficticia o simbólica. En cuanto a la ocupación, ella en ningún modo puede, en primer término, ser
llamada “subsiguiente” al descubrimiento, por cuanto al primer navegante inglés que le atribuyen haber
visto las Islas los propios ingleses, es Davis en 1592, y 174 años después, recién en 1766, los ingleses
establecen Puerto Egmont. La primera ocupación efectiva fue de Francia en 1764 que reconoció los
derechos de España, entregándole a ésta su establecimiento, por lo cual la ocupación efectiva española es
anterior a la presencia británica. Continuó durante los ocho años que los ingleses estuvieron en Puerto
Egmont y posteriormente. Se ha dicho, con suma razón, que la ocupación inglesa sólo reúne caracteres
negativos.
Abonados en esta conducta, suscribimos en 1945 la Carta de las Naciones Unidas, no sólo como un
mecanismo para mantener la paz y la seguridad internacionales, sino también como un sistema para
encontrar solución justa a los problemas internacionales.
Y así, a través de las Asambleas Generales, la Argentina recordó anualmente sus derechos a las Islas
dejando constancia que la información que proporcionaba el Reino Unido con relación a las Islas Malvinas,
Georgias y Sandwich del Sur, en nada afectan la soberanía argentina sobre dichos territorios, de que la
ocupación que detenta Gran Bretaña es en virtud de un acto de fuerza, jamás aceptado por el Gobierno
argentino y de que reafirma los imprescriptibles e inalienables derechos de la República. La Xa.
Conferencia interamericana, reunida en Caracas en 1954, aprobó la Resolución 96 sobre Colonias y
Territorios ocupados en América, que declara “que es voluntad de los pueblos de América que sea
eliminado definitivamente el coloniaje mantenido contra el sentir de los pueblos e igualmente la ocupación
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de territorios”. Proclamó además “la solidaridad de las Repúblicas Americanas con las justas
reclamaciones de los pueblos de América en relación con los territorios ocupados por países
extracontinentales” y repudió por último, “el uso de la fuerza para mantener los sistemas coloniales y la
ocupación de territorios en América”.
De hecho y de derecho pertenecían a la República Argentina en 1833 y estaban gobernadas por
autoridades argentinas y ocupadas por pobladores argentinos. Estas autoridades y pobladores fueron
desalojados por la violencia, no permitiéndose su permanencia en el territorio.
Por el contrario, fueron suplantados, durante estos 131 años de usurpación, por una administración
colonial y una población de origen británico.
El propósito de la Resolución, tal como surge claramente de sus palabras, se ajusta en un todo a la recta
interpretación del principio de la libre determinación al caso de las Islas Malvinas. Se debe terminar con el
colonialismo en todas sus manifestaciones, se debe respetar la unidad nacional y la integridad territorial,
en la aplicación de esta Declaración.
La dominación británica en las Islas Malvinas no sólo es contraria a la Carta de las Naciones Unidas, sino,
que también crea una situación estéril en un territorio que podría gozar de un mayor auge económico unida
a quien corresponde por la naturaleza y derecho. Prueba de ello es que las estadísticas de 1912
demuestran que en las Islas Malvinas había 2295 habitantes y que la población desde entonces se ha
mantenido estancada.
Resolución 3160: “Consciente de que la resolución 2065 (XX) indica que la manera de poner fin a esta
situación colonial es la solución pacífica del conflicto de soberanía entre los Gobiernos de la Argentina y
del Reino Unido con respecto a dichas Islas:
[Link] la necesidad de que se aceleren las negociaciones previstas para arribar a una solución pacífica
de la disputa;
3. Insta en consecuencia a los Gobiernos de la Argentina y Reino Unido a que, de acuerdo con las
resoluciones, prosigan sin demora las negociaciones para poner término a la situación colonial.
El referéndum en Malvinas o la autosatisfacción británica: las Naciones Unidas han establecido que la
manera de poner fin a la especial situación colonial de las Islas Malvinas es la solución de la controversia
de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. En la solución de la disputa, se deberán tener en cuenta
los intereses de los habitantes actuales de las islas, pero no se les reconoce a éstos la calidad de un
pueblo distinto con derecho de libre determinación.
El Derecho Internacional distingue tres categorías de comunidades humanas: pueblos, minorías y pueblos
autóctonos. Sólo los primeros tienen derecho de libre determinación externa, es decir, pueden decidir el
destino del territorio en el que habitan. A diferencia de otros casos en que las víctimas del colonialismo
eran pueblos sojuzgados, en el caso Malvinas la víctima fue un Estado soberano en los albores de su
independencia. La Asamblea General no reconoce la existencia de un pretendido “pueblo falklander” con
derecho de libre determinación. Son ciudadanos británicos que llegaron a las islas después de que la
potencia colonial expulsara a las autoridades y población argentinas e impidiera que la población
argentina pudiera regresar.
Para intentar ocultar esta manipulación del principio de libre determinación, el gobierno británico
despliega actualmente una nueva estrategia. Ahora se trata de vender la imagen de la existencia de un
pueblo falklander, totalmente distinto y separado del pueblo británico, y por supuesto, del argentino
también. Quien lee la propaganda británica puede creer que se trata de un “pueblo” que vive en las islas
desde hace nueve generaciones y que está compuesto por gente de orígenes muy diversos.
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La Argentina tiene mucho más que ofrecer que este sistema colonial británico de manejo de territorios.
Unas Malvinas reintegradas efectivamente a la soberanía argentina tendrían una verdadera autonomía en
la que sus habitantes elegirían ellos mismos a su gobernador y tendrían su representación en las
instancias parlamentarias nacionales. Pero ese tipo de cuestiones sólo podrá discutirse cuando el Reino
Unido cumpla con su obligación de resolver la controversia de soberanía por medios pacíficos. En otras
palabras, cuando haya negociaciones sobre la cuestión central que separa a ambos países. Mientras tanto,
el 12 de marzo todo seguirá igual, a pesar de la vana demostración muscular del Reino Unido.
Este último inc. es el que se considera al momento de la sucesión de los Estados, donde se determina a
quién corresponde llevar el cargo de las relaciones internacionales. No se habla de RI sino de quien ejerce
la relación.
La Convención de Viena de 1978 consideró la Resolución 1514 (descolonización) y contempló que debía
pasar cuando un territorio se forme y quede en la órbita de otro territorio.
Además, la Carta de NU ya estaba en vigor por lo que no se podía usar la fuerza para incorporar un nuevo
territorio.
Tipos de sucesión:
1. Reciente independencia. Art 2.1 inc f “Se entiende por “Estado de reciente independencia” un
Estado sucesor cuyo territorio, inmediatamente antes de la fecha de la sucesión de Estados, era un
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territorio dependiente de cuyas relaciones internacionales era responsable el Estado predecesor”.
Principio tabula rasa.
El sucesor tiene la potestad de comenzar sin los compromisos anteriores, sin embargo, hay
excepciones. Dentro de estas encontramos que en tratados o acuerdos en que se traten temas
sobre fronteras o límites de 2 estados, INDEPENDIENTEMENTE si está de acuerdo o no, el tratado
sigue en vigor (en función de la Conv. de Viena sobre D. de los Tratados). Para tratados
multilaterales debe comunicarse con los demás Estados y CONFIRMA que es parte. NO debe
volver a adherirse. En tratados bilaterales deja de ser parte, y en todo caso tendrá que volver a
negociarlo.
2. Respecto de una parte. “Artículo 15. Cuando una parte del territorio de un Estado, o cuando
cualquier territorio de cuyas relaciones internacionales sea responsable un Estado y que no forme
parte del territorio de ese Estado, pase a ser parte del territorio de otro Estado:
a) Los tratados del Estado predecesor dejarán de estar en vigor respecto del territorio al que se
refiera la sucesión de Estados desde la fecha de la sucesión de Estados; y
b) Los tratados del Estado sucesor estarán en vigor respecto del territorio al que se refiera la
sucesión de Estados desde la fecha de la sucesión de Estados, salvo que se desprenda del tratado
o conste de otro modo que la aplicación del tratado a ese territorio sería incompatible con el objeto
y el fin del tratado o cambiaría radicalmente las condiciones de su ejecución”.
3. Unificación o separación. Unificación: Artículo 31.1. Cuando dos o más Estados se unan y formen
de ese modo un Estado sucesor, todo tratado en vigor en la fecha de la sucesión de Estados
respecto de cualquiera de ellos continuará en vigor respecto del Estado sucesor, a menos: a) Que
el Estado sucesor y el otro Estado Parte o los otros Estados Partes convengan en otra cosa; o
b) Que se desprenda del tratado o conste de otro modo que la aplicación del tratado respecto del
Estado sucesor sería incompatible con el objeto y el fin del tratado o cambiaría radicalmente las
condiciones de su ejecución.
2. Todo tratado que continúe en vigor de conformidad con el párrafo 1 se aplicará sólo respecto
de la parte del territorio del Estado sucesor respecto de la cual estaba en vigor el tratado en la
fecha de la sucesión de Estados, a menos: a) Que, en el caso de un tratado multilateral que no
corresponda a la categoría mencionada en el párrafo 3 del artículo 17, el Estado sucesor haga una
notificación de que el tratado se aplicará respecto de la totalidad de su territorio;
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b) Que, en el caso de un tratado multilateral que corresponda a la categoría mencionada en el
párrafo 3 del artículo 17, el Estado sucesor y los otros Estados Partes convengan en otra cosa; o
c) Que, en el caso de un tratado bilateral, el Estado sucesor y el otro Estado Parte convengan en
otra cosa.
3. El apartado a) del párrafo 2 no se aplicará si se desprende del tratado o consta de otro modo
que la aplicación del tratado respecto de la totalidad del territorio del Estado sucesor sería
incompatible con el objeto y el fin del tratado cambiaría radicalmente las condiciones de su
ejecución.
Separación: Artículo 34.1. Cuando una parte o partes del territorio de un Estado se separen para
formar uno o varios Estados, continúe o no existiendo el Estado predecesor:
b) Todo tratado que estuviera en vigor en la fecha de la sucesión de Estados respecto solamente
de la parte del territorio del Estado predecesor que haya pasado a ser un Estado sucesor
continuará en vigor sólo respecto de ese Estado sucesor.
Bienes de Estado
Artículo 8. Para los efectos de los artículos de la presente Parte, se entiende por “bienes de Estado del
Estado predecesor” los bienes, derechos e intereses que en la fecha de la sucesión de Estados y de
conformidad con el derecho interno del Estado predecesor pertenecían a éste.
Artículo 9. El paso de los bienes de Estado del Estado predecesor entrañará la extinción de los derechos
de ese Estado y el nacimiento de los del Estado sucesor sobre los bienes de Estado que pasen al Estado
sucesor, con sujeción a lo dispuesto en los artículos de la presente Parte.
Artículo 13. A los efectos de la aplicación de las disposiciones de los artículos de la presente Parte, el
Estado predecesor tomará todas las medidas para impedir el daño o la destrucción de los bienes de
Estado que pasen al Estado sucesor de conformidad con esas disposiciones.
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Bienes inmuebles: pasan a ser del sucesor. Con relación a la una base militar podrá llegar a ser Estado
predecesor y el resto del sucesor.
Bienes muebles: del sucesor. Si el predecesor era propietario pasan a ser del predecesor.
Archivos de Estado
Artículo 20. Para los efectos de los artículos de la presente Parte, se entiende por “archivos de Estado del
Estado predecesor” todos los documentos, sean cuales fueren su fecha y naturaleza, producidos o
recibidos por el Estado predecesor en el ejercicio de sus funciones que, en la fecha de la sucesión de
Estados, pertenecían al Estado predecesor de conformidad con su derecho interno y eran conservados por
él directamente o bajo su control en calidad de archivos con cualquier fin.
Artículo 21. El paso de los archivos de Estado del Estado predecesor entrañará la extinción de los
derechos de ese Estado y el nacimiento de los del Estado sucesor sobre los archivos del Estado que pasen
al Estado sucesor, con sujeción a lo dispuesto en los artículos de la presente Parte.
Artículo 24. Una sucesión de Estados no afectará en cuanto tal a los archivos que, en la fecha de la
sucesión de Estados, se hallen situados en el territorio del Estado predecesor y que, en esa fecha,
pertenezcan a un tercer Estado conforme al derecho interno del Estado predecesor.
Deuda de Estado. Principio: nuevo Estado propietario de las deudas del territorio.
Artículo 33. Para los efectos de los artículos de la presente Parte, se entiende por “deuda de Estado” toda
obligación financiera de un Estado predecesor para con otro Estado, para con una organización
internacional o para con cualquier otro sujeto de derecho internacional, nacida de conformidad con el
derecho internacional.
Artículo 34. El paso de las deudas de Estado entrañará la extinción de las obligaciones del Estado
predecesor y el nacimiento de las del Estado sucesor en lo que respecta a las deudas de Estado que pasan
al Estado sucesor, con sujeción a lo dispuesto en los artículos de la presente Parte.
FRAGMENTACIÓN
En las últimas décadas se ha producido una expansión del derecho internacional más allá de sus límites
tradicionales, creándose diversos sistemas de normas aplicables a ámbitos específicos con sus propios
principios e instituciones, como –por ejemplo–, el derecho de los derechos humanos, el derecho mercantil
o el derecho ambiental, lo que, a su vez, deriva de la naturaleza horizontal y de la lógica de coordinación
propia del DIP. En 2002, la Comisión de Derecho Internacional (en adelante “CDI”) comenzó un estudio
sobre la llamada “fragmentación del derecho internacional” que culminó en 2006, en el que identificó dos
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aspectos: a) la fragmentación institucional, relacionada con la jurisdicción y competencia de las diversas
instituciones que aplican normas jurídicas internacionales y la relación entre ellas, y b) la fragmentación
sustantiva, que implica la división del derecho internacional en marcos especializados que pretenden tener
autonomía, tanto entre sí como respecto del derecho internacional general. Sin embargo, la CDI decidió
concentrar su estudio solamente en la fragmentación sustantiva, es decir en los conflictos normativos que
pueden surgir de la relación entre los diferentes marcos especializados y el derecho internacional general.
Ahora bien, esta expansión se ha producido sin coordinación, en el marco de determinadas agrupaciones
regionales o funcionales de Estados. Se ha centrado la atención en la solución de problemas concretos en
vez de en el establecimiento de una regulación normativa general similar a la legislación. Esto responde a
lo que los sociólogos han denominado la «diferenciación funcional», la creciente especialización de partes
de la sociedad y la consiguiente autonomización de esas partes. La fragmentación del mundo social
internacional adquiere significado jurídico al ir acompañada de la aparición de normas o conjuntos de
normas, instituciones jurídicas y esferas de práctica jurídica especializados y (relativamente) autónomos.
Lo que antes aparecía regido por el «derecho internacional general» se ha convertido en campo de
operaciones para sistemas especializados.
Al principio, la Comisión reconoció que la fragmentación planteaba problemas tanto institucionales como
sustantivos. Los primeros tienen que ver con la jurisdicción y competencia de las distintas instituciones
que aplican normas jurídicas internacionales, así como con las relaciones jerárquicas entre ellas. La
Comisión, en cambio, ha deseado centrarse en la cuestión sustantiva: la división del derecho en «marcos»
sumamente especializados que pretenden tener autonomía relativa tanto entre sí como respecto del
derecho general.
Como la mayoría de los tratadistas, la Comisión ha considerado que la cuestión tiene aspectos positivos y
negativos. Por una parte, la fragmentación crea el peligro de que surjan normas, principios, sistemas de
normas y prácticas institucionales contradictorios e incompatibles. Por otra parte, refleja la expansión de la
actividad jurídica internacional en nuevos ámbitos y la consiguiente diversificación de sus objetos y de sus
técnicas. La fragmentación y diversificación explican el desarrollo y la expansión del derecho internacional
en respuesta a las demandas de un mundo plural. Al mismo tiempo, a veces crean conflictos entre normas
y regímenes de modo tal que pueden menoscabar su aplicación efectiva. Aunque la fragmentación puede
suscitar problemas, éstos no son totalmente nuevos ni de tal naturaleza que no puedan resolverse
mediante las técnicas que los juristas internacionales han utilizado para resolver los conflictos de normas
que han surgido en el pasado.
La razón por la que la Comisión se ocupa de la fragmentación es que la aparición de tipos nuevos y
especiales de derecho, los llamados «regímenes autónomos (self- contained regimes)», y de sistemas de
tratados limitados geográfica o funcionalmente crea problemas de coherencia en el derecho internacional.
Los nuevos tipos de derecho especializado no surgen accidentalmente sino que tratan de responder a
nuevas necesidades técnicas y funcionales. Cada conjunto de normas o «régimen» llega con sus propios
principios, su propia forma de conocimientos especializados y sus propios valores, que no coinciden
necesariamente con los valores de la especialización vecina.
El derecho internacional como sistema jurídico. El derecho internacional es un sistema jurídico. Sus reglas
y principios (es decir, sus normas) surten efectos en relación con otras normas y principios y deben
interpretarse en el contexto de éstos. En la aplicación del derecho internacional es necesario, a menudo,
determinar la relación exacta existente entre dos o más normas y principios que son a un mismo tiempo
válidos y aplicables con respecto a una situación. A estos efectos, las relaciones pertinentes se dividen en
dos tipos generales:
• Relaciones de interpretación. Son las que se dan cuando una norma ayuda a la interpretación de otra.
• Relaciones de conflicto. Estas relaciones se producen cuando dos normas que son válidas y aplicables
llevan a decisiones incompatibles, por lo que hay que escoger entre ellas.
El principio de armonización. Es un principio generalmente aceptado que, cuando varias normas tratan de
la misma cuestión, esas normas deben interpretarse, en la medida de lo posible, de modo que den lugar a
una sola serie de obligaciones compatibles.
Principio general. La máxima lex specialis derogat legi generali es una técnica generalmente aceptada
para la interpretación y la solución de conflictos en derecho internacional. Conforme a esta máxima,
cuando dos o más normas tratan de una misma cuestión, se deberá dar precedencia a la que sea más
específica. La fuente de la norma (sea un tratado, la costumbre o un principio general del derecho) no es
decisiva para la determinación de la norma más específica. La consideración que deba prevalecer —es
decir, el carácter especial o el momento de aparición de la norma— ha de decidirse según el contexto. Se
justifica por el hecho de que la ley especial, al ser más concreta, suele tener más en cuenta que cualquier
ley general aplicable las características particulares del contexto en el que debe aplicarse. Además, con
frecuencia su aplicación puede llevar a un resultado más equitativo y a menudo puede reflejar mejor el
propósito de los sujetos de derecho.
Tipos particulares de leyes generales. Sin embargo, ciertos tipos de leyes generales no pueden ser
derogados por la ley especial. El jus cogens es expresamente no derogable, como se indica en las
conclusiones 32, 33, 40 y 41 infra. Además, existen otras consideraciones que pueden justificar la
conclusión de que una ley general prevalecerá, en cuyo caso no será aplicable la presunción de la ley
especial. Esas consideraciones son las siguientes: Que esa prevalencia pueda inferirse de la forma o la
naturaleza de la ley general o de la intención de las partes, según corresponda; Que la aplicación de la ley
especial pueda frustrar el propósito de la ley general; Que terceros beneficiarios puedan resultar afectados
negativamente por la ley especial, y Que el equilibro de derechos y obligaciones establecido en la ley
general resulte afectado negativamente por la ley especial.
Relación entre los regímenes especiales y el derecho internacional general. Un régimen especial puede
prevalecer sobre la ley general en las mismas condiciones que la ley especial en general.
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Integración sistémica. El apartado c del párrafo 3 del artículo 31 de la Convención de Viena sobre el
derecho de los tratados define, dentro del marco de la Convención, un medio para la aplicación de las
relaciones de interpretación. Requiere que el intérprete de un tratado tenga en cuenta «toda norma
pertinente de derecho internacional aplicable en las relaciones entre las partes». Ese artículo es expresión
del objetivo de la «integración sistémica», según la cual los tratados, independientemente de la materia
que constituya su objeto, son creación del sistema jurídico internacional, y su funcionamiento se basa en
ese hecho.
El apartado c del párrafo 3 del artículo 31 es aplicable cuando deban tenerse en cuenta en la
interpretación fuentes materiales externas al tratado, por ejemplo otros tratados, normas consuetudinarias
o principios generales del derecho.
Aplicación de normas de otros tratados. Conforme al apartado c del párrafo 3 del artículo 31, el intérprete
deberá tener en cuenta otras normas convencionales para inferir un sentido coherente.
Lex posterior derogat legi priori. Conforme al párrafo 3 del artículo 30 de la Convención de Viena de 1969,
cuando todas las partes en el tratado anterior sean también partes en el tratado posterior, pero el tratado
anterior no quede terminado ni su aplicación suspendida, el tratado anterior se aplicará únicamente en la
medida en que sus disposiciones sean compatibles con las del tratado posterior. Sin embargo, la
aplicabilidad del principio de la ley posterior es limitada. Por ejemplo, no podrá aplicarse automáticamente
cuando las partes en el tratado posterior no sean idénticas a las partes en el tratado anterior.
La celebración de acuerdos para modificar tratados multilaterales entre algunas de las partes únicamente
(acuerdos inter se) está regulada por el artículo 41 de la Convención de Viena de 1969. Esos acuerdos son
una técnica empleada a menudo para lograr una aplicación más eficaz del tratado original entre un
pequeño número de partes en él que estén dispuestas a adoptar medidas más eficaces y de mayor alcance
para la consecución del objeto y el fin del tratado original. Podrán celebrarse acuerdos inter se si ello está
previsto o no está prohibido expresamente en el tratado original, siempre que el acuerdo «i) no afecte al
disfrute de los derechos que a las demás partes correspondan en virtud del tratado ni al cumplimiento de
sus obligaciones; y ii) no se refiera a ninguna disposición cuya modificación sea incompatible con la
consecución efectiva del objeto y del fin del tratado en su conjunto» (apartado b del párrafo 1 del artículo
41 de la Convención de Viena de 1969).
Cláusulas relativas a conflictos de normas. Cuando los Estados concierten tratados que puedan estar en
conflicto con otros tratados, deberían tratar de definir la relación entre esos tratados adoptando en los
propios tratados las cláusulas apropiadas sobre conflictos. Al adoptar esas cláusulas, se deberá tener en
cuenta lo siguiente:
b) que sean lo más claras y específicas posible; en particular, deberán referirse a disposiciones específicas
del tratado y no deberán menoscabar el objeto y el fin del tratado;
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c) que estén vinculadas, según proceda, a mecanismos apropiados de solución de conflictos.
Relación jerárquica reconocida por el fondo de las normas: jus cogens. Una norma de derecho
internacional puede ser superior a otras por la importancia de su contenido y por la aceptación universal
de su superioridad. Así ocurre con las normas imperativas de derecho internacional (jus cogens, artículo
53 de la Convención de Viena de 1969), es decir, toda norma «aceptada y reconocida por la comunidad
internacional de Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario».
Relación jerárquica reconocida en virtud de una disposición de un tratado: Artículo 103 de la Carta de las
Naciones Unidas. Una norma de derecho internacional también puede ser superior a otras normas en
virtud de una disposición de un tratado. Así ocurre con el Artículo 103 de la Carta de las Naciones Unidas,
en virtud del cual «En caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por los Miembros de las Naciones
Unidas en virtud de la presente Carta y sus obligaciones contraídas en virtud de cualquier otro convenio
internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente Carta». El ámbito de aplicación del
Artículo 103 de la Carta de las Naciones Unidas comprende no sólo los artículos de la Carta, sino también
las decisiones de obligado cumplimiento adoptadas por órganos de las Naciones Unidas como el Consejo
de Seguridad. Las obligaciones de la Carta pueden prevalecer también sobre las normas del derecho
internacional consuetudinario que sean incompatibles con ellas.
Funcionamiento y efectos en caso de conflicto entre normas de jus cogens y el Artículo 103 de la Carta de
las Naciones Unidas:
a) la norma que entre en conflicto con una norma de jus cogens quedará por esa razón anulada ipso facto;
b) la norma que entre en conflicto con el Artículo 103 de la Carta de las Naciones Unidas será inaplicable
como resultado de ese conflicto y en toda la amplitud de ese conflicto.
7.- Nombra y remueve a los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de negocios con
acuerdo del Senado; por sí solo nombra y remueve al jefe de gabinete de ministros y a los demás ministros
del despacho, los oficiales de su secretaría, los agentes consulares y los empleados cuyo nombramiento
no está reglado de otra forma por esta Constitución.
11.- Concluye y firma tratados , concordatos y otras negociaciones requeridas para el mantenimiento de
buenas relaciones con las organizaciones internacionales y las naciones extranjeras, recibe sus ministros y
admite sus cónsules.
La actividad diplomática tiene por objetivo representar la actividad del estado acreditante en el estado
receptor. Por ejemplo si diplomáticos argentinos tienen que ser acreditados en la embajada argentina en
Uruguay. El estado acreditante envía un listado de personas que forman parte de la misión argentina o de
diplomáticos argentinos ante Uruguay. Y Uruguay decide si acepta o no a esos diplomáticos a través del
beneplácito o placé.
a. representar al Estado acreditante ante el Estado receptor; b. proteger en el Estado receptor los intereses
del Estado acreditante y los de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el derecho
internacional; c. negociar con el gobierno del Estado receptor; d. enterarse por todos los medios lícitos de
las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al
gobierno del Estado acreditante; e. fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones
económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor.
Artículo 4. 1. El Estado acreditante deberá asegurarse de que la persona que se proponga acreditar como
jefe de la misión ante el Estado receptor ha obtenido el asentimiento de ese Estado.
2. El Estado receptor no está obligado a expresar al Estado acreditante los motivos de su negativa a
otorgar el asentimiento.
¿Cómo es la acreditación? a través de comunicaciones de cancillería y le otorga cartas creditantes con los
nombres de los que van a formar parte de la misión. El receptor acepta o rechaza a través del beneplácito.
Artículo 5 . 1. El Estado acreditante podrá, después de haberlo notificado en debida forma a los Estados
receptores interesados, acreditar a un jefe de misión ante dos o más Estados, o bien destinar a ellos a
cualquier miembro del personal diplomático, salvo que alguno de los Estados receptores se oponga
expresamente.
2. Si un Estado acredita a un jefe de misión ante dos o más Estados, podrá establecer una misión
diplomática dirigida por un encargado de negocios ad interim en cada uno de los Estados en que el jefe de
la misión no tenga su sede permanente.
24
3. El jefe de misión o cualquier miembro del personal diplomático de la misión podrá representar al Estado
acreditante ante cualquier organización internacional.
Dos o más Estados podrán acreditar a la misma persona como jefe de misión ante un tercer Estado, salvo
que el receptor se oponga. El Estado acreditante nombrará libremente al personal de la misión. (6 y 7)
Artículo 8. 1. Los miembros del personal diplomático de la misión habrán de tener, en principio, la
nacionalidad del Estado acreditante.
2. Los miembros del personal diplomático de la misión no podrán ser elegidos entre personas que tengan
la nacionalidad del Estado receptor, excepto con el consentimiento de ese Estado, que podrá retirarlo en
cualquier momento.
3. El Estado receptor podrá reservarse el mismo derecho respecto de los nacionales de un tercer Estado
que no sean al mismo tiempo nacionales del Estado acreditante.
A partir del momento en que el personal diplomático recibe el placé en el estado receptor, pasa a tener
inmunidad con el fin de garantizar el desempeño eficaz de las funciones de las misiones diplomáticas en
calidad de representantes de los Estados.
Inmunidad de jurisdicción penal, no puede ser llevado a juicio penal ante los juzgados del país receptor,
excepto que el país acreditante renuncie a esa inmunidad. Ejemplo: un diplomático choca borracho, no se
lo puede detener, a menos que su país decida levantar la inmunidad de jurisdicción. Vale para cualquier
tipo de delito. Hay un recurso del estado receptor: declaración de persona non grata (art. 9)
Artículo 9 . 1. El Estado receptor podrá, en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su
decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión
es persona non grata, o que cualquier otro miembro del personal de la misión no es aceptable. El Estado
acreditante retirará entonces a esa persona o pondrá término a sus funciones en la misión, según proceda.
Toda persona podrá ser declarada non grata o no aceptable antes de su llegada al territorio del Estado
receptor.
2. Si el Estado acreditante se niega a ejecutar o no ejecuta en un plazo razonable las obligaciones que le
incumben a tenor de lo dispuesto en el párrafo 1, el Estado receptor podrá negarse a reconocer como
miembro de la misión a la persona de que se trate.
Implica que el estado acreditante tiene que retirarlo del estado receptor a la brevedad; para la declaración
no hay que dar motivos.
Inmunidades. La penal es absoluta para el personal diplomático. Tienen también inmunidad civil y
administrativa, con las excepciones:
Artículo 31. 1. El agente diplomático gozará de inmunidad de la jurisdicción penal del Estado receptor.
Gozará también de inmunidad de su jurisdicción civil y administrativa, excepto si se trata:
25
a. de una acción real sobre bienes inmuebles particulares radicados en el territorio del Estado receptor, a
menos que el agente diplomático los posea por cuenta del Estado acreditante para los fines de la misión
[diplomático argentino que tiene una casa en punta del este y no paga el abl]; b. de una acción sucesoria
en la que el agente diplomático figure, a título privado y no en nombre del Estado acreditante, como
ejecutor testamentario, administrador, heredero o legatario [un diplomático heredó una casa en Uruguay y
un acreedor quiere ir contra esa casa]; c. de una acción referente a cualquier actividad profesional o
comercial ejercida por el agente diplomático en el Estado receptor, fuera de sus funciones oficiales [un
diplomático que es médico y opera con mala praxis, se le puede iniciar acciones].
3. El agente diplomático no podrá ser objeto de ninguna medida de ejecución, salvo en los casos previstos
en los incisos a, b y c del párrafo 1 de este artículo y con tal de que no sufra menoscabo la inviolabilidad
de su persona o de su residencia.
Artículo 33. 1. Sin perjuicio de las disposiciones del párrafo 3 de este artículo, el agente diplomático
estará, en cuanto a los servicios prestados al Estado acreditante, exento de las disposiciones sobre
seguridad social que estén vigentes en el Estado receptor.
2. La exención prevista en el párrafo 1 de este artículo se aplicará también a los criados particulares que
se hallen al servicio exclusivo del agente diplomático, a condición de que:
a. no sean nacionales del Estado receptor o no tengan en él residencia permanente; y b. estén protegidos
por las disposiciones sobre seguridad social que estén vigentes en el Estado acreditante o en un tercer
Estado.
3. El agente diplomático que emplee a personas a quienes no se aplique la exención prevista en el párrafo
2 de este artículo, habrá de cumplir las obligaciones que las disposiciones sobre seguridad social del
Estado receptor impongan a los empleadores.
5. Las disposiciones de este artículo se entenderán sin perjuicio de los acuerdos bilaterales o
multilaterales sobre seguridad social ya concertados y no impedirán que se concierten en lo sucesivo
acuerdos de esa índole.
La residencia del personal diplomático también es inviolable, sus documentos, correspondencia, valija.
26
Como contrapartida, el personal diplomático debe cumplir las leyes y reglamentos del estado receptor y
no inmiscuirse en sus asuntos internos. (41)
Artículo 34. El agente diplomático estará exento de todos los impuestos y gravámenes personales o
reales, nacionales, regionales o municipales, con excepción:
a. de los impuestos indirectos de la índole de los normalmente incluidos en el precio de las mercaderías o
servicios; b. de los impuestos y gravámenes sobre los bienes inmuebles privados que radiquen en el
territorio del Estado receptor, a menos que el agente diplomático los posea por cuenta del Estado
acreditante y para los fines de la misión; c. de los impuestos sobre las sucesiones que corresponda percibir
al Estado receptor, salvo lo dispuesto en el párrafo 4 del artículo 39; d. de los impuestos y gravámenes
sobre los ingresos privados que tengan su origen en el Estado receptor y de los impuestos sobre el capital
que graven las inversiones efectuadas en empresas comerciales en el Estado receptor; e. de los impuestos
y gravámenes correspondientes a servicios particulares prestados; f. salvo lo dispuesto en el artículo 23,
de los derechos de registro, aranceles judiciales, hipoteca y timbre, cuando se trate de bienes inmuebles.
(inmunidad del local de la embajada). Artículo 22. 1. Los locales de la misión son inviolables. Los agentes
del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión.
2. El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger
los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se
atente contra su dignidad.
3. Los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en ellos, así como los medios de
transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún registro, requisa, embargo o medida de ejecución.
Artículo 43. Las funciones del agente diplomático terminarán, principalmente: a. cuando el Estado
acreditante comunique al Estado receptor que las funciones del agente diplomático han terminado; b.
cuando el Estado receptor comunique al Estado acreditante que, de conformidad con el párrafo 2 del
artículo 9, se niega a reconocer al agente diplomático como miembro de la misión.
Artículo 3. Ejercicio de las funciones consulares. Las funciones consulares serán ejercidas por las oficinas
consulares. También las ejercerán las misiones diplomáticas según las disposiciones de la presente
Convención.
a) proteger en el Estado receptor los intereses del Estado que envía y de sus nacionales, sean personas
naturales o jurídicas, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional;
b) fomentar el desarrollo de las relaciones comerciales, económicas, culturales y científicas entre el Estado
que envía y el Estado receptor, y promover además las relaciones amistosas entre los mismos, de
conformidad con las disposiciones de la presente Convención;
27
c) informarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de la vida comercial,
económica, cultural y científica del Estado receptor, informar al respecto al gobierno del Estado que envía
y proporcionar datos a las personas interesadas;
d) extender pasaportes y documentos de viaje a los nacionales del Estado que envía, y visados o
documentos adecuados a las personas que deseen viajar a dicho Estado;
e) prestar ayuda y asistencia a los nacionales del Estado que envía, sean personas naturales o jurídicas;
g) velar, de acuerdo con las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los intereses de los nacionales
del Estado que envía, sean personas naturales o jurídicas, en los casos de sucesión por causa de muerte
que se produzcan en el territorio del Estado receptor;
h) velar, dentro de los límites que impongan las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los intereses
de los menores y de otras personas que carezcan de capacidad plena y que sean nacionales del Estado
que envía, en particular cuando se requiera instituir para ellos una tutela o una curatela;
i) representar a los nacionales del Estado que envía o tomar las medidas convenientes para su
representación ante los tribunales y otras autoridades del Estado receptor, de conformidad con la práctica
y los procedimientos en vigor en este último, a fin de lograr que, de acuerdo con las leyes y reglamentos
del mismo, se adopten las medidas provisionales de preservación de los derechos e intereses de esos
nacionales, cuando, por estar ausentes o por cualquier otra causa, no puedan defenderlos oportunamente;
k) ejercer, de conformidad con las leyes y reglamentos del Estado que envía, los derechos de control o
inspección de los buques que tengan la nacionalidad de dicho Estado, y de las aeronaves matriculadas en
el mismo y, también, de sus tripulaciones;
l) prestar ayuda a los buques y aeronaves a que se refiere el apartado k) de este artículo y, también, a sus
tripulaciones; recibir declaración sobre el viaje de esos buques, encaminar y refrendar los documentos de a
bordo y, sin perjuicio de las facultades de las autoridades del Estado receptor, efectuar encuestas sobre
los incidentes ocurridos en la travesía y resolver los litigios de todo orden que se planteen entre el capitán,
los oficiales, los marineros, siempre que lo autoricen las leyes y reglamentos del Estado que envía;
m) ejercer las demás funciones confiadas por el Estado que envía a la oficina consular que no estén
prohibidas por las leyes y reglamentos del Estado receptor o a las que éste no se oponga, o las que le
sean atribuidas por los acuerdos internacionales en vigor entre el Estado que envía y el receptor.
Su objetivo principal es representar a los ciudadanos del estado acreditante en el estado receptor. Por
ejemplo si alguien pierde el pasaporte en otro país; quien presta ayuda es el consulado. En un mismo país
puede haber varias sedes consulares.
28
Artículo 10. Nombramiento y admisión de los jefes de oficina consular. 1. Los jefes de oficina consular
serán nombrados por el Estado que envía y serán admitidos al ejercicio de sus funciones por el Estado
receptor.
Artículo 11. Carta patente o notificación de nombramiento. 1. El jefe de la oficina consular será provisto
por el Estado que envía de un documento que acredite su calidad, en forma de carta patente u otro
instrumento similar, extendido para cada nombramiento y en el que indicará, por lo general, su nombre
completo, su clase y categoría, la circunscripción consular y la sede de la oficina consular.
2. El Estado que envía transmitirá la carta patente o instrumento similar, por vía diplomática o por otra vía
adecuada, al gobierno del Estado en cuyo territorio el jefe de oficina consular haya de ejercer sus
funciones.
3. Si el Estado receptor lo acepta, el Estado que envía podrá remitir al primero, en vez de la carta patente u
otro instrumento similar, una notificación que contenga los datos especificados en el párrafo 1 de este
artículo.
Artículo 17. Cumplimiento de actos diplomáticos por funcionarios consulares. 1. En un Estado en que el
Estado que envía no tenga misión diplomática y en el que no esté representado por la de un tercer Estado,
se podrá autorizar a un funcionario consular, con el consentimiento del Estado receptor y sin que ello
afecte a su estatus consular, a que realice actos diplomáticos. La ejecución de esos actos por un
funcionario consular no le concederá derecho a privilegios e inmunidades diplomáticos.
2. Un funcionario consular podrá, previa notificación al Estado receptor, actuar como representante del
Estado que envía cerca de cualquier organización intergubernamental. En el cumplimiento de esas
funciones tendrá derecho a gozar de todos los privilegios e inmunidades que el derecho internacional
consuetudinario o los acuerdos internacionales concedan a esos representantes. Sin embargo, en el
desempeño de cualquier función consular no tendrá derecho a una mayor inmunidad de jurisdicción que la
reconocida a un funcionario consular en virtud de la presente Convención.
Artículo 22. Nacionalidad de los funcionarios consulares. 1. Los funcionarios consulares habrán de tener,
en principio, la nacionalidad del Estado que envía.
2. No podrá nombrarse funcionarios consulares a personas que tengan la nacionalidad del Estado
receptor, excepto con el consentimiento expreso de ese Estado, que podrá retirarlo en cualquier momento.
3. El Estado receptor podrá reservarse el mismo derecho respecto de los nacionales de un tercer Estado
que no sean al mismo tiempo nacionales del Estado que envía.
Artículo 25. Terminación de las funciones de un miembro de la oficina consular. Las funciones de un
miembro de la oficina consular terminarán inter alia:
a) por la notificación del Estado que envía al Estado receptor de que se ha puesto
término a esas funciones;
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b) por la revocación del exequátur;
c) por la notificación del Estado receptor al Estado que envía de que ha cesado de
considerar a la persona de que se trate como miembro del personal consular
Artículo 40 Protección de los funcionarios consulares. El Estado receptor deberá tratar a los funcionarios
consulares con la debida deferencia y adoptará todas las medidas adecuadas para evitar cualquier
atentado contra su persona, su libertad o su dignidad.
Artículo 41. Inviolabilidad personal de los funcionarios consulares. 1. Los funcionarios consulares no
podrán ser detenidos o puestos en prisión preventiva sino cuando se trate de un delito grave y por
decisión de la autoridad judicial competente.
2. Excepto en el caso previsto en el párrafo 1 de este artículo, los funcionarios consulares no podrán ser
detenidos ni sometidos a ninguna otra forma de limitación de su libertad personal, sino en virtud de
sentencia firme.
3. Cuando se instruya un procedimiento penal contra un funcionario consular, éste estará obligado a
comparecer ante las autoridades competentes. Sin embargo, las diligencias se practicarán con la
deferencia debida al funcionario consular en razón de su posición oficial y, excepto en el caso previsto en el
párrafo 1 de este artículo, de manera que perturbe lo menos posible el ejercicio de las funciones
consulares. Cuando en las circunstancias previstas en el párrafo 1 de este artículo sea necesario detener a
un funcionario consular, el correspondiente procedimiento contra él deberá iniciarse sin la menor dilación.
Artículo 43. Inmunidad de jurisdicción. 1. Los funcionarios consulares y los empleados consulares no
estarán sometidos a la jurisdicción de las autoridades judiciales y administrativas del Estado receptor por
los actos ejecutados en el ejercicio de las funciones consulares.
2. Las disposiciones del párrafo 1 de este artículo no se aplicarán en el caso de un procedimiento civil:
a) que resulte de un contrato que el funcionario consular, o el empleado consular, no haya concertado,
explícita o implícitamente, como agente del Estado que envía, o
b) que sea entablado por un tercero como consecuencia de daños causados por
un accidente de vehículo, buque o avión, ocurrido en el Estado receptor.
Artículo 44. Obligación de comparecer como testigo. 1. Los miembros del consulado podrán ser llamados
a comparecer como testigos en procedimientos judiciales o administrativos. Un empleado consular o un
miembro del personal de servicio no podrá negarse, excepto en el caso al que se refiere el párrafo 3 de
este artículo, a deponer como testigo. Si un funcionario consular se negase a hacerlo, no se le podrá
aplicar ninguna medida coactiva o sanción.
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2. La autoridad que requiera el testimonio deberá evitar que se perturbe al funcionario consular en el
ejercicio de sus funciones. Podrá recibir el testimonio del funcionario consular en su domicilio o en la
oficina consular, o aceptar su declaración por escrito, siempre que sea posible.
3. Los miembros de una oficina consular no estarán obligados a deponer sobre hechos relacionados con el
ejercicio de sus funciones, ni a exhibir la correspondencia y los documentos oficiales referentes a aquellos.
Asimismo, podrán negarse a deponer como expertos respecto de las leyes del Estado que envía.
Los locales consulares también gozan de inmunidad y son inviolables, pero en la medida en que esté
afectado a la actividad consular (el local diplomático afecta todo el conjunto, aunque no esté afectado a
funciones diplomáticas). (30 y 31)
Los archivos y documentos consulares son siempre inviolables dondequiera que se encuentren.
Los ciudadanos del estado acreditante tienen derecho a obtener asistencia de su consulado en el estado
receptor, que debe notificar inmediatamente al estado acreditante para que pueda prestar asistencia.
Fallos:
La revolución había destituido la monarquía que había en Irán, vuelve de Londres el Ayatohlá, se consolida
el gobierno, y en ese interín un en general de estudiantes toma los rehenes.
Estados Unidos lleva a Irán ante la CIJ, Irán arguye que no había sido el estado sino un grupo de
estudiantes revolucionarios. La CIJ determina que irán violó las normas de derecho consuetudinarias de
derecho diplomático por no haber protegido a los diplomáticos del secuestro, y desliza que el nuevo
gobierno sabía y organizó la toma de rehenes, pero pone el acento en haber fallado en el deber de
protección.
-CSJN. Fallo Manauta vs URSS, 1994. Manauta era un empleado de maestranza en la embajada de la
URSS cuando ésta se diluye. No se le pagó la indemnización correspondiente ni las cargas sociales,
aportes y contribuciones. Manauta inicia juicio laboral. En todos los casos contra estados tienen
competencia la CSJN; la defensa del estado es que los estados tienen inmunidad de jurisdicción, por lo que
esa persona no puede demandar al estado en cuya embajada trabajaba. La CSJN analiza precedentes
mundiales y concluye que la inmunidad de jurisdicción no es absoluta cuando no se cumplió la normativa
laboral y previsional respecto de ciertos empleados, y habilita a Manauta a iniciar un juicio contra la
Federación Rusa. Excepción a la inmunidad de jurisdicción ante un caso laboral (se pueden buscar
argumentos en el caso de un juicio civil).
Inmunidad de ejecución (diferente de la de jurisdicción); implica que no se puede ejecutar (trabar embargos
etc) ante una sentencia adversa. Los locales diplomáticos y consulares tienen inmunidad de ejecución.
31
Fallo Blassón c República Eslovaca, 1999, posterior a Manauta. Empleados de limpieza inician un juicio
contra la república por cargas y contribuciones, el abogado argumenta Manauta, se levanta la inmunidad
de jurisdicción, obtiene sentencia favorable, pero no pagan. Pide el abogado que se levante la inmunidad
de ejecución de la república de eslovaquia, la CSJN dice que no, que la inmunidad de ejecución es
absoluta, no se puede trabar embargo sobre el local de la embajada, ni las cuentas bancarias, etc. se
soluciona en general a nivel diplomático en Cancillería; hipotéticamente podría llevarse el caso ante la CIJ
por incumplimiento del país acreditante de los reglamentos del país receptor.
Es una rama vinculada con el derecho público y el privado porque en casos de conflictos hay tres grupos
de involucrados: Estados; organizaciones internacionales; empresas multinacionales.
Luego de la 2da GM, los aliados principalmente tomaron acciones para evitar que eso se vuelva a producir.
Una de sus medidas es la ONU. En particular, cuando se formó la Carta del Atlántico se pactaron la Carta
de las NU y la Confederación de Bretton Woods considerando 3 organismos para paliar la crisis (dentro
de la ONU):
- FMI
- Grupo de banco mundial
- Crear una organización que regule el comercio internacional. En su momento no se pudo lograr
porque faltaron adhesiones y distintos motivos y en 1947 se firma el tratado GATT.
FMI. Su objetivo es crear una organización internacional compuesta por Estados que aportan fondos para
prestar asistencia financiera a quienes poseen una crisis temporal en su balanza de pago; el fin de los
fondos es para paliar la crisis. El FMI colabora con los países miembros para modernizar sus políticas
económicas y fortalecer dichas instituciones, brindándoles asistencia técnica y capacitación personalizadas
y en función de la demanda, centradas en cuestiones fundamentales para la estabilidad y el crecimiento
económicos.
La finalidad primordial del FMI es garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional, es decir el
sistema de pagos internacionales y tipos de cambio que permite a los países y a sus ciudadanos efectuar
transacciones entre sí. Cumple dicha finalidad realizando el seguimiento de la economía mundial y las
economías de los países miembros, concediendo préstamos a los países que enfrentan problemas de
balanza de pagos, y prestando ayuda práctica a los miembros.
Conformación: Aportes que hacen los Estados que forman parte de las NU. Las iniciativas de intercambio
de conocimientos del FMI se basan en la demanda, es decir, son iniciadas por nuestros países miembros.
En un contexto de desafíos económicos globales y del compromiso de la comunidad internacional con los
Objetivos de Desarrollo Sostenible, esta demanda ha aumentado sustancialmente en los últimos años. El
32
FMI brinda apoyo a casi la totalidad de sus miembros, 190 países. Las decisiones se toman por VOTO DE
LA MAYORÍA, es decir, según la participación que cada Estado tenga.
Al ser un esquema pensado desde la cooperación, la tasa de interés es baja porque está promediada con
todas las tasas mundiales. Sin embargo, va a considerar las deudas foldeadas, es decir, que por ejemplo,
Argentina varias veces defondó entonces se le va a prestar, pero a una tasa de interés mayor para
compensar el riesgo de la no devolución.
¿Qué alternativas tiene un país para financiarse? Bonos del Estado; pedirle a otros Estados; recurrir al FMI.
De ser el último caso, va a otorgar recomendaciones para que logre las metas propuestas por el FMI a
través de grupos de trabajo que envía a fin de determinar la situación del Estado.
GRUPO DE BANCO MUNDIAL. Está creado para financiar en cuestiones estructurales, que, a diferencia
del FMI en crisis temporales. Son líneas de crédito para paliar estás situaciones que se estructuran en un
Estado. El Grupo Banco Mundial trabaja en todas las áreas principales del desarrollo. Ofrece una amplia
variedad de productos financieros y de asistencia técnica, y ayuda a los países a intercambiar y aplicar
conocimientos y soluciones innovadores para abordar desafíos de desarrollo interconectados.
Ej. en México se solicitó para paliar el tránsito. Por lo cual se le otorgó un crédito y asistencia técnica para
poder lograr la construcción. Los Estados deben cumplir y además están conformados con grupos de
trabajos especializados.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) es la única organización internacional que se ocupa de las
normas que rigen el comercio entre los países. Los pilares sobre los que descansa son los Acuerdos de la
OMC, que han sido negociados y firmados por la mayoría de los países que participan en el comercio
33
mundial y ratificados en sus respectivos parlamentos. El objetivo fundamental de la OMC, establecido en
el acuerdo fundacional de la Organización, es utilizar el comercio como medio para mejorar el nivel de vida
de la población, crear empleos mejores y promover el desarrollo sostenible.
Creada en 1994 también en el marco de la ONU. Su objetivo es tender a la liberalidad del comercio, al
arancel cero. Sin embargo, el sistema mundial del comercio parte del principio de discriminación, es decir,
que no pueden poner un arancel distintos a los productos de cada país. Aunque hay excepciones como por
ejemplo el Mercosur, donde los Estados parte tienen un arancel distinto entre ellos.
- Principio de nación más favorecida: si como Estado le otorga una mejora arancelaria a un Estado se
lo debe expandir a los demás.
- Principio de trato nacional: una vez que el producto importado ingresa al Estado debe darle el
mismo tratamiento que a los productos nacionales (ej. iva). Todos los productos o servicios deben
ser tratados de igual manera por el principio de no discriminación.
Sujetos. Clásicos como el Estado y las organizaciones internacionales; y actores no estatales (Jóvenes por
el clima /Greenpeace; Greta Thunberg)
Fuentes generales: • Fuentes primarias -Sin orden de prelación o jerarquía-: Principios generales de
derecho; Costumbre internacional; Convenciones internacionales.
• Fuentes secundarias:Jurisprudencia -La sentencia sólo es obligatoria para las partes en litigio y con
relación al asunto en cuestión-; Doctrina.
Características:1. dispersión normativa. Hay gran variedad de normas que genera la dependencia de la
norma que utilizará el juez al resolver y que puede resultar contradictoria.
[Link] de instrumentos jurídicos- ilusión de una gran protección, seguridad y actividad jurídica
ambiental.
[Link] se aborda se lo hace desde la perspectiva del derecho privado que evalúa daños y los cuantifica.
[Link] existencia de más de 150 instrumentos internacionales para la protección del ambiente.
34
Intergubernamentalidad. La totalidad de los instrumentos internacionales para la protección del ambiente
son de característica intergubernamental, no supranacionales, no estableciendo delegación de
competencias en órganos jerárquicos superiores.
Multi e interdisciplinario. Necesita del aporte de todas las demás disciplinas científicas pues todos los
sectores que la integran interaccionan creando interdependencia entre sí.
Preventivo. Los objetivos del DAI son fundamentalmente preventivos. La coacción a posteriori resulta
particularmente ineficaz porque la represión podrá obtener una trascendencia moral pero difícilmente
compensará daños, en muchos casos ya irreparables.
Historia: en 1972 Estocolmo. Primera Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente Humano, la
Declaración de Estocolmo fue el primer documento internacional en reconocer el derecho a un ambiente
sano mediante 26 principios.
Principio 21 de Soberanía y Responsabilidad de los Estados de garantizar que las actividades bajo su
jurisdicción no causen daños al ambiente de otros Estados.
Principio 22 de Cooperación crucial en el desarrollo al reconocer que los países debían unir esfuerzos para
hacer frente a los desafíos globales de nuestro entorno común.
Se crea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y se decidió que la sede
esté en Kenia para favorecer una mayor participación a los países en vías de desarrollo en la problemática
del entorno.
1973: en EEUU existían unas 20.000 asociaciones protectoras de la naturaleza y en Francia los
movimientos ecologistas participaban de las elecciones presidenciales de 1974.
1983: la ONU creó la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida como la
Comisión Brundtland. Su labor, centrada en la difícil relación entre ambiente y desarrollo.
1988: se crea el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático como entidad científica
creada por la Organización Meteorológica Mundial y el PNUMA.
1992: cumbre de la tierra rio. Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo:
Principio 1. Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo
sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.
Principio de Precaución, la forma más avanzada de prevención e importante en la conformación del DIA
moderno;
35
Principio 4. A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir
parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada.
Tratados económicos comenzaron a incluir la protección ambiental. Acuerdo de Marrakech -OMC- de 1994
fue el primer tratado económico en reconocer las metas de desarrollo sostenible y protección del
ambiente. Preámbulo: “[...] Permitiendo al mismo tiempo la utilización óptima de los recursos mundiales de
conformidad con el objetivo de un desarrollo sostenible y procurando proteger y preservar el medio
ambiente e incrementar los medios para hacerlo, de manera compatible con sus respectivas necesidades e
intereses según los diferentes niveles de desarrollo económico”.
1995 - La Convención sobre el Cambio Climático reúne desde 1995 a sus firmantes en la llamada
Conferencia de las Partes (COP). En ese marco, en 1997, se presentó el Protocolo de Kioto. Actualmente
vamos por la COP26 en Glasgow.
1997 - Protocolo de Kioto cuyo objetivo era en mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. Fue
el primer acuerdo internacional en establecer obligaciones jurídicamente vinculantes para los países
desarrollados.
2000 - Declaración del Milenio fortaleció la importancia del desarrollo sostenible al reconocer la
necesidad de un crecimiento económico sostenible con un enfoque en los pobres y en el respeto a los
derechos humanos.
2002 - Cumbre Mundial de la ONU sobre el Desarrollo Sostenible, en Johannesburgo, “Río +10” Se
adoptó la Declaración sobre el Desarrollo Sostenible, centrada en el desarrollo y la erradicación de la
pobreza con un enfoque jurídico-económico sobre las “asociaciones público-privadas”.
2012 - Tercera Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible, conocida como Río + 20. 192 Estados,
empresas, ONG y otras organizaciones. El resultado fue un documento no vinculante llamado El Futuro
que Queremos.
Cada 5 años, todos los países deben comunicar y mantener sus objetivos nacionales de reducción de
emisiones
Principio generales del DI: Principio de especialidad. Norma particular deroga norma general.
Pacta sunt servanda rebus sic stantibus. Los pactos son hechos para ser cumplidos en las condiciones de
su vigencia.
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Obligación de reparar el daño causado.
Principio general DAI. 1. Principio de Soberanía. Estados tienen el derecho de aprovechar sus recursos
según sus propias políticas ambientales y de Desarrollo.
[Link] de cooperación. No supone la ayuda económica sino la ambiental sostenible, que consiste en la
colaboración para prevenir la degradación ambiental y para evitar contaminación de las aguas, el suelo y
la atmósfera, como así también la cooperación para promover un sistema económico internacional
favorable y abierto que permita llegar al desarrollo sostenible y al crecimiento económico preservador
(Principios 7, 9, 12 y 27. Declaración de Río).
El grado de cooperación varía según el tipo de aprovechamiento a realizar sobre un recurso natural
compartido y su virtualidad para causar perjuicios transfronterizos, lo que puede ser observado en la
práctica interestatal.
[Link] de prevención. El tipo e intensidad de medidas de prevención que debe adoptar un sujeto
internacional depende del riesgo de la actividad que pretende desarrollar.
[Link] debida. Está basado en los principios generales del derecho de buena fe, no abuso del
derecho y responsabilidad, entre otros. Está asentado en la idea de “diligencia debida que está constituida
por el conjunto de “estándares mínimos” de comportamiento exigibles internacionalmente.
[Link] de precaución. Se enfrenta con el riesgo incierto, a diferencia del principio de prevención que
hace frente al riesgo cierto. El Principio precautorio significa que no pueden ampararse en la falta de
certeza científica absoluta para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para
impedir la degradación del ambiente.
El desconocimiento científico no debe ser utilizado como razón para trasladar a las generaciones futuras
las decisiones que se deben tomar ahora en precaución de eventuales e inexorables daños al ambiente
¿Invierte la carga de la prueba? Quien quiere llevar adelante determinada actividad debe probar que la
misma no es peligrosa para el medio ambiente.
[Link] de desarrollo sustentable. Desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. Este principio se puede
desagregar en:
En vista de que han contribuido en distinta medida a la degradación del medio ambiente mundial, los
Estados tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países desarrollados reconocen la
responsabilidad que les cabe en la búsqueda internacional del desarrollo sostenible, en vista de las
presiones que sus sociedades ejercen en el medio ambiente mundial y de las tecnologías y los recursos
financieros de que disponen Mecanismos para compensar la brecha la Transferencia de tecnología,
prácticas y procesos que controlen, reduzcan o prevengan las emisiones antropógenas de gases de efecto
invernadero en distintos sectores y la asistencia financiera a través del Fondo para el Medio Ambiente
Mundial, entre otros fondos.
Responsabilidad. En un caso en que estén vulnerados los DH el responsable siempre es el Estado, sea por
acción u omisión.
3 ramas que protegen los DH: derecho humanitario; derecho de los refugiados; derecho internacional de
los derechos humanos. 1 que sanciona: derecho penal internacional.
Si el Estado no resuelve, una vez agotada la vía interna, hay dos opciones:
2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus
riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la
cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco,
así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de
sus propios medios de subsistencia.
3. Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad
de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el
ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de
conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas
2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus
riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la
cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco,
así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de
sus propios medios de subsistencia.
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3. Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad
de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el
ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de
conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.
Artículo 2. 1. Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete a
adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación
internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los
recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios
apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena
efectividad de los derechos aquí reconocidos.
Todos ellos se encuentran hoy regulados en el art 75 inc 22 de la CN con jerarquía constitucional, a
excepción de la Convención sobre los derechos de los trabajadores migrantes.
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Todas gozan de un grupo de expertos que realizan observaciones generales, analizando el cuerpo
normativo.
Protege a las personas y los bienes afectados, o que pueden resultar afectados, por un conflicto
armado, y limita el derecho de las partes en conflicto a elegir los métodos y medios de hacer la
guerra.
Tiene por objeto proteger la dignidad humana y limitar el sufrimiento en tiempo de guerra.
El Comité Internacional de la Cruz Roja es el guardián del DIH y basa su labor en los cuatro
Convenios de Ginebra de 1949 y sus dos Protocolos adicionales de 1977.
Estos instrumentos confieren al CICR el derecho a realizar ciertas actividades, como socorrer a los
heridos, enfermos y náufragos de las fuerzas armadas, visitar a los prisioneros de guerra, restablecer
el contacto entre familiares separados por un conflicto, prestar asistencia a la población civil y
procurar que las personas protegidas por el derecho humanitario reciban un trato digno.
Primer Convenio de Ginebra. Protege a los soldados heridos y enfermos durante la guerra en tierra.
Proporciona protección para el personal médico y religioso, las unidades médicas y los transportes
médicos.
Otorga reconocimiento formal a los emblemas protectores de la cruz roja y la media luna roja.
Segundo Convenio de Ginebra. Protege a los soldados heridos, enfermos y náufragos durante la guerra
en el mar.
Proporciona protección para el personal religioso, médico y hospitalario que trabaja en un contexto naval,
así como para los barcos, hospitales, embarcaciones de rescate costeras, aviones medios y otros
transportes médicos en el mar.
Tercer Convenio de Ginebra. Define el estado de los prisioneros de guerra. Desarrolla las condiciones de
su detención incluso con respecto a los lugares de detención, el trabajo, los recursos financieros, el
socorro, los procedimientos judiciales, la liberación y la repartición.
Un CANI existe cuando existe una violencia armada prolongada entre las fuerzas gubernamentales y los
grupos armados organizados, o entre dichos grupos.
Dos criterios acumulativos (que deben ser evaluados de manera objetiva caso por caso):
Artículo 3 común a los Convenios de Ginebra: “en caso de conflicto armado que no sea de índole
internacional y que surja en el territorio de una de las altas Partes Contratantes cada una de las Partes en
conflicto tendrá la obligación de aplicar, como mínimo, las siguientes disposiciones:
1) Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas
armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida,
detención o por cualquier otra causa, serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin
distinción alguna de índole desfavorable basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el
nacimiento o la fortuna o cualquier otro criterio análogo.
A este respecto, se prohíben, en cualquier tiempo y lugar, por lo que atañe a las personas arriba
mencionada
A)Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio homicidio en todas sus
formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios;
b) la toma de rehenes;
c) los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
d)Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legítimamente constituido, con
garantías judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados.
Un organismo humanitario imparcial, tal como el Comité internacional de la Cruz roja, podrá ofrecer sus
servicios a las Partes en conflicto.
Además, las Partes en conflicto harán lo posible por poner en vigor, mediante acuerdos especiales, la
totalidad o parte de las otras disposiciones del presente Convenio.
La aplicación de las anteriores disposiciones no surtirá efectos sobre el estatuto jurídico de las Partes en
conflicto”
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Si procede, Protocolo Adicional I.
DIH consuetudinario.
Existe un Conflicto Armado Internacional cada vez que se recurre a la fuerza armada entre dos o más
Estados.
NO se necesita ninguna declaración formal de guerra por parte de las partes, ni un reconocimiento de la
situación de conflicto armado por parte de las partes.
No importa la duración del conflicto o la cantidad de heridos y/o muertos, el DIH se aplica tan pronto como
se dispara el "primer tiro" o se captura al primer prisionero de guerra.
Entre las normas aplicables a los CAl encontramos: los Convenios de Ginebra; si procede, Protocolo
adicional I; DIH consuetudinario.
¿Cuándo termina el conflicto armado? A medida que evoluciona la situación, el conflicto armado puede
llegar a su fin. El fin de un conflicto armado se evalúa de manera diferente para el CAl y el CANI.
CAI: finaliza con el “cierre general de operaciones militares”. Sin embargo, el DIH seguirá aplicándose para
las personas específicamente afectadas hasta la liberación, repatriación o reasentamiento. No debemos
desclasificar el CAl hasta tener la certeza de que ha terminado de manera general, definitiva y efectiva, y
que las hostilidades han terminado con cierto grado de estabilidad y permanencia.
CANI: Finaliza cuando se logra un arreglo pacífico. Esto se interpreta en el sentido de que:
• al menos una de las Partes contrarias ha desaparecido o ya no cumple con el nivel de organización
requerido;
Principios DIH.
Humanidad. Se debe respetar y tratar con humanidad a todas las personas, tanto a aquellas que no
participen en las hostilidades como a los combatientes.
Cláusula de Martens: las personas civiles y los combatientes quedan bajo la protección y el imperio de los
principios del derecho de gentes derivados de los usos establecidos de los principios de humanidad y de
los dictados por la conciencia pública.
Distinción. Las partes en conflicto deben distinguir en todo momento entre la población civil y los
combatientes.
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Los ataques deben ser dirigidos únicamente contra quienes participan en las hostilidades y los objetivos
militares, no contra la población civil. Se hará también distinción entre los bienes civiles y los objetivos
militares. La población civil y los bienes civiles no podrán atacarse.
Limitación de la acción hostil. Las partes en conflicto no cuentan ni deben emplear medios y métodos
ilimitados para combatir contra la aparte adversa. De manera que existan medios (armas) lícitos e ilícitos y
formas de emplearlos (medios) permitidos o contrarios a DIH.
Precaución. Las partes en conflicto deben tener el cuidado constante de preservar a la población civil y los
bienes de carácter civil durante las operaciones militares.
Esto puede incluir que los combatientes tomen medidas para evitar daños a la población civil (verificar que
un objetivo sea en efecto un objetivo militar o prevenir eficazmente a la población civil antes de un
ataque).
Necesidad militar. EI DIH establece un delicado equilibrio entre las necesidades de la guerra y el principio
de humanidad. La necesidad militar permite recurrir a los métodos y medios indispensables para vencer al
enemigo que no estén prohibidos por el DIH. Esto supone hacer lo necesario para vencer al enemigo, con
al menor violencia, menor pérdida de vidas y recursos materiales.
Proporcionalidad. Se prohíben los medios y métodos que causen incidentalmente a las personas civiles y/o
bienes civiles daños excesivos con respecto a la ventaja militar concreta y directa prevista.
Prohibición de causar daños superfluos o sufrimientos innecesarios. Su finalidad es prohibir las armas
pensadas para ocasionar efectos innecesarios en relación con el fin de dejar alos enemigos fuera de
combate. Debe haber un equilibrio entre el daño causado, el sufrimiento infligido al enemigo y la eficacia
militar. Por ejemplo: balas expansivas (Dum-dum), gas mostaza.
La competencia de la Corte se limitará a los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad
internacional en su conjunto. La Corte tendrá competencia, de conformidad con el presente Estatuto,
respecto de los siguientes crímenes:
a) El crimen de genocidio;
d) El crimen de agresión.
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Artículo 6. Genocidio. A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los
actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un
grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción
física, total o parcial;
Artículo 7. Crímenes de lesa humanidad. 1. A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por“crimen
de lesa humanidad”cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque
generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque:
a) Asesinato;
b) Exterminio;
c) Esclavitud;
f) Tortura;
g) Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada o cualquier
otra forma de violencia sexual de gravedad comparable;
h) Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales,
nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género definido en el párrafo 3, u otros motivos
universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con
cualquier acto mencionado en el presente párrafo o con cualquier crimen de la competencia de la Corte;
j) El crimen de apartheid;
k) Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten
gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.
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3. A los efectos del presente Estatuto se entenderá que el término“género”se refiere a los dos sexos,
masculino y femenino, en el contexto de la sociedad. El término“género”no tendrá más acepción que la
que antecede.
Artículo 8. Crímenes de guerra. [Link] Corte tendrá competencia respecto de los crímenes de guerra en
particular cuando se cometan como parte de un plan o política o como parte de la comisión en gran
escala de tales crímenes.
a) Infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949, a saber, cualquiera de los
siguientes actos contra personas o bienes protegidos por las disposiciones del Convenio de Ginebra
pertinente:
i) El homicidio intencional;
iii) El hecho de causar deliberadamente grandes sufrimientos o de atentar gravemente contra la integridad
física o la salud;
iv) La destrucción y la apropiación de bienes, no justificadas por necesidades militares, y efectuadas a gran
escala, ilícita y arbitrariamente;
v) El hecho de forzar a un prisionero de guerra o a otra persona protegida a servir en las fuerzas de una
Potencia enemiga;
vi) El hecho de privar deliberadamente a un prisionero de guerra o a otra persona protegida de su derecho
a ser juzgado legítima e imparcialmente;
b) Otras violaciones graves de las leyes y usos aplicables en los conflictos armados internacionales dentro
del marco establecido de derecho internacional, a saber, cualquiera de los actos siguientes:
i) Dirigir intencionalmente ataques contra la población civil en cuanto tal o contra personas civiles que no
participen directamente en las hostilidades;
ii) Dirigir intencionalmente ataques contra bienes civiles, es decir, bienes que no son objetivos militares;
iii) Dirigir intencionalmente ataques contra personal, instalaciones, material, unidades o vehículos
participantes en una misión de mantenimiento de la paz o de asistencia humanitaria de conformidad con la
Carta de las Naciones Unidas, siempre que tengan derecho a la protección otorgada a civiles o bienes
civiles con arreglo al derecho internacional de los conflictos armados;
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iv) Lanzar un ataque intencionalmente, a sabiendas de que causará pérdidas incidentales de vidas,
lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil o daños extensos, duraderos y graves al medio
ambiente natural que serían manifiestamente excesivos en relación con la ventaja militar concreta y
directa de conjunto que se prevea;
v) Atacar o bombardear, por cualquier medio, ciudades, aldeas, viviendas o edificios que no estén
defendidos y que no sean objetivos militares;
vi) Causar la muerte o lesiones a un combatiente que haya depuesto las armas o que, al no tener medios
para defenderse, se haya rendido a discreción;
vii) Utilizar de modo indebido la bandera blanca, la bandera nacional o las insignias militares o el uniforme
del enemigo o de las Naciones Unidas, así como los emblemas distintivos de los Convenios de Ginebra, y
causar así la muerte o lesiones graves;
viii) El traslado, directa o indirectamente, por la Potencia ocupante de parte de su población civil al
territorio que ocupa o la deportación o el traslado de la totalidad o parte de la población del territorio
ocupado, dentro o fuera de ese territorio;
ix) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios dedicados a la religión, la educación, las artes, las
ciencias o la beneficencia, los monumentos históricos, los hospitales y los lugares en que se agrupa a
enfermos y heridos, siempre que no sean objetivos militares;
x) Someter a personas que estén en poder de una parte adversa a mutilaciones físicas o a experimentos
médicos o científicos de cualquier tipo que no estén justificados en razón de un tratamiento médico, dental
u hospitalario, ni se lleven a cabo en su interés, y que causen la muerte o pongan gravemente en peligro
su salud;
xiii) Destruir o apoderarse de bienes del enemigo, a menos que las necesidades de la guerra lo hagan
imperativo;
xiv) Declarar abolidos, suspendidos o inadmisibles ante un tribunal los derechos y acciones de los
nacionales de la parte enemiga;
xv) Obligar a los nacionales de la parte enemiga a participar en operaciones bélicas dirigidas contra su
propio país, aunque hubieran estado al servicio del beligerante antes del inicio de la guerra;
xvi) Saquear una ciudad o una plaza, incluso cuando es tomada por asalto;
xviii) Emplear gases asfixiantes, tóxicos o similares o cualquier líquido, material o dispositivo análogos;
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xix) Emplear balas que se ensanchan o aplastan fácilmente en el cuerpo humano, como balas de camisa
dura que no recubra totalmente la parte interior o que tenga incisiones;
xx) Emplear armas, proyectiles, materiales y métodos de guerra que, por su propia naturaleza, causen
daños superfluos o sufrimientos innecesarios o surtan efectos indiscriminados en violación del derecho
internacional de los conflictos armados, a condición de que esas armas o esos proyectiles, materiales o
métodos de guerra, sean objeto de una prohibición completa y estén incluidos en un anexo del presente
Estatuto en virtud de una enmienda aprobada de conformidad con las disposiciones que, sobre el
particular, figuran en los artículos 121 y 123;
xxi) Cometer atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
xxii) Cometer actos de violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, definido en el
apartado f) del párrafo 2 del artículo 7, esterilización forzada y cualquier otra forma de violencia sexual
que tambien constituya una infracción grave de los Convenios de Ginebra;
xxiii) Utilizar la presencia de una persona civil u otra persona protegida para poner ciertos puntos, zonas o
fuerzas militares a cubierto de operaciones militares;
xxiv) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios, material, unidades y medios de transporte
sanitarios, y contra personal que utilice los emblemas distintivos de los Convenios de Ginebra de
conformidad con el derecho internacional;
xxv) Hacer padecer intencionalmente hambre a la población civil como método de hacer la guerra,
privándola de los objetos indispensables para su supervivencia, incluido el hecho de obstaculizar
intencionalmente los suministros de socorro de conformidad con los Convenios de Ginebra;
xxvi) Reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las fuerzas armadas nacionales o utilizarlos para
participar activamente en las hostilidades;
c) En caso de conflicto armado que no sea de índole internacional, las violaciones graves del artículo 3
común a los cuatro Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949, a saber, cualquiera de los siguientes
actos cometidos contra personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los
miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate
por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa:
i) Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas,
las mutilaciones, los tratos crueles y la tortura;
ii) Los ultrajes contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
iv) Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal regularmente constituido, con
todas las garantías judiciales generalmente reconocidas como indispensables.
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d) El párrafo 2 c) del presente artículo se aplica a los conflictos armados que no son de índole
internacional, y por consiguiente, no se aplica a las situaciones de tensiones internas y de disturbios
interiores, tales como los motines, los actos esporádicos y aislados de violencia u otros actos análogos.
e) Otras violaciones graves de las leyes y los usos aplicables en los conflictos armados que no sean de
índole internacional, dentro del marco establecido de derecho internacional, a saber, cualquiera de los
actos siguientes:
i) Dirigir intencionalmente ataques contra la población civil como tal o contra civiles que no participen
directamente en las hostilidades;
ii) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios, material, unidades y medios de transporte sanitarios y
contra el personal que utilicen los emblemas distintivos de los Convenios de Ginebra de conformidad con
el derecho internacional;
iii) Dirigir intencionalmente ataques contra personal, instalaciones, material, unidades o vehículos
participantes en una misión de mantenimiento de la paz o de asistencia humanitaria de conformidad con la
Carta de las Naciones Unidas, siempre que tengan derecho a la protección otorgada a civiles o bienes
civiles con arreglo al derecho internacional de los conflictos armados;
iv) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios dedicados a la religión, la educación, las artes, las
ciencias o la beneficencia, los monumentos históricos, los hospitales y otros lugares en que se agrupa a
enfermos y heridos, a condición de que no sean objetivos militares;
vi) Cometer actos de violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, definido en el
apartado f) del párrafo 2 del artículo 7, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual
que constituya también una violación grave del artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra;
vii) Reclutar o alistar niños menores de 15 años en las fuerzas armadas o grupos o utilizarlos para
participar activamente en hostilidades;
viii) Ordenar el desplazamiento de la población civil por razones relacionadas con el conflicto, a menos que
así lo exija la seguridad de los civiles de que se trate o por razones militares imperativas;
xi) Someter a las personas que estén en poder de otra parte en el conflicto a mutilaciones físicas o a
experimentos médicos o científicos de cualquier tipo que no estén justificados en razón del tratamiento
médico, dental u hospitalario de la persona de que se trate ni se lleven a cabo en su interés, y que
provoquen la muerte o pongan gravemente en peligro su salud;
xii) Destruir o apoderarse de bienes de un adversario, a menos que las necesidades del conflicto lo hagan
imperativo;
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xiii) Emplear veneno o armas envenenadas;
xiv) Emplear gases asfixiantes, tóxicos o similares o cualquier líquido, material o dispositivo análogos;
xv) Emplear balas que se ensanchan o aplastan fácilmente en el cuerpo humano, como balas de camisa
dura que no recubra totalmente la parte interior o que tenga incisiones.
f) El párrafo 2 e) del presente artículo se aplica a los conflictos armados que no son de índole internacional
y, por consiguiente, no se aplica a las situaciones de tensiones internas y de disturbios interiores, tales
como los motines, los actos esporádicos y aislados de violencia u otros actos análogos. Se aplica a los
conflictos armados que tienen lugar en el territorio de un Estado cuando existe un conflicto armado
prolongado entre las autoridades gubernamentales y grupos armados organizados o entre tales grupos.
Artículo 8 bis. Crimen de agresión. 1. A los efectos del presente Estatuto, una persona comete un “crimen
de agresión” cuando, estando en condiciones de controlar o dirigir efectivamente la acción política o
militar de un Estado, dicha persona planifica, prepara, inicia o realiza un acto de agresión que por sus
características, gravedad y escala constituya una violación manifiesta de la Carta de las Naciones
Unidas.
2. A los efectos del párrafo 1, por“acto de agresión”se entenderá el uso de la fuerza armada por un Estado
contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado, o en cualquier otra
forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas. De conformidad con la resolución 3314 (XXIX) de
la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 14 de diciembre de 1974, cualquiera de los actos
siguientes, independientemente de que haya o no declaración de guerra, se caracterizará como acto de
agresión:
a) La invasión o el ataque por las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro Estado, o toda
ocupación militar, aún temporal, que resulte de dicha invasión o ataque, o toda anexión, mediante el uso
de la fuerza, del territorio de otro Estado o de parte de él;
b) El bombardeo, por las fuerzas armadas de un Estado, del territorio de otro Estado, o el empleo de
cualesquiera armas por un Estado contra el territorio de otro Estado;
c) El bloqueo de los puertos o de las costas de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado;
d) El ataque por las fuerzas armadas de un Estado contra las fuerzas armadas terrestres, navales o aéreas
de otro Estado, o contra su flota mercante o aérea;
e) La utilización de fuerzas armadas de un Estado, que se encuentran en el territorio de otro Estado con el
acuerdo del Estado receptor, en violación de las condiciones establecidas en el acuerdo o toda
prolongación de su presencia en dicho territorio después de terminado el acuerdo;
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f) La acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de otro Estado, sea
utilizado por ese otro Estado para perpetrar un acto de agresión contra un tercer Estado;
g) El envío por un Estado, o en su nombre, de bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios que
lleven a cabo actos de fuerza armada contra otro Estado de tal gravedad que sean equiparables a los
actos antes enumerados, o su sustancial participación en dichos actos.