Módulo 4
Módulo 4
Intervención educativa
MÓDULO 4
Análisis y diagnóstico
del ámbito de intervención
3 Diversidad lingüística
3.1. Del enfoque tradicional hacia un nuevo enfoque
3.2. Características. Atención a la diversidad lingüística
3.3. Propuestas de intervención educativa
3.4. Problemas derivados de la diversidad cultural
4 Procedimientos e instrumentos
para analizar los contextos de intervención,
individuos y comunidades implicadas
4.1. Entrevistas
4.2. Análisis de contenido
4.3. Observación participante
Como hemos visto en módulos anteriores, las intervenciones educativas con características multiculturales deben ser
abordadas por la comunidad educativa y desarrolladas en el tiempo: es decir, no tiene sentido que incluyamos una
actividad al trimestre para conocer el significado de costumbres propias de la cultura árabe, por ejemplo, y que ade-
más del hecho particular de esta actividad únicamente participen el alumnado y el profesorado del aula.
Desde una perspectiva metodológica ampliamente aceptada en diferentes trabajos de educación multicultural, se
aboga por una participación activa de todos los miembros que forman parte de la comunidad educativa, o lo
que es lo mismo, de todos los sujetos implicados en la educación:
1. El alumnado: tiene un papel determinante ya que, por una parte, es quien recibe directamente los contenidos cu-
rriculares y el que demanda la formación en competencias interculturales; por otro lado, el alumnado procedente
de otra cultura diferente a la de referencia es el encargado de crear los contenidos interculturales que van a ser
transmitidos.
2. El profesorado: debe ser el encargado de diagnosticar, coordinar y evaluar las competencias interculturales que se
van a intercambiar en el aula. Pero, además, desde la perspectiva de la participación activa ha de ser uno más de los
miembros del grupo, en tanto se va formando en competencias interculturales.
3. La familia: como se estudió en anteriores módulos, la familia es determinante en el proceso de enseñanza apren-
dizaje del alumnado; asimismo, debe apoyar los aprendizajes escolares basándose en el conocimiento de los mis-
mos a partir de la participación activa con el centro.
Como ejemplo de Aulas Temporales de Adaptación Lingüística, puede observarse el siguiente artículo editado
por la Universidad de Jaén:
Importancia de las Aulas Temporales de Adaptación Lingüística para la enseñanza del español
en el alumnado inmigrante en el sistema educativo andaluz.
Las familias, según su origen socio-profesional, adoptan formas de relación distintas con la escuela.
Las de nivel medio/alto mantienen unas relaciones cómodas con la escuela, sintonizan con los pro-
yectos educativos y, si tienen problemas, disponen también de los recursos para poder influir en el
contexto escolar. Las de nivel bajo se encuentran en una situación de inferioridad frente a la institu-
ción: tienen menos información, conocen menos canales de comunicación con la escuela y su au-
toestima respecto a la posibilidad de incidir en el contexto escolar es baja. Estas familias se interesan
por la escuela y por el trabajo de los maestros pero se sienten incapaces de aportar cosas relevantes
para la educación de sus hijos y, en consecuencia, no asisten a las reuniones de clase o semejantes.
Los alumnos se derivan menos a educación especial. Mejor calidad en las tareas.
Los padres tienen mayor confianza en el centro. Conocimiento sobre cómo trabajar el sistema
El profesorado tiene mejores opiniones de los padres. escolar.
En la familia
Los padres confían más en su capacidad para ayudar a sus Saben cómo ayudar a sus hijos a triunfar en
Una vez conocidos los implicados potenciales, comenzaremos a constituir los grupos y plantear la metodología de
trabajo. Como ya hemos señalado, se requiere una metodología que combine diferentes características: por un lado,
debe ser participativa; por otro, ha de ser vivencial; asimismo, partirá de las necesidades reales del grupo y, por último,
se beneficiará de un feedback continuo.
Todas estas características son propias de la llamada Investigación-Acción (I–A) propuesta por Lewin en 1946 y desa-
rrollada por numerosos autores (Stenhouse, 1984; Carr y Kemmis, 1988; Kemmis y McTaggart, 1988; Elliot, 1993, etc.)
y utilizada en España para la investigación multicultural por el grupo GREDI, Grupo de Investigación en Educación In-
tercultural de la Universidad de Barcelona (Bartolomé, 1994, 1997, 2001) en numerosas publicaciones o por Soriano
(1999) y Soriano y Fuentes (2003).
Este tipo de investigación participativa resulta la modalidad más adecuada cuando se trata de involucrar a una co-
munidad en el proceso, cuando se produce una fuerte asimetría cultural entre el grupo facilitador y el grupo partici-
pante, y cuando este último necesita luchar por la recuperación de su propio protagonismo y poder, dada la situación
de marginación en que se encuentra.
Identificación
del área
problemática
Fase
de Diagnóstico
FIN DE LA Positiva Negativa
Evaluación
INTERVENCIÓN de la
intervención
Desarrollo
del Plan
Puesta de acción
en práctica del
Plan de acción
En este proceso se puede observar que la intervención comienza con una delimitación del área problemática, es
decir, con el problema que queremos solucionar. Pero este problema únicamente lo es a grandes rasgos, ya que se
debe partir de un conflicto observado. A modo de ejemplo, podríamos entender como tal el aislamiento de un niño
procedente de Marruecos en una clase de un colegio público del centro de Sevilla. No sabemos qué causa ese aisla-
miento pero, como podemos observar, el resto de sus compañeros no juega con él.
No obstante y más allá de teorías sobre cómo se desarrolla la I–A, lo que debemos tener claro es el modo en que
queremos intervenir en el currículo para conseguir la competencia intercultural. En este sentido, intentaremos
crear siempre grupos de trabajo implicados con la necesidad educativa que nos atañe. Pero en ningún caso es-
peraremos que esos grupos se creen por sí solos.
La mejora de la competencia lingüística de los alumnos no se basa únicamente en el procesamiento de mensajes. Los
adultos y los niños poseen y van creando un lenguaje interior, resultado de sus operaciones cognitivas, que permiten
organizar ideas, pensamientos, informaciones,
etc. Este proceso es el origen del pensamien-
to crítico. Por ello, el aprendizaje de la lengua
va más allá de la mera codificación y decodifi-
cación de signos.
Recordemos que el signo lingüístico está for-
mado por significante y significado y que en-
tre ellos existe una relación arbitraria. Cuando
se realiza la conexión entre ambos, se codifica
y decodifica. Este mecanismo es más comple-
jo: según valores culturales, circunstancias so-
ciales, económicas, etc., un mismo significante
puede tener diversos significados. Esto afecta-
rá en el aula cuando se utilice lenguaje sexista,
racista, etc. o, por ejemplo, en lo referente a las
diferencias dialectales.
Competencia pragmática
La pragmática como ciencia se encarga de estudiar las habilidades que hacen posible el uso correcto de la lengua: su-
posiciones, interlocutores, etc. Se trata de un conjunto de conocimientos no lingüísticos que el hablante tiene interiori-
zados. Por ejemplo, a la pregunta «¿tiene hora?», lo normal gramaticalmente sería contestar: “sí” o “no”; Sin embargo, en
un contexto de comunicación, si la respuesta fuese afirmativa, la contestación sería en un alto porcentaje de los casos
directamente la información: “Las tres y media”. Este tipo de mecanismos son los que estudia la competencia pragmática.
Competencia comunicativa
El sociolingüista Hymes centró sus estudios en la actuación lingüística que supondría el uso real de la lengua, una
degradación del ideal. Amplió el concepto de competencia añadiendo las habilidades de adecuación al contexto que
permiten la comunicación oral.
Canale (1983) estableció que la competencia comunicativa está formada por un conjunto de subcompetencias:
Competencia gramatical, centrada en el código.
Competencia sociolingüística, centrada en el contexto.
Competencia discursiva, centrada en la coherencia.
Competencia estratégica, que permite la resolución de problemas comunicativos.
Epistemológica
Socio-antropológica Pedagógica
Psicológica
El docente se propone enseñar en la lengua o lenguas oficiales del currículo, debe tener en cuenta diversos factores y
orientar la metodología dentro de un enfoque. Tras esto, queda el “cómo”: cómo se trabaja en el aula y qué problemas,
dificultades, circunstancias nos podemos encontrar.
Existen al menos dos situaciones en las que el maestro deberá derivar al alumno o trabajar
en conjunto con otro especialista. Se trata del caso de que el alumno o alumna posea algu-
na dificultad de aprendizaje, como dislexia, dislalia, etc. En este caso el maestro tratará de
identificar el problema y ponerse en contacto con la orientadora u orientador, con quien se
trabajará conjuntamente.
Otra de las situaciones se puede producir cuando el alumno tiene el español como segun-
da lengua. En este caso el maestro deberá analizar la situación y decidir si el alumno va a un
aula de enlace, si se busca un maestro de apoyo, si trabaja con el niño en el aula con algunos
ejercicios específicos, etc.
El maestro deberá adaptarse a la diversidad del aula. En lo que respecta a la multiculturalidad
y diversidad lingüística, deberían plantearse algunas actividades o proyectos que faciliten y
fomenten el conocimiento de nuevas realidades, y que eduquen y conciencien al alumnado
sobre la situación del mundo: desde el aula, al colegio, al barrio, la ciudad, el país, el continente,
etc. Es importante que el proceso educativo conciencie en lo que respecta a la justicia social
y a la situación del mundo en la actualidad. Para ello lo primero podría ser tener un mapa del
mundo en el aula (con lo que además trabajamos la interdisciplinariedad), donde cada alumno
pueda explicar de dónde viene, qué países conoce, etc. De ahí podrían hacer notar diferencias
y similitudes en el lenguaje, dialectales o puramente lingüísticas (si un alumno tiene como
lengua materna el francés, quizás pueda encontrar alguna palabra morfológicamente similar y
esto es algo que podría compartirse con el aula).
Una vez conocido cómo han de de estar constituidos los grupos, lo siguiente es averiguar qué conflicto, derivado de
la coexistencia cultural, tenemos en el centro.
En esta etapa de diagnóstico contaremos con instrumentos y técnicas de recogida de información que nos permitan
obtener diversas perspectivas sobre cuál debe ser el punto de partida de la intervención y, sobre todo, en qué direc-
ción se ha de abordar. Para ello necesitaremos saber con qué herramientas contamos para obtener esta información.
De entre las posibles clasificaciones de los sistemas de recogida de información, unas contemplan la presencia del in-
vestigador frente a un interlocutor (técnicas directas), diferenciándolas de aquellas que no requieren de dicha interac-
ción para recoger información (técnicas indirectas); en este mismo sentido, algunas ven el trabajo de campo como una
opción de recogida directa de información en el lugar de los hechos (técnicas interactivas), frente a aquellas otras que
afirman que también se puede investigar indirectamente, accediendo a información y documentos complementarios
(técnicas no interactivas). De igual forma, se habla de técnicas muy estructuradas a diferencia de aquellas que son poco
o nada estructuradas.
autobiografías…
Las técnicas directas son aquellas que exigen una presencia física y una interacción del investigador con los agentes
del contexto de investigación, dado que las características de la recogida de información requieren de un encuentro
físico entre dichos agentes. Son técnicas propias de este bloque la observación participante, las entrevistas cualitati-
vas y las historias de vida.
Las técnicas indirectas o no interactivas son aquellas que no requieren del encuentro físico del investigador con los
restantes agentes, ya que se basan en la consulta de informaciones y documentos de carácter oficial (registros, me-
morias, expedientes, actas, estatutos…) o bien de tipo personal (tales como diarios, cartas, notas autobiográficas…).
4.1. Entrevistas
Es una de las estrategias más utilizadas para obtener información en la investigación social. Permite recoger amplia
información sobre acontecimientos y aspectos subjetivos de las personas: creencias y actitudes, opiniones, valores,
conocimientos…
Cuenta con la ventaja de poder interpretar comportamientos y significados complementarios al proceso de observa-
ción, puesto que implica una relación personal directa del entrevistador con el entrevistado sobre la base de un guión
de cuestiones abiertas que permiten entablar un interrogatorio flexible (Del Rincón y otros, 1995).
La principal ventaja que presenta es la de reducir los sesgos del entrevistador, ya que este no tiene
posibilidad alguna de expresar su opinión personal, jugando un papel neutral; además, facilita el
análisis de la información y permite la medición y comparación entre los sujetos.
Adolece como desventajas de la falta de flexibilidad y del problema de la comprensión de las preguntas.
La entrevista semiestructurada: se trata de entrevistas más flexibles y abiertas. En ellas, el entrevistador tiene am-
plia libertad para alterar el orden y la forma de preguntar, así como el número de preguntas. Se dispone de un
guión base que puede modificarse por intereses de la entrevista, siempre y cuando se mantenga el objetivo para
la cual fue diseñada.
La entrevista no estructurada: se utiliza en estudios de tipo exploratorio debido a su gran flexibilidad. Partiendo
de un tema determinado de antemano, el entrevistador tiene libertad para formular el contenido, el número y la
secuencia de las preguntas. Esto exige una alta preparación en el entrevistador ya que, a medida que avanza en
la entrevista, debe ir creando las cuestiones que considere oportunas sin olvidar la situación global para la que
está siendo realizada.
Presenta la ventaja de facilitar que el entrevistador se muestre sensible a las diferencias individuales
y a los cambios situacionales.
Como desventaja, cabe citar los efectos que puede causar una escasa habilidad social del entrevistador.
Consiste en la búsqueda del significado subyacente a determinados documentos, imágenes, narraciones, grabacio-
nes o fragmentos de discurso sobre la base de un panel de categorías emergentes o importadas de otros estudios
previos. Permite una transformación de los datos cualitativos en valores numéricos.
Al acercarnos a las técnicas cualitativas de carácter indirecto para la recogida de información encontramos el análisis
de documentos oficiales, el cual se puede clasificar en una tipología interna/externa.
Los documentos de orden interno son aquellos documentos de una determinada entidad o institución que
regulan cuestiones tales como la organización, el funcionamiento, el poder de las instituciones educativas, los
compromisos o los valores.
Los documentos externos son:
Aquellos materiales producidos por el sistema escolar para su comunicación con elementos externos
(…), útiles para comprender la perspectiva oficial sobre los programas escolares (…) y otros aspectos
del sistema escolar (…). Pueden ser utilizados de forma más correcta si conocemos quién los ha emi-
tido y por qué razones, es decir, su contexto social (Colás, 1998).
Consiste en la descripción de grupos sociales y escenas culturales mediante una vivencia directa de las experiencias
de las personas y agentes implicados, con idea de captar los significados desde la propia perspectiva de los “nativos”.
Sus modalidades y tipos dependen de los diferentes grados de implicación de los investigadores en los escenarios,
del nivel de explicitación de los propósitos del investigador, del tiempo de permanencia en el lugar y del grado de
estructuración de los registros y notas de campo (Woods, 1993).
Otras técnicas de este tipo son los diarios personales, las autobiografías e historias de vida, las técnicas proyectivas
y juegos de simulación de roles, los mapas conceptuales, las redes y tramas conceptuales, los diagramas de flujo, la
denominada Uve de Gowin, etc.
Existen, además, otras técnicas más centradas en
la participación, la toma de decisiones colectiva, la CONOCIMIENTO METODOLOGÍA
PENSAR HACER
priorización de necesidades y la búsqueda de con- V DE GOWIN
senso, estrategias que suelen ser más apropiadas
¿Qué quiero
para la investigación sociocrítica y los procesos de saber o hacer?
investigación orientados al cambio. ¿Cómo aprendí el tema? ¿Para qué me sirve lo que aprendí?
Destacamos, entre otras, las siguientes:
El grupo de discusión. ¿Qué áreas explican el tema? ¿Qué aprendí?
La técnica Delphi.
Cómo soluciono
el problema de estudio
En este grupo, las expresiones individuales tratan de acoplarse entre sí al sentido social y lo importante es “sacar
a la luz, a través de sus formas de lenguaje, dimensiones socioculturales y cognitivas”.
Los grupos de discusión se convierten así en una técnica muy valiosa para obtener información sobre percepciones,
opiniones, actitudes y valores de los participantes. El grupo de discusión, en palabras de Krueger (1991), “presenta
un clima de naturalidad en el que los participantes son influidos por, e influyen en, el resto de participantes, al igual
que sucede en la vida real”, ya que toda persona se desarrolla en contacto con las demás, escuchando, observando y
opinando.
Esta técnica es especialmente interesante en fases previas a una toma de decisiones colectiva en la que no exis-
ta consenso acerca de cuál es la decisión que más conviene a los distintos miembros del grupo.
No es conveniente que en un grupo de discusión haya más de diez personas, puesto que en este caso se impediría
la participación activa de parte importante de los miembros implicados. En él se deben contemplar ventajas e in-
convenientes, causas y efectos, condicionantes y variables de las distintas opciones posibles, con idea de alcanzar el
consenso. Resulta fundamental, además, el criterio de selección de los componentes, pues interesa ante todo la hete-
rogeneidad y variabilidad en las aportaciones y argumentos a discutir.
Resolución de conflictos:
Cuestionario 2 COORDINADOR
FASE II Respuestas COORDINADOR
Análisis de las respuestas
y estructuración del nuevo cuestionario
Cuestionario 3 COORDINADOR
FASE III Respuestas COORDINADOR
Análisis de las respuestas
y estructuración del nuevo cuestionario
Cuestionario 4 COORDINADOR
FASE IV Respuestas COORDINADOR
Análisis de las respuestas
y de los resultados finales
La finalidad de esta fase del proceso de intervención no es otra que conocer en profundidad el contexto donde
se va a intervenir, sus singularidades y problemas, para diseñar acciones efectivas que tengan el efecto deseado
sobre los individuos y ámbitos de intervención. No se pueden plantear acciones desarraigadas de los valores y
la cultura de los destinatarios porque no solo no serán efectivas sino que, posiblemente, serán abandonadas por
ellos.