Tópico 8.
Pruebas diagnósticas en enfermedad alérgica
En muchos países 1 de cada 4 personas tiene asma o alguna otra enfermedad
alérgica. Dada su alta prevalencia, es importante conocer los diferentes
métodos para diagnosticarlas y así recibir un correcto tratamiento. La
identificación de los alérgenos es posible a través de las pruebas diagnósticas
auxiliares.
La historia clínica es fundamental en la sospecha de enfermedades alérgicas,
así como la habilidad técnica profesional para identificar correctamente los
signos y síntomas y emitir una correcta interpretación de los resultados.
Las pruebas diagnosticas son importantes para determinar o descartar los
desencadenantes alergénicos del cuadro clínico en investigación. En casos
donde se identifica el factor alergénico desencadenante de la sintomatología
del paciente, se puede indicar el adecuado control ambiental, para evitar
exposiciones a los alérgenos y, por lo tanto, evitar exacerbaciones de la
sintomatología.
Las pruebas cutáneas permiten hacer el diagnóstico diferencial entre cuadros
alérgicos y no alérgicos. Se pueden clasificar según el tiempo en que se
obtienen los resultados: las de lectura inmediata y las de lectura tardía. Las
primeras están relacionadas con el mecanismo de hipersensibilidad inmediata
tipo I, mediadas por inmunoglobulina E (IgE), pueden ser de tipo puntura o
intradérmicas. Consisten en colocar el extracto alergénico en contacto con las
células cutáneas, las que reaccionan liberando mediadores inflamatorios locales
que promueven la formación de una pápula con eritema.
Las pruebas de lectura tardía tipo parche son realizadas en un periodo de
tiempo más largo, pues la respuesta alérgica en ese caso es del tipo celular
(Linfocitos T) y los resultados se obtienen después de 72 horas del contacto del
alérgeno con la piel.
El diagnostico sugestivo de las pruebas cutáneas debe ser confirmado con
pruebas séricas y pruebas de provocación alérgeno-específica. Las pruebas de
provocación oral controlada (PPO)
son consideradas el “gold standard” del diagnóstico de reacciones alérgicas a
alimentos y medicamentos. Consisten en la administración de dosis crecientes del
producto sospechoso por vía oral y observar si
provoca una reacción alérgica similar a la referida en la historia clínica del
paciente.
Entre las pruebas séricas se encuentra la cuantificación de IgE total se hace en
suero, utilizándose diferentes métodos, enzimáticos o radioactivos. Existen varios
métodos de determinación de IgE específica en suero, como el ELISA, FAST, MAST,
RAST. Todos ellos utilizan del principio del “allergosorbent”, o sea, alérgeno ligado
a un soporte sólido.
Cuando el paciente con historia de reacción sistémica grave presenta pruebas in
vitro y pruebas cutáneas negativas que descartan un proceso alérgico, hay que
considerar otros diagnósticos, como procesos no inmunológicamente mediados.