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Il Verrocchio

Andrea del Verrocchio fue un destacado orfebre, escultor y pintor italiano del Renacimiento, conocido por su obra escultórica que continuó la tradición naturalista de Donatello. Su trabajo más notable incluye el mausoleo de los Médicis y el David en bronce, además de influir en artistas como Leonardo da Vinci. Aunque su pintura es menos reconocida, su obra más famosa, el Bautismo de Cristo, muestra la colaboración con Leonardo, destacando su habilidad técnica y su impacto en el arte de la época.

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Il Verrocchio

Andrea del Verrocchio fue un destacado orfebre, escultor y pintor italiano del Renacimiento, conocido por su obra escultórica que continuó la tradición naturalista de Donatello. Su trabajo más notable incluye el mausoleo de los Médicis y el David en bronce, además de influir en artistas como Leonardo da Vinci. Aunque su pintura es menos reconocida, su obra más famosa, el Bautismo de Cristo, muestra la colaboración con Leonardo, destacando su habilidad técnica y su impacto en el arte de la época.

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Il Verrocchio

(Andrea di Michele Cioni; Florencia, 1435 - Venecia, 1488)


Orfebre, escultor y pintor italiano. La celebridad del artista florentino
Andrea del Verrocchio se debe fundamentalmente a su obra escultórica,
que prosiguió la tradición naturalista iniciada por Donatello dentro de un
mayor interés por la gracilidad y ligereza de la pose.

Andrea Cioni, verdadero nombre de Verrocchio, nació en Florencia en 1435.


Aunque su vida es poco conocida, se sabe con certeza que estudió
orfebrería y pintura con Giuliano Verrocchi (de quien tomó su nombre) y
Alesso Baldovinetti, respectivamente, y escultura con Antonio Rossellino y,
según algunos autores, Donatello.

Aunque no se conservan obras de sus primeros años, debió de poseer


notable prestigio, pues en 1665 creó un taller de escultura que aceptaba
también encargos de pintura y orfebrería, y un año más tarde, a raíz de la
muerte de Donatello, se convirtió en el artista preferido de la familia
Médicis. Su primer trabajo importante fue de hecho la construcción del
mausoleo de Juan y Pedro de Médicis en la iglesia de San Lorenzo, que
realizó en 1472 con una lujosa ornamentación de mármol y bronce.

Durante los últimos años de su vida Verrocchio desarrolló una intensa


actividad escultórica, entre cuyos logros más notables cabe citar el
monumento al cardenal Niccolò Forteguerri de la catedral de Pistoia, la
delicada Dama del ramillete en mármol y el grupo conocido como Cristo y
Santo Tomás.
Dama del ramillete (c.1478), de Andrea del Verrocchio
Mención aparte merecen dos obras inspiradas en modelos de Donatello:
un David en bronce de apariencia soñadora ejecutado antes de 1476 y la
monumental estatua broncínea del condottiere veneciano Bartolomeo
Colleoni a caballo, terminada tras su muerte por Alessandro Leopardi y
erigida en Venecia en 1496, que, si no posee la intensidad trágica
del Gattamelata de Donatello, constituye con éste, por su extraordinaria
sensación de vitalidad y movimiento, el principal monumento ecuestre del
Renacimiento italiano.
Menor interés posee su pintura, si bien tuvo discípulos de la talla de
Perugino, Lorenzo di Credi y Leonardo da Vinci; su cuadro más conocido,
el Bautismo de Cristo (1474-1475), debe en buena medida su fama a dos
figuras de ángeles que se atribuyen a la mano de Leonardo.
Obra escultórica
Como Antonio Pollaiuolo, Andrea del Verrocchio se formó como orfebre
pero, a diferencia de aquél, cambió pronto de oficio para dedicarse de lleno
a la escultura. Según los autores se le sitúa de aprendiz en el taller de
Donatello o como socio de Desiderio da Settignano en el monumento
Marsuppini, aunque lo más probable es que frecuentara a los hermanos
Rossellino. En todo caso, se reveló pronto como un artista de extraordinaria
versatilidad técnica, que pudo desarrollar gracias a la protección de los
Médicis. Figuraba a la cabeza de un taller en el cual se acometían trabajos
tanto de escultura y pintura como se realizaban armaduras o retablos.
Durante varios años los obradores de Pollaiuolo y Verrocchio mantuvieron
una rivalidad que fue en alto grado fructífera para la Florencia del último
tercio del siglo.

La primera gran obra en la producción de Verrocchio, y una de las de mayor


audacia por su sencillez, es la tumba de Juan y Pedro de Médicis en San
Lorenzo (1472). En vez de seguir los modelos monumentales de sus
antecesores, reservados para los miembros de las ricas familias patricias,
escogió como prototipo los modestos sarcófagos sin figuras destinados a las
gentes menos acaudaladas. En ausencia de ostentosas estructuras
arquitectónicas o grandes grupos escultóricos, son los materiales
sabiamente combinados los que consiguen bellos efectos ornamentales: el
sarcófago de mármol con follaje de bronce en las esquinas y con laterales
de pórfido rojo (verde para los medallones) se apoya sobre una plataforma
de mármol que descansa sobre dos pequeñas tortugas, y el conjunto queda
enmarcado por una reja de bronce. Por el contrario, en el cenotafio
Forteguerri, comenzado en 1477 para la catedral de Pistoia, Verrocchio
concibió un amplio despliegue de figuras que desgraciadamente no pudo
terminar, y fue maltratado con torpes añadidos en los siglos XVI y XVIII.

David (c. 1473-75)


Es célebre su David de bronce (Museo del Bargello, Florencia), realizado
entre 1473 y 1475, de tamaño ligeramente menor que el de Donatello. La
representación de David como un joven héroe triunfante sobre el gigante
filisteo Goliat es un motivo recurrente en el arte del Renacimiento, quizás
porque su figura fue considerada por los artistas muy adecuada para
encarnar los nuevos valores humanistas. El joven pastor aparece
representado con unos rasgos finos, elegantes y un tanto andróginos, al
tiempo que muestra una expresión altanera y desdeñosa, como si se
sintiera orgulloso de haber dado muerte a Goliat, cuya cabeza cortada yace
a sus pies.

Amorcillo con delfín


Anteriormente (1470) había fundido el Amorcillo con delfín (1478-1479,
Palazzo Vecchio, Florencia), pensado para coronar una fuente en la villa
medicea de Careggi; es un delicioso niño que presenta un movimiento
espiral con numerosos perfiles, precedente de la figura serpentinata (que
gira sobre su propio eje y que se impondrá en el siglo XVII).
Dieciocho años, desde 1465 hasta 1483, tardó en acabar el grupo de Cristo
y Santo Tomás, también llamado Incredulidad de Santo Tomás, para uno de
los tabernáculos exteriores de Orsanmichele, un impresionante bronce lleno
de contrastes, con drapeado claroscuro y líneas oblicuas, que es una de sus
obras maestras. No sería difícil encontrar en el repertorio de Donatello las
esculturas que han inspirado estos trabajos, pues Verrocchio se propuso
siempre adaptar los más célebres temas del maestro, para lo cual siguió un
camino intermedio entre el trazo marcado y a veces duro de éste y la
tersura plana y sutil de Desiderio da Settignano.
Cristo y Santo Tomás, de Verrocchio
La frontalidad y la centralidad que habían dominado hasta entonces el
retrato en busto fueron transformadas por Verrocchio en un continuo
escultórico en el que se multiplican los planos de la figura y surge una
significación nueva a partir de inusitados rasgos de carácter. La Dama con
ramillete (h. 1478, Museo del Bargello, Florencia), de ricas transparencias,
incluye por primera vez las manos en una escultura de estas
características, y en el retrato de Giuliano de Médicis (National Gallery of
Art, Washington) contrasta el enérgico relieve de la armadura con el rostro
del personaje, que dirige vivazmente su atención hacia un punto situado
fuera del alcance del espectador.
A partir de 1481-1488 se le encargó en Venecia la realización del
monumento al condottiere Bartolomeo Colleoni, grandiosa estatua ecuestre
para cuya concepción partió, como Donatello para su Gattamelata,
del Marco Aurelio (siglo II d.C.) del Museo Capitolino. Verrocchio, como es
habitual, da otra vuelta de tuerca al ejercicio donatelliano aumentando el
tamaño del jinete e imprimiéndole su característico giro en el torso, al
tiempo que trata de reproducir el movimiento del corcel por medio del
insuperable plasticismo de la musculatura y la posición más activa de las
patas, con lo que supera la apariencia, un tanto estática, del Gattamelata.
Como al morir el autor en 1488 aún no se había fundido el monumento, se
propuso la tarea a su alumno y heredero el pintor Lorenzo di Credi, que la
rechazó; se encargó de ello Alessandro Leopardi en 1490. El acabado final
en frío de esta magna estatua ecuestre no se debe, por tanto, a Verrocchio,
lo que no impide apreciar la magnitud de su concepción. Es comprensible
que su más destacado discípulo, Leonardo da Vinci, la tomase como modelo
para el monumento Sforza, que desgraciadamente nunca se realizó.
Obra pictórica

Andrea del Verrocchio adquirió su formación pictórica a través de Alesso


Baldovinetti, del que heredó la preocupación por las gradaciones tonales
del paisaje, aunque sus preocupaciones pictóricas eran más acordes con las
de Antonio Pollaiuolo en lo que se refiere al estudio de anatomías y a la
ejecución mediante un dibujo duro e incisivo. Bien es cierto que Verrocchio
aportó algunas soluciones técnicas y consiguió nuevos efectos lumínicos
procurando dar mayor relieve plástico a sus figuras, lo que se derivaba
ciertamente de su experiencia como escultor.

Bautismo de Cristo (c.1475)


Su actividad pictórica se desarrolló durante diez años, entre 1470 y 1480.
Como obra más significativa debe señalarse el Bautismo de Cristo (Galería
de los Uffizi, Florencia), realizado hacia 1475. Al parecer Verrocchio
completó un cuadro sin terminar, y uno de sus discípulos más
aventajados, Leonardo da Vinci, pintó las dos figuras infantiles de la
izquierda. Los cuerpos y ropajes de Jesucristo y San Juan Bautista están
poderosamente trabajados, con un modelado seco y casi metálico apenas
atenuado por algún refinado claroscuro. No obstante, en el dulcísimo ángel
de la izquierda que sostiene la túnica de Cristo y en el luminoso y mórbido
paisaje del fondo parece detectarse, efectivamente, la intervención del
joven Leonardo.

Virgen con San Juan Bautista y San Donato (c.1478)


Más explícito es el estilo de Verrocchio en la Virgen con San Juan Bautista y
San Donato (catedral de Pistoia), retablo realizado hacia 1478 que presenta
una composición de una sencilla amplitud, un delicado paisaje y figuras de
espléndido modelado. En esta obra colaboró Lorenzo di Credi (1459-1537),
uno de sus alumnos y principal ayudante para los encargos pictóricos. En
este sentido, no es fácil dilucidar qué partes corresponden a su mano de las
dos madonas que se le atribuyen (National Gallery, Londres; Staatliche
Museen, Berlín), ya que el fino modelado, que imita el brillo del bronce y
acentúa el efecto de relieve, fue perfectamente asimilado por su discípulo.
Lorenzo di Credi pintó en su juventud obras importantes como Venus y
una Anunciación (h. 1485, Galería de los Uffizi, Florencia) o la Virgen con el
Niño y San Juan Niño (h. 1485, Galería Borghese, Roma), basándose en el
estilo de su maestro pero fundiendo eclécticamente características de
Perugino o Botticelli. También se interesó por el refinamiento del arte
flamenco y por el naturalismo leonardesco, y a partir de 1500 realizó casi
exclusivamente impecables y minuciosas tablas de tema sacro. También los
mencionados Botticelli, Perugino y Leonardo fueron alumnos de Verrocchio,
lo cual da idea de su trascendencia como personalidad dinamizadora y
aglutinante de fermentos pictóricos en la etapa postrera del Renacimiento
temprano, tendencias que se consolidarán y conformarán las líneas
maestras del Cinquecento.

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