Módulo 2
Módulo 2
Intervención educativa
MÓDULO 2
Nuevos contextos
en los procesos educativos
3 De la atención a la diversidad
a la educación inclusiva
4 Algunas implicaciones
para la práctica educativa
CURSOS HOMOLOGADOS
ONLINE
DE FORMACIÓN
PERMANENTE
1
¿Hacia dónde dirigir la escuela
de una sociedad multicultural?
Nuestra sociedad se caracteriza por continuos y emergentes cambios. Actualmente existen nuevas realidades deri-
vadas del avance globalizado hacia una sociedad de la información, donde lo lejano está presente al instante y pre-
domina la cultura de lo visual, lo rápido, lo superficial y lo permeable frente a otros modos de vida más estancos y
tradicionales.
Entretejiendo tales circunstancias sociales, el movimiento transnacional creciente de personas que buscan un lugar
mejor donde vivir está configurando nuevas demografías en ciudades, pueblos, barrios, escuelas, etc.: lugares en los
cuales hemos de compartir vida con personas cada vez más diversas.
Todo ello no resulta fácil, pues influye en el proceso de integración un amplio y complejo sistema de redes o ámbitos:
el laboral, el educativo, el legal, el sanitario o el inmobiliario (vivienda), entre otros. Estos ámbitos sociales se hallan
condicionados por una actitud general de la población de acogida hacía la inmigración y la percepción generalizada
del fenómeno como un grave problema.
No se educa para la escuela, sino para la vida y, sin embargo, en las escuelas se siguen enseñando
conocimientos inertes.
Educar ya no se identifica con amueblar la cabeza, con la sola adquisición de aprendizajes instruc-
tivos. Es necesario además, formar ciudadanos, y entonces son imprescindibles otros aprendizajes,
como la responsabilidad hacia el otro y el reconocimiento de su dignidad y radical alteridad.
Cuando menos, caemos en la cuenta de que algo no funciona en la escuela: es necesario realizar cambios.
Además, atendiendo a los rápidos avances sociales (nos encontramos en una auténtica era de la información y las co-
municaciones), así como a la presencia de ciudadanos con diferentes modos de ver y entender la vida, detectaremos
que no se trata de una simple adaptación: es necesaria una renovación profunda de la escuela que hoy día tenemos.
La educación ha de readaptarse a los cambios, tal y como indica Fermoso (1994): “los cambios culturales y los cambios
educacionales han de ser paralelos, so pena de producirse un desfase entre la vida real y la vida escolar”, así como a
las exigencias y necesidades de una sociedad caracterizada por nuevas realidades y nuevos valores, lo cual requiere
una nueva perspectiva educativa (Colás, 2004) donde la base son:
Unos mínimos comunes de convivencia, una pedagogía sólida basada en principios y valores firmes,
pero al mismo tiempo, flexibles y tolerantes.
Una escuela humanizadora, que haga a las personas más valiosas en su dimensión individual y social.
Marchesi (2006) nos describe la situación educativa actual, al borde de un precipicio, que adolece de riesgos que con-
dicionan el futuro de educación en España.
Estos riesgos pueden resumirse del siguiente modo:
La desigualdad presente en la sociedad y en el sistema educativo (culturas, niveles económicos…).
La superficialidad del aprendizaje actual, donde lo que importa es la imagen y la rapidez más que el aprendizaje
elaborado y reconstruido, y la estanqueidad o parcelación del conocimiento.
El desánimo o pesimismo docente.
El aislamiento del alumno, la pérdida de identidad, la complejidad de articular valores en la sociedad actual, don-
de la escuela debe regenerar su misión como espacio de encuentro, de intercambio de valores, etc.: en suma,
del conocimiento.
La pérdida del sentido de la educación: por qué uno educa, y para qué se educa.
Las acciones a realizar propuestas por Marchesi en aras de reencontrar el sentido a la educación son:
Recuperar la ilusión colectiva de la sociedad por su sistema educativo.
Prevenir el fracaso escolar actuando a nivel triádico entre familia, alumno y escuela.
Repensar los objetivos y los métodos educativos.
Redefinir las competencias docentes (ayuda al aprendizaje autónomo, gestión del aula, desarrollo socio-
emocional del alumno, trabajar con padres, educación en valores del alumnado, gestión de su propia formación,
equilibrio emocional…).
Una educación que sea para todos y que sea de calidad (haya o no inmigrantes).
(Beño Galiana, 2000)
Aprender a vivir juntos conociendo mejor a los demás, su historia, sus tradiciones, su espiritualidad
y, a partir de ahí, crear un espíritu nuevo que impulse la realización de proyectos comunes o la solu-
ción inteligente y pacífica de los inevitables conflictos, gracias justamente a esta comprensión de que
las relaciones de interdependencia son cada vez mayores y a un análisis compartido de los riesgos y
restos del futuro. Una utopía, pensarán, pero una utopía necesaria, una utopía esencial para salir del
peligroso ciclo alimentado por el cinismo o la resignación (Delors, 1996).
Aprender a ser
Una educación inclusiva solo es viable si se tejen amplias y sólidas redes de colaboración e interde-
pendencia a todos los niveles y entre todos los actores implicados. Se trata de revisar actitudes, va-
lores, ideas y prácticas para convertir el centro escolar en una auténtica comunidad de aprendizaje,
abierta a la participación del profesorado, alumnado, familias y demás agentes educativos (Echeita y
otros, 2004).
El centro educativo tiene ante sí un reto donde más que preocuparse por los contenidos del currículum debe hacerlo
por lo que piensa de los otros, sobre cómo relacionarse con ellos, las habilidades y las actitudes que pone en juego.
Una educación que se fundamente en la “ética de la alteridad y tenga como objetivo el reconocimiento y la acogida
del otro”.
Una adecuada interrelación entre centro educativo y sociedad asegurará la eficacia y el desarrollo de la revita-
lización del centro, es decir, la consideración, como sostienen diversos autores, de las relaciones entre el centro
con el entorno como fuente educativa renovada.
Se trata, como vemos, en la línea de las propuestas de Mayordomo (1996), de promocionar una autonomía en la
elaboración de proyectos de centro que permita una contextualización educativa, ajustar el pluralismo social y las
condiciones escolares y fomentar una prácticas educativas participativas y colaborativas.
Vázquez Gómez (1996) entiende que, en la actualidad, el compromiso social y educativo exige avanzar en tres líneas:
Mejora del clima escolar y mayor implicación de los padres en la educación escolar y la capacidad de atender a
la diversidad de los alumnos.
Mejor definición del proyecto educativo de los centros. “Los proyectos educativos deben estar abiertos al desa-
rrollo al cambio mediante el diálogo con la comunidad educativa”.
Colaboración entre los distintos agentes profesionales del sistema educativo. “Construir la imagen social de un
sistema y de unas instituciones, todas, una a una, en las que todos los agentes sociales trabajan de consuno para
definir el proyecto educativo común y adecuarlo a las necesidades de los clientes”.
Para muchos autores -como Mayordomo (1996)- no es afortunada la utilización de término clientes en el sentido usado
por Vázquez Gómez en el párrafo anterior. La familia no debe considerarse simplemente como un cliente que ejerce
su derecho a elegir centro (consumidores de un producto ya elaborado): se trata de una auténtica coprotagonista y
corresponsable de la educación escolar de los alumnos. Se trata de que los padres puedan ampliar su espacio y su
nivel de protagonismo, de participación y responsabilidad en la construcción de las opciones y prácticas educativas.
La consideración de una escuela para todos, como reto y compromiso socioeducativo, que exige re-
construir los procesos de intervención desde parámetros diferentes a los actuales. Promover e impul-
sar respuestas educativas que tengan en cuenta la realidad intercultural exige combinar las acciones
del sistema educativo y social con las iniciativas de los propios centros educativos (…), incidir en su
funcionamiento relacional, en las actitudes del profesorado y en la complicidad con el entorno y las
familias (Gairín, 2004).
Escuela y multiculturalidad.
El Convenio Europeo relativo al estatuto jurídico del trabajador migrante (n.º 93) es la referencia legal más importante
del Consejo de Europa sobre educación de hijos de inmigrantes, la cual se aprobó en 1977 y entró en vigor en mayo
de 1983.
Entre 1983 y 1989, el Consejo de Europa aprobó una resolución y tres recomendaciones sobre el mis-
mo tema, aunque su aplicación no es vinculante para los Estados miembros.
Son las siguientes:
• Recomendación Nº R (84) sobre segunda generación de inmigrantes.
• Recomendación Nº R (84) sobre formación del profesorado en educación intercultural.
• Recomendación Nº R (10) sobre la educación de los hijos de inmigrantes.
Tomando como referencia este marco legal, el Consejo de Europa recomienda que la integración de los hijos de inmi-
grantes en los sistemas educativos nacionales se lleve a cabo fundamentalmente a partir de las siguientes actuaciones:
Adaptación del sistema a las necesidades educativas especiales que presenta este tipo de alumnado.
Inclusión de clases de lengua y cultura del país de origen en los currículos.
Fomento de la educación intercultural en toda la comunidad educativa.
El compromiso europeo para el desarrollo de políticas de integración, desde un punto de vista educativo, de
los inmigrantes residentes legales, implica a su vez un compromiso que asegure a los hijos de inmigrantes los
mismos derechos que al resto de los ciudadanos de la Unión Europea.
Para ello, la normativa europea establece, desde noviembre de 2003, que los menores hijos de nacionales de ter-
ceros países con el estatus de residentes de larga duración deben recibir el mismo trato que los nacionales en
cuanto a educación se refiere.
Están vinculados a los temas que estamos tratando las siguientes directivas de la Unión Europea:
• Directiva 2003/109/EC (artículos 4 y 5).
• Directiva 2003/9/EC (artículo 11).
Sin embargo, algunos Estados miembros, al requerir como condición para acceder al sistema educativo el dominio
adecuado de la lengua, pueden restringir este principio, mientras que otros, al permitir el acceso a la educación a todo
niño o niña en edad de escolaridad obligatoria independientemente de su estatus legal, lo amplían.
Ante la creciente incorporación del alumnado inmigrante a los distintos sistemas educativos de la Unión Europea, los
centros escolares europeos deben tener presente en su gestión que en ellos se encuentran alumnos procedentes de
diferentes culturas, que tienen que integrarse en un marco de convivencia común y experimentar la diversidad no
como un obstáculo, sino como un enriquecimiento.
Por este motivo, se está desarrollando un conjunto de medidas de atención al alumnado inmigrante y a sus familias
que tratan de favorecer, por una parte, la integración de este tipo de alumnado en los centros docentes y, por otra,
facilitar la tarea a los profesionales del campo de la educación.
En lo que respecta al personal específico para la acogida y la orientación de los alumnos inmigrantes, suelen ser pro-
fesores. Raramente se trata de estructuras sólidas.
Entre los métodos usados para fomentar la comunicación entre los centros educativos y las familias inmigrantes, una
práctica muy extendida en Europa es la designación de personal específico para recibir y orientar al alumnado inmi-
grante, así como para actuar de enlace entre los centros y las familias.
Estas medidas pueden revestir un carácter formal o informal. Las medidas for-
males se encuentran establecidas por las autoridades competentes y se nutren
de recursos públicos, exteriores al centro educativo. Las informales dependen de
la iniciativa de los propios centros escolares y de sus circunstancias o posibilida-
des. El carácter formal o informal que pueda caracterizar a cada una de ellas varía
según los distintos países.
De igual forma que, a nivel político, las leyes contemplan la actual diversidad cultural, las leyes educativas lo vienen
haciendo, fundamentalmente, desde la LOGSE en 1990. Es, en este momento donde nace el término de atención a la
diversidad para dar respuesta al encuentro de las diferentes culturas en las aulas.
Este concepto tiene como finalidad que la práctica docente se ajuste a cualquier tipo de necesidades que pre-
sente el alumnado, pretendiendo cumplir así el precepto de la igualdad de oportunidades en educación.
En la vigente Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), se regula la estructura y organización del
sistema educativo en sus niveles no universitarios. En ella se reiteran los principios y derechos reconocidos en la Cons-
titución.
Se insiste en el carácter inclusivo de la educación, en igualdad de trato y no discriminación de las personas bajo nin-
guna circunstancia. Es, en esta ley donde se pasa de la atención a la diversidad, mencionada en la LOGSE, a la educación
inclusiva.
Esta educación inclusiva tiene como propósito prestar una atención educativa que favorezca el máximo desarrollo
posible de todo el alumnado y la cohesión de todos los miembros de la comunidad.
La LOE reafirma el carácter de servicio público de la educación, considerando esta como un servicio esencial de la comu-
nidad. Debe conseguirse que la educación escolar sea asequible a todos, sin distinción de ninguna clase, en condiciones
de igualdad de oportunidades, con garantía de regularidad y continuidad y adaptada progresivamente a los cambios
sociales. El servicio público de la educación puede ser prestado por los poderes públicos y por la iniciativa social.
Este último punto se antoja determinante para entender el nuevo modelo de educación inclusiva propuesto
por la LOE, ya que amplía el concepto de comunidad educativa y necesita de la participación de todos los impli-
cados en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
La comunidad educativa está formada por todas las personas relacionadas con el centro: alumnos, profesores,
familias, otros profesionales que trabajan en aquel, la Administración educativa, la Administración local y las
instituciones y organizaciones sociales.
Asimismo, todos los componentes de la comunidad educativa deben colaborar para ofrecer una educación de ca-
lidad y garantizar la igualdad de oportunidades a todo el alumnado para participar en un proceso de aprendizaje
permanente. La inclusión educativa se guía por principios fundamentales como los siguientes:
La escuela debe educar en el respeto de los derechos humanos y, para hacerlo, organizarse y funcionar de acuer-
do con los valores y principios democráticos.
Todos los miembros de la comunidad colaboran para facilitar el crecimiento y desarrollo personal y profesional
individual, a la vez que el desarrollo y la cohesión entre los iguales y con los otros miembros de la comunidad.
La diversidad de todas las personas que componen la comunidad educativa se considera un hecho valioso que
contribuye a enriquecer a todo el grupo y favorecer la interdependencia y la cohesión social.
Se busca la equidad y la excelencia para todos los alumnos y se reconoce su derecho a compartir un entorno
educativo común en el que cada persona sea valorada por igual.
La atención educativa va dirigida a la mejora del aprendizaje de todo el alumnado, por lo que ha de estar adap-
tada a las características individuales.
Para garantizar la igualdad de todas las personas en el ejercicio del derecho a la educación, el Ministerio de Educación
desarrolla diversos programas.
Educación Infantil
La intervención educativa debe contemplar como principio la diversidad del alumnado adaptando la práctica educa-
tiva a las características personales, necesidades, intereses y estilo cognitivo de los niños y niñas, dada la importancia
que en estas edades adquieren el ritmo y el proceso de maduración.
Las Administraciones educativas establecerán procedimientos que permitan identificar aquellas características que
puedan tener incidencia en la evolución escolar de los niños y niñas. Asimismo, facilitarán la coordinación de cuantos
sectores intervengan en la atención de este alumnado.
La presencia de rasgos personales diferentes, bien
por razón de sexo, origen social o cultural, debe
ser utilizada por el profesorado para atender la di-
versidad, propiciando un ambiente de relaciones
presidido por el respeto y la aceptación de las di-
ferencias.
Educación Primaria
Se debe incidir en el trabajo de las competencias, o capacidades para aplicar de forma integrada los contenidos pro-
pios de cada enseñanza y etapa educativa, con el fin de lograr la realización adecuada de actividades y la resolución
eficaz de problemas complejos.
Especial atención requiere, a efectos del trabajo adecuado en interculturalidad, la adquisición de las siguientes com-
petencias:
Competencia en comunicación lingüística.
Competencias sociales y cívicas.
Conciencia y expresiones culturales.
Educación inclusiva.
El aumento de las migraciones y flujos poblacionales está determinando una realidad social nacional y supranacio-
nal caracterizada por una diversidad cultural creciente. Incluso en contextos en los que tradicionalmente y durante
largos periodos temporales se ha conservado una perspectiva mono cultural homogénea y mayoritaria, la diversidad
comienza a ser una realidad social evidente.
Nuestro país ha pasado en unos pocos años de ser un país de emigrantes a ser un lugar de inmigración. Incluso algu-
nas Comunidades Autónomas, comarcas y otras entidades locales has sufrido este cambio radical en periodos tem-
porales relativamente breves.
Este cambio social implica necesariamente una nueva realidad de los contextos de intervención educativa, ante
los que, en ocasiones, los modelos tradicionales no ofrecen los procesos y soluciones oportunas para su desarrollo.
La tipología de la inmigración comienza con el paso del tiempo a sobrepasar una estancia temporal limitada, creán-
dose núcleos familiares y apareciendo segundas generaciones de inmigrantes nacidos en contextos de inmigración,
que requieren intervenciones educativas adaptadas tanto a sus necesidades como a su cultura.
Las intervenciones educativas deben considerar de forma inclusiva ese legado cultural, pero también dotar a
los sujetos de las estrategias y herramientas que les van a permitir desarrollarse integralmente como personas
y ciudadanos activos en su nuevo entorno.
Por ello, las primeras medidas se adoptan en los ámbitos de aprendizaje y dominio del idioma, medidas de orien-
tación en el ámbito escolar que permitan una integración eficaz y de apoyo que eviten el fracaso/abandono.
Como conclusión, ninguna de estas intervenciones tendrá sentido, y su impacto será escaso sobre la práctica
educativa real, si no se articulan las medidas necesarias para la integración de las acciones planteadas en este
tipo de programas en la vida diaria de los centros educativos.
Para finalizar el estudio del presente módulo, se recomienda acceder a las noticias y
materiales publicados en el portal Aula Intercultural, proyecto para facilitar formación al
profesorado, materiales didácticos, investigación, talleres con el alumnado, campañas
de sensibilización, publicaciones, etc. A cargo de las organizaciones UGT y FETE-UGT,
cuenta con la financiación de diversos organismos públicos:
Educación intercultural.